Cómo conseguir que los demás te respeten

¿Alguna vez te has quejado de que los demás no te respetan?

¿De que alguien te tomaba por el pito del sereno?

Me refiero a cosas como que alguien te prometa algo y después no lo cumpla, o que sientas que te toman el pelo o que no respetan tu manera de pensar.

Por ejemplo, tu jefe lleva tiempo prometiéndote un aumento y el aumento nunca llega.

O que con tus amigos siempre terminas haciendo lo que quieren los demás y nunca lo que quieres tú.

O que tu pareja siempre te dice que va a hacer algo que le has pedido y al final nunca lo hace.

¿Te suena? Pues entonces quiero contarte cómo conseguir que los demás te respeten.

La idea de este post surgió hace poco, hablando con mi pareja, que me decía que uno puede valorarse y que los demás no le valoren. Y yo no estaba de acuerdo.

No creo que uno pueda valorarse o respetarse y que los demás no le valoren o respeten.

¿Sabes por qué no estoy de acuerdo? Porque cuando uno se valora y se respeta a sí mismo, los demás también lo hacen, también le respetan. Es una consecuencia irremediable.

Es decir, creo que es imposible que tú te respetes y que los demás no te respeten.

Puede haber excepciones, no lo dudo, pero creo que son las menos. Y, desde luego, yo no conozco ninguna.

Porque alguien que se respeta a sí mismo también se hace respetar ante los demás. Y no me refiero a que grite, se enfade o defienda sus derechos. Es que alguien que se respeta ni siquiera necesita llegar a eso.

Lo que quiero decir es que si los demás no te respetan es porque tú no te estás respetando.

Y que, por lo tanto, lo único que va a funcionar para que los demás te respeten es que tú te respetes a ti mismo.

Te lo voy a explicar con unos cuantos ejemplos.

Recuerdo a una coachee que se quejaba de que los demás no la valoraban, hasta que se dio cuenta de que era ella la que no se estaba valorando. De que era ella la que no se atrevía a decir lo que pensaba por miedo a lo que pensaran los demás. De que si no se atrevía a decir lo que sentía o lo que le molestaba los demás no podían saberlo. De que si pensaba que los demás iban a pensar que era tonta, era ella la que se estaba tratando de tonta. De que los demás no podían tomarla en cuenta si ella no se tomaba en cuenta. De que no se estaba respetando cuando, por miedo al conflicto, se quedaba callada si alguien ridiculizaba su opinión sobre algo. Y, en definitiva, como no se estaba respetando, los demás tampoco podían respetarla.

También tuve un coachee que se quejaba de que los clientes llegaban a la oficina fuera del horario de ésta. Que le entretenían contándole sus penas y al final salía tardísimo de allí. Cuando le pregunté que él qué hacía cuando aparecía uno de esos clientes “de última hora”, me contestó que le escuchaba para no hacerle sentir mal o que no pensara que le daba igual lo que le estaba contando. Es decir, quería que sus clientes respetaran su horario pero el primero que no lo estaba respetando era él. No respetaba sus tiempos ni a sí mismo.

Igual que una amiga que se quejaba de que nunca podía ir al gimnasio porque su hermana siempre le pedía que se quedara con sus sobrinos por las tardes. Y como ella no decía nada, su hermana seguía dejándole a los niños. Dicho de otro modo, como ella no se respetaba, su hermana tampoco podía respetarla.

También recuerdo a otra persona que sentía que su pareja le faltaba a respeto desvalorizando sus opiniones y diciéndole que lo que le pasaba era culpa suya, que era ella la que no hacía las cosas bien. Y como ella se callaba por miedo a que él se enfadara y a perderle, él volvía a hacerlo. Es decir, como ella no se respetaba ni se valoraba a sí misma, él tampoco lo hacía.

Y claro está que el hecho de que una persona en una situación así empiece a valorarse y a respetarse no significa que el otro vaya a cambiar su actitud. Pero es que si no la cambia, y tú te valoras y te respetas, no sigues con una persona que te trata así.

Ahora te pongo un ejemplo personal: si yo antes decía algo con lo que otra persona no estaba de acuerdo, y me decía que le parecía una tontería o que cómo podía pensar así, yo automáticamente dudaba de mi opinión. Esa era una manera de no respetarme, porque no respetaba mi forma de pensar sobre algo. Y claro, así era como los demás tampoco me respetaban.

Ahora, en cambio, si doy una opinión y alguien la juzga o me juzga a mí por pensar así, puede que no siga con la conversación, pero me mantengo fiel a mi manera de pensar sobre eso y lo expreso así. Ya no me fallo ni dudo de mí como antes. Ahora me respeto a mí misma.

En realidad todos tenemos la oportunidad de respetarnos o de faltarnos al respeto a nosotros mismos en muchos momentos del día.

Por ejemplo, una persona se respeta cuando dice que no a algo en lo que no cree o cuando no está de acuerdo con una opinión bien vista por la mayoría y lo manifiesta así.

Y también se respeta cuando le piden algo o le ofrecen algo y dice que no si quiere decir que no y dice que sí si quiere decir que sí.

Cuando crees que son ellos y en realidad eres tú

El problema es que muchas veces tenemos miedo a confiar en nosotros mismos y en lo que pensamos, miedo a equivocarnos al elegir nuestros valores y objetivos, miedo a confiar en nuestra capacidad de razonar… Y ese miedo a nuestra independencia intelectual y emocional es una falta de respeto que después proyectamos en los demás.

Es como que creo que son ellos y en realidad estoy siendo yo.

Por ejemplo, si me callo porque creo que alguien va a decir que lo que yo quiero es una tontería, y prefiero hacer automáticamente lo que el otro dice, me estoy faltando al respeto, y de alguna manera se lo transmito a la otra persona.

Y por supuesto que es normal querer tener una buena relación con alguien y esforzarnos porque sea así. Pero deja de ser sano cuando priorizamos ese deseo de “llevarnos bien” por encima del respeto a nosotros mismos, a nuestros deseos y a nuestras opiniones.

Entonces es cuando ya me estoy faltando al respeto. Y así es como los demás tampoco pueden respetarme.

Y aquí quiero hacer una puntualización, porque hay quien vive pensando que los demás le faltan al respeto todo el tiempo, y en realidad lo que pasa es que tiene un vestido muy largo.

Es decir, hay personas que se pasan de susceptibles y que necesitan diferenciar cuando algo es una falta de respeto de cuando no lo es… (teniendo en cuenta que esto es algo muy subjetivo, claro está).

Por ejemplo, me acuerdo de una amiga que cuando se quedaba a dormir en casa de su novio éste le dejaba las zapatillas de su ex para que ella se las pusiera. A mi amiga le sentaba fatal, le parecía una falta de respeto enorme. Y estoy segura de que puede haber quien no le dé la más mínima importancia. Yo misma no se la daría.

O, también, cuando estás con un amigo, le llaman por teléfono y se tira quince minutos hablando con esa persona, mientras tú esperas a que termine. ¿Crees que esto es una falta de respeto? ¿O que molestarse por algo así es tener un vestido muy largo?

Cada uno tendrá una opinión. Lo que quiero señalar es que muchas veces creemos que los demás nos están faltando al respeto porque hacen algo que nosotros no haríamos. Y esto no tiene porque ser una falta de respeto para esa persona.

El dardo que vuelve por donde vino

Pero volviendo al tema con el que estábamos, el de que para que los demás te respeten lo único que funciona es que te respetes tú.

Como te puedes imaginar, esto del respeto a uno mismo tiene mucho que ver con la autoestima.

Porque tu autoestima es la imagen que tú tienes de ti (no la que los demás tienen de ti). Y si tú te ves a ti mismo como alguien que se falla, que no dice lo que siente ni lo que piensa, que no se muestra como es, inevitablemente te perderás el respeto a ti mismo.

Y cuando has aprendido a no respetarte los demás también aprenden a no hacerlo, lo sé por experiencia.

Lo curioso es que los demás no tienen nada que ver con eso. Que tú crees que son ellos los que no te respetan, pero en realidad eres tú. Ellos solo son tu espejo, tu bendito espejo para que te des cuenta de ello.

Como me decía una de mis maestras de vida, no te hace daño quien quiere, sino quien puede. Que, aplicado a este tema, vendría a decir que no te falta al respeto quien quiere hacerlo, sino aquel al que tú se lo permites.

Si tú te respetas y alguien quiere faltarte al respeto no podrá. Lanzará su dardo, pero le rebotará de vuelta, porque a ti no podrá herirte.

El camino para respetarte a ti mismo

Es curioso que la mayoría admiramos a las personas que tienen su propio punto de vista, que tienen su propia opinión y toman sus propias decisiones, aunque los demás no estén de acuerdo con ellas.

Las admiramos porque se están respetando a sí mismas, pero después somos nosotros los que nos faltamos al respeto a nosotros mismos.

Y para colmo lo negamos, cuando lo primero, también en esto, es aceptarlo. Reconocer que soy yo la que no se está respetando, que no es del otro sino mío.

Porque mientras siga pensando que es de los demás, seguiré faltándome al respeto.

En cambio, cuanto más seas consciente de esto, cuanto más te des cuenta de lo que te está pasando y lo aceptes sin juzgarte por ello, más fácil será que puedas empezar a respetarte.

Que para ello no hace falta que lo hagas perfecto, que no es de eso de lo que depende el respeto a uno mismo ni la autoestima, sino de que hagas el esfuerzo de darte cuenta. Porque sin honestidad ni conciencia no puede haber respeto a uno mismo. Y porque la autoestima no es ser completamente consciente de todo lo que nos pasa, sino tener la intención de serlo.

Que lo importante es que te des cuenta de que la responsabilidad de que los demás te respeten es tuya, no de ellos. De que nadie va a venir a defenderte ni a salvarte, ni a ti ni a mí. De que eso has de hacerlo tú.

Y así llegará un momento en el que vivas respetando tus valores y tus opiniones, y en que los demás podrán ver en ti justo lo que eres, y lo respetarán.

Y esto va mucho más allá de pedir a los demás que me respeten. En realidad tiene muy poco que ver con eso porque, cuando yo me respeto, poner más o menos límites a los demás, enfadarme más o menos o defender mis derechos con mayor o menor contundencia, pasa a un segundo plano.

Que por supuesto que todos tenemos derecho a que los demás nos respeten, pero hemos de hacer uso de ese derecho. Y esto empieza por escucharte, saber lo que quieres, lo que sientes, lo que piensas y lo que necesitas.

Y por respetarlo y expresarlo ante los demás.

Así es como uno recupera el respeto a sí mismo.

¿Qué opinas? ¿Sientes que te respetas? ¿Crees que los demás te respetan? Me gustaría mucho que compartieras tus reflexiones conmigo en los comentarios aquí debajo, prometo responderte.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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26 comentarios

26 comentarios
  1. Maria pacheco 14/03/2019

    Hola, buen día. Soy Maria Pacheco. Yo siento que nadie me respeta, ni yo tampoco me respeto.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/03/2019

      Muchas gracias por compartir, María. Entonces espero que el post te haya servido, puedes leerlo tantas veces como necesites.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. MARIAN 14/03/2019

    Me encantan tus consejos y cómo escribes.
    Después de leer este post, yo creo que no me respeto, porque no sé decir NO, porque creo que si digo no, no me van a tener en cuenta..
    Creo que estoy equivocada en esto y en más cosas, a nivel personas y a nivel parejas..
    La teoría si me la sé, la practica es otra cosa.
    Gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/03/2019

      Muchas gracias, Marian. Si estás pensando en los demás y en que te tengan en cuenta, la primera que no se está teniendo en cuenta eres tú.
      Puedes aprender a ser asertiva y a decir que no. Con pequeños pasos y pequeños cambios. Hay muchos post en el blog sobre esto, para que vayas llevando la teoría a la práctica ;-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  3. Io Vanka 14/03/2019

    Hola,
    Me ha gustado mucho este post, ¡¡¡Y la frase del dardo que va de vuelta es genial!!! 😃 Te la copio 😉.
    Muchas gracias!! 😃

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/03/2019

      Muchas gracias, no hay problema con la copia :-).
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
      • Laura 24/03/2019

        Hola Vanessa, yo siento que soy muy «tibia», siento que no tengo una opinión en sí, sino que siempre estoy en un termino medio. Y pienso precisamente que es por las demás personas y el miedo al rechazo por mi manera de pensar.

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 26/03/2019

          Laura, tu opinión es tan válida como la de cualquiera. Por el simple hecho de ser tuya ya está bien. Nadie tiene derecho a juzgarla, y la mayoría de las personas no lo harán. Pero para eso la primera que ha de confiar en sí misma y en su valor eres tú. Escúchate, ve poco a poco reconociendo cuál es tu verdadera opinión sobre algo. Recuerda que tienes derecho a expresarla, y ve haciéndolo poco a poco, primero en entornos en los que te sientas más segura. Tú puedes, confía en ti ;-).
          Un fuerte abrazo,
          Vanessa

          Responder
    • Yesy 06/08/2020

      La verdad, soy una persona que no me respeto, no me valoro y no me quiero, porque dejó que los demás decidan por mí y lo más importante no sé decir «no», aunque no quiera hacer las cosas.
      Vanessa enseñame a poder decir no por favor….
      Gracias y un cordial saludo 🌺

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 06/08/2020

        Yesy,
        Ahora que eres consciente, se trata de trabajar para cambiarlo. Te dejo aquí un post sobre cómo aprender a decir que no. En realidad, en la categoría de autoestima encontrarás mucha información para aprender a valorarte, respetarte y quererte. Es un camino precioso, disfrútalo :-).
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
  4. Susanna 14/03/2019

    Guauuu!!!… Muchíiisimas gracias por este post.
    Mucho tengo que aprender todavía

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/03/2019

      Y yo, Susanna. Y todos. Eso es lo bonito, que siempre seguimos aprendiendo :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  5. Seyram 14/03/2019

    Hola
    Jaja, ya son varias veces que el post coincide con lo que me pasa en el día. Resulta que después de mucho tiempo decidí pedirle un aumento a mi jefe, y el acuerdo que llegamos no me parecía, pero por temor a que él se enojara conmigo acepté.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/03/2019

      Muy bien, ahora puedes reflexionar sobre en qué sientes que te has respetado y si hay algo que te gustaría haber hecho diferente.
      Me alegro mucho de esa causalidad entre los post y lo que te pasa :-),
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Carme 15/03/2019

    Muchas gracias por todos tus consejos, la verdad es que muchos de ellos reafirman mi autoestima y otros me ayudan.

    En tu post de hoy hay un punto en el que te quería preguntar cómo debo actuar cuando no estoy de acuerdo con la opinión y la decision de otra persona (en el ámbito familiar) porque es contraria a mi manera de actuar en la vida.
    «Es curioso que la mayoría admiramos a las personas que tienen su propio punto de vista, que tienen su propia opinión y toman sus propias decisiones, aunque los demás no estén de acuerdo con ellas.»
    Un abrazo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/03/2019

      Muchas gracias, Carme. No sé muy bien si esa decisión te afecta a ti en algo. Si es que no, entiendo que simplemente debes aceptarla porque es decisión de esa persona y a ti no te afecta. Y si de algún modo te afecta y además es contraria a tus valores, tal vez puedas expresar lo que sientes y lo que piensas, y pedirle a esa persona lo que necesitas. O, dime tú, ¿de qué manera sentirías que te estás respetando a ti misma?
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Salvador 15/03/2019

    Creo que en este tema entran muchos más factores en juego… lo meditaré. Por otra parte no coincido plenamente en lo que se refiere a no dar tu opinión cuando conoces perfectamente cómo piensa la persona que tienes en frente y que su reacción a tu opinión va a ser desmedida. En ocasiones esta actitud, más que suponer una falta de respeto a uno mismo, es una decisión inteligente que te va a evitar, como mínimo, un disgusto. ¡Total, a mi qué más me da que esa persona piense de otra manera! ¡No me va la vida en ello! Si esa persona está equivocada en su opinión, ese es su problema, no el mío. Para mí es mejor, en un momento dado, optar por la opción de callarme. Me reporta más beneficios… y no creo que esta elección esté reñida con tenerse respeto a uno mismo. Creo que tienes parte de razón en lo que dices… Gracias por hacernos reflexionar.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/03/2019

      Muchas gracias por compartir, Salvador. Por supuesto, totalmente de acuerdo contigo. Si lo estás eligiendo tú, desde la consciencia de que es lo que quieres y lo que decides en ese momento, y validando tu propia decisión, esto no está reñido con respetarte a ti mismo. Como una excepción, con alguien con quien nos compensa más actuar así, pero no si lo convertimos en una regla para evitar conflictos.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Lucia Margarita Vega 16/03/2019

    Hola Vanessa!
    Tus posts siempre son maravillosos e inspiradores para mí.
    Este especialmente, que llega hoy, viene en un momento en que tengo muchos espejos de esa circunstancia y me preguntaba de qué se trataba.
    Esta mañana, en sesíón con mi coach, pude ver esto de expresar mi verdad auténtica y llega tu post a confirmarlo.
    Siempre, siempre agradecida contigo por todo lo que escribes e inspiras.
    Bendiciones y abundancia para ti en tu hermoso trabajo.
    Lucia Margarita

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/03/2019

      Qué bien, Lucía. Me alegro mucho de que el post haya dado luz a tu camino.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Ana 16/03/2019

    Buenas tardes, Vanessa. Primero decirte que me encantan tus posts y siempre me dan mucho, tanto de ánimo como acerca de qué pensar. Lo que transmites en ellos mola un montón.
    Te escribo porque justo acabo de terminar una serie en la que al final el protagonista dice «no necesito que me respeten, porque yo me respeto. No necesito que me quieran, porque yo me quiero». Y no puedo evitar enlazarlo con tu post. Imagino que él se referirá al hecho de que no le gustemos a gente y eso nos deba dar igual. Por otra parte, yo (también por experiencia) pienso que hay gente que, incluso cuando no te respetas, sí que te respeta. Y yo creo que lo ideal sería rodearnos de amigos así, gente que te va a tratar bien en cualquier circunstancia.
    Me gustaría terminar con un problema mío resumido. Terry Pratchett decía: «el problema de tener una mente abierta es que la gente insiste en entrar y poner allí sus cosas». Hice una amiga extranjera con la que seguí hablando por WhatsApp. Llegó un momento en el que empezó a parecerme muy pesada, me aburría hablar con ella, y como ella había dejado sus estudios tenía mucho más tiempo que yo para hablar. Llegó a pasarme parrafadas de sus peleas con sus ex. Me di cuenta de que yo había llegado al punto de condescender haciendo como que leía lo que me pasaba y me agobiaba, ya no me sentía bien. Así que dejé de responder a sus mensajes. Al final me preguntó si estaba enfadada y yo le dije que estaba muy ocupada por trabajo, y que ya hablaríamos. Me volvió a escribir hace poco pero una vez más ya no la he contestado, y ella ya no ha vuelto a escribirme. Sé que actué de forma cobarde, pero creí que no hacía falta hacerla sentir mal (¡ya,ya!) y quizá sería mejor decirle la verdad, pero ya no quiero invertir más tiempo en ella, porque nuestra relación no me hace sentir bien, sino mal. Simplemente quería preguntarte qué piensas. Un abrazo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/03/2019

      Hola Ana,
      Muchas gracias por compartir. Muy al hilo eso que cuentas del protagonista de la serie que estabas viendo. Y sí, yo también creo que hay personas que te van a respetar aunque tú no te respetes.
      En lo que cuentas de esa amiga, creo que no siempre hay que decirlo todo. Que se trata de saber diferenciar cuándo sí y cuándo no. No se trata de decir por decir, sino de decirlo para algo. Si siendo sincera con ella lo único que ibas a conseguir es hacerle daño, entonces tal vez sea mejor no decirle nada. Pero si crees que tiene un comportamiento tóxico o que esto puede estarse repitiendo en su vida y dándole resultados similares, entonces tal vez sí puedes sentir la necesidad de compartir, de iluminar lo que le está pasando para que ella tenga la oportunidad de cambiar algo en sí misma. Siempre hablando desde ti, desde tu humilde opinión.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  10. Carolina 16/03/2019

    Pues justo en el trabajo me ha pasado algo que yo achacaba a que los demás no me tenían respeto, y es un problema que llevaba arrastrando desde hace tiempo, sentía que nadie me respetaba. Y ahora leyendo el post me doy cuenta de que soy yo la que no me respeto! Me ha abierto los ojos, y es mucho más fácil cambiar yo a esperar que cambien los demás. Será un largo camino pero ya sé por donde empezar! Muchas gracias!!! Tus post siempre me ayudan!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/03/2019

      Qué bien, Carolina. Me alegro mucho de que el post te haya dado esa Luz. Felicidades por estar dispuesta a Ver, eso es merito tuyo ;-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  11. Yamila 07/08/2020

    Buenos días Vanesa, me encanta y me ayudo mucho leer este post. Mi consulta siempre a todo esto es la siguiente :
    Primero , es verdad y coincido que si no me respeto yo nadie mas lo va a hacer. Pero, ¿que respuesta inteligente puedo dar cuando una persona me dice «Estas muy flaca» , «Tienes las uñas despintadas» , «Mira tu pelo, esta fatal» que respuestas puedo darle? Como opciones.
    Tengo una persona que siempre me dice cosas acerca de lo físico y meditando y todo, me di cuenta que mi autoestima es sana, por eso nunca opino sobre el físico de otra persona, pero esta persona se siente muy insegura consigo misma. ¿Por donde puedo responder para ponerle un freno y me respete sin ser agresiva?

    Gracias, Saludos .

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/08/2020

      Hola Yamila,
      Poner límites implica pedir respeto al otro, respetándote a ti misma. La forma de decirlo ha de ser tuya, con lo que tú te sientas cómoda. Por ejemplo, «yo me siento bien con cómo estoy y no me gusta tu forma de hablarme. Te pido que no vuelvas a hacerlo», con un tono tranquilo y respetuoso.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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