Cuantos menos límites les pongas a los demás, mucho mejor

Límites - pareja bajo la lluvia

¿Dónde dirías que estás tus límites? ¿Sabes cuáles son?

Seguramente pienses que es importante ponerles límites a los demás.

Que cuantos más limites tengas y más claramente se los pongas a los que te rodean, mejor.

Pues no, te equivocas.

Hoy quiero contarte que cuantos más reducidos sean tus límites, mucho mejor.

Te lo voy a explicar con una metáfora que me contó uno de mis maestros: él dice que todos llevamos un vestido, y que vamos por la vida caminando con nuestro vestido.

Hay personas que tienen un vestido muuuuy largo y, claro, es muy fácil que los demás se lo pisen.

En cambio, hay otras que tienen un vestido corto, por lo que es más difícil que los demás se lo pisen.

Ese vestido son tus límites, en el sentido de cuánto te afecta el comportamiento de los demás. Y, como te puedes imaginar, cuanto más corto sea tu vestido menos te molestará y te afectará lo que hagan los otros.

Dicho esto, ¿quién elige el largo del vestido?

Pues cada uno de nosotros lo elige. Cada uno de nosotros decide dónde están sus propios límites.

Así que cuanto más largo sea tu vestido, más difícil será que te sientas bien en tus relaciones con los que te rodean.

Y cuanto más corto sea tu vestido, cuantos menos límites tengas, más fácil será que te sientas bien contigo y a gusto en tus relaciones con los demás.

Una autoestima sana no implica tener muchos límites

La mayoría de las personas piensan que cuanto más te valores a ti mismo, más límites les pondrás a los que te rodean.

Pero no es así. En realidad son las personas que tienen mucho ego y mucho orgullo las que tienen un vestido más largo. Por eso resulta tan fácil pisárselo… Como que cualquiera que pase cerca se lo pisa.

En cambio a las personas humildes es muy difícil pisarles el vestido.

Así que, si te enfadas mucho, te invito a que le eches un vistazo al largo de tu vestido.

Porque cuantos menos limites tengas más feliz y más en paz vivirás.

Y no, eso no significa que estés permitiendo que nadie te falte al respeto, sino que te estás dando prioridad a ti misma y a tu bienestar.

Puede que en estos momentos te estés preguntando “¿Y si son los otros los que traspasan mis límites?” “¿Tengo que dejar que lo hagan?”.

No es que tengas que dejar que lo hagan. Es que tus límites los marcas tú. Y lo que ellos hagan habla de ellos, no de ti.

Independientemente de lo que los demás hagan, tú eliges cómo sentirte.

Vamos, que si tú crees que te están pisando el vestido eso sí es tuyo, no de ellos.

Puedes culpar a otra persona, pero nadie tiene poder sobre ti, porque sobre tu mente y tus sentimientos sólo decides tú.

Tú creas tu realidad y tú decides si quieres que en ella haya paz y armonía o ira y malestar.

Una cosa es enfadarte y otra poner límites

Por supuesto que puedes seguir poniendo límites, pero desde el bienestar y la tranquilidad, no desde el enfado, la exigencia o las expectativas.

Te voy a poner un ejemplo personal: tengo un amigo que una de cada dos veces que quedamos termina dejándome plantada media hora antes de la cita. Esto a mucha gente le podría parecer mal, pero yo elijo dónde están mis límites y que quiero sentirme bien independientemente de lo que él hace.

¿Crees que me valoro menos por no enfadarme o por seguir quedando con él? Al revés, me valoro más porque valoro mi bienestar y elijo sentirme en paz a pesar de su comportamiento. Y eso no quita para que un día decida decirle que no me gusta lo que hace o para que acabe por no quedar con él.

Otro ejemplo que me contó hace poco una Coachee. Resulta que se había ofrecido para ayudar a un amigo en un proyecto nuevo que éste tenía. Pero, después de dedicar una tarde entera a ayudarle, resulta que él no usó nada de lo que ella había hecho. Y tampoco se lo explicó. Fue ella quien vio, en el resultado final del proyecto, que el trabajo que ella había hecho no estaba.

Ella se sintió molesta y ofendida. Decía que él había traspasado sus límites y que era normal estar enfadada. Pero, ¿quién había puesto esos límites ahí? Evidentemente, ella.

Si su vestido hubiera sido más corto no se habría sentido mal por lo que había hecho su amigo. Y eso no quita para que le dijera “me habría gustado que usaras mi trabajo o que si no lo ibas a hacer me lo dijeras”. Pero, a partir de ahí, es él quien decide si usarlo y es ella quién decide cómo sentirse. Después, claro está, ella también es libre para elegir no volver a ayudarle.

Ejemplos de whatsapps, suegras y cuñadas

Entonces, ¿es sano o no es sano ponerles límites a los demás?

Pues depende. En mi opinión, cuantos menos límites internos tengas más feliz serás.

Vamos, que nuestro bienestar no suele casar muy bien con la exigencia, las expectativas y el querer que los demás se comporten como nosotros lo haríamos.

Hay miles de ejemplos de esto en nuestra vida cotidiana… Situaciones en las que nuestro vestido es tan largo que es muy fácil que otros lo pisen…

Desde sentirte mal por cómo te ha contestado alguien… Cuando eso es suyo, no tuyo… Si hay personas que lo entendemos así y no nos sentimos mal con ello, ¿por qué otros sí? ¿No demuestra eso que ellos también podrían reducirse el vestido?

O cuando saltamos porque no nos gusta lo que alguien comenta sobre los jóvenes, las mujeres o los inmigrantes…

O cuando nos enfadamos por que alguien no contesta a un whatsapp…. ¿Donde está escrito cuánto es el tiempo máximo para contestar? Hay personas que se molestan si no les contestan en media hora,y en cambio otras aceptan sin problema que alguien tarde dos días en contestar.

O cuando pensamos que nuestra pareja (o quien sea) no está valorando lo importante que es algo para nosotros… Interpretamos que no nos entiende y nos enfadamos.

O cuando esperamos que alguien esté pendiente de nosotros como nosotros lo estaríamos de esa persona si estuviera en nuestra situación… ¿Quién pone ahí los límites? ¿Quién espera que el otro haga lo que tú harías? Nuevamente, tú.

Con las suegras y las cuñadas suelen darse muchos ejemplos similares…

Por ejemplo, recuerdo a una Coachee que vivía enfadada porque decía que su suegra se entrometía en todo y que quería dominar y decidir en la casa de su hijo (el marido de mi Coachee)… De nuevo, era ella la que elegía el largo de su vestido. Si lo hubiera reducido, por ejemplo pasando de lo que decía su suegra y sin tomárselo como algo personal, se habría ahorrado muchos enfados.

Sobrados de ego y escasos de humildad

Es decir, tú eliges lo que quieres que te afecte y lo que no.

Que te sientas de una manera o de otra no depende de la otra persona. No importa lo que el otro haga. Tú siempre eliges cómo sentirte y cómo responder.

Cuando te molesta algo de alguien, es porque tú eliges que te moleste.

Y cuando te sientes atacado por alguien, es porque tú eliges sentirte atacado…

Los motivos, además de que tenemos mucho ego y poca humildad, pueden ser varios:

-Tener expectativas demasiado altas hacia los demás…

-Querer que los demás se comporten igual que tú…

-Esperar que las cosas sean siempre como tú quieres que sean…

-Esperar que los demás te den lo mismo que tú les das… (y ojo con esto, porque cuando damos esperando lo mismo en realidad no estamos dando, sino que estamos prestando a la espera de que nos lo devuelvan… y hay una gran diferencia).

-Interpretar lo que hacen los demás con el foco negativo y tomártelo como algo personal…

-El miedo a que alguien te vuelva a hacer daño…

Etc, etc.

Cuidado: hay vestido que engañan

Y así es como las personas con un vestido muy largo viven enfadadas, saltan fácilmente y no se callan nunca

Por ejemplo, como me dicen algunas personas, “yo es que perdono pero no olvido… Me tomo muy a pecho lo que hace la gente y a mí si me la hacen una vez no me la vuelven a hacer”… ¿¿¿Te das cuenta??? Esto no es poner límites, esto es vivir en un ego muy grande.

Pero, cuidado, porque tener el vestido corto no significa ser una de esas personas que nunca ponen límites, que evitan los conflictos a toda costa, que piden perdón aunque no hayan hecho nada o que dejan que otros se aprovechen de ellas. En ese caso sí sería una falta de autoestima. Y la prueba es que este tipo de personas no se suelen sentir bien con su manera de responder, pero no saben hacerlo de otra forma.

Por ejemplo, recuerdo a una Coachee que siempre terminaba sin poder hacer planes los fines de semana porque su hermana se había acostumbrado a dejarle a sus sobrinos para que los cuidara.

¿Cuál era el problema? Pues que esta Coachee ni siquiera le había informado a su hermana de que no quería quedarse con los niños. Así que se enfadaba porque la otra traspasaba sus límites, cuando ella ni siquiera los había puesto. ¿O acaso los demás tienen que leernos la mente y saber lo que sí queremos y lo que no?

En este caso la solución fue, en primer lugar, hablar con su hermana y pedirle que le preguntara antes de presuponer que podía quedarse con los niños. Y, en segundo lugar, reducirse el vestido y decidir sentirse bien independientemente de lo que hiciera dicha hermana.

Casos como éste, de personas sumisas que no ponen límites, son completamente distintos al de quien elige reducir sus límites sintiéndose bien con ello porque sabe que eso no significa que se valore menos, sino que no necesita un vestido tan largo para sentirse bien.

Y voy con otro ejemplo personal. La semana pasada, esperando en la consulta del médico, pregunté cuántas personas había delante de mí. Me dijeron que una, pero la enfermera pasó a tres. Así que me levanté y me acerqué al mostrador enfadada… Mal, ahí el vestido ya estaba siendo más largo de lo que yo quiero para sentirme bien… Una vez que expresé mi malestar y me pidieron disculpas, me calmé y sonreí… Obviamente, mucho mejor ese vestido…

Aun así, yo fui quien eligió sentirse mal en el primer momento.

Si quieres reducir tus límites, haz esto

El largo del vestido no se reduce de un día para otro… Para que sea algo profundo y duradero hay que empezar reduciendo el ego y trabajando la humildad… Y eso forma parte de un camino más amplio de autoconocimiento y desarrollo personal, que cada uno elige si andar o no…

Pero, al menos, si quiero que te quedes con algunas ideas clave:

1. Reduce tus límites tanto como puedas. Pregúntate si realmente necesitas ponerlos ahí o podrías reducirlos un poco más. Porque, cuanto más pequeños sean, más difícil será alterarte.

Vamos, que si te molestas cuando otro traspasa tus límites, ¿por qué no hacer tus límites más pequeños? Tú eliges si quieres sentirte mal porque alguien se cuela en una cola o porque un empleado público te contesta mal.

2. Suma un plus de tolerancia… Aun sabiendo que yo no soy nadie para tolerar o no tolerar a alguien (date cuenta de que esta actitud es un poco prepotente), cierto es que cuanto más abiertos y tolerantes seamos, mucho mejor.

3. Y pasa. Sobre todo, pasa. Decide cómo te quieres sentir, dale importancia a lo que de verdad la tiene (ya sabes que, en mi opinión, la salud y poco más) y pasa de preocuparte por lo demás. O, lo que es lo mismo, aprende a decir «hasta aquí, y ya no más. Dejo de engancharme y suelto la necesidad de que esto sea como yo quiero que sea».

¿Qué opinas? ¿Cómo anda el largo de tu vestido? ;-). Si quieres puedes compartirlo conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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29 comentarios

29 comentarios
  1. Tomás 01/02/2018

    Me ha encantado la reflexión… Yo he sido una persona que ha aprendido la asertividad desde los extremos… Era una persona pasivo – agresiva, no sabía actuar de otro modo, me enfadaba muy fácilmente por todo y estallaba… O tragaba y tragaba, sin importarme mi autoestima. Y todo fue elección mía. Aunque aprendí, y hoy en día soy muy feliz… porque paso, paso bastante. La verdad que lo has expresado fenomenal, no tengo nada que añadir, voy a compartir tu publicación porque vale la pena. Gracias =)

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 01/02/2018

      Muchas gracias, Tomás. Creo que justo ese que has andado tú es el camino sano… Pasar de la sumisión – agresividad a ser una persona asertiva. Y desde ahí empezar a pasar y a elegir lo que quieres que te afecte y lo que no. Poniendo límites cuando toca pero sin sentirte mal ni antes ni después de ello. Felicidades :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
    • Isabel 02/02/2018

      Y, ¿cómo se aprende a ser así?

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 05/02/2018

        Aprendiendo a valorarte, a relativizar, a desapegarte de lo que pase ahí afuera y volver a ti, a poner límites cuando toca y dejarlo estar cuando no, a vivir desde la humildad, a ver el miedo que se esconde debajo de los comportamientos ajenos, a interiorizar que tus límites los pones tú y si algo te altera es porque tú quieres…
        Como puedes ver, es un camino de autoconocimiento con muchos pasos en él. Pero, sobre todo, aprendiendo a vivir desde el Ser más que desde el Ego…
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
  2. Ana 01/02/2018

    Me ha encantado el artículo! Aunque mi caso más bien fue al contrario… ¡Iba con el vestido tan corto que un poco más y se me ven las braguillas! He tenido que aprender a poner límites queríéndome a mi misma, y sobre todo, aprendiendo a no zambullirme en dramas ajenos de personas tóxicas.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 01/02/2018

      Ana,
      Una vez que aprendes a poner límites y a ser asertiva, el camino continúa por elegir cómo sentirte ante lo que hacen los demás, para que no traspasen tus límites internos. O, como explico, en el post, para que tus límites internos ni siquiera existan… Desde la humildad, esa es la mejor manera de vivir en paz… Sin zambullirte en dramas ajenos de personas tóxicas ;-).
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  3. Jose 01/02/2018

    El caso es que hay personas que si llevas el vestido largo te lo pisan, pero si lo llevas corto te lo levantan. Si no les pones límites llegan todavía más lejos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/02/2018

      Jose,
      Esos límites en los que unos te pisan el vestido y otros te lo levantan son internos… No dependen de los demás, sino del largo que tú le pongas al vestido. Si te lo pisan, recorta. Si te lo levantan, dilo, pero sin que eso que han hecho afecte a tu bienestar. Es decir, cuantos menos límites les pongas interiormente a los demás mejor te sentirás.
      Respecto a los externos, los puedes comunicar si lo crees necesario.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Montse 01/02/2018

    Buenas tardes Vanesa,
    Pero después de leer,que sigues quedando más veces con un «amigo» que te suele dejar plantada muchas veces, media hora antes de la hora que habíais quedado, he pensado: «madre mía.. qué poco se quiere esta chica para seguir quedando con él!».
    Porque cuando empiezas a quererte y a valorarte, automaticamente puedes prescindir de gente que te trata así,
    Porque si te deja plantada es porque ha encontrado mejor plan… ¡o porque no le apetece tanto tu compañia! ¡Y valemos mucho más como para ir aguantando esto!
    Animo!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/02/2018

      Hola Montse,
      Muchas gracias por tu comentario, me ha gusta mucho. Te voy a ir respondiendo por partes, ¿ok?
      1. «… he pensado: madre mía.. qué poco se quiere esta chica para seguir quedando con él!»… Para nada. Yo creo que es todo lo contrario, que precisamente por lo mucho que me quiero ya no me afectan cosas así… que he reducido mucho mis límites y ahora pocas cosas me hacen sentir mal… El lo hace una de cada dos veces. Hace unos días se lo comenté. Le dije que no me enfadaba por ello, pero que prefería expresarlo a guardármelo. Esos son los límites externos que he puesto, pero interiormente soy yo la que elige si quiere que esto le afecte o no. Y no quiero. Así que esto no pisa mi vestido… Lo contrario sería vivir enfadada acusando a todo el mundo de pisarme el vestido :-).
      2. Porque cuando empiezas a quererte y a valorarte, automaticamente puedes prescindir de gente que te trata así… Depende de dónde estén mis limites. No consentiría que alguien me pegara, por ejemplo, pero para mí esto que hace mi amigo habla de él, de cómo él es y de sus valores, no me lo tomo como algo personal… Así que yo decido si eso traspasa mis límites.
      3. Porque si te deja plantada es porque ha encontrado mejor plan… ¡o porque no le apetece tanto tu compañia! ¿Cómo lo sabes? Esto me suena a hacer suposiciones y leer la mente de los demás… Puede haber mil motivos más, como que no sabe organizarse, que se le olvida que tenía un compromiso previo o que dice que sí a mil cosas y después tiene que cancelar alguna… Es la diferencia entre tomarlo como algo personal y no hacerlo.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. PapaPrimerizo 02/02/2018

    Buenos días Vanessa,
    Me ha encantado el ejemplo de la suegra en casa, jajaja.
    Lo que explicas en este post yo lo llamo «ver el río pasar». Aprender a pasar y dar importancia a la salud y la paz de uno mismo.
    Gracias por compartir
    Un abrazo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/02/2018

      Me ha gustado mucho lo de ver el río pasar… Exacto, darle importancia a lo que la tiene :-).
      Muchas gracias por compartir.
      Un abrazo y buen finde,
      Vanessa

      Responder
  6. Merce 04/02/2018

    ¡Me ha encantado! Acabo de cortar el largo de mi vestido… Gracias 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/02/2018

      Muchas gracias, Mercè, bonita.
      Un abrazo cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  7. ANA MARIA 05/02/2018

    Hola Vanessa,
    Muchas gracias por estos post. Intento cortar el largo de mi vestido, me hicieron daño y ahora tengo miedo a que se repita la misma historia. Cualquier cosa me hace sentir mal, lucho porque las cosas no me afecten, por no dar importancia a nada de lo que hacen los demás… Pero el miedo vuelve una y otra vez. Cuando leo tus post son como pequeñas dosis de esperanza que me ayudarán a encontrar paz interior, una paz impermeable. Muchas gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/02/2018

      Muchas gracias, Ana María.
      Las probabilidades de que se repita la misma historia son las mismas si llevas el vestido corto que si lo llevas largo… Porque tu vestido depende de ti y ese temor es a lo que hagan los demás, así que no tiene nada que ver.
      Y, por supuesto, tu vestido no puede protegerte del dolor… Si algo nos hace daño nos va a doler, somos humanos, la vida es así y no hay manera de remediarlo… Pero vivir temiéndolo hace que no disfrutemos ni del presente ni del futuro, y no nos protege de nada.
      Hablas de lo que no quieres y eso no es efectivo, mejor empieza a hablar de lo que sí quieres. Por ejemplo, «quiero relativizar» o «quiero dejar que los demás sean libres para comportarse».
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  8. Paola 06/02/2018

    Hola,
    Yo quisiera poner límite a mi vestido, pero no he sido capaz. Facilmente me salgo de mí y contesto inmediatamente a la defensiva. Y lo peor es que quedo mal con el otro y mentalmente yo.
    Quisiera que nada me robara la paz y poner limites sanos a los acontecimientos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/02/2018

      Paola,
      Necesitas saber qué creencia y qué exigencia hacia los demás hace que te salgas de ti y contestes a la defensiva…
      Y otra cosa, hablas de tu mente, pero precisamente creo que el Ego está en la mente. Cuando reducimos nuestros límites nos acercamos al Ser, y éste no vive en nuestra mente… Es algo más profundo y mucho más humilde que nuestra mente… Ahí está, en mi opinión, la clave para reducir nuestro vestido: en la humildad :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  9. Laura 09/02/2018

    Me encanta leerte… Sinceramente estoy en el proceso de cambio interior… Lo necesito para poder vivir en paz y sentirme tranquila… Aunque hay gente que no resulte fácil en convivencia diaria, estoy cambiando el chip y cada vez que te leo es una ayuda muy grande… Me hace recordar y no salirme del propósito… Gracias, eres muy buena en lo que haces y me estás ayudando muchísimo. Un saludo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/02/2018

      Muchas gracias, Laura. Te felicito por moverte hacia esa tranquilidad y esa paz interior, sigue así :-). Encantada de acompañarte.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  10. Barbara 03/03/2018

    «Pero, cuidado, porque tener el vestido corto no significa ser una de esas personas que nunca ponen límites, que evitan los conflictos a toda costa, que piden perdón aunque no hayan hecho nada o que dejan que otros se aprovechen de ellas. En ese caso sí sería una falta de autoestima. Y la prueba es que este tipo de personas no se suelen sentir bien con su manera de responder, pero no saben hacerlo de otra forma.» Mientras te leo pienso en el largo de mi vestido y llego a esta parte… Me doy cuenta que con la gente de mi familia directa tengo el vestido muuy largo y con cualquier otra persona estoy en bragas. Soy asi, tal cual, y aunque lo intento, no consigo cambiar porque en situaciones en las que tengo que poner un límite, me bloqueo y después de un rato ya reacciono, pero es tarde y el malestar ya está ahí. Incluso muchas veces me siento culpable por situaciones que no son mi culpa. De evitar conflictos, mejor no te cuento. Ahí es cuando más me dejo pisotear solo por evitar la confrontación. Siempre habia pensado que es más un tema de cobardia que no de autoestima. ¿Algun consejo para trabajar la autoestima? Porque creo que la tengo por los suelos. Gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/03/2018

      Muchas gracias por compartir, Bárbara. La autoestima es el concepto que tienes de ti misma, y es algo taaaaan grande que sería imposible darte algún consejo general. Cada persona tiene sus patas cojas en lo que a su autoestima se refiere. Echa un vistazo en el blog, porque casi todo lo que hay aquí es sobre la autoestima, y lee lo que sientas que encaja más contigo… Irás abriendo puertas y avanzando en ese camino a quererte y respetarte más a ti misma.
      De todas formas todo lo que comentas es muy típico de una persona con miedo a que la rechacen o la dejen de querer… Esa culpa, el bloquearte y reaccionar tarde, el evitar los conflictos… Todo eso que nombras es muy del perfil de las personas con las que trabajo, y en el blog encontrarás muchos post que pueden servirte. Además es lógico que tu vestido sea más largo con tu familia, porque con ellos sientes que es más difícil que te dejen de querer, que con otras personas menos cercanas.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  11. Jumanjisolar 10/04/2018

    Hola Vanessa. Gracias por el artículo, me ha parecido muy interesante. Te cuento mi visión sobre este asunto…

    Los límites son una forma de protegernos de los demás. Cuanta más fuerza le concedemos a los demás sobre nosotros mismos, más límites deberíamos poner para evitar que nos hagan daño. Por tanto, el traje del que hablas lo veo más como esa fuerza que le damos a los demás. Cuanto más largo sea el vestido mayores posibilidades habrá de que nos lo pisen.

    Por tanto, a mi entender los límites son una consecuencia más que una causa. Creo que hay que trabajar primero ese poder que concedemos para después poder reducir los límites.

    Esto creo que es importante porque el solo hecho de poner límites no garantiza que los demás se los salten. Yo puedo exigir asertivamente que no se me insulte, pero si aun así alguien lo hace, tengo que estar preparado para que me afecte lo menos posible.

    Por último apuntar que existen límites a poner límites, valga la redundancia. Un exceso de límites es control, y esto lo vemos mucho en comentarios machistas del tipo la canción de Manolo Escobar «no me gusta que a los toros te pongas la minifalda»…

    Saludos

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/04/2018

      Hola,
      Totalmente de acuerdo en todo lo que comentas. Yo también creo que hay que aprender a poner límites para después dejar de ponerlos y que cuando alguien se los salte te afecte lo menos posible.
      Muchas gracias por tu aportación.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  12. Gabriela Sosa 07/07/2018

    Hola Vanessa,

    Quiero preguntarte algo sobre esto que comentas en el post:

    «O cuando esperamos que alguien esté pendiente de nosotros como nosotros lo estaríamos de esa persona si estuviera en nuestra situación… ¿Quién pone ahí los límites? ¿Quién espera que el otro haga lo que tú harías? Nuevamente, tú»

    Al pasar por una situación muy, muy difícil en la vida, espero que personas allegadas a mí como amigos, mis primos, hermana etc. esten ahi apoyándome. Eso para mi punto de vista es una manera de demostrar que me quieren y les importo, pero si no están presentes como esperaría, ¿cómo debo pensar o reaccionar? Personalmente la reacción que tomaría es de resentimiento, pero ¿qué me aconsejas que debo hacer?
    .

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/07/2018

      Hola Gabriela,
      Creo que lo primero es comprender que los demás pueden no saber cómo quieres ser apoyada, no saber cómo apoyarte o no saber apoyar… Por eso puede ser útil que lo pidas, mostrando tu vulnerabilidad y diciendo claramente lo que necesitas, sin reproches ni expectativas. Después habrá personas que se esfuercen más por apoyarte como les has pedido y otras que sigan sin saber o sin poder hacerlo. En mi opinión es más impotante la intención que lo que cada uno haga. Habrá quien de verdad te demuestre sus buenas intenciones, y aun así no sea capaz de apoyarte como necesitas. Irás viendo y sintiendo cómo responde cada uno, para saber en quién puedes apoyarte más y en quién menos, sin que eso signifique que esa persona no te quiera, sino que tal vez no sabe quererte como necesitas en estos momentos… No todos sabemos todo… Y nuevamente volverás a ser tú quien elija lo que acepta y comprende y lo que no.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  13. Stephany 20/11/2018

    Hola! No tienes idea de cuánto me ha ayudado leer este tema. La verdad es que tengo conflictos con las personas, justo por todo lo que mencionaste, y ellos siguen con sus vidas. Encuentran nuevas amistades y yo me he quedado sola, me he aislado… por orgullo, por dar y esperar (nada sincero de mi parte), por esperar que la otra persona me de atenciones y regalos como yo los doy en lugar de dejar que cada quien actúe como lo desee… Gracias por abrirme los ojos y creeme que en serio voy a tomar en cuenta tus consejos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 21/11/2018

      Muchísimas gracias por tu comentario, Stephany. Eres un precioso ejemplo de humildad y deseo de mejorar. Felicidades por ser capaz de abrazar tus luces y tus sombras, es un placer para mí poder acompañar a personas como tú.
      Un cariñoso abrazo,
      Vanessa

      Responder

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