Diez claves para aprender a enfadarte menos y mejor

Aprender a enfadarte menos

Hay gente que se enfada continuamente por todo. Cuando van conduciendo, cuando hacen cola en una tienda, cuando les atienden en una oficina y, lo peor, cuando llegan a casa…

En cambio hay otros que no se enfadan nunca, pase lo que pase.

Y otros que nos enfadamos de vez en cuando, pero pocas veces lo hacemos de la manera adecuada.

¿Con cuál te identificas tú?

Decía Aristóteles que “enfadarse es fácil, lo hace todo el mundo. Pero hacerlo con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y de la forma correcta, eso ya no es tan fácil”.

Y no puedo estar más de acuerdo con él… En mi opinión, la mayoría de las personas no sabemos enfadarnos.

Perdemos el control por cualquier tontería… Decimos cosas que no queremos decir, somos incapaces de escuchar al otro, nos hacemos daño gratuitamente… Y terminamos haciendo una bola mucho más grande de lo que era al principio…

Y eso cuando lo expresamos. Porque también es muy habitual el que se va callando lo que le molesta día tras día y, de repente, un día explota y lo suelta todo de un golpe, sin filtro ni control alguno y provocando mucho más dolor que si lo hubiera hecho cuando tocaba.

Ni lo uno ni lo otro es saber gestionar el enfado.

Pero aún puede ser peor, porque hay quien, en vez de enfadarse con la persona que le ha hecho daño, se enfada después con otro, muchas veces el que menos culpa tiene…

Normalmente lo hace con las personas con las que tiene más confianza, porque con ellas no tiene miedo a que le dejen de querer…Con los demás, en cambio, solemos ser más comedidos. Otro gran error…

Y lo peor es que, cuando uno se deja llevar por un enfado tan destructivo, cree que actúa así porque no le queda otra, que no tiene más remedio y que el culpable de su reacción es el otro. ¡Ja! Sea como sea, tú siempre eliges tus respuestas, nadie tiene ese poder sobre ti.

Pero para eso, para ser capaz de elegir tus respuestas, necesitas conocerte y tener una cierta madurez emocional. Si no seguirás reaccionando como un niño pequeño al que le han quitado su juguete y se pilla una pataleta…

Lo que te está diciendo el enfado

En cambio, cuando una persona es madura y sabe gestionar el enfado, es capaz de darse cuenta de que esa emoción le está dando una información. Puede ser que su seguridad se esté viendo amenazada, que alguien se haya saltado sus límites o que haya incumplido un compromiso previo.

Entonces, ¿en esos casos puede ser sano enfadarse? En mi opinión, depende de cómo lo hagas, porque a veces pensamos que enfadarnos es la manera de conseguir lo que queremos. Y no, no suele ser así…

Además de que, cuando nos enfadamos de una forma desproporcionada, con gritos y malas maneras, desperdiciamos una energía enorme. Lo sé porque durante muchos años he sido una de esas a las que la ira le hacía perder el control. De las que pensaba que para mostrar que algo te había molestado tenías que gritar y dar voces.

Y eso sólo sirve para sentirte aun peor y llenarte el cuerpo de cortisol, la hormona del estrés. ¿Sabías que seis minutos enfadado te generan seis horas de cortisol en la sangre? Pues sí, así es…

Lo mismo que tampoco sirve de nada cargar contra el otro ni querer hacerle daño con nuestras palabras. Esa es la manera de agravar lo que está pasando y que las consecuencias del enfado sean mucho peores que las causas que lo produjeron.

Y mucho menos ayuda quedarte dándole vueltas a lo que te han hecho, maldiciendo al otro y pensando en cómo vengarte.

Errores que todos hemos cometido alguna vez…

El truco que nadie cuenta para enfadarte menos

Antes de contarte cómo gestionar el enfado, me gustaría decirte un truco muy efectivo para enfadarte menos: reducir tus límites.

Sí, sé que siempre te digo que para tener una buena autoestima es muy importante que sepas cuáles son tus límites y que te hagas respetar. Pero también creo que muchas veces nos enfadamos y culpamos a los demás de haberse saltado nuestros límites y, en realidad, esos límites los elegimos nosotros y podemos cambiarlos siempre que queramos.

Por ejemplo, si quedo con un amigo para cenar y media hora antes me avisa de que no puede porque está de cañas con otra gente, es decisión mía enfadarme o no hacerlo. Tal vez en ese momento elija escribirle un mensaje súper enfadada o dejar de hablarle porque se ha saltado mis límites. Pero ¿quién puso esos límites? No venían de fábrica, los puse yo, y puedo reducirlos cuando quiera.

Así que igual prefiero reducir mis límites, aceptarlo, pedirle que no lo vuelva a hacer y no enfadarme por ello. Sin más.

Vamos, que cada uno pone sus límites y que cada uno elige lo que quiere que le moleste de los demás.

Por eso hay quien tiene unos límites tan grandes (normalmente personas con un ego muy grande) que es fácil que cualquiera le moleste y otras personas que reducen tanto sus límites (ojo, esto sirve cuando lo haces por elección y por humildad, no por miedo o por sumisión) que es muy difícil enfadarles.

Y desde luego que los segundos tendrán mucho más bienestar y paz interior que los primeros.

Así que, si quieres enfadarte menos, recuerda que siempre puedes reducir tus límites.

Diez claves para gestionar el enfado

Pero claro está que habrá momentos, situaciones o personas con las que elijas mantener tus límites y enfadarte. Y, cuando así sea, se trata de que encuentres la manera de expresarlo y resolverlo, no de hacerlo más grande.

Así que, si quieres aprender a enfadarte, aquí tienes diez claves para ello:

1.Obsérvate. Reconoce tus reacciones físicas para que seas capaz de darte cuenta de cuando estás empezando a enfadarte (si sientes calor, si se te acelera el corazón…) y para que puedas pararlo a tiempo, antes de tener una reacción automática de la que después te arrepientas.

2.Respira y date un tiempo para reaccionar con reflexión y no llevado por la emoción. Por ejemplo, contar hasta diez funciona muy bien. Y muchas veces te servirá para darte cuenta de que eso por lo que ibas a enfadarte no era para tanto o de que esa persona no lo había hecho con mala intención.

3.Cambia el pensamiento y la interpretación que estás haciendo. Ponte en el lugar del otro, piensa por qué pudo comportarse así, haz el esfuerzo de comprenderle… En definitiva, relativiza.

4.Busca otra alternativa distinta a montar una escena. ¿Y si probaras a enfadarte desde la calma y sin gritar? Sí, te prometo que se puede.

5.Exprésate. Di lo que te ha molestado, explícale a la otra persona lo que te gustaría que hubiera hecho diferente y dile dónde están tus límites

Que para eso hay que tener límites, claro está. Porque hay personas que ni los tienen ni los ponen nunca, lo mismo que hay otras que tienen demasiados límites y los ponen con agresividad… Y lo constructivo es tenerlos y manifestarlos de una forma asertiva.

Para ello pregúntate: ¿qué me enfada de esta situación?, ¿qué no estoy dispuesto a permitir?, ¿qué haría que ahora mismo me sintiera mejor?

6.Dilo con buen tono, incluso con cariño, dependiendo de quién sea la persona. Habla despacio, baja la voz, hazlo con tranquilidad… Algunos hemos aprendido que para enfadarse hay que dar voces, y no es cierto.

7.Ten paciencia. Date cuenta de que a las personas no se las cambia a gritos, sino con calma, con cariño, con empatía, con escucha y con paciencia… Igual que te gustaría que te lo dijeran a ti.

8.Elige una palabra o algo que te recuerde tu propósito la próxima vez que vayas a enfadarte y a perder los papeles… Calma, relax, slowly

9.Saca la basura todos los días. Es decir, no dejes que se te vayan acumulando piedrecitas en el zapato. Si te molesta algo de alguien, díselo lo antes posible para que eso que sientes no se haga más grande.

10.Y, por último, renuncia a la necesidad de que las cosas sean siempre como tú quieres o esperas… Acepta que algo no salga como pensabas, aceptan que las personas puedan ser diferentes a tus expectativas, y date cuenta de que puedes seguir siendo feliz igual.

¿Qué opinas? ¿Cuándo fue la última vez que un enfado se te fue de las manos y qué harías ahora, después de leer esto, si estuvieras en la misma situación? Me encantará que me lo cuentes en los comentarios aquí debajo, prometo contestarte :-).

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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24 comentarios

24 comentarios
  1. Sandra Liliana 09/02/2017

    Querida Vanessa,

    Al enfadarme, exploto, pero al final siento calma y tranquilidad. Digamos que temporal, porque luego llega el otro problema, recapacitar, reconstruir, recapitular.. y hasta tengo que pedir disculpas. Muchas veces eso no es suficiente y sufro.
    Me duele enfadarme con los que no tienen la culpa, generalmente los que más me quieren y me necesitan. Pero mira, siento que es como una chispa que está encendida permanentemente y con cualquier cosa se activa.

    Dios te pague este post. Lo necesitaba con el corazón…Leerte siempre es un regalo.

    Algún día me cuentas cómo enfadarme desde la calma y sin gritar, vale?

    Por ahora trabajaré en buscar mi palabra.

    Un abrazo grande,
    SandraL.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/02/2017

      Hola Sandra,
      Es habitual lo que dices, acabar pidiendo disculpas después de una explosión desproporcionada por la que te sientes culpable… Esa chispa de la que hablas, ¿Desde cuándo? ¿De qué está hecha? ¿Con qué se activa?… ¿Con quién podrías estar enfadada? A veces es con uno mismo, a veces es con algo que pasó hace mucho tiempo… Mira por ahí a ver qué descubres :-).
      Y para enfadarte desde la calma y sin gritar, prueba por ejemplo a imaginarte que le estás diciendo cómo te sientes y lo que te ha molestado a un niño desvalido y que quieres ayudar a que te entienda con tranquilidad y cariño.
      Un abrazo grande y mil gracias por tus palabras,
      Vanessa

      Responder
  2. Martha Vaquiro 09/02/2017

    Hola Vannesa

    Muy buen articulo. A veces nos dejamos llevar de los impulsos y nos permitimos sobrepasar los limites sin ni siquiera preguntarnos si vale en realidad la pena perder mi paz por ésta o aquella situación que nos molesta. Es mejor preguntarnos, ¿qué me enfada de esta situación?, ¿qué no estoy dispuesto a permitir?, ¿qué haría que ahora mismo me sintiera mejor?. Saludos.

    felicitaciones por estar entre los mejores….

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/02/2017

      Muchas gracias, Martha. Sí, hacernos preguntas y bucear en lo que nos pasa ayuda mucho. Pocas veces vale la pena… :-).
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  3. B 09/02/2017

    Me encanta tu blog.
    Lo que más me cuesta es parar, me doy cuenta de que estoy muy enfadada, pero tendría que parar antes, para poder explicarme mejor.
    Durante muchos años he sido la que nunca dice esto me molesta. Todavía me callo demasiado y me enfado cuando el vaso está desbordado.
    Gracias por tus consejos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/02/2017

      Muchas gracias, B. Ahora te has dado cuenta de lo que te pasaba, de que te callas demasiado y te enfadas cuando el vaso está desbordado, felicidades por esa toma de conciencia… ¿Qué necesitarías para ir soltando poco a poco cuando pase algo? Vete pasito a pasito, poniéndote pequeños retos que te ayuden a sentirte mejor. Verás cómo vas avanzando :-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. LUZ ANDREA TORRES 17/02/2017

    A veces me enfado por el comportamiento de las personas o muchas veces porque no tienen un pensamiento como el mío, o me gustaría que actuaran de cierta manera para que no me incomodara. La duda es si se debe aguantar esas formas de ser y comprenderlas o tambien puedo dialogar y decir qué me molesta de esas aptitudes.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/02/2017

      Hola Luz Andrea,
      Pues creo que la respuesta es que depende… No creo que «aguantar» sea la palabra. En todo caso, comprender, tolerar, aceptar, que otras personas son diferentes, que hacen y piensan diferente y que tienen derecho a ello. No necesitamos pensar igual para querernos y llevarnos bien :-).
      Pero siempre y cuando su comportamiento no te haga daño o traspase tus límites de una forma repetida y reiterada. En ese caso sí que creo que merece la pena sentarse a dialogar y decir qué te molesta de esa actitud o comportamiento, con respeto y dejando que el otro elija si quiere cambiarlo o no.
      Espero que esto te sirva.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Sol 05/06/2019

        Cuando la otra persona elije no cambiar eso que le has expresado que te molesta y no compartimos la misma ideología respecto a un tema, ¿qué haces?
        ¿Lo dejas y te alejas de esa persona ya que no te aporta nada positivo? ¿O sigues igual?

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 07/06/2019

          Sol,
          No hay una única respuesta a eso que preguntas, tú has de encontrar tu propia respuesta… Cuando le expresas y pides algo a alguien esa persona es libre de decir sí o no. Igual que tú tienes derecho a pedirlo, ella lo tiene a aceptar y cambiar lo que le pides, o no hacerlo. Y ahí serás tú quien valore qué hacer. Depende de la persona, de vuestra relación, de los valores que os unen, etc. Escúchate, escucha lo que sientes, y confía. Sentirás el camino…
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
  5. Yusse 18/02/2017

    Gracias por tus consejos, Vanessa. Los pondré en práctica porque soy de las que tiene muchos límites y no exploto con gritos y cosas raras, pero me encierro en mi misma y a llorar. Me enfado con frecuencia y por cualquier cosa, creo.. Mega Abrazo!.. Éxitos!.. 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/02/2017

      Hola Yusse,
      Pues casi que encerrarte en ti misma puede ser más doloroso que explotar con gritos, porque te lo tragas tú todo y, aunque eso no afecte tanto a tus relaciones, sí que te hace mucho daño a ti. Así que te animo a que lo trabajes y a que recuerdes que tus límites los pones tú ;-).
      Muchas gracias por compartir.
      Un abrazo cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  6. Yaritza Rojas 09/02/2018

    Hola Vanessa,
    Cuando me molesto siento que se me seca la boca, los pies se me ponen fríos y mi corazón se acelera. Cuando veo a esa persona con la que estoy enojada quisiera hablar tranquila y con calma, pero no puedo. Siento esa incomodidad en el estómago y exploto. Luego termino arrepentida y a veces pidiendo disculpas porque paso los limites con esa persona, pero es algo que no puedo controlar.
    He intentado contar hasta 10, respirar hondo, pero es como si mi mente se bloqueara.
    Espero que esto me ayude.
    Y gracias por compartirlo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/02/2018

      Hola Yaritza,
      Me cuentas los síntomas de lo que te pasa, pero creo que la solución está en buscar qué hay debajo de eso, si exigencia hacia los demás, la creencia de que tienen que ser de una determinada manera, la necesidad de controlar… Estaría muy bien que observaras tus pensamientos cuando te enfadas con alguien, para que tú misma puedas entender qué creencia limitante hay detrás y puedas comenzar a cambiarla.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Juli 02/04/2018

    Hola. Me ha gustado tu post.
    Decirte que me enfado mucho y muchas veces al dia. Para nada monto pollos excesivos ni grito ni lloro. Simplemente pongo mi mala cara de enfadada y ya está. Creo que podría ser un problema de que no me gusta que me lleven la contraria, cambien mis planes, etc. Me gustaría que me dijeras qué aspectos de mi vida debo mejorar para empezar a ser más tolerante. Gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/04/2018

      Hola Juli,
      Habría que ver qué pasa en tu vida y cuáles son tus creencias limitantes respecto a ti y a los demás, que hacen que te enfades así. No sé si está relacionado con lo que esperas de los demás, con querer que sean como tú esperas, o simplemente con una insatisfacción por tu parte que reflejas en ellos. Sea como sea, para ser más tolerante con ellos necesitas conocerte, comprenderte y entender qué es lo que hace que no lo seas. Empezando por aceptarte a ti misma para aceptar a los demás.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  8. Jessica 25/05/2018

    Hola Vanessa.
    Te cuento que hace poco tuve una discusión con mi actual pareja y sentí salirme de mis cabales, lo hice con gritos y casi desafiando, como provocando. Lo que sentí ese día en mi sangre no era normal y tampoco lo que vi en mí. Anteriormente ya había atentado directamente contra mí. Es decir deposité mi rabia en una pared y me molesté mi mano. Luego asumí las consecuencias y la recuperación.
    Pasa conmigo que me considero una persona tranquila pero cuando pierdo esa tranquilidad y esa paz estallo, y más cuando siento que la otra persona no está escuchando, ni hablándome de forma adecuada. Me pasa muy seguido con mi pareja que tenemos una discusión y siento que alguna de las dos debemos competir para tener la razón y eso no lo había experimentado nunca antes. Es la primera vez, no sé si es porque sé por sus familiares, por sus amigos y claro ahora por mí que es una persona que le gusta que hagan lo que quiere. Siempre le debes dar la razón porque de lo contrario se enfada, y ahora que llegué yo a su vida es donde más conflictos ha tenido ella y los refleja en mí porque siempre chocamos por lo mismo.
    Yo con todo esto que he leído de tus experiencias me he dado cuenta que en realidad tengo una muy baja autoestima, pero todo lo que he leído me ha servido de cierta manera para aplicarlo en mi día a día y he encontrado cierta tranquilidad. No puedo decir frente a los enfados porque hasta ahora no he tenido otro percance pero siento que es porque no quiero, porque sé ya lo que se siente y entonces siento que estoy acumulando una cantidad de emociones solo por evitar un mal rato.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/05/2018

      Jessica,
      El enfado es importante gestionarlo en cada momento que sientas que alguien se ha saltado tus límites, sin dejar que eso se vaya acumulando. De todas formas, en mi opinión cuantos menos límites les pongas a los demás mucho mejor (en este post te hablaba de ello). Vamos, que (casi) siempre merece más la pena ser feliz que tener razón, a parte de que el empeño por tener razón es parte del ego… Y eso es algo que puedes resolver en ti, pero no en otro. Cada persona ha de liderar su propio cambio… Si tu pareja quiere cambiar, ha de ser ella quien lo decida, al igual que tú.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. María del Mar 29/06/2018

    Buenos días,
    Estoy aprendiendo a elegir lo que quiero que me moleste de los demás… Pasito a pasito lo estoy consiguiendo, y estoy más contenta por ello; pero con mi pareja por lo contrario suelo tragarme los enfados… Encerrarme en mí misma, luego estallar cuando ya está el vaso más que rebosante… Al mismo tiempo después de un enfado, suelo sentirme culpable por hablar de lo que me molesta, o bien me molestó. Me hace sentir fatal y acabo peor de lo que estaba antes de expresar mi enfado.
    Quiero cambiar, tener más autoestima… Estoy intentando o voy a procurar sacar la basura todos los días… Bueno, cuando sea necesario, tampoco es que me enfade en exceso.
    Un abrazo y gracias por tus consejos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 01/07/2018

      Muchas gracias por compartir. Recuerda que tienes derecho a expresar lo que necesitas, y que muchas veces no hace falta llegar al enfado. Comprendiendo y aceptando que el otro es diferente y que no pasa nada por ello, podemos expresarnos sin necesidad de enfadarnos… Si sabes decirlo de una forma asertiva y con respeto tu pareja te entenderá, y ya no necesitarás sentierte culpable…
      Un abrazo cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  10. Antonio 04/09/2019

    Hola Vanessa,
    Hoy he tenido un enfado y al leer tu post me identifico con cada palabra. Tiendo a enfadarme con mi pareja sin identificar muy bien las causas del enfado. Creo que se debe a mi falta de aceptación de que las cosas no son como espero que sean. Siempre detecto el factor desencadenante (aunque analizándolo después recononozco muchas veces no ser causa de enfado) y lucho por evitar el enfado, pero me puede y no logro controlarlo. Es negativo en la relación y para mí, ya que el sentimiento de culpabilidad me hace caer en una profunda tristeza que me hace encerrarme en mi mismo. Soy plenamente consciente de mi problema, pero una vez tras otra tropiezo en la misma piedra..
    Gracias por tu artículo. Corrobora lo que de alguna forma vislumbraba. Espero que me ayude.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/09/2019

      Muchas gracias, Antonio. Qué bien que te haya servido. Es maravilloso que te vayas haciendo consciente, y además me transmites mucho deseo de cambio y de mejora en tu palabra. Es importante para que puedas aprender a conectar con la tranquilidad y a cambiar los pensamientos que en esos momentos te llevan al enfado. De todas formas, si no lo resuelves solo pide ayuda, estoy segura de que tendrías muy buenos resultados y aportaría mucho bienestar a ti y a tu relación de pareja.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  11. Ana 25/03/2020

    Hola,
    Muchas gracias por este articulo. Me ha servido para identificar porque a veces me enfado por tonterías. A veces me da tanta rabia que golpeo cosas y alguna vez se me ha ido tanto de las manos que me he hecho daño. Por ejemplo, golpeando la pared. Lo que me pasa es que no acepto que las cosas no salgan como yo tenía previstas o como esperaba. Entonces me da un ataque de ira. Cuando se me pasa me echo a llorar y me pregunto a mi misma que me pasa. Respiro hondo. Salgo a tomar aire o a la calle y se me pasa. Me gustaría saber tu opinión. Gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 26/03/2020

      Hola Ana,
      Me alegro de que el post te haya servido. Uno de los grandes aprendizajes de la vida es ese, que no podemos controlar lo que nos pasa y que muchas veces, muchísimas, no será lo que queríamos o lo que esperábamos. Forma parte de la vida y de aceptarla como es, para que nuestro estado emocional no dependa de lo que nos pasa sino de nosotros mismos. Y puedes sentirte bien a pesar de los imprevistos, te lo aseguro. Será un gran paso en el camino hacia tu bienestar. Te dejo este post en el que hablabla de ello, en realidad es algo de lo que he hablado bastante, encontrarás muchos otros similares en el blog.
      Y si es algo que afecta de esa manera a tu vida, si en esos momentos te sientes tan mal como para hacerte daño a ti misma, yo te animaría a hacer una terapia para trabajarlo.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder

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