Para mí, lo fácil siempre ha sido viajar sola.
El problema era cuando viajaba con alguien más.
Ahí es donde se activaban la necesidad de agradar, el miedo a molestar y el tener que hacer lo que la otra persona quería para no sentirme culpable.
Por eso, en el pasado, muchas veces he dicho que no a planes super chulos con amigos…
Para no tener que pasar por todo ese síndrome de mujer complaciente.
Porque me dejaba agotada.
Y esto mismo me cuentan algunas de las mujeres que me escriben en verano para trabajar conmigo.
Que se han ido de viaje con sus padres, suegros, hermanos, amigos, padres de los amiguitos de sus hijos, un grupo de desconocidos…
Y han acabado hasta las narices de adaptarse a lo que querían los demás.
En plan que “a mí me apetecía cenar algo ligero tipo fruta y acabé en un restaurante con raciones, vino y postre”.
O que “no quería pagar la entrada para ese sitio, pero me insistieron y acabé yendo y aburriéndome como una ostra”.
O que “necesitaba un día tranquilo y terminé pegándome una paliza de excursión de ocho horas”.
Resumiendo, que han vuelto de las vacaciones con la sensación de que se han fusionado tanto con los demás que, ni han descansado, ni han disfrutado.
Por eso, si eres una de éstas, te dejo cinco consejos muuuy fáciles de aplicar y que te ayudarán a no desaparecer en tus propias vacaciones:
1. Antes de que empiece el viaje avisa a los demás que te has propuesto escucharte para ir gestionando tus energías y no acabar agotada.
Que te has propuesto decir que no al menos una vez cada día.
Que vas a intentar hacer solo los planes que realmente te apetezcan.
Que no quieres hacer algo porque vayan todos o sea lo que toca.
Que, cuando estés, quieres estar porque lo sientes.
Eso, haberles prevenido, hará que después te resulte mucho más fácil cumplirlo.
2. Cuando alguien proponga un plan, antes de seguir al rebaño y decir que sí en modo automático, tómate un tiempo para preguntarte si de verdad te apetece eso.
Por supuesto, esto requiere que estés muy pendiente de ti y de lo que sientes a lo largo del día…
(Y esto es lo que muchas veces nos suena a chino, porque vivimos desconectadas de nosotras sin ni siquiera saberlo 🙁 ).
3. No des por hecho que los demás quieren que les trates como a ti te gusta ser tratada.
Sí. Es muy habitual asumir que si, por ejemplo, a mí me gusta que me esperen para ir a la playa, esa persona también prefiere que la esperen.
Pero no tiene por qué ser así. Lo mismo esa persona prefiere que yo vaya tirando para no tener que darse prisa porque siente que me está haciendo esperar.
Y esto la única forma de saberlo es preguntarlo. “¿Prefieres que te espere o que vaya tirando?”.
Lo mismo que la única forma de que el otro sepa lo mío es decírselo: “Pues yo prefiero que me esperes”.
Y, si las preferencias son opuestas, lo mismo hacemos una cosa cada día.
O en esto cedo yo y en otra cosa cedes tú.
O lo que se nos ocurra.
Pero, ¿cómo vamos a llegar a acuerdos que puedan satisfacer a ambos si no ponemos en voz alta lo que nos satisface a cada uno? Im-po-si-ble.
4. Ten ratos de no hacer absolutamente nada de nada.
De no tener objetivos, ni tareas que tachar.
Ni jugar en la arena con tus hijos, ni dar un paseo para hacer ejercicio.
Ni siquiera comerte un helado.
Porque se supone que las vacaciones son para no hacer nada…, pero casi nadie lo cumple.
Y venga a poner cosas, y quedadas, y actividades… y con razón después volvemos más cansadas de lo que fuimos.
Pues, para que no te pase, encuentra todos los días un rato de silencio y de estar contigo sin tener que hacer nada.
5. Al final del día reflexiona qué te ha sentado bien hoy y qué no.
Y, después de eso, aplica lo que hayas visto.
Esto es tan fácil como que al día siguiente hagas más de lo que te ha sentado bien.
Y que hagas menos de lo que no te ha sentado bien.
Así de sencillo.
Verás qué diferencia cuando vuelvas de las vacaciones con la sensación de haber estado de verdad de vacaciones…
Y de haberte cuidado, descansado y disfrutado a partes iguales.
Besos y sonrisas,
Vanessa
PD: Las mujeres que me escriben para dejar de ser complacientes y de sentirse culpables si incomodan a alguien… lo hacen después de leer esto.


