Diez cosas que no sabías (y debes saber) sobre tus emociones

Todos tenemos emociones, aunque algunos se empeñen en negar las suyas.

Yo siento, tú sientes y él siente.

Por más que nos empeñemos, la razón no sirve para nada sin las emociones. La una no se puede separar de las otras.

De hecho, las emociones son la esencia de todo, de nuestro bienestar, de nuestras relaciones, de nuestras decisiones y de nuestros logros.

Por ejemplo, alguien con habilidades emocionales será más capaz de resolver un conflicto, de aceptar cuando no puede hacer nada para resolverlo y de gestionarlo sin frustración ni agresividad…

Alguien con una buena inteligencia emocional sabrá reconocer lo que quiere en su vida y cómo conseguirlo, podrá resolver la ansiedad, sabrá pedir ayuda cuando la necesita, sabrá disfrutar del presente, será capaz de gestionar una emoción negativa para que no influya en sus decisiones, será capaz de elegir cómo le hacen sentir los demás, de aceptar la incertidumbre y aprender a sentirse bien en ella, de expresarse y poner límites a los demás, de recuperarse cuando algo le hace daño, de animarse a sí mismo cuando las cosas no vayan bien…

En definitiva, una buena gestión emocional es fundamental para la vida y lo cambia todo cuando la consigues.

Por eso mismo nunca he entendido cómo nos educan tan pobremente en inteligencia emocional, cuando es algo que todos necesitamos en nuestro día a día.

Para querernos, para aceptarnos, para motivarnos, para tener éxito personal y profesional, para alcanzar nuestros objetivos, para relacionarnos con los demás, para conectar con ellos, para comunicarnos, para empatizarEn definitiva, para ser felices, conocernos y saber gestionar nuestras emociones es fundamental.

Por ejemplo, entender cuándo detrás de un enfado lo que hay es tristeza o cuándo la vergüenza por no ser como crees que deberías ser, mantenida en el tiempo, se ha convertido en culpa.

Es decir, reconocer lo que sientes, aceptarlo, entenderlo, canalizarlo, cambiar el pensamiento que te hacen sentir así, expresarlo, reconocer las emociones de los demás… Todo eso es inteligencia emocional.

Por eso hoy te quiero hablar un poco más de las emociones y contarte diez cosas sobre ellas que la mayoría de las personas ignoran.

1.Las emociones primarias (asco, miedo, enfado, sorpresa, alegría y tristeza) son pasajeras, duran muy poquito, tan sólo unos instantes. Lo que se queda después es un sentimiento, que es la suma de la emoción original más un pensamiento que tú le añades.

2.Tú contaminas tus emociones. Al principio, las originales, son puras y auténticas. Si me siento triste, me siento triste, y punto. Pero eso sólo dura unos instantes, después somos nosotros quienes las contaminamos con nuestros pensamientos. Analizamos nuestras emociones con nuestros pensamientos y el resultado es un sentimiento, que ya no es ni puro ni autentico.

Los sentimientos no son ciertos porque nacen de los juicios que tú haces de tus emociones. Por lo tanto tú eres el artífice de tus sentimientos, tú los construyes.

Por ejemplo, yo puedo sentirme triste porque alguien se vaya. Si a eso le añado el pensamiento de “me voy a quedar sola”, entonces seguramente me provoque a mí misma un sentimiento de angustia… En este caso la tristeza original es sana y maravillosa. Lo que ya no es sano es la angustia que me he provocado a mí misma con mis pensamientos.

Por eso mismo, las emociones no se pueden cambiar. Lo que sí podemos es cambiar nuestros sentimientos. ¿Cómo? Cambiando en pensamiento que los ha provocado.

Es decir, si no te gusta cómo te sientes, cambia lo que estás pensando.

3.Las emociones se aprenden. Si las dos más importantes y de las que surgen todas las demás son el amor y el miedo, lo cierto es que cada persona, desde pequeña, aprende hacia qué sentir amor y hacia qué sentir miedo.

Por ejemplo, hay quien siente amor hacia los perros y quien siente miedo.

Lo mismo que hay quien siente amor hacia una persona vulnerable y hay a quien le genera enfado.

Y así con todas las emociones, todas son aprendidas.

Así pues, es nuestra evaluación la que condiciona cómo nos sentimos.

4.Las emociones no son buenas ni malas, tan sólo te informan de algo. Es decir, son como señales de alerta. Por eso cada uno ha de conocerse para saber leer las suyas.

Otra cosa es que una emoción nos pueda parecer más agradable que otra, en eso estamos de acuerdo, porque yo también prefiero sentir alegría a sentir miedo.

Pero todas son beneficiosas, ya que nos preparan para adaptarnos y responder de la manera más eficiente posible a lo que está pasando. Por eso, si no dejas espacio a tus emociones, el mayor perjudicado serás tú.

Ese es el principal motivo de que las personas con poca inteligencia emocional rechacen sus emociones. Porque, al no saber leerlas, sienten miedo y angustia ante algo que no conocen.

Pero todos necesitamos sentirnos tristes cuando perdemos algo o cuando hay algo que estamos descuidando.

Todos necesitamos sentir envidia cuando hay algo que anhelamos y no nos lo estamos reconociendo.

Todos necesitamos sentir miedo cuando hay un peligro.

Todos necesitamos sentir culpa cuando herimos a alguien.

Etc, etc.

El problema es si ese miedo lo sentimos por un peligro que nos hemos inventado en nuestra mente o si sentimos culpa porque nos estamos exigiendo ser perfectos

Es decir, las emociones son maravillosas y lo que las estropea son nuestros pensamientos.

Además, deberíamos tener claro que ser felices no consiste en no sentir ira, miedo o tristeza, sino en saber aceptarlo y gestionarlo de una forma sana para nosotros. Sin paralizarnos ni quedarnos enganchados a ellas…

O, dicho de otra forma, no pasa nada por sentir miedo. El problema es cuando vives asustado…

5.Cada uno de nosotros tiene el poder de elegir cómo se quiere sentir. Esto, en mi opinión, es algo que todos deberíamos grabarnos a fuego.

Sí, tú eliges como te quieres sentir. Ahí está tu mayor libertad, en saber que eres tú quien elige en cada momento, porque tienes la capacidad de elegir tus pensamientos.

Por lo tanto que alguien nos grite, nos trate con desprecio o critique nuestra postura no debería condicionar nuestras emociones. Lo que sí condiciona es cómo nos sentimos, pero eso es por los pensamientos que tenemos. Si cambiamos nuestros pensamientos, cambiarán nuestros sentimientos.

Vaya, que si alguien me grita yo puedo tener una emoción instantánea de tristeza, y es normal. Pero si no la contamino con mis pensamientos, si la acepto y la gestiono correctamente, se irá igual que vino.

Es decir, y quédate con esto porque es la lección más importante de todas, cómo tú te sientas no depende de los demás, depende de ti. Y si dejas tus emociones en manos de los demás el peligro lo corres tú.

6.Todas las pequeñas y grandes decisiones de nuestra vida han sido emocionales. Por más que pensemos y le demos vueltas a algo, al final decidimos desde lo que sentimos.

La carrera que estudiamos…

La pareja que elegimos…

El restaurante al que vamos a cenar…

El colegio al que irán nuestros hijos…

Todo lo decidimos dependiendo de cómo nos sentimos con una decisión u otra.

7.Las emociones cambian, no son permanentes y no dependen de nosotros. Por eso no se pueden asumir compromisos emocionales a largo plazo, porque no puedes saber cuál será tu emoción respecto a eso mañana.

8.Las emociones, como te decía, duran muy poco. Lo que se queda cuando no gestionamos correctamente una emoción es una carga emocional. Por ejemplo, la ira es una carga emocional como resultado de haber vivido un enfado con mucha intensidad o durante mucho tiempo. Igual que la depresión es la carga emocional de la tristeza o la intolerancia del asco.

Es decir, en primer lugar está la emoción. Después con el pensamiento se crea un sentimiento. Y, por último, cuando eso se mantiene se crea una carga emocional.

9.Las cargas emocionales van aumentando con el paso del tiempo, generando intereses, que terminan siendo mucho mayores que la deuda emocional de origen. Tanto que pueden llegar a durar años y a cambiarte el carácter.

Así, cuanto más tiempo pasa, más intereses se generan. Por ejemplo, la carga emocional del miedo es el pánico. Así, si en un primer momento el miedo a equivocarte hizo que no tomaras una decisión, con el paso del tiempo eso se convertirá en pánico y el pánico irá creciendo. Cada vez sentirás más pánico a tomar decisiones y a coger las riendas de tu vida, hasta el punto de que ya no te atreverás ni con las decisiones más pequeñas. Y así es como la carga emocional se va haciendo más y más grande.

10.Tu capacidad para gestionar tus emociones determinará tu grado de felicidad y tu salud. Sí, el cuerpo, la mente y las emociones no están separados. Al contrario, están tan unidos que si aprendes a gestionar tus emociones fortalecerás tu salud física y mental. En definitiva, aprender a gestionar tus emociones es una de las mejores cosas que puedes hacer por ti.

¿Qué opinas? ¿Qué sientes? ;-). Como siempre puedes compartir tus comentarios conmigo aquí debajo. Estaré encantada de responderte.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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8 comentarios

8 comentarios
  1. Joaquín Sánchez 12/10/2017

    Me ha gustado mucho este post de cómo afrontar lo que sientes y piensas. Con sólo darle vueltas a un problema sólo sirve para hacerlo más grande y enfadarte aun más, y al final no sirve para nada.
    Gracias Vanessa.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/10/2017

      Muchas gracias, Joaquín. Me alegro mucho de que te haya gustado el post.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  2. María Jesús Pradal García 13/10/2017

    Buenas tardes, Vanessa.
    Creo que este post nos da mucha y buena información sobre cómo gestionar mejor nuestras emociones. Ahora solo falta ponerla en práctica.
    Un saludo y feliz fin de semana.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/10/2017

      Muchas gracias, Maria Jesús. Me alegro de que te haya parecido útil.
      Un abrazo y feliz finde para ti también,
      Vanessa

      Responder
  3. Ana Onieva 14/10/2017

    Buenas tardes, me ha encantado el articulo y estoy muy de acuerdo con él. Es cierto que las personas tenemos más poder de lo que pensamos para controlar nuestro estado emocional y, en definitiva, nuestra felicidad.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/10/2017

      Muchas gracias, Ana. Te deseo que uses ese poder para ser muy feliz :-).
      Un abrazo fuerte,
      Vanessa

      Responder
  4. Mariana 19/10/2017

    Hola Vanesa, buenas tardes!!! En lo particular me encantó este articulo. Me nutrí de él, habían cosas que sabía pero que no estaban muy claras. A veces me pasa que pienso tantas cosas que me atormenta, en qué van a decir los demas si hago o digo algo, y me di cuenta de que no puede ser asi… Mil gracias de verdad, aprenderé de tus artículos

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/10/2017

      Muchas gracias, Mariana. Me alegro de que te gustara y te fuera útil para tu vida.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder

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