Testimonios

Si ellos han podido,
¡tú también puedes!

Amparo Vargas

“Ahora mi situación es de mucha tranquilidad, libertad y felicidad. Me siento libre, me siento orgullosa de mi misma y me siento independiente de lo que piensen o hagan los demás. Me siento capaz de todo lo que me proponga”.

Amparo Vargas

“Antes mi situación era difícil y triste. Dependía de lo que pensaban los demás de mí y todas mis decisiones eran en función a ellos. Me sentía siempre agobiada, me exigía todo el rato, no me perdonaba ningún fallo y me comparaba con todos los que me rodeaban”.

“Ahora mi situación es de mucha tranquilidad, libertad y felicidad. Me siento libre, me siento orgullosa de mi misma y me siento independiente de lo que piensen o hagan los demás. Me siento capaz de todo lo que me proponga”.

“Mi vida ha cambiado en todo, ahora sé que mi felicidad depende de mí, que soy yo la que decide lo que quiero hacer y sentir. Ahora sé que no hay nada más importante que yo, no hay nada más importante que ser feliz y poder decidir. Soy capaz de decir que no y no sentirme culpable y soy capaz de aceptar que los demás me digan que no, sabiendo que no tiene nada malo”.

“No ha sido fácil llegar a darme cuenta de todo lo que sé ahora y estoy muy satisfecha de todo. Pero si tengo que resaltar algo, es una de las cosas que más me torturaba antes y que ahora es lo que más feliz me hace: la libertad de decidir y el ser independiente de lo que opinen los demás de mí”.

Kasbrika Velázquez

“Ahora me gusto como soy y me siento fantástica. Soy quién decido ser, hago lo que me gusta, tomo decisiones pensando en lo que yo quiero hacer, elijo a quien quiero tener en mi vida... Mi nueva forma de pensar cambió mi vida, y siento que tengo todas las herramientas necesarias para ser feliz”.

Kasbrika Velázquez

“Antes del proceso de Coaching yo era una persona que estaba continuamente preocupada por el “qué dirán”. Mi excesiva preocupación por las tonterías me atormentaba tanto que era muy infeliz. Se podría decir que antes todo me afectaba y que me tomaba todo personalmente, incluso situaciones que eran ajenas a mí vida. Sentía que el mundo giraba a mí alrededor de forma negativa, que todo me salía mal y que yo lo merecía.

Me sentía perdida y, sobre todo, me sentía muy infeliz. En ese momento de mi vida en el que me di cuenta de que necesitaba ayuda y orientación sentía que “había tocado fondo”. Honestamente creo que nunca me había sentido tan triste.

Ahora mi situación actual es completamente diferente, siento que he aprendido a valorarme a mí misma, a respetarme a mí misma, y ahora veo oportunidades donde antes sólo veía fracasos. Sobre todo, creo que lo más importante de todo es que soy mucho más agradecida y que ya no me quejo ni la mitad de lo que solía quejarme. Además ahora veo todo mucho más claro y no vivo pensando en lo que piensen los demás.

Me gusta como soy. Me siento fantástica. Ahora sólo le doy importancia a lo que realmente me importa y mis relaciones han mejorado muchísimo. Pero lo más importante es que mi relación conmigo misma cambió. Ahora soy quién decido ser, hago lo que me gusta, tomo decisiones pensando en lo que yo quiero hacer… Siento que tengo todas las herramientas necesarias para ser feliz.

Mis relaciones cambiaron drásticamente porque yo ahora elijo a quién quiero tener en mi vida y a quién no. Antes solía estar rodeada de personas tóxicas y muy negativas, pero eso ya no pasa porque ahora yo decido quién entra en mi vida. Mi relación con mi pareja también ha mejorado muchísimo porque aprendí a soltar el control. Lo mismo sucedió con mi familia, yo quería controlarlo todo. Ahora dejo que ellos tomen sus propias decisiones sin que yo haga un juicio de valor sobre ello. También soy mucho más amorosa y si tengo la oportunidad de decir algo, lo digo sin pensar en el que dirán. Ya no me siento cohibida expresando mis emociones, sobre todo aquellas emociones bonitas como el amor y las palabras de cariño.

Mi nueva forma de pensar cambió mi vida, así me gusta describirlo. Realmente creo que todos tenemos esa oportunidad de cambiar nuestra forma de pensar, pero no todos la aprovechan. Yo solía pensar que era imposible ser feliz, y que esas personas a las que yo admiraba y discretamente celaba porque tenían tanta dicha eran unos “hippies”, en un sentido negativo. Ahora siento que si todos fuésemos así de hippies, el mundo estaría mucho mejor.

De lo que más satisfecha estoy es de haber aprendido a agradecer. De saberme tan afortunada de vivir que puedo decidir cómo vivir mi vida y puedo decidir ser feliz. Antes sentía que la felicidad era algo externo, pero ahora sé que la felicidad es interna y que mucho tiene que ver con amarnos a nosotros mismos. Yo ahora me gusto a mí misma, ya no me miro al espejo y pienso que soy un “chorizo”… Ahora me visto como yo quiero y me siento muy feliz con mi cuerpo. Además de mi cuerpo, me siento bien con cómo soy como persona, me comporto como quiero ser. Y eso me hace muy feliz.

Lo que más me gustado es que Vanessa siempre tuvo un trato personalizado conmigo. Nunca fue algo genérico que parecía que le decía lo mismo a todo el mundo. Siempre estaba al tanto de lo que habíamos hablado en nuestra última sesión, siempre recordaba todo y yo me sentía muy respetada por ella. Algo que me gustaba mucho es que me hacía pensar… Quiero decir que sus preguntas a veces eran complicadas y yo no sabía qué responder. Me ponía muy nerviosa, pero luego entendía que la idea precisamente era que yo reflexionara sobre mis respuestas. También, que es muy abierta y sentía que podía decir muchísimas cosas sobre mi vida y sobre mi forma de pensar y que ella siempre me escuchaba sin prejuicios. Además cuando podía me hacía un cumplido y eso me hacía sonreír. Otra cosa, me gustaban mucho las actividades después de cada sesión porque se hacían de acuerdo a lo que habíamos conversado ese día.

No he echado nada en falta. El proceso fue mejor de lo que yo esperaba. Muchísimo mejor. Honestamente, lo que menos me ha gustado es que a veces era difícil conseguir hacer todas las actividades del plan de acción, pero no porque fuese difícil hacerlo, sino porque realmente es un compromiso muy importante seguir las actividades”.

Marta Llorens

“Ahora mi situación es espectacular... Lo que más ha cambiado es como me veo yo a mi misma, saber que soy válida y quererme, pero también el por fin entender e integrar en mí que los otros no me validan ni me definen con sus opiniones, que quien debe hacer esto soy yo.”

Marta Llorens

“Antes del Coaching había renunciado a una parte de mí para poder criar a mi hijo durante un tiempo, pero sin tener muy claro qué hacer con mi vida profesional, qué dirección tomar.

Estaba perdida, me infravaloraba, con la autoestima muy baja, con miedo, enfadada y con rabia por lo que los otros tenían. Tenía malas relaciones en mi entorno y me sentía incapaz de hacerme valer ante los demás, preguntándome todo el rato ¿por qué?, ¿qué hice mal?, ¿qué debería haber hecho? Todo esto me hacía sentirme atrapada.

Sentía que no era capaz ni merecedora de conseguir lo que quería. Estaba triste dentro de mí, como un fracaso por no haber conseguido todo lo que quería.

Ahora mi situación es espectacular. He empezado a trabajar de diseñadora gráfica en una empresa, en verano haré una clase de
caligrafía y tengo varios proyectos personales dentro del mundo del diseño.

Tengo más paciencia que antes y acepto que todo, ya sea cambio o proceso, lleva tiempo, pero lo importante es perseverar y ser constante.

A su vez, tengo que decir que me quiero mucho más, me veo capaz de hacer las cosas que quiero. En mi entorno ya no me siento obligada a agradar, ni a tener que estar, como hacía antes.

Me siento con mucha fuerza y que puedo conseguir todo lo que quiera. A la vez me siento flexible, con la mente abierta y capaz. Sin miedo, y si tengo un poco de miedo delante de alguna situación, sé cómo puedo estar con él, parar, respirar, relativizar, calmarme y seguir adelante. Tengo ganas de hacer cosas nuevas y sé que el miedo o los nervios son algo natural, los acepto. Me siento muy contenta con el cambio, me siento tranquila y con la mente clara.

En mi vida lo que más ha cambiado es como me veo yo a mi misma, saber que soy válida y quererme, pero también el por fin entender e integrar en mí que los otros no me validan ni me definen con sus opiniones, que quien debe hacer esto soy yo.

Otra cosa que he aceptado, que aún estoy trabajando, es el hecho de que no pasa nada si me equivoco, que el mundo no se acaba. Que se trata de poner el foco, y trabajar por ello, con constancia y perseverancia, pero ser lo suficientemente flexible conmigo misma para aceptar que hay veces que no puedo, pero que al día siguiente puedo volverlo a intentar.

A nivel de relaciones sabía que todos somos distintos y tenemos diferentes experiencias que nos definen, pero ahora lo acepto y soy más empática.

¡Oh! También he conseguido no dar muchas vueltas a las cosas que me pasan, no analizarlas mil veces. Aceptar que en la vida hay momentos buenos, malos y otros en que no tenemos lo que deseábamos, pero lo importante es respirar, afrontar el momento y seguir adelante.

De Vanessa me ha gustado ¡todo!. Me escuchaba, me animaba, pero una de las cosas que me ha gustado más es como que retaba a buscar las respuestas dentro de mí a través de las preguntas, los ejercicios y el material de trabajo. Estoy muy contenta y muy agradecida :-)”.

Iria Domingo

“Me siento más en paz, con más recursos, más orgullosa de mí misma, más consciente de lo que implican unas cosas y de lo que significan otras. Más valiente. Confío más en la vida y en mí. Me trato mejor, me cuido y me quiero más... Este proceso me ha dado, sobre todo, el empuje que necesitaba para hacer ciertos cambios en mi vida...”.

Iria Domingo

“Antes del proceso de coaching mi situación era bastante mala. Acababa de pasar por las dos experiencias más duras de mi vida y me sentía víctima de las circunstancias. Estaba enfadada con la vida, sin confianza ni esperanza en relación a mi futuro… y arrastraba problemas de autoestima, complacencia con los demás, dificultad para decir que no, una gran tendencia a no ocuparme bien de mí misma, a anteponer todo y a todos a mí… No me cuidaba ni me quería bien.

Estaba triste, enfadada, perdida, asustada y desesperada. Era incapaz de sentir ilusión por nada, me costaba disfrutar. Me sentía poca cosa.

Ahora mismo, siento que esto es sólo el principio. Siento que tengo muchas herramientas que antes no tenía, pero si tuviera que destacar algo de todo este proceso sería la perspectiva que me has dado y la toma de conciencia sobre mil cosas que antes ni me planteaba. Es como si ahora entendiera la vida desde otro punto, como si reflexionara de forma más amplia y sabia, como si se hubiese abierto ante mí un mundo de posibilidades e ideas que antes no contemplaba.

Me siento más en paz, con más recursos, más orgullosa de mí misma, más consciente de lo que implican unas cosas y de lo que significan otras. Más valiente. Confío más en la vida y en mí. Me trato mejor, me cuido y me quiero más.

Este proceso me ha dado, sobre todo, el empuje que necesitaba para hacer ciertos cambios, para introducir cosas en mi vida que llevaba tiempo queriendo hacer pero que no sabía cómo ni cuándo. Estoy especialmente contenta de haber empezado a trabajar fuera de casa y sé que, sin ti, nunca habría dado el paso. Me siento orgullosa de haber empezado a arreglarme más, a gastar dinero en ropa, a maquillarme todos los días (algo que antes jamás había hecho). Estoy contenta también de haber entendido, al fin, el concepto de “aceptar” y saber que no es resignarse, sino aceptar las cosas tal y como son y no como te gustaría que fuesen… A confiar, a entender que no siempre podemos controlarlo todo, que la vida no es justa ni meritoria en muchos casos… Ha sido, probablemente, el año más importante a nivel personal, emocional y espiritual de mi vida.

De mi coach destaco su generosidad, su comprensión, su enorme paciencia. Es una persona muy cercana, pero cercana en un sentido especial. Siempre mantiene la distancia perfecta para que sepas que está ahí, pero también te deja tu espacio para hacer tu propio camino. Personaliza cada proceso de forma única, centrándose en tus necesidades concretas, trabajando tus puntos más débiles y ofreciéndote ejercicios y opciones varias para hacer hincapié en las cuestiones que más necesitas… No puedo estarle más agradecida por su ayuda”.

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M.P.

“Desde que hice el proceso de Coaching estoy muchísimo más tranquila y disfruto de la vida. Tengo claridad sobre ciertas cosas que quiero y que no quiero en mi vida. No me castigo por lo que no sé o lo que no hago. Se han terminado los “deberías”. Tengo una vida muchísimo mejor. Ya nada va a volver a ser igual (¡afortunadamente!), ¡me ha cambiado la vida!”.

M.P.

“Desde que hice el proceso de Coaching estoy muchísimo más tranquila y disfruto de la vida. Tengo claridad sobre ciertas cosas que quiero y que no quiero en mi vida. No me castigo por lo que no sé o lo que no hago. Se han terminado los “deberías”. Tengo una vida muchísimo mejor. Ya nada va a volver a ser igual (¡afortunadamente!), ¡me ha cambiado la vida!

Antes me sentía muy perdida y desorientada, sin saber qué hacer… Tenía prisa por llegar a un sitio o a algo que no sabía lo que era… Esa falta de conocimiento había hecho que perdiese la confianza en mí misma y que mi autoestima llegase a uno de los puntos más bajos en mi vida. Sentía que me cambiaría por cualquier otra persona, que ser yo no tenía ningún valor.

Ahora todo en mi vida ha cambiado. Poco a poco he empezado a ver todo con más amor y eso influye en mí y en mis relacione1s.

Pero sin duda de lo que me siento más satisfecha es de quererme más. ¡Me da tanta tranquilidad y paz! Ahora me conozco mejor, me respeto, me acepto, me mimo y me perdono más. Y también mimo y perdono más a los demás. A mayores la vocecita negativa que tenía en mi cabeza (ese run-run constante que a veces me torturaba) se ha acallado tanto que a veces ni lo escucho.

Del proceso me ha gustado todo, pero destacaría el hecho de que Vanessa me ha hecho sentir muy cómoda y jamás me he sentido juzgada. Hace que todo sea muy fácil. Además se preocupa por crear un plan de trabajo que sea motivador, lo cual ayuda muchísimo a cumplir objetivos y sentirse bien con una misma. Nunca me he sentido sola en el proceso, ¡ella siempre está disponible! :-).

Al principio es difícil ver cómo va a funcionar el proceso. Y si eres una persona que lo cuestiona todo, como yo, aún peor. He visto que hay que confiar y dar tiempo a la semilla que se planta en cada una de las sesiones para que crezca poco a poco… La transformación es sorprendente.

Espero que mis palabras sean de ayuda para los que están considerando un proceso de Coaching. ¡Yo no lo cambiaría por nada! Es increíble lo que uno puede mejorar en tan poco tiempo. ¡Todavía hay días en los que me sorprendo! Seguramente hay más rutas que llevan a la misma meta pero dudo que sean más rápidas que tener un coach. Le recomiendo Coaching con Vanessa a todas las personas que estén dispuestas a cambiar su vida”.

Ana Ballester

“He aprendido a quererme más, algo que antes no sabía hacer, y he dejado de buscar la aprobación de los demás y de intentar ser perfecta. Ahora me gusto mucho más y me siento más libre, como si me hubiera quitado un gran peso de encima”.

Ana Ballester

“Antes del proceso de Coaching estaba con la autoestima por los suelos. No me valoraba nada, siempre buscaba la aprobación de los demás y era súper exigente conmigo misma, siempre intentando ser perfecta en todo.

Me sentía perdida, muy triste y muy dolida con ciertas personas. Y, sobre todo, no tenía ni idea de por qué era así, de por qué me había pasado todo aquello. No sabía lo que me pasaba.

Con el proceso de Coaching he ganado en confianza y he descubierto el porqué de todo aquello. Ahora sé dónde mirar. He dejado de sentirme una víctima y he asumido mi parte de responsabilidad en lo que pasó.

He aprendido a quererme más, algo que antes no sabía hacer, y he dejado de buscar la aprobación de los demás y de intentar ser perfecta. Ahora me gusto mucho más y me siento más libre, como si me hubiera quitado un gran peso de encima.

Respecto al proceso, me siento satisfecha de muchas cosas. En primer lugar, de haber conseguido aceptar mis sentimientos negativos. Ahora me permito sentirme mal, triste, decepcionada…. Ya no me da miedo. Me doy permiso y el tiempo que haga falta, y ya está, se va solo…

También estoy muy contenta por haber tomado conciencia de mi dialogo interno. Ahora yo dirijo mi mente y no ella a mí. He aprendido a ser más comprensiva conmigo misma y a tratarme mejor.

Además he tomado conciencia de varias creencias limitantes que he podido sanar, he aprendido a perdonar y he ido superando poco a poco ciertos miedos y vergüenzas…

De Vanessa me ha gustado mucho lo cómoda que me he sentido hablando con ella desde el principio y sin conocerla de nada. Y lo mucho que me ha hecho cuestionarme creencias que para mí eran auténticas verdades. También, ahora, cuando pienso algo de alguien, ya no lo doy por hecho sino que me planteo que quizás esté equivocada en lo que pienso sobre la actitud de esa persona. Cosa que antes nunca hacía.

Creo que es una magnifica Coach y que sabe escuchar muy bien, lo cual es una cualidad que muy poca gente tiene. Me alegro mucho de haber contactado con ella porque me ha ayudado de verdad… A ser mejor y a ver la vida desde otro punto de vista, cuestionándome cosas que antes ni se me pasaba por la cabeza que podían ser diferentes”.

Ana

“Ahora me valoro más, me siento más satisfecha de mí misma, no le doy tanta importancia a lo que proviene del exterior. Valoro más lo que tengo y mis pequeños logros diarios. Acepto mejor las críticas, y no dejo que me afecten comportamientos o comentarios que antes me robaban mucha energía”.

Ana

“Cuando decidí hacer el proceso de Coaching tenía la autoestima bastante baja y muchas inseguridades. Me sentía mal porque no acababa de ser feliz teniéndolo todo para serlo.

Ahora me valoro más, y he encontrado la forma de ir mejorando cada día con todo lo que hemos trabajado. Me siento más satisfecha de mi misma, valorando cada día lo que tengo, aceptando todo lo que me rodea, e intentando ser más positiva, tolerante, asertiva.

Ahora no le doy tanta importancia a lo que proviene del exterior. Valoro más lo que tengo y mis pequeños logros diarios. Acepto mejor las críticas, y no dejo que me afecten comportamientos o comentarios que antes me robaban mucha energía.

Lo más importante para mí, de todo lo que he conseguido, ha sido quererme más y estar más conforme conmigo misma y con los que me rodean.

Me ha gustado cómo trabaja Vanessa porque ha abordado cada necesidad que he presentado en cada sesión abarcándola con la objetividad y herramientas necesarias para hacerme entender donde estaban mis creencias limitantes o erróneas y trabajar según sus indicaciones para superarlas. Estoy muy agradecida de que se haya cruzado en mi camino y que me haya ayudado a valorarme y quererme mucho más de lo que lo hacía”.

Saioa

“Antes me sentía insegura, muy pendiente de los demás, de gustar y complacer, sin darme cuenta de que yo me estaba dejando de lado... Ahora me siento mejor, más tranquila al relacionarme y más centrada en mí”.

Saioa

“Antes de hacer el programa de Coaching estaba insegura, muy pendiente de los demás, de gustar y complacer, sin darme cuenta de que yo me estaba dejando de lado.

Me sentía triste y sola. Me exigía y me sentía mal, estaba casi todo el rato pendiente de los demás y no sabía lo que quería yo, no sabía escucharme.

Ahora he aprendido que la clave es centrarme en mí, escucharme y aceptarme pase lo que pase. Me siento mejor, más tranquila y más centrada en mí.

Intento estar más pendiente de mí y menos de las otras personas, e intento que no me afecte lo que piensen otros, lo importante es lo que piense y sienta yo. Me he dejado de lado mucho tiempo y cuesta cambiarlo, pero poco a poco voy haciéndolo.

Estoy más tranquila al relacionarme, sobre todo con gente extravertida, y no le doy tanta importancia a comentarios que antes me afectaban.

Lo mejor para mí ha sido aprender a escucharme, porque aunque parece fácil yo no lo hacía y me costaba conectar conmigo. Y también aprender cómo afrontar determinadas situaciones.

Ha sido un placer Vanessa, me encanta tu trabajo, espero que sigas ayudando a mucha gente igual que me has ayudado a mí. No se me va a olvidar nunca que lo importante soy yo, voy a trabajar por escucharme, aceptarme y ser auténtica siempre. Muchas, ¡muchas gracias!”.

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Elsa García

“Me siento mucho mejor conmigo misma, más relajada y más a gusto. Cuando estoy con gente soy más yo misma que antes y no estoy continuamente pensando, simplemente dejo que la situación fluya sin más”.

Elsa García

“Antes del coaching tenía problemas frecuentes en mis relaciones con los demás. Me sentía incómoda cuando estaba en grupo y tenía la sensación de que nunca me podía relajar ni ser cómo yo soy porque la gente me juzgaría o no aceptaría mi forma de ser. Siempre le daba vueltas a situaciones que tenía en el día a día cuando interactuaba con otras personas.

También me era difícil tener una estabilidad en mis emociones y no sabía cómo expresarlas con claridad. Le daba muchas vueltas a las cosas y no aceptaba que no todos los días puedo estar igual de bien.

Ahora me es fácil relacionarme con otras personas, incluso con desconocidos o gente con la que no coincido muy a menudo. Me es mucho más fácil estar en grupo y rodeada de mucha gente.
Estoy más estable a nivel emocional y ahora expreso mucho mejor lo que pienso y lo que siento. También he mejorado la imagen que tenía de mí misma y ahora me valoro y respeto mucho más que antes. Ya no le doy tanta importancia a cosas que no la tienen ni le doy tantas vueltas a todo.

En general, me siento mucho mejor conmigo misma, más relajada y más a gusto. Cuando estoy con gente soy más yo misma que antes y no estoy continuamente pensando, simplemente dejo que la situación fluya sin más.

Ahora disfruto más de las cosas y estoy mucho más centrada. Me siento como más yo misma y más liberada que antes.

En mis relaciones estoy mucho más a gusto y creo que las disfruto y las valoro más. También valoro mucho más el tiempo que dedico a ciertas cosas y personas, ahora intento dedicárselo solo a la gente que es importante para mí y me hace sentir bien.
Diría que mi forma de pensar ha cambiado casi del todo, ahora me centro más en las cosas importantes y del resto intento pasar lo más que puedo.

Estoy especialmente satisfecha de que ahora no le doy tantas vueltas a las cosas ni tanta importancia, estoy más relajada y simplemente dejo que las cosas pasen sin volverme loca pensando como antes. También de valorar mucho más las cosas buenas que tengo y no centrarme tanto en las “cosas malas”.

De Vanessa me ha gustado que me ha escuchado sin que me sintiera juzgada en todo lo que le he contado y siempre ha intentado ayudarme en todo lo que me preocupaba o era difícil para mí. Creo que me ha sido muy útil el proceso de coaching, mejor de lo que esperaba, ya que me ha ayudado a cambiar cosas que ni siquiera iba con intención de cambiar”.

Rosa Claverol

"Lo mejor de todo ha sido el darme cuenta de que yo también cuento, de que he de cuidarme bien. Ha sido una sorpresa y es fácil de entender: ¡¡¡¡si yo estoy bien lo de alrededor también!!!!".

Rosa Claverol

“Antes del proceso estaba bastante angustiada, con ataques de ansiedad y la relación con mi madre era muy tensa, lo mismo que con una de mis hermanas.

Ahora me siento más yo, he vuelto a cantar, parece que el humor ha vuelto de verdad a mi vida, me puedo ver a mi misma en ocasiones, no me tomo lo que digan o hagan los demás como algo personal, y eso me deja verlo desde su punto de vista.

Noto que estoy más segura, en el sentido de que puedo admitir que me he equivocado y mis relaciones son más fluídas. Es como si mis orejas se hubieran abierto y puedo escuchar lo que está detrás de las palabras. Ahora el que otro no coincida conmigo ya no me genera ansiedad.

Lo mejor de todo ha sido el darme cuenta de que yo también cuento, de que he de cuidarme bien. Ha sido una sorpresa y es fácil de entender: ¡¡¡¡si yo estoy bien lo de alrededor también!!!!

Respecto al “cómo” del proceso, me ha encantado que el trabajo estuviera bien estructurado, pautado en función de mis progresos, y que hubiera deberes con los que comprometerse. Esto hace el trabajo más efectivo.

Me ha gustado mucho todo el proceso, y más con los resultados obtenidos, esto sigue dando sus frutos. Muchísimas gracias Vanessa por estos meses de trabajo, no esperaba que los resultados fueran tan buenísimos”.

Marta González

“Con el proceso he ganado confianza en mí… Me siento más optimista, más capaz, con ganas de vivir mi propia vida. Confiada, en la vida y en mi misma… Siento que he crecido, que me he vuelto sabia… Ahora sé que puedo ocuparme de mí, que mi vida y mi felicidad dependen de mí”.

Marta González

“Antes de hacer el proceso de Coaching estaba perdida, sin rumbo y muy hundida, incapaz de seguir adelante con mi vida. Sumida en el caos y en manos de las decisiones de los demás.

Me sentía muy triste, pequeña, insignificante, asustada, nerviosa, sola, enfadada… Muy desgraciada. Solo sentía dolor, un gran dolor y nada más.

Con el proceso he ganado confianza en mí, he comenzado el proceso de encauzar mi vida y tengo las herramientas para poder continuarlo.

Estoy más tranquila, veo y valoro las cosas buenas que tengo, que son muchas. Me siento más optimista, más capaz, con ganas de vivir mi propia vida. Confiada, en la vida y en mi misma. Incluso las personas a mí alrededor también están cambiando su actitud hacia mí porque dicen que me ven “mejor”.

Siento que he crecido, que me he vuelto sabia. Veo todo con más claridad. Ahora sé que puedo ocuparme de mí, que mi vida y mi felicidad dependen de mí y que yo puedo elegir mi actitud frente a las situaciones y las personas.

También me doy cuenta de que tengo fortaleza, de que puedo pararme, resolver lo que pueda, no culparme por lo que no y continuar. Ya no intento ser perfecta en todas las ocasiones ni me lamento por las pequeñas cosas que no tienen solución. Creo que todo es más sencillo de lo que lo era antes.

Estoy satisfecha de estar donde estoy, de haber llegado hasta aquí, de haber seguido respirando a pesar de no querer, de ser capaz de dar otra perspectiva a algunos problemas, de ver el camino recorrido y el que me queda por recorrer, de mi actitud de lucha y de mi esfuerzo, de ser sincera conmigo misma… En definitiva,  de estar cada vez más cerca de la persona que quiero ser”.

Lucía

“Antes del proceso de Coaching estaba en una situación de vacío, sin entender porque había tomado ciertas decisiones, por diferentes miedos, por miedos a cosas irreales que ni siquiera aparecieron o han aparecido... Sentía una mezcla de tristeza, de miedo a lo desconocido, de falta de confianza en mí....”.

Lucía

“Antes del proceso de Coaching estaba en una situación de vacío, sin entender porque había tomado ciertas decisiones, por diferentes miedos, por miedos a cosas irreales que ni siquiera aparecieron o han aparecido… Sentía una mezcla de tristeza, de miedo a lo desconocido, de falta de confianza en mí….

Un día un amigo me mando un enlace de una de las publicaciones de Vanessa, y fue cuando decidí contactar con ella y empezar las sesiones.

Después del proceso me siento “más fuerte”. Consigo ver el lado bueno de las cosas… Por decirlo de alguna manera, doy “la vuelta a las cosas” y cada vez estoy más segura de que las cosas pasan por algo… Procuro sacar mi lado bueno más a menudo… O al menos el que yo considero… Y de momento me funciona bastante bien… Y ante conflictos consigo frenar mis impulsos, y pensar y analizar antes de actuar, e intento ver que es lo que se me está poniendo en juego, comprenderlo y aceptarlo…

Sin duda de lo que más satisfecha estoy es de que veo que me quiero más que antes, que merezco la pena.

De Vanessa me ha gustado mucho la empatía y la comprensión que ha mostrado conmigo siempre… Pero lo que más me ha gustado es que cuando la he necesitado, porque me sentía mal, le he escrito y al momento me ha respondido para ayudarme. Eso lo valoro mucho.

También le agradezco mucho lo que me ha ayudado en mi relación de pareja. Ahora tengo una relación muy estable y me siento muy considerada por él. En cierto modo se lo debo a ella y le deseo lo mejor de corazón, que siga ayudando a mucha gente por mucho tiempo”.

Marta Soler

“Antes de hacer el Coaching me sentía insegura, niña, dependiente de la opinión de otros, siendo quien otros querían que fuese. Ahora me siento adulta, autónoma, segura y comprensiva. ¿En qué ha cambiado mi vida? Bufff… ¡En mucho!”.

Marta Soler

“Cuando comencé el Coaching acababa de tomar importantes decisiones, sentimentales y profesionales, que me cuestionaba con cierta frecuencia.

Además dependía mucho de la opinión de terceros y en encuentros con amigos participaba poco.

Me sentía insegura, niña, dependiente de la opinión de otros, siendo quien otros querían que fuese. Me sentía encerrada en mí.

Ahora, una vez terminado el proceso, estoy satisfecha profesional y personalmente, aún haciendo camino, pero siempre hacia adelante.

Me siento adulta, autónoma, segura y comprensiva. Comparto mis opiniones e inquietudes en gran grupo, escucho, y hasta acepto la opinión de terceros, pero no me condiciona para tener un buen o mal día. Me siento alegre.

¿En qué ha cambiado mi vida? Bufff… ¡En mucho! Difícil de expresar y de resumir. Ahora es más tranquila y está más alineada con mis valores, por ejemplo en que marco claramente los horarios de trabajo laboral y los del tiempo personal.

Mis relaciones son más abiertas y fluidas, pues me expreso aún sin saber qué piensan los demás. ¡He descubierto que estar siempre de acuerdo y siempre disponible no son valores!

Mi forma de pensar ha cambiado porque ha ampliado su prisma de observación. He pensado que, si bien yo uso unos criterios al mirar las cosas, cualquiera puede usar los suyos, y eso no significa que sean mejores ni peores, simplemente, son otros.

De lo que más satisfecha me siento es de saber que algo, por el simple hecho de haberlo pensado, no tiene que ser verdad.

También de haber descubierto la cara “mala” de la exigencia y la impaciencia y de distinguir maneras de aportar generosidad.

Del proceso de Coaching lo que más me ha gustado ha sido la metodología. Me encanta que se parta de la revisión del mail en que, básicamente, hay preguntas personales e individuales. Y que las comentemos por skype.

Me ha ido bien que Vanessa dijera poco y preguntara mucho. También las visualizaciones realizadas. Y, sobre todo, lo que más me ha sorprendido y ayudado, ha sido tener que hacer deberes y reportarlos después.

Recomendaría el programa a cualquiera. A parte de ser útil y gratificante me he sentido acompañada siempre. Y, aunque para mí ha sido un sacrificio económico, ha valido la pena”.

J.P.

“De lo que más satisfecha estoy es de escucharme, de ser honesta y de no estar por estar. Por supuesto, de tomar decisiones. De la forma de trabajar de Vanessa lo que más me ha gustado es que todos los días me hacía pensar en mí”.

J.P.

“Antes de empezar el proceso no sabía cómo poner límites, me sentía bastante insegura… con miedos. No acababa de dar pasos, de avanzar. Con el trabajo tenía mucho miedo a ser yo, estaba engarrotada, casi no me movía, mucho miedo a ser juzgada.

Hoy, gracias al proceso, me encuentro más suelta, me rio, me lo paso bien, doy mi opinión, estoy con confianza. Antes me rompía mucho la cabeza, ahora me quedo tranquila. Lo que tenga que ser, será.

En el plano sentimental estaba llena de inseguridades, celos, desconfianza… Ahora me doy cuenta de lo que me limita y de lo que no me gusta. Me noto con total libertad, estoy más centrada, tomo decisiones, avanzo en mis objetivos… No lo dejo de la mano, estoy súper contenta con mi nueva casa, estoy ilusionada…. Me has dado fuerza, me has despertado esa independencia, esas ganas de ir por lo que verdaderamente quiero, en eso estaba dormida. Ahora estoy aprendiendo a escuchar a mí cuerpo… como algo me rechine…, malo. A guiarme de mi intuición.

Me preguntas, de todos los logros que he conseguido, de cuál estoy más satisfecha. De escucharme, de ser honesta y de no estar por estar. Por supuesto, de tomar decisiones.

De tu forma de trabajar lo que más me ha gustado es que todos los días me hacías pensar en mí”.

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Eli Jurado

“He cambiado en la forma que tengo de mirar las cosas. Hago las cosas por mí y no pensando en el qué dirán. Estoy especialmente satisfecha de haber tenido el valor de mirar hacia dentro y de ser capaz de quererme sin sentirme culpable por ello”.

Eli Jurado

“Antes de hacer el proceso de Coaching estaba pasando una mala época, una temporada de ansiedad que venía durando unos meses y que me resultaba difícil controlar.

Me sentía asustada, y cansada. Temía por mi salud, temía por mis hijos, sentía culpa de no ser capaz de mejorar y de estar haciéndoselo pasar mal a mi familia. Estaba en un estado permanente de vigilia por el qué pensarán o dirán de mí si…

Ahora estoy más tranquila y, sobre todo, más abierta a entenderme y a aceptarme, a mí y a los demás.

Para mí ha sido muy importante darme cuenta que no soy lo que pienso y que para intentar cambiar algo de mí que igual no me gusta del todo es necesario aceptarme tal cual soy, en todas las versiones de mi yo. Lo que más me sirvió fue comprender que lo que iba buscando era un “YO IDEAL” y que no había nada de malo en mí.

He cambiado en la forma que tengo de mirar las cosas. Hago las cosas por mí y no pensando en el qué dirán. También intento no juzgar a los demás, y eso me aporta paz.

Estoy especialmente satisfecha de haber tenido el valor de mirar hacia dentro y de ser capaz de quererme sin sentirme culpable por ello.

De Vanessa me ha gustado su compromiso, su organización y su capacidad de motivar para el cambio. Su voz, que me transmite mucha paz, y su disponibilidad.

Espero que siga haciendo lo que se le da tan bien hacer, ayudando a los demás a crecer y a conocerse. Que siga disfrutando con ello y que nos siga regalando esas reflexiones que tanto nos ayudan. Se muy feliz, Vanessa”.

Cristina Sanz

“Con el proceso de Coaching me he liberado. Ahora me siento grande, creo más en mí y tengo ganas de ir hacia adelante. Todo esto me ha llevado a sentirme más segura en mis relaciones, laborales y personales, y a vivir más tranquila, razonar y gestionar mucho mejor las cosas. El respetarme y ser fiel a mí misma me lleva a hacerlo también con los demás”.

Cristina Sanz

“Cuando comencé el programa de Coaching venía de un proceso bastante largo de falta de esencia, de confianza en mí, de inseguridad por muchas cosas y personas, y de dedicación excesiva hacia afuera… Sentía que no sabía dónde estaban los límites de las cosas, de mi relación con las personas y en el ámbito social y personal. Quizás era ya todo un avance saber qué me faltaba, aunque en ese momento ni eso valoraba…

Ahora me siento grande y me siento con ganas de ir hacia adelante. Soy feliz a pesar de mis días y mis noches porque ahora valoro muchas más cosas que, aunque antes estaban, no las veía.

He aprendido a suavizar las cosas, especialmente en el grado de exigencia conmigo misma y que también se veía proyectada inevitablemente hacia los demás. Eso me hace vivir más tranquila, razonar y gestionar mucho mejor las cosas, e incluso a dar mucho más de mi sin sentirme tan decepcionada, como me pasaba antes. El respetarme y ser fiel a mí misma me lleva a hacerlo también con los demás.

Todo esto me ha llevado a sentirme más segura en mis relaciones, laborales y personales, y a vivir con menos tensión las situaciones.

Sobre todo estoy muy contenta de haberme liberado, en el sentido de creer más en mí y sentirme más libre en muchas situaciones. Y también de haber evolucionado en los apegos, porque eso me ha dado más libertad para decir no o para escoger mis preferencias.

De Vanessa me ha gustado esa facilidad para ofrecer confianza y que tuviera esa sensibilidad para percibir ciertas cosas en mí. Su manera de escuchar y de entender ha hecho que me resultara fácil expresarme, en especial a mí que me cuesta tanto abrirme.

Cuando empecé esto pensaba en cómo, después de todo el trabajo de esos meses, mantener todo lo aprendido sin la necesidad del apoyo de la persona que me iba a ayudar. Hoy no me lo planteo, hoy sé que está en mí. Sé que tendré que seguir trabajando y que necesitaré apoyos siempre, pero también sé que puedo seguir hacia adelante sin dudas”.

Cristina Vindel

“Antes del proceso de Coaching estaba muy desanimada un poco con todo, insegura, desorientada, intranquila, cabreada… Tenía muchas comeduras de cabeza y me adelantaba a acontecimientos que ni tan siquiera sabía que pudieran ocurrir. Ahora estoy mucho más tranquila, segura de mí misma, serena… Me siento feliz de lo que he conseguido”.

Cristina Vindel

“Antes del proceso de Coaching estaba muy desanimada un poco con todo, insegura, desorientada, intranquila, cabreada… Tenía muchas comeduras de cabeza y me adelantaba a acontecimientos que ni tan siquiera sabía que pudieran ocurrir.

Ahora estoy mucho más tranquila, segura de mí misma, serena, y visualizando lo que quiero y puedo realizar en mi vida.

Me siento feliz de lo que he conseguido: tranquilidad, seguridad, ser consciente de lo que me va pasando y darme cuenta de si hay cosas que puedo seguir mejorando

En general mi vida ha cambiado a mejor. Soy y estoy más segura, más charlatana con la gente. Y mi forma de pensar es más positiva, o simplemente no doy vueltas a cosas que ni sé si van a ocurrir

Me siento satisfecha de ver que las cosas se consiguen y que puedo creer en mí. Y con ese pensamiento puedo y soy feliz.

Con todo esto solo puedo decir y destacar que la seguridad en uno mismo es la base para casi todo, para pensar en positivo, tener energía y atraer situaciones y a personas y con ello abrirme más”.

Ana Mariño

“Me sentía una niña frágil, totalmente manipulable por las personas de mi entorno, temerosa de las circunstancias e hipersensible a la opinión y gestos de los demás… Ahora creo que las palabras que mejor englobarían mis sentimientos serían: capaz, ilusionada de nuevo y sintiendo otra vez mi olvidada fuerza interior”.

Ana Mariño

“Al principio del proceso de Coaching me encontraba en un vaivén de sentimientos encontrados entre querer irme del lugar donde estaba (porque no conseguía terminar de encajar) y anteponer mis deseos o aspectos importantes para mí a los de los demás. No hacía valorar mi tiempo frente a ellos y estaba firmemente convencida de que, dada mi situación de entonces, los demás eran dueños de mi tiempo, incluso en horas de ocio o tiempo libre.

Me sentía una niña frágil, totalmente manipulable por las personas de mi entorno, temerosa de las circunstancias e hipersensible a la opinión y gestos de los demás… Aunque al mismo tiempo era capaz de sentir esa pequeñita voz interior que me animaba a “hacer algo” para empezar a ser la protagonista de mi vida y pasar al modo acción, en aquel momento encontraba muy reprimida mi forma de ser, de ver la vida, mi energía, mi alegría y mi creatividad.

Actualmente, he conseguido un trabajo de los más estables de mis últimos tres años. Tengo un proyecto vital en mente, que hasta ahora había dejado apartado para cuando “las circunstancias me ayudaran”. Estoy poniendo en práctica día a día el priorizarme, comprender que mi felicidad personal no es negociable, quererme a mí misma tal y como soy y no avergonzarme de ello y empezar a lograr que los demás me respeten.

Creo que las palabras que mejor englobarían mis sentimientos actuales serían: capaz, ilusionada de nuevo y sintiendo otra vez mi olvidada fuerza interior. Me observo más en mis sentimientos y reacciones cuando me siento agredida por terceros y llego a independizar sus gestos o palabras de mi persona. Eso me hace sentir más libre y segura de mí misma…. Ahora me resulta muchísimo más fácil… SONREIR :).

El cambio más notable de todos ha sido el cambio en mis diálogos internos. Ya no me trato lo mal y duramente que solía hacerlo antaño. Era mi peor juez y peor enemiga… Ahora estoy logrando, sin alzar la voz o enfadarme, actitudes de respeto de los demás hacia mi tiempo, mi disponibilidad, mis opiniones y mis gustos, que antes no tenía (por no considerarme yo misma merecedora de ellas).

De lo que más satisfecha estoy es de empezar a ser amiga de mí misma, de no avergonzarme de cómo soy y cómo me siento (aunque tenga una diferente visión de forma de vida a la de mi entorno actual) y de haberme empezado a convertir en una persona que piensa a lo grande…. ¿Por qué no? ¿Qué me lo impide? No voy a ser yo misma, por supuesto ;).”

Laura P.

“Me siento tranquila, más segura y contenta conmigo misma… Lo mejor de todo ha sido aprender a escucharme a mí misma y a respetarme. Darle valor a lo que pienso y siento”.

Laura P.

“Antes estaba insegura, preocupada e insatisfecha conmigo misma. Sentía culpa y poca confianza en mí.

Ahora vivo mi día a día sin ansiedad, y sin preocupación constante. Me siento tranquila, más segura y contenta conmigo misma. He visto que para conseguir lo que quiero es mejor animarme en lugar de criticarme.

Lo mejor de todo ha sido aprender a escucharme a mí misma y a respetarme. Darle valor a lo que pienso y siento.

Además siento que las relaciones con mis amigos y familiares son más satisfactorias.

De la manera de trabajar de Vanessa, me han ayudado muchas cosas: su disponibilidad y apoyo entre las sesiones. Su habilidad para conseguir que te expreses y verbalices lo que necesitas. La confianza que pone en ti. Su paciencia. La flexibilidad. Que cada plan de acción sea personal, consensuado y práctico. El material compartido según tus necesidades. El tiempo que duran las sesiones y que no te quedas a medias, todas acaban con su plan de acción y con la sensación de haber sido provechosas. La variedad de técnicas, la posibilidad de hacerlo por Skype, etc.”.

Mario Nieto

“Estoy mucho más tranquilo, he ganado confianza tomando decisiones y tengo más claridad sobre lo que quiero. De todo lo que he conseguido estoy especialmente satisfecho de haber empezado a sentirme bien sin un motivo externo. Antes pensaba que necesitaba cosas externas, como tener pareja o tener éxito, para estar tranquilo. Ahora sé que no”.

Mario Nieto

“Cuando empecé el proceso de Coaching estaba bastante perdido. Me faltaba confianza y claridad, no sabía qué pasos dar para rehacer mi vida y tenía miedo a cometer errores. En general, estaba bastante gris y hacía tiempo que no disfrutaba prácticamente de nada.

Ahora estoy mucho más tranquilo, relajado y de mejor humor. He ganado confianza tomando decisiones y tengo mucha más claridad sobre lo que quiero y no quiero. He podido probar algunos caminos, cometiendo errores, aprendiendo de ellos y viendo que era necesario cometerlos para saber hacia dónde quiero ir.

También tengo más confianza en las relaciones con los demás, he aprendido a decir que NO con mucha más seguridad y me he atrevido a hacer cosas que antes me daban mucho miedo… Este año me he visto dando grandes pasos y enfrentándome a situaciones que, de no haber hecho el Coaching, posiblemente hubiera tardado años en enfrentar.

De todo lo que he conseguido estoy especialmente satisfecho de haber empezado a sentirme bien sin un motivo externo. Antes pensaba que necesitaba cosas externas, como tener pareja o tener éxito, para estar tranquilo. Ahora sé que no”.

Verónica Rodríguez

“El proceso de Coaching me ha servido para ser más yo, no podría explicarlo de otro modo. Me ha aportado serenidad”.

Verónica Rodríguez

“El proceso de Coaching me ha servido para ser más yo, no podría explicarlo de otro modo. Me ha aportado serenidad”.

“Lo recomendaría como una vía para conseguir lo que quieres con lo que tienes, y en la que la recompensa es por y para ti”.

“Vanessa es una persona especial. Cuesta hablar de tu yo íntimo con alguien desconocido y Vanessa hacía que yo me sintiera a gusto hablando con ella. Da tranquilidad, transmite mucho y tiene un sentido del humor muy, muy bueno”.

¿Tú también quieres conseguirlo?

Te invito a una primera sesión de valoración en la que te contaré cómo puedo ayudarte.

María Gayoso

“A menudo hablo de Vanessa, de lo que me ha enseñado, de lo que he aprendido, de lo bien que me siento y de lo feliz que cada día intento ser, porque al final de todo lo más importante es que seamos felices con nosotros mismos… Ahora estoy satisfecha conmigo misma y, por consiguiente, con todo lo que me rodea. Me siento bien, ligera, como si mi mochila ahora estuviese vacía de piedras”.

María Gayoso

“Aunque comencé el proceso por otro motivo, pronto me di cuenta de mi bajísima autoestima y de que la mayor parte de las cosas que me ocurrían era porque yo quería. Comprobé que si aprendes a gestionar correctamente tus sentimientos y a expresarte de una manera más sana tu vida será totalmente distinta.

A menudo hablo de Vanessa, de lo que me ha enseñado, de lo que he aprendido, de lo bien que me siento y de lo feliz que cada día intento ser, porque al final de todo lo más importante es que seamos felices con nosotros mismos.

Ahora estoy satisfecha conmigo misma y, por consiguiente, con todo lo que me rodea. Me siento bien, ligera, como si mi mochila ahora estuviese vacía de piedras”.

José Luis

“Antes del Coaching era más inseguro y menos atrevido a la hora de relacionarme. Me sentía menos maduro y con menos seguridad y fuerza para seguir mis objetivos. Ahora tengo más seguridad y confianza a la hora de abrirme a los demás”.

José Luis

“Ahora me siento más seguro a la hora de relacionarme con mi familia y con el resto de personas. Tengo más claro que tengo que cuidar de mí y que eso no quiere decir que no les quiera.

Antes del Coaching era más inseguro y menos atrevido a la hora de relacionarme. Me sentía menos maduro y con menos seguridad y fuerza para seguir mis objetivos. Ahora tengo más seguridad y confianza a la hora de abrirme a los demás. Además soy más comprensivo y entiendo mejor a los que me rodean. Ya no soy tan exigente.

Mi vida también ha cambiado a la hora de tener relaciones de pareja. Ya no tengo miedo a la hora de quedar con una mujer y soy más independiente.

En cuanto a Vanessa, lo que me ha gustado más es el seguimiento, la escucha y la profesionalidad a la hora de buscarme herramientas para conseguir ser más seguro y no dejarme caer en este camino hacia una vida en paz conmigo mismo e ilusionado por mí y por los demás. Le estoy muy agradecido por haber formado parte de mi vida”.

Beatriz Menéndez

“Antes era otra persona, apática, sin ganas de hacer cosas, mal humorada y antipática conmigo y con todos. Después me he dado cuenta de que el daño me lo hacía a mí misma… Ahora me siento totalmente distinta”.

Beatriz Menéndez

“Antes era otra persona, apática, sin ganas de hacer cosas, mal humorada y antipática conmigo y con todos. Después me he dado cuenta de que el daño me lo hacía a mí misma… Ahora me siento totalmente distinta.

Mi vida ha cambiado en el nivel de importancia que le doy a las cosas. Cosas que antes me generaban muchísima tensión, ahora son insignificantes. He dejado algo atrás el qué dirán o al menos es mucho menos importante que antes, he organizado mis prioridades y sé lo que quiero.

Vanessa es capaz de comprenderte, de escucharte y de interpretar qué te sucede y, lo mejor, que te ayuda a ser capaz de verlo tú misma. La presentaría como yo me sentía después de una sesión con ella, muy intensa, es capaz de sacar tu lado más positivo y de potenciarlo. Para mí es una de las personas que más me ha ayudado a descifrar el mapa de la vida”.

Elena M.

“He descubierto que puedo vencer los miedos, que puedo decir que no sin sentirme culpable y que puedo relacionarme con los demás sin tener que priorizar siempre sus necesidades a las mías”.

Elena M.

“El proceso de Coaching con Vanessa me ha permitido identificar los motores de mi vida y mi comportamiento pasado y presente, ser consciente de qué cambios quiero hacer y a dónde dirigirme, encontrar nuevas estrategias para llevar a cabo esos cambios y gestionar mi tiempo.

He descubierto que puedo vencer los miedos, que puedo decir que no sin sentirme culpable y que puedo relacionarme con los demás sin tener que priorizar siempre sus necesidades a las mías.

De Vanessa diría que es una Coach muy comprometida con lo que hace, muy implicada en el proceso, muy profesional, responsable y amable. Percibes que disfruta haciendo su trabajo”.

Fernando Franco

“El Coaching te permite afrontar directamente una situación que te preocupaba desde hace tiempo, ver avances y mejoras en tus relaciones personales y en tus habilidades. Te hace más consciente de tu entorno, te permite identificar y anticipar situaciones problemáticas y actuar conscientemente enfrentándote a ellas, etc. El proceso me ha ayudado para a partir de ahora afrontar estos asuntos de una forma autónoma”.

Fernando Franco

“El Coaching te permite afrontar directamente una situación que te preocupaba desde hace tiempo, ver avances y mejoras en tus relaciones personales y en tus habilidades. Te hace más consciente de tu entorno, te permite identificar y anticipar situaciones problemáticas y actuar conscientemente enfrentándote a ellas, etc. El proceso me ha ayudado para a partir de ahora afrontar estos asuntos de una forma autónoma.

Una cosa más que he aprendido de mi proceso de Coaching con Vanessa es la importancia del refuerzo positivo. Desterrar la visión pesimista o el miedo a asumir compromisos sólo se consigue en base a una perspectiva positiva, y Vanessa es muy cuidadosa en darle ese barniz optimista y constructivo a las conclusiones que van surgiendo a lo largo del proceso.

De ella destacaría que es muy intuitiva y atiende a detalles en los que ni tú mismo habías reparado, que lleva muy bien preparadas las sesiones e implícitamente exige que tú hagas lo mismo y que te ofrece herramientas cuando no se te ocurren los recursos que podrías utilizar para lograr un determinado objetivo… Tiene muy buen ojo con la información que te envía entre sesiones, estimulando la reflexión y sin inundarte con cosas que no podrás leer. En este sentido es flexible con las necesidades específicas del trabajo y la vida, haciendo que el proceso de Coaching no se convierta en una carga más en el día a día, sino realmente en una ayuda”.

M.P.P

“Me cuesta decir solo una cosa de la que esté más satisfecha, pero creo que el gestionar mis emociones, porque cuando me entraba un pensamiento era muy difícil salir del bucle, y ahora siento un alivio tan grande... Además ahora soy dueña de mis emociones y ya no dejo que otras personas tengan el control de cómo me siento. Es increíble porque siento que ha mejorado todo, hasta mis relaciones con la gente”.

M.P.P

“Antes estaba constantemente preocupada por el qué dirán y no sabía controlarlo. Estaba siempre viendo las cosas negativas de todo, siendo muy exigente con mi pareja y conmigo misma.

Me sentía muy agotada y agobiada con tanto darle vueltas en mi cabeza a las cosas, también cansada de pensar en el qué dirán. Muchas veces sentía muchísima ansiedad y constantemente me ponía a llorar con la situación.

Ahora me siento mucho más relajada, como más libre de mis pensamientos y más segura de mi misma. He aprendido a verme desde otra perspectiva y a quererme más y perdonarme más a mi misma y a mis familiares y amigos. En general, me siento más positiva y más feliz.

Me ha encantado el proceso porque ha sido como conocerme y descubrirme a mí misma. Recuerdo que al principio no sabía ni lo que sentía ni porque me sentía de esa forma, ahora entiendo mis sentimientos y se cómo gestionar las emociones. También veo lo importante que es invertir en mi salud mental, dedicarme tiempo a mi misma y escuchar a mi niña interior. También me quedé impresionada de lo negativa que era en mi forma de hablar, ahora cuando tengo un día menos bueno me fijo en mis conversaciones y trato de ser más positiva.

Me cuesta decir solo una cosa de la que esté más satisfecha, pero creo que el gestionar mis emociones, porque cuando me entraba un pensamiento era muy difícil salir del bucle, y ahora siento un alivio tan grande… Sé que es un proceso constante y que hay días y días, pero saber gestionarlo me hace sentir que tengo el control. Además ahora soy dueña de mis emociones y ya no dejo que otras personas tengan el control de cómo me siento. Es increíble porque siento que ha mejorado todo, hasta mis relaciones con la gente.

De Vanessa me ha gustado mucho que me hacía razonar y en ocasiones me hablaba claro y era como que me ponía la realidad en mi cara. Me he sentido muy cómoda con ella y he sentido que cada sesión era más productiva. Escucha con muchísima atención y me hizo analizar bien mis sentimientos y me ayudó a conocerme mejor.

Con toda honestidad, al principio no sabía si este programa iba a funcionar conmigo e incluso algunas cosas me parecían que no estaban teniendo impacto en mí, pero dándole tiempo y respetando el proceso realmente puedo decir que funciona y te cambia, incluso algunos familiares me han notado más segura de mí misma. Por supuesto veo que el proceso me ayuda siempre y cuando siga aplicándolo día a día y trabajando conmigo misma de forma constante, pero ahora tengo las herramientas para hacerlo y sé lo que necesito”.

A.C.P.

“Antes de esto sentía una total y absoluta inseguridad en mi misma. Tenía dibujada una imagen exterior que proyectaba, pero no creía en mí. Era insegura, me valoraba poco, me criticaba, me autoexigía, no disfrutaba, no me paraba a valorar ni a pensar en mí. Pensaba en lo que querían o pensaban demás. Estaba insatisfecha, frustrada e infeliz”.

A.C.P.

“Antes de esto sentía una total y absoluta inseguridad en mi misma. Tenía dibujada una imagen exterior que proyectaba, pero no creía en mí. Era insegura, me valoraba poco, me criticaba, me autoexigía, no disfrutaba, no me paraba a valorar ni a pensar en mí. Pensaba en lo que querían o pensaban demás. Estaba insatisfecha, frustrada e infeliz.

A raíz del proceso de Coaching he aprendido a aceptarme, a ver que no todo puede ser perfecto, a ver qué no llego a todos los sitios, a reconocer que debo disfrutar de lo mío, a reducir mi influencia de lo que piensen los demás sobre mí, a rebajar muchas situaciones de ansiedad y de inseguridad. A reconocer que no quiero ser esa persona perfecta y a quererme un poco más.

Me siento más fuerte, he recuperado mucha de la confianza que había perdido, he empezado a ver que sola puedo disfrutar, y me siento más segura.

Soy más sincera conmigo y con los demás, más natural, más realista, más trasparente, más pausada.

Lo mejor ha sido entender que si yo no me quiero jamás seré feliz. También aceptarme con mis errores y mis virtudes, entender la importancia de aceptar lo bueno y lo malo, y dejar de machacarme por todo.

De Vanessa, mi coach, me ha gustado que ha sabido reconocer mis miedos, los ha trabajado, me ha implicado en ello, me los ha hecho ver, me ha hecho crecer y ha hecho que pueda trabajar todo esto con mis hijas, lo cual me va a permitir que intente evitar que tengan los mismos miedos que yo tuve”.

¿Tú también quieres conseguirlo?

Te invito a una primera sesión de valoración en la que te contaré cómo puedo ayudarte.

Silvia

“Ahora me siento yo misma. La opinión ajena ha dejado de ser la que más resuena en mi cabeza y he empezado a escucharme... Ya no pienso si a los demás les gustará mi comportamiento, ahora trato de pensar si a mí me gustaría… He aprendido a disfrutar sin exigirme. Me he dado cuenta de que ya soy la persona que siempre he querido ser. Que no hay nada en mí que haya que cambiar. Me siento esperanzada. Con ganas de vivir y de afrontar retos. Más alegre. Me siento más sana. Y sobre todo, más tranquila”.

Silvia

“Comencé el proceso de Coaching porque me sentía muy bloqueada en distintos aspectos de mi vida, relacionados con el trabajo y las relaciones personales.

Sentía que me faltaba autoestima para afrontar retos laborales y para disfrutar de las interacciones con otras personas.

Sentía que no era capaz de ser yo misma y que mi personalidad fluctuaba en función del interlocutor.

Sentía que siempre estaba intentando agradar y que la opinión de otras personas la hacía mía, creándome un fuerte inestabilidad.

Ponía el foco en lo que había fuera, en lugar de en mi misma y sentía que no era lo suficientemente buena en nada ni para nadie. Que todo el mundo era mejor.

Estaba agobiada, desesperanzada, desmotivada con la vida en general. No me apetecía afrontar nuevas experiencias ni retos laborales o vitales y en aquel momento me veía incapaz de superar la situación.

Ahora, una vez terminado el programa, me siento yo misma. La opinión ajena ha dejado de ser la que más resuena en mi cabeza y he empezado a escucharme. He dejado de lamentarme y he cambiado completamente mi estructura de comportamiento. Ya no pienso si a los demás les gustará mi comportamiento, ahora trato de pensar si a mí me gustaría. Y, además, en lugar de quejarme, trato de buscar soluciones. Soy más efectiva.

He aprendido a relativizar aspectos que antes eran cruciales y una fuente de sufrimiento.

He aprendido a disfrutar sin exigirme.

He dejado de machacarme y empiezo a perdonar mis errores. Estoy aprendiendo a comprenderme.

Me he dado cuenta de que ya soy la persona que siempre he querido ser. Que no hay nada en mí que haya que cambiar.

Me siento esperanzada. Con ganas de vivir y de afrontar retos. Más alegre. Menos gruñona. Más conectada con mis amigos y familia. Y más desconectada del resto del mundo.

Me siento más sana. Y sobre todo, más tranquila. He ganado como persona.

Me siento con más razón. He dejado de machacarme durante horas ante un error y he aprendido a sustituir eso por la búsqueda de una solución para enmendarlo. Tampoco dejo que los demás me machaquen ni me acusen. Me he vuelto muchísimo más asertiva. Y soy menos complaciente.

Como decía, miro más por mí y siento que he sufrido un cambio radical.

Por otro lado, disfruto más de mis amigos. Les aprecio más. Me permito equivocarme mucho más con ellos.

De todo, de lo que más satisfecha estoy es de haber dejado de machacarme. De empezar a cuidarme psicológicamente. De empezar a protegerme.

Del proceso destacaría el trabajo entre sesiones, me ha servido de mucho. A veces un ejercicio que trataba sobre algo completamente distinto, me ha llegado a despertar en algún aspecto en el que estaba bloqueada y que, a priori, no tenía una relación directa con el ejercicio.

No pondría ni un pero, para mí ha sido un completo acierto. Se trata de una inversión en uno mismo y cada uno decide cómo invierte su dinero”.

Maribel

“Ahora me siento más segura y noto cómo me quiero y me mimo más… Una de las cosas de las que más orgullosa estoy de todo el proceso es de mi tatuaje con la palabra “Love”. Creí que nunca me atrevería a hacerlo y que no me decidiría sobre qué hacerlo. Mi tatoo “love” representa mucho para mí, es mi compromiso conmigo misma para quererme, valorarme, mimarme y decirme que yo puedo”.

Maribel

“Cuando decidí hacer el proceso de Coaching estaba muy centrada en el trabajo. Era mi prioridad y, a pesar de trabajar más horas de lo que me pagaban, mi sensación era de desánimo y de no cumplir con mi cometido. Me sentía pequeña e incapaz de salir de ese bucle. Leía a Vanessa y me encantaba lo que escribía, pero no sabía cómo aplicarlo para mí.

Ahora me siento más segura y noto cómo me quiero y me mimo más. Me comprendo más y soy más consciente de por qué me comporto de una u otra manera y de mis niveles de exigencia. El proceso me ha dado herramientas y me ha enseñado que conocerme es un camino.

En este tiempo han cambiado muchas pequeñas cosas: llevo algo más de un año saliendo con el chico de mis sueños, estoy cambiando de amistades, voy a volver a clases de baile, he hecho un curso de clown, he hecho limpieza y organización en mi casa, he empezado un proceso de mentoring…

Una de las cosas de las que más orgullosa estoy de todo el proceso es de mi tatuaje con la palabra “Love”. Creí que nunca me atrevería a hacerlo y que no me decidiría sobre qué hacerlo. Mi tatoo “love” representa mucho para mí, es mi compromiso conmigo misma para quererme, valorarme, mimarme y decirme que yo puedo.

Y también estoy satisfecha de que a veces me siento capaz de comerme el mundo :-).

Durante el proceso me he sentido muy respetada por Vanessa. Con ejemplos, comparaciones y ejercicios sabía mostrarme otro punto de vista. Además las sesiones eran muy dinámicas y las horas se pasaban volando.

También me han encantado los mails después de cada sesión con el objetivo del día y esa selección de material, así como los seguimientos de algún ejercicio concreto vía WhatsApp”.

L.M.P.

“Mmmm, de lo que más satisfecha estoy es de aprender a salir de mi zona de confort en vez de quejarme tanto. De aprender a pensar “vale, tengo este problema, ¿cómo lo soluciono?”, y hacerlo. Y de valorarme más… Como ya le dije a Vanessa, he estado en psicólogos alguna vez y al final es como hablar con una amiga. No me ayudaban ni me daban herramientas para pensar de otra manera, y creo que ella sí lo ha hecho”.

L.M.P.

“Mi situación antes del proceso era que estaba perdida, no me quería ni me valoraba. Me sentía triste, sin saber muy bien qué rumbo seguir, insegura… Me fijaba en amigas mías y quería parecerme a ellas porque sentía que ellas gustaban y yo no. No me valoraba ni me gustaba nada. Tenía la autoestima por los suelos.

Sin embargo ahora no quiero parecerme a mis amigas. Creo que yo gusto tal y como soy y de hecho esas cosas que me diferenciaban de algunas amigas ahora me doy cuenta de que es justo lo que no me gusta de ellas. No quiero ser como ellas, quiero ser como soy.

También he aprendido a salir de mi zona de confort, a saber que si quiero cambiar algo, en vez de quejarme y llorar, tengo que hacer algo para cambiarlo.

Me siento más segura. Antes me hundía en la miseria enseguida por cualquier cosa, y ahora creo que tengo más seguridad en mí. Aunque hay cosas que no van como quisiera, intento cambiarlas o pienso que ya llegarán.

He cambiado en que he hechos cosas que antes no habría hecho, salir de mi zona de confort, como coger un blablacar, buscar piso o ir a charlas sola.

En mis relaciones creo que soy más segura también, en vez de hacerme pequeña, soy como soy y ahora veo defectos en la gente y no en mí. Antes siempre pensaba que era yo.

Y con mi familia también ha mejorado. Cuando viene mi hermana creo que tengo la capacidad de disfrutar más. Antes tenía tantas ganas de estar con ella que sólo pensaba en que no estábamos juntas el resto del año y pasaba más tiempo agobiada por separarnos que disfrutando. Sin embargo ahora creo que aprovecho muchísimo cuando estamos juntas y no me siento mal por no pasar un rato con ella cuando viene aquí.

Mmmm, de lo que más satisfecha estoy es de aprender a salir de mi zona de confort en vez de quejarme tanto. De aprender a pensar “vale, tengo este problema, ¿cómo lo soluciono?”, y hacerlo. Y de valorarme más.

Lo que más me ha gustado del proceso es que en cada sesión sentía que yo era lo más importante en ese momento, sentía que Vanessa se implicaba de verdad y que le importaba de verdad. Tenía ganas de que llegara la siguiente sesión para contarle algo nuevo.

También que a lo largo de todo el proceso he tenido que pensar en mí, y analizar cosas que nunca había analizado. Nunca me había parado a pensar en mí o a ver los “problemas” desde fuera y analizarlos y buscar soluciones. Me ha gustado tener que dedicarme un tiempo para mí.

Como ya le dije a Vanessa, he estado en psicólogos alguna vez y al final es como hablar con una amiga. No me ayudaban ni me daban herramientas para pensar de otra manera, y creo que ella sí lo ha hecho”.

Francisco

“Ahora estoy mucho más tranquilo, controlo mi vida mucho mejor que antes, doy importancia a las cosas que verdaderamente la tienen y confió mucho en mí. Me siento muchísimo mejor, menos nervioso y preocupado... Ya no me preocupa lo que piensan los demás, pienso más en mí y eso me hace estar mucho mejor. Estoy más tranquilo y los demás lo notan”.

Francisco

“Mi situación antes de iniciar el Coaching era de nerviosismo, preocupación por todo, de pensar mucho en lo que los demás piensen de mí, de no ser yo mismo, etc. Me sentía mal y sentía que no era yo mismo el que estaba viviendo mi vida.

Ahora estoy mucho más tranquilo, controlo mi vida mucho mejor que antes, doy importancia a las cosas que verdaderamente la tienen y confió mucho en mí. Me siento muchísimo mejor, más tranquilo, menos nervioso y preocupado, más confiado en mí.

Ya no me preocupa lo que piensan los demás, pienso más en mí y eso me hace estar mucho mejor. Estoy más tranquilo y los demás lo notan.

Sobre todo estoy satisfecho de haber logrado pensar en mí. Antes vivía en un mundo exterior y no en mí, y eso me hacía tener todos esos sentimientos tan negativos que tenía.

De Vanessa me ha gustado su profesionalidad, su forma de que uno mismo busque las soluciones y la manera de enfocar los problemas y las soluciones. Sus formas de trabajar son excelentes.

Ha sido un placer haber realizado este proceso tan importante para mí. Tenía mis recelos antes de empezar, pero en cuanto hable con Vanessa fue todo confianza, tranquilidad y saber que estaba en el buen camino”.

Espe

“Con el proceso de Coaching he aprendido a conocerme y a aceptar las emociones que tengo en diversas situaciones sin culpabilizarme por lo que sienta. Me quiero más, he aprendido a mimarme y a respetarme… Estoy muy satisfecha de sentir como me quiero y me mimo y, sobre todo, de que antes de anteponer los deseos de los demás antepongo los míos”.

Espe

“Comencé el proceso de Coaching porque no estaba a gusto conmigo misma. Me sentía mal, triste y enfadada porque no me permitía sentir lo que sentía y me autocriticaba continuamente…

Ahora he aprendido a conocerme y a aceptar las emociones que tengo en diversas situaciones sin culpabilizarme por lo que sienta. Me quiero más y he aprendido a mimarme y a respetarme, a aceptarme tal cual, con mis virtudes y mis defectos.

Mi vida ha cambiado en que tengo más confianza en mí misma y no le doy tantas vueltas a las cosas. Me siento fuerte y aprendo cada día un poquito más de mí.

En mis relaciones con los demás he dejado de pensar tanto en el qué dirán o no, qué pensaran o no… Ahora actúo según yo creo que debo actuar, pensando en mí y sin hacer daño a nadie, por supuesto.

De lo que más orgullosa estoy es de aceptar mis emociones, como por ejemplo la tristeza, sin pensar que se va a terminar el mundo y siendo capaz de relajarme.

Y también estoy muy satisfecha de sentir como me quiero y me mimo y, sobre todo, de que antes de anteponer los deseos de los demás antepongo los míos.

Del proceso me ha gustado todo. Al principio me sentía un poco perdida porque a veces cometemos el error de pensar que en la primera sesión vas a notar cambios increíbles. Pero ha sido a través de las sesiones cuando he visto cómo el trabajo conjunto ha hecho su efecto y cómo he ido cambiando.

De Vanessa, de mi Coach, me ha encantado la tranquilidad que me daba para quitarle importancia a las cosas que yo veía como un muro”.

Toño

“Me siento ilusionado, vivo, agradecido, con mayor control sobre mí, más integrado, más conectado, más consciente. Me siento, cada día, en cada momento, como sea, con respeto, con cariño... De lo que más satisfecho estoy es de quererme, de ponerme en el centro”.

Toño

“Cuando comencé el proceso venía de una crisis emocional sin terminar de cerrar, mi separación tras 10 años de relación. Había vivido en automático durante años y al entrar en crisis con mi expareja me bloqueé, estaba desconectado de mi mismo y no sabía reaccionar ni cuidarme. Somaticé la ansiedad y llegué a un punto en el que no sabía quién era.

Tras la explosión, llegó el momento de reconstruirme y ver quién era y quien quiero ser. Todo esto me dejó en un estado de inseguridad, baja autoestima, y desorden mental (¿qué quiero?, ¿por qué soy así?); un gran ataque desde mi crítico interior y gran presencia del niño herido estaban presentes y dirigiendo el timón de ese momento de mi vida.

Me sentía inseguro, vulnerable, dependiente de los demás y un poco perdido.

El proceso de coaching ha ido acompañado de mi trabajo con mindfulness y yoga. Este conjunto de trabajos me han dado, en resumen, consciencia y aceptación, o al menos ese conocimiento, que no siempre es fácil aplicar.

Aún a veces soy crítico conmigo, aún a veces me siento inseguro; y ya sé que esto va a seguir pasando, porque soy así, tengo la fuerza, y la sombra, y las acepto a ambas, me acepto. Lo interesante es como he cambiado el diálogo conmigo mismo cuando esto pasa, y también como puedo respetar esas emociones, y como también respeto, gozo y disfruto los días y momentos cuando las emociones son gloriosas. Por eso el resumen es: la consciencia. También consciencia de los procesos mentales.

La situación después del coaching es que me acepto como ser humano, con luces y sombras; un ser humano que tiene por objetivo cuidarse y quererse (con toooodo lo que implica esto). Quererse como se es, y siendo ya soy, y no necesito hacer ni tener (soham).

Me siento ilusionado, vivo, agradecido, con mayor control sobre mí, más integrado, más conectado, más consciente. Me siento, cada día, en cada momento, como sea, con respeto, con cariño.

Mis relaciones van cambiando en tanto cambio yo, con cada persona de una manera distinta; digamos que veo dos mundos: quien siento que me interesa, y soy yo con ellos, y quien no me interesa (y uso el rol que conscientemente necesito).

Es importante un cambio: darme cuenta de que no puedo agradar a todo el mundo (eso que relaja mucho, jaja).

Mi forma de pensar ha cambiado en tanto que uso la mente como herramienta, pero soy consciente de que el pensamiento no soy yo, muchas veces mi cabeza es una jauría de monos saltarines (me hace gracia y lo observo, e intento no dejarme arrastrar).

El agradecimiento va cambiando mucho mi vida en tanto aprecio cualquier momento, si soy capaz de ponerle consciencia.

De lo que más satisfecho estoy es de quererme, de ponerme en el centro. Y también de darme cuenta de lo afortunado que soy por vivir, ¡voy a aprovechar eso!

Del coaching me ha gustado que sea un proceso de guía, donde yo he ido construyendo, pero sin autoritarismos, ni profundos análisis terapéuticos, desde el cariño. Siempre he sentido que podía contactarte con total confianza en cualquier momento.”

Fuen

“Empecé el proceso porque tenía una sensación enorme de querer hacer las cosas de otra manera, de cambiar cosas en mi vida, pero no sabía por dónde empezar y qué pautas seguir. Me sentía frustrada y decepcionada conmigo misma. Me había convertido en una persona muy exigente e inflexible, buscando el reconocimiento y la felicidad en cosas externas… Ahora me siento tranquila y liberada”.

Fuen

“Empecé el proceso porque tenía una sensación enorme de querer hacer las cosas de otra manera, de cambiar cosas en mi vida, pero no sabía por dónde empezar y qué pautas seguir. Me sentía frustrada y decepcionada conmigo misma. Me había convertido en una persona muy exigente e inflexible, buscando el reconocimiento y la felicidad en cosas externas.

Con el proceso me di cuenta de que el truco está en la aceptación de uno mismo, incluso en reconocer tu parte negativa. De que ser consciente de cómo soy es lo único que me puede ayudar a avanzar. Ahora me siento tranquila y liberada. Necesitaba otros ojos con los que ver la vida. Ahora disfruto observándome, escuchándome y siendo consciente de lo que hay a mi alrededor.

Mi vida ha cambiado en que soy mucho más optimista y he aprendido que siempre hay opciones y que las cosas siempre suceden por y para algo, aunque a veces la respuesta no sea tan fácil de ver.

De todo lo que he conseguido con el Coaching estoy muy satisfecha de identificar mis aspectos más negativos, aceptarlos y tratar siempre de buscar una solución.

De Vanessa me ha gustado su cercanía, que con ella es muy fácil sentirse cómoda rápidamente en la conversación.

También la flexibilidad, el tener siempre las herramientas necesarias para cualquier tema que salga espontáneamente en la conversación.

Y la preparación, el saber aplicar la técnica/método o recomendar lecturas/videos más apropiados para cada momento del proceso.

Ha sido un placer haber hecho el proceso con ella. Las personas que te ayudan a sobrepasar un momento difícil o de desorientación en tu vida acaban marcándote, aunque no las conozcas mucho. Es curioso cómo se establecen esos lazos. ¿Será ésta la señal de que en realidad estamos aquí para compartir y ayudarnos entre nosotros?”.

¿Tú también quieres conseguirlo?

Te invito a una primera sesión de valoración en la que te contaré cómo puedo ayudarte.

Berta

“Antes del Coaching estaba bastante perdida… Recuerdo que me sentía incapaz, impotente, perdida, apática y sin toda la pasión que alguna vez creí tener. En cambio ahora me siento capaz de mucho más de lo que creí jamás. Confío más en mí, me quiero más y me permito más ‘margen’… Me siento feliz, capaz, decidida (no sé muy bien a qué, pero ahí está), tranquila. Mi vida ha cambiado mucho”.

Berta

“Antes del Coaching estaba bastante perdida. No sólo no me sentía capaz de nada, sino que todo me angustiaba. Me angustiaba pensar en que pasasen los años y sentir que no era ‘dueña’ de nada, me angustiaba no saber cómo hacer las cosas y no hacerlas siempre de forma correcta. Me angustiaba yo misma.

Recuerdo que me sentía incapaz, impotente, perdida, apática y sin toda la pasión que alguna vez creí tener.

En cambio ahora me siento capaz de mucho más de lo que creí jamás. Confío más en mí, me quiero más y me permito más ‘margen’. Procuro hablarme mejor, pero buscando aquello que me invita a seguir hacia delante.

Me siento feliz, capaz, decidida (no sé muy bien a qué, pero ahí está), tranquila. Mi vida ha cambiado mucho. Creo que con mis relaciones no tengo ya tanta sensación de dependencia o, al menos, de esa que me hacía sentirme mal, inferior, sólo pendiente de cumplir con lo esperado.

Uno de los pasos más importantes ha sido el de legitimarme a mí misma en mis decisiones, entendiendo que no tienen que ser perfectas. Me siento orgullosa de darme margen y de intentar, verdaderamente, entenderme”.

K.S.

“Para mí lo mejor es que ahora tomo más la iniciativa, expreso más mi opinión, me atrevo a cosas que antes evitaba y no estoy tan pendiente de la aprobación de los demás… Han sido avances que la gente ha notado un montón y sin saber que estaba haciendo Coaching. La principal conclusión que saqué es que si quiero puedo cambiar, que no hay nada inamovible, porque antes pensaba que si nacías así, eras así y ya está”.

K.S.

“Para mí lo mejor es que ahora tomo más la iniciativa, expreso más mi opinión, me atrevo a cosas que antes evitaba y no estoy tan pendiente de la aprobación de los demás. Podría resumirlo en que soy más consciente y más líder de mí misma.

Antes era demasiado exigente conmigo misma y muy complaciente con los demás. El Coaching me ha ayudado a darme cuenta de eso y también me ha servido para cambiar mis pensamientos negativos y no anticiparme a las cosas, porque antes le daba vueltas a todo.

He ganado confianza en todos los entornos. En el trabajo porque ahora me relaciono con los demás de igual a igual. Y también porque me organizo mejor y eso ha influido mucho en mi energía y mi estado de ánimo… ¡La cantidad de tiempo que gano y lo bien que me siento! Gracias a eso he conseguido desconectar de mi trabajo y ahora sí disfruto de mi tiempo libre.

En el personal también porque ahora estoy más contenta y me lo paso mejor. Soy más positiva, hago más lo que me apetece y estoy con la gente que me importa. Han sido avances que la gente ha notado un montón y sin saber que estaba haciendo Coaching.

La principal conclusión que saqué es que si quiero puedo cambiar, que no hay nada inamovible, porque antes pensaba que si nacías así, eras así y ya está.

De Vanessa destacaría que desde el primer momento sentía que podía confiar en ella, que me escuchaba, que le importaba lo que estaba diciendo, que me leía entre líneas y que no me juzgaba. Y también que, sin yo darme cuenta ni decirme lo que tenía que pensar, conseguía que mirase las cosas desde otro punto de vista y que llegase a mis propias conclusiones”.

Sergio Moreno

“Si pienso en la primera sesión es casi como si fuera otro… Como que aquel Sergio era más de no saber por dónde se anda y qué tenía que hacer y el de ahora es más seguro, sabe por dónde tiene que ir y es capaz de llevar a cabo las cosas hasta el final sin tanta duda, salgan o no salgan”.

Sergio Moreno

“Este proceso me ha servido mucho de acompañamiento en una etapa en la que probablemente lo necesitaba más que nunca. Después del proceso de Coaching me he notado más enfocado, he ido eliminando paja y he dejado de comerme la cabeza, de hacer muchas cosas inútiles y de hacer muchas cosas a la vez. Ahora sé lo que tengo que hacer y lo hago.

Si pienso en la primera sesión es casi como si fuera otro… Como que aquel Sergio era más de no saber por dónde se anda y qué tenía que hacer y el de ahora es más seguro, sabe por dónde tiene que ir y es capaz de llevar a cabo las cosas hasta el final sin tanta duda, salgan o no salgan.

Es como si me hubiera construido un armazón. Y de alguna manera como que le transmito esa seguridad y ese desapego al cliente y eso me permite conseguir más lo que quiero.

Antes, por incertidumbre y por miedos, como que le daba mucho peso a las opiniones de los demás, a lo que me dijeran otras personas, y eso me bloqueaba. También derrochaba mucha energía mental pensando en lo negativo y eso me hacía no estar activo. Ahora como estoy enfocado y fluyendo es como que todo sale… Además también noto que hago las cosas en menos tiempo y que los días dan mucho más de sí”.

Carmen Chamorro

“Siento que he cambiado para mejor, me siento bien conmigo misma y siento que puedo superarme poco a poco en los distintos aspectos de mi vida a través de las claves que Vanessa me ha dado... Mi vida ha cambiado en que me relaciono mejor con las personas, me respeto y me hago respetar, soy más firme… El logro del que más satisfecha estoy es de estar en paz conmigo misma gracias a mejorar en estos aspectos”.

Carmen Chamorro

“Comencé el proceso porque me sentía estancada en algunos aspectos de mi vida y quería cambiarlos, mejorarlos e ir creciendo poco a poco.

Ahora mi situación es muy buena y muy positiva. Siento que he cambiado para mejor, me siento bien conmigo misma y siento que puedo superarme poco a poco en los distintos aspectos de mi vida a través de las claves que Vanessa me ha dado, o creando otras para otras situaciones, como he podido aprender.

Mi vida ha cambiado en que me relaciono mejor con las personas, me respeto y me hago respetar, soy más firme. Mi forma de pensar ha cambiado en que pienso que para todo hay una solución. Ahora si tengo un pensamiento negativo lo transformo en positivo, aunque siempre intento pensar en positivo.

El logro del que más satisfecha estoy es de estar en paz conmigo misma gracias a mejorar en estos aspectos.

Lo que más me ha gustado es la manera de trabajar de Vanessa porque a través de las preguntas te hace pensar para que finalmente puedas llegar a una conclusión por ti misma. Sabe escuchar, te deja ser la protagonista en las sesiones, te hace sentir a gusto y es muy agradable y muy cercana.

Desde aquí le agradezco mucho que haya sido una luz en mi camino”.

Jesús Generoso

“Antes estaba perdido en muchos sentidos y mi vida iba a trompicones… Mi sensación era que a los demás siempre les pasaban las cosas buenas que yo quería para mí… (Ahora) estoy orgulloso de mi camino interior, de haber profundizado dentro de mí mismo, de haber aprendido a escuchar mi ser y mi cuerpo, de sentir cosas que jamás había sentido y de querer más. Mi vida definitivamente ha cambiado a mucho mejor”.

Jesús Generoso

“Antes estaba perdido en muchos sentidos y mi vida iba a trompicones. No podía controlar cuando las cosas funcionaban bien ni mejorar cuando lo hacían mal. Mi sensación era que a los demás siempre les pasaban las cosas buenas que yo quería para mí.

Ahora me siento bien y ya no me pongo por debajo de los demás. Soy mucho más fuerte y mi vida ya no es un continuo vaivén. Soy capaz de controlar mucho mejor mis horas bajas y de empujar más fuerte en las altas. Tengo unas herramientas increíbles que me impiden caer y me ayudan a llegar cada vez más lejos.

Sobre todo estoy orgulloso de mi camino interior, de haber profundizado dentro de mí mismo, de haber aprendido a escuchar mi ser y mi cuerpo, de sentir cosas que jamás había sentido y de querer más. Mi vida definitivamente ha cambiado a mucho mejor”.

Jaime

“Me siento mucho más tranquilo… ¡Aprender a “decir NO” ha resultado vital! De lo que más orgulloso estoy es de comportarme como me pide mi estado y de no permitir que mis emociones queden a merced del mundo y personas que me rodean”.

Jaime

“Antes del proceso de Coaching vivía una situación de elevado y acumulado estrés, provocado por una serie de acontecimientos a lo largo de mi vida y agravado, si cabe, por los desengaños profesionales de los dos años anteriores.

Tenía un sentimiento de agotamiento psíquico, fruto en algunos casos de mis creencias y, en otros, de las contradicciones internas sobrevenidas por la propia versión que yo tenía del género humano (resultaba para mí imposible entender el comportamiento cruel e inhumano de personas cuyo principal problema o característica es “la envidia”).

Ahora consigo dominar mi timidez, al menos cuando pido un café :-).

Me siento mucho más tranquilo y, a la vez, más objetivo en el análisis de personas y situaciones.

Emito muchísimos menos juicios, escucho mucho más, me preocupo menos del bienestar del prójimo cuando hablo y me centro por tanto en el mensaje, buscando transmitirlo sin más. Antes la preocupación por no incomodar al prójimo me llevaba a un malestar interno y, lo que es peor, no diagnosticado ni detectado por mí… ¡Aprender a “decir NO” ha resultado vital!

De lo que más orgulloso estoy es de comportarme como me pide mi estado y de no permitir que mis emociones queden a merced del mundo y personas que me rodean”.

Ana Carballo

“Antes de comenzar el proceso de Coaching me sentía muy mal, con mucha ansiedad y angustiada, con miedo, inseguridades y sin ilusión por nada. Por todo eso me sentía mal conmigo misma, inútil, débil, como que no servía para nada al no conseguir hacer las cosas bien, ni vivir como una persona normal”.

Ana Carballo

“Antes de comenzar el proceso de Coaching me sentía muy mal, con mucha ansiedad y angustiada, con miedo, inseguridades y sin ilusión por nada. Por todo eso me sentía mal conmigo misma, inútil, débil, como que no servía para nada al no conseguir hacer las cosas bien, ni vivir como una persona normal.

Ahora me siento más fuerte con respecto a eso. Soy más consciente de todo y no estoy tan obsesionada, doy a esa incertidumbre más de lado que antes. También he conseguido no sufrir y castigarme tanto llorando y encerrándome en mí misma. A veces me dan bajones, pero siempre intento buscar solución, por lo que creo que intento buscar más el lado positivo a las cosas para salir adelante. Me siento satisfecha y sobre todo muy orgullosa de mí misma por lograr esto yo sola.

Vanessa me ha abierto los ojos en muchos sentidos y ha sacado lo mejor de mí, haciéndome sentir tranquila y cómoda en todo momento y con ratitos de humor en los que me ha hecho reír mucho”.

Raúl Gil

“El Coaching me ha ayudado a conocerme como atleta y reencontrarme como corredor. Muchas veces perdemos la esencia de lo que somos por miedos o temores que se quedan arraigados dentro de nosotros. Lo que más me ha aportado es limpiar mi espíritu como ‘runner’… Ahora piso con más seguridad y me está facilitando mucho el progresar y ser ambicioso. Me hace sentir poderoso”.

Raúl Gil

“El Coaching me ha ayudado a conocerme como atleta y reencontrarme como corredor. Muchas veces perdemos la esencia de lo que somos por miedos o temores que se quedan arraigados dentro de nosotros. Lo que más me ha aportado es limpiar mi espíritu como ‘runner’… Ahora piso con más seguridad y me está facilitando mucho el progresar y ser ambicioso. Me hace sentir poderoso.

A alguien que no sepa lo que es el Coaching le diría que el Coaching te permite brillar. Algo que está dentro de ti y a veces es opaco, este proceso te permite sacarlo e irradiarlo… Yo creo que es algo que puede ayudar a cualquier ser humano. Todos podemos proyectar, en mi opinión, más de lo que transmitimos por temores, miedos o barreras. Un proceso de Coaching te ayuda a derribar esos obstáculos.

De Vanessa diría que es una profesional comprometida y honesta. Con un bagaje amplio y una apertura de mentalidad que le ayuda a aprender y sumar conocimientos que la enriquecen como Coach. El principal valor que tiene es que es muy profesional”.

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