He sido mala. Muy mala. Una víbora

Pensamientos negativos

Sí, lo confieso. He sido una víbora conmigo misma. Y seguramente tú también hayas sido mala, muy mala contigo misma. Hasta que nos damos cuenta, casi todos lo somos. Nos machacamos y nos tratamos fatal con nuestros pensamientos negativos, con las cosas que nos decimos sobre nosotros mismos. ¿Quieres ejemplos? Ahí van, dichos en primera persona o en tercera, porque no siempre usamos la misma.

  • No valgo para nada, haga lo que haga me sale mal, soy una mierda (siento ponerlo así, pero es que así nos lo decimos, como si fuéramos nuestro peor enemigo).
  • César ha quedado conmigo solo por compromiso… Estoy sola, nadie me quiere, no me importo a nadie. Claro, ¿cómo me van a querer si no soy nadie?
  • Soy un desastre. Qué vergüenza, ¡vaya metedura de pata! No se me puede encargar nada. De esta fijo que me echan. Y no encontraré otro trabajo.
  • Siempre me pasa lo mismo. No sirvo para nada, soy tonta, todo lo hago mal. Y mañana otra vez, me va a salir fatal, como de costumbre.
  • Tienes que ser más fuerte, tienes que ser más divertida, tienes que saber más, tienes que leer más, tienes que “xxx” si quieres gustarle a los demás. Tal y como eres no tienes nada que hacer (¿te acuerdas de la maldición de los «tengo que»?)
  • Me va dejar de querer, no le gusto. Lógico, si es que no soy nada atractiva, no tengo nada especial, soy del montón tirando para abajo…
  • Me voy a quedar sola siempre, nadie me va a querer. ¿Quién va a querer estar con alguien como yo? Mira a Susana, ella sí que es guapa, y divertida, y dice cosas interesantes…
  • Estás en un grupo y estás pensando en lo que has dicho, en que molan más tú, en que no les gustas, en que si dices lo que piensas se reirán de ti, en que quieres irte a casa…
  • Se te cuela alguien en el supermercado y ardes por dentro. Te llenas de ira. ¿Es por que se te ha colado alguien? No. Lo que te llena de rabia es lo que tú te has dicho en ese momento. “Vaya sin vergüenza, se está riendo de mi, no voy a dejar que se salga con la suya” o lo que sea. Ya te hablé de la importancia de las emociones  (en este post y en este otro), pero antes de toda emoción hay un pensamiento, que es el que genera la emoción. Si cambias lo que te dices desaparecerá esa rabia. A mi antes me pasaba y ahora ya no porque me digo otra cosa. O se la digo al que se quiere colar 😉
  • En las parejas también pasa mucho, sobre todo al comenzar. Por ejemplo, un día la otra persona no te llama y ya estás pensando en que se ha arrepentido, en que nunca te va a volver a llamar. Y al día siguiente le llamas y no te contesta (¡porque está en el baño!) y ¡bingo! ¡Lo que yo decía! Pasa de mí. Lógico y normal. Si es que, ¿a quien le voy a gustar yo con lo torpe, insegura y poca cosa que soy?
  • Incluso si ya vives con tu pareja te puede dar por pensar que no se divierte contigo, que ha llegado tarde a casa y eso es que no le importas, que se aburre, que sigue ahí porque no ha aparecido otra, pero verás cuando aparezca…

¿Ves lo que te quiero decir? Creo que mi primer flechazo con la PNL fue cuando me di cuenta de lo mal que me trataba con mi diálogo interno. Y lo peor es que no es que te digas algo horrible un día y ya. Esos pensamientos negativos se repiten una y otra vez, los mismos todos los días. Tu organismo se engancha a las sustancias tóxicas que producen y quiere más y más (mira este vídeo y lo entenderás). Así que, como tus pensamientos son el alimento que le das a tu cuerpo, si le alimentas a base de negatividad te dará estrés, inseguridad y comeduras de cabeza. Cada pensamiento negativo disminuirá tu sistema de defensas y eso a largo plazo puede convertirse en enfermedades más graves, incluso en un cáncer. ¿Ves la importancia de tus pensamientos en tu salud física y emocional y en tu felicidad? Por eso, si vas mucho al médico, tienes estrés o te pones enferma a menudo (una de las señales de que algo no va bien) te aconsejo que mires qué está pasando ahí..

Y que conste esto no es una apología del pensamiento positivo por que sí. Ni mucho menos se trata de decir “soy maravillosa, no tengo problemas, mi vida es perfecta”. Para nada. Quitarte tus pensamientos negativos y repetir como un papagayo cosas positivas no va a solucionar tus problemas. Tendrás que trabajar a un nivel mucho más profundo e inconsciente para ponerte en el camino de ver salidas y posibilidades que antes no estabas viendo. Veamos por donde se empieza:

  1. Lo primero de todo es identificar los pensamientos negativos. ¿Cuáles son? ¿De dónde vienen? ¿Para qué me sirve pensar eso? No te identifiques con ellos. Tu pensamiento negativo no eres tú.
  2. Acéptalo, sin juicios, y busca su intención positiva. Es bueno conocerla antes de cambiar el pensamiento ¿Qué de bueno te aportaba ese pensamiento? Por ejemplo, tal vez quería protegerte de algo. ¿Y cómo podrías protegerte tú a partir de ahora?
  3. No te quedes enganchada al pensamiento negativo. Haz como que le observas desde fuera, como que fuera un muñequito maligno que se te ha colado en la mente y dialoga con él sobre eso negativo que te dice. ¿Cómo qué me voy a quedar sola? ¿Qué pruebas tienes tú de eso? Razona con él lo irracional de sus argumentos, como si lo hablaras con una amiga.
  4. Después pídele amablemente que se vaya y piensa en algo más positivo que te gustaría decirte, como recordar otras veces en que eso te ha salido bien. “He conocido a alguien otras veces, así que ésta también. Me encargaré de que así sea. Voy a relacionarme más, a salir y a conocer gente”.
  5. Repite el nuevo pensamiento varias veces al día, durante un mes. Escríbelo, dilo en voz alta y recréate en él. Al principio no será fácil, pero poco a poco, con la práctica, empezará a salirte naturalmente y, con tus pensamientos, cambiarás también tus emociones.
  6. También vale si tu nuevo pensamiento positivo es sobre otra cosa. Lo importante es salir de la visión en túnel y mirar hacia los lados. Ocupar tu mente en otra cosa, distraerte, pero siempre con algo. No vale quitar el pensamiento negativo y no poner otro en su lugar porque nuestra mente no acepta el vacío.
  7. ¿Otras ideas? Ponte tu canción preferida y canta, sal a hacer deporte, di oms varias veces seguidas, haz yoga o cualquier técnica relacionada con la meditación y el mindfulness, cuenta lentamente hasta veinte, visualiza un lugar en el que te sientas relajada, repasa momentos especiales de tu vida …
  8. También puedes probar a bajarle la voz a tu pensamiento. Sí, imagínate a ese muñequito maligno hablándote con voz de payaso -véase Fofito- y vete bájandole el volumen con tu mando a distancia imaginario. Después de hacerlo varias veces te costará volver a tomarte en serio lo que te diga.

Es decir, o te dices:
Soy genial y puedo conseguir todo lo que me proponga.

O te dices:
Soy una mierda y no voy a lograr nada.

Ambos son verdad para la persona que los piensa. Y según cuál de las dos esté pensando, así se sentirá, así se comportará y así serán sus resultados.

Por supuesto que todo esto necesitarás trabajarlo, que no es magia potagia y que se te volverán a cruzar pensamientos negativos. No importa, no te obsesiones, déjalos pasar como si fuera una ráfaga de viento y vuelve a convocar al pensamiento positivo. Tendrás que invertir tiempo y esfuerzo en tu felicidad, pero vamos, que digo yo que merece la pena, ¿no?

Y una aclaración antes de terminar: todos tenemos diálogo interno. Te lo digo porque hay personas a las que les cuesta más identificar el suyo. ¿Sabes una cosa que suele ser indicativo de que tu diálogo interior es machacante? Cuando el lenguaje que usas con los demás también lo es. Si les tratas mal, si eres borde, casi fijo que te tratas mal a ti mismo.

Si sigues sin tenerlo claro fíjate en lo que te dices cuando algo te sale bien y lo que te dices cuando algo te sale mal. Si te ha salido bien puede ser que A) te digas “ha sido pura suerte, mejor no me lo voy a creer, seguro que a la próxima no me sale tan bien”, o B) que te digas “qué bien lo he hecho, me merezco un premio, trabajé duro y es lógico este resultado”.

Si te ha salido mal puede ser que te digas A) cosas como “ya estás, otra vez, siempre igual, no vales para nada” o B) que te digas cosas como “he hecho lo que he podido, lo haré mejor la próxima vez, todos nos equivocamos”.

¿Qué has elegido? Si en ambos casos elegiste A, malo. Tu dialogo interno probablemente te esté envenenando a base de autoexigirte y autodespreciarte. ¿Te das cuenta?

Yo ahora me quiero y me aprecio con las palabras que me digo. ¿Me prometes que tú también vas a hacerlo?

Y como guinda te dejo el vídeo del gran Mario Alonso Puig explicando esto mismo en El Hormiguero. ¡Qué crack!

¿Qué te ha parecido el post? ¿Qué diálogo interno sueles tener tú? ¡Espero tus opiniones y comentarios aquí debajo!

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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7 comentarios

7 comentarios
  1. Rocío 10/12/2014

    Fabuloso post, Vanessa. Concreto, al grano y muy práctico. Gracias por compartirte con esa autenticidad y mostrarnos continuamente que se puede vivir de otra manera.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/12/2014

      Gracias, lo sé ;-). Se decía así, ¿no?
      Ganas de compartirte a ti también, a ver si nos vemos pronto.
      Un besazo

      Responder
  2. María del Mar 29/06/2018

    Hola buenos días, cuan identificada me he sentido con este post, pero quiero estar en el camino de cambiarlo. Tomaré buena nota.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 01/07/2018

      Muchas gracias, Maria del Mar. Hay muchos post sobre diálogo interno en el blog, espero que te sirvan en tu camino.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  3. paola 31/07/2020

    Me encanta la forma en la explicas con tanto detalle las experiencias internas, eres una bendición. Mil gracias por tu enorme apoyo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 01/08/2020

      Muchas gracias, Paola. Me alegro de que te guste :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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