Cómo hacer que lo que das vuelva a ti multiplicado

Das - pareja abrazada de espaldas

Tengo una amiga que casi siempre está hablando de lo que los demás hacen mal, de lo mal que la tratan, de que está harta, de que no se lo merece, de que la culpa es de ellos… Siempre criticando a otros, haciendo juicios sobre sus comportamientos, pensando mal y creyendo que ella da mucho más de lo que recibe y que el mundo es injusto.

Es, lo que llamaríamos, una persona tóxica. Y, ¿sabes por qué no puedo ayudarla? Porque no quiere, porque está cerrada a ver más allá de sí misma.

Porque (casi) nunca se pone en el lugar del otro, porque pocas veces sientes que te escuche o que tenga interés en lo que le estás contando, porque sólo piensa en sí misma.

Si yo pudiera, si ella quisiera ver, ¿qué crees que le mostraría?

Pues le mostraría que su vida es un espejo de sí misma, que es ella la que no acepta, la que exige, la que espera, la que juzga, la que critica… Es decir, ella cree que da mucho más de lo que recibe, pero lo cierto es que no está dando nada, y por eso no puede recibir nada.

Porque en el Universo todo está unido, y cuando una persona corta ese flujo natural y no se permite dar, tampoco puede recibir.

Hay muchas maneras de no dar y de no contribuir a este flujo y a este equilibrio natural…

Pueden ser esas personas que dan para recibir… doy para que me vean, para que me reconozcan, para que me agradezcan… En vez de dar con la única intención de dar, dan para recibir.

O esas que dan escuchando a los demás pero no se abren y no cuentan nada de sí mismas… Creen que son generosas al escuchar, pero no lo son si no se permiten mostrarse vulnerables ante los demás.

O las que dan lo que les sobra y creen que eso es ser generoso…

O esas que ayudan y no se dejan ayudar, que van de fuertes y dejan que el que está en frente se desmorone pero ellas jamás se dejan ayudar.

O las que exigen mucho a los demás y se decepcionan todo el rato porque esperan que los demás den tanto como ellas dan, sin comprender que no están dando de una forma auténtica sino esperando algo a cambio.

O las que dan porque sienten que cuando lo hacen eso las coloca en una situación de superioridad respecto al otro…

¿Crees que una persona que todos reconocemos como generosa, alguien como Gandhi o Teresa de Calcuta, daba de alguna de estas formas?

No, alguien generoso de verdad da porque le sale dar y porque quiere aportar.

Y porque lo he vivido, porque he experimentado ese cambio que supone pasar de “dar para recibir” a “dar porque lo sientes y lo deseas”, te puedo asegurar que la generosidad es un ingrediente imprescindible para esa felicidad interior y auténtica, esa que te acompaña pase lo que pase a tu alrededor y aunque el mundo se desmorone.

Esa es la verdadera generosidad, la de dar sin esperar nada a cambio, la de saber que la mejor recompensa de dar es el mismo hecho de dar y el cómo eso te hace sentir…

Creencias que nos impiden dar

Entonces, ¿por qué las personas no somos más generosas? ¿Por qué tantas veces presumimos de algo de lo que, en realidad, carecemos?

Pueden ser muchos los motivos que dificulten ese dar desde la autenticidad, aquí te muestro algunos:

1.Esperar recibir de la misma forma que das… Cuando eso es imposible, porque cada persona responde de una manera. Y te aseguro que cuando das desde el corazón y no desde el ego, eres capaz de verlo. Eres capaz de percibir el agradecimiento en la otra persona, y notas que el otro lo valora y te responde.

2.No permitirte pedir. Porque cuando no sabes pedir es imposible que des de una forma completa y auténtica.

3.Pensar que eres más feliz cuanto más tienes. Y no, eres más feliz cuanto más compartes.

4.Creer que lo que das lo pierdes. ¡Nooooo! Primero, porque el mundo es abundante y hay de sobra para todos.

Y, segundo, porque dar ya es recibir. Y porque cuando das los demás lo valoran, se sienten agradecidos y de un modo u otro te lo devuelven.

Además el hacer que los demás se sientan bien te hace sentir bien contigo, te hace sentir que eres válido y que puedes aportar. Así es como al dar has ganado mucho más de lo que puedas haber perdido.

5.Pensar que tú no te mereces recibir, porque eso hace que también pienses que no tienes nada que dar.

6.Creer que tú no tienes nada que dar ni que aportar a los demás… Cuando todos tenemos algo que aportar. No tiene que ser nada material ni un gran consejo, sino que puede ser algo mucho más mágico, como una sonrisa o un abrazo.

7.Darle al otro mucho más de lo que es capaz de devolver. Porque eso genera un desequilibrio en el que tú te quedas vació y generas una deuda que el otro no puede satisfacer.

8.Esperar a ser tú quien recibe primero, y sólo estar dispuesto a dar cuando ya has recibido. Y no, la verdadera generosidad es la que nace de ti, y no la que surge para saldar una deuda.

Y ya, para nota, es ser generoso con alguien que sientes que es egoísta contigo.

9.Pensar que sólo puedes dar cuando estás fuerte y te sientes bien contigo. Otra mentira, porque tenemos tanto y tan bueno dentro que podemos dar siempre, incluso cansados, tristes o estresados.

10.Creer que la generosidad es algo innato y que si no eres generoso de nacimiento ya no puedes serlo. ¿Sabes? En mi opinión la generosidad está en todos nosotros, y después hay quien aprende a hacer uso de ella y quién no… Pero todos podemos aprender si de verdad queremos hacerlo.

¿Sabes que todo está conectado?

Como te decía antes, comparto lo que demuestra la física cuántica sobre que en el Universo todo está conectado y que en lo que se refiere a la materia y a la energía todo es uno.

Por eso, porque yo soy tú y tú eres yo, todo lo que va vuelve. Y, además, suele hacerlo multiplicado.

Así que cuando das no pierdes, como te puede estar haciendo creer tu ego. Al revés. Cuando das dejas que el flujo de la vida siga su curso y lo que recibes es mucho más grande que lo que entregaste.

Sí. Ten por seguro que dar es recibir. Que cada vez que das ya estás recibiendo. Y sí, puede ser egoísta dar desde este pensamiento, pero es la forma más altruista y generosa de dar. Además de que ya sabes que para mí el egoísmo no siempre es malo.

Dar con el corazón, para aportar y para hacer feliz a otro y ser feliz tú con ello no puede ser malo… ¿Cómo iba algo así a ser malo?

Cuando a los Reyes Magos les das antes de pedir

¿Por qué crees que he escrito este post en esta fecha? Pues porque los Reyes Magos son una fecha para pedir. Unos días en los que nos preguntamos unos a otros “¿Qué les has pedido a los Reyes Magos?”. Y yo quiero invitarte a dar, a preguntarte qué puedes aportar y a dar con el corazón a todos los Reyes Magos que te rodean ;-).

Así que haz una lista con todas las maneras de dar que se te ocurran: escuchar a alguien sin prisa, preguntar qué tal con verdadero interés, hacer un cumplido, sonreír con el corazón, confiar en alguien porque sí, dar las gracias de verdad, apuntarte a alguna labor altruista, hacer algo por alguien cuando menos ganas tengas, hacer el esfuerzo de perdonar a alguien, echar una mano a un compañero en sus tareas, celebrar que a alguien le va bien, permitir que un amigo sea como realmente es y no como a ti te gustaría que fuera, pensar bien respecto a las intenciones del otro…

Hay mil y una formas gratuitas de ser generoso. Elige las que más vayan contigo y proponte hacer cada día al menos una cosa.

¿Con cuál vas a empezar? Me gustaría mucho que lo compartieras en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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15 comentarios

15 comentarios
  1. Irene 04/01/2018

    Gracias Vanessa. Lo tendre muy presente 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/01/2018

      Me alegro, Irene. Gracias a ti también.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Sonia 04/01/2018

    Muchas gracias Vanessa, me gustan mucho tus artículos, me parecen muy útiles y realistas.
    Me ayudas mucho!!!?????

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/01/2018

      Me alegro mucho, Sonia. Encantada de poder hacerlo.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  3. JULI 04/01/2018

    No me gusta contestar el teléfono en mi trabajo, así que empezaré por atender el teléfono de buena gana, siendo amable con mis compañeros.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/01/2018

      Muy buena idea, Juli. Me ha gustado, muchas gracias por compartirla.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Dulce 05/01/2018

    Hola Vanessa. Muchas gracias por todo lo que nos das. He aprendido mucho y reconozco que necesito aprender más. Siempre seguiré adelante y aportando de corazón.
    Me gustaría contarte cómo fui de niña. Pero te dire que he superado muchos miedos. Sin embargo con los miedos internos son con los que me enfrento día a día.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 08/01/2018

      Muchas gracias, Dulce. Me alegro de que hayas aprendido mucho y superado muchos miedos. Todos tenemos algo que aprender, forma parte de este camino que es la vida, ir aprendiendo cada día y superando esos pequeños miedos para ir creciendo con ellos. Te deseo lo mejor en tu camino.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  5. Vanesa Camavilca 09/01/2018

    Hola Vane!!!

    Qué lindo es volver a leer lo que con tanto amor nos escribes. Yo quiero comenzar con querer escuchar de verdad y no tener juicios en ese momento. Y continuar en esa sintonía de fluir y dar de corazón.
    Te agradezco mucho por tu servicio, me encanta y aumenta mi felicidad al leerte. Ahora estoy leyendo los 4 acuerdos y siento que sumado con esto me empodera. <3 <3

    Feliz Martes!!! 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/01/2018

      Qué bonito camino que estás andando, Vanesa. Me alegro mucho, muchas gracias por compartirlo.
      Un abrazo fuerte y cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  6. Greis 20/01/2018

    Hola Vanessa,
    ¡¡Gracias por todo lo que haces por nosotras!! Tengo un hijo de 16, y sé que hace cosas feas que no estoy de acuerdo. Y es más, me repugna. No puedo tratarlo con cariño y ya no me sale seguir aconsejandolo. Primero, porque no me escucha. Y segundo, quisiera hacerlo de una forma amena y no me sale. Lo único que quiero es que se vaya a sus 18. Perdón por ser tan sincera, es el único que tengo. Abrazo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 22/01/2018

      Greis,
      Por mi parte no tengo nada que perdonarte, la que ha de perdonarse eres tú.
      No puedo darte un consejo sobre tu hijo, primero porque no os conozco y segundo porque no soy quién para ello. Las respuestas las has de encontrar dentro de ti. Y, desde el amor de madre que estoy segura de que sientes, tomar decisiones. Es algo importante y creo que es bueno que lo tengas claro para que más adelante no te arrepientas.
      Y si tú ya no puedes hablar con él, intenta que lo haga una persona en la que él confíe. Pero no para convencerle de nada, sino para apoyarle. Soy de las que piensa que todo mal comportamiento viene de una necesidad de atención y cariño. Ojo, no digo que tú no le hayas dado esa atención y ese cariño, sino que por el motivo que sea él siente esa falta.
      Un abrazo muy cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  7. ROSA 22/02/2018

    Un post en el que más de uno, por no decir todos, podemos ver reflejadas algunas de nuestras conductas. Muchas gracias por ponerme frente a la realidad.

    Responder
  8. Auxi S. 28/04/2020

    Muchas gracias! Sabias palabras, y de «causalidad» llegué a leerte, en el momento oportuno.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/04/2020

      Muchas gracias, Auxi. Me alegro mucho de que te haya servido y gustado.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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