Qué hacer si tienes miedo a lo que piensen los demás

Mujer al aire libre

¿Haces cosas que no quieres hacer para gustar a los demás? ¿Dejas de hacer lo que quieres por miedo a lo que piensen los demás?

Si vives pendiente de complacer, de que te valoren, de quedar bien, de que te admiren, de que se sientan orgullosos…

Si tienes miedo a lo que piensen los demás, a decepcionarles, a que se molesten, a que te juzguen, a que te critiquen, a que te rechacen

Si vives pendiente de gustar a los demás, no estás viviendo.

Así de rotundo. Así de sencillo.

El miedo a lo que piensen los demás es uno de los temas que más trabajo en mi programa de autoestima, y también hablo mucho de ello en el blog.

Por ejemplo, recuerdo a una coachee que no se atrevía a decirle a su compañera de trabajo que le resultaba muy molesto algo que la otra hacía. Prefería callarse y fastidiarse ella, a la posibilidad de no gustarle a su compañera.

O alguien (otra coachee) que se esforzaba mucho por hacer lo que le gustaba a su pareja y lo que pensaba que él esperaba de ella. Para no decepcionarle, intentaba ser la que creía que más le iba a gustar a él (en vez de ser ella, y punto).

Sigo con ejemplos: una mujer que está pendiente de lo que sus suegros pensarán de ella porque se ha puesto a estudiar y no está trabajando. “Van a decir que soy una mantenida” (lo ha visto en su bola de cristal ;-).

O el de otra coachee que está completamente desbordada de trabajo pero no quiere decir nada por lo que puedan pensar, “que no vaya a decir mi jefa que no estoy comprometida o que no soy responsable”.

Resumiendo: me da miedo lo que piensen los demás, me da miedo no gustarles. Así que dejo de vivir (porque dejo de ser yo).

Y si me siento mal, si me siento cansada, insegura, enfadada o si tengo ganas de estar sola, me lo callo. No vaya a ser que a alguien no le guste.

Y si estoy dándole vueltas a una decisión, les pregunto a los demás a ver qué les parece, para estar segura de que lo aprobarán (no vaya a ser que lo que elija no les guste).

Y si estoy con gente tengo que tener siempre una buena idea, proponer cosas interesantes, tener el comentario más ocurrente y saber mucho de todo. Aunque lo que diga no me guste a mí, si les gusta a ellos ya está bien.

Y si estoy amargada porque vivo pendiente de alcanzar el ideal de éxito de otros y ya ni me acuerdo de lo que yo quería, pues no pasa nada. Voy tirando, que los demás son más importantes que yo.

¿Lo ves?

Hace poco presencié una reunión de cuatro personas que forman parte de un comité y estaban debatiendo sobre algo. Se notaba un montón quien estaba en la reunión y quien estaba en “lo que los demás piensen de mí”. Uno de ellos, el único que estaba centrado en la decisión que querían tomar, era el que más estaba aportando, porque los otros tres estaban más pendientes de dar la idea que más gustara al resto que de resolver el asunto.

Y esto, por cierto, pasa mucho en las reuniones…

Insisto: cuando estás pendiente de lo que piensen los demás dejas de vivir, porque dejas de ser tú.

Por ejemplo, tengo una coachee a la que le encantaría cambiarse de trabajo, pero eso implicaría hablar en público, y a veces en inglés. Y claro, “¿qué van a pensar? ¿Y si hago el ridículo? Yo no soy espontánea… ¿Y si me miran y no sé qué decir?”.

Y dejas de vivir porque, pendiente de gustar a los demás, te olvidas de ti y de lo que tú quieres y te apetece. Como me decía otra coachee, “por no fastidiar a los demás me fastidio yo… Pero es que si hago lo que yo quiero y alguien se disgusta es peor, porque después me siento culpable”.

Esto también es muy habitual, decir que sí a todo para que nadie se moleste y para no sentirte culpable

Pero vamos a ver, ¿qué culpa tienes tú de que el otro se disguste porque hagas X o no hagas Y? Eso es del otro y de sus expectativas, ¡no es tu responsabilidad!

Y, claro, cuando vives con miedo a lo que piensen los demás, cuando no puedes NO gustarle a alguien, a menudo te terminas enganchando en una relación y esforzándote por gustarle a una persona, incluso aunque esa persona no te guste a ti o no te esté tratando bien.

Y todo porque, en cualquiera de estos casos y de los que se te hayan ocurrido mientras leías esto, gustarle al otro es más importante que gustarte a mí misma.

Eso es dejar de vivir, por si no te habías dado cuenta.

Siete claves para el miedo a lo que piensen los demás

¿Te suena? ¿Cuántas cosas has dejado de hacer por miedo a lo que piensen los demás?

¿Cuántas veces has puesto el gustarle a alguien por delante de gustarte a ti?

¿Qué harías diferente cada día si dejaras de responder por el miedo a lo que piensen los demás? ¿Qué harías distinto hoy, mañana o pasado, si tu prioridad fuera gustarte a ti?

Allá vamos, para que lo consigas, te cuento siete ideas para que te las grabes a fuego.

1.Acéptalo, no pasa nada.

En serio, acepta que tienes miedo a lo que piensen los demás. No pasa nada por sentirlo, el problema lo tendrías si no te importara un pimiento no gustarle a nadie.

Está bien, no eres una asocial, te importa pertenecer al grupo y estás sana. Hasta aquí, todo va bien.

2.El problema es que necesites gustarle a todo el mundo. O a determinada persona en concreto, que no soportes no gustarle a alguien en particular. Y que eso sea más importante que gustarte a ti. Ahí, ya no vamos tan bien.

Pero, igualmente, necesitas aceptarlo para poder trabajar en ello.

3.Comprende que es natural que haya alguien a quien no le gustes.

No gustar es tan natural como gustar. Lo que yo escribo no le puede gustar a todo el mundo, ni yo le puedo gustar a todo el mundo, igual que no a todo el mundo le gusta la música clásica, hacer deporte o la comida japonesa. Igual que a mí no me gusta todo el mundo.

Cada uno tiene su público. Si tú eres tú, les gustarás a las personas que conecten contigo, y no les gustarás a las que no conecten. Y da igual que sea un compañero de trabajo, el amigo de un amigo o tu suegra.

A quien le tengas que gustar, le gustarás, y a quien no, no. Porque con toda probabilidad esa persona tampoco te va a gustar a ti.

Pues eso, que cada uno tiene su público y que nadie puede gustarle a todo el mundo.

Así que si te atreves a ser tu misma dejaras de gustarles a las personas a las que no les gustan las personas como tú. Bien, ¿qué problema hay? Si para gustarle a alguien tenías que dejar de ser tú, ¿qué más te da lo que piense esa persona?

Dicho de otra forma: ¿Tú prefieres a una persona falsa que te gusta o a una auténtica que no te gusta?

A nadie le gusta la falsedad (aunque sea inconsciente). La olemos a leguas y la rechazamos.

Es más probable que nos guste alguien que es auténtico, incluso aunque no encaje en nuestros valores o en nuestra forma de ver la vida, que alguien que no lo es.

Y si tú no te sientes igual de cómoda con todo el mundo, es de cajón que los demás tampoco. Pero que alguien no se sienta cómodo contigo no dice nada bueno ni malo de ti, simplemente no sintonizas con esa persona, pero no por eso vales más o menos.

4.Si alguien te critica porque no le gusta cómo eres, ¡no tiene nada que ver contigo!

Ser tu misma implicará que no le gustes a alguien, vale. Y es respetable por ambas partes.

Pero también puede ser que ese alguien se decepcione, que se moleste o incluso te critique. Muy bien, allá él, ¡porque eso es suyo!

Una crítica habla del que la hace, no del que la recibe. Es su opinión y no tiene que ver contigo (si tú no dejas que lo tenga).

Por ejemplo, puede ser que alguien te juzgue por ser demasiado X con tus hijos o demasiado poco X con tus hijos, pero eso habla de esa persona, de sus expectativas y de sus creencias, no de ti.

Las críticas son opiniones subjetivas de quien las hace. ¡No son verdades absolutas! Es su opinión, y la tuya es igual de válida aunque sea diferente.

Y, sí, es muy difícil ser tú misma y que nadie te critique…

Pero es que el que quiera criticarte, siempre encontrará un motivo para hacerlo, seas tú misma o no.

Digas lo que digas. Si dices A le parecerá mal a alguien. Si dices B, también a alguien. Si un día dices A y otro B, también habrá quien te critique por cambiar de idea. Si hablas bien de ti, dirán que eres una creída. Si hablas mal de ti, dirán que te falla la autoestima. Si lo haces, que está muy mal hacerlo. Si no lo haces, que eres una cobarde.

En definitiva, si tomas tus decisiones y vives tu vida (igual que si haces lo contrario) siempre habrá alguien a quien no le gustes. ¿Qué dice eso de ti? ¡Nada! Porque, insisto, una crítica habla del que la hace, no del que la recibe…

Puede ser que le fastidie que tú te atrevas y él no. Puede ser que hable de su frustración y su rabia por no estar haciendo nada. O de su rechazo a las personas seguras de sí mismas. O de su poco respeto a los que son diferentes a él.

Lo que sea, habla del otro y no de ti.

(Otra cosa muy diferente es que le pidas a alguien su opinión y te la dé desde el respeto, y que desde ahí tú elijas priorizando la tuya propia y el otro lo respete).

5.Date permiso para no gustarle a alguien.

De hecho, te retaría a que en menos de veinticuatro horas, y siendo tú misma, consigas no gustarle a alguien ;-).

Porque sólo entonces te darás cuenta de que no es tan grave, y de que puedes lidiar con ello. Porque podrás, ¡claro que podrás lidiar con ello y que no será el fin del mundo!

Las exigencias nos las ponemos nosotras, como que tengo que ser estupenda, y fantástica, y delgadísima, y una madraza, y una superamiga, y decir que sí a todo, y hacerlo todo muy bien, y no decepcionar a nadie

Y cada vez que haces algo piensas en cómo lo has hecho, en qué van a decir, en que ojalá esté perfecto y que les guste…

¿Y si sólo lo hicieras y punto? ¿Y si lo hicieras como a ti te apetece en ese momento? ¿Y si no te exigieras tú lo que nadie te ha pedido? ¿Y si no tuvieras que gustarle siempre a todo el mundo?

Cuando aceptas que no gustarle a alguien es algo natural, puede dolerte, pero ya no te hace sufrir.

Y cuando te das cuenta de que una crítica habla más de quien la hace que de quien la recibe, ya no tienes miedo a que te critiquen ni saltas con las uñas afiladas cada vez que alguien lo hace. Porque si tú te gustas y no te criticas a ti misma (ejem, ejem), que otro lo haga dejará de ser lo importante.

6.Deja de querer controlarlo todo, ¡Y deja de querer controlar a los demás!

A quien le gustas y a quién no. Lo que piensan y lo que no piensan. Lo que dicen y lo que no dicen. Lo que sienten y lo que no sienten. Lo que les molesta y lo que no les molesta. Lo que critican y lo que no critican…

Con la familia, por ejemplo, pasa mucho esto de necesitar gustarles y hacer de todo por no decepcionarles. Pero que alguien se decepcione no depende de ti, depende de él y de sus expectativas contigo. Si tú quieres algo y otra persona espera algo diferente de ti y se decepciona, el problema es suyo, porque no te acepta y no te respeta como eres.

Es decir, si el otro cree que deberías hacer algo y eso no es lo que tú quieres, ¡es su tema!

Si cedes una vez te acabarás alimentando de la necesidad de aprobación y reconocimiento.

Por eso, recuerda que eso es suyo, que no depende de ti ni lo puedes controlar, y date permiso para que no tenga nada que ver contigo.

7.Gústate a ti.

Que, al final, es de lo que va la vida, y se nos pasa de largo…

La única persona que ha de validarte eres tú. La única que sabe lo que necesitas o es mejor para ti eres tú.

Tú eres la dueña de tu vida y la responsable de satisfacer tus expectativas, no las de otros. Así que actúa en consecuencia con ello…

Cada día piensa en quien tendrías que ser hoy para gustarte. Como serías, como responderías a esto, como harías lo otro…

Y por la noche reflexiona sobre los momentos en los que te has gustado y aquellos en los que no. ¿Y qué harías diferente mañana para gustarte?

Así será como gustes a las personas que sintonizan contigo. Así, siendo tú y actuando en base a tus valores y a lo que sientes y quieres en cada momento, sentirás que gustas a las personas a las que te merece la pena gustar, las que te valoran por ser auténtica.

Porque lo que te hace única, tu esencia, tu belleza particular, eso que sólo brilla en ti, solo se puede manifestar cuando eres tú misma. Cuando eres de verdad, con todas las consecuencias (y no cuando eres “de mentira” por miedo a lo que piensen los demás).

Porque sentir que estas siendo tú, que eres coherente contigo misma y que te gustas, es el mejor regalo que te puedes hacer a ti misma.

Porque elegir desde el miedo a lo que piensen los demás es como tenerle miedo a vivir.

Porque vivir implica elegir a quién no vas a gustarle (para gustarte a ti).

Y porque siempre habrá a quien no le gustes. Siempre, lo quieras o no. Pues, por lo menos, que sea gustándote a ti, ¿no?

¿Qué me dices? ¿Te apuntas al reto de ser tú misma, y a quien no le guste que no mire? Me encantará que lo compartas conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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30 comentarios

30 comentarios
  1. Rosa 15/10/2020

    ¡¡Cuanta razón tienes!! Me paso la vida haciendo lo que quieren los demás, sin tener en cuenta mis necesidades y sueños.
    Debo hacer algo al respecto.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/10/2020

      Muchas gracias, Rosa. Me alegro de que te haya servido, y sobre todo de que hayas decidido hacer algo al respecto ;-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Miriam 15/10/2020

    ¡¡¡Parece que estas describiendo mi vida!!!
    ¡Das luz al final del tunel para poder cambiar eso que no nos gusta de nosotras! Gracias!

    Responder
    • Judit 15/10/2020

      Mi expareja llegó a su límite por ir dejándose llevar por no defraudarme y al final ha petado sin dejarme ningún margen. ¿Cómo reaccionar a eso?
      Porque si me hubiera dicho que sentía eso podría haber hecho algo para no sentirme ahora así…
      Ahora él está feliz y yo no puedo dejar de echarle de menos…

      Responder
      • Mila 15/10/2020

        Vanessa soy un reflejo de lo que has escrito.
        En el momento en que te muestras como eres con esas personas que has intentado que no se enfadaran te dan la espalda.
        Habrá que cambiar.
        Un beso grande

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 16/10/2020

          Claro, se enfadan porque no te conocían a ti, sino a la imagen que tú les habías enseñado de ti. Es como si te compras una chaqueta de cuero y a los tres meses se convierte en una chaqueta de lana. ¿No te enfadarías tú también? Pues eso, que cada uno es responsable de ser uno mismo, y desde ahí conectarás con las personas que te quieran a ti, como eres.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 16/10/2020

        Hola Judit,
        Lo que haya hecho él, o lo que no haya hecho, es suyo y habla de él, es él quien ha de gestionarlo. Y tú tu parte, lo que tenga que ver contigo en lo que sea que haya pasado para que él haya llegado a su límite y en lo que estés sintiendo ahora, gestionándolo en ti misma y hablándolo con él si así lo decides. Cada uno ha de responsabilizarse de lo suyo.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/10/2020

      Muchas gracias, Miriam. Me alegro mucho de esa luz, siempre está al final del tunel ;-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Nicoleta 15/10/2020

    Cuanta razón tienes Vanesa, siempre he tenido el miedo del qué dirán los demás, me he criado así, debo decir qué llevo unos 4 años aproximadamente que ya no me afecta como hasta ahora y quiero poder conseguir que no me afecte nada, muchísimas gracias por tus consejos. Saludos

    Responder
    • Euge 15/10/2020

      Hola Vanesa!! Todos tus posts me encantan y me ayudan muchisimo! Pero este en particular estaba como escrito especialmente para mi. Gracias por estar! Abrazo!!

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 16/10/2020

        Me alegro mucho, Euge. Por todos en general y por éste en particular. Muchas gracias por compartirlo conmigo.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/10/2020

      Muchas gracias, Nicoleta. Me alegro de que estés en el camino. Sigue avanzando hasta que llegues.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. María 15/10/2020

    Vanessa, estoy pasando por eso y es penoso.
    ¿Puedo pedirte un favor? Podría enviarme la guía. No soy nueva pero no sé qué habré hecho con ella. Gracias de antemano. Sólo si puede.

    Un abrazo,

    María

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/10/2020

      Hola María,
      Te la acabo de enviar a este email.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Cristina 15/10/2020

    Madre mía!!! Cuanto para pensar… y cambiar! y vivir más “mi vida”!

    Gracias!!!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/10/2020

      A ti, Cristina :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Cristina 15/10/2020

    ¡Fantástico el artículo!! Cuántas personas vivimos así.
    Cuántas personas acaban su paso en este mundo sin vivir la vida que quieren.
    Gracias Vanessa.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/10/2020

      Sí, muchas personas viven así. Muchas personas se pierden la vida por no ser ellas mismas. Cada uno ha de hacer su camino, supongo :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Nancy 16/10/2020

    Pues sí es mi mayor problema, de hecho ya consideró que se me pasó la vida de largo sin haberla podido vivir… es mucho miedo a vivir el que se me generó… pues aún me sigue importando la opinión de los demás, vivo condicionada a ella, ya que por ejemplo si veo que alguien no me toma en cuenta me siento muy mal… me siento culpable de que no me hable…, pero últimamente he pensado que si no me quieren hablar porque les caigo mal, o porque así lo han decidido, pues también esta bien, que es mejor que yo también les ignore.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/10/2020

      Muchas gracias, Nancy. Habría que ver qué pasa ahí cuando alguien no te toma en cuenta, porque cuando tenemos mucho miedo al rechazo no somos objetivos con las situaciones y magnificamos el comportamiento del otro, dándole siempre una interpretación que encaje con nuestra creencia de que «nos van a rechazar».
      Pero sí, si alguien no te habla porque le caes mal o porque así lo ha decidido, no pasa nada. Absolutamente nada.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Marisa 16/10/2020

    Vanessa, me encanta este post. Tienes mucha razón. Yo elegí en su momento «mirar por mí y por mi futura seguridad» al no contar con nadie más en mi vida que me tuviese en cuenta, y «eso» ha molestado a mis hermanos tanto como para no darme el apoyo que hoy dia he necesitado más que nunca (tú sabes porque ya sabes algo más de mí). Me critican, me retiran hasta el saludo, me ignoran, me hacen moobing familiar, etc.
    Yo comprendo que no razonan, ni escuchan mis razones, me tienen un odio cerval, Y ESO QUE NUNCA SE HAN OCUPADO DE NADA CUANDO LES HE NECESITADO. En su día tomé la decisión mejor para mí, pero ahora pago las consecuencias y me duele que estén así, porque yo en el fondo les quiero, son mis hermanos. He intentado hablar pero no quieren saber nada. Comprenderás lo mal que lo estoy pasando y no sé ya lo que hacer. Un grato saludo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/10/2020

      Muchas gracias, Marisa. Espero que el post te haya servido para conectar contigo misma y hacerte responsable de ti. Recuerda que no son los otros los que nos dañan, sino nosotros mismos cuando lo permitimos.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Eva 16/10/2020

    Yo creo que el problema realmente viene después, es decir, llevas toda la vida haciendo lo que quieren los demás, intentando ser perfecta, haciendo lo que se supone que una hija, una hermana, una novia, una nuera, una cuñada, una esposa y una madre debe de hacer… te callas y mantienes un perfil bajo para que todos estén contentos, o lo más contentos posible, por que es imposible contentar a todo el mundo al mismo tiempo. Llegas a ser una especie de camaleón y dejas de ser quien eres para meterte constantemente en la piel de la persona que está enfrente y un día dices no… y se abre la caja de pandora salen todos los vientos… porque, seamos sinceros, por mucho que te metas en los zapatos del vecino, el vecino siempre te dirá que los cordones los ata de otra forma… entonces te das cuenta de que no importa lo que hayas hecho, ni a lo que hayas renunciado, ni lo que te hayas callado y todo el esfuerzo en vano para arreglar cosas y que todo vaya bien.
    Ahora viene lo difícil, está claro que no le puedes gustar a todo el mundo, pero y ahora… que haces? la respuesta es sencilla, ser tu misma, y todo aquello que habías construido con tanto esfuerzo?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/10/2020

      Hola Eva,
      Muchas gracias por compartir. En mi opinión el problema comienza en el principio de tu historia, porque si yo dejo de ser yo y me convierto en lo que (creo que) los demás esperan de mí, para que todos estén contentos, la responsable de eso soy yo. Es algo que yo estoy creando, rechazándome a mí misma y dando a los demás una imagen que no es la real. Y entonces, cuando cambio, puede ser que los demás lo comprendan y me acepten como realmente soy, o puede ser que no, que se resistan a ese cambio. Pero la responsable de lo que está pasando y de cómo responder a ello sigo siendo yo, que les di una imagen de mí que no era la real, que di más de lo que quería dar o más de lo que los demás me estaban pidiendo.
      Si todo aquello que habías construido con tanto esfuerzo no se sostiene cuando empiezas a ser tú misma, en mi opinión, es que no era real. Y ahí, de nuevo y como siempre, eres tú quien ha de decidir.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Eva 23/10/2020

        Yo creo que sí fue real, nadie me obligó a ser de una determinada forma de ser, evidentemente yo era así y lo hacía porque quería, y hacer felices a los demás me hacía feliz sin pensar en todo a lo que yo estaba reunciando por que en ese momento no creía que renunciase a nada.
        El decir que he estado construyendo algo irreal sería ir en contra de mi misma y de mi propia autoestima, las personas tomamos decisiones y siempre pensamos que son las adecuadas aunque luego con perspectiva veamos que nos hemos equivocado.
        En eso consiste madurar, crecer y evolucionar, yo he madurado, he crecido y he cambiado, no he sido la misma a los 18, a los 29 ni ahora a los 41, solo que las personas no admiten ese cambio, es mucho más sencillo que nada cambie, que todo se mantenga estático, pero nuestras vivencias nos hacen cambiar y evolucionar y lo difícil es que el mundo que te rodee cambie y evolucione al mismo tiempo que uno mismo.
        Nada en nuestra vida es irreal.

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 23/10/2020

          Muchas gracias, Eva. Así es, las personas tomamos decisiones que en ese momento pensamos que son adecuadas. Forma parte del aprendizaje de la vida y es algo que si sabemos aprovecharlo nos sirve para crecer y evolucionar, aunque muchas veces los que nos rodean no evolucionen de la misma forma.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
  10. Marta 16/10/2020

    Mil gracias…como siempre!! Un abrazo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/10/2020

      A ti, Marta bonita. Gracias a ti.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  11. Kat 18/10/2020

    Hola Vanessa, te leo desde hace tiempo y te quiero dar las GRACIAS por arrojar tanta luz y por ayudarnos a ser más conscientes 🙂 (y a tomar cartas en el asunto claro!). Una vez leí un post en el que recomendabas algunos libros y al final se me pasó dejar un comentario, pero estoy segura de que te gustará, si no lo has leído aún, «La liberación del alma» de Michael Alan Singer. Un fuerte abrazo!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/10/2020

      Muchas gracias por tus palabras, Kat. Me alegro de que lo que lees aquí te arroje luz, justo eso me parece un piropazo :-).
      Me apunto el libro, ¡mil gracias!
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder

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