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SÍ, ¡LA NECESITO!

¿Te criticas y te exiges demasiado a ti misma?

Te criticas - Chica tumbada sobre la cama

No lo he hecho bien, no debería haber dicho eso, no debería haber comido aquello, esto se me da fatal, no sé hacer nada, soy una pesada, no soy capaz de organizarme, estoy fatal, así no podré gustarle a nadie…

¿Te suena? Hay quien jamás encontrará una voz tan crítica consigo mismo como la que lleva en su interior. Quien se castiga tanto, por tener un problema, por cometer un error, por no saber qué hacer o por no ser capaz de tomar una decisión, que siente como si tuviera una especie de martillo en su cabeza, todo el rato preparado para dar el siguiente golpe.

Incluso hay quien, además de castigarse por todo, ¡también se castiga por estarse castigando por todo! Por ejemplo, imagínate a una chica que se pone celosa porque su pareja se lleva muy bien con una compañera de trabajo. Primero empieza a pensar cosas como “es muchísimo más guapa, seguro que me deja por ella,”, después se enfada con él y al final, tras una discusión en toda regla, se culpa y se machaca por haber reaccionado así o por haber pensado esas cosas.

Ni siquiera hace falta llegar a esos extremos. La autocrítica constante puede ser tan sutil que casi nos pasa desapercibida. Como el clásico “¡Estoy tonta!”, que tan a menudo decimos o le escuchamos decir a alguien.

¿Para qué sirve hablarse así? Ya te lo digo yo: para nada

Total que estás todo el día diciéndote que no puedes ser como eres, que tienes que cambiar, que no vales, que no eres capaz, que tendrías que ser menos impulsiva (o egoísta, o tímida o lo que sea), que así no lograrás nada… Es como si tuvieras una voz interna que constantemente te lo echa todo en cara. Que no eres tú, ojo, pero tú te crees que sí

Es curioso como a veces no nos damos cuenta de que nos hablamos así de mal hasta que alguien nos sirve de espejo y nos ayuda a verlo. A menudo me pasa, comenzar un proceso de Coaching con alguien y que una de las primeras cosas de las que tome conciencia sea su diálogo interno. “Eres débil, estúpida, egoísta, gorda, tonta, cobarde, inútil, fracasada…”. Y ahí es cuando la persona abre los ojos y dice: “¡Dios mío! ¿Cómo puedo hablarme así?”

Y por fin, desde la toma de conciencia, esa persona puede empezar a trabajar para cambiarlo.

Así es como empieza a darse cuenta de que no es ni sano, ni ecológico ni normal vivir todo el rato en tensión, con miedo a no dar la talla, lamentándose de lo que no hizo bien o anticipándose a lo que cree que no va a ser capaz de hacer bien.

De que su crítico interno está continuamente recordándole lo poco que vale, lo poco que se esfuerza, lo mucho que se equivoca o lo lejos que está de alcanzar sus objetivos.

Y así puede empezar a observar a esa voz que aparece cada dos por tres para juzgarlo y valorarlo todo. Que te dice que tienes que cumplir con tus expectativas y con las de los demás. Que te compara con otros y te hace sentir inferior. Que se anticipa a todo lo malo y pronostica que no vas a ser capaz.

Ni siquiera descansa cuando algo sale bien. No, ahí también se presenta para quitarle valor o para decirte que no te hagas ilusiones, que ha sido suerte, que no vas a ser capaz de mantenerlo, que en cualquier momento se estropea.

Y tampoco desaparece cuando hay más personas delante. Todo lo contrario, ahí se pone sus mejores galas para conseguir que no te gustes, que te juzgues, que estés todo el tiempo pendiente de lo que piensan los demás, de cómo te ven, de si te valoran, de si te aprueban, de si te dicen lo bien que lo haces, de lo que vas a decir tú, de lo que vas a contestar, de si te quedarás en silencio…

Hasta el punto de que a veces, lo sé por propia experiencia, vives como en una realidad paralela. Sí, cuando una persona sufre de este perfeccionismo extremo se sale del “aquí y ahora” y se monta su propia película mental sobre lo que está pasando, lo que va a pasar o lo que opinan los demás. Porque no está mirando la realidad con sus ojos, sino con los de su crítico interno.

Ni siquiera se da cuenta cuando su cuerpo empieza a reflejar esa tensión y a gritarle que algo no va bien, a su manera y como puede. Por ejemplo, con migrañas o con dolor de espalda.

Hay quien se ha enganchado hasta tal punto a ese automaltrato que, incluso tomando conciencia de él, no sabe hablarse de otra forma. Porque nunca lo ha hecho, porque aprendió a hablarse así o porque nadie le enseñó a respetarse.

Yo también lo hacía. Antes también tenía ese run run constante en la cabeza. Lo había hecho siempre y, consciente o no de ello, no sabía cambiarlo. Pensaba que ese sufrimiento latente formaba parte de la vida.

Ahora, que de aquella autoflagelación ya no quedan ni las cenizas y que me dedico a que otras personas echen al fuego la suya, me doy cuenta de muchas cosas que antes no veía:

1. Alguien que se trata así nunca, (¡¡¡¡nunca!!!!) va a ser lo suficientemente bueno ni a alcanzar el nivel de perfección que se exige.

Claro que vas a gustarte más cuando haces las cosas bien, pero tienes que darte cuenta de que, desde la perspectiva de tu crítico interno, nunca nada va a estar lo suficientemente bien.

E, incluso, aunque tuviera razón y tuvieras que llegar a ese nivel de perfeccionismo, tampoco sirve de nada sentirte mal, castigarte o latigarte por ello.

2. Terminar con el automachaque también te protege de las relaciones tóxicas. Porque el límite del maltrato que toleras en otras personas es exactamente al que te sometes tú. Si alguien te maltrata más, huirás. Si alguien te maltrata menos, continuarás con esa relación y la tolerarás siempre.

Por eso mismo algunas personas soportan el maltrato físico o psicológico en sus relaciones. Se flagelan a sí mismas y por eso cuando alguien las flagela no se sorprenden, sino que lo aceptan porque creen que se lo merecen, que no tienen derecho a recibir amor y respeto porque no son lo suficientemente buenas. ¿O no es eso lo que se dicen a sí mismas cada día?

3. Lo que uno vale no se mide por lo bien que hace las cosas, lo inteligente que parece delante de los demás o lo perfecto que demuestra ser. Sí, seguramente hubo muchas cosas en nuestra infancia que nos ayudaron a creer lo contrario, pero ya va siendo hora de liberarse de ellas… No, tu autoestima, o el concepto que tienes de ti mismo, no debería basarse en nada de eso.

4. No hay potencial capaz de resistir una crítica permanente, lo mismo que no hay quien no sea capaz de sobresalir si encuentra los apoyos que necesita.

¿Te das cuenta de que nos castigamos una y otra vez por el mismo error? No vale con que te lo repitas una vez, cuando lo cometiste. Es que después seguimos recordándonoslo cada vez que tenemos oportunidad. Nos juzgamos, nos culpabilizamos y nos criticamos sin fin.

5. Si el mundo se mueve por energías, que así lo creo, cada vez que me trato mal envío energía negativa hacia mí. Para que lo entiendas mejor: si te insulto en realidad el daño me lo provoco a mí, porque tú me odiarás y mi insulto volverá contra mí. Así que, si me insulto a mí, también me envío energía negativa a mí.

6. La vida no es solo acierto / error, bien / mal, blanco / negro, perfecto / imperfecto. Es mucho más que eso, hay miles de matices y de tonalidades maravillosas en el medio.

Cuando te das cuenta de ello entiendes que eres imperfecto, que todos lo somos y que no pasa nada. Comprendes que ser imperfecto o no hacerlo todo perfecto nunca fue un problema. El único problema era castigarte por ello.

7. Quien vive en la autoexigencia y el perfeccionismo extremo, luchando por ser perfecto y criticándose todo el tiempo, arrastra también a los demás a cumplir dichas exigencias. Malos augurios para las relaciones que se basan en que el otro sea tan perfecto como tú te exiges a ti mismo…

8. También me doy cuenta de todo lo que me estaba perdiendo cuando me pasaba el día criticándome, culpándome, pensando en todo lo que podía haber hecho mejor o en lo que no iba a ser capaz de hacer. Primero que, desde esa energía, era incapaz de crear nada. Estaba estancada.

Y, segundo, que así no se puede ni disfrutar, ni vivir ni ser mínimamente feliz.

Pero, sobre todo, si hay algo de lo que me he dado cuenta, es de que si primero no te quieres y te respetas tú, nadie sabrá hacerlo por ti.

¿Y tú? ¿Has tomado conciencia de cómo te hablas? Espero tus reflexiones en los comentarios aquí debajo :-).

¡Ah! En el post del próximo jueves, para no hacer este post infinito, te contaré los pasos que puedes dar para dejar de criticarte y hablarte así de mal.

 

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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19 comentarios

19 comentarios
  1. Javier 21/01/2016

    Excelente post. Se reflejan en tus palabras lo que estoy viviendo hace ya bastante tiempo. No me veía como una persona perfeccionista si no todo lo contrario pero por lo que relatas se nota que estaba equivocado. Aunque mi dialogo interior es como vos lo describis , cuando veo a mi semejante siempre trato de verles el lado positivo y los erreres trato de pasarlos por alto pero con mi oersona no logro actuar asi. Lo de los dolores es cierto desde hace un tiempo mi espalda me está matando si no tomó un analgésico no puedo moverne. Y lo del diálogo interno pareciera que me conocieras de toda la vida. Muy buen diagnóstico. Ahora esperó con ansias el remedio. La verdad te felicito. Saludos

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 21/01/2016

      Muchas gracias, Javier. Hay quien con los demás es muchísimo más benévolo y quien también es muy crítico con los demás, depende. En tu caso, por lo que comentas de que tratas de verles el lado positivo, puede ayudarte mirarte a ti mismo como si estuvieras viendo a un amigo. Hablarte y decirte lo que le dirías a él. Como si salieras de ti y te miraras desde fuera…
      Espero que esta toma de conciencia te sirva para empezar a cambiarlo y curarte también la espalda :-).
      Un abrazo fuerte

      Responder
  2. Mayte Lugo 21/01/2016

    Muy bueno Vanessa, muchas gracias. Yo en mi caso he perdido la perspectiva de lo que pensaba de mi (q siempre fue bueno) por un pensamiento obsesivo que sé que es mentira pero no puedo convencerme para pasar de él. Estaría bien un post sobre eso, porque lo que me extraña es tener una obsesión sobre un pensamiento q no creo pero q igual me hace muchisimo daño pensar. Graciass

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 21/01/2016

      Mayte, habría que ver cuál es ese pensamiento, de dónde viene, en qué se basa, para qué aparece, qué quiere de ti, qué buscas tú en él, qué hace que conscientemente no lo creas e inconscientemente sí… Por ejemplo, no es lo mismo un pensamiento obsesivo de “mi pareja tiene una amante” que un pensamiento de “me voy a morir pronto”. Si quieres contarme más igual puedo escribir ese post :-).
      Besos,
      Vanessa

      Responder
      • Mayte Lugo 21/01/2016

        Sí mi pensamiento es del tipo irracional he estado obsesionada y asustada con mi hija desde que nació, he pasado muchas tensiones de salud ultimamente como asfixias nocturnas que me tenian muy asustada y mi pensamiento obsesivo está centrado en mi hija, en tener un pensamiento negativo hacia ella y me paso todo el dia en tensión luchando contra mi mente, es rarisimo porque mi hija es lo que más quiero del mundo. Gracias y ojalá escribas ese post que pueda ayudarme

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 22/01/2016

          Muchas gracias por compartirlo, Mayte. Un fuerte abrazo

          Responder
  3. Paula Morales 21/01/2016

    Wauuuu, buenísimo el post, en mi caso cuando algo no me sale como estaba planeado o me equivoco , en automático me digo– que bruta soy, en mi Guatemala también decimos que burra soy–, ahora se que no debo calificarme negativamente. Felicitaciones y muchas gracias por tan valioso material mi querida Vanne.
    Un gran abrazo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 22/01/2016

      Encantada de que te haya servido, Paula. Me alegro mucho y espero que ahora tomes conciencia para poder darle la vuelta a esos pensamientos.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Mary 22/01/2016

    hola! gracias por el post,es justo lo que me pasa soy muy dura conmigo,siempre pienso que las cosas que hago no son tan buenas como las que hacen otras personas,como que siento que no valgo nada,y la verdad por lo que leí,eso es malo creo que debo empezar a valorarme a quererme y aceptar que como ser humano puedo cometer muchos errores,pero no por eso soy una tonta como casi siempre me digo,de los errores se aprende y tengo muchas disculpas que darme he sido muy egoísta conmigo y debo quererme tal como soy.Es un tema que me ha hecho reflexionar mucho,nuevamente gracias vanesa,que este bien le mando un fuerte abrazo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 22/01/2016

      Mary, a veces, por comentarios que hemos escuchado o por otros que habríamos necesitado escuchar y no llegaron, se forma dentro de nosotros la creencia profunda de que no valemos. Se trata de ser consciente de dónde vienen esas voces y de entender que eres tan valiosa como cualquier otra persona que no las escucha. Claro que puedes cometer errores, todos los cometemos. Yo también :-). Perdónate y discúlpate contigo misma con la firme intención de empezar a tratarte de otra forma. Aprenderás a quererte tal y como eres para poder mejorar lo que necesites.
      Un abrazo muy cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  5. Ana Mariño 22/01/2016

    Yo también escucho a esa voz en off que se gestó en la infancia con el entorno que me rodeaba…Principalmente eran del tipo: “eres mediocre, no vas a lograrlo, ese puesto es demasiado para ti; no tienes carácter, así no irás a ninguna parte el mundo te comerá”…
    Supongo que en fondo es nuestro mecanismo de defensa para el cambio, lo diferente que pueda hacernos daño. Pero hoy sabemos que no es verdad, pues muchas veces he sido consciente de haberle dicho: ¡basta!¡cállate!¡tú no sabes de lo que soy capaz o no, porque ni siquiera que has dejado intentarlo!…y eso es muy bueno ;). buenísiiiiimo.
    Aunque ha ocurrido en ocasiones en las que me he levantado con la suficiente energía optimisma, y sentido YO MISMA, PRESENTE para poder acallarla… ha ocurrido demasiadas pocas veces, pero espero seguir trabajando mi interior para que vuelva la valentía y al mismo tiempo “el límite del maltrato que toleras en otras personas es exactamente al que te sometes tú” poder establecerlo en su justa medida.

    Muchas gracias por el post, Vanessa! Esperamos impacienmente el siguiente :))))

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 22/01/2016

      Olé, Ana. Llevas mucho andado cuando cuentas que has sido consciente de parar esa voz. Ahora se trata de identificar qué pensamientos te ayudan a levantarte con esa energía optimista y sentirte tú misma y presente. ¿Qué te dices? ¿Qué haces? ¿Cuál es tu actitud? ¿Qué planes tienes ese día que te ayudan a sentirte así?
      Eres muy valiente, muchísimo, de eso no me cabe ninguna duda.
      Un abrazo muy fuerte,
      Vanessa

      Responder
  6. carmen 22/01/2016

    Gracias, Vanessa, por escribir brindando tanta ayuda a quienes te leemos. A veces ese diálogo interno me supera y quisiera desaparecer. Cómo lograr hacer las paces con esa voz que me enjuicia constantemente?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 23/01/2016

      Muchas gracias, Carmen. En el próximo post hablaré más de eso, pero ya te adelanto que para hacer las paces debes dejar de luchar con esa voz. Aceptarla y aceptarte… El próximo jueves te lo cuento mejor :-).
      Un abrazo fuerte,
      Vanessa

      Responder
  7. Sonia 22/01/2016

    Increíble post. Parece que me estas describiendo a mi. Siempre estoy pensando en que dirán los demás de mi,en que pensaran,si les agradaré o si me criticaran. No me siento feliz,me miro y no veo casi nada que me guste en mi,siempre pensando en que no tengo suerte en nada, que si hago algo bien no va a ser valorado. Desde que tengo problemas familiares mi mente es un auténtico desastre,con mi marido siempre discutir y siempre por lo mismo,siempre recordando situaciones malas que han pasado,y como no siempre terminamos en una discusión que término sintiéndome mal conmigo misma. Me gustan muchos tus post y esperó que poco a poco me puedan ayudar porque lo necesito si no quiero terminar con todo lo que quiero.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 23/01/2016

      Muchas gracias, Sonia. Suele ser fácil describirlo cuando lo has experimentado muchos años y ahora te dedicas a ayudar a personas que lo estás sufriendo de la misma forma… Te animo a que trabajes la valoración que haces de ti misma y cómo te hablas, para que mejore la relación que tienes contigo misma y la que tienes con tu pareja. Especialmente si tenéis o vais a tener hijos creo que es importante. Y, por lo que me dices, un primer paso, el de tomar conciencia de que es necesario cambiar algo, ya lo has dado :-).
      Un abrazo muy fuerte y esperanzador,
      Vanessa

      Responder
  8. Montserrat 24/10/2017

    Yo antes me hablaba a voces, ahora he aprendido a callar. Me dedico silencios y tarareo deliciosas melodías.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/10/2017

      Qué bonito, Montserrat. Me ha gustado mucho cómo lo has expresado.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder

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