Nos han enseñado a empezar la casa por el tejado.
¿A qué me refiero?
A esa fantasía que nos venden de que “cuando consigas esto, estarás bien”.
Yo misma me lo tragué muchos años.
Durante toda mi juventud tuve un trastorno compulsivo de la alimentación que hacía que un día devorara cuatro cajas de galletas y al siguiente me alimentara solo de manzanas…
Intentaba controlarme, pero una fuerza más grande dentro de mí hacía que me volviera a pasar lo mismo una y otra vez…
Así que subía y bajaba de peso con una facilidad pasmosa.
Y me odiaba a mí misma y odiaba mi cuerpo…, pero no conseguía salir de ahí.
Lo mismo que no conseguía superar el miedo a que alguien me rechazara…
El mismo miedo por el que dependía en hiperexceso de lo que los demás pensaran de mí y me arrastraba ante chicos que me trataban bien solo a ratos.
Siempre soñando con ese día en que alguien me hiciera sentir tan valorada y tan querida como a las protas de las películas que me gustaban…
Pero volviendo a sentirme una mierda cada dos por tres.
Y eso que yo la teoría me la sabía y siempre he sido muy aplicada…
Pero no, a base de fuerza de voluntad o de saber lo que tenía que hacer, nunca conseguí nada…
Ni logré tener una caja de galletas a mi lado sin ventilármela, ni logré verme bien en el espejo, ni logré hacerme valer en ninguna de mis relaciones.
Porque estaba queriendo empezar la casa por el tejado.
Que es el engaño al que muchas hemos sido sometidas.
El “cuando consigas esto, estarás bien”.
El día que estés delgada, el día que tengas éxito profesional, el día que tu padre te valore… Todo será color de rosa.
Y ahí vas tú, corriendo detrás de la zanahoria de turno…
Funcionando, resolviendo y siguiendo las pautas que te han dado, como hacen las niñas buenas….
Pero, a pesar de que vas consiguiendo cosas externas, sigues sintiendo que te falta algo y que no que acabas de estar bien.
Y te preguntas donde coñ0 está el problema si estás haciendo todo lo que se supone que hay que hacer.
Bueno, pues el problema está en que llevas media vida detrás de una zanahoria que no existe fuera de ti…
Y nadie te ha enseñado a buscar la verdadera zanahoria dentro de ti.
La que hace que tu calma interna se proyecte fuera…
La que hace que lo que tú necesitas sea más importante que lo que el otro piense de ti…
La que hace que las cosas te afecten solo lo que te tienen que afectar, ni medio gramo más.
Y la que hace que lo de fuera pierda poder porque lo de dentro está bien.
Y entonces, cuando logras eso, miras a los que siguen diciéndote “cuando consigas esto, estarás bien”…
Y les respondes, con una sonrisa de las buenas: “pues a mí lo que me ha funcionado ha sido ocuparme de estar bien yo. Y así lo de fuera se ha vuelto mucho más sencillo”.
Claro, porque ya había cimientos en la casa.
Y así es como el tejado se sostiene mucho mejor.
De eso va AMOR, de que le pongas unos buenos cimientos a tu casa interna.
Y, esta vez, no vas a estar sola.
Yo voy a estar contigo mientras lo haces.
Pero solo hasta este domingo 10 de mayo.
Te lo cuento con más detalle aquí.
Besos y sonrisas,
Vanessa
PD: Puedes seguir persiguiendo la próxima zanahoria… o empezar a construir algo que no dependa de ninguna.



Mi zanahoria fue la del éxito profesional. Lo di todo, y lo que conseguí, pues en mi caso fue malo, y no me lo merecía. Ahora intento disfrutar del día que tengo por delante, que siempre puede tener algo inesperado. Si no me ha ido bien, busco algo que me guste: un libro, una película…a veces, leía Coaching to be, para sentir que, aunque mi entorno no acompañase, alguien había sido amable conmigo. 🙂
Sólo quería comentar, aparte de eso, que duele cuando te encuentras con un entorno que intenta hacerte retroceder: lleno de gente que no sólo vive aterrada de quedarse sola, o del qué dirán, sino que intenta pagarlo contigo. Y de ahí salí (era un trabajo temporal), pero sienta mal tener esa mala suerte. Un abrazo.
Hola Natacha,
Me alegro mucho de que aquí hayas encontrado ese lugar amable. Sí, sienta muy mal cuando te encuentras un entorno que dificulta tu camino. Lo importante es que no te quedes ahí enganchada y que puedas liberar la rabia, en rencor o lo que sea que estés sintiendo y seguir adelante. Habrá otras oportunidades y otros entornos que sí te permitan avanzar. Pero que no seas tú la que pierda la confianza ni abandone por lo que ha ocurrido…
Gracias por compartir.
Un abrazo grande,
Vanessa