Cómo poner límites a los demás

Cómo poner límites - campo de trigo

Casi siempre hablo de cosas que, además de encontrarme en la mayoría de las personas a las que ayudo, he vivido en primera persona. Y, si hay algo en lo que considero que tengo una larga experiencia, es en aprender a poner límites a los demás.

Lo he conseguido de mayor porque crecí sin saber hacerlo. Dejaba que a mi alrededor juzgaran lo que hacía, lo que decidía, lo que sentía y hasta lo que era.

Es decir, de niña aprendí a no poner límites en vez de aprender a ponerlos. Y claro, cuando desde pequeña te pasa eso, te haces mayor y sigues siendo el blanco fácil de las personas que te vas cruzando en el camino, o de las que comparten el camino contigo.

Nadie te ha enseñado a decir ¡basta! Nadie te ha dicho que puedes decirle a alguien que no tiene derecho a hablarte así, que tú no le has faltado al respeto o que es tu vida y tienes derecho a vivirla como quieras. Así que vives como si en la película de tu vida todos los que te rodean tuvieran un papel protagonista menos tú.

Te vuelves incapaz de poner límites por miedo a que te dejen de querer, porque crees que te mereces el trato que te están dando o, simplemente, porque no sabes cómo hacerlo.

Cuando dejas que eso pase y permites que se mantenga en el tiempo las consecuencias para tu autoestima son brutales. Te la estás cargando, literalmente. Si estás permitiendo que otros dañen tu dignidad y no estás haciendo nada para evitarlo, ¿cuál crees que es el concepto que vas a tener de ti misma después de eso?

Y claro, mientras tanto a quien te está faltando al respeto se lo estás poniendo muy fácil. Has dejado que lo haga una vez, y dos, y tres, sin que pasara nada. Así que ya no tiene motivo para dejar de hacerlo. Porque lo necesita. Porque normalmente los que traspasan los límites de los demás son personas inseguras que se sienten mejor cuando maltratan, cuando juzgan, cuando critican, cuando insultan… No se paran a pensar en el daño que le pueden estar haciendo a la persona que tienen delante porque sólo son capaces de mirarse a sí mismos.

Por supuesto, lo hacen con quien no se defiende y no les para los pies, porque necesitan establecer sus relaciones en unos parámetros de dominancia – sumisión que a ellos les hacen sentir bien y a ti te hacen sentir cada vez más miserable.

Y, a pesar de ello, sigues sin hacer nada.

Hay quien, con suerte, se enfada cuando siente que alguien traspasa sus límites. Otros se quedan en silencio, no saben reaccionar. Otros lloran por la impotencia de no saber defenderse…

También hay quien, como hacía yo, compensa la sumisión de casi siempre con explosiones de agresividad de vez en cuando, aunque muchas veces con la persona equivocada.

Y resulta que nada de eso sirve, que la única solución cuando alguien traspasa tus límites, por lo que te dice o por cómo te lo dice, es pararle los pies. Dejar de tragarte tus sentimientos, empezar a defenderte cuando te sientas atacada, pedir que te respeten y hacerte escuchar.

Sí, que te quede claro: Tienes derecho a que te respeten, pero solo puedes disfrutar de ese derecho si lo pides.

Si dices:

Si yo te respeto y te acepto como eres, ¿por qué no me aceptas tú a mí?
Si yo no te exijo ni te juzgo por tus actos y tus comportamientos, ¿por qué lo haces tú conmigo?
Si yo te trato como igual, respeto tus derechos y te dejo ser como quieras ser, ¿por qué tú a mí no?

No hace falta que se lo preguntes a esa persona, te voy a responder yo: la única manera de que los demás te respeten es que tú te respetes.

Que dejes de permitir que otros traspasen tus límites por miedo a que te dejen de querer, a que te critiquen, a que te rechacen o a que se distancien de ti…

Yo no sé si esa persona que traspasa tus límites se va a alejar de ti después de que se los pongas. Lo que sí sé es que, si lo hace, no merecía la pena. Tengo muy claro que cuando alguien te quiere de verdad, desde el amor puro y desinteresado, sin egos maltrechos de por medio, te respeta, te acepta y te abraza tal y como eres, sin exigirte continuamente que encajes en el molde que ha hecho para ti.

O por miedo al conflicto, a no saber mantener el tipo y a hacer el ridículo.

Sí, muchas veces estas personas te hablan dando gritos, desde el “yo tengo razón, tú lo que tienes que hacer es callarte y hacer lo que te digo”, y eso te bloquea. Pero recuerda que tú no tienes por qué hablarles igual.

O porque crees que tienen derecho a hacerlo porque jerárquicamente esa persona está por encima de ti, es tu padre, tu madre, tu jefe, tu pareja

Sea quien sea, nunca hay una justificación para que otra persona te maltrate, ni para que te juzgue, ni para que te critique, ni para que te haga sentir mal… ¡¡¡nunca!!!

Recuerdo que a mí me decían “es que él es así, no lo hace con mala intención”. No, mira, eso no es excusa. El que es buena persona no hace daño a los demás, ni con buena ni con mala intención. Y, por cierto, la calidad humana de alguien se nota especialmente por cómo trata a los demás, a los que están por encima y a los que están por debajo.

O por miedo a decir lo que piensas, porque no sabes cómo decirlo, cómo poner límites y hacerte respetar…

O porque crees que no te mereces poner límites, porque te sientes inferior, porque te sientes culpable o porque piensas que eso sería ser maleducada.

O, lo peor de todo, porque crees que tienen razón, que tú eres quien está equivocada, que tú eres quien lo está haciendo mal, que tú eres quien no se entera…

Siempre, sea cuál sea tu porqué, si no pones límites estás dejando que otro decida sobre ti: sobre tus actos, sobre tus decisiones y sobre cómo te sientes… Hasta el punto de conseguir que puedas llegar a sentir que no vales nada.

Y tú, sólo tú, has de decidir sobre tu vida. Nadie más tiene el derecho de hacerlo si tú no se lo has pedido, y menos con gritos, críticas e insultos. Son tus decisiones y no tienes que justificarlas ante nadie. Ni mucho menos pedir permiso o callarte y asentir cuando otros quieren opinar sobre tu trabajo, tus relaciones, cómo piensas, cómo te vistes, lo que comes o tu actitud ante la vida.

Sólo tú has de elegir tu camino.

Sentir que eres tú quien lleva las riendas de tu vida.

Y ser coherente con lo que piensas, lo que sientes y lo que haces.

Y respetarte.

Y serte fiel a ti misma.

Me daría para otro post contarte cómo hacerlo, pero, al menos, voy a darte unas cuantas claves que te ayudarán a empezar a decir ¡basta!:

1. No te calles nunca. Cada vez que lo haces te sientes peor contigo misma porque no te estás poniendo en valor y estás permitiendo que dañen tu dignidad y tu autoestima. Y, sobre todo, porque mientras te sigas callando ellos no tendrán ningún motivo para dejar de atacarte. ¿Para qué iban a hacerlo?

2. Ten claro hasta dónde llegan tus límites. Es decir, lo que tú necesitas para sentirte bien en tu vida o eso sin lo cual te sientes mal. Estos son mis derechos y esto es importante para mí. Hasta aquí puedes llegar y de aquí no puedes pasar. Esto es lo que no voy a tolerar ni a permitir.

Y después, cuando tú lo tengas claro, comunícaselo a los demás para que lo sepan.

3. Responde con tranquilidad, sin tomártelo como algo personal y sin juzgar aunque ellos te juzguen a ti. Simplemente dile a esa persona que no te gusta cómo te está hablando. Por ejemplo, “cuando me hablas así siento que me estás faltando al respeto. Me gustaría que pudiéramos hablar tranquilos y para eso te pediría que dejaras de gritarme”.

Recuerda mantener siempre un tono de voz respetuoso y sin ponerte a la defensiva. No importa que esa persona te hable desde la rabia y el enfado, tú sólo le estás informando, no le estás criticando, ni acusando, ni pretendiendo ganarle.

4. Invítale a reflexionar sobre lo que está haciendo. ¿Hablarme así te hace sentir bien? ¿Qué es exactamente lo que te molesta de mi conducta? ¿Cómo te gustaría que me comportara?

Y si no te encuentras con fuerzas para hablar en ese momento, siempre puedes pedirle que aplacéis la conversación para otro momento en que los dos estéis más calmados.

5. Coge el palo por el lado que no quema. Esto me lo enseñó uno de mis maestros. Normalmente con este tipo de personas estamos siempre a la defensiva, como dispuestos a saltar, por dentro o por fuera, la próxima vez que nos vuelvan a hacer lo mismo. «Coger el palo por el lado que no quema» sería colocarte en una postura más cariñosa y comprensiva con esa persona y con sus necesidades, por poco que encajen con tus valores. Sería como verlo desde fuera para poder entender qué es lo que se esconde detrás de su comportamiento.

No olvides nunca que no puedes evitar que otros intenten traspasar tus límites, eso es asunto suyo. Lo que sí puedes, además de pararles los pies, es aprovechar la oportunidad que esa persona te está brindando para crecer y superarte. A mí verlo así también me ha ayudado mucho. Me doy cuenta de que las personas que más difícil me lo han puesto también han sido mis maestros, aunque su manera de enseñarme no haya sido el amor o el ejemplo.

Te aseguro que, aunque el otro no llegue a comportarse como a ti te gustaría, si empiezas a ponerle límites no le quedará más remedio que cambiar su manera de tratarte.

Y, lo más importante, es que al menos tú podrás empezar a vivir tranquila, a valorarte y a sentirte bien.

Como siempre, ahora ya solo depende de ti. Cada día, tú eliges si poner límites o no ponerlos. Al igual que, cada día, yo también lo sigo eligiendo.

¿Qué me dices? ¿Qué haces tú para poner límites a los demás? ¿Qué es lo que hace que a veces no seas capaz? Te espero en los comentarios ;-).

 

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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59 comentarios

59 comentarios
  1. Santi 17/12/2015

    Quizás ya he llegado un poco tarde a leer esto porque hace tiempo que empece a poner límites a ciertas personas e hice esta misma reflexión. No obstante está muy bien explicado y he disfrutado leyéndolo porque siempre se aprende algo nuevo y es bueno recordar ciertas pautas. Me ha gustado mucho lo de «coger el palo por donde menos quema» y lo de que «tus mejores maestros son a veces los que menos te quieren» . Pararte a observar como te tratan y cortar por lo sano, con aquellos comportamientos que no te hacen sentir bien, es un ejercicio harto complicado cuando no estás acostumbrado, cuando no lo has aprendido desde pequeño, y más cuando proyectas el mismo sentimiento que ya viviste de otras personas que te han maltratado en tu infancia. Por eso a veces es un doble esfuerzo que debemos hacer: contra el presente y contra el pasado. Y cada vez que lo intentes te vas sientiendo mejor, más tú,más maduro, más feliz contigo mismo. A medida que vas marcando esos límites vas reprogramando a los que te rodean (los que te quieren y los que no) y así van aprendiendo a tratarte mejor sin darse cuenta. No tengas miedo, un «basta» a tiempo reposado y vehemente puede desencadenar grandes cambios en ti y hacia ti.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/12/2015

      Muchas gracias, Santi. Me alegro mucho de que poner límites ya no sea una asignatura pendiente para ti. Sí, sería genial haberlo aprendido desde pequeños, pero hay padres que no aprendieron a ponerlos y no pudieron enseñarnos a nosotros. Una de las cosas que a mí más me ha costado interiorizar y que a la vez más ha merecido la pena interiorizar es eso de que nuestros padres lo hicieron lo mejor que supieron con las herramientas que tenían. Me sirvió para dejar de culpar y empezar a comprender, muy complicado en algunos casos, pero también liberador.
      Cierto, te sientes más tú, más maduro y más feliz, a la vez que reprogramas a los que te rodean. Lo has explicado fenomenal, muchísimas gracias.
      Un abrazo fuerte,
      Vanessa

      Responder
  2. Juan Codina 17/12/2015

    Si hay veces que sientes han traspasado tus limites y siempre suele ser la misma persona. En ese momento duele mucho y te afecta, pero tal vez por comodidad propia no le mostramos que se ha extra limitado en sus comentarios, aunque por dentro de nosotros nos afecta para mal y mucho.
    La autoestima nos la va desgastando cada vez y tal vez el no mostrar nuestra discrepancia nos hace permanecer comodamente en nuestra zona de confort.
    Saludos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/12/2015

      Muy bien señalado, Juan. Cuando no ponemos límites nos estamos quedando en nuestra zona de confort, ahí donde no pasa nada y, en un principio, no se corren riesgos. Digo «en un principio» porque no hay mayor riesgo que vivir estancado, dormido, sin retos ni crecimiento.
      Dicho lo dicho, creo que, ya sea por miedo o por comodidad, no merece la pena quedarse ahí. Además de que al otro lado se vive de maravilla :-).
      Muchas gracias por comentar.
      Un abrazo

      Responder
  3. ESTHER 18/12/2015

    A algunos nos educaron en el sentimiento de culpa, y eso hace más dificil que te lances a poner limites a quien te ataca, eso sumado a una impresionante taquicaria que te limita un montón cuando quieres pararle los pies a alguien, porque esas personas suelen ser personas con personalidad fuerte y una alta autoestima y tu te sientes pequeñita, pequeñita…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/12/2015

      Esther, muchísimas gracias por tu comentario. De acuerdo en todo lo que dices excepto en una cosa: no creo que el tipo de personas que traspasan los límites de otros tengan una autoestima alta. Creo que una persona con una autoestima alta no necesita traspasar los límites de nadie para sentirse valiosa ni poderosa. Y que quienes lo hacen como costumbre suelen ser personas con apariencia de fuertes, pero porque es su ego lo que se ve, no su verdadero Ser. Cuando el ego desaparece no importa parecer fuerte porque sabes que todos somos fuertes y vulnerables a la vez.
      Te animo a que, si estás en esa situación, vayas dando pequeños pasos. Sin exigirte, pero sin callarte. Pidiendo que se respeten tus derechos un poco más cada vez.
      Mucha suerte y mucho ánimo.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Mary 21/12/2015

    hola! me agrada saludarle,gracias por el post,la verdad es un problema que tengo desde pequeña,cuando inicie la escuela la mayoría de mis compañeros,como que les caía mal y siempre me decían de cosas,pero yo solo escuchaba y no me defendía,y actualmente siento que en mi trabajo mis opiniones no importan,me siento como un títere,pero ahora que leí su post ,estoy más tranquila y es justo lo que necesito y tiene razón en decir que todo está en mi si quiero o no cambiar,pues en este post hay muchas cosas muy interesantes y que me ayudaran a salir adelante.Nuevamente gracias y le voy a poner todo mi empeño,le deseo de corazón un excelente día,que este bien hasta pronto.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 21/12/2015

      Muchas gracias, Mary. Eso que dices que te pasó en la escuela es lo que se llama indefensión aprendida. No aprendes a defender tus derechos cuando te corresponde hacerlo y después de mayor, cuando lo necesitas, no sabes, te da miedo, crees que no tienes derecho o lo que sea. Además, otra consecuencia de una experiencia como la que comentas, que igual la viví yo, es una especie de egocentrismo que hace que pienses que todo lo que pasa a tu alrededor el culpa tuya, que los demás siempre se están riendo de ti y que nadie te acepta. Muchas veces esto sucede más en nuestra cabeza que en la vida real, porque hemos aprendido a vernos así, como nos sentimos vistos de pequeños.
      Lee el post cada vez que lo necesites, saca los puntos que más te sirvan a ti, y adelante. Estoy segura de que te va a ir muy bien :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Ana Mariño 21/12/2015

    Es realmente importante el post de hoy: saber establecer límites cuando lo necesitamos..
    Cuando una empieza a querer conocerse a sí misma, a interiorizar en cómo se siente, acercarse a su esencia…de repente sucede que cuando se plantea una situación externa que choca directamente con los valores más arraigados de nuestro ser, te encuentras reaccionando diciendo «un momento! eso no voy a hacerlo o no voy a seguir escuchándote si sigues hablando de ese modo, para! e intenta decírmelo de un modo más tranquilo..»..y eso es.. de la manera más natural… empezar a establecer límites a las actuaciones de los demás. Tan importante para nuestra autoestima, para nuestra coherencia y honestidad con nosotros mismos…
    Y además, al mismo tiempo empezamos a mostrar nuestro interior a los demás, para permitirles que nos conozcan tras tanto tiempo aletargados en el silencio, la impotencia por no saber comunicarnos de forma asertiva.. Es como una liberación! Y empieza a resultar tan fácil…una vez hemos trabajado nuestro interior, una vez hemos aprendido a amarnos como la persona más importante de nuestras vidas, y tener el gusto de conocernos.
    Gracias por el post Vanessa! Y gracias por tu compañía en el camino que quiero al fin empezar a andar! 😉 Buen día a tod@s y Felices Fiestas!

    Responder
  6. Vanessa Carreño Andrés 21/12/2015

    Guaaau, Ana. Boquiabierta me he quedado leyéndote. Se nota que lo estás interiorizando muy bien, y eso es porque le estás poniendo ganas y te estás dando valor, como la persona más importante de tu vida.
    La próxima vez que escriba un post sobre esto igual te lo pido a ti, que lo sepas ;-).
    Encantada de acompañarte en tu camino, es un placer y un grandísimo honor.
    Muchos besos

    Responder
  7. montse 23/12/2015

    Genial!! Me ha encantado. Es justo lo que me pasa a mi. Y todo porque tengo miedo de que se enfaden conmigo o no me hablen, o dejen de quererme. Recuerdo que desde pequeña, mi madre cuando yo hacia algo que a ella no la parecia bien me negaba su aprobacion. La verdad que se sufre con esto porque te sientes mal cuando dependes de las reacciones de los demas cuando no haces o dices lo que ha ellos les gusta. Llevo un tiempo trabajando conmigo misma con esto pero no se va tan rapido. Espero conseguir superar ese miedo de que no me quieran y ser yo misma.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 23/12/2015

      Muchas gracias por compartir, Montse. Les pasa a muchas personas y en muchos casos está relacionado con cómo te han educado y si has recibido un cariño condicionado en tu infancia. No se trata de culpar a nuestros padres, se trata de entender y comprender para poder avanzar.
      Se sufre, sí, pero a ellos no puedes cambiarles, sólo puedes cambiar tú, para poder sentirte bien. Me alegro de que lo estés trabajando y te deseo que muy pronto puedas sentir que eres tú misma.
      Un abrazo cariñoso

      Responder
  8. Rach 15/02/2016

    Leer este post me ha sido de gran ayuda! Hay días que necesitas urgentemente algo que te ayude a dejar de permitir a otros que te humillen. En mi caso, llevo meses dejando que me humillen, me hagan sentir pequeña y me convenzan de lo desastre que supuestamente soy, por no querer faltar el respeto. Y ahora veo que decir lo que sientes y defenderte no es faltar el respeto, de hecho NO hacerlo es faltarte el respeto a ti mismo. Esa persona es mi suegra, osea que podéis imaginar cómo me hace sentir de poca cosa, que estorbo.. Gracias por este post, me ha dado justo lo que necesitaba para hacerme respetar de una vez! Un saludo!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/05/2016

      Exacto, Rach. ¡qué bien lo has explicado! Decir lo que sientes y lo que piensas, siempre y cuando lo hagas respetando al otro, es una forma de quererte y respetarte a ti misma. Me alegro mucho de que el post haya sido justo lo que necesitabas.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Rafa RF 30/05/2016

    Hola Vanessa, el otro día una compañera de trabajo me pasó tu pag. ya que yo suelo tomarme las cosas muy a pecho, lo que hace que los nervios se apoderen de mi, a veces llego hasta el descontrol (algo que no me gusta nada) y sobre todo ataca mi salud personal. He leído muchas de tus entradas, me parecen geniales, aunque para mi difíciles de poner en práctica (no digo que imposibles) intento en todo momento analizar tus comentarios haciéndolos como una voz interior mía, no se si es un error, si que es cierto que estoy aprendiendo a pisar el freno y sobre todo a decirme a mi mismo que todo tiene otro punto de vista, lo que he de conseguir es elegir el correcto para que al menos me haga sentir mejor, menos ansioso y mas tranquilo. Quisiera agradecerte y a su vez a mi compañera, haber encontrado un pequeño espejo en donde ver las cosas desde otra perspectiva, aunque me cueste, como te he dicho. Pero creo que en el análisis y en la predisposición llegaré al éxito. Gracias de nuevo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/05/2016

      Rafa, muchas gracias por tu comentario. ¿Qué necesitarías para que te pareciera menos difícil poner en practica lo que lees? No sé si es más confianza en ti, más confianza en que se puede o menos autocrítica.
      Busca lo que te funcione. Porque sí, siempre hay otro punto de vista y puedes aprender a pensar para sentirte mejor y más tranquilo con cómo piensas.
      Feliz y agradecida por hacerte de espejo. Agradece también a tu compañera que nos haya conectado. Y recuerda que lo mejor de las cosas difíciles es que no son imposibles ;-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  10. alba garcia 11/06/2016

    Muchas veces no se pueden poner limites… al fin y al cabo siempre habrá alguien que te quiera fastidiar y eso nos hace sentir mal y menos que ellos. Muchas veces dicen cosas que para ellos es gracioso y a nosotros nos duele, y al respecto de eso pienso que siempre criticamos y todo sin pensar que cuando a nosotros nos hacen lo mismo nos duele igual que a ellos…… ????????????

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/06/2016

      Alba,
      En mi opinión siempre se pueden poner límites, porque eso depende de ti, no de las intenciones del otro. Y sí, nos vendría bien ver cuántas veces hacemos lo que criticamos de los demás… :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
    • Paty 03/05/2019

      Ayer leí una frase que decía algo así:
      No puedes ofenderte por cada cosa que te critiquen, porque estarás toda la vida amargado. Recuerda que la gente no te hace cosas; la gente hace cosas y tú decides si te afectan o no”.

      A mí me encanta esta idea.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 09/05/2019

        Exacto, Paty. Es algo de lo que hablo en muchos post, que nadie puede hacerte daño si tú no le das permiso. Y que cada uno elige cómo responde a lo que le pasa y cuánto le afecta. Sí, a mí también me gusta mucho esta manera de entender lo que hacen los demás :-).
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
  11. Solamenteelisa 07/07/2016

    A mi también me pasa. Voy despacito, empecé a poner límites y sigo haciéndolo… Aunque me es duro, soy voluntariosa y voy recuperándome a mi misma.
    Muchas gracias!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/07/2016

      Pues de eso se trata. De ir poco a poco, de hacerlo unos días mejor que otros, que tropezar y levantarte, de seguir confiando en ti y en que es posible…
      Un millón de gracias por compartir, sigue así.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  12. Ines 07/07/2016

    Nunca he permitido que nadie me hiciera sentir mal. Siempre he respondido, menos en el último trabajo en el que he estado en el cual mi jefa me hacía la vida imposible y yo vivía con un miedo constante a cuál iba a ser la próxima. Dejé eso atrás y encontré trabajo y me vuelve a pasar lo mismo. Mi jefe cuando alguien se equivoca habla con un desprecio absoluto y te hace sentir como si tuvieras dos años, y encima no se le puede contestar.
    Ya al ser la segunda vez me pregunto… ¿Seré yo?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/07/2016

      Hola Inés,
      Tal vez haya algo diferente en esas dos personas, tu ex jefa y tu actual jefe. Tal vez te cueste más ponerles límites porque te recuerdan a alguien o porque te conectan con una parte de tu menos segura de ti misma… No lo sé. De lo que estoy segura es de que ahí tienes una oportunidad de crecimiento personal y fortalecimiento interior. Y de que siempre merece la pena aprovechar las oportunidades que la vida nos regala ;-).
      Te dejo un post sobre esto:
      https://coachingtobe.es/la-clave-para-entender-las-cosas-que-te-pasan/
      Un abrazo y mucha Luz,
      Vanessa

      Responder
  13. Carmen DP 30/07/2016

    Hola Vanessa, muchas gracias por tu tiempo y por tus prontas respuestas. Me gustaría, por favor, que me pudieses recomendar algún libro o trabajo que explicase cómo trabajar eso en los «niños». Es decir, si parte de ese problema parece venir de la infancia…¡quiero atajarlo desde la infancia!.
    Además de tener un hijo casi de 10 años al que ya puedes imaginar como quiero, también trabajo normalmente con niños de edades similares y también quisiera ser una ayuda para ellos. Podrías?.

    Muchas gracias por adelantado.

    Enhorabuena por tu trabajo. De verdad!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 01/08/2016

      Hola Carmen,
      Me pillas de semivacaciones, sin apenas conexión a internet y sin mis apuntes sobre bibliografía. Y no trabajo con niños ni tengo especial experiencia en ello, asi que de memoria no puedo recomendarte nada.
      Lo que sí tengo claro es que la mejor manera de enseñar a un niño a ser asertivo y de ayudarle a tener una buena autoestima es que tú la tengas. Son esponjas, absorven todo lo que ven y aprenden por imitación. No es que darles ejemplo sea una buena forma de educarles, es que creo que es la única :-).
      Un abrazo y muchísimas gracias por tu comentario,
      Vanessa

      Responder
      • Rocío 08/09/2016

        Hola Vanessa…estoy leyendo tu post y justo lo que te preguntan tiene que ver con mi angustia….desde que soy mamá tomé consciencia de muchas cosas mías que no quiero que se repitan en la historia de mi hijo….. toda la vida me sentí indefensa… no me valoro… espero q los demás sean buenos y vivo decepcionada… y si bien hace rato que esto de los límites me suena hoy toqué fondo por una pavada… los vecinos… necesito que me respeten y que mi hijo sienta que velo por nuestros derechos. Me entristece pensar que puedo defraudarlo…. por eso yo guardé este post… voy a leerlo todos los días, a meditar, a cantar mantras… Creo que es hora de valorarme, por mí y por mi hijo. Mil gracias por tus consejos, ilustraron todo lo que me pasa. Sobre todo esto de que a veces titubeo, dudo de mis enociones y creo que el otro sabe más, vale más y siente más… Deséame suerte. Besos

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 08/09/2016

          ¡¡Olé, Rocío!! Mis más sinceras felicitaciones por este cambio que quieres dar a partir de hoy. Con la energía que me transmites estoy segura de que serás capaz. No te preocupes si algún día es un poco más difícil que el anterior. Lo importante es que sigas siempre hacia adelante en el camino de valorarte y sentirte diga y merecedora. Por tu hijo, pero sobre todo por ti :-).
          Un abrazo fuerte,
          Vanessa

          Responder
          • rocio 12/09/2016

            Vanessa: gracias….cariños !

          • Vanessa Carreño Andrés 15/09/2016

            Muchas gracias, Rocío. Y muchos cariños para ti también :-).
            Un abrazo,
            Vanessa

  14. Marcela 29/10/2016

    Hola! Mi nombre es Marcela. Reconozco que he pasado a llevar en una oportunidad con alguien y lo hice por algun tipo de molestia con ella debido a su actitud, aunque igual me lo han hecho otra persona. Se siente cuando tanpoco sabes expresarte de la manera adecuada para que no lo vuelva hacer ya que te molesta y avergüenza. Muchas gracias, es muy bueno el contenido.

    Responder
  15. Lis 03/02/2017

    Hola Vanessa,
    Tengo un problema desde que tengo uso de razón y es que la mayoría de las personas me dejan plantada, ya sea cuando quedamos o cuando dicen que me llamarán. Esto se lo comenté a una amiga y me ha dicho que me falta amor propio, que les pongo las cosas muy fáciles (algo que justamente se menciona en este post). El tema salió porque hace poco un amigo me dejó plantada. Luego de varias horas me escribió disculpándose por no haber respondido mi llamada, pero no por dejarme plantada. Hasta ahora no le he respondido pues sigo enfadada, sobre todo porque luego de su «lo siento» pasó rápidamente a contarme cosas feliz de la vida, como si nada hubiera sucedido o como si lo que sucedió no me hubiera afectado en nada. Y pienso que puede deberse a que en todas las ocasiones en las que me ha faltado el respeto de alguna manera, yo lo dejaba pasar y si se disculpaba yo enseguida respondía con un «no te preocupes/no importa». Las personas con las que he hablado me dicen que no le responda, pero yo no estoy tan segura de eso. Pienso que tal vez debería expresarle que me molestó pero no sé cómo hacerlo de manera constructiva. ¿Qué opina usted?
    Saludos y de antemano muchas gracias,
    Lis

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 03/02/2017

      Hola Lis,
      Tu reflexión es estupenda. Comparto todo lo que dices y estoy de acuerdo en que estaría bien que le respondieras a tu amigo y que marcaras tus límites, sobre todo si no lo has hecho hasta ahora. Podrías decir algo como «El otro día cuando me dejaste plantada me sentí xxxx, sobre todo porque no es la primera vez que pasa. Y después cuando me llamaste y ni siquiera mencionaste el plantón me puse peor, porque yo hubiera necesitado unas disculpas. Quiero pedirte que la próxima vez me avises con tiempo para que yo pueda hacer otros planes, ¿estás de acuerdo?». Y si la próxima vez no te avisa entonces ya puedes decidir qué quieres hacer con esa relación.
      Mientras yo misma no puse límites a los demás, los responsables de saltárselos no eran ellos, sino yo por no estarlos poniendo… Lo que quiero decir es que tu amigo lo ha tenido fácil hasta ahora, no sabía dónde estaban tus límites y podía hacer lo que quisiera… Si una vez que los pongas se los sigue saltando, entonces ya es diferente.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  16. Irene 08/05/2017

    Hola Vanessa,
    He leido este post y me va genial porque ahora mismo estoy lidiando con una situación en la que tengo que poner limites.
    Mi madre esta obsesionada por el control y la perfección y por ello a la hora de hacer las tareas de casa nos peleamos. Yo les ayudo obviamente, a mi tambien me gusta tener las cosas limpias y ordenadas, pero nunca llego a su nivel, nunca lo hago como a ella le gustaría, y si algún día me acerco a ese nivel en vez de sentirse agradecida exige más. Asi que quiero empezar a poner límites. A mí no me importa ayudar, pero hay cosas que creo que son demasiado. Y a mí me gustaria que se diera cuenta de que exige mucho y que si lo quiere todo tan limpio pues habrá cosas que las tendra q hacer ella o bajar un poco su ritmo. Pero, como he aprendido leyendo tus post, solo puedes cambiarte a ti mismo, así que me gustaria empezar a negociar y a hablar las cosas… Aunque me da un poco de miedo porque cada vez que les he dicho que no a algo y he puesto un límite se han enfadado y dicho que como es su casa son sus normas y si no que me vaya. Y así es como empezamos todas las peleas… En fin, tendré que seguir intentándolo por mí.
    Gracias de nuevo 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 09/05/2017

      Hola Irene,
      Sigue así. Que hayas tomado conciencia de lo que te pasa y lo que quieres para ti ya es un gran paso. Busca el equilibrio entre lo que tu madre te pide y aquello a lo que tú estás dispuesta, recordando siempre que la exigencia es suya y comprendiendo que forma parte de su aprendizaje, no del tuyo.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  17. Greis 11/01/2018

    Hola.
    ¿Cómo estás? Quiero agradecer el amor que pones en ayudarnos a salir adelante. A mí me pasa que pongo límites pero muy fuertes, como amenazas. Y no me gusta porque muchas veces lo que logro es el desamor de la persona hacia mí. Sinceramente no sé cómo hacerlo bien, ya que tengo inseguridades. Ayuda, gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/01/2018

      Muchas gracias, Greis. Me encantaría poder ayudarte, pero sólo por lo que me cuentas en el comentario no tengo la suficiente información. Te animo a que busques un psicólogo en el lugar en el que vives para poder cambiar esos límites tan fuertes y ser más compasiva y tolerante con los demás. Recuerda que el Amor que damos también es el Amor que recibimos…
      Un cariñoso abrazo,
      Vanessa

      Responder
  18. Natalia 19/02/2018

    ¡¡Hola!! ¡Muy claro tu post! ¡Gracias!
    Si hay algo que tengo que aprender y no sé hacer es poner límites. ¡Me cuesta muchísimo! De a poco lo fui haciendo en el ambito de trabajo. Pero en la pareja fue y es un trabajo duro (actualmente me separé), pero estoy con mis 3 hijos, y como nunca fui la que puso limites… Imagínate ahora… Cuando quiero poner un límite es lo mismo que nada… estoy muy agotada. Sé que esto es algo que tengo que aprender sí o sí, no solo por mí, tambien por mis hijos. A seguir aprendiendo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/02/2018

      Muchas gracias, Natalia. Soy de la opinión de que la vida nos pone delante lo que necesitamos aprender en cada momento… Si ahora mismo te ha traído esto, aprovéchalo. Por tus hijos, sí, pero sobre todo por ti. Aprender a poner límites es la consecuencia de valorarnos y respetarnos a nosotros mismos. Y ese es un aprendizaje que te acompañará toda la vida :-).
      Un abrazo cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  19. pablo 17/07/2018

    Buenas tardes, me encanto tu post!

    Curiosamente he llegado buscando formas alternativas de educar a mis hijos en el feminismo y la igualdad y creo que en sí está bastante relacionado. Las personas me lo suelen decir con frecuencia que soy una persona con bastante inteligencia emocional y sinceramente me lo creo! jeje estoy seguro que sé poner limites y no me sobrepaso con nadie ok! Pero creo que fallo con mis hijos lo cual es curioso porque son lo que más quiero. ¿Tendrías algunos consejos o sabes de alguna guía para mejorar en estos aspectos?
    Aguardo tus amables comentarios.
    Abrazo Pablo » Persona y padre imperfecto»

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/07/2018

      Hola Pablo,
      Sin ser especialista en educación, es un tema que me interesa bastante. Te diría que confíes en ti y que no tengas la ilusión de ser un padre perfecto, porque creo que eso no existe. Que les transmitas que les quieres de forma incondicional, que les des ejemplo y que les ayudes a sentirse valiosos como personas. Para esto me gusta mucho Alberto Soler, te dejo un vídeo suyo. Después si te gusta puedes profundizar más, tiene varios libros sobre esto.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  20. Bela 01/03/2019

    Me ha ayudado mucho tu post. Soy una persona que parezco muy dulce y complaciente. Eso hace que haya establecido relaciones abusivas demasiadas veces, contra mí, claro, e incluso he desarrollado una tendencia al aislamiento por mi propia incapacidad de establecer límites. Una psicóloga me dijo además que soy pasivo-agresiva, porque no sé decir no a tiempo, y al final acabo reaccionando muy mal cuando no puedo más con el abuso. Eso creo que lo he mejorado y me comunico mejor cuando me siento abusada. Estaba intentando conocer a un chico, dándome una oportunidad, cuando he reconocido dos actitudes de él que creo que son irrespetuosas hacia mí. Se lo he comunicado y no las reconoció ni se disculpó, pero si intentó agradarme complaciéndome de otras maneras. Me he sentido embaucada, porque las actitudes que a mí no me gustan, por supuesto, al no haber consecuencias, se han seguido repitiendo. Eso me estaba mermando la autoestima de un modo que me estaba provocando ansiedad, así que finalmente no pude más y le dije que veía que seguía repitiendo esas conductas y que siento que no me valora o no tiene suficiente interés en mi, y que es mejor que sigamos como amigos. Esto ha provocado su enfado, me ha dicho que de acuerdo, y no ha vuelto a hablar conmigo. Y ahora me siento tan mal, porque veo que cuando pongo sobre la mesa mis límites, lo único que consigo es quedarme sola….

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/03/2019

      Muchas gracias, Bela. Cada uno de nosotros elige dónde pone sus límites, hasta donde sí y a partir de donde no. Por eso tus límites no serán iguales a los míos ni los míos a los de otra persona. Así que, en mi opinión, si sientes que tus límites son demasiado grandes y que por eso sueles quedarte sola, puedes reducirlos, porque la única que elige donde ponerlos eres tú. Según cuáles sean esas actitudes irrespetuosas y en qué medida violen tus valores, puedes elegir hacerlo o no.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  21. Anónimo 18/06/2019

    A mí me pasa que cuando sobrepasan mis límites me quedo en shock o cualquier cosa que pienso no la digo porque siento que diga lo que diga voy a ofender al otro… O también me pasa que en el momento no le doy mucha importancia pero luego me siento fatal conmigo misma… Y suelo pasar de la sumisión a la agresividad y luego a la sumisión para «compensar» y que me «perdonen»… Es super degradante pero lo hago inconscientemente. Es que yo no sé si tenga que ver (y sé que no es excusa), con ser una persona PAS (a parte de haber nacido en una familia tóxica) y percibir ciertos detalles… Entonces cuando pongo límites me siento mal o culpable… porque hay gente que no lo entiende. Que cree que está en el derecho de hacer preguntas indecentes, juzgar tu vida, etc. Osea, si es alguien que claramente es malintencionado me sale más fácil pero si veo que es alguien que lo hace porque «está mal y no es consciente» o «no sabe que no te está ayudando sino haciéndote daño», me retraigo… Yo sé que nada es excusa pero creo que cuando eres muy sensible te llega tanta información del otro que no quieres que se sienta peor… Y es como que la situación sin tú buscarlo ni quererlo «te obliga» a ser «duro». Es como, o el otro o tú… Y yo me pregunto: ¿No será que hay que aceptar que por muy asertiva que seas es probable que el otro nos deje de hablar, se ofenda, etc., pero que aún así hay que hacerlo? Porque yo siempre tengo miedo al conflicto con el otro y creo que a veces va a ser inevitable que se sienta mal… Pero es muy difícil decirle a un familiar, por ejemplo, que cree que te está ayudando que no quieres contestar a ciertas preguntas o que «eso es cosa tuya».

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/06/2019

      Hola,
      Creo que cuando somos asertivos en realidad se vuelve muy fácil que mejore la comunicación con los demás. Cuando somos sumisos la creencia que hay detrás es «yo valgo menos que tú / necesito tu aprobación» y cuando somos agresivos es un «me coloco por encima de ti / te mereces un castigo por ser así». En ambos casos hay una autoestima insana. Por eso lo importante es trabajar tu autoestima, el miedo al conflicto, la interpretación que haces de lo que hacen los demás y tu asertividad. Mucho mejor que «eso es cosa mía» sería algo como «cuando me haces esas preguntas me siento x, me gustaría pedirte que respetes mi privacidad en este tema».
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  22. Gabriela García Barreto 30/07/2019

    Hola,
    A mi me pasa que no pongo límites en el plano sexual. Por ejemplo, estoy saliendo con un chico y comienzan los besos y así no soy capaz de decirle oye no quiero que pase esto, tal vez por miedo a su reacción.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/08/2019

      Hola Gabriela,
      Piensa de qué manera te estás respetando a ti misma cuando haces eso. Si expresas lo que quieres y la otra persona no está de acuerdo, tal vez es que tampoco te está respetando, pero al menos tú si te estarás respetando a ti misma. Y ese es un aprendizaje que te acompañará toda la vida.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  23. Tere 17/01/2020

    En estas paginas observo comentarios que tiene fechas lejanas a la fechas actual. Como me hubiese gustado haber conseguido esta conexión muchísimos años atras para haber tenido una mano que lo guiara y orientara a uno para no cometer tantos errores. Pero bueno, a lo mejor era ahor que tenía que llegar a mis manos. Gracias. Gracias por compartir todas estas experiencias y autoayuda, que nunca es tarde para recibirla. Porque mientras estemos vivos siempre nos encontraremos en el camino con muchas espectativas y caminos que la vida nos presenta para recorrer y conocer.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/01/2020

      Muchas gracias, Tere. En mi opinión los errores no existen. Por supuesto que muchas veces miras atrás y querrías haber hecho algo diferente, pero en ese momento no podías saberlo ni saber lo que iba a pasar. Por eso creo que los errores no existen, que tan solo existen los aprendizajes. Y que siempre estamos en el camino del crecimiento personal y el amor a uno mismo. Que lo que sea aprendas te permita mirar hacia adelante, y disfrutar del presente.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  24. José María 11/04/2020

    Hola Vanessa, me ha encantado leer el post y me he sentido muy identificado porque en mi caso siempre me ha costado tomar decisiones y el hecho de decir «no» a las personas. Mi madre me decía mucho eso de «mejor una vez colorado, que cientos amarillo» o esa de que «ni calvo ni con tres pelucas». La cuestión es que en mi caso no creo que tenga que ver con la educación que me dieron. Somos 3 hermanos pero al contrario que yo, ellos siempre han sabido manejarse mejor ante este tipo de problemas. La cuestión es que a lo largo de mi vida he tenido problemas por esta cuestión porque me cuesta poner límites a la gente, aguanto una y otra vez y al final me pasa que termino estallando y antes de estallar rodeo el problema y se lo cuento a otras personas, no sé si tratando de buscar sus opiniones o pensando que me pueden ayudar, cuándo la única manera que hay de salir al paso de este tipo de situaciones es resolviéndolas por uno mismo. Trataré de poner en práctica las pautas que has dado, aunque con 36 años que tengo ya cada vez se hece más dificil cambiar.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/04/2020

      Hola Jose María,
      Muchas gracias por compartir. Te aseguro que puedes cambiar si te lo propones, te comprometes y buscas las herramientas. Es importante que entiendas, solo o con ayuda, qué te hace comportarte así, qué creencias te limitan y qué beneficios obtienes de comportarte así. Pero que te quede claro que se puede cambiar a cualquier edad. Yo trabajo con personas que te doblan la edad y están cambiando. No es un tema de edad, es un tema de decisión.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  25. matias 19/04/2020

    Muy interesante poder verse reflejado en situaciones cotidianas y desafortunadamente frecuentes.
    ¿Qué hacer en esos casos en los que el «agresor» maquilla su ataque con un tono de broma? A veces siento que responder o poner limites en determinados contextos puede ser incoherente… Tengo miedo de no responder, pero también de hacerlo… y es un bloqueo desagradable.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/04/2020

      Hola Matías,
      Tú puedes sentirte mal con el comportamiento o las palabras de alguien aunque sean de broma. Tienes el mismo derecho a sentirte mal que si fueran en serio. Si es una broma de un día igual tú mismo decides dejarlo pasar. Y si es algo que se repite puedes expresarlo y decir que no te sientes bien con ese tipo de bromas. Desde la asertividad y el respeto al otro puedes expresarlo y pedirle que deje de bromear así. Y, fuera cual fuera su intención, lo importante es si te comprende y te respeta con lo que tú le pidas.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  26. Zulema 22/06/2020

    Hola, muy buenas. Recién leí este maravilloso post y quería contar mi situación.
    Comparto casa con mi madre y mi tía, hace 6 años su hijo (mi primo) se mudó del departamento que compartíamos los 4.
    Siempre que viene otra vez a visitarnos y a quedarse, usa mi habitación. Nunca me preguntaron si yo quería dar mi habitación para que él durmiera ahí por unos días pero nunca dije nada para no provocar conflictos.
    El año pasado, se quedó una semana y por ende yo pasé una semana durmiendo en el sillón con unos dolores de cuello impresionantes.
    Finalmente le dije a mi tía que yo quería dormir en mi habitación, ¡¿para que?! Me dijo que yo no podía decir eso porque no pago el alquiler del departamento (mi mamá paga por ambas), que era mala, que como le hacía eso a mi primo, que en cuanto se fuera él a su casa yo tendría que sacar mis cosas y dormir en la habitación con mi mamá (ellas duermen en una misma y mi tía me dio la de mi primo cuando él se mudó). Finalmente, cuando pasó todo el problema me echó la culpa de lo que había pasado, que ahora el hijo se iba a sentir mal y que no iba a querer volver.
    Esto fue el año pasado, este año siguen sin hacerme caso después de haberles dicho y ahora quiero volver a decirle porque se va a venir a quedar mi primo por una semana.
    No sé qué hacer, tengo miedo de que me traté así de mal como la otra vez o peor.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 22/06/2020

      Hola Zulema,
      Que tú pongas límites a lo que no te hace sentir bien no significa que el otro vaya a aceptarlos. Puede haber quien los acepte, quien intente dialogar, quien te quiera echar la culpa a ti o quien no los acepte. La respuesta del otro es responsabilidad suya, igual que tú eres quien ha de elegir sobre ti, si ponerlos aquí o allí. Tal vez podáis hablar para que cada una pueda entender la postura de la otra y llegar a un acuerdo, siempre que tú sientas que te respetas a ti misma.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  27. Irene 16/07/2020

    ¿Qué pasa cuando no pones límites a ti misma con respecto a conductas o hábitos que te perjudican como pasar noches sin dormir por estar metida en el celular? Y realmente caes y caes y no puedes sobreponerte a esa necesidad.
    Es una adicción, ¿cierto? ¿Por donde empiezo entonces?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/07/2020

      Hola Irene,
      Tal vez se trate de una adicción, no sabría decirte porque no soy psicóloga, y ese tema de adicciones es preferible que lo consultes con un psicólogo clínico.
      Muchas gracias.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  28. Fabián 21/08/2020

    Hola Vanessa, mi nombre es Fabián y soy cubano. En pocas palabras, me parece genial lo integral de tu artículo. Además, en lo personal y con el respeto de tu pareja y los que puedan leer este comentario, te veo muy atractiva en la foto. Quizás estoy sugestionado por la personalidad y convicción a la hora de redactar. Un beso desde Cuba.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/08/2020

      Muchas gracias, Fabián. Me alegro de que el post te haya gustado.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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