¿Suelen cumplir las fiestas navideñas tus expectativas?
Ahora vas a entender por qué te pregunto esto.
Mira, estos días todo son buenos deseos por todas partes.
Todo el mundo deseándose felices fiestas, que lo pases muy bien, que disfrutes mucho, que te traiga muchas cosas Papá Noel, que cenes muy rico, que tengas mucho amor, que seas muy feliz…
Y, con tanta lentejuela, hay una expectativa de que tienen que ser días muy especiales.
De que todo tiene que ser perfecto y nada puede salir mal.
Como si las navidades, simplemente por ser Navidad, tuvieran que ser estupendas y maravillosas siempre.
Y esto, hay muchas personas a las que les pesa como una losa.
Porque ponen unas expectativas enormes en ellas.
Porque se exigen estar a gusto con todo el mundo y sentirse bien todo el rato.
Porque es como si se sintieran obligadas a que cada momento fuera especial e inolvidable.
Cero conflictos. Solo alegría y buenas caras.
Pero no. Lo especial no se programa en la agenda.
A veces se da, y a veces no.
Pero lo especial no se planifica. Lo especial, sencillamente, sucede.
Y, si piensas en un par de momentos especiales y bonitos de tu 2025, te darás cuenta de que ocurrieron porque sí.
No porque tú decidieras que iban a ser especiales, ni porque tú quisieras controlar que todo saliera bien.
Es igual que cuando alguien se va de vacaciones y le decimos “uy, ¡qué bien lo vas a pasar!”, “¡aprovecha tú que puedes!”.
Como si algo tuviera que salir de maravilla solo porque es una ocasión supuestamente especial y esperas mucho de ella.
Y claro que a veces ocurre y sale como te imaginabas. Pero, otras veces, no.
Y lo que te quiero decir es que no pasa nada.
Que no pasa nada por que tus navidades no sean todo lo especiales que te habría gustado.
Y que no hace falta que pongas todas tus expectativas en cada encuentro de estos días.
Ni que te frustres si tu Navidad no es la Navidad perfecta o si algo sale mal.
Que, si sientes que te ayudaría liberarte del peso de esas expectativas, lo hagas.
Valora las cosas buenas que tengan estos días para ti. Pero lo que te nazca de corazón.
No lo que todo el mundo te dice que tienes que apreciar porque “para eso es Navidad”.
Y, sobre todo, siente y goza en todo tu ser lo especial de cada día del año.
De un martes cualquiera cuando te sientas en el sofá, de un abrazo inesperado un sábado de invierno, o de un desayuno de domingo con el sol entrando por la ventana.
Cada momento puede ser especial si elegimos mirarlo para que lo sea.
Pero no porque sea Navidad y el protocolo lo exija.
Porque lo maravillosamente especial, que te quede claro, solo pasa de vez en cuando.
Pero la vida es eso, y también todo lo demás.
Este momento, mientras me lees, también tiene algo especial.
Y tú, que me lees, también eres especial.
Hoy, pero no por ser Navidad.
Hoy, porque estás viva y estás contigo, esforzándote por sentirte cada vez mejor en tu piel.
Eso ya es suficiente motivo de celebración.
Y no le hace falta ninguna luz navideña, porque la verdadera luz ya está dentro de ti. Solo tienes que encenderla 💕.
Besos y sonrisas,
Vanessa
PD: Si estás decidida a que el 2026 sí sea especial para ti, porque sea el año en el que aprendas a quererte y a estar en paz contigo sin necesitar agradar a todo el mundo, el primer paso es éste.


