Cómo llevarte bien con alguien y tres errores que te lo impiden

Cómo llevarte mejor

Piensa en esa persona con la que, pase lo que pase y te lo propongas las veces que te lo propongas, siempre terminas discutiendo… Tal vez salte el otro primero, tal vez te saque de tus casillas y saltes tú, tal vez pierdas tanto los nervios que ya ni sepas quién saltó antes. Y la verdad es que tampoco importa. Lo que importa es que ya no sabes cómo hacer para llevarte bien con esa persona y terminar de una vez por todas con esos malos rollos que te amargan el día.

¿Estás pensando en alguien? Puede que en tu pareja. Tal vez en un amigo. Tal vez en tu madre. O en tu padre. Un hermano, un hijo, un tío, tu compañero de trabajo…

La mayoría, cuando queremos llevarnos bien con alguien, cometemos estos tres errores:

1. Decir las cosas con exigencias.

Nos pasaba a muchos ya de pequeños, que si nuestros padres nos exigían algo nos cerrábamos en banda y no había manera.

O ahora con un jefe, que cuando nos habla exigiendo lo último que nos apetece es hacer lo que nos dice.

Pero no es algo que les pase solo a los niños o a los subordinados. Nos pasa a todos. Todos estamos mucho más abiertos al cambio cuando nos lo piden con cariño, como una sugerencia, como una propuesta, con un “te quiero tal y como eres y te querré igual… Y me encantaría que a veces tuvieras un detalle y prepararas algo especial solo para los dos”, por ejemplo. ¿Qué tal te suena? ¿A que suena mejor que “¡es que nunca haces nada especial!”?

Cuando entramos en exigencias como “quiero que dejes de gritarme” o “quiero que me ayudes más en casa”, lo único que conseguimos es entrar en un bucle. “Es que tú…”, “no, es que tú…”, “sí ya pero tú…”. Te exijo, me exiges y vuelta a empezar. Es como decir “el día que tú cambies yo cambiaré”, y así, si nadie cede un poco, nunca cambiará nada.

Incluso, aunque pienses que tienes razón, aunque pienses que ya estás harta, que siempre es igual, que no puedes más, que lo que sea… Incluso entonces, exigirle a una persona es infinitamente menos efectivo que decirle que la aceptas tal y como es y, después de eso, sugerirle un cambio.

Eso es el amor incondicional. El decir “me gustaría que hicieras las cosas así, pero si quieres y te apetece. Y si no, no pasa nada, porque te querré igual”.

Porque no estoy aquí para cambiarte, estoy aquí porque te quiero como eres y te acepto. Porque la magia de una relación está en dar… no en estar esperando a que el otro nos dé lo que le exigimos. Y porque cuando das sin exigir es cuando el otro se abre de forma voluntaria a darte a ti también, porque se siente en deuda con ese amor sincero e incondicional que está recibiendo de ti.

Todos hemos intentado cambiar a alguien alguna vez. ¿Y sirve de algo? Normalmente, de poco. Tal vez puedas enseñarle a alguien a ser un poco más cariñoso, o más asertivo, o a soltarse más. Pero será sugiriendo, con cariño y respeto, y no exigiendo. Porque exigiendo ten por seguro que no lo conseguirás.

Además de que aceptando al otro dejas de poner tu felicidad en sus manos y de condicionarla a que él cambie. Vamos, que te lo pones fácil a ti misma 😉 .

2. Dejar de creer en esa persona

Sucede cuando empezamos a decir “es que mi novio es un desastre, nunca se acuerda de las cosas”. O “si es que con mi hijo no hay manera”. O ”yo ya me he rendido, mi marido no tiene remedio”.

¿Cómo te sentirías tú si alguien cree que eres un desastre o que no tienes remedio? Mal, ¿verdad? Claro, porque todos necesitamos que crean en nosotros.

Así que en vez de eso prueba a creer en esa persona y a confiar en ella, a aceptarla tal y como es. Una vez más decirle “eres maravilloso, confío en ti y te quiero tal y como eres”.

Y eso implica darse cuenta de que las personas normales no hacen las cosas con mala intención. Que cuando alguien hace algo que te molesta, o cuando sientes que abusa de ti, o cuando te hace daño, seguro que esa persona se está haciendo incluso más daño a sí misma. Porque le sucede algo, porque se siente sola y no sabe pedirlo, porque tiene algún miedo que le limita, porque se siente inferior y no se acepta, porque hay algo dentro de ella que necesita solucionar y no sabe cómo… Aunque parezca extraño, las personas despotas y agresivas, las de “yo tengo razón y tú estás equivocado”, suelen ser así debido a su baja autoestima.

Por eso tan importante entender y aceptar que todos podemos cometer errores en nuestras relaciones. ¿O tú nunca has cometido ninguno? ¿Nunca has hecho o dicho algo de lo que después te has avergonzado? Seguro que sí. Y no pasa nada, yo también.

De verdad, que al final todos buscamos lo mismo: ser felices y que nos quieran. Lo que pasa es que a veces no sabemos cómo conseguirlo y equivocamos las maneras. Y muchas veces el click que nos permitirá darnos cuenta de ello y poder cambiar será alguien que nos acepte con amor y sin juicios ni condiciones. Alguien que por fin nos vea como nadie hasta entonces nos estaba viendo: como una persona maravillosa y muy necesitada de atención y cariño.

3. Pensar que esa persona tiene que ser justo como tú quieres que sea.

Es que mi amiga tiene que ser más detallista. O estar pendiente de mí siempre. O decirme que si a todo lo que le pida. O lo que sea. ¿Y por qué? Pues porque eso es la amistad para mí. Porque una buena amiga tiene detalles. Porque una buena amiga está pendiente de ti siempre. Porque una buena amiga te dice que sí a lo que le pides.

Pero vamos a ver, ¿dónde está eso escrito?

Si cada uno tenemos un concepto de la amistad, un concepto del amor, un concepto de la familia… ¿Cómo pretendemos que esa persona encaje justo en el nuestro?

Necesitamos darnos cuenta de que no pasa nada porque esa persona no cumpla exactamente con nuestras expectativas o nuestra idea de cómo tiene que ser una amiga o una pareja. Darnos cuenta de que no podemos pedirle que encaje a la perfección en nuestro molde. Comprender que esa persona puede ser como quiera y que si la quiero tengo que aceptarla y quererla como es, en lugar de querer cambiarla.

Tal vez tu pareja no sea de las que organiza un viaje sorpresa y te lo regala cuando menos te lo esperas… como le pasa a tu amiga.

Tal vez tu pareja sea más de abrazarte en el sofá o de llevarte un té caliente a la cama cuando te sientes mal…

Tal vez tu amiga no sea de las que se acuerda de preguntarte qué tal en una fecha especial…

Tal vez tu amiga sea más de las que se desvive por ayudarte cuando lo necesitas…

Porque cada persona es diferente.

Porque nadie puede ser perfecto en todo.

Porque todos somos perfectos como somos.

 

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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20 comentarios

20 comentarios
  1. Nacho Fernandez 09/10/2014

    Hola Vanessa

    ¡Cómo mejorarían nuestras relaciones si supiéramos comunicar con eficacia!

    Cada persona tiene un mapa, un modelo del mundo compuesto por su historia personal, sus creencias y sus valores y todo lo que ha sido «programado» desde su infancia. Entender ese mapa nos ayudaría a elaborar el mensaje de una manera más eficaz para que sea entendido por nuestro interlocutor.

    Y luego está claro, lo que tu bien dices…. nuestras creencias que nos limitan y coartan las relaciones ya que al no entender el mundo del otro, o aun entendiéndolo, queremos imponer el nuestro.

    Una enseñanza obligatoria en la escuela de comunicación y relaciones interpersonales ayudaría enormemente a «sanar» las diferencias en el mundo.

    Enhorabuena por tu post, mi querida amiga.

    ¿Te ha dicho alguien que escribes muy bien?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 09/10/2014

      Muchas gracias por tu comentario, Nacho.
      Sí, de estos mapas nos tenían que hablar más en el colegio, que al final son los que más usamos. Y enseñarnos a entender que hay más mapas que el nuestro y que ninguno es el territorio. Otro gallo nos cantaría :-).
      Un fuerte abrazo penelero.

      Responder
  2. Iago 09/10/2014

    Gracias vane porque la primera sonrisa del día me la han sacado tus palabras… Qué bien nos iría si aceptamos sin mas a las personas q nos rodean y nos dedicamos a disfrutar de sus autenticidades en lugar de querer cambiarlas…
    Un abrazo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/10/2014

      Muchas gracias por tu comentario, Iago. Qué bien, me alegro mucho de haber contribuido a tus sonrisas aún estando tan lejos.
      Grande tu reflexión.
      Un fuerte abrazo

      Responder
  3. carolina 10/10/2014

    Genial tu post guapa! no puedo destacar nada porque me ha encantado todo! Voy a re-poner en marcha los tres puntos con «esa» persona que yo sé. Y es que el tiempo hace que vuelva a hablar con exigencia o a dejar de creer. Es importante saber y muy importante recordar. Gracias!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/10/2014

      ¡Carolina! Tú tienes herramientas y sabiduría de más y de sobra para saber lo que hacer con esa persona y para volver a creer. Confía en ti y en todo lo que sabes. Tu subconsciente, ¡recuerda! ;-).
      Un besazo

      Responder
  4. javi 25/02/2015

    Me gusto la parte de exigir. Eso es lo q me pasa con mi novia, me exige todo y al final acabo pasando de todo lo q me dice porq no m gusta q me exijan las cosas

    Responder
  5. Ana 04/07/2016

    Te he descubierto hace dos días y no paro de leerte. Necesito aprender a tolerar, a entender que mis criterios no tienen porque ser los correctos y sobretodo a no exigir. Sufro continuas decepciones al esperar más de lo que recibo o, dicho de otro modo, al querer que la gente actúe como yo actuaría, al buscar la perfección de los demás, y ese nivel de exigencia (no expresada) sólo me provoca continuas decepciones, angustia y ansiedad hasta el punto de hacer peligrar mis relaciones porque mi «intolerancia» a la decepción hace que tenga una visión catastrofista de la amistad. Me alegraría que me recomendases alguna lectura concreta de lo que hayas publicado. Muchísimas gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/07/2016

      Hola Ana,
      Si has leído varios post seguro que en alguno te has encontrado con la idea de que, en mi opinión, la vida nos muestra una y otra vez la misma lección, hasta que aprendemos lo que la vida quiere enseñarnos. Y que los resultados que obtenemos no son más que el fruto de lo que estamos cultivando y dándole a la vida. Si llevas tiempo obteniendo los mismos resultados tal vez sea el momento de observar cómo te estás relacionando. Por ejemplo, si estableces tus relaciones desde la exigencia, las expectativas o la desconfianza, es probable que lo que obtengas también sea fruto de eso.
      La mayoría de las cosas que he publicado están en este blog. Accede a la categoría de «relaciones personales» y vete leyendo lo que te más te llame la atención. También puede ayudarte el libro «La comunicación no violenta», de Rosenberg.
      Espero que vayas encontrando las respuestas que necesitas.
      Un abrazo fuerte,
      Vanessa

      Responder
      • Ana 05/07/2016

        Muchísimas gracias por tu rápida respuesta.

        Responder
  6. Jennifer 17/09/2016

    Si habré tenido problemas de comunicacion… me encantó el post, llego un momento que me cansé de los gritos de una ex amiga, y solo me abri, parecía mentira que siempre la que estaba mal era yo, me cansé de arreglar las cosas cuando a ella no le gustaba algo o no coincidiamos, y dije basta. Me borré sin dar mas explicaciones.
    No sé hacer amigos, o simplemente sé que llegue a un punto de mi vida que me alejo de lo que me deprime y me hace mal….

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/09/2016

      Hola Jennifer,
      No sé si buscas un consejo, pero lo que sí puedo decirte es que lo mejor para avanzar no es alejarse, sino conocerse, entenderse y mejorar como persona. Está muy bien que pongas límites si eso a ti te hace sentir bien, pero no si te aislas o te quedas sola. Estoy segura de que si, como tú dices, no sabes hacer amigos puedes aprender a hacerlo.
      Te animo a que si no puedes superarlo por ti misma pidas ayuda a un profesional que te apoye para entender lo que te está pasando y lo que necesitas para sentirte bien contigo misma y en tus relaciones.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  7. Cristal 21/12/2017

    Hola Vanessa, eres la mejor! Me encanta todo lo que escribes!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 22/12/2017

      Muchas gracias, Cristal 🙂

      Responder
  8. Nakuru 19/09/2019

    Hola, acabo de descubrir tu web y me están gustando mucho tus posts, no sabes cuanto me están ayudando. Entre otros me están ayudando a gestionar problenas que tengo con una persona.

    Hace meses empecé a acercarme a un compañero de trabajo con el que descubrí que tenemos feeling y muchas cosas en común. Hasta el punto de que empecé a sentir algo por él y me pareció que él también lo sentía. Como a todos los de mi alrededor también se lo parecía auné el valor para ddecírselo. Finalmente no fue así, aunque acordamos seguir como amigos.
    El problema fue que a raíz de eso casi todas las semanas acababamos discutiendo y enseñándonos por alguna estupidez. Aunque daba igual quien tuviera la culpa, al final siempre iba yo a hablar con él porque prefería tragarme el ego antes que perder una amistad. Incluso me disculpé por cosas que no me debía haber disculpado.
    La última discusión que tuvimos fue de nuevo enfadó suyo por una tontería. Espere una semana a ver si, venía a hablar conmigo pero no fue así, así que al final volví a hablar yo con él. Hablamos con calma, pero su veredicto fue que sólo discutía conmigo de todas las personas y necesitaba mucha paz, que no le compensaba ser mi amigo y que no le hablase más.
    No hace falta que diga lo que duele que te digan eso, cuando tu aprecias a la otra persona.
    Han pasado ya 4 meses y no hemos vuelto a retomar el contacto. Trabajamos en la misma sala y ni siquiera nos saludamos.
    Me siento totalmente despreciada y minusvalorada cuando no veo un motivo real. Y me mata por dentro estar así, porque después de sus últimas palabras no me atrevo a intentar un nuevo acercamiento.
    Pensaba que con el tiempo si la situación se enfríaba lo haría él. Pero nunca ocurrió.

    Acepto mi parte de culpa porque sé que disto mucho de ser perfecta. A veces soy un poco agresiva diciendo las cosas, y quizá si en el fondo no me hubiera sentido atraída por el seguramente habría comentarios que no le habria hecho, como no se los habría hecho al resto de mis amigos. Quizás si yo le hubiera tratado como a un amigo más no habríamos discutido por banalidades. Pero la sensación que tengo es que yo le acepte a él como era, y él no me aceptó a mí. Y siento que en esta amistad siempre fue yo la que puso más y se esforzó más, porque yo siempre estuve ahí para el, escuchando sus problemas, apoyándose… con lo cual duele el doble esa negativa.
    Y eso a pesar de que cuando éramos amigos me decía que me valoraba mucho y me consideraba una de sus mejores amigos porque siempre estaba ahí para él. No me cuadra que le digas a alguien eso y a los días quieras dejar de saber de ella para siempre.

    Por lo que me contó en su día, está persona tiene en su pasado discusiones gordas con otras personas también, y tsmbien problemas emocionales (maltrato emocional, aunque a veces parece que el también se comporta un poco asi) y grandes carencias afectivas, por eso siempre he justificado un poco sus comportamientos y he intentado entenderlos. Para el resto de mis amigos, él simplemente es un imbécil que no merece la pena porque nunca demostró ninguna empatía conmigo. Pero yo creo que tiene que haber una buena razón para él para actuar como lo hace y seguramente sus carencias del pasado tengan que ver.
    A mi me seguiría gustando volver a recuperar la relación (de amistad, ya sé que cualquier otra no es posible), pero ya no sé que puedo hacer ni como volver a sugerirlo sin que parezca que me estoy arrastrando. Me gustaría que pudiéramos empezar de cero y ser más comprensivos el uno con el otro.
    Pero cuando te han dicho que no le compensas como amiga y en 4 meses no ha intentado ningún acercamiento parece que hay poco que yo pueda hacer y que realmente él no tiene ningún interés.

    ¿Después de cuatro meses estando así, que me recomiendas que podría hacer? ¿O me resigno a sacar a esta persona de mi cabeza y de mi vida?

    Si has leído hasta aquí, gracias de antemano.
    Sé que este artículo es viejo así que no sé si lo leeras pero necesitaba compartirlo con alguien.

    Muchas gracias por tus posts,y un abrazo!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/09/2019

      Hola Nakaru,
      Entiendo cómo te estás sintiendo. Yo te diría que pensaras en lo que tú valoras de un amigo, en lo que es para ti la amistad… Y después que reflexiones sobre si esta persona cumple con lo que tú quieres en un amigo. Es posible que al haber otros sentimientos sea eso lo que está haciendo que te cueste soltar, más que la propia amistad.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Nakuru 21/09/2019

    Hola,
    Muchísimas gracias por tu respuesta.

    Lo que me he dado cuenta por tus artículos es que no debería pensar lo que significa para mí, tanto como para haber aceptado lo que él me ofrecía sin intención de cambiarlo.
    Porque quizá mis expectativas fueron demasiado altas, y eso sería sólo culpa mía.

    Aunque él no se ha portado bien conmigo, creo que le pediré perdón por la parte que me toca. Porque mirándolo ahora desde la distancia hay cosas que yo podía haber hecho diferente. Y si aún así no quiere que volvamos a hablar, al menos sabré que he hecho lo más noble que podía hacer y ya podré pasar página y seguir adelante, desde la paz y no desde el rencor.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 23/09/2019

      Muy bien, Nakuru. Recuerda que una cosa es no tener expectativas hacia los demás y otra dejar que nos traten mal o nos falten al respeto. Hay unos mínimos imprescindibles en cualquier relación, y cada persona decide cuáles son los suyos. A partir de eso está bien que reflexiones sobre tus expectativas y lo que harías diferente la próxima vez. Si hablas con esta persona porque de verdad sientes que le debes unas disculpas, estupendo. A veces nos autojustificamos mendigando amor, pero si escuchas a tu corazón te dirá cuál es tu verdadera intención. Siempre desde el amor a ti misma.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Nakuru 24/09/2019

        En realidad posiblemente sea más mendigar amor que otra cosa, pero yo ya no quería nada con esta persona, sólo tenerle como amigo.
        Como está claro que es super orgulloso y yo prefería tragarme el ego antes que perder una amistad (o lo que yo creía que era) decidí pedir perdón por las cosas que hubiera podido hacer que le hicieran daño, que no fue mi intención y que le aceptaba tal cual era.
        ¿Su respuesta? Su ego se hinchó más todavía, le molestaron hasta mis disculpas, y dijo que no necesitaba pensarse nada porque no iba a funcionar ser amigos (no, si uno no pone nada de su parte, desde luego que no). Empiezo a pensar que tiene un problema psicológico real, porque no es ni medio normal su actitud.
        Eso sí, él no hizo examen de conciencia para nada y no se disculpó por nada, cuando tiene muchos más motivos.
        La verdad, estoy muy decepcionada. No me ha valorado nada nunca, todo lo que me dijo de lo amiga que me consideraba era mentira, y ahora que se ha quitado la máscara no me gusta lo que veo debajo.

        Al menos que no se diga que no hice lo que estaba en mi mano. Yo he pedido perdón por la parte que me toca y mi conciencia está tranquila. El no lo ha hecho, y me debía unas buenas disculpas… así que una persona así esta mejor fuera de mi vida.

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 25/09/2019

          Me alegro de que esas disculpas te hayan servido para darte cuenta de que en realidad no quieres a una persona así en tu vida. Si no comparte tus valores es muy difícil que de ahí pueda surgir una amistad.
          Ya está, ahora puedes dejarle ir…

          Responder

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