Resignarte ante lo que te pasa o aceptarlo, ¿qué haces tú?

Mujer de espaldas - resignarte o aceptar

Hay quien cree que si acepta algo que no le gusta es como que estuviera de acuerdo con ello.

Que si deja de luchar contra lo que le molesta es como que se rindiera.

Que si no se queja y monta un cirio es que se está resignando.

Que si se quiere y se acepta como es eso significa que es conformista y que no se preocupa por mejorar.

Como si por aceptar lo que hay te fueras a convertir en alguien pasivo, que todo le da igual, que no se preocupa por nada, que se estanca y que no avanza…

O como si aceptar y disfrutar del presente fuera incompatible con esforzarse por tener un futuro mejor.

Y no. Hay pocas cosas tan importantes para poder vivir en paz como darse cuenta de que aceptar no es lo mismo que resignarse.

¿Conoces la diferencia? Te la voy a contar tal y como la veo yo.

En mi opinión, resignarme es mostrarme impotente ante una situación y quedarme de brazos cruzados.

Es pensar “mi vida no me gusta, pero me aguanto y vivo lamentándome por lo que no tengo”.

Es querer otra cosa diferente, pero no mover ni un dedo para conseguirla.

En cambio, aceptar es asumir que tengo una situación que tal vez no pueda cambiar, pero que sigo siendo libre para elegir cómo quiero responder ante ella.

Es saber que hay cosas que no dependen de mí y que no tiene sentido seguir desperdiciando mis energías en que sean diferentes.

Es dejar de quejarme, reconocer que eso es así y aprovechar esa circunstancia adversa para crecer con ella.

Es aceptarla como un reto y un desafío y preguntarme qué puedo hacer para vivirla de la mejor manera posible.

En definitiva, aceptar lo que es y desde ahí decidir qué puedo hacer para mejorarlo. Porque, ¿cómo voy a cambiar algo que no estoy aceptando ni reconociendo? Imposible.

Sólo cuando acepto que algo es así me abro a la realidad y dejo de luchar contra ella.

Sólo cuando acepto algo como es puedo dejar espacio para que sea de otra forma.

Y eso no significa que abandone, pero sí que reconozco las cosas como son. Y en vez de luchar con pensamientos y emociones que no me sirven invierto mi energía en actuar para cambiar lo que esté en mi mano cambiar, ya sea mi respuesta, mi actitud o mi manera de verlo. Lo que sea.

Aceptar algo no significa que te guste

Y por supuesto que puedo aceptar algo aunque siga sin gustarme.

Puedo aceptar que me siento triste porque he perdido algo que quería, y es normal que me sienta así…

Puedo aceptar que siento ansiedad, porque tengo miedo a perder algo que quiero, y es normal que me sienta así…

Puedo aceptar que me gustaría caerle bien a todo el mundo y que todos me valoraran, pero no siempre podrá ser así…

Puedo aceptar que no todo el mundo me cae bien, y que eso también es normal…

Puedo aceptar que a veces no cumplo con mis expectativas porque he construido un Yo Ideal demasiado grande, y no pasa nada por no llegar a él…

Puedo aceptar que otros no cumplan con mis expectativas porque muchas veces también he construido un Tú Ideal demasiado grande…

Puedo aceptar que habrá personas que piensen diferente, que vean las cosas diferentes a como las veo yo o que no sean capaces de ponerse en mi lugar…

Puedo aceptar que no todo me va a salir bien, que la vida no es de color de rosa, que hay cosas que no entiendo y que no me parecen justas, pero que son así y ya está…

Puedo aceptar que la vida tiene momentos buenos y otros no tan buenos, que todo forma parte del camino y que todo sirve para avanzar

Puedo aceptar lo que tengo y no querer siempre más y más (porque la verdadera riqueza no es tener todo lo que quiero, sino estar feliz con todo lo que tengo…).

Incluso puedo aceptar que me siento insegura y que esto forma parte de mí. Que estoy pasando por una de las situaciones de mayor incertidumbre de toda mi vida, y que este no es el momento de sentirme segura… Y no pasa nada. Dejo estar la inseguridad, la acepto y sigo a otra cosa…

Y, ojo, que me quiera y me acepte como soy no significa que no sea consciente de mis áreas de mejora o que no vaya a hacer algo por cambiar lo que no me gusta… Porque eso sí que sería resignación…

Porque resignación es tirar la toalla cuando aún se puede hacer algo…

Mientras que aceptar es reconocer que hay cosas que no puedo controlar y decidir que voy a dejar de sufrir por ellas…

Por ejemplo, recuerdo a una Coachee con la que trabajé por skype que era incapaz de aceptar la enfermedad de su padre porque pensaba que si lo hacía era como si se rindiera ante ella, como si lo diera todo por perdido.

¿Crees que él se curaba por que ella no aceptara su enfermedad? No, él seguía igual de enfermo, mientras que ella sufría mucho más que si la hubiera aceptado.

También me acuerdo de otra que no soportaba la idea de no caerle bien a alguien y si creía que eso estaba pasando hacía lo que fuera por gustarle y sentirse aceptada, aunque eso significara traicionarse y dejar de gustarse a sí misma.

Y otra que creía que si aceptaba a su pareja como era se estaba resignando a una relación en la que no se sentía satisfecha, así que luchaba y se desgastaba por conseguir que él fuera diferente.

Incluso hay quien se juzga, se critica y se machaca porque cree que esa es la manera de cambiar… Sin darse cuenta de que el rechazo sólo produce dolor, y más cuando lo que rechazas es a ti mismo.

Y, como me pasa a mí cada vez que acepto que en este momento de mi vida me siento insegura, al final siempre te das cuenta de que a más te exiges ser diferente o que las cosas sean diferentes, a más te resistes a que sean como son, más te frustras, peor te sientes y menos avanzas.

Cuatro pasos clave para aceptar sin resignarte

Así que si tú también quieres aprender a aceptar sin resignarte, aquí tienes cuatro pasos para conseguirlo:

1. Valora lo que tienes hoy, no lo que te falta.

Si te pasas la vida esperando encontrar eso que te falta para sentirte bien, tu bienestar siempre dependerá de algo externo a ti.

En cambio, si disfrutas de lo que tienes hoy, si valoras lo que hay en tu vida, si reconoces todo lo que va bien y das gracias por todo lo que te rodea, podrás empezar a ser feliz hoy, no mañana.

2. Aprende a diferenciar lo que puedes cambiar de lo que no.

Observa la realidad, reconoce cómo son las cosas y distingue qué margen tienes tú para cambiarlas.

Es decir, aprende a diferenciar cuándo puedes hacer algo, cuándo eso depende de ti y cuándo puedes influir en lo que está pasando, de cuándo no hay nada que puedas hacer ni nada que puedas cambiar (porque si en este segundo caso actúas, te vas a acabar desgastando…).

Por ejemplo, tal vez ya no puedas cambiar la carrera que estudiaste, pero si no te gusta tu trabajo seguramente sí puedas hacer algo para que te guste más.

O tal vez tu pareja no sea tan activa, tan aventurera o tan sensible como te gustaría, pero quizás aceptando como es puedas llegar a acuerdos que te permitan sentirte mejor aunque sea así.

O tal vez no tengas la familia que te gustaría, pero no va a cambiar por más que te empeñes. Lo que sí puede cambiar es tu manera de relacionarte con ellos, tu actitud o tu necesidad de que sea como otras familias con las que la comparas.

3. Pregúntate “¿Qué puedo hacer para mejorar esta situación?”.

Muy bien, esto es lo que hay y lo acepto. Y esto otro es lo que puedo mejorar, lo que está en mi mano, lo que quiero y elijo cambiar. Y voy a implicarme en ello.

Por ejemplo, no puedo curar a mi padre, pero sí puedo hacer más alegres sus días con una actitud positiva y dándole todo el cariño y la serenidad que esté en mi mano.

O no puedo cambiar a esta persona tóxica que la vida “me ha regalado”, pero sí puedo ir modificando poco a poco mi respuesta ante ella para que no me haga perder mi neutralidad y para ponerle límites siendo cada vez más como yo quiero ser.

4. Acepta el resultado.

Sí, no solo se trata de aceptar lo que es, sino también lo que será… De aceptar que igual por mucho que te esfuerces no se puede hacer nada, que si algo no sale bien igual es que no tenía que salir bien, que no todo está en tu mano y que hay cosas que no puedes controlar…

Y no pasa nada.

Si con esa piedra no puedes la rodeas y ya está… Siempre habrá otro camino por el que seguir adelante…

En definitiva, ten la serenidad para aceptar las cosas que no puedes cambiar, el valor para conocer las cosas que sí puedes cambiar y la sabiduría para aceptar la diferencia…

¿Qué me dices? ¿Qué es eso a lo que no te quieres resignar pero sí quieres empezar a aceptar? Me encantará que me lo cuentes en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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22 comentarios

22 comentarios
  1. Luz 24/11/2016

    Estupendo post, ¡¡muchas gracias Vanesa!!
    Siempre aportas la diferencia para que con tus post se reflexione y se avance!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/11/2016

      Muchísimas gracias, Luz. Es un honor contar con alguien como tú :-).
      Un abrazo inmenso,
      Vanessa

      Responder
  2. Irene 24/11/2016

    Gracias Vanessa. Siempre que te leo siento como si me bañara en un rio que fluye y que me va quitando la suciedad. Un abrazo enorme.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/11/2016

      Guau Irene, qué preciosa esa metáfora… mil gracias por tus palabras, de corazón.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. carlos 24/11/2016

    Buenos días:
    Cada post es una parte de mi vida. Me ayuda en mis dudas diarias. Parece que cada uno llega en el momento preciso, pero no es así, sólamente estamos llenos de esas cosas que nos dices.
    P.D.- Aunque la expresión general es en femenino, también nos sirve a nosotros.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/11/2016

      Muchas gracias, Carlos. Eso es porque estás abierto a recibir y porque tienes el foco puesto en crecer como persona, felicidades por ello.
      Y sí, suelo hablar el femenino porque el 60% de mis lectores son mujeres, pero sé que también hay muchos hombres y de hecho bastantes de mis clientes de Coaching son hombres.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Alicia 24/11/2016

    Me pregunto como hago para tener seguridad, cuando me han fallado tantas veces. ¿Cómo hago cada vez que él tiene reunión con amigos y amigas si es ahí donde después termina saliendo con alguien? ¿Cómo resuelvo esto dejando esa pareja?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/11/2016

      Alicia, no conozco tu historia y no puedo darte un consejo sobre algo que desconozco. Sólo te animo a quererte a ti misma lo suficiente para saber cuando es el momento de seguir luchando o cuando toca aceptar lo que hay y darte a ti misma lo que te mereces.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Mercè 24/11/2016

    Maravilloso tu artículo, como siempre. Yo creo que se debe aceptar todo, porque lo que nos llega, aunque sea muy duro, llega y no se puede remediar. Yo creo que todo pasa por y para algo, hay que darse cuenta de cuándo cambiarlo si no nos gusta y cuando cambiar nosotros la actitud que tenemos ante ello para sobrellevarlo y aprender. Resignarse nunca, aceptar es saber qué viene a enseñarte eso que no te gusta, qué mensaje trae de aprendizaje para ti… Pienso que siempre hay que aceptar, aunque luego lo cambiemos y que siempre eso nos hace cambiar a nosotros, aunque decidamos apartarnos y marcharnos o cambiarlo por otra cosa que pensamos que es mejor… Lo que a veces cuesta es saber si al dejar de intentar cambiarlo estás rindiéndote o estás aceptando. ¿Cómo saber si dejar que siga su curso o seguir intentando? ¿En qué punto ceder?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/11/2016

      Muchas gracias por tu comentario, Mercè. Totalmente de acuerdo en que todo pasa por y paar algo y aceptar implica buscarle el aprendizaje a eso que te ha pasado…
      Respondiendo a tu pregunta, creo que el punto en el que ceder es ese en el que lo que sientes ya no te compensa, en el que has empezado a sacrificar tu bienestar y tu paz interior luchando por algo que tal vez ya no lo merezca. Entonces, en mi opinión, es momento de reconocer que ya ha sido suficiente…
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  6. gabriel 24/11/2016

    Hola Vanessa, te felicito por tu emprendimiento y agradezco tu mirada, eres muy acertiva.
    Soy empresario y coach de la escuela de Julio Olalla aca en Santiago de Chile y me ha ayudado mucho en mi vida el cambio que hice ya hace 6 años, cuando hice un diplomado en Liderazgo y Coaching en la Univ. Adolfo Ibañes.
    Quiero solamente saludarte y desear que la vida sea buena contigo.
    un abrazo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/11/2016

      Muchísimas gracias por tus palabras, Gabriel. Yo también te deseo lo mejor.
      Un abrazo grande para ti, rumbo a Chile.
      Vanessa

      Responder
  7. Teresa 24/11/2016

    Hola Vanessa:
    Mi vida cambió hace cuatro años, desde entonces la vivo intensamente, todos los sentimientos están a flor de piel.
    Hay momentos muy duros, muy difíciles y siempre, siempre escribes en el momento oportuno lo que necesito escuchar (realmente te oigo).
    Gracias por enseñarme a perdonar.
    Gracias porque he aprendido (o en ello estoy) a dejar de darle vueltas al pasado.
    Y un millón de gracias por el de hoy, lo necesitaba tanto! Lo voy a releer tanto!
    Nunca olvidaré la importancia de ACEPTAR la tristeza y las cosas que no entiendo, pero sobre todo que soy LIBRE PARA ELEGIR COMO RESPONDER en estas situaciones.
    Es un verdadero placer leerte y un bálsamo para seguir entendiéndonos.
    Un beso con todo mi agradecimiento.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/11/2016

      Teresa, un millón de gracias por tu agradecimiento tan sincero. Me alegro mucho de que estés aprendiendo a perdonar, a dejar de darle vueltas al pasado y a reconocer tu libertad para responder ante lo que te pasa… Suena de maravilla ;-).
      Para mí también es un bálsamo contar con personas tan GRANDES como tú.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  8. Rosa Martinez 24/11/2016

    Muy interesantes y reales tus comentarios.
    Es dificil aceptar que no puedes cambiar una situación que te afecta y te hace daño, Siempre queremos tener el control de las situaciones que afectan nuestra vida y tranquilidad emocional. Como cuando tu pareja de muchos años te dice que ya no quiere seguir contigo, te rebelas, ¡no lo aceptas! Y de muchas formas tratas de cambiar la situación, esto trae un desgaste emocional y físico bestial. Yo lo he vivido y la leccion que aprendí es que debemos respirar profundo y no preguntar por qué ni de quién fue a culpa, que debemos aceptar que está pasando y que no puedes cambiar la situación por que no eres tú, es la otra persona quien ha tomado la decisión. Al final todo pasa, y te volveras a sentir en paz y feliz sin siquiera notarlo.
    Gracias por lo que escribe, ¡es aleccionador y ayuda mucho!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/11/2016

      Muchas gracias por compartir tu experiencia, Rosa. Qué importante eso de respirar profundo y cuánta sabiduría hay en no preguntarte por qué ni de quién fue la culpa y en saber que no puedes cambiar la situación porque es la otra persona quien ha tomado la decisión. Felicidades por estas reflexiones…
      Yo también creo que al final todo pasa y la paz vuelve a ti… muchas gracias por darnos esa luz para creer en ello.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Andrea 25/11/2016

    Me encantó lo que escribiste y me llego en el momento justo!!! No sabía realmente lo que sentía hasta que lo leí y estaba ahí. Acabo de dejar una relación que no me permitía avanzar porque siento que me merezco algo mejor. Cuando uno entiende que no puede cambiar al otro se requiere mucha madurez para dejar ir y seguir adelante. Me siento con miedo porque no se lo que va a pasar pero si sé que fui fiel a mi y me siento en paz conmigo.
    Estoy intentando tomar lo mejor de esta experiencia y mirar hacia adelante. Gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/11/2016

      Enhorabuena, valiente :-). Sí, se requiere mucha madurez y mucho amor a ti misma para hacer lo que has hecho. Poner por delante lo que sientes, aquí y ahora, al miedo a lo que pueda pasar… Y aprender de ello, entender «para qué», es muy importante. Felicidades por eso y por haber sido fiel a ti misma, lo estás haciendo muy bien…
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  10. Osmely 25/11/2016

    Aceptar las situaciones con las que no estás comoda para mí es difícil, pero aceptando podemos aprender de ello. También puede ser un motor de ser mejor persona cada día y cumplir tus metas, aceptando las situaciones que no te gustan podrías sobrellevarla con algo positivo, es lo que yo hago en este momento y siempre, ¡para que se me sea mas fácil!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/11/2016

      Sí, Osmely, cuando aceptamos todo se vuelve más fácil y nosotros crecemos para ser mejores personas…
      Muchas gracias por compartir.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  11. Carmen Cifuentes 29/11/2016

    Hay que aceptar para avanzar. Hay que fluir con la vida. Hay que apostar para ganar. Un buen post. Un abrazo. 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/11/2016

      Muchas gracias por tus palabras, Carmen. Aceptando, fluyendo, apostando… :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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