Te cuento cómo le puse límites a la persona más tóxica de mi vida (paso a paso).

Cómo afrontar un fracaso tras otro cuando buscas pareja

Pareja en la playa - Cómo afrontar un fracaso tras otro cuando buscas pareja

¿Qué pasa cuando quieres tener pareja y, una y otra vez, te ilusionas y te vuelve a salir mal?

Uno porque fue desapareciendo hasta que hizo mutis por el foro…

Otro que le diste carpetazo porque solo buscaba entretenimiento…

Otro que parecía ideal y también se convirtió en rana…

Otro que era ideal, pero no terminaba de cuajar…

Y ahí estás tú, un poco harta de pasarlo mal y empezando a pensar que estás bien sola.

Pero teniendo que tragarte las ganas de conectar con alguien.

¿Cómo gestionar esto? ¿Cómo afrontar un fracaso tras otro cuando buscas pareja?

Vale, te voy a contar lo que me ha funcionado a mí.

Desde mi última pareja hasta la actual pasaron seis años, cientos de conversaciones frustradas y muchos intentos de algo que se quedaron en una o dos citas.

Vamos, que yo era de las de pico y pala.

Hasta que ha pasado.

Y, si echo la vista atrás y reflexiono, me doy cuenta de que ha habido 5 claves para que esto saliera bien (super bien, para ser exactas, si miro a la persona que ahora está a mi lado):

 

1. Saber descartar sin engancharme.

Lo he dicho siempre: es tan importante saber descartar como saber elegir.

Así que si siempre te encuentras al mismo tipo de hombre y te vas adaptando sin identificar que ese es el perfil que no te sienta bien, ojo cuidado.

Porque puede ser que estés buscando con hambre (desde la necesidad de que el otro cubra algo), en vez de buscar con el estómago lleno (lo que viene a ser “yo sola ya estoy bien, y si estoy con alguien, pues mejor”).

Y aquí reconozco que tengo un punto fuerte, porque estoy muy a gusto sola y me entusiasma mi vida conmigo.

Que no soy de las que dejo para cuando tenga pareja algo que puedo hacer hoy.

Pero es verdad que también tenía muuuchas ganas de compartir con alguien bonito…

Y tener ganas está perfecto. El problema es cuando esas ganas te hacen quedarte donde no es.

Porque esto no va de “me quedo contigo, y ya cambiarás”

Esto va de “me quedo contigo porque no quiero que cambies nada”.

Y esto me lleva al segundo punto…

 

2. Saber elegir y validar mis expectativas.

Y eran altas, muy altas. Lo reconozco.

Así que mantenerlas sin claudicar puede ser de lo que más me ha costado.

¿Qué me ha servido? Aceptar que estaba siendo exigente y asumir las consecuencias.

“Esto es lo que quiero y esto es lo que me gustaría. Y para menos de eso, pues ya estoy bien sola”.

Como sea en tu caso, pero colocándote en un lugar de protagonista a la hora de buscar pareja.

Porque sabes que no depende de ti a quién conoces.

Pero sí depende de ti con quién te quedas.

 

3. Aceptar el rechazo sin llevarlo a mí.

Cuando alguien desaparece, o no se compromete, o no termina de estar presente…

Y crees que el problema lo tienes tú, que estás haciendo algo mal, que no gustas lo suficiente… estás vendida.

Porque si tienes un tema con el rechazo te vas a quedar enganchada, precisamente, a los que te rechazan.

 

4. La confianza absoluta en que conocería a alguien tan bonito como me imaginaba.

Sin fijarme en los que eran todo lo contrario y empezar a repetir eso de “qué mal está el mercado”.

Sin irme al drama de que “no va a aparecer nadie”.

Sin compararme con otras personas y empezar a contarme que a ellas les costaba menos que a mí conocer a alguien.

Y manteniendo siempre la confianza.

Erre que erre, hasta que apareció.

 

5. Pero, sobre todo, lo que más me ha servido es saber sostenerme en el camino.

Saber acompañarme y priorizarme en cada historia, mientras iba viendo qué pasaba y a dónde llegaba eso.

Porque no es que una historia fallida no te afecte. Es qué haces cuando te afecta…

No es que no te puedas frustrar o estar triste o cabrearte. Es que eso te lo lleves a ti y creas que la culpa es tuya…

No es que no puedas tomarte algún descanso para coger aire cuando alguien te ha dejado tocada…

Es que le pongas tanta energía a cada intento y te pierdas tanto a ti misma que acabes agotada y queriendo mandarlo todo a la mierda.

Por eso, para mí, ha sido tan importante saber descartar y saber elegir bien como saber sostenerme mientras lo hacía.

Si quieres aprender, de mi mano y con mis triunfos y mis fracasos sobre la mesa, prueba esto.

 

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Soy Vanessa Carreño, fundadora de Coaching to Be. Desde 2012 acompaño a mujeres que se sienten inseguras y culpables a menudo y que están demasiado pendientes de agradar a los demás, olvidándose de sí mismas.

Unas eligen trabajar conmigo de forma individual. Otras prefieren hacerlo a su ritmo a través de mis cursos online.

El cómo da igual. Lo importante es que empiezan a valorarse, a pensar en ellas sin sentirse egoístas y a hacerse valer sin sentirse culpables.

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