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SÍ, ¡LA NECESITO!

Las tres necesidades básicas (y cómo descubrir cuál es la tuya)

Necesidades basicas - mujer pelirroja

Cuando no te sientes bien, ¿eres capaz de reconocer qué es lo que estás necesitando?

¿Sabes identificar en cada momento qué necesidad básica tienes abierta o pendiente de cubrir?

Muchas veces tenemos sentimientos o comportamientos que no comprendemos, y lo que nos están indicando es que una de nuestras necesidades básicas no está siendo cubierta.

Por ejemplo, si me siento triste y no sé por qué.

O si de repente me quedo bloqueada y no sé el motivo.

O si le pego una mala contestación a alguien y no entiendo por qué he reaccionado así.

En este poste te voy a contar eso: cómo descubrir qué necesidad básica tienes abierta o pendiente de cubrir.

Las tres necesidades básicas del ser humano

Todas las personas tenemos tres necesidades básicas que han de ser cubiertas para que nos sintamos bien: el amor, la libertad y la seguridad.

Cuando alguna de ellas no está siendo cubierta, la manera de identificarlo son tus emociones.

Te he hablado muchas veces de que tus emociones son como mensajeros que vienen a darte una información, que vienen a contarte algo de ti.

Por eso es tan importante que aprendas a escucharlas, que te des permiso para hacerlo, porque te están indicando lo que necesitas.

Cuando aprendemos a reprimir nuestras emociones, cuando las ignoramos, cuando las tapamos, cuando miramos hacia otro lado, en realidad lo que estamos haciendo es no escucharnos y no darnos la oportunidad de satisfacer nuestras necesidades.

¿La consecuencia? Pues que andamos perdidos, nos sentimos mal o esperamos que otros satisfagan esas necesidades.

Pero los demás no pueden hacer eso por ti. Los demás no pueden satisfacer tus necesidades. Depende de ti satisfacerlas. Quien ha de hacerse responsable de ello eres tú.

Y para eso lo primero es que sepas cuáles son esas tres necesidades básicas y con qué emoción está vinculada cada una. Para que, en función de cómo te estés sintiendo, sepas qué es lo que te está faltando.

AMOR

Todos necesitamos sentir que queremos y que nos quieren. Necesitamos recibir afecto, sentir que somos importantes para otras personas, sentirnos vinculados a otros y que les aportamos y nos aportan.

Si no es así, si mi necesidad de amor no se ve cubierta, la emoción que me lo indicará es la tristeza.

Si no me siento escuchada por mi pareja, me sentiré triste.

Si siento que en una relación no estoy recibiendo lo que necesito, me sentiré triste.

Si no me siento apoyada por una amiga, me sentiré triste.

Si, aun estando rodeada de gente siento que mi presencia no les aporta o que no cuentan conmigo, me sentiré triste.

Y así se puede crear una sensación de tristeza permanente, como de sentirme sola, como si no tuviera a nadie.

De días en los que me siento flojita, apagada, nostálgica, apenada, o con una especie de bajón que no sé de dónde viene.

Todo esto lo que me indica es que mi necesidad de amor no está siendo cubierta.

En ese caso, ¿qué puedo hacer para satisfacerla?

Lo primero es escuchar la emoción, asegurarme de que realmente es tristeza lo que estoy sintiendo y preguntarme dónde me está faltando ese amor.

Lo segundo es atreverme a pedir ese amor que me está faltando: pedir un abrazo, pedir que me escuchen, decirle a alguien que necesito hablar, que necesito cariño, atención…

Y lo tercero es darme yo eso que estoy necesitando: hablarme bien, tratarme con amor, mimarme, ser comprensiva conmigo misma, darme caprichos, valorarme y hacerme sentir importante a mi misma…

LIBERTAD

Todos necesitamos sentirnos libres, sentir que podemos ser nosotros mismos, que somos libres para hacer lo que de verdad queremos, para tomar nuestras propias decisiones y vivir la vida a nuestra manera.

Necesitamos sentirnos libres para sentir lo que sentimos, pensar lo que pensamos y hacer lo que queremos hacer. Y necesitamos sentir que los demás respetan nuestra libertad individual y que nadie nos está obligando a actuar de una manera que no queremos.

Si no es así, si mi necesidad de libertad no se ve cubierta, la emoción que me lo indicará es el enfado.

Si alguien no me acepta como soy o no me deja ser yo misma, sentiré enfado.

Si no me permiten expresar lo que pienso o lo que siento o me juzgan cuando lo hago, sentiré enfado.

Si no me dejan pedir lo que necesito, sentiré enfado.

Si alguien me obliga a hacer algo que no quiero hacer o me pide más de lo que puedo dar o estoy dispuesta a dar, sentiré enfado.

Si alguien traspasa mis límites, sentiré enfado.

Y así se puede crear una sensación de enfado recurrente, como de estar de mal humor, de sentirme atrapada, alterada, o como de saltar fácilmente por todo.

Todo esto lo que me indica es que mi necesidad de libertad no está siendo cubierta.

En ese caso, ¿qué puedo hacer para satisfacerla?

Lo primero, siempre, es escuchar la emoción, asegurarme de que realmente es enfado lo que estoy sintiendo y preguntarme dónde me está faltando esa libertad.

Lo segundo es expresarlo ante quien corresponda. Decirle a esa persona cómo me siento con lo que está haciendo y qué es lo que necesito para sentirme libre.

Y lo tercero es aprender a poner límites. Trabajar mi asertividad para expresar lo que quiero, lo que pienso y lo que me molesta, tener muy claros dónde están mis límites y saber ponerlos.

SEGURIDAD

Todos necesitamos sentirnos seguros y capaces, por nosotros mismos, de alcanzar nuestros retos y de superar las dificultades que nos encontremos en el camino.

Si no es así, si mi necesidad de seguridad no se ve cubierta, la emoción que me lo indicará es el miedo.

Si creo que no soy capaz de conseguir lo que quiero, cuando piense en dar un paso, sentiré miedo.

Si creo que no soy capaz de expresar mi opinión o que ésta no es correcta, sentiré miedo.

Si creo que no estoy a salvo donde estoy, si no me siento protegida, sentiré miedo.

Si pienso que si mi pareja me deja no seré capaz de soportarlo, sentiré miedo.

Si no me siento segura respecto a mi economía, mi trabajo, mi salud o mi integridad física, sentiré miedo.

Si creo que no soy suficiente para gustar a los demás o para que valoren mi trabajo, sentiré miedo a lo que piensen de mí y a que me critiquen.

Si ante un determinado reto, pienso en ello y anticipo que lo voy a hacer mal, porque en el fondo de mí creo que no tengo los recursos para hacerlo bien, sentiré miedo.

Si dudo de mí y de mi capacidad para tomar decisiones, cuando piense en tomar una, sentiré miedo.

Y así se puede crear una sensación de miedo permanente, de sentirme insegura, nerviosa, ansiosa, bloqueada, siempre necesitando controlarlo todo, o sin saber qué hacer.

Todo esto lo que me indica es que mi necesidad de seguridad no está siendo cubierta.

En ese caso, ¿qué puedo hacer para satisfacerla?

Lo primero, de nuevo, y siempre, es escuchar la emoción, asegurarme de que realmente es miedo lo que estoy sintiendo y preguntarme dónde me está faltando esa seguridad.

Lo segundo es trabajar la confianza y la seguridad en mí y desarrollar los recursos que me hagan sentir que puedo y que soy capaz de conseguir eso que quiero (en este post de hacer par de semanas te hablé más en profundidad sobre el miedo).

Y lo tercero es dar pasos y tomar decisiones hacia lo que quiero, ahora sabiendo que ya tengo lo que necesito para resolver las posibles consecuencias.

(Por cierto, esta necesidad está muy vinculada a la necesidad de amor y a veces se pueden confundir, porque si no me siento querida es muy probable que también me sienta insegura).

Qué pasa cuando sientes varias emociones a la vez

Te habrás fijado en que insisto mucho en la importancia de reconocer la emoción.

El problema es que muchas veces sentimos varias cosas a la vez. Y para poder identificar tu necesidad básica no cubierta es importante que identifiques cuál es la emoción principal, la primera, la original, la auténtica.

Me refiero a que primero tenemos una emoción y después reaccionamos a esa emoción con una segunda emoción que la tapa. Pero la que cuenta, la que te trae la información, es la primera.

Por ejemplo, puede ser que me despidan de una forma que yo creo que es injusta, y me enfade, pero que también sienta miedo. A la que tengo que prestar atención para identificar mi necesidad es a la primera, en este caso al enfado.

(Una cosa importante: estos ejemplos son sólo eso, ejemplos. Y no quiere decir que siempre tenga que ser así. Alguien a quien despiden puede sentir enfado en primer lugar, pero también puede ser miedo, o tal vez tristeza… lo importante es lo que sientas TÚ).

O puede que alguien en quien yo confío mucho me falle. Y tal vez me sienta triste pero después me enfade. En este caso, la emoción a la que tengo que prestar atención es a la tristeza, la primera que surgió.

O si una persona me juzga o me falta al respeto, puede ser que sienta enfado y quiera poner un límite, pero después sienta miedo a su reacción. En este caso, a la emoción a la que necesito prestar atención para saber cuál es mi necesidad es a la primera, al enfado

O si mi pareja me deja puede ser que en un primer momento sienta tristeza, y después sienta miedo al pensar cómo va a ser ahora mi vida sola. En este caso, necesito fijarme en la tristeza, como primera emoción que me indica cuál es la necesidad que tengo abierta.

Es decir, la emoción que te indica lo que te falta y lo que necesitas siempre es la primera que aparece. Esa es la que viene a contarte algo.

Por eso es tan importante que te escuches y aprendas a identificar lo que sientes, porque a través de eso que sientes descubrirás lo que necesitas.

Si aun así te cuesta identificarlo, escucha a tu cuerpo, porque es el único que nunca miente. La mente nos engaña muchas veces, pero el cuerpo no. Tu cuerpo es tu mejor guía y el que mejor sabe lo que sientes.

¿De qué te has dado cuenta al leer el post? ¿Has identificado si en estos momentos tienes abierta alguna de las tres necesidades básicas? Me encantará que me lo cuentes en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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31 comentarios

31 comentarios
  1. Irene 28/05/2020

    Gracias Vanessa,
    Me ha gustado mucho el post. Está muy bien esquematizado.
    Las emociones son complicadas, pero con tu ayuda es como si tuviera un manual de instrucciones de mi misma.
    Un abrazo, cuidate.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/05/2020

      Muchas gracias, Irene. Me alegro mucho de que te estés disfrutando de tener ese manual :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Ana 28/05/2020

    Hola, llevo tiempo recibiendo tus posts y nunca te he dado las gracias por ello. Quiero que sepas que haces un trabajo precioso y muy útil y agradecer tu generosidad compartiéndolo con personas como yo sin pedir nada a cambio. Me parece algo digno de agradecer y me siento muy contenta de haberte encontrado por este mundo virtual.
    Eres una persona muy bonita por dentro y lo trasmites con tus palabras. Gracias de corazón. Mucho ánimo y mucha suerte en tu vida.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/05/2020

      Mil gracias por tus palabras, Ana. Mi necesidad de amor queda más que cubierta con comentarios como el tuyo y tantos que me devuelven mucho más de lo que doy :-).
      Es mi trabajo y mi vocación, acompañar a otros a que se quieran y puedan ser ellos mismos, auténticos tal y como son en esencia. El blog es una parte que me encanta porque escribir es otra de mis pasiones. Y si con eso puedo aportar, pues encantada. Lo hago encantada.
      Un abrazo y mucha suerte para ti también,
      Vanessa

      Responder
  3. Juan Antonio 28/05/2020

    Buenos dias, leyendo este post pensaba en la labor tan magnífica que haces Vanesa. Me identifico con cada una de las palabras de Ana y te doy las gracias de corazón.
    Besos y sonrisas

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/05/2020

      Hola Juan Antonio,
      Muchas gracias. Como le he dicho a Ana, esto forma parte de mi misión en la vida y lo hago feliz. Mil gracias por reconocérmelo así de bonito.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  4. Cristina Cayón 28/05/2020

    Muchas gracias, justo lo que necesitaba en este momento es este post, un abrazo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/05/2020

      Me alegro mucho, Cristina.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Nani 28/05/2020

    Me encanta leerte, me hace aclarar mis ideas y pensamientos, además estoy pasando por un muy mal momento y estoy sintiendo todas las emociones que se puedan tener, rabia, desilusión, frustración, algo de miedo, cariño, amor, todo a la vez, y es muy complicado ver cuál es la que realmente merece la pena, pero siempre haciendo caso a lo que dicta tu corazón, intentando sentir y ver realmente cómo he estado y enfocando el problema intentado ver la realidad, pero es muy difícil. Gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/05/2020

      Hola Nani,
      Me alegro de que te sirva para aclararte. Cuando hay muchas emociones mezcladas sigue habiendo una debajo que es la original, la primaria, la auténtica. Después las demás van surgiendo, en gran parte alimentadas por nuestros pensamientos.
      Sí, lo que dicta tu corazón es una buena guía para avanzar. Y también el ser proactiva, enfocarte en lo que depende de ti y buscar soluciones a eso. Y dejar a un lado lo que no depende de ti.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Nancy 28/05/2020

    Gracias por tu post, me siento muy identificada. No lo había pensado así sobre que tenemos tres necesidades básicas y si que me quedan. En especial la última, la siento mucho.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/05/2020

      Hola Nancy,
      Pues me alegro de que te haya servido. Y ahora ya sabes por cuál empezar a trabajar para cubrirla :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Dulce María 28/05/2020

    Buenas tardes, Vanessa.
    Como coach eres maravillosa. Llegas con tanta sencillez y sensibilidad con tus palabras que da gusto leerte. Me identifico muy bien con cada post que publicas, debido a esa carencia de autoestima. Aprendo mucho con tus conocimientos y la ayuda que ofreces.
    Muchas gracias por estár ahí cuando más falta nos hace.
    Felicidades por tu gran pasión y vocación, para ayudar a mejorar a los demás.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/05/2020

      Qué bonito tu sentir, Dulce. Mil gracias de corazón por tus palabras. Me alegro mucho de que disfrutes leyéndome, te identifiques y te sirva para aprender a quererte. Pasito a pasito :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  8. Mila 29/05/2020

    Hola Vanessa, gracias por tenerte todas las semanas y repito las mismas palabras que Ana.
    Estoy pasando malísima temporada y estoy “coja”, en los tres puntos que has señalado.
    Mucho tengo que trabajar para salir de este túnel oscuro.
    Gracias por todo lo que das sin nada a cambio.
    Un abrazo
    Mila

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/06/2020

      Muchas gracias, Mila. Recuerda empezar paso por paso. Lo importante es echar a andar, pero a pasitos pequeños y con mucho cariño a ti misma.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  9. Giovannna 29/05/2020

    Vanessa, me ha gustado aprender a identificar mis emociones, pero a veces es complejo saber tomar una decisión o encontrar el camino.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/06/2020

      Hola Giovanna,
      Claro que a veces es complejo, porque la vida lo es y nosotros lo somos. No importa, recuerda ir paso a paso, dejándote sentir lo que sientes y lo que necesitas.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  10. Luzmery 31/05/2020

    Gracias por tu post, muy interesante, me siento muy identificada con la siguridad, tengo mucho miedo. Mi salud está quebrantada con una alergia que empezo en manos, pies y ahora esta pasando a brazos y piernas, y no logro salir de ésta. Pensé que era tristeza, ahora voy a observar más esto. Gracias, gracias, gracias por tu informacion.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/06/2020

      Muchas gracias por compartir, Luzmery. Recuerda el amor y la aceptación incondicional a ti misma, de lo que sientes y lo que necesitas.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  11. Ivis 04/06/2020

    Gracias Vanesa, es muy lindo tenerte en nuestras vidas. Eres un tesoro que encontré en el camino virtual, desde que leo tus post mi manera de pensar, mis motivaciones, mi autoestima se han fortalecido. Me quiero, me mimo, me cuido, pero siento que debo seguir trabajando mucho en como influyen las acciones de los demás en mi, y no dejar que eso me dañe. Por eso siento que eso me da mucho enfado pues no creo merecer algunas actitudes que tienen conmigo en relación a como yo he sido con ellos, y tienes razón, la primera emoción siempre desencadena las demás, pues eso después me da mucha tristeza. Pero gracias a este post logro ver las cosas con más claridad y a los anteriores que me han ayudado mucho, una vez más gracias.
    MUCHAS BENDICIONES PARA TI. SALUDOS. IVIS.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/06/2020

      Qué bien, Ivis. Me alegro mucho de que los post te estén sirviendo en tu camino hacia ti misma. Siempre, siempre, pasa por conocerse y comprenderse. Y eso es lo que estás haciendo, paso a paso. Felicidades.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  12. Silvia 11/06/2020

    Hola Vanessa, yo me siento algo plancha desde hace un par de días. Estoy como agotada, sin energía, algo me pesa y no tengo motivación para seguir con mis tareas.
    Quizá tenga las tres emociones a la vez. También me acuerdo a menudo de cosas malas que me hicieron, incluso hace diez años que ocurrieron, y a veces, cuando alguien dice una frase, me acuerdo de una frase hiriente que me dijeron y me molesta. Por ejemplo, la palabra “nada” me remite a la frase “¡que allí no hay nada!”, o cosas así. ¿Puedes darme alguna solución para esto último?
    Muchas gracias por tu post y un saludo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/06/2020

      Hola Silvia,
      Cuando estamos desmotivados, agotados, sin energía, puede ser porque haya algo que nos la esté quitando o porque no nos estemos nutriendo… hace falta explorar ahí a ver qué pasa.
      Respecto a lo que te dicen que te molesta porque te recuerda a algo, pues puede estar indicando que hay alguna herida pendiente de sanar, que se despierta cuando te dicen algo que roza esa herida. De nuevo, se trata de conocerte a ti misma para poder comprenderte :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Silvia 13/06/2020

        Buenas noches Vanessa, muchas gracias por tu respuesta, no lo había visto de ese modo.
        Quizá se deba en parte a la falta de interacción… Además no conozco a mucha gente donde estoy ahora, y todavía no he hecho amigos con los que de verdad me apetece estar.
        Espero también que dejando atrás la rabia me olvide de estos incidentes tan desagradables. Creo que es más sano que denunciar, aunque sí me gustaría que me compensasen la alegría que me quitaron, pero bueno.
        No sé, tengo la sensación de que siempre estoy barriendo lo malo, pero nunca consigo llegar a lo bueno…
        Muchas gracias y un abrazo

        Responder
  13. Silvia 13/06/2020

    Perdón, me olvidé decir que mi problema es que a veces tengo todas esas cosas malas que me pasaron hace años en mi mente conmigo, aunque sea en segundo plano, todo el día. No sé si será una cuestión de autocontrol, de olvidar y perdonar… Al final es que revivo esos incidentes malos todos los días.
    Muchas gracias y un saludo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/06/2020

      Tal vez te venga bien hacer un proceso para soltar, para perdonarte a ti y perdonar a otros por lo que pasó. El pasado no se puede cambiar y cuando vivimos mirando hacia atrás no podemos avanzar hacia adelante, quedamos presos de nuestras circunstancias… La rabia es sana en un momento determinado, pero no cuando quedas anclada en ella, porque ahí a quien está perjudicando es a ti misma :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Silvia 28/07/2020

        Muchas gracias por tu respuesta Vanessa, ¿podrías darme algún consejo para hacer ese proceso de soltar? También entiendo que llevará tiempo, puesto que llevo reprimiendo mis emociones mucho tiempo. Aunque ahora que he aprendido a ser asertiva y a defenderme, así como a decir las cosas, me siento mucho mejor.
        Quiero pensar que estas visiones desagradables se irán en cuanto se agote la rabia que siento hacia ellas.
        Y quisiera también preguntarte: ¿la frase “no pasa nada” es poco aconsejable? Me dijeron que si se le dice a un niño se invalidan sus sentimientos. Pero yo me la digo para calmarme, y no creo que sea mala ni esconda ningún mensaje oculto, la verdad.
        Muchas gracias y un saludo

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 29/07/2020

          Hola Silvia,
          Para soltar necesitas conocerte y escucharte, para poder saber qué es lo que necesitas soltar. Si estás reprimiendo emociones es lógico que eso te cree malestar, porque nuestras emociones son sanas y han de fluir como un río. si se quedan estancadas es cuando duelen y generan malestar, como lo que dices de la rabia.
          Respecto a lo de “no pasa nada”, depende de cómo lo uses. Es cierto que con un niño puede invalidar su dolor. Y también con un adulto puede pasar lo mismo. En realidad nada es bueno o malo de por sí, lo importante es cómo lo uses y cómo te haga sentir a ti.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
  14. Gemma 12/03/2021

    Muchas gracias por el post
    Me acabo e dar cuenta que estoy completamente desconectada de mis emociones, no las siento, ni aunque piense en ellas, no soy capaz de concentrarme en ellas sin que mi mente se vaya a no se dónde….
    No se por dónde empezar…
    Un abrazo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/03/2021

      Hola Gemma,
      Está bien, a veces nos desconectamos de ellas como un mecanismo de supervivencia o simplemente porque nadie nos enseñó o nos invitó a escucharlas, o incluso nos castigaron por hacerlo.
      Tal vez necesites hacer un proceso con un profesional para que te acompañe en ese camino de reconectar con lo que sientes, por mi parte encantada de que hablemos si quieres.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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