Hace catorce años que me especialicé en un perfil de mujer.
Las que habían aprendido a tratar mejor a los demás que a sí mismas.
Tal vez por entonces tú ya andabas por aquí.
O tal vez no.
La cosa es que desde entonces han pasado por mi lista de email más de 50.000 mujeres (y algún que otro hombre, para ser exacta).
Muchas de ellas han hecho alguno de mis cursos. Algunas han trabajado one to one conmigo. Y otras, las más comprometidas, han hecho un poco de todo.
Y creo que el deseo que más veces he escuchado en todos estos años es “me pasa X con esta persona y lo que quiero es que no me afecte”.
Con quien fuera, lo que me pedían estas mujeres en nuestro primer encuentro es que eso les dejara de afectar.
Porque “si esta persona no va a cambiar, si tengo que verla aunque no quiera y si prefiero callarme para no tener más movidas, por lo menos que a mí no me afecte”.
Y sí, eso se puede lograr.
Pero hay un requisito previo.
Para que llegue un momento en que algo no te afecte, primero necesitas aprender a que te afecte.
Y aquí es donde, al principio, a muchas les peta la cabeza… Pero después lo prueban y alucinan.
Como Esther, de Irún, que hace dos días me decía esto:
“Yo iba buscando que me dejara de afectar tanto la respuesta de los demás. Y al principio te escuchaba y pensaba `¿cómo es posible que sí me tenga que afectar? ¿Pero esto de verdad es así?´… Bueno, a mí después de mucho desarrollo personal me has pegado un golpe de realidad con esto, para mí ha sido la joya”.
Claro.
Porque cuando alguien te hace daño de alguna forma, consciente o inconsciente, lo lógico y lo sano es que te afecte.
¿O tú pretendes tomarte un yogur que se ha puesto ácido y que no te siente mal?
Pues con esos personajes un poco dañinos, incluso si son de la familia, pasa lo mismo.
Por eso todas las mujeres que trabajan conmigo terminan más contentas que unas castañuelas de haber aprendido a que las cosas les afecten.
Para todas supone un antes y un después y les impacta que nadie les hubiera enseñado esto antes.
Que no es que algo no te afecte.
Sino aprender a regular cómo y cuánto te afecta…
Primero, y esto es fundamental, mirando qué heridas emocionales está tocando esa persona… Y aprendiendo a ser tú la primera que se haga cargo de ellas.
Después, viendo todos los patrones, los miedos y las creencias que se están activando cuando algo te remueve más de lo que te gustaría.
Y, por último, dando los pasos adecuados para que todo eso pueda sanar dentro de ti…
Así es como, una vez que de verdad has atendido a lo que te estaba pasando, puede dejar de afectarte.
Pero hay un problema.
Y es que soy consciente de que esto de aprender a regular cuánto te afecta lo que hace o dice otra persona cuesta hacerlo sola.
Por eso el programa LÍMITES es mi respuesta a este problema.
Aquí, por primera vez, yo voy a estar con vosotras.
Con las que queréis ir a vuestra bola y a vuestro ritmo escuchándome en los audios y aprendiendo a aplicar eso mismo en los ejercicios prácticos…
Pero después queréis poder contar conmigo para resolver todos los bloqueos y las dificultades que os surjan en la vida real.
Durante seis meses me tendréis en seis sesiones grupales.
Mientras os vais quitando miedos y ganando en seguridad para poder responder a esas personas un poco tóxicas/difíciles/insoportables con toda la calma del mundo.
La misma con la que le respondéis al camarero cuando os pregunta cómo queréis el café.
Cortado con leche de soja, por favor.
Pues eso, pero con quien tú ya sabes.
Tienes todos los detalles aquí:
LÍMITES, de mi mano, durante 6 meses
PD: El domingo haré un directo para las que tenéis dudas sobre si este programa os encaja y queréis hacerme alguna pregunta. Si quieres asistir escríbeme a vanessa@coachingtobe.es y te paso el enlace a la sesión de Zoom.


