A ver si esto te cuadra.
Si alguien te dijera que eres tonta, que qué mierda has hecho o que siempre la cagas… te sentaría fatal.
Te enfadarías y te llevarías las manos a la cabeza.
Pero luego vas tú y te hablas exactamente así.
¿Tiene algún sentido? Creo que no…
Y aquí viene la típica la respuesta que suelo escuchar a este interrogante: “bueno, es que soy yo. Es distinto”.
Ah vale, que donde hay confianza, da asco, ¿es eso?
Y lo peor es que cuando te tratas así, y encima lo tienes normalizado, alguien te hace un feo y tú terminas dudando de si será normal sentirte mal por eso.
Que igual no es para tanto.
Que serán cosas tuyas que eres muy tal…
Claro. Si tú eres la primera que se trata regular, ¿cómo no vas a justificar que otros lo hagan?
Pero es que, para colmo, después escuchas a alguien decir “ay, qué bien he hecho eso” o “me encanta esto de mí”, y te suena a prepotencia y a chulería.
¿En qué mundo de locos vivimos que perseguirte con el látigo te parece lo normal y tratarte con amor te parece algo rechazable?
Y, mientas tanto, sigues intentando mejorar, leer, entenderte, trabajarte…
Pero nada cala del todo.
Porque lo que en el fondo está pasando es que te has acostumbrado a culparte a ti misma y que nadie te ha enseñado a aceptarte y a comprenderte con cariño.
Por eso terminan ocurriendo dos cosas (aunque no les pongas nombre):
Primera: eres tú la que, sin saber evitarlo, se mete en la mierda.
A base de reproches.
De exigencias.
De no permitirte fallar o no gustarle a alguien.
De dejarte plantada cuando quedas contigo en algo.
Y segunda: cuando te sientes mal, no sabes qué hacer contigo.
No sabes sostenerte.
No sabes calmarte ni darte lo que necesitas en ese momento.
No sabes acompañarte sin hacerte más daño.
Así que haces lo único que te han enseñado:
Apretarte más.
Y, claro, así es imposible salir de ese círculo vicioso.
Pero no te estoy hablando solo de tu diálogo interno.
Te hablo de ese momento en que te callas y no pides lo que necesitas.
De cuando te sientes culpable si no estás para alguien, pero no pasa nada si no estás para ti…
De querer tomar una decisión, bloquearte pensando en lo que van a pensar los demás y acabar por no hacer nada.
Y esto pasa porque tienes una voz interna que está más preocupada por agradar y hacerlo todo perfecto que por cuidarte y tratarte con respeto.
Y sé que a veces no la escuchas, porque está tan integrada en ti que ni te enteras de cuándo te habla.
Pero, si pruebas a quedarte en silencio y prestar atención, verás que ella siempre está.
De manera muy sutil…, cuando piensas que lo que has dicho es una chorrada…, o que te enrollas demasiado…, o que no te explicas bien… Pero siempre está pululando por ahí.
Pues esa voz es una de las primeras cosas que vas a cambiar en AMOR.
Para que dejes de tratarte así y aprendas, por fin, a estar en tu equipo.
Y ya te digo yo que esto no te lo han enseñado así en ningún sitio.
La mentoría dura cuatro meses, en los que vas a aprender a estar para ti en tu día a día.
E incluye cuatro sesiones grupales conmigo mientras la haces.
Ahora mismo está abierta.
Pero en unos días la voy a cerrar y el precio va a subir.
Así que, si quieres dejar de tratarte peor que a los demás, puedes verlo aquí:
Besos y sonrisas,
Vanessa
PD: Es difícil que te puedas sentir bien cuando has aprendido a ser educada con los demás, pero no lo eres contigo. Y, si nadie te ha enseñado esto paso a paso, lo más lógico es que no sepas hacerlo.


