Por qué respondes a la defensiva y cómo dejar de hacerlo

A la defensiva - chicas discutiendo

¿Te das cuenta de que vivimos defendiéndonos de los demás, como si esto fuera una guerra?

Nos creemos que nos están atacando, que todo es por nosotros, que esto es una indirecta, que ¡¡¡¿cómo no voy a saltar?!!! ¡Si fíjate lo que me ha dicho!

Como me decía un día una clienta, “me lo llevo todo al terreno personal. Me pienso que esto lo está diciendo por mí, que se quiere meter en mi vida, que es porque no le caigo bien… ¿Cómo puede tener tanta cara? ¡No puedo dejar que me trate así! ¡Tengo que defenderme!”.

Y nos defendemos, ¡vaya si nos defendemos!

Pero después, venga a darle vueltas… A lo que has dicho, a cómo lo has dicho, a lo que te gustaría haber dicho en vez de eso, a lo mal que te has sentido después…

¿Te suena haberte sentido así después de haberle respondido a la defensiva a alguien?

Seguramente, porque a todos nos ha pasado alguna vez.

Es como que algo saltara dentro de ti y no eres capaz de controlarlo… Quisieras tomarte las cosas de otra manera y no dejar que el otro te domine… Haber pasado y no haberle dado tanta importancia… Pero no sabes cómo.

Esa persona ha sacado lo peor de ti y tú te sientes fatal.

¿Te suena?

Para empezar, creo que nos tomamos las cosas demasiado en serio.

Todo el día analizando lo que hacen y dicen los demás

Que relativizamos poco y hacemos montañas de arena de auténticas tonterías.

Y esa necesidad de quedar por encima… ¡Buuuuf!

Reconozco que yo antes era de esas que vivía a la defensiva, ¡y qué cansado era, por dios!

Todo el tiempo en ese diálogo interno tan absurdo de “¡cómo se ha atrevido a hablarme así! ¡La próxima vez se va a enterar!”.

Es como que alguien te pisa y tienes que defenderte atacando.

Da igual por qué te ha pisado o si merece la pena saltar por eso… ¡no puedes dejarlo así! ¡Tienes que defenderte!

Buf, me canso sólo de recordarlo…

Además de que, cuando esa forma de responder no va contigo, después terminas sintiéndote culpable por saltar… Y vas de la ira a la culpa y de la culpa a la ira…

O te quedas callada y te sientes tonta, pero eso ya es otro tema…

¿Qué hace que otra persona no salte y tú sí?

¿Alguna vez te has preguntado qué hace que, en la misma situación, otra persona no se ofenda y tú sí?

¿Qué hace que otro no salte y tú sí?

¿Qué hace que otro no responda a la defensiva y tú sí?

Ya te adelanto que, cuando algo te pica, es porque tú quieres.

Porque han tocado algo de ti que rechazas, porque necesitas quedar por encima, porque crees que si te callas es como que te dejaras pisar…

Lo que sea, si te pica, es tuyo y no del otro.

Los demás no pueden hacernos sentir mal si nosotros no les dejamos… Y esto ya te lo he dicho infinidad de veces.

Cuando todo está bien en ti, las palabras o los actos de los demás no pueden hacer que tu paz interior se tambalee.

Así que, como siempre, tu respuesta la eliges tú.

Todos elegimos en cada momento…

… Si relacionarnos desde el miedo o desde el amor.

Si pensar mal o pensar bien.

Si ser reactivo o proactivo.

Si culpar a los demás o responsabilizarme yo.

Si estar a la defensiva y a la que salta o vivir en paz.

Si quedarnos con las ofensas y hacernos los ofendidos o dejar que vuelvan, como un boomerang, al ofensor.

Todo lo elegimos, no lo hace el otro por nosotros.

Como me decía una clienta que acababa de ser mamá y se sentía atacada por los comentarios y las opiniones de una amiga respecto a cómo estaba educando a su bebé, “es su dardo, y yo elijo si me da o no”…

Darse cuenta de esto fue fundamental, además, por supuesto, de atreverse a confiar en su criterio y en que estaba haciendo las cosas como pensaba que estaban mejor hechas… “Y si los demás eligen juzgarlas es cosa suya, no mía”. Y así, dejando de interpretar los comentarios de su amiga como un ataque, por fin dejó de tener que defenderse.

Por qué respondemos a la defensiva

Si quieres dejar de responder a la defensiva, lo primero es que identifiques por qué lo estás haciendo:

1.Vives a la defensiva.

Sí, hay un tipo de personas que están siempre predispuestas a sentirse atacadas.

Como si estuvieran en una lucha permanente, siempre preparadas para desenvainar la espada, siempre con el cuchillo entre los dientes…

Se lo toman todo muy a pecho, creen que los demás quieren hacerles daño y todo lo perciben como un ataque.

Y claro, si los demás me atacan, yo tengo que luchar y defenderme.

Suelen ser personas que van por la vida con cara de enfadadas y de mala leche…

Piensan que la lucha está ahí afuera, y la lucha la llevan por dentro.

(Ojo, que esto no es un crítica… Al revés, entiendo perfectamente cómo se sienten porque yo fui una de ellas).

2.Crees que tienes que ser siempre la más fuerte y la más lista y que no puedes dejar pasar ni una.

Si me callo es que soy débil, así que tengo que contestar. ¡Que no se piense que soy una tonta!

(Ay, si pensáramos menos en lo que pensarán los demás y más en cultivar nuestra paz interior…).

Así que me pongo mi coraza, mi escudo, mis mil capas para que nadie se dé cuenta de que soy vulnerable, y ya estoy lista para salir a luchar en mi selva diaria.

Y otra vez pensando en qué pensaran los demás en vez de pensar en cómo me quedo yo más tranquila…

3.En vez de decir las cosas en el momento, te las vas callando hasta que el vaso se desborda y ya no controlas cómo lo dices.

Otro clásico… en vez de ser asertivos nos callamos las cosas, y el día que dices algo lo sueltas con la carga emocional de ese día y toda la que llevas acumulada de atrás… ¿A que te suena? ;-).

4.Interpretas lo que ha pasado y te lo tomas como algo personal.

La mayoría de las veces no respondemos a lo que nos pasa, sino que nos montamos nuestra propia película sobre lo que ha pasado.

Lo que yo creo que querías decir, lo que pensabas de mí cuando me dijiste eso, por qué pusiste ese tonito cuando me lo dijiste…

Cuando saltamos a la defensiva suele ser porque estamos interpretando eso que ha hecho la otra persona como algo personal.

Como que nos estaba juzgando o criticando con sus palabras…

Buscamos dobles intenciones donde no siempre las hay.

O sí. Porque unas veces puede ser algo personal, y otras no. Pero, incluso aunque lo sea, tú eliges cómo responder.

Si es alguien que te importa y con quien tienes confianza puedes preguntarle claramente por qué lo dice o pedirle que te lo diga de otra forma.

Y si no es alguien que te importe… ¿Entonces qué más da? ¿De verdad quieres seguir dedicándole tu tiempo y tu energía a esto?

5.Crees que el mundo está lleno de gente con malas intenciones.

Sí, hay quien divide el mundo entre buenos y malos (y yo de los buenos, por supuesto).

Quien piensa que todos son malos, todos están contra mí y quieren atacarme.

“¿Cómo puede haber gente tan mala por el mundo? ¡Tengo que protegerme!”.

Y no, ni el mundo ni las personas somos tan simples como para dividirlo en dos bandos tan diferenciados…

Todos podemos parecer malos alguna vez a los ojos de otros… Porque somos humanos y nos equivocamos, porque no llevamos las intenciones de lo que hacemos escritas en la cara y otro puede interpretar que nuestra intención era mala, porque muchas veces hacemos las cosas sin ser conscientes del efecto o el daño que podemos causar en otros, porque vivimos haciéndolo lo mejor que sabemos y que podemos en cada momento…

Y también, cuando pensamos que el malo es el otro, porque estamos mirando a nuestra propia herida y eso nos impide ver la suya… Por ejemplo, igual yo estoy esperando a que me prestes atención y me demuestres que te importo y no estoy viendo que tú también tienes tu dolor, ya sea ese u otro diferente…

6.Crees que el otro lo ha hecho para atacarte, que quiere provocarte, que venía a buscarte…

Porque claro, las cosas sólo pueden ser como yo las estoy viendo… Y si alguien me responde así sólo puede ser por lo que yo estoy pensando.

¡Y otra vez interpretando las intenciones de los demás!

Incluso aunque fuera así, porque es cierto que hay personas que tienen esa necesidad de ir picando a los demás, haciendo comentarios irónicos y fuera de tono y metiéndose con la gente… Incluso aunque fuera así, aunque lo hicieran a posta, debería darte igual, porque eso sigue siendo algo suyo, y no tuyo…

Y te aseguro que puedes llegar a ese punto en que lo del otro se queda con él y a ti te resbala…

7.Crees que tienes que quedar por encima porque si no te van a tomar por tonto.

Que si no ganas es que pierdes, que si cedes eres un mindungui…

Y ooootra vez más preocupado por lo que piensen los demás que por ti.

Pues, que lo sepas, ahí estás dejando que tu ego tome el mando.

¿Sabes? Me resulta muy curioso como tantas personas responden a la defensiva justificándose en que es que el otro quería quedar por encima…

Y es que solemos ver en los demás lo que no nos gusta de nosotros mismos.

Porque si yo me fijo en que tú quieres quedar por encima, es porque yo pretendo lo mismo.

Si a mí me diera igual quedar o no quedar por encima de ti, seguiría a lo mío y punto.

En cambio, si entro al trapo, es que yo también me quiero poner por encima.

¡Y venga lucha de egos!

8.Crees que todo el mundo te tiene que tratar bien, siempre y bajo cualquier circunstancia.

Otra creencia malamente extendida…

Y encima lo que tú consideras que es que “te traten bien”, que ya te digo yo que es un concepto completamente distinto para cada uno.

Sí, les exigimos a los demás que nos traten como pensamos que nosotros les trataríamos a ellos en las mismas circunstancias…

Y si cuando yo ofendo a alguien le pido disculpas, tú también deberías pedírmelas a mí.

Pues no, ni necesitas que todo el mundo te trate “bien” para vivir en paz ni lo que es “bien” para ti tiene que serlo para los demás.

9.Por lo que esperas y lo que estás pensando de esa persona…

Cuando nos acostumbramos a responder a la defensiva con alguien, solemos ponernos en modo “estoy a la que salta” con esa persona.

Ya sea porque te sientes insegura a su lado, porque piensas que se está metiendo en tu vida o porque siempre tiene que llevar la voz cantante, a la que te pincha, saltas.

¿No te das cuenta de que te estás relacionando desde el miedo y de que ya vas en modo ataque antes de que haya pasado nada?

Cómo dejar de responder a la defensiva

Si ya vas entendiendo un poco mejor por qué muchas veces respondes a la defensiva, ahora se trata de empezar a cambiarlo…

Comprendiendo que si dejas de sentirte atacado, dejarás de necesitar defenderte… Y la decisión de sentirte atacado siempre es tuya.

Si la otra persona te importa, pensando más en sus necesidades que en sus intenciones…

Dándote cuenta de que puedes ponerle límites a quien sea y sin quedar mal… Que la clave es saber hacerlo con respeto… Que aunque el otro no lo tenga contigo, tú si lo puedes tener con él…

Preguntándote “¿realmente merece la pena que me altere por esto? ¿Es tan importante como para dejar que condicione mi estado emocional?”…

Y también… “¿Qué necesito? ¿Hay algo que pueda hacer ahora mismo por mí mismo para liberarme de este impulso de responder a la defensiva?”.

Tomándote unos segundos para pensar antes de responder…

… Y respondiendo con tranquilidad, como que te da igual…

Porque en el fondo, debería darte igual ;-).

¿Qué opinas? ¿Cuál crees que es la causa de que a veces respondas a la defensiva? Puedes contármelo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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49 comentarios

49 comentarios
  1. Eli 16/11/2017

    Como comparto lo que hoy publicas, Vanessa… Yo también soy de las que se pasa la vida en guardia, por si vienen a atacarme, que me pillen preparada. Y lo más curioso es que debo llevar tanto tiempo haciéndolo igual que ya es una reacción automática. Analizándolo bien, reconozco que suelo hacerlo básicamente con personas que suponen una amenaza débil, o sea, que me atrevo a hablar o comportarme de esta manera para marcar mi terreno a aquellas personas que considero más «débiles» que yo. En cambio, las amenazas que interpreto como duras me hacen actuar justo al contrario, agachando la cabeza, en plan sumisión. Curioso el comportamiento humano… Lo mejor de todo… que estoy empezando a ser consciente de ello y me está ayudando a suavizar un poco el asunto. Y la verdad es que la sensación de liberación es brutal. Relajarte y pensar que no vives bajo la amenaza del mundo es tremendo.
    Gracias por todo lo que compartes, Vanessa.
    Un abrazo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/11/2017

      Muchas gracias, Eli.
      Sí, cuando nos ponemos por encima y por debajo de los demás suelen pasar estas cosas… Cuando nos colocamos como iguales, porque es cierto que todos somos iguales, cuando no me siento ni mejor ni peor que tú, entonces dejo de necesitar ponerme en posición dominante / sumisa.
      Sigue así, la liberación será cada vez mayor ;-).
      Un abrazo y buen finde,
      Vanessa

      Responder
      • Beatriz 03/01/2018

        Hola Vanessa, muchas gracias por tus consejos. Me estoy sintiendo muy identificada con muchas cosas sobre las que escribes. Sin embargo, parece mucho más fácil de lo que finalmente es cuando te encuentras en una situación similar. Yo intento empezar siempre las conversaciones «difíciles» de forma pausada y calmada, sin alterarme, pero he de decir que pocas veces acaban de la misma forma. Y es que esas conversaciones «difíciles» tienen muchas veces que ver con el tema de poner límites. Mis padres nunca han puesto límites en sus vidas y yo crecí pensando que eso era algo normal, hasta que empezó a afectar, y de forma seria, a mi relación de pareja. Estoy intentando cambiar, pero, cada vez que lo hago lo único que consigo es que mis padres acaben haciéndome sentir culpable por cómo me siento; como si el hecho de poner esos límites fuese una manifestación de falta de cariño hacia la familia. La verdad es que cada vez se me hace más difícil conseguir avanzar en mi relación con ellos.

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 04/01/2018

          Hola Beatriz,
          Por lo que comentas, en paralelo al hecho de ir poniendo límites, necesitarías trabajar las creencias que te dificultan ponerlos, aprendidas en tu familia, y ese sentimiento de culpa que es normal que se genere en ti después de tanto tiempo sin ponerlos.
          Y también ir hablando con tus padres poco a poco y aceptando su resistencia. Porque cuando nuestro entorno está acostumbrado a que no pongamos límites es normal que se resista si empezamos a hacerlo y que intente que volvamos a ser como antes. Ahí empieza un equilibrio entre mantener nuestra decisión y saber explicárselo al otro con firmeza, cariño y respeto.
          Un abrazo grande,
          Vanessa

          Responder
      • Mónica. 16/08/2020

        Qué alivio ha sido leer su artículo, es como si estuviera hablando de mí, como que me comprende. Me considero una persona amable o al menos correcta y cordial: aunque no soy extrovertida, lo compenso observando las normas de convivenca y cortesía, de manera que me intereso por los asuntos de los demás sin invadir su intimidad ni juzgarles, nunca hago un comentario negativo («qué mala cara tienes hoy»), porque no aporta nada y sí destaco lo positivo («esa blusa que llevas hoy te favorece mucho»). En general los demás me corresponden… excepto mi madre (y alguno más, afín a ella)… Ella sólo busca criticarme (mala cara, ojeras, blusa que me queda mal, estar siempre muy ocupada…), me afea todo lo que hago, jamás reconoce un mérito mío y si le recuerdo lo duro que trabajo para sacar adelante mi vida, las dificultades que he superado, me lo afea diciéndome que «como todas y no las veo tan estresadas como a tí». Así que sí: con ella estoy a la defensiva porque he intentado decirle lo mal que me siento con su actitud. Empeoró las cosas. He intentado decirle que no permitiré más críticas venenosas. Empeoró las cosas. Intento seguir con lo de los cumplidos, hacerle favores (que ella resalta que «son mi obligación»), hablar sólo de asuntos banales y neutros y no entrar al trapo: esto es lo que más le enfurece, tratar de provocarme (hay días que ya se la ve que viene a por todas) y que yo no me dé por aludida. Entonces, ¿hasta qué punto yo decido cómo me siento? ¿Hasta dónde hay que aguantar, si ella va subiendo el listón de las ofensas hasta que no puedo más y salto? (recuerde que mi silencio la enfurece). Me ha encantado el artículo, pero siempre que leo algo parecido (¿qué no habré leído ya sobre » madres tóxicas?») me queda mal sabor de boca porque todos acaban llevando la responsabilidad hacia el lector que es el que » elige cómo se siente», el que «deja que los demás le hieran», el que interpreta mal a los demás porque tiene un complejo… Necesito el abrazo y la palmadita en el hombro que me niegan mis seres cercanos (que no queridos, a pulso lo han ganado), no otro rapapolvo ni otra tarea más, ¡otra cosa que hago mal en la vida! Muchas gracias por su artículo.

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 20/08/2020

          Muchas gracias, Mónica. Me ha gustado mucho tu reflexión. Es cierto que la responsabilidad última siempre es de uno mismo, porque tú eliges lo que toleras y lo que no y tú eliges cómo respondes ante lo que te pasa. Cuando alguien nos genera mucho malestar tenemos todo el derecho del mundo a poner un límite, incluso si es nuestra madre y ese límite es la distancia. Hay situaciones que sí o sí te van a generar dolor, porque tienes unas expectativas que no se cumplen y eso te duele. Y ahí por un lado puedes trabajar esas expectativas para ser tú quien elija como sentirse, aceptando al otro como es. Pero cuando eso no funciona también puedes elegir cambiar tu forma de relacionarte con esa persona para que deje de provocarte ese malestar. Ella seguramente esté en su propio dolor, aunque a ti te parezca que todo va contra ti. Cuando alguien está sano por dentro no les hace daño a las personas de su entorno. Pero eso no significa que tú tengas que tolerarlo. Para nada. Se trata de amarte a ti igual que amas a los demás, y de darte lo que necesites y te haga sentir bien en cada momento. En ese sentido sí eres responsable de ti misma :-).
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
  2. GLORIA 16/11/2017

    Los demás no pueden hacernos sentir mal si nosotros no les dejamos…

    Hola Vanessa, sobre esto era el post q te pedía el otro día. Me podrías dar el enlace?
    Muchas gracias.

    Me encanta leerte, lo explicas tan bien todo que parece que estuvieras hablando de nosotros mismos, de nuestros sentimientos, como si nos conocieras, es curioso.

    Un besazo
    Gloria

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/11/2017

      Hola Gloria,
      Muchas gracias. Como te decía el otro día, ese tema lo trato en muchos post y no sé a cuál te refieres. Si buscas en el apartado de Relaciones Personales seguro que lo encuentras.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Joaquín Sánchez 16/11/2017

    Te felicito Vanessa por este post, has hecho un calco de cómo somos y cómo actuamos. Más bien pareces una vidente a una coach.
    Saludos y gracias por este post.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/11/2017

      Muchas gracias, Joaquín. Te agradezco de corazón tus palabras.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Sus 17/11/2017

    Buenas tardes Vanesa.

    Después de haber tenido una relación con una persona, descubrí que tenía una doble vida. Por decirlo suavemente.
    Y aunque ahora me siento mucho mejor, pienso que fui lo suficientemente ingenua. No, nunca busqué dobles intenciones. Nunca pensé que podría haber gente disfrazada y con ese gran teatro, con esas intenciones. Tan crueles y mezquinos, que casi parecieran que estuviéramos hablando de otro tipo de persona.
    Solía pensar que todo el mundo puede tener algo maravilloso que ofrecernos. Que en realidad hay muy poquita gente con malas intenciones.
    Salí de allí con la autoestima por los suelos, con un gran sentimiento de culpa.
    Con la sensación de haber sido usada, pisoteada, burlada… Pensar que incluso fuimos a terapia de pareja para fortalecer nuestra relación. Se supone que él tenía un problema de comunicación y yo miedo al compromiso. Puede engañar muy bien.

    ¿Y ahora? Volver a pensar que la mayoría de la gente es maravillosa me cuesta.
    ¿Tener confianza? Me cuesta.
    Y sin embargo sigo ilusionándome cada día. Y sin dejar que nadie me quite la sonrisa.

    Como he dicho, lo he relatado muy suave.

    Gracias por sus post. Hay muchos y muy interesantes.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/11/2017

      Hola Sus,
      Felicidades por seguir ilusionándote y sonriendo cada día. Entiendo que sea difícil volver a confiar después de una situación así… Simplemente decirte que lo que pasó no tiene nada que ver contigo, que es de esa persona, que son sus actos y no los tuyos, que tú no has de sentirte culpable por ello… Al revés, orgullosa de cómo fuíste y de lo que diste a alguien a quien querías.
      Conozco a alguien cercano que también tuvo una pareja de la que un día descubrió que llevaba una doble vida… Y te aseguro que hoy sigue pensando que las personas son maravillosas, que no existe la maldad (sí la enfermedad, sí la locura, sí el miedo…), que puede confiar en las personas… Y que se quiere y se valora tanto o más que antes porque sabe que aquello no tuvo nada que ver con ella… Y que era algo que tenía que aprender y agradece haber tenido esa oportunidad…
      Que él pudo pisarte, pero tú eliges si sentirte pisada. Qué él pudo usarte, pero tú eliges si sentirte usada…
      Un abrazo muy cariñoso y lleno de confianza en ti :-),
      Vanessa

      Responder
  5. Sebastián 18/11/2017

    Hola Vanessa, muy buen post. Me siento muy identificado con todo lo que se habla en este asunto. Mi situación es la siguiente: no consigo estar tranquilo en un ambiente que considero hostil. En el colegio siento que mis compañeros me ven vulnerable y por eso me atacan. Tendré que fortalecer mi autoestima para que no me afecte lo que piensen los demás de mí o lo que me hagan, que me de igual. Es difícil, pero tengo que lograrlo.
    Gracias por compartir tus conocimientos, en general los temas que hablas son muy interesantes.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/11/2017

      Sebastián,
      No me dices tu edad, entiendo que eres joven y estudiante.
      Creo que serían dos temas a tratar principalmente: el primero es darte cuenta de que el poder lo tienes tú, que los demás no pueden hacerte sentir mal si tú no quieres, que en ese caso el poder se lo das a ellos, que no hace falta gustarle a todo el mundo, que a veces asumimos y aceptamos etiquetas que no nos corresponden y que podemos liberarnos de ellas…
      Y el segundo es el de aprender a defenderte y a poner límites a los demás.
      Puedes conseguir ambas cosas, te lo aseguro.
      Un abrazo cariñoso,
      Vanessa

      Responder
      • Sebastián 21/11/2017

        Gracias Vanessa, tengo 26 años y vivo en argentina. Voy a leer la guía para tratar con personas toxicas… Y sí, es así como vos decís, solo que a veces me cuesta llevarlo a la práctica o lo hago de una manera agresiva a la hora de poner limites y me termino sintiendo mal. Es como que no puedo poner limites sin enojarme. Intentaré tomarme las cosas mas a la ligera.
        Abrazo.

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 23/11/2017

          Sebastián,
          Observa qué es lo que hace que te enojes cuando pones límites… Normalmente, si no los ponemos a tiempo, el vaso se va llenando y el día que los ponemos lo hacemos de malas formas. Por eso es importante ponerlos a medida que lo vamos necesitando.
          Otro motivo puede ser la rabia por que los demás traspasen nuestros limites y necesitemos estar poniéndolos. Recuerda que cada persona es diferente, que lo que me molesta a mí no tiene por qué molestarte a ti y que muchas veces traspasamos los límites de los demás sin darnos cuenta y sin mala intención.
          Y, sobre todo, vete poco a poco :-).
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
  6. Marta 21/11/2017

    Hola Vanessa, me encantan tus posts, aprendo mucho con ellos, y me identifico mucho con todos los temas que tratas. Pensarás que soy tonta, pero a mí lo que me pasa es que hay un chico del que estoy enamorada en secreto y él me ha hecho detalles de no tenerme en cuenta y preferir a otras chicas ante mí. Como decirme que me va a dejar unos apuntes un día y venirme al día siguiente a decirme que no me los puede dejar el dìa que habiamos quedado para que me los diera porque se los ha pedido un amigo, invitar a otras conocidas comunes a tomar algo y a mí que me conoce desde mucho antes, no hacerlo nunca, o verme por la calle y hacer que no me ve, o aprobar un examen varios compañeros y no decirme nada, mientras que si que habla con los demás de ello. En fin, la cosa es que me ha hecho mucho daño y no se cómo comportarme con él, porque por otra parte otras veces me habla y es agradable conmigo. Ya sé que, como tú dices, el problema es de él y no mío, porque yo siempre he sido agradable con él. No sé qué pensar ni cómo reaccionar y por qué me ningunea así. Y me cuesta disimular cuando hablo con él.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 23/11/2017

      Marta,
      Entiendo que cuando estás cerca de este chico te colocas por debajo, como si él tuviera un poder sobre ti, como si tu bienestar dependiera de él… Es normal, nos pasa cuando nos enamoramos, y más si somos jóvenes…
      ¿Y si probaras a colocarte de igual a igual? ¿Y si pensaras en él como alguien que, aunque te gusta, no tiene ningún poder sobre ti? Recuerda que lo que tú vales no depende de lo que él hace ;-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Anyeli 24/11/2017

    Vanessa, qué buen post. Soy una persona de mal genio. Tengo una relación larga con una persona que quiero mucho… Me he dado cuenta de cosas que él habla con otras chicas. Hablamos de lo sucedido, que él no está con nadie más, que está conmigo, que se ganará la confianza… Pero cada día que pasa vivo a la defensiva, le reclamo todo y peleo por todo… Siento que mi relación se está acabando. También tiene que ver con mi autoestima y con que me siento inferior.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/11/2017

      Anyeli,
      Es genial que sepas de qué viene lo que te pasa. Ahora se trata de que trabajes tu autoestima, de que aprendas a confiar en ti y a sentirte merecedora de ese amor, de que creas que puedes ser la única con la que esa persona esté, de que te sientas segura a su lado y poco a poco vayas gestionando ese mal genio que dices… En el blog hay muchos post sobre autoestima que puedes ir leyendo.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Cristal 20/12/2017

    Hola Vanessa, me gusta este post pero me cuesta ponerlo en práctica, porque con la persona que siempre estoy a la defensiva es mi padrasto. Es buen padre pero cuando entré a la adolescencia siempre me sentí criticada. Nunca le respondía a sus críticas. A medida que fui creciendo me senti más fuerte, hasta el punto de responderle, pero de una buena forma. Pero claro, él se sentia siempre ofendido, y cuando no podía decirme nada se lo decía a mi madre o me lo decía de forma indirecta!!! Siempre he pensado que la unica solucion es irme a vivir sola y ser independiente, ya que soy una joven de 21 años.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/12/2017

      Hola Cristal,
      Muchas gracias por tu comentario en el post. No entiendo bien, ¿qué hace que te cueste ponerlo en práctica con tu padastro? Vuelve a leerlo y si quieres me lo cuentas.
      ¿Qué hace que te sientas atacada por él? Puede hacerte una crítica pero eso no significa que te esté atacando. ¿Qué necesitarías para responderle con respeto y sin atacarle a él?
      De todas formas, por la edad que comentas, es lógico que puedan surgir esos conflictos con tu padastro.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  9. Cristal 20/12/2017

    Hola Vanessa,
    Bueno cuando digo que me cuesta poner en práctica, es que hay una parte de tu post donde dice q no dejemos acumular las cosas y que si te importa habla con esa persona. La verdad, le he perdido el cariño porque él si me critica de mala manera. Esas criticas siempre han sido porque yo supuestamente no hago nada en casa. Soy la mayor de 3 hermanas y siempre cuando estaba de vacaciones siempre limpiaba pero cuando ellos llegaban siempre encontraba la casa desordenada y es porque mi casa está pegada a la de mi abuela y no soy la única en mi casa. Y para él nunca hacia nada. Una vez limpié la casa completa porque mi mamá me lo pidio porque él estaba enojado. Cuando él llegó le dijo a mi mamá que no limpie la parte de afuera de la casa y mi mamá me regañó. Por eso dejé de limpiar y hasta ahora él sigue con las críticas. Cuando empecé a trabajar también me critica porque yo no compraba mis cosas. La verdad no lo hacía porque todo era para la uni y para salir, porque tampoco es que ganaba mucho!! Tengo este problema desde los 11 y hasta ahora sigo con lo mismo por el mismo problema. El no me dice directamente nada a mí si no de forma indirecta o a mi mamá!! Porque sabe que voy a responderle!! ¿Cómo hago para dejar de estar a la defensiva si ya me acostumbre y de paso vivo en la misma casa con él?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 21/12/2017

      Cristal,
      Cómo dejar de estar a la defensiva es justo de lo que habla este post… Comprende qué hace que estés a la defensiva con él, es importante para que puedas dejar de responder así. Entiende qué necesidad tuya no está siendo satisfecha.
      Y tampoco dejes que se acumule lo que sientes o piensas. Vete buscando la manera para expresarte de forma asertiva y decir cómo te sientes con su trato, lo que necesitas y lo que le pides. Pasito a pasito :-).
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  10. MARIAN 22/03/2018

    Qué buen articulo el de «actuar a la defensiva», pues sí que me identifico. Sin embargo no me daba cuenta, no lo sabía, siempre me parece que me atacan otros, y a lo mejor es verdad que es porque les dejo.
    No sólo eso, me hace sentir fatal hasta el punto de llorar, me deja sin energía, he llegado a pensar que atraigo a personas de este tipo, y en el amor ni te cuento. Sí que me reconozco como persona insegura total, y me cuesta decir no. Es más, es que creo que no lo hago nunca. Muchas gracias por tu ayuda, volveré a leer para que me haga más efecto, ponerlo en práctica no me resulta tan fácil… Un beso.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 23/03/2018

      Muchas gracias, Marian. Es importante aprender a decir que no… Cuando no nos atrevemos y hacemos cosas que no queremos hacer nos vamos cargando de resentimiento… Y eso, por ejemplo, es lo que hace que después respondamos a la defensiva… Te animo a que trabajes la seguridad en ti y decir que no.
      Poco a poco, con paciencia y perseverando… Nada es fácil o difícil, simplemente hay que seguir hasta que sale solo ;-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
    • Jumanjisolar 13/04/2018

      El no saber decir que no responde a una necesidad de agradar a los demás. Yo creo que el trabajo hay que hacerlo de dentro hacia afuera y no al revés. Empecemos por gustarnos y ganar seguridad en nosotros mismos que ya gustaremos a los demás. O no, pero no nos importará tanto.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 16/04/2018

        Sí, estoy de acuerdo en que la dificultad para decir que no tiene que ver con la necesidad de pertenencia, el miedo al rechazo y a que nos dejen de querer. Creo que se puede trabajar desde la asertividad, pero que no servirá de mucho si no se trabajan las creencias más profundas que en cada caso están limitando a esa persona para decir que no.
        Muchas gracias de nuevo por tus aportaciones.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
  11. Jumanjisolar 13/04/2018

    Buen post, gracias. En la base de todo está el egocentrismo, pensar que el Universo gira a nuestro alrededor.

    Como punto de porqué nos ponemos a la defensiva añadiría el tan recurrido y manido «no es justo». Pero es que las cosas no tienen porqué ser justas, el mundo no es necesariamente justo. Sin desalentar la lucha por un mundo mejor, creo que hay que aprender a aceptar muchas cosas para evitar la frustración. Además, en demasiadas ocasiones detrás de ese «no es justo» se oculta nuevamente el ego. Hay que comprender que lo que uno estima que es justo no necesariamente lo será para los demás.

    Buen blog.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/04/2018

      Muchas gracias. Estoy de acuerdo en que muchas veces el mundo no es justo y la vida tampoco lo es. Además de que lo que es justo para unos puede no serlo para otros. Y sí, una vez más todo pasa por la aceptación.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  12. Viviana 14/07/2019

    Qué interesante todo lo que dices y cómo me ayuda a poder observar y mejorar mi conducta y reacciones… Me preguntaba algo importante, ¿tiene mucho que ver haber sufrido y sufrir violencia verbal por parte de mi madre durante toda mi vida? ¿Será que debo sanar aún algo respecto a ello? ¿Necesitaré comenzar terapia? Agradecería tu consejo y guía… pues últimamente siento que con mi actitud defensiva atacó a quienes me quieren bien.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 15/07/2019

      Hola Viviana,
      Tal vez tenga algo que ver, eso solo puedes descubrirlo tú en un proceso de autoconocimiento. Si de alguna manera sientes que eso te afecta, a ti misma y en tus relaciones con las personas a las que quieres, puede ser buena idea hacer una terapia. Desde luego, siempre te servirá para conocerte y mejorar en ti lo que creas que necesites mejorar. En mi opinión solo podemos cambiar aquello que previamente hemos comprendido.
      Un cariñoso abrazo,
      Vanessa

      Responder
  13. Ana 04/02/2020

    Es cierto, a veces parece que nos ves por una ventanita… al menos yo lo siento así.
    Comprobado, mis reacciones defensivas se dan cuando yo no estoy a gusto conmigo misma y me siento o bien inferior o bien superior. Si estoy cómoda o me relaciono entre «iguales» nunca contesto a la defensiva…
    Dices que nosotros podemos elegir cómo nos afectan los comentarios de los demás desde la paz, pero qué difícil nos lo ponen algunas personas… ¿no? Sobre todo en lo referente a lazos familiares…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/02/2020

      Hola Ana,
      Muy buenas reflexiones. Eso que dices de la ventanita, creo que es porque todos nos parecemos mucho y nos pasan cosas muy parecidas. No eres un bicho raro ;-).
      Fíjate que cuando nos sentimos inferiores o superiores es nuestro ego el que habla, nuestro miedo a no ser suficiente o no ser valiosos. Porque el que se siente superior también es desde el miedo a ser inferior… En cambio, como bien dices, cuando te sientes cómoda o te relaciones entre iguales no contestas a la defensiva. Pero en realidad lo que cambia no son los demás, sino el juicio que tú haces de la persona que tienes delante y de ti misma en comparación con ella. Por eso hay personas con las que antes te sentías inferior y ahora ya no, porque ha cambiado tu interpretación. Y el camino para seguir haciéndolo siempre pasa por darte cuenta de que vales exactamente lo mismo que los demás, de que eres válida e igual de merecedora, de que todos los somos.
      Recuerda que esas personas que nos lo ponen difícil nos señalan algo que necesitamos curar y nos dan la oportunidad de crecer y mejorarnos, de sentirnos valiosos e iguales a los demás. Si no te encontrarás a personas así no tendrías la oportunidad de aprender a confiar en ti para sentirte segura con ellos. A medida que lo vas consiguiendo esas personas dejan de ser maestros para ti, porque esas heridas ya estarán curadas y no sentirás que meten el dedo en ellas.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  14. Sole 18/02/2020

    Hola Vanesa. A mí me pasa cuando mi pareja no me puede ver por temas laborales o problemas importantes. Me siento atacada y reaccionó a la defensiva… como que me siento inferior, pienso como que me lo hace a proposito o que me miente para no verme.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/02/2020

      Hola Sole,
      Muchas gracias por compartir. ¿De qué otra forma podrías expresarle cómo te sientes y lo que necesitas? Si hay una necesidad tuya que no está siendo satisfecha y se lo expresas a tu pareja con respeto, y respetándote a ti misma, es más probable que tu pareja conecte con tu necesidad y juntos podáis llegar a un acuerdo con el que ambos os sintáis bien.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  15. Sole 18/02/2020

    Podría pero por temas de enfermedad grave de la madre tiene q cuidarla y trabaja… No tiene mucho tiempo disponible… Y cuando puede se hace tiempo para verme… pero yo quisiera más… No sé por qué razón reaccionó así, Vanessa.

    Responder
  16. Sole 18/02/2020

    Yo automáticamente me hago la superada y la que está todo bien pero me termina resultando peor porque se da cuenta que estoy irónica y hago cosas a propósito cuando me molesta que no pueda verme… Aunque no lo haga a proposito mí pareja.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/02/2020

      Sole,
      Parece que hay una necesidad tuya que no está siendo satisfecha, y eso no tiene nada de malo si tú lo sientes así. Esto a veces pasa cuando la pareja, como en el caso que dices, tiene que ocuparse de un familiar enfermo, además de su trabajo. Si se lo expresas con respeto y asertividad y él no cambia nada, ya sea porque no puede o porque no quiere, eres tú quien ha de decidir si esa persona te da lo que necesitas como pareja o si sería preferible romper esa relación para poder estar con otra persona que sí te lo de. Lo importante es que no se convierta en una queja continua que haga tóxica la relación. Tanto si le aceptas como si no, está bien porque estás en tu derecho de pedir lo que quieres para ti.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Sole 19/02/2020

        Sí, es verdad tengo esa necesidad. Pero después me siento culpable porque tiene obligaciones también… Y me vuelvo demandante. Y no le gusta… tienes razón, Vanessa.

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 20/02/2020

          Sole,
          Tú no eres culpable de sentir una necesidad, tienes todo el derecho. Lo que sí eres es responsable de cubrirla, ya sea aceptando a esa persona como es y en sus circunstancias actuales (lo cuál implica dejar de pedir, de demandar, de estar a la defensiva, de querer que cambie) o soltándole porque aceptas que no puede cubrir esa necesidad tuya y que por lo tanto no puedes estar bien a su lado.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
          • Sole 21/02/2020

            Tal cual, tienes razón. Pero sabes que me acordé también de qué me pasa. Que cuando también expreso mi necesidad también me siento una tonta porque tengo que andar diciéndole las cosas y no sale de mí pareja. ¡Gracias por responder, Vanessa!

          • Vanessa Carreño Andrés 22/02/2020

            Muy bien, Sole. Me alegro de que estés comprendiendo y avanzando en esto que te pasa. Recuerda que tú eliges a quien tienes al lado.
            Un abrazo,
            Vanessa

  17. Mayra 10/07/2020

    Hola Vanessa, me siento muy identificada en lo que comentas, pero me surgen estas preguntas. ¿Qué hago si de alguna manera adopté esta forma de ser porque en algún momento no me defendía y realmente me vivían pisando? ¿O que siento que cuando realmente es necesario defenderme, la situacion y la emoción me sobrepasan si no estoy «en guardia»? ¿Cómo se hace para elegir pensar distinto si la emoción llega más rápido y me hace reaccionar? ¿Cómo hacer si siento que intento evitar las » ofensas» o las actitudes que me incomodan de otros varias veces pero el otro insiste unas cuantas veces? Muchas gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/07/2020

      Hola Mayra,
      Pues hay varios caminos, y todos pasan por conocerte y comprenderte… Esa reacción que comentas es probable que naciera hace mucho tiempo para protegerte de algo, pero ahora a la adulta ya no le sirve, no le resulta útil, además de que seguramente salga en momentos en los que ya no es necesaria esa protección. La adulta puede desarrollar herramientas más útiles para protegerse, que la niña no podía. Así que en mi opinión se trata de comprender para qué reaccionabas así, aceptar que la niña necesitó esa reacción para defenderse, trabajar la confianza en ti y aprender a responder desde la adulta. Si te cuesta hacer este proceso sola tal vez necesites trabajarlo con un profesional.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  18. Richard 14/07/2020

    Saludos Vanesa, desde Venezuela te envío bendiciones, tu artículo define exactamente mi situación diaria, vivo enojado con una conducta siempre esperando que me agredan para responder, no importa si es mi vecino, mi familia o un conocido. A eso se le une una enorme inseguridad de perder lo que he logrado con esfuerzo, pienso que todos tienen un complot en mi contra y buscan entorpecer cada intento de superación económica, eso me llena de irá frustración y miedo. No se cómo salir de este problema tan enorme pues entiendo que me hace mucho daño, espero puedas ayudarme. Un Dios padre te bendiga siempre.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 15/07/2020

      Hola Richard,
      Pues para resolver el problema lo primero es comprender el problema. Entender por qué te pasa eso, qué creencias sobre ti y sobre los demás, seguramente de tu infancia o adolescencia, te llevan a pensar que los demás te van a atacar y que tienes que estar a la defensiva para protegerte. Lo mismo respecto a pensar que intentan entorpecer tus intentos de superación, entender qué te hace pensar así. Comprenderlo, cambiar esas creencias y trabajar el miedo y la seguridad y la confianza en ti mismo.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  19. Andrea 11/08/2020

    Hola Vanesa, llevo unos meses sintiéndome así, lo cual hoy precisamente dije creo que algo anda mal, no todo el mundo puede estarme atacando y efectivamente hay unas palabras que me hicieron pensar que es cierto: han atacado algo de ti que rechazas. Me ayudo mucho leer de este tema porque entiendo que uno tiene la respuesta y no pensar que todo el mundo está en contra.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/08/2020

      Qué bueno, Andrea. Me alegro mucho de que te haya servido para darte cuenta. Así es, la respuesta siempre está dentro de ti misma :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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