Cómo atreverte a decir que no paso a paso

De las muchas cosas que aprendemos de pequeños, una de las más perjudiciales es que hay que decir que sí a todo lo que te piden los demás. Que tienes que ser amable, tienes que estar disponible para ellos y que no hacerlo es ser egoísta, maleducado o mala persona.

Vamos, que tienes que decir que sí a lo que los demás esperan de ti, aunque eso te deje a ti en un segundo lugar. ¿Te das cuenta? Piensa por un momento en ello. Imagínate un mundo en el que todos priorizamos las necesidades de los demás por encima de las nuestras. ¿Crees que alguien podría ser feliz? Difícilmente.

Y lo curioso es que muchas personas viven en un mundo parecido a ese. Dejan de ser ellas mismas por satisfacer a otros y en el camino se quedan sin energía, sin motivación y sin autoestima.

Viven en una frustración permanente, con sus emociones constreñidas, siempre debatiéndose entre lo que les apetece hacer y lo que creen que deben hacer. Y, hagan lo que hagan, sintiéndose mal por ello.

Incluso, muchas veces, culpan a los demás por pedirles demasiado, sin darse cuenta de que son ellas quienes les están dando demasiado sin poner límites. Y no, yo no te estoy robando si tú me das lo que te estoy pidiendo…

Entonces, ¿qué pasaría si todos aprendiéramos a decir que no cuando no queremos hacer algo?

¿Qué pasa cuando uno hace algo porque realmente lo desea, y no por un sentimiento de obligación, culpa o miedo?

Pues que te das cuenta de que puedes satisfacer tus necesidades sin quedar mal con nadie y sin sentirte culpable.

Que aprendes a establecer relaciones basadas en la aceptación, la honestidad y el respeto, no en las exigencias, las expectativas o el chantaje emocional.

Y entonces la vida se vuelve mucho más agradable y fácil, para ti y para los que te rodean.

Dicho esto, ¿quieres aprender a decir que no? Lo primero es que entiendas algunas cosas:

1. Decir que no a lo que no quieres es una forma de darte valor. Porque te estás diciendo que sí a ti, y eso es como decirte que eres importante.

2. Decir que no cuando no quieres hacer algo es ser consecuente. Es decir, que piensas, dices y haces lo mismo. Y esa es una de las cualidades que harán que estés satisfecho con tu vida y que se sientas bien en ella y contigo mismo.

3. Decir que no a alguien no es fallarle, faltarle al respeto ni rechazar a esa persona. Simplemente le estás diciendo que no a una propuesta o un plan. Pero si quieres seguir pensando que es como faltarle al respeto, muy bien. Entonces date cuenta de que cuando dices que si a algo que no quieres por no faltarle el respeto al otro, a quien le estás faltando al respeto es a ti.

4. Cuando el motivo de no saber decir no es lo que puedan pensar los demás de ti, tal vez lo que te pasa es sólo un síntoma. Porque si te da seguridad que los demás tengan una buena opinión de ti, igual la que necesita un repaso es tu autoestima. Recuerda que vivir buscando la valoración de los demás es señal de lo poco que te estás valorando tú.

5. Otro motivo bastante habitual es el miedo a perder a alguien o a que haya un conflicto. Pero date cuenta de que esos miedos harán que nunca tengas las riendas de tu vida, que siempre estén en manos de los demás.

Además que te estás adelantando y presuponiendo cómo se lo va a tomar esa persona. Que te aseguro que la mayoría de las veces, si esa persona te respeta, lo aceptará y no pasará nada. Y que si no entiende que le digas que no y deja de hablarte, eso ya no es asunto tuyo.

6. Si pones las prioridades de los demás por delante de las tuyas, no defraudas al otro pero te defraudas a ti. Ayer mismo una Coachee que quiere salir antes de trabajar para poder pasar más tiempo con su hijo, me contaba que le resulta difícil decirles que no a sus compañeros de trabajo cuando la llaman para ir a tomar el café. ¿Entonces, te resulta más fácil decirle que no a tu hijo que a ellos? Una pregunta fue suficiente para que decidiera eliminar el café de media mañana de su agenda.

7. Por lo tanto, ten muy claros tus límites, tus necesidades y tus prioridades. Si para ti el sábado es un día para estar con la familia y lo tienes claro, te resultará mucho más sencillo decir que no cuando alguien te proponga un plan para el sábado. Tu familia o lo que sea importante para ti: hacer deporte, descansar, leer un rato tranquilamente, ver a tus amigos una vez por semana…

8. No vales más por decir que sí. Está muy bien ser servicial y querer ayudar a otros, pero no si eso se convierte en servilismo y en decir siempre que sí. Eso no te da valor, te lo quita.

9. Tienes derecho a decir no, a darte prioridad y a decidir qué haces con tu tiempo. Incluso si lo quieres para tirarte en el sofá y no hacer nada. Es tu tiempo y puedes invertirlo en lo que quieras. Y no, ¡el egoísmo no es eso!

10. Que seas tú quien decide cuándo hace una excepción. Porque esa persona es importante para ti, porque se lo merece, porque a ti te merece la pena… Muy bien, no pasa nada si dices que sí porque tienes claro que en ese momento darle prioridad al otro es una prioridad para ti. Si es así, adelante.

11. Acepta que igual lo pasas mal cuando digas que no, pero te aseguro que después te sentirás mejor. Que es normal sentir cierta culpa y que no pasa nada. Después, cuando ves que las consecuencias no son tan graves como te imaginabas y que has hecho lo que sentías y pensabas, la culpa desaparece.

12. Tú nunca eres responsable de cómo se siente el otro. Si decide enfadarse o entristecerse, es su elección. No te sientas mal.

¿O tú dejas de querer a alguien porque no haga lo que le pides? Lo lógico sería que alguien cuando te propone algo ya contara con la posibilidad de ese no. Así que, si daba por hecho que le ibas a decir que sí y no acepta que no lo hagas, el que tiene que cambiar es él, no tú.

13. Su reacción te está diciendo mucho de esa persona. Hay personas en nuestra vida que no nos hacen ningún bien, porque no nos respetan y nos dan un amor condicionado. Y resulta que una maravillosa forma de descubrirlas es diciendo que no. Te darás cuenta de quiénes son porque no aceptan un no por respuesta.

14. Acepta cuando a ti te digan que no a algo. No te lo tomes como algo personal y respeta la opinión del otro. Si tú no quieres hacer algo por obligación, entiende que el otro tampoco está obligado a hacerlo.

15. No permitas un chantaje emocional tipo “es que nunca tienes tiempo para mí”. Este tipo de maltratos no tiene cabida en las relaciones sanas. Y, por supuesto, tampoco lo hagas tú. Porque lo primero es reconocer nuestras estrategias, por mucha vergüenza que nos dé…

Yo misma soy consciente de haber sido chantajista emocional en algunas etapas de mi vida. Lo reconozco y lo acepto. Comprendo que entonces era mi forma de sobrevivir y no me culpo por ello. Ya pasó.

Espero que con esto que has leído ya te hayas dado cuenta de la importancia de aprender a decir que no.

Ahora voy a contarte los diez pasos clave para llevarlo a cabo:

1. Da las gracias. Gracias por pensar en mí, gracias por hacerme esta oferta, gracias por acordarte de mí… Empezar con un “gracias” te ayudará a ser capaz de seguir con un “no”.

2. Después di que no o bien di que te lo pensarás. Es decir, no tienes que responder en ese momento. Si prefieres esperar y pensar mejor cómo vas a plantear tu negativa, di que vas a pensarlo y que le darás una respuesta pronto. Mientras tanto puedes practicar lo que vas a decir delante del espejo ;-).

3. Se claro y sincero, sin decir mentiras ni dar explicaciones. Cuando una persona se siente insegura suele justificarse y dar explicaciones que nadie le ha pedido, y entonces es cuando el otro aprovecha para intentar convencerla con argumentos como “bueno, pero eso lo puedes hacer otro día”. Así que, cuantas menos explicaciones, mejor.

4. Céntrate en el cómo lo dices. Es decir, en lo que dices más allá de tus palabras. Suaviza el tono de voz, sonríe y mira a la persona a los ojos.

5. Dilo con seguridad y manteniendo la calma. Si dejas ver que lo estás pasando mal o que te sientes incómodo, el otro te verá como un blanco fácil al que convencer. Hazlo con naturalidad, como si decir que no fuera lo más normal del mundo (de hecho, debería serlo).

6. Si insiste, utiliza la técnica del disco rayado. Consiste en repetir tu argumento una y otra vez sin salirte de él. Por ejemplo, “mucha gracias, pero ya tengo otros planes”. Y así las veces que haga falta. Te aseguro que funciona.

7. Dale a esa persona otra alternativa. Solo si de verdad quieres hacerlo, dile otro momento en el que podrías estar disponible para lo que te pide. «Si te parece podríamos quedar la próxima semana».

8. Acepta la culpa. No pasa nada, es normal que te sientas un poco culpable. Acepta que se irá pasando a medida que lo vayas poniendo en práctica. Incluso cuando dices que no a algo simplemente para quedarte en casa, recuerda que es tu tiempo y que tienes derecho a hacer con él lo que te plazca.

9. Paga con la misma moneda. Acepta cuando alguien te dice que no a ti. No seas tú de los que intenta convencer al otro. Piensa que a esa persona tal vez le esté costando tanto como te costaba a ti. Acepta su decisión y pónselo fácil.

10. Empieza con pequeños pasos. Por ejemplo, proponerte decir que no una vez por semana puede estar muy bien para ir cogiendo el hábito.

Y sobre todo, repítete a ti mismo: “puedo, voy a ser capaz de decir que no y tengo derecho a ello”. Así hasta que te lo creas y actúes en consecuencia ;-).

Y si quieres aprender a decir que no, a comunicarte y a mejorar tus relaciones con los demás, aún puedes apuntarte al taller de relaciones personales que voy a hacer el 13 y el 20 de febrero en León. Pincha aquí si quieres más información.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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9 comentarios

9 comentarios
  1. josé garcía agüero 04/02/2016

    Vanessa, esto es lo que tu estupendo post, me hace pensar en voz alta.
    Si uno no se ama a si mismo, no sabrá amar a los demás.
    Cada uno debe ser responsable de sus decisiones en la vida.
    Que tu SI, sea SI; y que tu NO, sea NO.
    Escoja uno lo que escoja, que sea consecuente y coherente con lo que cree y decide.
    Ser feliz solo se consigue estando a gusto con uno mismo.
    Y puede que lo que a uno le agrada al otro no.
    Hay que relacionarse pero teniendo en cuenta que hay un territorio personal; en el cual solo hay que entrar con el consentimiento de la otra persona. Y aún así controlar de pasar los límites en cuanto a confianza uy permanencia.
    En esta vida nacemos sin saber nada en cuanto a que es lo mejor para relacionarse con otros.
    Hemos de estar dispuestos a aprender. Y procurando escoger un buen maestro.
    Y según quien nos enseñe, seremos más altruístas o más egoístas, si lo aceptamos sin discernirlo.
    La clave del éxito que yo utilizo es «! I.C.D.A.» ( Informarse, Convencerse, Decidirse y Actuar )
    Todo lo que sea decir SI o decir NO sin tener el máximo de información de lo que envuelve una postura o la otra, es arriesgarse a convencerse por el libre albedrío, que no quiere decir que estará uno satisfecho con el resultado final.
    Decir SI o decir NO, sin estar convencido es lanzarse al agua sin conocer la profundidad y los riesgos.
    Sin estar decidido, se duda y se puede decir SI o decir NO, llevado por las circunstancias o la presión.
    Y se puede actuar, como se puede caminar, pero es diferente caminar hacia donde uno escoge razonablemente como destino, que caminar sin rumbo, lo cual es probable que acabe ante un precipicio, o en el fondo del abismo.
    En fin que el sabio es el que reconoce que se puede equivocar y que solo el rectificar humildemente le permitirá seguir aprendiendo y acercándose a la perfección, que de momento nadie posee.

    por tu agradabilidad
    JoGa.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/02/2016

      Guau José, cuántas reflexiones has sacado del post… Qué bueno, muchas gracias por compartirlas. Me gusta eso de que es diferente caminar hacia donde uno elige que caminar sin rumbo… O hacia donde eleigieron otros por ti… Muy alineado con el espíritu de Coaching to Be.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Maria Jesús 04/02/2016

    Hola a todos.
    Por mi carácter no soy una persona a la que resulte difícil decir NO, pero creo que a veces no he sabido decirlo y esto me ha separado de los demás.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/02/2016

      Hola Maria Jesús,
      Entonces tal vez tus formas te lleven más hacia el otro extremo de la asertividad, el que necesita ponerse agresivo para hacerse escuchar. Felicidades, es genial que te hayas dado cuenta porque sólo desde ahí puedes actuar para cambiarlo y suavizar esas formas.
      Y también es importante que te des cuenta de para qué lo hacías. Si era un aprendizaje, si era una forma de protegerte, de sentirte segura… Lo que sea, que ese beneficio que obtenías puedas mantenerlo a la vez que aprendes a decir las cosas de otra forma :-).
      He hablado de exigencias y lenguaje en varios post de relaciones personales. Puedes echar un vistazo en la etiqueta de «relaciones personales», y aquí va uno como ejemplo.
      Cómo llevarte bien con alguien y tres errores que te lo impiden:
      https://coachingtobe.es/como-llevarte-bien-con-alguien-errores/
      De todas formas me apunto escribir algo sobre cómo decir las cosas.
      Muchísimas gracias por compartir.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Alba 05/02/2016

    Me ha encantado tu post. Sobre todo porque me he dado cuenta de que antes siempre decía SI a todo por contentar a los demás.No solía pensar en mi y en si esos planes realmente me apetecían o los hacía porque era lo que esperaban de mi. Luego me sentía mal conmigo misma y me frustraba porque me daba cuenta de que actuar asi no me beneficiaba en nada.
    Ahora he aprendido a decir NO, aunque me haya supuesto perder a algunas personas. Pero es liberador sentir que llevo las riendas de mi vida y disfruto más de lo que hago porque es lo que quiero hacer, les guste a los demás o no.
    Gracias por tu blog. Lo leo siempre.
    Un saludo!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/02/2016

      Gracias a ti, Alba, por animarte a compartir esta vez. Me alegro muchísimo de que lo hayas conseguido y además hables de ello con tanta consciencia y sabiduría. Felicidades.
      Besos,
      Vanessa

      Responder
  4. ERLINDA NÚÑEZ 06/02/2016

    Nunca me había detenido a pensar,con 70 años q tengo, que no le falto el respeto a otra persona. Pero sí me lo estoy faltando a mí. Gracias amiga.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/02/2016

      Qué maravilla, Erlinda. Comentarios como éste le dan sentido a mi trabajo. Muchísimas gracias por compartirlo.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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