En tu vida, ¿decide tu ego o decides tú?

Ego - Chica con máscara

Me resulta muy curioso que pocas personas sepan explicar lo que es el ego y la mayoría vivamos permanentemente en nuestro ego.

Sí, reconozco que el concepto de ego es bastante confuso y que cuesta explicarlo.

Aun así quiero hacerlo, porque creo que todos vivimos y nos relacionamos desde el ego la mayor parte del tiempo.

Que nos identificamos más con nuestra máscara que con quien de verdad somos.

Y que eso nos provoca muchísimo sufrimiento.

Entonces, ¿qué es el ego?

Pues es esa máscara, hecha de creencias limitantes, de juicios y de miedos, que nos hemos puesto para sobrevivir.

Es la proyección mental de lo que crees que los demás quieren que seas.

Es la personalidad que te vas creando para ser querido, aceptado, valorado y exitoso.

Y debajo de todo eso, sepultado bajo el miedo, está tu esencia, tu verdadero Ser, tu autenticidad…

Hace muy poco, con una persona cercana, me di cuenta de que muchas veces me estaba relacionando con ella desde el ego, y que eso era lo que provocaba los conflictos entre nosotros. Porque cuando una persona se relaciona desde su ego, el otro también responde desde su ego. Así que él, tal vez para protegerse de sus miedos o para no mostrar su dolor, me hablaba desde su ego. Y yo, para esconder mi vulnerabilidad y mi miedo, le respondía desde mi ego.

En realidad, si lo pienso, es algo que me ha pasado con más de una persona…

Es algo que nos pasa a todos.

La mayoría del tiempo somos egos limitantes relacionándose con egos limitantes. Por eso, cuando miramos al otro desde nuestro limitante sólo somos capaces de ver su limitante, y sacamos juicios prematuros.

En cambio, cuando somos capaces de mirar más allá y de ver lo que hay detrás de esa máscara, podemos entender la función de mecanismo de defensa que está jugando y darnos cuenta de que esa persona, como nosotros mismos, también desea ser liberada de su ego.

Por qué un día creaste a tu ego

El ego surge cuando somos pequeños como mecanismo de defensa ante los demás, porque creemos que así no sufriremos…

Y surge para que nos quieran, porque el ego es lo que creemos que los demás esperan de nosotros

Lo que mi padre quería que fuera, lo que mi madre quería que fuera, lo que xxx quería que fuera…

Le hemos ido dando forma desde niños a base de comparar lo que hacíamos con lo que teníamos que hacer para que nos quisieran… Y así es como fuimos sumando conductas que a día de hoy han dejado de ser útiles y que nos limitan, pero que nosotros creemos que definen nuestra personalidad.

Por ejemplo, alguien estaría en el ego cuando saca a su personaje cabezón. Es decir, alguien que es muy cabezón, que le cuesta cambiar de idea, que no quiere ceder, que se le mete algo en la cabeza y tiene que ser eso… Ahí estaría actuando desde su ego, tal vez por la creencia de que “si cedo perderé el control y los demás mandarán sobre mí”, o por cualquier otra parecida.

Lo cierto es que la estrategia del ego es muy inteligente y se basa en hacernos creer lo que no es y en convencernos de ello cada día.

Lo que sea con tal de seguir sepultando nuestro Ser, nuestra esencia, nuestra autenticidad, lo que verdaderamente somos debajo de esa máscara que nos hemos ido construyendo y a la que nos seguimos aferrando por miedo…

Cómo saber si es tu ego el que te controla

Esta es la pregunta del millón, claro que sí.

¿Cómo saber si estás actuando desde tu ego?

Pues para empezar es algo que se siente. Si te sientes bien, en paz, tranquila, tranquilo,… buena señal. Si es todo lo contrario, mala señal.

Además el ego tiene cualidades que para nada pertenecen al Ser: tiene culpa, siente rencor, sufre, se queja, se considera víctima, necesita controlar, vive desde la negatividad, siente ira, es agresivo, tiene inseguridad, siente dolor y vacío… Esas, entre otras muchas opciones (sin ser necesario que aparezcan todas a la vez).

Y en el ego siempre, siempre, hay miedo. Porque el ego se nutre del miedo, lo mismo que el Ser se nutre del amor…

Sí, cuando rascamos debajo de todo eso y desenterramos a nuestro verdadero Ser, nos damos cuenta de que todo lo que queda es amor (no amor romántico, sino en un sentido más amplio)…

Y también de que el Ser no tiene necesidades. De que no necesita tener la razón, ni sentirse valorado, ni demostrar nada a nadie… No, el Ser no tiene apegos.

El Ser, entre sus muchas cualidades, puedes reconocerlo porque cuando estás en él sientes confianza, desapego, serenidad, paz interior, presencia plena, comprensión, neutralidad, equilibrio, plenitud, armonía, luz… Y amor, sobre todo nuestro verdadero Ser vive desde el amor.

Pero lo cierto es que el ego es tan posesivo que te das cuenta de que hay personas que siempre están en él, incluso consigo mismas y en sus pensamientos más íntimos.

Que quieren que las cosas sean como ellas las imaginan.

Que quieren que los demás se comporten como ellas esperan.

Que necesitan poseer para calmar su miedo.

Que se sienten ofendidas y se lo toman todo como algo personal.

Que se quejan de lo que no es como ellas exigen que sea.

Que quieren que los demás cambien.

En definitiva, que viven desde el apego.

Y se vuelven esclavas de su ego…

Todos de alguna forma somos esclavos de nuestro ego. Yo, por ejemplo, que llevo bastante tiempo trabajándolo a través de la Inteligencia Emocional, me doy cuenta de que una y otra vez vuelvo a actuar desde mi ego y a reaccionar emocionalmente… Y que una y otra vez vuelvo a perdonarme por ello, a quitarme la careta y a reconectar con mi esencia.

Como me decía un Coachee una vez hablándome de su máscara, “es como que estoy disfrazado, como que soy otro que tiene muchas cosas que no me hacen sentir bien”.

En las situaciones de cansancio y de descontrol, sobre todo, es cuando más posibilidades tiene el ego de asumir el poder.

Te das cuenta porque, en vez de elegir cómo quieres responder, reaccionas a lo que está pasando. Es como que alguien hace que algo que provoca que salte algo dentro de ti, que se encienda un mecanismo, y que te conectes con el miedo… Porque el ego se crea por miedo, y cuanto más grande es tu ego, más miedo hay debajo.

Así me lo explicaba otra Coachee, que se daba cuenta de que había vivido toda su vida reaccionando ante los demás, manejada por un ego que hacía que no fuera capaz de dar sin recibir, que exigía que los demás le dieran lo mismo que ella daba y que siempre amaba para obtener algo a cambio, ya fuera reconocimiento, atención o cariño. Un caso muy habitual…

Cómo conectar con tu Ser

Lo primero, lo esencial, es tomar conciencia de cuándo es el ego el que te controla.

Es decir, mirar hacia dentro de ti para hacerlo consciente… Observarte, cuestionarte a ti misma, reconocerlo…

Desidentificarte poco a poco de tu ego, estar dispuesta a cambiar y a dejar de ver la vida a través de los ojos de tu limitante.

¡Ojo! Sin querer deshacerte de él, porque no se trata de eso, sino de integrarlo y llamarle si en algún momento lo necesitas.

Porque el ego es necesario y el objetivo no es echarle ni prescindir de él, sino de que seas tú quien le controle y no él quien te controle a ti… De que seas tú quien elija tu conducta y no sea la conducta la que te elige a ti… En eso consiste la verdadera libertad.

Incluso, cuando te hayas desidentificado de él, de darle las gracias por lo que ha hecho por ti y lo que te ha aportado, que seguro que también te ha protegido en muchos momentos.

Y así, poco a poco, el ego se irá reduciendo a medida que te conozcas y ganes seguridad en ti.

A medida que dejes de tapar con ego tu falta de autoestima.

A medida que asumas tu responsabilidad, o tu capacidad de responder, ante lo que sucede a tu alrededor.

A medida que seas tú quien elija y no los demás quienes elijan por ti.

A medida que comprendas que cada persona con la que te tropiezas tiene su historia y está librando su propia batalla interior.

A medida que te des cuenta de que cuando tú te relaciones desde tu Ser, el otro también te responder desde el Ser.

Y a medida que entiendes que tú no eres lo que crees que eres, ni lo que los demás quieren que seas…

Porque todos llevamos una máscara, pero pocos eligen dejar caer la suya.

Y así llegará un momento en que, por fin, decidas quitarte la máscara y mostrarte auténtica, aun a riesgo de ser la primera en hacerlo…

¿Qué me dices? Me encantará que me hables de tu máscara, o de tu Ser, o de lo que tú quieras, en los comentarios aquí debajo ;-).

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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15 comentarios

15 comentarios
  1. Amada 02/02/2017

    Este post describe al 100% cómo me siento ahora mismo. Vamos, no falla ni un poquito. Qué complicado es todo a veces…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/02/2017

      Hola Amada,
      Entonces, si te sientes así, espero que el post te haya dado pistas para actuar y moverte hacia ti misma y tu esencia :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  2. Ane 02/02/2017

    Muy buen post, ¡me ha parecido muy interesante! Tenía un concepto muy diferente acerca del ego. Aunque creo que el ego es algo que todos tenemos, algunos más y otros menos… Aunque tampoco es malo tenerlo en su medida, ¿no?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/02/2017

      Hola Ane,
      Sí, el ego es algo que todos tenemos. Y no es malo en sí, siempre y cuando seas consciente de él y seas tú quien elige cuándo aparece… Puede haber situaciones en las que necesites usarle, o ante determinadas personas, para protegerte o para lo que sea. Lo importante, como te digo, es que le reconozcas y le controles tú, no él a ti.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Mary 02/02/2017

    Un tema interesante, pienso que la mayoría de las personas toman decisiones desde su ego y que con ello se llevan arrastrando a los demás.
    También pienso que si todos nos mostráramos como verdaderamente somos todo cambiaría.
    Me he sorprendido mucho por que he aplicado lo de ser diferente para que sean diferentes contigo y realmente funciona. Entonces, si yo reacciono desde mi ego obtendré que la otra persona con la que esté también estará respondiendo en similitud a mí, tristemente.
    Lo mejor es saber controlar el ego y mejorar como persona. Muy buen tema 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/02/2017

      Qué buena esa prueba que has hecho, Mary. Me alegro mucho de que te hayas dado cuenta de que sí, de que cuando uno conecta con su Ser el otro también le responde desde ahí… Efectivamente, todo sería mucho más sencillo si nos mostráramos como verdaderamente somos… Y el cambio, como siempre, empieza por uno mismo :-).
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  4. Ana 06/02/2017

    Gracias por este Post Vanessa. Me ha encantado y me ha ayudado a entender mejor el concepto de ego, pues no terminaba de tenerlo claro al 100%. Tus ejemplos me han resuelto todas las dudas y me he visto reflejada en muchos de ellos. Ahora a seguir trabajándolo para ser yo quien lo controle a él.. Gracias por este pedacito de ti y de tu trabajo que compartes con nosotr@s cada semana ☺☺☺☺☺☺
    Un abrazo fuerte???

    Responder
  5. Lyudmyla pavlik 31/05/2018

    La verdad total. Este artículo puede ayudar a muchas personas. Peró siempre depende de nosotros, ir por un camino real o por uno artificial, ser felices o hacer ver que somos felices.
    Desde cuando vine a este mundo he ido por un camino real, donde he tenido que pasar por muchas experiencias y he aprendido todo lo que me hizo crecer. La felicidad verdadera está aquí, en mi esencia.
    Si intentamos vivir la vida escondidos detrás de una máscara dejamos de existir…
    Y lo más importante es que hay que tener en cuenta que nuestros niños son nuestros espejos y nosotros somos responsables de ponerles mascaras o enseñarles a ser felices.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/05/2018

      Muchas gracias por compartir. Maravillosa reflexión. Felicidades por reconocer tu esencia.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Luz 04/10/2018

    Gracias por tus posts. He de decir que leyéndolo me he sentido tan identificada en él que he llorado y todo. Lo peor es que no me atrevo a dejar mi ego por ese miedo a no saber qué pasará.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/10/2018

      Luz,
      Lo importante ahora es que has tomado conciencia de algo importante. Felicítate por ello. Y poco a poco vete siendo tú quien coge las riendas frente a tu ego. Es un camino tan duro como bonito de recorrer, y te aseguro que cuando llegues te sentirás muy liberada.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Erika Alexandra 16/09/2019

    ¿Qué pasa cuando eres como adicto a tu ego? ¿Cómo sales de ahí? No quieres volver hacerlo pero cuando te das cuenta ya lo estas haciendo, no lo puedes controlar, siempre sale y no puedes controlarlo, ¿cómo quitarse tantos años de miedo del alma?
    Me gusto mucho leerte.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/09/2019

      Hola Erika,
      Maravillosa pregunta, gracias por compartir. Pues profundizando en ti para comprenderte y comprender de dónde viene esa necesidad de colocarte en tu ego. Sin juzgarte ni criticarte por ello, simplemente aceptando, dándote permiso para comprender, buscando la Luz de tu Ser para que te guíe en ese camino… Muchas veces hace falta que alguien nos acompañe en ese proceso, pero sea como sea es posible.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  8. David 26/01/2020

    Hola Vanessa, sería interesante un texto sobre cuando el ego es necesario. Estaría genial saber cuándo sí hay que usarlo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/01/2020

      Hola David,
      Muy buen apunte, porque es cierto que el ego es necesario muchas veces. Date cuenta: si el ego es la máscara que cada uno nos hemos creado en función de lo que pensamos que los demás esperan de nosotros, ¿cómo vivir en sociedad y relacionarnos con personas, unas más conocidas y otras menos, sin tener en cuenta lo que esperan de nosotros? Es decir, el ego es necesario, por ejemplo en una reunión de trabajo o cuando conocemos a alguien nuevo. Lo importante es que seamos conscientes de él, de cuando estamos en el ego. Que en los momentos en los que sea necesario seamos nosotros quienes nos ponemos esa máscara, en vez de que la máscara «se nos ponga sola» sin darnos cuenta (por ejemplo, cuando de pronto estoy más pendiente de que me reconozcan lo bien que lo hago que de disfrutar lo que estoy haciendo).
      Espero habértelo aclarado :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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