La profecía autocumplida o cómo te limitan tus pensamientos

Nunca fui capaz de aprender a tirarme de cabeza al agua.

Cada vez que iba a hacerlo me veía a mí misma cayendo en plancha. ¡Y toma planchazo!

Mira que me encantaba la piscina. De niña me pasaba allí casi todos los días del verano. Pero daba lo mismo. Daba igual quién me enseñara, el tiempo que dedicáramos, las veces que lo intentara… Siempre caía en plancha.

¿Tenía menos capacidad que mis amigas para tirarme de cabeza?

No. Lo que pasaba es que justo antes de tirarme me decía a mí misma que no iba a poder, que me iba meter un planchazo, que no me saldría. Y así era. La profecía autocumplida.

Hace mucho que no lo intento, pero estoy segura de que ahora conseguiría aprender. Porque ahora soy capaz de verme a mí misma haciéndolo.

Porque todo va unido y lo que te pasa es consecuencia directa de lo que estás pensando.

Y porque cuando vas a hacer algo y piensas que el resultado que vas a obtener es X, tú misma estás provocando que ese sea el resultado.

Ya sea conseguir un trabajo que te guste, hablar con seguridad, aprobar un examen o conocer a alguien.

Si centras la atención en meter la pata, ¡aumentas la probabilidad de meter la pata!

Llámalo ley de atracción, profecía autocumplida o como quieras, pero lo que piensas lo atraes.

El vencedor antes de entrar en la batalla ya ha ganado, (Sun Tzu)

Por eso estoy convencida de que si dejáramos de boicotearnos continuamente con nuestros pensamientos no tendríamos límites. Seríamos capaces de lo que nos propusiéramos. Tú, yo y todos (entiéndase que no me refiero a ser capaces de volar sólo por decirnos que podemos hacerlo :-).

Por ejemplo, si me invitan a una cena y cada vez que voy a hablar empiezo a pensar qué pensarán de mí y que fijo que lo digo les va a parecer una tontería, lo diré con tan poca confianza que seré incapaz de captar su interés.

Si voy a una entrevista de trabajo pensando en que no valgo y que seguro que no me cogen, transmitiré unos nervios y una inseguridad que harán que, efectivamente, no me cojan.

Si le digo algo a mi pareja convencida de que es imposible no discutir con él, seguramente discuta. Porque estoy predispuesta y lo atraigo. Tengo mi mente enfocada en percibir las señales que me convencerán de que él quiere discutir. Y discutiremos.

Si voy conduciendo pensando que voy a perder el control o que me voy a encontrar a algún kamikaze de carretera, es más fácil que me pase algo. Y eso, a su vez, empeorará aún más mi ansiedad al volante.

Si quiero comunicarle algo a mi equipo pero estoy insegura y dudo de lo que voy a decir o de la decisión que he tomado, les transmitiré esa inseguridad a ellos. Y, ¡tachán!, no conseguiré lo que pretendía ni daré la imagen que quería. Otra vez más que me he boicoteado.

Caminar por la vida cargando con esos miedos y esos pensamientos negativos te dirige a ellos de cabeza. Como yo cuando me tiraba en la piscina.

Y así un día te das cuenta de que eres tu mayor enemigo y de que los mayores límites te los estás poniendo tú misma.

Porque lo que pensamos de nosotros, de nuestras posibilidades, de los demás, de la vida… nos hace actuar de una determinada manera. Y, según actuemos, nuestros resultados serán unos u otros.

Y si no recuerda uno de esos días en los que te has levantado muy animada, motivada, contenta, capaz de todo. Avanza el día y todo sale rodado. Parece que los astros están jugando a tu favor, ¿verdad?

Y no, no son los astros. Eres tú.

Lo mismo que otro día te levantas fatal, triste, de mal humor, sin ganas de nada… Y avanza el día y todo te sale mal. Una mala noticia, tal vez un roce con alguien, algo que no sale como esperabas… Y te frustras y te convences de lo mal que va todo, de lo poco que vales o de que no vas a conseguir nada de lo que quieres. Nuevamente parecen los astros jugando, esta vez en tu contra.

Y, nuevamente, vuelves a ser tú.

No te recrees en las consecuencias de fracasar, pensarás siempre en resultados negativos.

Ten pensamientos positivos y tu mente se elevará hacia ellos,

(Michael Jordan)

Con nuestros pensamientos programamos nuestro GPS interno para que nos lleve a un lugar. El problema es que muchas veces lo programamos para que nos lleve a donde no queremos ir.

Repitiéndonos lo que nos da miedo que pase o dónde podríamos meter la pata…

Pensando equivocadamente que si barajamos todo lo negativo que podría pasar nos prevenimos para cuando pase. Y así es justamente como lo atraemos.

O simplemente porque hemos aprendido a pensar así, enfocándonos en lo que no queremos en vez de en lo que sí.

Mi vida antes funcionaba así. Ante cualquier reto o cualquier situación cotidiana, me posicionaba desde lo que no quería que pasase. Era insegura y miedosa y eso condicionaba cómo me enfrentaba a una entrevista de trabajo, a una conversación con desconocidos o a lo que fuera. Me enfocaba en lo que no quería que pasara y, claro, metía la pata. Yo misma, con mis pensamientos, provocaba el desastre que había anticipado.

Y después venga a castigarte y a decirte lo idiota que eres y lo mal que lo has hecho.

Tantos años que me costó darme cuenta de que si me enfocaba en aquello que no quería lo atraía hacia mí.

Lo mismo que si me enfoco en aquello que sí quiero y que depende de mi también lo atraigo hacia mí.

Así que, ¿para qué ponértelo difícil si puedes ponértelo fácil?

  • Pensando y hablando en positivo. Piensa lo que quieres que pase, no lo que no quieres. Por ejemplo, en vez de pensar “seguro que no digo más que tonterías”, repítete en voz alta que vas a estar tranquila y piensa lo que vas a decir. Y elimina las barreras mentales tipo “no me lo merezco” o “esto no se me da bien”. Son como muros que tú misma te pones entre lo que quieres y tú. Recuerda que el pensamiento positivo es como un músculo. Cuanto más lo ejercites más fortalecido estará. Hasta que llegue un momento en que te salga sólo (y te prometo que llega).
  • Construyendo en tu mente lo que quieres que pase. Visualiza lo que quieres con todo lujo de detalles, lo que dirás, lo que te dirán otros, lo que harás, lo que sentirás mientras eso sucede… Puedes hacerlo al levantarte cada mañana durante diez minutos (mientras te duchas y te vistes o desayunas), imaginando cómo será ese día, y repetirlo antes de una situación que te genere ansiedad o miedo.
  • Confiando en la vida y en que te llevará por los caminos que necesites transitar para ser quien quieras ser. Si esperas lo mejor de ella y de las personas, eso será lo que la vida te regale. En cambio, si esperas algo malo o simplemente miras con temor, con precaución o con negatividad, estarás alejándote de todo lo bueno que pueda pasarte.

Y si quieres que te cuente cómo podría ayudarte a cambiar tus pensamientos y empezar a atraer la vida que quieres puedes rellenar el fomulario para que tengamos una sesión de valoración gratuita pinchando aquí.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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19 comentarios

19 comentarios
  1. cris 12/03/2015

    Vanessa gracias por el post!!! Me encanta leerte!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/03/2015

      Muchas gracias Cris, ¡guapa! :-).

      Un abrazo

      Responder
  2. Katia Verdugo 16/03/2015

    En mi opinión, muy bien explicado, de manera simple dando soluciones prácticas y sencillas. Gracias Vanessa por compartir tus conocimientos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/03/2015

      Muchas gracias, Katia. Esa es mi intención, que sea algo práctico que cualquiera pueda entender y aplicar.
      Un abrazo

      Responder
  3. Nuria 16/03/2015

    Fantástico post!!!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/03/2015

      Muchas gracias, Nuria.
      Un abrazo

      Responder
  4. Lucia Restrepo Cuartas 20/03/2015

    Es no solo interesante, es muy real. Si eso sucede con los pensamientos, ¿cómo es entonces con las palabras?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 23/03/2015

      Muchas gracias por tu comentario, Lucía. Con las palabras pasa algo parecido. Si yo digo o me digo que no voy a terminar un proyecto a tiempo o que voy a suspender un exámen también me convierto en profeta y facilito que pase eso que estoy diciendo. Porque nuestro lenguaje es la manera que tenemos de expresarle al mundo lo que pensamos y lo que sentimos. Es decir, un gran aliado o un gran enemigo, según cada cual decida :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Luis 25/07/2016

    Hola, yo pasé por algo así y ahora me doy cuenta. Ya había cortado con mi novia y recuperé mi relación. Pero un tercero me metió ideas de infidelidad sobre mi ex y la relación la encaminé con celos y afirmaciones negativas. Imaginaba q ella me cortaría de nuevo, incluso se lo dije y así fue. Ahora sé que pude encaminarla en otra dirección. Yo tenía mucha fe en la relación pero dejé que ideas falsas entraran a mi cabeza. Puedo recuperarla con el efecto pigmalion si ya no estamos juntos? Es recomendable?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/07/2016

      Hola Luis,
      Creo que la toma de conciencia que has hecho ya es un paso muy importante. Después, si decides que quieres volver con ella, puedes explicarle en qué medida te has dado cuenta de que tus pensamientos y tu comportamiento ayudaron a terminar con la relación. Y sí, después aprender a confiar en ella y a cambiar tus pensamientos para que ya no vuelvan a interferir en vuestra relación.
      Un abrazo y mis mejores deseos,
      Vanessa

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  6. M Eugenia 07/02/2017

    Una vez más me he sentido identificada. Intentaré poner en práctica poco a poco todo lo que dices

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 08/02/2017

      Muy bien. Y tú lo has dicho, poco a poco ;-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Josefina 22/12/2017

    Hola Vanessa,
    Yo desde hace unos años que inicié mi carrera de diseño de modas, aún soy estudiante. Había una materia que no me iba como quería ya que no tenía la suficiente práctica o la destreza en costuras (que es una materia). Caí en el error de creer de que no era buena en esa carrera aunque realmente me encanta, a causa de esos resultados no tan favorables, situación que condicionaba todo lo que hacía con mucha desgana. Aunque algunas personas veían lo que hacía y decían que yo tenía potencial, no les creía porque no lo sentía así. Luego de un tiempo empecé a trabajar en mi autoestima y ahora tengo mucha más claridad que antes. Estoy trabajando para contrarrestar esos pensamientos negativos a causa de la experiencia diciéndome que puedo mejorar si practico. Es decir, como el de no dejarme llevar por las calificaciones ya que eso me había desmotivado bastante y mi pasión estaba apagándose. Es lo que quiero estudiar pero pienso mucho en todo eso a la vez y reconozco que no tengo experiencia y temo que eso pueda afectar mi futuro o las nuevas oportunidades. Me encantaría recibir una orientación tuya o si esos pasos que diste en este post me pueden ayudar. Gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 26/12/2017

      Josefina,
      Estoy convencida de que creamos lo que creemos, de que la pasión es fundamental para tener éxito en una profesión y de que no hay fuerza mayor que la de alguien que cree en sí mismo y se ve capaz de conseguir lo que se ha propuesto… Así que sí, te animo de corazón a que sigas trabajando tus pensamientos, con las pautas de este post y de otros muchos en los que hablo sobre el diálogo interno, para construir tu sueño en esa profesión.
      Te deseo lo mejor.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Mujer desesperanzada 10/12/2018

    A mi eso de la confianza, no termino de entenderlo ni me termina de encajar… Puede que lo entienda mal, pero me suena a sentarse y esperar a que suceda… Si no confío en mí misma apenas, basándome en los nulos objetivos conseguidos (es mi forma de medir la valía y lo que puede o no alimentar mi autoestima). El ser porque sí, para mí no tiene ningún sentido… Puede que esté equivocada, o no… Pero es lo que he mamado desde cría, y al igual que he desechado la mayoría de los conceptos que me transmitieron mis progenitores, éste lo mantengo porque me parece que tiene muchísima lógica… Pulular por la vida no genera ningún valor; por lo menos para mí. Y como yo no lo he generado ni he conseguido ninguna meta, me lo aplico la primera… De ahí que me considere un desecho (parte de la ecuación, ya que es multifactorial).
    Existir por existir me parece el típico cuento inútil de Disney… A ver quien paga las facturas por tu cara bonita o por el «ser»… nadie!!!!
    Gracias por leerme.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/12/2018

      No quiere decir que confíes y te sientes a esperar, sino que llenes tus actos de la confianza en eso que quieres… Porque todo lo que hacemos está impregnado de eso que pensamos, así que es mucho más útil pensar en lo que quieres conseguir que en lo que no quieres.
      Es decir, confiar y hacer. Porque confiar sentada no suele servir para nada.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  9. Sandy 31/05/2020

    Hola Vanessa. He leído varios post y me siento muy identificada. Es muy difícil para mí que mi felicidad no se arruine por lo que hacen o no los demás, en especial mi esposo. La convivencia se hace complicada, peleas por lo mismo y ya no quiero que lo que él haga me afecte tanto, mis planes se dañan y me desmotivo al hacer otras cosas, quiero ser más fuerte, necesito que mi felicidad dependa solo de mi y siento que si lo hago es cómo si me tuviera que alejar más de él y que me dejara de importar para no estresarme.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/06/2020

      Hola Sandy,
      Una cosa es que no vivamos pendientes de lo que hacen los demás y otra que no nos afecte. Si eres una persona sana y con sentimientos, es imposible que no te afecte lo que hace tu pareja. Ser fuerte no es que no te afecte ni que tu felicidad dependa sólo de ti, sino que aprendas a gestionarte y a resolver lo que te pasa, siempre desde el amor a ti misma. Por eso se trata de que te escuches, lo expreses, valores tus necesidades y te preguntes si eso que te falta es imprescindible para ti.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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