Te cuento cómo le puse límites a la persona más tóxica de mi vida (paso a paso)

¿A ti qué te apetece? A mí me da igual.

Mujer mirando al horizonte - a mi me da igual

Fíjate en estas dos mujeres.

Se van a ir juntas de viaje. Y la que va de copiloto le pregunta a la otra:

-¿A ti te apetece que salgamos pronto y lleguemos para comer?

A lo que la conductora responde:

-“Me da igual, lo que tú quieras”.

-Ya, te estoy preguntando si te apetece.

-No, si a mí no me importa.

Pero, en realidad, no es que a la conductora le de igual o que no le importe…

Lo que está pasando es otra cosa…

 

Mira, hay mujeres a las que (siempre) les da igual A o B.

Que, cuando alguien les pregunta “¿prefieres esto o aquello?”, suelen responder “vamos donde tú digas” o “hacemos lo que tú quieras”.

Porque han aprendido a ser buenas y a complacer a los demás.

Así que directamente se van al automático de “lo que quiere el otro”.

Lo que a él le vaya mejor… Lo que a ella le apetezca… Lo que ellos necesiten…

Que a mí me da igual…

 

Bueno, pues si esto te suena, puede ser que en esos momentos de verdad creas que te da igual A o B.

Pero no es así.

El tema suele ser que, en el fondo, no sabes lo que quieres tú o lo que a ti te gustaría.

Y es normal que sea así. Es lo que pasa cuando te has abandonado a ti misma a cambio de la aprobación de los demás.

Que alguien te dice: “¿Y si en vez de ir a ese concierto hacemos esto otro?”.

Y tú, sin pararte a pensar, dices “lo que tú quieras, a mí no me importa”.

Sin darte cuenta de que, en ese momento, te estás ignorando a ti misma.

Porque estás desconectada de tus emociones y de tus deseos.

Y de que, en algún lugar de ti, sí que te fastidia perderte ese concierto.

O de que, en el fondo, para ti eso que ha pasado sí ha tenido importancia (aunque tú te hayas contado que no para evitar un conflicto)…

 

Claro, cuando aprendemos a estar pendientes de lo que necesitan los demás, es lógico que nos terminemos desconectando de lo nuestro.

Y esto no pasa un día. Pasa después de muchos días funcionando así.

Cuando llevas treinta, cuarenta, cincuenta años atendiendo a los demás, tiene sentido que ya no sepas escuchar lo que tú quieres.

Y que tu funcionamiento habitual sea estar hacia fuera y hablar de lo que quieren ellos.

De lo que dice éste… De lo que necesita aquel… De lo que le pasa a la otra…

Por eso, cuando empiezas a quitar el polvo, suele pasar esto que me contaba una coachee:

“Me está resultando mucho más fácil darme cuenta de lo que no quiero y de lo que me sienta mal. De lo que todavía no me entero es de lo que sí quiero y de lo que a mi me gustaría… Creo que es porque nunca me había preguntado que quería yo”.

Sí, porque hasta ahora nadie le había enseñado a escuchar lo suyo.

 

Pero lo peor de que te pase esto es que no te sale gratis.

Tiene consecuencias.

Y te voy a hablar de dos bastante graves:

La primera es que, cuando a ti siempre te da igual, los demás aprenden que tú das igual.

Y no es por que sean malas personas. Es porque, cuando no te muestras y no manifiestas lo que tú quieres, los demás tampoco te pueden ver.

Vaya, que, como no existes para ti, tampoco existes para ellos.

(Y después nos preguntamos por qué los demás no nos tienen en cuenta…:-(.

 

Y, la segunda consecuencia, es que tú no te puedes quedar bien.

Cuando tu patrón es estar para el otro, y que “si alguien necesita algo aquí estoy yo”, y que “lo que me pidan lo hago”, y que “no pasa nada”, que “a mí me da igual”…

Cuando terminas yendo donde no quieres ir o haciendo algo que no quieres hacer…

Tú, poco a poco, te sobrecargas.

Y ese malestar termina saliendo por alguna parte.

O bien lo descargas contigo, sin ni siquiera darte cuenta del daño que te estás haciendo….

O bien lo vuelcas sobre alguien, tal vez la persona que tienes más cerca, o el primero que pasaba por delante, o ese con el que te quedaste resentida por perderte un concierto al que sí querías ir…

 

Y, al final, resulta que el origen de todo ese malestar es que estás desconectada de ti.

Que, si no sabes escucharte e identificar lo que quieres, desapareces de tu vida.

Y, así, los demás tampoco te pueden ver.

Si quieres que eso empiece a cambiar, puedes dar un primer paso aquí.

¿TE QUEDAS UN POCO MÁS?

Cada semana envío recursos para que te sientas más segura y tranquila y dejes de estar pendiente de lo que piensen los demás.

Sí, acepto la Política de protección de datos.

ES GRATIS Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA

Quién Escribe Aquí

Soy Vanessa Carreño, fundadora de Coaching to Be. Desde 2012 acompaño a mujeres que se sienten inseguras y culpables a menudo y que están demasiado pendientes de agradar a los demás, olvidándose de sí mismas.

Unas eligen trabajar conmigo de forma individual. Otras prefieren hacerlo a su ritmo a través de mis cursos online.

El cómo da igual. Lo importante es que empiezan a valorarse, a pensar en ellas sin sentirse egoístas y a hacerse valer sin sentirse culpables.

0 comentarios

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios están marcados como *



Vanessa Coaching to Be

Más de 20.000 mujeres ya están aprendiendo a vivir sin tanta culpa.

Apúntate gratis y escucha ahora mismo el audio "Cómo Evitar que Alguien Te Haga Sentir Mal".

Sí, acepto la Política de protección de datos.

No te enviaré nada de spam y puedes darte de baja cuando te apetezca

Los post más leídos

¿TE GUSTARÍA DAR UN PRIMER PASO?

Puedes pedir una Sesión de Valoración Gratuita para ver si te puedo ayudar.

Buscar

Oye,

no te vayas sin ESCUCHAR ESTO

¿Te gustaría dejar de dudar de ti, sentirte más segura y relacionarte sin desgastarte tanto?
Apúntate y recibe el audio “Cómo Evitar que Alguien Te Haga Sentir Mal".

Sí, acepto la Política de protección de datos.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA

Sí, acepto la Política de protección de datos.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA.

Sí, acepto la Política de protección de datos.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA

Sí, acepto la Política de protección de datos.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA