El único factor que hará que te sientas bien cuando te equivoques

Cuando te equivoques autocompasión - chica en la hierba

Somos muy duros con nosotros mismos. Nos castigamos y nos machacamos hasta extremos exagerados. Pensamos que es lo normal y lo que tenemos que hacer cuando no hacemos algo bien.

Porque claro, las cosas hay que hacerlas perfectas.

“Debería ser más tal, debería hacer más cosas, debería darme tiempo para esto, debería esforzarme más…”.

“Soy mala, soy tonta, no sé decir las cosas, soy una egoísta, una incompetente, tendría que ser más clara…”.

“No sirvo para nada, no sé lo suficiente, no me merezco que me salga nada bien…”.

¿Te hablas así alguna vez? ¿Te culpas por no ser lo suficientemente lista, espabilada o lo que sea? ¿Te machacas, te odias y te repites que si sigues así nunca lograrás nada de lo que te propongas?

Entonces es muy probable que no te estés sintiendo bien. Lógico y normal.

Incluso es posible que hayas llegado a un punto en el que no te atrevas a hacer nada ni a tomar ninguna decisión por miedo al castigo que tú misma te impones cuando te equivocas. Es decir, te paralizas y te bloqueas porque huyes de la culpa y del juicio que más temes: el tuyo propio.

Este tipo de automaltrato es uno de los principales obstáculos que me encuentro en mis Coachees. Más de la mitad de las personas con las que trabajo para que aprendan a quererse, a valorarse y a sentirse seguras de sí mismas tienen este diálogo interno machacante, culpable y castigador.

Son incapaces de valorar lo que hacen bien, le ponen un “pero” a todo y tienen un listón tan alto consigo mismas que cualquier cosa que hagan les parece que no es suficiente…

Recuerdo a una Coachee que cada vez que hacía o decía algo que no le gustaba se juzgaba, se criticaba y se avergonzaba de sí misma. Podía pasarse horas dándole vueltas y repitiéndose lo mal que lo había hecho, comparándose con quien tenía al lado o diciéndose que la culpa era suya y que así era lógico que se fuera a quedar sola.

¿Amor a sí misma? Cero.
¿Compresión? Ninguna.
¿Respeto? Tampoco.

Mismamente el otro día una persona con la que estoy trabajando por skype me decía que cuando no cumple con lo que se ha propuesto hacer ese día se castiga y no se permite salir a tomar algo o cenar algo que le guste. ¿Por qué? Porque considera que no se lo merece.

¿Te das cuenta?

¿Cómo podemos tratarnos así a nosotros mismos?

¿Cómo podemos ser nuestro peor juez y nuestro mayor crítico?

Vale que algunos hayamos tenido buenos maestros de los que aprender, pero si eso forma parte del pasado, ¿por qué seguimos repitiendo el mismo patrón? ¿No crees que ya es hora de elegir cómo te tratas y cómo te hablas a ti misma?

La mayoría de nosotros no permitiríamos que otra persona nos hablara así, pero no ponemos ninguna pega cuando el maltratador es uno mismo.

¿Quieres saber qué es lo que nos falta? AUTOCOMPASIÓN.

Sí, esa palabra con tintes religiosos, que a unos les produce urticaria y a otros les suena a chino.

¿Qué tenga compasión de mí misma? Si acaso de los demás, pero ¿cómo voy a tener compasión de mí?

Y sí, la autocompasión es la clave, el elemento que lo cambio todo.

Autocompasión es comprenderte, es perdonarte, es ser amable contigo misma, es entenderte y apoyarte como lo harías con tu mejor amigo.

Por ejemplo, cuando yo soy compasiva conmigo misma es como si me diera un abrazo y me dijera que no pasa nada, que todo irá bien y que lo he hecho lo mejor que he sabido.

Y todo ello, muy especialmente, cuando cometo algo que juzgo como un error.

Sí, se trata de aceptar que yo también me equivoco, que tú también te equivocas, que todos nos equivocamos. Porque no somos perfectos. ¡Y no pasa nada!

Y también se trata de ser flexibles, generosos y bondadosos con nosotros mismos. Con los demás también, pero sobre todo con nosotros mismos es con quien más necesitados estamos de serlo…

Ventajas de la autocompasión

La autocompasión es fundamental para poder tener una buena autoestima. Es decir, para poder valorarte, tener un buen concepto de ti mismo y sentirte capaz de superar lo que la vida te traiga… O, dicho de otro modo, cuando te  juzgas así terminas cargándote tu autoestima.

Además la autocompasión te permite aprender de tus errores en vez de machacarte por ellos.

Te permite avanzar. Porque desde la comprensión sí que puedes seguir dando pasos, pero desde la crítica sólo puedes sentir miedo.

La autocompasión te enseña a relativizar. Y justo esa es otra clave para sentirte bien, porque la mayoría de las veces les damos a las cosas mucha más importancia de la que en realidad tienen.

Y te permite comprender mejor los errores de los demás, y aceptarlos porque sabes que son humanos y que también tienen derecho a equivocarse, igual que tú.

Y te ayuda a ser mejor persona con ellos, porque les comprendes más y les juzgas menos. Dejas de enfadarte y eres capaz de perdonarles cuando se equivocan.

Y te ayuda a que todo sea fácil… Porque te permites, porque te relajas, porque sueltas la necesidad de hacerlo todo perfecto y dejas que las cosas fluyan… Y por fin puedes respirar tranquilo, tranquila…

Y, sobre todo, te permite gustarte más, quererte más, sentirte mejor con quien eres y con cómo eres…

Tres ideas equivocadas sobre la autocompasión

¿Sabes cuáles son las ideas erróneas sobre la autocompasión que más me encuentro?

1.La autocompasión me llevará a ser demasiado permisiva, a relajarme y a rendirme.

Sí, ese es un miedo muy habitual de quien ha aprendido a castigarse y a machacarse, el pensar que si no lo hace se volverá una persona dejada, que se relajará, que pasará de todo y que será un fracaso. Así que prefiere seguir tratándose fatal para evitar todo eso…

Pero no es cierto. Resulta que uno se puede hacer responsable de sus errores sin por ello castigarse ni sentirse mal. No tiene nada que ver. De hecho, las personas más autocompasivas son las que más capacidad de mejora y de alcanzar sus objetivos tienen. Porque reflexionan sobre lo que ha pasado y aprenden de ello, pero no desde el castigo sino desde la comprensión y la actitud de mejora.

2.Autocompasión es decirme que soy fantástica, maravillosa y lo mejor del mundo, y eso es engañarme.

No, la autocompasión simplemente es aceptarte y quererte cómo eres, con tus bondades, tus puntos fuertes, tus limitaciones y tus áreas de mejora. Sin tratarte mal ni humillarte, sino permitiéndose ser humano, ser imperfecta, estar cansada, estar desmotivado, decir algo que no querías decir o no tener la respuesta perfecta en todo momento…

3. Sufro porque no soy perfecta.

No, yo tampoco soy perfecta y no sufro lo más mínimo por ello. Por lo que sufres es por exigirte ser perfecta. Tú misma te provocas ese sufrimiento al pretender controlar cómo eres y cómo son las cosas… La vida no es control, y cuanto más quieres controlar, más sufrimiento te causas. Lo que necesitas para sentirte bien es empezar a soltar esa necesidad de que todo esté bien y aceptar más lo que es… Eso también es autocompasión.

Algunas ideas para tener más autocompasión

En realidad lo primero para poder desarrollar la autocompasión con nosotros mismos es tomar conciencia de cómo nos hablamos, de cuál es nuestro diálogo interno y de qué tipo de cosas nos decimos. Y, una vez hayas hecho eso, puedes probar con alguna de estas ideas:

-Cuando no hagas algo tan bien como te habría gustado imagínate que eso mismo lo ha hecho tu mejor amigo o alguien a quien quieres muchísimo. ¿Cómo le hablarías? ¿Qué le dirías? ¿Cómo le consolarías? Piensa en ello y prueba a decírtelo a ti mismo. Y recuerda usar el mismo tono amable y cariñoso que usarías con él.
¡Ah! Después escríbelo, porque el cerebro asimila e interioriza mejor lo que escribimos de nuestro puño y letra.

-Piensa en alguien de tu entorno que sea bondadoso, comprensivo y amable contigo (desde tu madre, tu mejor amiga a esa abuela que te hablaba con tanta dulzura). Y la próxima vez que vayas a minusvalorarte o a criticarte por algo reflexiona sobre cómo te hablaría esa persona. Y, esta vez también, escríbelo.

-Respira profundo, conecta con una sensación de amor y comprensión hacia ti misma (recuerda cómo lo harías con tu niña interior) y repítete frases que te ayuden a calmar el malestar y la culpa. Por ejemplo, “es normal que te sientas así”, “no pasa nada”, “todo irá bien”, “lo estás haciendo muy bien”, “te mereces amor y paz”… Permítete sentir lo que sea que sientas, no lo juzgues, y sigue repitiendo en voz alta esa frase hasta que de verdad sientas que conectas con la autocompasión.

¿Qué me dices? ¿En qué crees que necesitas practicar más la autocompasión? Me encantará que me lo cuentes en los comentarios aquí debajo.

Por cierto, ese abrazo de “no pasa nada, todo irá bien, lo has hecho lo mejor que has sabido” puedes dártelo tú. Incluso abrazarte de verdad. No era una metáfora ;-).

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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24 comentarios

24 comentarios
  1. Edita 06/10/2016

    Justo me ha llegado el tema, ya que hace un par de días le dije unas cosas a una persona, que de verdad no sé ni porque se lo dije, porque sabía claramente que no vale la pena decir, y que eran prejuicios míos, y fuera del lugar; de verdad, lo peor es que me quedé sorprendida por mí misma, es decir cómo que no esperaba de mi, empecé a decirlo y a la vez ya me estaba arrepintiendo, fue algo que no puedo entender hasta ahora, cosa la que dije me pareció de mal tacto y fuera de todo lugar… Después le pedí perdón, dije que fue mi equivocación, inspirada por mi cultura del país de donde soy yo, por mis creencias, etc. Me disculpé varias veces, pero me cuesta olvidarlo, además, a esa persona la veo casi todos los días (no se trata de una relación íntima, es una relación oficial). Ya sé que todo es para que me aprenda, lo tomo como un error para mi maduración, aún así no me gusta que he hecho sentir mal a esa persona y me preocupa un poco la imagen ahora que tiene de mí… Bueno, muchas gracias por lo que has escrito, es todo muy cierto, pero cuesta mucho a aprender no dar vueltas sobre algún asunto y veo que últimamente yo me hecho una especialista en dar vueltas sobre algún problema, hasta que no llega otro “problema”, mayor, no olvido el primero 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/10/2016

      Muchas gracias, Edita. Sigue trabajando en ello, haciendo lo que necesites para mitigar tu culpa y compensar a esa persona; entendiendo qué pasó, qué «botón» tocó esa persona para que respondieras así; y eligiendo cómo quieres ser, estar y comportarte de aquí en adelante. Poco más, a parte de ser compasiva contigo misma, puedes hacer ante algo que ya pasó. Lo que sí está en tu mano es lo que está por venir…
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
      • Edita 07/10/2016

        Dices «compensar a esa persona». ¿Qué quieres decir exactamente? Cómo puedo compensarle? Me he disculpado varias veces y le he llevado una cajita de bombones de chocolate (es una mujer), pero de verdad no sé que más puedo hacer para «compensar» más, como dices…
        Y lo del «botón», se trata de un habito personal, que según mi punto de vista es muy feo y además antihigienico, es algo que yo odio en la gente y creo que es algo que uno debe superar en la edad adulta, y más, si trabaja con los niños y es un ejemplo del comportamiento en todos aspectos…
        Gracias!

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 10/10/2016

          El «cómo compensarle» depende de quién es la persona y de lo que ha pasado. En mi opinión, además de una cajita de bombones :-), importa mucho tu actitud hacia ella, que le pidas unas disculpas sinceras y que pueda percibir en vuestro día a día que de verdad lo sientes de corazón.
          Con lo del «botón» me refiero al botón en ti. Todos tenemos «botones» que son los que nos desequilibran y nos hacen saltar. Por ejemplo, hay quien salta cuando se encuentra a alguien que juzga como prepotente, otros cuando se encuentran a alguien que abusa de las personas que no saben defenderse, otros cuando coinciden con alguien ante quien se sienten inferior… A eso me refería. Los límites por lo que saltamos ante lo que hacen los demás los ponemos nosotros mismos (esto da para un post largo 🙂 y podemos trabajar en ello. Lo primero de todo, conociendo cuáles son.
          Espero haberte orientado mejor.
          Un abrazo grande,
          Vanessa

          Responder
          • Edita 10/10/2016

            Muchas gracias, Vanessa. Lo del «botón» yo sí que entendí, y allí te explicaba cual es el mio 🙂 Bueno, para aprender estamos en esta vida, ¡qué aburrido sería ser perfecto!

          • Vanessa Carreño Andrés 11/10/2016

            Muchas gracias, Edita. Ahora ya entiendo lo que me decías del botón.
            Y sí, qué aburrido sería ser perfecto… ¡comparto totalmente! 🙂 🙂 :-).
            Besos y sonrisas,
            Vanessa

  2. Sandra Liliana 06/10/2016

    Hola Vanessa,

    Cada mensaje tuyo es energía pura que me impulsa. Me anima y me conforta. No imaginas cómo añoramos tus comunicaciones (mi niña interior y yo).

    Gracias por eso,
    Sandra Liliana

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/10/2016

      Qué bonito Sandra Liliana, ¡¡qué lindas tus palabras!! Me alegro muchísimo de que mis mensajes te animen y te den energía 🙂 🙂 :-). Agradecida también de que me permitas comunicarme contigo.
      Un abrazo cariñoso para ti y muchos besos y sonrisas para tu niña,
      Vanessa

      Responder
  3. Paula 06/10/2016

    Hola guapa
    Ojalá fuera capaz de tener autocompasión conmigo misma… siempre odiándome y siendo mi peor enemiga…
    En cambio con los demás siempre buena y comprensiva y orgullosa de todos los actos… menos de los míos…
    Muchas gracias por tus palabaras
    Cada semana espero tu mail con alegría
    Gracias por ese regalo todas las semanas
    Un besazo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/10/2016

      Paula,
      Estoy segura de que puedes tener contigo misma esa compasión, esa bondad y esa comprensión que tienes con los demás. Todos podemos, todos hemos de aprender a querernos porque somos lo más valioso que tenemos en el mundo y porque, en esencia, sólo nos tenemos a nosotros mismos. Cada uno ha de cuidarse y amarse a sí mismo por encima de todas las cosas, siempre sin hacer daño a los demás.
      Si a los otros les tratas bien lo tienes más fácil. Empieza poco a poco y una vez al día haz el ejercicio de hablarte a ti misma como le hablarías a alguien de tu entorno a quien cuidas y quieres. Ten paciencia y date tiempo, y si no eres capaz de hacerlo sola busca un profesional que pueda ayudarte (yo misma u otra persona, quien tú quieras). Lo importante es que te hagas ese regalo a ti misma, que te digas que te lo mereces, que te digas que ya es hora de darte el AMOR que no te has dado hasta ahora…
      Un abrazo fuerte y mis mejores deseos,
      Vanessa

      Responder
  4. Mary 11/10/2016

    Hola! Vanesa, me alegra saludarte de nuevo, gracias por este post, el tema es muy importante. La verdad es que me falta autocompasión en todo… Algo raro que me pasa es que soy muy despistada, cuando mi familia me pide que haga algo, por ejemplo que les de algún objeto o cualquier cosa y la verdad a veces escucho mal y les doy otra cosa que no me pidieron, se empiezan a reír y me dicen «ay nunca pones atención» y frases así. La verdad cuando me piden que haga algo pienso que pasará lo mismo y pienso que soy tonta, etcétera… Y siento que me falta mucho sentir la autocompasión ?.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/10/2016

      Muchas gracias, Mary. Lo que me cuentas es una mezcla de cambiar tu diálogo interno y esa profecía autocumplida en la que entras, por un lado, y ser compasiva contigo misma, por otro. Es decir, adelantarte a lo que pueda pasar y confiar en ti. Y si tienes un despiste y tu familia te dice algo, regalarte a ti misma esa compasión interna y ese decirte que no eres perfecta, que no pasa nada, y que la próxima vez lo harás mejor.
      Sé que me lees y estoy segura de que vas dando pasitos, reconócetelos :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  5. Fabiana 18/10/2016

    Con el paso de los años me da la sensación de que cometo más errores pero sigo siendo la persona exigente de siempre, por lo que suelo castigarme duramente por ellos, especialmente por los debidos a la falta de atención. Voy a seguir tus consejos, especialmente en los de tratarme como si fuera mi mejor amiga. No es que no sea exigente con mis amigas pero sin duda soy más comprensiva con ellas que conmigo. Gracias por tus consejos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/10/2016

      Muchas gracias, Fabiana. Lo cierto es que nuestra propia autocrítica nos mete tanto miedo que es lo que más nos descentra y nos impide avanzar… Vamos, que estoy segura de que cuando seas más comprensiva y compasiva contigo misma estarás mucho más atenta también :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  6. Desirée 18/11/2016

    Hola, cuando caigo y no se por donde seguir, me gusta leer tus post porque me hacen ver con claridad muchas de las cosas que me pasan. Autodiálogos de: no voy a ser capaz, nunca lo voy a conseguir, qué estoy haciendo con mi vida… me invaden a cada momento y llego a un punto en el que me saturo, no puedo continuar, y pienso en abandonarlo todo. A veces me metería en la cama y no saldría de ahí en mucho tiempo… Me faltan fuerzas para continuar… y no sé ver nada bueno a mi alrededor, aunque me sepa la «teoría» de que tengo una familia que me quiere, una pareja que me apoya, amigos que están conmigo… Al final me siento repetitiva y me canso hasta yo de mi misma… No sé si lo mejor es cambiarlo todo por completo, o si lo «único» (cómo si fuese fácil) es cambiar mi forma de pensar con respecto a todo…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/11/2016

      Hola Desireé,
      Muchas gracias, me alegro mucho de que mis post te sirvan :-). Yo te diría, por lo que cuentas, que lo primero es que ganes confianza en ti, que te des cuenta de lo que vales y lo que mereces, y que no te mereces tratarte así. Y desde ahí ya cambiar tu diálogo interno y tu forma de pensar. Yo estaré encantada de ayudarte si quieres que trabajemos juntas (sólo tienes que rellenar este formulario para la sesión de valoración gratuita).
      Valorar lo que tienes es muy importante, pero no sirve de nada si no te valoras tú ;-).
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  7. PILAR 17/08/2017

    Hola Vanessa:
    La verdad es que mes siento totalmente reflejada la mayoría de tus post, sobre todo en mis actitudes en mi entorno de trabajo. Por un lado, me siento sometida a una gran presión y nivel de exigencia, rozando situaciones de lo que se podría considerar «mal trato» por mis responsables inmediatos y por otro me culpo de dicha situación. Unas veces porque pienso que no cumplo sus expectativas ni podré cumplirlas nunca, y otras porque soy consentidora de ese trato que me dispensan y pocas veces reacciono con asertividad. Esto me supone un desgaste emocional inmenso.
    Si reacciono, me recrimino por algo que he dicho, o por cómo lo he dicho. Si me contengo y me callo, también me recrimino por no haber dicho esto, o lo otro… Al final un trabajo que me encanta, lo afronto con una tensión que no me permite disfrutarlo y que hace que me plantee «tirar la toalla».
    Soy consciente de que no puedo cambiar las actitudes de otras personas y que la solución está en mi, y es aquí donde me resultan de gran ayuda tus post, y los comentarios y reflexiones de otras personas que viven situaciones difíciles en este u otros ámbitos.
    Gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 21/08/2017

      Muchas gracias a ti, Pilar, por compartir lo que te pasa con tanta conciencia y honestidad. Por lo que dices sí parece que hay una falta de asertividad, de saber decir las cosas cuándo corresponde y cómo corresponde, sin callártelas y sin decirlas mal. Sin faltarte al respeto a ti misma y sin faltarles al respeto a los demás. Te animo a que sigas trabajando en ello, por mi parte encantada de acompañarte en ese proceso :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  8. MRD 14/09/2017

    Hace poco que he descubierto tu página y creo que ha sido una de las mejores cosas que me ha podido pasar.
    Llevo hundida en lo más profundo más de tres años, con 28 e incapaz de acabar mi carrera, por el simple hecho de ser incapaz de ponerme a estudiar y no saber el porqué.
    Cada post tuyo que leo me enseña algo nuevo y muy importante para salir del agujero.
    Muchísimas gracias por todo!
    Más personas como tú en el mundo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/09/2017

      Muchas gracias por tus palabras, de corazón. Me alegro muchísimo de que estés aprendiendo con lo que lees en Coaching to Be y de que te esté sirviendo para ver la luz.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  9. Anna 27/09/2017

    Hola Vanessa!! Gracias por tus post, son de gran ayuda. En mi caso es que intento hablarme cada día con cariño, pero por otra parte me exijo muchísimo. Cuando veo que mi compañera tiene ideas y yo no, me siento mal. Pero a la vez también pasa lo contrario y pienso «mira qué bien». Esta persona siempre tiene que ser la que da la ultima palabra y cuando doy mi opinión y acierto me quiere quitar la razón y ser ella. Eso me hace sentir fatalllll.
    Bueno, muchas gracias por tus consejos. Un abrazo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 28/09/2017

      Hola Anna,
      Confía en ti y valora cuando tú también tienes ideas. Compararse sirve de poco y hace que pierdas el foco en lo importante: tú. Cuanto más mires para ella menos confianza en ti tendrás.
      Piensa que esa persona tendrá sus creencias o inseguridades, que hacen que necesite tener la razón. Eso es suyo, no tuyo. Recuérdalo siempre.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  10. Myriam 15/12/2018

    Buenos días Vanessa,
    Llevo un mes más o menos leyéndote y me has ayudado mucho a aclarar mis ideas y a empezar a tratarme con un poco más de autocompasión. Sin embargo, me siento en un callejón sin salida ahora mismo. Mi mayor juez y mi mayor crítico es mi pareja y créeme que, a cada error que cometo, la avalancha de culpa que me tira encima, de reproches y rencores es inagotable.
    Yo he estado los últimos ocho meses encerrada en un estado inamovible de dolor a raíz de la muerte de mi madre en mis manos, y lo que ello ha removido en mi interior después de haber crecido con una madre alcohólica, un padre ausente y siendo hija única. En estos ocho meses parece que yo misma he dejado de ser yo, actuando de formas que jamás hubiera imaginado, sin capacidad de reconocer errores, sin voluntad, etc. Todo esto ha hecho que mi pareja (y, por ende, mi relación) estén en la cuerda floja.
    Él ahora mismo (y siempre) tiene el discurso de que la culpa es mayoritariamente mía y solo reacciona a mis errores y que hasta que no los corrija seguirá así. Yo soy plenamente consciente que teniendo al lado una persona que no me apoya en los pequeños pasos que pueda dar y que me machaca cuando caigo en los mismos errores que estoy intentando extinguir, no voy a poder avanzar realmente.
    El problema es que sigo enamorada de él, le quiero con locura y sé que, de no ser por estos 8 meses de inestabilidad por mi parte, podríamos seguir siendo muy felices. No hay manera de que él pueda hacer el ejercicio de intentar darme una tregua y yo ya estoy desesperada…
    ¿Algún consejo?
    Sé que uno de mis mayores problemas es la falta de autoestima, de hecho, si tuviera una autoestima sana, esto hace tiempo que no lo hubiera aguantado. Si he estado 8 meses así porque emocionalmente no tenía fuerzas, no lo he elegido yo y sin duda no he querido hacerle daño a él, aunque de rebote así ha sido.
    Muchas gracias por todo de antemano y sigue siendo así de inspiradora, un saludo!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/12/2018

      Hola Myriam,
      Muchas gracias por compartir. Efectivamente te leo y siento que en el fondo eres muy consciente :-).
      No entiendo cómo has podido hacerle daño a él, más allá de que le doliera verte como estabas y por lo que estabas pasando.
      Y no me queda muy claro si él ya era así de duro y crítico contigo antes de que tu madre se fuera… Sea como sea, si él no es capaz de comprenderte y apoyarte porque considera que toda la culpa está en ti, eres tú quien ha de decidir si quiere compartir su vida con una persona que responde así. Tal vez en otros aspectos te compense, o tal vez no, depende de cuáles sean tus valores y cómo quieres que sea tu pareja de vida.
      Para mí aceptarte, comprenderte y ser compasiva contigo misma son valores fundamentales, y probablemente los que más me han ayudado a sanar mis heridas y a recuperar mi autoestima, en la que también había mucha culpa… Y está claro que hay personas que te apoyarán más que otras, pero una pareja es probablemente la persona que más conscientemente elegimos en nuestra vida, por eso es importante que te quiera y te cuide casi tanto como te quieras tú. Y digo casi, porque la que más se ha de querer eres tú :-).
      Todo es para algo, confía en ello. Y también en que cuando la manzana está madura cae por su propio peso…
      Y si sigues así pide la ayuda de un profesional que te acompañe en estos momentos, yo misma u otra persona. No te sigas haciendo tanto daño si puedes evitarlo.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder

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