Tengo que ser perfecta

Perfeccionismo - flor perfecta

Empezamos con un clásico: tengo una noticia buena y una mala. ¿Cuál quieres que te cuente primero? Como no estás aquí para responderme, empezaré por la mala: ser perfeccionista es una de las peores cosas que te puede pasar. Puede haber quien crea que es para estar orgulloso de ello, pero cuando lo reconoces en ti sabes que no, que es un suplicio y que te está amargando la vida. Eso sí, la buena noticia es que puedes dejar de serlo.

Pero, lo primero de todo, veamos si lo eres. Lee y responde si te identificas con estos puntos:

  • ¿Nunca estás satisfecha con nada y te machacas diciéndote que esto lo tenías que haber hecho mejor y que tendrías que haber obtenido mejores resultados? ¿Cuándo fue la última vez que te quedaste contenta y satisfecha con algo? ¿Cuándo dices “esto lo he hecho muy bien”?
  • Con cualquier cosa, siempre piensas que podrías haber hecho más. Y si un día, de casualidad, resulta que alguien te premia o te felicita por tu labor, lo sientes como que fuera tu obligación y ni siquiera te lo reconoces. Eso sí, cuando lo haces mal bien que te echas la culpa a ti.
  • En tu vida todo es un “tengo que” (aunque sea inconscientemente): tengo que tener el cuerpo perfecto, tengo que llevar la ropa perfecta, tengo que estar delgada, tengo que ser muy organizada, y todo ordenado, y estar al día de todo, y tener éxito en mi trabajo, y hacerlo fenomenal en casa, y… y la lista nunca se termina. ¿No te das cuenta de que nunca podrás ser lo suficientemente xxx (lo que sea) con tanto que te exiges?
  • Porque, por si no te habías dado cuenta (yo al menos cuando lo hacía no me la daba) te exiges mucho más de lo que puedes. Que no es que te esté diciendo que no puedas, ojo. Lo que te estoy diciendo es que te estás exigiendo lo inhumano. Y así es lógico que nunca tengas la sensación de hacer las cosas bien y que, por lo tanto, tu autoestima se resienta.
  • ¿Te cuesta mucho delegar y no confías en que otro sea capaz de hacer las cosas tan bien como tú? Además, como continuamente te repites que tienes que ser fuerte e independiente y hacerlo todo bien y sin ayuda, pocas veces (o nunca) te permites reconocer que ya no puedes más…
  • ¿Te pasa que quieres hacerlo todo tan perfecto que si no lo vas a poder hacer así al final no lo haces? Es decir, sueles atascarte y pocas veces tienes la sensación de estar avanzando.
  • ¿Sólo eres capaz de ver lo imperfecto y lo que debería ser de otra forma y pocas veces valoras positivamente y con orgullo lo que haces y lo que consigues?

Total que vives en una especie de frustración permanente porque las cosas nunca salen como tú querrías. Es como si fueras siempre corriendo pero nunca llegaras a dónde quieres llegar.

Como puedes ver, ser perfeccionista es agotador porque siempre estás exigiéndote más y más. Porque, ¿cómo ibas a no hacerlo? ¿Qué pasaría? Seguro que sería un desastre, que te relajarías y fracasarías en todo lo que te propusieras, ¿verdad? Así que te exiges en exceso y te esfuerzas el triple.  Y lo curioso es que, aun así, tampoco sientes que lo hagas bien. Para nada.

En definitiva, el perfeccionismo te convierte en una persona rígida que nunca disfruta del camino porque nunca está satisfecha.

Las consecuencias son el estrés y el sufrimiento, para ti y para los que te rodean. Porque cuando te exiges la perfección también se la exiges a los demás y a tus relaciones con ellos. Y no todo el mundo está dispuesto a semejante tortura.

¿Las causas? Como tantas veces, alguna creencia que traes de tiempo atrás y que te está limitando. Tal vez alguna de éstas:

  1. Crees que tienes que hacerlo todo perfecto y que no puedes cometer ningún error ni dejar nada a medias.
  2. Crees que si no eres la mejor no eres nada.
  3. Crees que no puedes flaquear ni mostrar tu vulnerabilidad porque eso es cosa de débiles.
  4. Crees que para ser feliz necesitas el reconocimiento de los demás y que para conseguirlo tienes que hacer las cosas muy bien.
  5. Crees que cuántas más cosas hagas, mejor.
  6. Crees que las cosas tienen que salir siempre como tú habías planeado.
  7. Crees que para tener éxito (o lo que te han vendido que es el éxito) tienes que hacerlo todo perfecto.
  8. Crees que si haces las cosas perfectas eso significa que tú eres perfecta. Y eso es lo que te exiges a ti misma: ser perfecta.
  9. Porque crees que para que te quieran tienes que ser perfecta (tal vez eso era lo que sentías de pequeña. El problema es que sigues comportándote como si así fuera).
  10. Sí o sí, como sea, lo tienes que hacer perfecto, te tiene que salir estupendo. ¡Y ni se te ocurra decir que está cansada o que no te apetece!

En el fondo, detrás de todas estas creencias, muchas veces lo que hay es una falta de satisfacción con uno mismo, que intentamos esconder con ese empeño por hacerlo todo perfecto. Como si eso fuera a ayudarte a sentirte bien, a quererte o a valorarte.

¡Qué agotamiento, por favor! ¿No te das cuenta de lo infeliz que te está haciendo ser así?

Hay muchas cosas que puedes hacer para cambiarlo. La primera, como siempre, es tomar conciencia, darte cuenta de ese afán perfeccionista y del daño que te está haciendo.

Y las siguientes, como no quiero que este post se alargue más, te las cuento en este post.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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9 comentarios

9 comentarios
  1. beatriz 21/05/2015

    Me ha encantado y espero llevarlo a la practica.
    muchas gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 22/05/2015

      Muchas gracias, Beatriz. Espero que lo lleves a la práctica y me cuentes que te ha ido muy bien ;-).
      Un abrazo

      Responder
  2. Carlos Dagnino 11/06/2015

    Comparto lo que escribes desde el punto de vista de la vida personal… pero tengamos en cuenta que este mundo necesita también gente perfeccionista para labores profesionales que requieren un trabajo de excelencia. Es un perfil necesario en lugares de alto rendimiento.

    Hay que aprender a distinguir cuando se necesita y se debe aplicar la excelencia y cuándo sólo basta con un bosquejo o borrador.

    Un abrazo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/06/2015

      Muchas gracias por tu valiosa aportación, Carlos. En esto difiero un poco. Más bien creo que este mundo necesita profesionales que hagan las cosas bien o muy bien, pero sin perfeccionismos. Creo que lo perfecto no existe. Que es una utopía del ego y un maltrato para la autoestima. Que todo es subjetivo y todo es mejorable hasta el infinito.
      Si me lo permites, me quedo con hacer las cosas muy bien :-).
      Un fuerte abrazo

      Responder
  3. Daniela Rius 11/07/2015

    Hace poco leí un libro sobre el perfeccionismo, pensando que yo era una perfeccionista. Y fue una grata sorpresa que no lo soy, al menos no en el estricto sentido. Busco la excelencia. Como Carlos comenta, las empresas así lo exigen. Y sí es algo bueno, siempre y cuando uno accepte los errores que uno pueda comenter a veces. O sea, aceptar que tal vez algo no salió como uno hubiera querido, pero mientras uno aprenda a mejorar en una siguente vez, es válido.
    El perfeccionismo es la combinación de querer que las cosas salgan perfecto y ser excesivamente critico, no dejándose dar respiro, o acusándose permanentemente porque no salió perfecto lo que uno quería. Es el no poder salirse de ese permanente maltrato hacia uno mismo, de ponerse en el banco de acusados una y otra vez.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/07/2015

      Hola Daniela,

      Muchas gracias por tu comentario. Me alegra mucho que hayas encontrado el equilibrio entre la excelencia y el aprender de los errores. ¡Felicidades! También creo que ser muy crítico, acusarse de lo que no ha salido perfecto y no darse un respiro es un maltrato que no genera nada bueno,sino todo lo contrario. Frena, amarga y limita.
      Como perfeccionista en proceso de cura 🙂 me restó muchas energías que podría haber invertido en aprender más que en machacarme y culparme por lo que no había hecho tan perfecto como esperaba. Afortunadamente ya no he vuelto a pasar por el banco de los acusados :-).
      Un abrazo fuerte,
      Vanessa

      Responder
  4. nazared restrepo 20/09/2016

    Hola, buen día y gracias por tus maravillosos escritos. Estoy muy de acuerdo contigo, la perfección no trae nada bueno. Personalmente en mi oficina pasa que quienes buscan perfección sin darse cuenta lastiman a compañeros y al final sólo hacen las cosas muy bien y un aplauso para ellos, pero…. ¿es necesario lastimar autoestimas ajenas?. No, creo que no, la perfección no existe pues siempre habrá algo que nos impide llegar a ese punto y es que para quienes opinaron arriba les recuerdo que somos humanos y por ello seres imperfectos.
    Feliz día Vanessa, y que Dios siga iluminando tu sabiduría la cual compartes con todos nosotros.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 21/09/2016

      Muchas gracias por tu comentario, Nazared. Comparto todo lo que dices. Simplemente añadiría que una persona con una autoestima sana es aquella que reconoce su valía y no permite que otros la dañen ni depende de lo que otros hacen para sentirse bien consigo misma :-).
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder

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