Te cuento cómo le puse límites a la persona más tóxica de mi vida (paso a paso).

Cuando necesitas una cosa pero haces la contraria, pasa esto

Cuando necesitas una cosa y haces la contraria - mujer sobre la cama

Hay gente que entra en el bar y lo que necesita es una tila.

Pero lo que se pide es una cerveza.

Ríete.

Pero pasa.

 

Lo vi el otro día con una coachee.

Resulta que llegó a casa muy cansada y se tumbó en la cama para descansar un rato.

Y al momento llegó su pareja hablando por teléfono y haciendo mucho ruido.

Así que ella salió de la habitación super enfadada y acabaron discutiendo…

Por algo que ni siquiera tenía que ver con lo que estaba pasando en ese momento.

¿Qué necesitaba ella? Descansar.

¿Qué acabó haciendo? Discutir con su pareja.

 

Y esto de necesitar una cosa y acabar haciendo otra nos pasa todo el rato.

Cuando necesitas saber que le importas a alguien y lo que haces es no cogerle el teléfono…

Cuando necesitas hacer ejercicio y lo que haces es poner tres lavadoras y llamar a tu madre…

Cuando necesitas una tarde tranquila y terminas quedando con alguien porque te ha propuesto tomar algo…

Y, claro, después estás de mal humor y no sabes por qué.

 

Pues por eso, porque te estás pasando tu necesidad por el forro.

Ya no es que no la estés satisfaciendo, que también.

Es que ni siquiera la estás escuchando.

 

Mira, funcionamos super bien cuando sabemos escuchar nuestras necesidades y satisfacerlas.

Necesito esto y me lo doy.

Así de sencillo.

Por ejemplo, tengo sed y me levanto a por un vaso de agua.

Se me pasa la sed y listo.

Ahí todo va sobre ruedas.

 

El problema es cuando, en algún punto, interrumpimos la satisfacción de esa necesidad.

O bien porque no me doy cuenta de lo que necesito

(Claro, si tengo sed y me pongo una chaqueta, pues mal que se me pase la sed).

O bien porque no valido lo que necesito…

(Claro, si no me creo con derecho a tener sed o me cuento que soy una exagerada, ¿me levantaré a por un vaso de agua? Pues no).

O bien porque, a pesar de darme cuenta de lo que necesito y validarlo, no hago el movimiento de ir a por ello.

Vaya, que el vaso de agua no va a venir a mí por más que yo lo desee…

 

Pues esto mismo, tal cual, ocurre con las necesidades emocionales.

Por eso, cuando estás desconectada de ti misma, te termina pasando que tú crees que estás hecha una mierda porque alguien te ha hablado mal…

Y lo que pasa en realidad es que no te sientes conectada con tu pareja.

 

O que estás dolida porque no te has sentido respetada por alguien y, como no sabes escuchar lo que necesitas, lo que haces es reprocharle y exigirle que no vuelva a hacer eso…

Con lo cual, te quedas peor que estabas.

De este tipo de follones vienen esos malestares que no entiendes…

Esos momentos en los que no sabes por qué narices te sientes así o por qué te has alterado tanto con algo sin aparente importancia.

 

Y eso deja de pasarte cuando te conoces y te entiendes a ti misma.

Cuando aprendes a escucharte, que esto es lo más difícil, y a reconocer tus necesidades y diferenciar…

Si en este momento te hace falta estar sola…

O más bien lo que necesitas es un abrazo largo de alguien cercano.

Ahí es cuando ya no te pasa eso de necesitar una cosa y hacer otra, porque en cada momento te das cuenta de lo que te está pasando y te encargas de dártelo.

O de pedirlo, según corresponda.

 

Porque no tienes ningún problema en pedir. Ni en que otro te vea vulnerable. Ni en que te diga que no.

Ni en nada que te impida cuidar de ti.

Y sabes expresar lo que te pasa.

Porque estás a tu servicio.

Lo que viene a ser…, estar contigo, presente y disponible para ti, en tu vida.

Que se quiten todos los pares de zapatos del mundo cuando esto está en su sitio.

Pues eso, que si quieres aprender a estar contigo y a cuidar de tus necesidades, y hacerlo guiada de mi mano, me puedes contestar a esto y hablamos.

¿TE QUEDAS UN POCO MÁS?

Cada semana envío recursos para que te sientas más segura y tranquila y dejes de estar pendiente de lo que piensen los demás.

ES GRATIS Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA

Quién Escribe Aquí

Soy Vanessa Carreño, fundadora de Coaching to Be. Desde 2012 acompaño a mujeres que se sienten inseguras y culpables a menudo y que están demasiado pendientes de agradar a los demás, olvidándose de sí mismas.

Unas eligen trabajar conmigo de forma individual. Otras prefieren hacerlo a su ritmo a través de mis cursos online.

El cómo da igual. Lo importante es que empiezan a valorarse, a pensar en ellas sin sentirse egoístas y a hacerse valer sin sentirse culpables.

5 comentarios

5 comentarios
  1. María 22/04/2026

    Ayer intenté hacer lo que necesitaba, pero fue muy desagradable.

    Yo fui ayer a comprarme un libro por motivos relacionados con el día del libro (y porque me dio el antojo). Me subí en el ascensor con una madre mayor y una hija como de veintitantos, eran turistas. La hija le preguntó algo a la madre y la madre guardó silencio. Me dio la impresión de que me miraba con una sonrisita y luego a su hija. La hija le puso una sonrisa con dientes muy grandes y le dijo algo en un tono de “pero qué haceeees”, pero se notaba que se estaba divirtiendo.

    Me bajé del ascensor molesta y como quería reaccionar, hice un aspaviento de quitarme el mal olor de las narices. A mi espalda oí a la madre que hacía “¡JA!”. Así, tal cual.

    No me quedé bien con la situación. De repente, me habían sacado de mi centro, que era ir a comprar un libro, y escoger el menos dañado del que quería.

    Fui a buscar a la madre, que estaba esperando sentada a la hija. Le dije “disculpa, no te puedes reír de mí”. De pronto la madre estaba muy sumisa, hizo un ademán como de dejarme el asiento. Me di cuenta de que no me entendía y le dije en inglés “mira, debes de tener una vida muy difícil o algo, pero no puedes reírte de mí en mi cara”. Intentó protestar pero en voz muy suave y se calló. Y entonces yo le dije: “fuck you”, y me alejé. Eso fue ayer por la tarde y sigo estando mal.

    Lo peor es que al contarlo no me han tomado en serio, así que ahora me siento mal. Que si me lo inventé, me pregunto, que si me pasé…No me merezco esto.
    Yo sólo quería un libro. Me cuesta creer que fueron imaginaciones mías después de ese “¡JA!” que sonaba a “yo te desprecio y tú te aguantas”.

    Responder
  2. María 22/04/2026

    Bueno, sólo quería añadir, y ya me callo, que si alguien tiene algo que decirme, puede pedirme explicaciones directamente, o demostrar que está molesto conmigo, pero yo elijo cómo puede tratarme la gente, y eso de hacerme “JA” no está incluido. A mí nadie me trata así, y punto.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 28/04/2026

      Hola María,
      Gracias por compartir. Es posible que esa situación tan incómoda despertara alguna herida de haberte sentido ridiculizada o que alguien se hubiera reído de ti en el pasado. Y escuchar lo que necesitas ahí tiene que ver con cómo tú te sostienes ante ese malestar (vergüenza, rabia, miedo o lo que sea). Porque si primero sé calmarme es más fácil que después pueda darme lo que necesito que si actúo desde la emoción desbordada del momento.

      Quiero decir que a veces hay situaciones que nos sacan de nuestro centro. Pero fíjate que aquí fueron dos personas que en realidad no conocías ni eran importantes para ti, y te sacaron de tu centro al punto de volver a buscarlas para necesitar defenderte, como si tuvieras que demostrar algo… No pasa nada por que haya sido así, pero darte lo que necesitas es más bien contigo, con cómo tú escuchas y abrazas lo que te está pasando. Después de eso ya viene la parte en la que le podemos decir algo al otro si es una persona importante o con la que tenemos una relación de algún tipo.

      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
      • María 30/04/2026

        Gracias Vanessa, pero si por ejemplo un individuo que no me importa me tocase el culo por la calle, también le pondría en su sitio. Creo que mi reacción tiene que ver con el propio nivel de basura que tenían ellas mismas dentro. Todas deberíamos poder hacer nuestra vida sin que nos echen basura encima. Si alguien me trata mal, yo misma he decidido que quiero responderle, no que se vaya de rositas.
        Muchas gracias igualmente por contestarme, esto es muy desagradable para mí, y lo seguirá siendo. Un abrazo

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 08/05/2026

          Muy bien, María. Lo importante es que tú te quedes en paz. Si así ha sido, está perfecto.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios están marcados como *



Vanessa Coaching to Be

Más de 20.000 mujeres ya están aprendiendo a vivir sin tanta culpa.

Apúntate gratis y escucha ahora mismo el audio "Cómo Evitar que Alguien Te Haga Sentir Mal".

No te enviaré nada de spam y puedes darte de baja cuando te apetezca

Oye,

no te vayas sin ESCUCHAR ESTO

¿Te gustaría dejar de dudar de ti, sentirte más segura y relacionarte sin desgastarte tanto?
Apúntate y recibe el audio “Cómo Evitar que Alguien Te Haga Sentir Mal".

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA