¿Sabes que tus relaciones son un espejo para conocerte mejor?

Si quieres conocerte mejor a ti misma, observa cómo son tus relaciones personales, porque te darán muchísima información sobre ti.

Y es que las personas estamos continuamente proyectando en los demás cosas que en realidad son nuestras.

Por eso una de las maneras más mágicas y efectivas de conocerte mejor es ver lo que pasa en tus relaciones.

Por ejemplo, un caso muy típico en mis Coachees es el de alguien que, si ve que otra persona está distante o más seca de lo normal, cree que es porque ella ha hecho algo que al otro le ha molestado.

Normalmente lo que se esconde detrás de este pensamiento es el miedo a que me dejen de querer, uno de los miedos que más trabajo en mis programas de Coaching.

Y es que quienes viven con este miedo tienen la creencia de que “tengo que ser de una determinada forma para que tú me quieras. Y si me dejas de querer será culpa mía, porque no he sido como tenía que ser”.

Así que cuando ven alguna señal de rechazo en el otro se echan la culpa a sí mismas… Este es un ejemplo muy claro de que lo que te está pasando con el otro habla de tu miedo a que dejen de quererte…

Y eso se transforma en culpa, porque crees que igual has dicho o hecho algo que le ha molestado al otro. Es decir, una culpa que surge de tu miedo y tu inseguridad, y no de un motivo real para que te sientas culpable.

Pero, ojo, también puede haber casos en los que sí hay un motivo real de culpa. Por ejemplo, si hay algo que yo no le he contado a mi pareja, cualquier cambio para mal en su actitud o su comportamiento lo achacaré a que sabe eso que no le he contado.

Es decir, si me siento culpable por algo que no te estoy diciendo, temo que tú lo sepas y proyecto mi miedo en tu comportamiento. Así que asumo que te estás comportando de esa forma porque lo sabes, cuando tal vez no sepas nada y sea mi culpa la que me hace ver lo que no hay.

¿Te das cuenta de cómo lo que vemos en los demás es un reflejo de nosotros mismos?

Pues todavía te voy a poner otro ejemplo más de cómo proyectamos en los otros nuestro miedo a que nos dejen de querer. Y es el de esas personas que se pasan la vida pidiendo disculpas por todo lo que hacen y que cuando dicen que no a alguien se justifican mil veces porque tienen mucho miedo a lo que el otro pueda pensar.

Sí, este perfil de personas, del cual yo también formé parte, encuentran pruebas del rechazo de los demás en todos lados. Y en realidad todas son señal de lo mismo: ese miedo interior a que nos rechacen y nos dejen de querer… Un miedo que en realidad de lo que nos está hablando es de lo poco que nos queremos a nosotros mismos, dicho sea de paso.

Cada encuentro con otro te dice algo positivo o negativo de ti

Normalmente las personas no observamos nuestras relaciones como un reflejo de nosotros mismos. Más bien, solemos echar balones fuera y pensar que lo que nos pasa es solo responsabilidad del otro. Pero no, siempre podemos leer algo nuestro en cada conflicto, cada roce y cada encuentro con otra persona, ya sea algo positivo o algo negativo.

Por ejemplo, recuerdo que no hace mucho me vi a mí misma pensando en un amigo y diciendo que me gustaría que hubiera sido más empático y generoso en una situación que habíamos vivido juntos. Y como me encanta observarme, conocerme y bucear en mí misma, y sé que los demás muchas veces son un reflejo de nuestra sombra, me pregunté qué es lo que no estaba siendo yo con él. ¿Lo adivinas? ¡Bingo! Lo que yo no estaba siendo con él era precisamente empática y generosa. Es decir, justo lo que le estaba pidiendo es lo que no le estaba dando.

Esto me hace pensar en una Coachee que hace poco me contaba lo mal que le sentaba que su suegra le cortara cuando estaban hablando… curioso cómo pronto se dio cuenta de que eso mismo lo hacía ella cuando hablaba con su pareja. Es decir, su suegra le estaba mostrando su propia sombra (las suegras a menudo son expertas en esto ;-).

Recuerdo también a un Coachee que me contaba que llevaba muy mal cuando, estando en un grupo con más gente, alguien se ponía de protagonista y hablaba mucho y acaparaba toda la atención. Eso le hacía sentir mal, y quería cambiarlo porque no le gustaba sentirse así. Y, ¿sabes de qué se dio cuenta cuando lo trabajamos en una sesión? Pues de que ese rechazo que le producían las personas que se ponían en el papel de protagonistas venía de que él no se permitía a sí mismo ser protagonista. De niño se había creído que si eres protagonista y destacas los demás pueden rechazarte. Así que, como él no se daba permiso para ser protagonista, tampoco se sentía bien con que los demás lo fueran.

Y otra vez que lo que nos pasa con los demás es un maravilloso espejo de lo que nos pasa a nosotros por dentro…

Y que lo que pasa a nuestro alrededor es un regalo que el Universo nos hace para que nos veamos, nos conozcamos y nos mejoremos a nosotros mismos…

Como decía la estupenda Julia de Miguel en uno de sus post, “me gusta decir que los demás son actores y actrices en esta gran obra de teatro que es la vida y que son tan generosos que cada día representan escenas para ti, única y exclusivamente… Nadie te hace nada, nadie te enfada, te frustra, te ataca, si tú eres capaz de cambiar la mirada, si en vez de reaccionar en ese instante a esa emoción que aparece, te permites parar a sentir, sin juicios, sin querer que se vaya, sólo acogerla porque está ahí para darte una información valiosísima a ti y sobre ti”.

También se da cuando pensamos que los demás no creen en nosotros y en nuestro potencial para conseguir algo. ¿Qué significa eso? Pues que quien no está creyendo en mí soy yo, pero lo proyecto en los demás.

Otro ejemplo, este personal, y relacionado con algo en lo que creo a pies juntillas, y que es que todo lo que nos pasa nos pasa para algo… En diciembre adopté un perro. Un amor de perro, pero muyyy dependiente de mí. Tanto que en algunos momentos no lo he llevado bien, porque requería mi atención permanente y que le estuviera dando cariño todo el tiempo.

Al principio creí que Vino (así se llama) había llegado para que yo desarrollara la paciencia, que es algo de lo nunca he ido sobrada :-), pero después me di cuenta de que su papel era más grande… ¡Vino llegó para que yo aceptara mi parte dependiente! El es un reflejo de mí, porque hace años yo también vivía en busca del cariño de los demás y dependía de ellos para sentirme bien.

Pero, como entonces rechazaba esa parte de mí, iba de independiente por la vida… Nunca me gustó depender de los demás ni que los demás dependieran de mí… Ni siquiera cuando era una persona superinsegura que necesitaba constantemente la aprobación y el beneplácito de los demás… Tal vez por eso siempre rechacé a las personas en las que veía la dependencia que yo tenía. Tal vez por eso nunca he querido ser madre… Sólo tener animales, que no dependen tanto de ti… Y ahora resulta que la vida me trae el perro más dependiente que te puedas imaginar… ¡Jajaja!  Será que todavía hay algo que he de seguir trabajando…

Y un ejemplo más, esta vez de una clienta que trabaja en una asesoría y cuya mejor amiga se había quedado en paro. A mi clienta se le ocurrió que su amiga podía optar a un puesto que se había quedado vacante en su oficina y le entregó el CV a su jefe.  A éste no le gustó, y así se lo hizo saber a mi clienta. Pero ésta, en vez de decirle la verdad a su amiga, se inventó otra historia para que no se sintiera mal. ¿Qué era lo que mi clienta estaba proyectando en su amiga? Pues su propio miedo al rechazo. Porque en esta historia la que no llevaba bien el rechazo y se sentía mal cuando le decían que no era mi clienta. Tal vez su amiga no hubiera tenido ningún problema porque no se lo hubiera tomado como algo personal y simplemente hubiera aceptado que no era la persona idónea para ese puesto. Pero mi clienta sí, porque ella sí se hubiera sentido rechazada si hubiera estado en el lugar de su amiga.

Como puedes observar, darnos cuenta de que lo que nos pasa con los demás es un espejo de nosotros mismos, convierte nuestra vida en un libro abierto en el que sólo tenemos que leer lo que cada situación nos está brindando para que nos conozcamos mejor

Y es cierto que a veces no es fácil verlo a la primera, ¡pero a la quinta sí, por favor! Lo digo porque hay personas a las que continuamente les pasa lo mismo y se les repiten los mismos tipos de patrones y de situaciones y todavía no se dan cuenta de que eso tiene mucho más que ver con ellas que con los demás.
Personas a las que les pasa lo mismo con cada pareja, con cada amigo, en cada trabajo, con cada jefe… Cuando la historia se repite, eso también es un espejo, un gran espejo, que te está diciendo algo de ti.

Ahí va otro ejemplo, en este caso de una amiga con la que a veces hago algún viaje y que el otro día me decía que se siente muy cómoda viajando conmigo porque sabe que estaré bien y que si no lo estoy lo diré. Me decía que con otras amigas tiene que estar pendiente de si están bien… ¿Qué crees que podría estarle diciendo eso de sí misma? Pues, seguramente, que asume demasiada responsabilidad sobre cómo están y se sienten los demás, como si eso dependiera de ella.

Recuerdo también a una clienta que me contaba que tiene un amigo con el que le parece que no conecta. Y que a más “pasaba” él de ella, más se esforzaba ella por captar su atención. De nuevo, un ejemplo en el que los demás son un espejo que habla de nosotros mismos, en este caso de su necesidad de gustar y de valorarse por lo que la valoran los demás.

Tus expectativas hacia los demás también hablan de ti

Lo que esperamos de los demás, nuestras expectativas, también nos habla de nosotros mismos, en ese caso de lo que nosotros estamos dispuestos a dar en nuestras relaciones.

Si espero que tú me trates de una forma es porque yo te trataría así.

Y si desconfío de que tú vayas a hacer algo por mí, es porque seguramente yo tampoco lo haría por ti.

Por ejemplo, en mi caso suelo esperar que los demás me pregunten cosas de mí, porque para mí eso significa que les intereso… Y eso es porque mi manera de interesarme por alguien es preguntarle cosas de sí mismo. Es decir, para mí preguntar mucho significa que tengo interés, pero resulta que hay personas para las que preguntar mucho significa ser indiscreto. Así que el hecho de que alguien no me pregunte no tiene por qué significar que no se interesa por mí.

También serviría aquí el ejemplo de alguien que piensa que si hace algo los demás le van a juzgar por ello. Y en realidad el motivo de que piense eso es que él juzgaría a alguien que hiciera algo así. Es decir, vemos en los demás lo que en realidad es nuestro.

Recuerdo el caso de una Coachee que no se atrevía a decirle a una amiga que no le apetecía quedar por si la otra se enfadaba. Ahora que ya estás aprendiendo a leer a los demás como un espejo de nosotros mismos, ¿qué crees que hay detrás de este pensamiento? Te lo digo: la exigencia de esta Coachee hacia los demás. Porque el hecho de que ella piense que su amiga podría enfadarse si no queda con ella es señal de que ella se enfadaría si su amiga le dice que no puede quedar.

Y también recuerdo a otra que era incapaz de dejar un was sin responder porque no quería que la otra persona se sintiera mal. Era como que se ponía mucho en el lugar del otro y en qué tenía que hacer para que los demás se sintieran bien. Ella pensaba que era algo positivo, pero lo cierto es que muchas veces terminaba agotada de tanto pensar en los demás. Y, ¿sabes de qué se dio cuenta? De cuánto dependía del comportamiento de los demás para sentirse bien. Como me dijo al final de aquella sesión, “que alguien no se ponga en mi lugar y no me conteste al instante no significa que yo no le importe”.

Y todo esto, ¿a dónde nos lleva? Pues a que si quieres cambiar lo que te encuentras en tus relaciones y lo que obtienes de ellas, el cambio ha de comenzar dentro de ti.

Porque todo lo que proyectamos en los demás se resuelve empezando por sanarlo en nosotros mismos.

Y porque cuanto mejor te conoces y más alta es tu autoestima, menos percibes a los otros como una amenaza y más como maestros de lo que necesitas aprender y mejorar en ti.

¿Qué opinas? ¿Se te ocurre algo que tus relaciones te estén mostrando de ti? Me encantaría que lo compartieras conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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38 comentarios

38 comentarios
  1. Tomás Beltrán Serrano 01/03/2018

    De hecho, yo practico hoponopono, y sin duda, he sabido reconocer mis espejos, grandes espejos, y salir del papel de víctima… Ha sido un proceso muy largo, pero a mis 22 años he «despertado». Y sigo aprendiendo, nunca se deja de sanar. Un abrazo!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/03/2018

      Muchas gracias por compartir, Tomás. Si con 22 años ya has andado ese camino puedes sentirte muy satisfecho, tienes una vida plena por delante para disfrutar de lo que has conseguido.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  2. Aylin 01/03/2018

    Maravilloso post! No puedo estar mas de acuerdo… Me he visto en varios de esos ejemplos, y me doy cuenta de que he mejorado mucho!!
    Pregunta: en el caso que has puesto sobre dos amigos que no acaban de conectar, donde él “pasa” y ella le va “detrás”… ¿¿Cómo lo resolverias?? Porque decir “si tu pasas, yo paso” tampoco es muy maduro, ¿no? Pero quizá sí sano… quizá no conectan por alguna razón. Un saludo!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/03/2018

      Hola Aylin,
      Me alegro de que te haya servido para darte cuenta de que has mejorado mucho.
      En ese ejemplo ella se daba cuenta de que se sentía muy insegura con él, como que el hecho de que él no le prestara mucha atención hacía que ella se obsesionara con que la mirara… Poco a poco se dió cuenta de que con ese amigo ella se colocaba por debajo, como si tuviera que ganárselo, y que con otros se colocaba por encima, como si tuvieran que ganarla a ella. Es decir, ella hacía con otras personas lo que este amigo con ella. Y ella lo hacía con personas que le provocaban rechazo porque las veía inseguras… Bueno, resumiendo, rechazaba su propia inseguridad cuando la veía en los demás y se colocaba por encima o por debajo, no como iguales. Ahí la clave estaba en trabajar esto.
      Pero en general en un caso así, además de explorar las particularidades del caso, que pueden ser muchas, es importante recordar que no podemos gustarle a todo el mundo, ni falta que hace. Lo mismo que a nosotros tampoco nos gusta todo el mundo.
      Espero haberte aclarado.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  3. Maria 01/03/2018

    Hola Vanessa, ya hace tiempo que vengo leyendo tus notas y me encantan.
    Es muy cierto lo que cuentas, y me llamó la atención el relato tuyo del concepto de dependencia y tu perrito.
    Ultimamente me estoy replanteando mis relaciones de amistad. Tengo pocas amigas, son muy buenas personas, las quiero muchisimo, pero siento que necesito relaciones más estrechas, de mayor vínculo, y no son personas que te llamen seguido para salir aunque sé que si las necesito estarán.
    A veces pienso que mi imagen de mujer fuerte e independiente hace que la gente no se sienta identificada conmigo. Por que nadie es perfecto, ni tan fuerte. Todos tenemos problemas. Quizas yo no los cuento tanto y a veces me parece que es la razón por la cual no se establecen esos vínculos tan fuertes. Soy un poco reservada y también solitaria, ¿por qué no? Y tampoco soy de esas personas que les cae muy bien todo el mundo. Quizas tampoco me gusta ser el centro, o le tengo miedo a eso. Quizas me aparto sola. No lo sé.
    Es algo que estoy intentando descubrir. Más habiendo estado en pareja muchos años, donde focalizas tu atención en una persona y cuando no está te das cuenta de muchas cosas.
    En fin, es cierto que los demás son nuestro espejo y es fundamental poder reconocerlo.
    Gracias!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/03/2018

      Hola María,
      Me alegro de que te guste lo que lees en el blog.
      No sé si quieres romper esa imagen de mujer fuerte e independiente, si quieres abrirte más y compartir tus poblemas, si quieres descubrir qué es lo que pasa para que no lo hagas… Si hay algún miedo detrás, si sueles leerme te habrás dado cuenta de que tu perfil es uno con el que trabajo bastante… El de personas que se esconden detrás de un personaje, ya sea por miedo al rechazo, a que les hagan daño o a lo que sea… Y sabrás también que, en mi opinión, no hay nada que aporte más paz y bienestar que el hecho de sentir que estás siendo tú y como quieres ser, contigo misma y con los demás.
      Te animo a que explores lo que te está pasando y lo que se refleja en esos espejos…
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. JANET 01/03/2018

    Tus post son lo siguiente a maravillosos. Este en concreto me ha encantado de sobremanera. Y es que cada vez que leo un post tuyo, es como si me describiera. No sólo abro mis ojos, sino mi conciencia, o mejor dicho mi inconsciencia. Estoy en este camino de autoconocimiento. Y la verdad que leerte me ayuda muchísimo.

    GRACIAS por tu labor. MUCHISIMAS GRACIAS

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/03/2018

      Qué bien, Janet. Sigue disfrutando mucho tu camino, encantada de acompañarte…
      Un abrazo cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  5. Núria 01/03/2018

    Gracias, Vanessa… Tus publicaciones son un soplo de luz, un «no estoy loca porque eso no me pasa sólo a mí», una esperanza de que a la quinta, o a la octava, o a la tercera, conseguiré ser capaz de leer cómo actuo.

    Y gracias también a los comentarios de aquellos que vais apareciendo, aportáis muchísimo.

    Saludos!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/03/2018

      Muchas gracias por compartir, Nuria. Yo también he caído del guindo a la quinta, y a la octava, y a la nosecuantas… Cada manzana cae por su propio peso cuando está madura, te lo aseguro… Disfruta y confía en ti, cada cosa irá llegando cuando toque… Por mi parte, encantada de acompañarte en tu camino.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  6. Cris 01/03/2018

    Me ha encantado el post y me ha venido bien releer, y releerme a la vez en algunas frases que, si no son las mías, poco le falta. Echo de menos sesiones porqué siempre va bien repasar, nunca se está a salvo de ciertas cosas y es un trabajo diario, pero lo cierto es que todo lo que escribes ayuda, y eso es de agradecer siempre. Super de acuerdo con el «todo pasa para algo». Gracias ?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/03/2018

      Muchas gracias, Cris. En este post no había ningún ejemplo de tu proceso, pero como puedes ver son historias parecidas… En realidad casi todas lo son… Y es mágico y sanador darse cuenta de que a todos nos pasan las mismas cosas y que al final la pócima mágica siempre es la misma: amor a uno mismo. Tú aprendiste muy bien a dártelo ;-), sigue en ello.
      Ya sabes que estoy aquí cuando necesites.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  7. Marta 01/03/2018

    Vanessa, gracias una vez más. Este post refleja algo que aprendí, o al menos descubrí la semana pasada. Viví en mis propias carnes el caso de pedir a un amigo más empatia y escucha por su parte y… ¡eso era justo lo que yo no le estaba dando! Me sorprendió mucho darme cuenta de eso, ¿cómo le podía estar pidiendo algo que yo no le estaba dando y que a su vez daba por descontado que se lo estaba dando? Tu post me hace más valioso el aprendizaje, a la vez que me ayuda a estructurarlo y a tener nuevas herramientas para leer qué hay de mi en cada situación conflictiva. ¡GRACIAS POR SER LUZ!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/03/2018

      Qué chulo, Marta. Es un aprendizaje muy bonito, vívelo desde el amor y la satisfacción, sin exigirte ni juzgarte por ello… Es algo muy, muy habitual, pedir lo que no damos… Lo importante es que hayas sabido verlo.
      Gracias también a ti por compartir e iluminar con tanto Amor.
      Un abrazo muy cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  8. Valeria 01/03/2018

    Sin duda uno de los mejores post que he leído tuyos. En resumen, me quedo con el hecho de que «cuanto mejor te conoces y más alta es tu autoestima, menos percibes a los otros como una amenaza y más como maestros de lo que necesitas aprender y mejorar en ti».
    Creo que establecer una buena relación con los demás no es lo más sencillo en la vida, ya que cada persona es un mundo con aptitudes y actitudes. Lo único que me preocupa es saber diferenciar cuando la otra persona no es un espejo de lo que tú eres, entiendo que se debe reflexionar en lo que está sucediendo para llegar a la conclusión de que si la otra persona actúa de cierta manera no tiene que ver contigo en absoluto.
    En este momento estoy pasando por una etapa difícil para mí y mis relaciones interpersonales. Tus posts me han ayudado mucho a ser una mejor persona y tener una mejor visión de mí y del mundo que me rodea. Muchas gracias por darte el tiempo de ayudar a los demás.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/03/2018

      Me alegro de que te haya gustado tanto el post, Valeria. Creo que siempre tenemos algo que aprender de cada encuentro con alguien, que siempre hay algún espejo en el que entender mejor algo de nosotros mismos. Pero no siempre se debe a que la otra persona sea como tú o tenga alguna cualidad en común contigo. Incluso, cuando te produce rechazo, no tiene por qué significar que es algo de tu sombra, también puede ser algo que estuvo en ti o con lo que has crecido… Es decir, creo que no podemos decir que A siempre significa B, sino que hay que ir observando y viendo en cada caso… Cuando te vas conociendo se va haciendo cada vez más fácil, como que el camino se ilumina más, a la vez que allá al fondo sigue habiendo oscuridad, pero confías en que cuando llegues aparecerán algunas lucecitas :-).
      Un fuerte abrazo y muchas gracias por tus palabras,
      Vanessa

      Responder
  9. Magali 04/03/2018

    Excelente!!! Me encanto!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/03/2018

      Muchas gracias, Magali. Me alegro mucho.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  10. Antonio Rodriguez 04/03/2018

    Hola Vanessa:
    Enhorabuena por el post. Muy ilustrativo, claro y pedagógico a la vez.
    Pero, ¿qué deberíamos hacer? ¿Informar de toda la verdad a nuestra amiga pase lo que pase u ocultar parte de ésta para conservar la amistad? Pienso que hay cosas que si no se saben no hacen daño, menos si no menoscaba la consciencia de uno mismo, pero, ¿esto lo hace a uno dependiente?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/03/2018

      Hola Antonio,
      Creo que informar o no a esa persona de algo depende de cuáles sean tus valores, qué sea eso que no has contado, los beneficios y las consecuencias de hacerlo o no hacerlo… Es decir, que son muchos factores los que influyen y en cada caso y en cada persona será distinto.
      No entiendo a qué te refieres al preguntar si esto le hace a uno dependiente.
      Muchas gracias y feliz día,
      Vanessa

      Responder
  11. Sofía 05/03/2018

    Muy bueno, Vanessa! Hacía ya algún tiempo que no leía sobre coaching (la vida, que me ha tenido distraída…) y este post tuyo me ha venido como anillo al dedo, porque esta misma mañana me ha pasado algo super relacionado con esto.
    Básicamente empecé hace un mes justo en un nuevo trabajo y hoy ha entrado otra chica, nueva también. El día que yo llegué fue todo muy raro y muy frío (escoceses que son…) y nadie me hizo ni caso, pero esta chica ha venido hoy y los jefes la han presentado al resto del equipo y tal. Y yo me he puesto de mal humor pensando: ¿Por qué a esta le hacen más caso que a mí?? ¿Cuál es la diferencia?
    Ninguna. Lo que pasa es que yo tendría que haber sido un poco más valiente ese primer día y haberme presentado en lugar de esperar a que otro lo hiciera por mí. Y la otra pobre acaba de llegar y ya no me cae bien porque yo no soy capaz de aventurarme en una conversación con mis compañeros y ella A LO MEJOR sí (a lo mejor no, quien sabe…).
    Y si fuera la primera vez que me pasa, todavía jaja, pero por lo menos he podido verlo a tiempo (lo cual no quiere decir en realidad que pueda controlarlo). Qué desastre, jaja.
    En fin, que este post ha sido como una confirmación de todo lo que he estado pensando yo esta mañana. ¡Gracias por tus palabras! Me siento más tranquila sabiendo que no soy la única… Y trabajaré en ello 😉

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/03/2018

      Hola Sofía,
      Qué ejemplo tan chulo, muchas gracias por compartirlo. Acepta cómo fuiste, que seguro que en ese momento estuvo bien que fuera así para que ahora hayas aprendido esto, y la próxima vez que vivas una situación aprecida confía en que serás capaz de aventurarte en esa conversación con tus compañeros.
      Tus jefes pueden haber tenido mil motivos, como estar muy liados el día que tú llegaste o saber que tu compañera se sentía insegura y que por eso procuraran cuidar más su llegada. Mil motivos posibles, :-).
      Y tómate un café con esa nueva compañera, que no tiene nada que ver con esto ;-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  12. Eliberto moreta 28/03/2018

    Wao, muchas gracias…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 01/04/2018

      Un placer, Eliberto.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  13. Erika 07/04/2018

    Gracias por tus posts Vanessa, muy acertados. Recién me vuelvo a conectar con el camino del auto conocimiento y me llamó la atención el ejemplo de la chica que buscaba más atención de su amigo. ¡Es la historia de mi vida! Lo que no logro entender es qué hacer en estos casos ¿alejarme de la persona para que pueda darse su espacio y brindarle la oportunidad de acercarse cuando se sienta listo? Sé que todavía me falta mucho por aprender jeje. Saludos desde México ??

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 08/04/2018

      Hola Erika,
      Creo que lo primero sería darte cuenta de qué parte es tuya, de tus inseguridades, de tu miedo a que te quieran o de la tendencia a adivinar lo que les pasa a los demás. Lo que sea en tu caso, reconocerlo en ti.
      Y después hablar con esa persona sin miedo a mostrarte vulnerable ante ella y decirle lo que sientes y lo que necesitas.
      En grandes rasgos, creo que ese sería el camino :-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  14. Jero 12/08/2018

    Hola, un post muy interesante, que hace pensar el porqué de muchas cosas. La aceptación de uno mismo es fundamental. Aprender de cada situación y de cada vivencia también lo es, y no verlo todo como algo malo, sino como una enseñanza acerca de nosotros mismos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/08/2018

      Jero,
      Totalmente de acuerdo con tu reflexión, muchas gracias por compartirla :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  15. Ra 23/08/2018

    Hola Vanessa,
    Me ha gustado mucho tu post. En mi caso estoy viviendo el espejo con mi chico y sigo preguntándome y perdiéndome. He llegado a aceptar que soy una dependiente emocional, miro en él sus inseguridades y muchas son mías. El me pide tiempo para estar solo, sé que todo lo que me refleja él sale de mí, pero no sé hasta qué punto es mi espejo. Estoy mucho mejor desde que he empezado a conocerme pero mi situación con él me bloquea. Muchas gracias por tu post.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 23/08/2018

      Hola Ra,
      Lo primero, no somos dependientes emocionales. Vivimos situaciones de dependencia emocional, de las que podemos salir, pero no somos eso. Cuando hablas con un «soy» te quedas estancada en eso, mientras que si dices «estoy pasando por» te estás dando a ti misma la oportunidad de trascender esa situación.
      Deja tiempo, deja espacio, observa, comprende y acepta que estás en un camino que no tiene freno ni acelerador… Cada cosa a su ritmo y en sus tiempos… Y siempre con mucho amor y mucha comprensión hacia ti misma.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  16. Cinthia 29/09/2018

    Hola Vanessa! Te leo hace poco y me he sorprendido con este post! Habia leído antes de las proyecciones pero no terminaba de entenderlas y, wuau, esto me ha iluminado.
    Muchas gracias por todo lo que nos enseñas, realmente es enorme la ayuda que das. Te mando un beso desde Argentina.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/09/2018

      Muchas gracias, Cinthia. Me alegro mucho de que te haya gustado y te haya ayudado a entenderlo.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  17. Emma 21/03/2019

    Hola,
    Me ha encantado el artículo, éste y todos los que escribes, tu forma de contarlo me llega.
    Me ocurre con una amiga a la que admiro y adoro, risueña, alegre, positiva, pero que en algunos momentos su actitud explosiva, de bromas constantes, de no parar de hablar, de ensalzarse, me molesta… Pero no se detectar porqué me causa esa sensación de querer alejarme. ¿Es quizá porque me gustaría ser así? ¿Porque debería valorarme más?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 04/04/2019

      Hola Emma,
      Pues la ley del espejo se puede cumplir por varias premisas. No las recuerdo todas, pero se resumen en que eso que te remueve puede ser porque está en ti y lo rechazas, porque antes fuiste así y cambiaste sin acabar de integrar esa parte o porque deseas ser así y no te das permiso para sacar esa parte de ti.
      De lo que sí me voy dando cuenta, cada vez más, es que cuando algo de alguien nos remueve y nos causa rechazo, es que hay algo de eso en nosotros. En cambio, cuando no lo hay, eso del otro puedes verlo pero no te remueve ni te causa ningún malestar. No le das más importancia.
      Sigue observándote, lo has pillado muy bien ;-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  18. Alejandra 29/04/2019

    Hola,
    Es justo lo que buscaba para dar respuesta a mis preguntas. En realidad no comprendía claramente este tema y tu artículo me ayudó, en buena hora.
    Estoy tratando de reinventarme, conociéndome mejor, lo cual no se me ha hecho fácil, y es que hay veces que no logro aceptar cada cosa que encuentro.
    Me siento muy identificada con varios ejemplos mencionados, según tu criterio ¿qué es lo que refleja las relaciones amorosas que después de un tiempo demuestran que no se sienten comprometidas por completo o son infieles? Esto ya llega a ser un patrón pero, ¿cómo trabajarlo?
    Saludos
    Un abrazo enorme 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 01/05/2019

      Alejandra,
      Me alegro mucho que el post te sirviera para comprender mejor el tema del espejo. Creo que cada caso es diferente, que no siempre es el mismo el motivo por el que alguien después de un tiempo no se siente comprometido o termina siendo infiel. Si te refieres a que ese es el patrón que se repite en tus parejas, yo te animaría a buscar en ti qué es lo que estás creyendo en tu subconsciente. Por ejemplo, si no me creo merecedora de un amor honesto y sincero o si creo que las personas siempre terminan engañándome, no me daré permiso para encontrar alguien que me trate bien.
      No puedes cambiar a los demás, pero siempre puedes cambiarte a ti y ser la persona que quieres ser para tener la vida que quieres tener.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
      • Soledad 19/06/2019

        Hola Vanesa,
        Me gustó la ley del espejo. ¡Buenísimo! A mí me sucede algo parecido con el tema de el cariño por mi pareja. Soy muy dependiente de su cariño y cuando no es cariñoso me hace sentir mal o me enoja esa parte de mi pareja. ¿Será por algo mío? Me ayudas, gracias :).

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 24/06/2019

          Hola Soledad,
          Bueno, creo que hay dos partes. Por un lado, lo que sentimos con los demás habla más de nosotros que de ellos, así es. Por ejemplo, en el caso que me comentas, puede ser que ese sentirte mal y enojarte cuando tu pareja no es cariñosa tenga que ver con una falta de amor a ti misma, miedo al abandono, miedo a no ser sufiente… Pero por otro lado, cuando te sientes así, tienes derecho a expresar tus deseos y necesidades al otro, a decirle de forma asertiva cómo te sientes y lo que necesitas. Esto no quita para que seas consciente y trabajes la parte de ti que se refleja en esa relación y lo que eso te muestra de ti, porque si algo te enoja en mi opinión sí que habla de ti. Es decir, hay dos caminos para trabajarlo, uno es comprender lo que eso te dice de ti y el otro es expresarlo y pedir lo que necesitas.
          Espero haberte aclarado.
          Un abrazo grande,
          Vanessa

          Responder

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