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Cómo hacerlo todo muy bien y gustar a todo el mundo

Hacerlo todo muy bien y gustar - chica en el campo

Picaste.

Si de verdad quieres saber cómo hacerlo todo muy bien y gustar a todo el mundo, no sigas leyendo.

Porque hacerlo todo muy bien y gustar a todo el mundo nunca podrá ser el objetivo de alguien con una autoestima sana.

Ni de nadie que de verdad quiera sentirse bien consigo mismo, que es el “para qué” de la mayoría de las cosas que te cuento en este blog y que trabajo con mis clientes.

Al contrario, mientras sigas empeñada en hacerlo todo muy bien y gustar a todo el mundo, tu autoestima no podrá fortalecerse, en primer lugar porque no depende de ti.

Tu autoestima no depende de ti cuando necesitas que alguien te diga lo bien que has hecho eso para que tú de verdad te creas que lo has hecho bien.

Tu autoestima no depende de ti cuando necesitas que alguien te diga lo genial que eres para que tú de verdad sientas que eres genial.

Y tu autoestima tampoco depende de ti cuando necesitas que alguien te haga un reconocimiento por tu trabajo para sentirte orgullosa de él y reconocértelo a ti misma.

Pero, a pesar de ello, muchas de las personas con las que trabajo tienen miedo a equivocarse, a decir que no saben algo o a mostrarse débiles delante de los demás. Y todo por lo que los demás puedan pensar.

Por ejemplo, estoy recordando a una coachee con la que trabajé hace poco que quería ser “supercompetente” en todo lo que hacía, hacerlo todo muy bien y gustar a todo el mundo.

Es como que “lo que yo valgo depende de cuánto les gusto a los demás. Y a más halagos, reconocimientos y buenas palabras recibo, más valiosa me siento”.

Y como que “si no lo hago muy bien y no recibo el reconocimiento de los demás, no merezco sentirme orgullosa de mi misma”.

Y “si alguien me critica o me rechaza o dice algo malo de mí, me siento chiquitita, como si no valiera nada”.

“Si nadie me dice que lo he hecho bien, es que yo no sé hacer bien las cosas, y por lo tanto que no valgo”.

Y “si alguien no está de acuerdo conmigo me creo que mi opinión no vale”.

“Tanto que me olvido de lo que estoy haciendo y de cómo lo estoy haciendo porque lo que más me importa es el resultado y la valoración que los demás hagan de mi trabajo”.

Si te identificas con esto, entonces sí te invito a que sigas leyendo…

Y lo primero de todo es que tomes conciencia del poco sentido que tienen estos pensamientos. ¿Te das cuenta de lo poco que te ayuda pensar así? ¿Cómo va a depender lo que tú vales de lo bien que hagas las cosas o de lo que digan los demás? ¿Cómo va a ser que si hoy alguien te dice algo bueno valgas más que ayer que nadie te dijo nada? ¿Qué sentido tiene eso? ¿De verdad crees que, pensando así, llegará un momento en que ya te sientas satisfecha con cómo haces las cosas y con la valoración que recibes de los demás?

No, no va a llegar. Así que si ese es tu objetivo, te vas a pasar la vida persiguiéndolo, que lo sepas.

De eso mismo se fue dando cuenta esta coachee, hasta comprender que ya no quería gustar a todo el mundo, que ya no lo necesitaba para sentirse bien, y que lo único que quería era gustarse a sí misma y sentirse satisfecha con cómo hacía las cosas.

Que quería volver a lo que era esencial para ella y comprometerse con lo que hacía, pero disfrutando y respetándose a sí misma. Sin la presión de tener que hacerlo todo perfecto. Y, sobre todo, sin preocuparse por lo que dijeran los demás.

Que, ojo, esto no significa que esté mal que desees que los demás te vean, te comprendan y te valoren. Todos deseamos sentirnos aprobados por los demás, el problema es cuando eso se vuelve tan importante que dependemos de ello para sentirnos bien o nos sentimos inseguros si no lo hacen.

O, peor todavía, cuando dejamos de ser nosotros mismos, y nos olvidamos de cómo somos y de lo que de verdad queremos, con tal de conseguir encajar en lo que creemos que los demás esperan de nosotros.

Es decir, el problema no es desear que los demás te aprueben y te valoren, sino que tu objetivo sea conseguir su aprobación y su valoración a toda costa, y que en ese camino te olvides de ti o sientas que solo vales cuando los demás te lo dicen.

Y la solución, una vez más, es aprender a valorarme yo misma, por lo que yo pienso y veo de mí misma.

¿Te das cuenta?

También me viene a la mente otra coachee que pensaba que tenía que ser de una determinada manera para ser perfecta y gustar a los demás.

“Tengo que ser habladora, abierta, optimista, animada, simpática… para que me valores”.

“Tengo que tener tus gustos, tus opiniones, tu punto de vista… para que me valores”.

“Tengo que hacerlo mejor que fulanita, porque si no es que no soy lo suficientememente buena… y no me vas a valorar”.

Y así es como se perdía a sí misma en el camino, empeñada en encajar en lo que creía que los demás esperaban de ella.

Así es como te olvidas de ti, como te olvidas de cómo eres de verdad, y te olvidas de que una persona auténtica un día puede estar más alegre y otro menos, un día ser más ocurrente y otro menos, un día ser más habladora y otro menos.

Y no pasa nada, eso no dice nada de ti, simplemente que eres una persona real, de carne y hueso.

Y así, como le pasó a esta coachee, cuando gustar a los demás deja de ser tu objetivo, curiosamente, empieza a ser la consecuencia.

Claro, porque cuando eres tú y eres auténtica es cuando más gustas a los demás…

El cuento de nunca acabar

Como te decía, quien necesita que continuamente le digan lo bien que lo hace, ya sea su pareja, su jefe o sus padres, nunca llegará a sentirse del todo bien. Es como que siempre le va a faltar algo.

Porque la verdadera carencia es interior, y cuando una persona no cree en sí misma, en el exterior solo podrá encontrar alivios momentáneos. Los demás nos pueden aportar una sensación de visibilidad, pero no pueden aportarnos autoestima. Eso solo podemos dárnoslo nosotros mismos.

Y para eso necesitas valorarte tú. Gustarte por cómo eres y valorarte por cómo haces las cosas y por cómo aprendes de tus errores.

Y darte cuenta de que “lo bien” o “lo mal” que hagas las cosas, aparte de que son solo juicios y etiquetas, no tiene nada que ver con lo que tú vales.

Ni tampoco lo que opinen los demás de lo que tú haces tiene nada que ver con lo que tú vales.

Y que no necesitas pasarte horas dándole vueltas a una crítica que alguien te hizo, y sintiéndote culpable o avergonzada por ello.

Ni tampoco necesitas imaginarte todo lo que los demás van a criticar de eso que estás haciendo, porque lo importante es lo que tú creas, y que tú confíes en ti y en cómo lo estás haciendo.

Y no necesitas hacerlo perfecto para hacerte un reconocimiento de lo que has hecho, en vez de esperar a que lo hagan los demás.

Que siempre hay algo que valorar: las ganas que le has puesto, el esfuerzo, el compromiso, el tiempo que le has dedicado, la intención con la que lo haces…

Y que todo eso mereces decírtelo y recordártelo tú, independientemente de que lo hagan los demás.

Lo que tú piensas de ti

Al final creo que, como la mayoría de las creencias que nos limitan, lo que se esconde detrás de la necesidad de hacerlo todo muy bien y gustar a todo el mundo, es esa dependencia de la aprobación de los demás para sentirnos válidos.

Justo lo contrario de lo que debería ser, porque cuanto menos vulnerables seamos a lo que los demás opinen de nosotros, mejor será nuestra autoestima.

Entonces, ¿cómo llegamos a tener esa dependencia tan limitante?

Creo que la historia empieza cuando somos pequeños, que nos dicen que hay que escuchar a los mayores y que son ellos los que saben lo que está bien y lo que está mal, lo que hacemos bien y lo que hacemos mal, por lo que somos buenos y por lo que somos malos…

Y así es como de mayores seguimos haciendo lo mismo, escuchando a los demás para que nos digan lo que hacemos bien y lo que hacemos mal. Y así es como nos perdemos en esa necesidad de hacerlo todo muy bien para gustar a todo el mundo. Pero es que de mayores la historia ya no funciona así.

Porque de mayores ya no vale seguir esperando que los demás nos digan qué es lo que está bien y lo que no, ni mucho menos, cuándo sentirnos bien con nosotros mismos, con lo que hacemos o con cómo lo hacemos.

Porque el único éxito real es interior y se basa en lo que tú piensas de ti. No tiene nada que ver con lo que tienes, lo que sabes o lo mucho o poco que te valoran los demás. Tiene que ver con lo que TÚ piensas de la persona que eres a día de hoy.

Por eso, si la autoestima es el concepto de ti, el error es basarla en lo que los demás dicen de ti.

Y, a pesar de ello, son muchas las personas que se esfuerzan por ser lo que los demás esperan de ellos, por cumplir con la imagen que se supone que los demás quieren, haciéndolo todo muy bien, teniendo éxito, siendo muy perfecto…

Y así, si me dices que qué bien lo hago, es que yo valgo mucho. Y si me criticas, es que yo no valgo lo suficiente.

Ahí está el error, en creer que tu autoestima depende de los demás, cuando solo depende de ti, de que seas tú misma, como eres de verdad, y de que te gustes a ti y te guste cómo eres y cómo haces las cosas. Incluyendo cómo te equivocas y cómo aprendes de tus errores.

Lo importante es que tu autoestima siempre esté basada en algo que dependa de ti.

Entonces, por fin, será cuando consigas que te importe un pimiento lo que opinen los demás.

Porque si tú estás satisfecha con quien eres, con lo que haces y con cómo lo haces, lo que dicen los demás deja de afectarte. Puedes escucharlo, valorarlo y tenerlo en cuenta, pero ya no volverá a tambalear la opinión que tú tienes de ti. Es decir, tu autoestima.

Ocho claves para gustarte y valorarte por cómo haces las cosas

Entonces, ¿cómo salir de esa necesidad de hacerlo todo muy bien y gustar a todo el mundo? Pues aquí tienes ocho claves:

1.Lo primero, aceptar. Aceptar siempre es lo primero. Aceptar esa parte de ti que necesita la valoración de los demás para sentir que lo hace bien. Aceptar que a veces necesitas gustar, que de algo te ha servido en tu vida, que por algo empezaste a hacerlo y que en algún momento te fue útil.

Sin juzgarte, ni criticarte, ni culparte por que a veces te siga pasando. Aceptarte, quererte y abrazarte con todas tus partes, porque esas heridas también son parte de ti y sólo se pueden curar si las aceptas.

2.Volver la mirada a ti, una y otra vez. Ser consciente de ti, escuchar lo que sientes y valorar tu opinión por encima de todas. Una y otra vez, volver la mirada a ti, las veces que haga falta. Y valorarte por quien eres, por cómo eres, por cómo vives tu vida y por cómo te relacionas con los demás, no por lo bien que haces las cosas o por lo que te dicen los demás.

3.Recordar que no existen las personas perfectas, ni las superpersonas, ni nadie que lo haga todo bien… Que sí, que tú crees verlas, pero no existen. Son de carne y hueso, como tú y como yo, y también tienen sus miedos y sus inseguridades, aunque tú desde “ahí abajo”, desde la inferioridad con la que las miras, no puedas verlos.

4.Y volver la mirada a ti, una vez más. Y preguntarte si te gustas como eres y si está siendo la persona que quieres ser.

Y cuando hagas algo, en vez de esperar la valoración de los demás, buscar la tuya propia: ¿Me ha gustado cómo he hecho esto? ¿Lo he disfrutado? ¿Qué le diría a mi mejor amiga si fuera ella quien lo hubiera hecho? ¿Qué le reconocería?

Estoy segura de que a veces haces cosas y sabes que están bien simplemente porque tú lo crees así, y no necesitas que nadie te lo diga…

Pues esa misma seguridad y esa confianza en tu criterio la puedes aplicar a áreas en las que te sientas más insegura, aprendiendo a tener una mirada más positiva y a reconocer tus valores en cómo haces las cosas.

Por ejemplo, “lo hice con ilusión”, “he aprendido” o “me ha aportado alegría hacerlo así”. Y esto es lo importante para mí.

5.Aprende a interpretar las críticas. Que sí, que no se trata de que te olvides de los demás y no les escuches. Se trata de que no dejes que la opinión de alguien te hunda en la miseria. De que aprendas a coger la parte que te sirva para mejorar, si la hay, y a dejar lo demás con la otra persona.

Porque es suyo, y no tuyo (por ejemplo, si alguien te dice que eres un desastre por haber cometido un error, el problema es suyo, porque está generalizando y poniendo una etiqueta a un comportamiento concreto. Ahí puedes enfocarte en el cómo prevenir ese error la próxima vez, y dejar el resto de la crítica con la persona que la ha hecho).

6.Cuando vayas a hacer algo pregúntate: ¿Qué quiero hacer? ¿Cómo quiero hacerlo? ¿Cuál es mi objetivo? ¿Es realista? ¿Qué necesito para sentirme satisfecha? ¿Es compatible con mis valores? ¿Puedo disfrutarlo tal y como lo he planteado? Y, sobre todo, ¿esto que he respondido, está basado en mí y en lo que yo quiero o me influye alguien más?

7.Una vez más, para que no se te olvide, vuelve la mirada a ti. Porque, y esto si no te lo he dicho quinientas veces no te lo he dicho ninguna: no puedes gustarle a todo el mundo ni conseguir que a todo el mundo le parezca bien cómo haces las cosas. NO PUEDES. Pero sí puedes gustarte a ti, eso sí que es posible.

8.Soltar, un poquito cada día, esa necesidad de que los demás te digan lo bien que lo has hecho. Da pequeños pasos, ponte pequeños retos para ir soltándola… Hoy, simplemente me di permiso para soltarla al no esperar que mi padre me dijera que qué bien hice esto. Mañana, me la daré en esto otro con mi marido. Pasado, en esto del trabajo. Y así, un pequeño paso cada día.

Y siempre consciente de ti, siempre volviendo a ti, a lo que tú quieres, y aprendiendo a valorarte por la opinión que tú tienes de ti: ¿He sido hoy la persona que quiero ser? ¿Qué he hecho que me llenara el alma? ¿En qué momento del día me he gustado a mí misma? ¿Qué cualidades me gustan de la persona que he sido hoy? ¿Qué me ha ayudado a conectar con mi verdadera esencia? ¿Qué puedo hacer mañana para acercarme un poco más a la persona que quiero ser?

Recuerda que no estás aquí para hacerlo todo muy bien o para gustarle a todo el mundo…

La vida no es para eso, ni conseguirlo será lo que te haga sentir bien contigo misma cuando seas viejecita.

¿Qué será? Eso solo lo puedes saber tú, pero te aseguro que tiene mucho que ver con ser tú misma que con ser perfecta o gustar a los demás…

¿Qué me dices? ¿Qué quieres valorar de lo que has hecho hoy, sin esperar a que nadie te lo reconozca? Puedes compartirlo conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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30 comentarios

30 comentarios
  1. Angie 16/05/2019

    Gracias Vanessa, genial post como siempre. A mí las críticas me afectan mucho, es una cuestión de autoestima. Pero lo que peor llevo es la indiferencia. Formo “parte” de un grupo para el que soy indiferente. Y por circunstancias tengo que continuar ahí. La indiferencia es un rechazo social que mina totalmente tu autoestima. Espero seguir tus consejos y que me ayuden. Gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/05/2019

      Hola Angie,
      Tal vez debas explorar si tus pensamientos son reales o a veces están distorsionados. Nos pasa a todos, que muchas veces interpretamos la realidad de una forma que no se ajusta a como es, y eso nos hace daño.
      Y, sobre todo, que te valores tú, por cómo eres y por cómo tratas a los demás. Y que esa valoración no dependa de cómo ellos te traten a ti.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Elizabeth 10/12/2020

        Me ayudan mucho tus Post. Me cuesta mucho creer o pensar que nadie valora lo que hago, que no se den cuenta que soy buena persona, doy todo sin pedir nada a cambio. Hay veces que no pienso en mi por darlo todo, tanto en la familia como de pareja.

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 13/12/2020

          Muchas gracias, Elizabeth. Entonces tal vez necesites empezar a valorarte y dejar de darlo todo sin pedir nada a cambio. Seguro que ya has escuchado que si tú no te valoras los demás no pueden valorarte. Y es así. Los demás sólo te reflejan lo que tú estás haciendo contigo misma.
          Un abrazo,
          Vanessa

          Responder
  2. Sindy 16/05/2019

    Excelente como siempre!!! Voy poquito a poco!! Saludos!!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/05/2019

      Muchas gracias, Sindy. Poquito a poco cada día es mucho.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. PapaPrimerizo 17/05/2019

    Gracias Vanessa.
    Un saludo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/05/2019

      Gracias a ti.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Io Vanka 17/05/2019

    Hola Vanessa,

    Genial el post!
    Tengo que confesar que cuando vi el título no me encajaba mucho con todo lo anterior que has publicado. Mi cara fue de ” quéeee, ¿qué está pasando aquí?! 😵 , pero después al seguir leyendo ya me di cuenta 😅

    Yo creo que todo se resume en la siguiente frase “vive tu vida que nadie morirá por ti”. Estamos tan pendientes de lo exterior y de lo que puedan pensar de nosotros que dejamos de lado nuestro interior y lo más importante, que al fin y al cabo es ser la persona que queremos ser, la que hace que estés a gusto contigo misma.
    No sé si es porque nos lo inculcaron desde muy pequeños, pero a veces me da la sensación que se le da más valor a lo que tienes (objetos materiales, dinero, etc ) que a lo que quieres llegar a ser. Llegar a ser entendido como la persona que quiere ser una misma, que estés orgullosa de ser como eres sin andar pendiente de tanto juício, expectativa de la gente que te rodea.

    Pienso que es mejor pasar de largo de todo eso porque sino al final acabas convirtiéndote en aquello con lo que no estás a gusto solamente por cumplir lo que el resto espera de ti; y lo más importante es hacer todo lo que le llene a una, lo que te haga feliz.
    No es un camino fácil porque siempre te vas a encontrar con alguien que te juzgue, que te de consejos que no has pedido y te asalten las dudas. Pero, no sé si es porque desde hace tiempo me he rebelado contra todo eso o por mi naturaleza un poco kamikaze 😅, que hago oídos sordos y me lanzo; o también puede ser porque hace muchísimo tiempo me dijeron que “había que arrepentirse de lo que se hacía porque de aquello que no haces es una tontería” y así, sigo andando mi camino que a veces llevo a buen ritmo, otras veces me encuentro con piedras que logro esquivar y en otras ocasiones necesito hacer paradas, relajarme y vuelta a caminar 😊.

    Saludos 🙋

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/05/2019

      Hola Io Vanka,
      Lo resumes muy bien: hacer tú vida, ser tú, hacer lo que te llene, lo que te haga feliz… Claro que te vas a encontrar personas a las que no les guste, tal vez porque ellas querrían hacer lo mismo y no se atreven, o tal vez porque la vida te está poniendo un obstáculo para que de verdad demuestres que quieres eso. Sea como sea como lo interpretes, seguir siempre caminando hacia ti misma :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  5. Diana Urbina 17/05/2019

    Hola Vanessa.
    GRACIAS POR EL POST. En mi trabajó yo siempre espero recibir algún cumplido o por lo menos un agradecimiento, y en la mayoría salgo decepcionada. Los jefes generalmente sólo dicen cuando algo va mal.
    En una ocasión presentando un examen en la Universidad reprobé un examen de dibujo técnico por que el profesor corregía a todos menos a mí. Yo pensé que lo estaba haciendo tan mal, decidí entregar y no teminar, en ese momento otro chico entregó el suyo ya listo y se veía perfecto, y el profesor le comenta “el de Urbina esta mejor que el tuyo”, que no utiliza los ángulos que el pedía, o sea el mío estaba bien pero ya lo había entregado. Tuve que repetir el curso.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/05/2019

      Hola Diana,
      Muchas gracias por compartir, espero que sacaras un buen aprendizaje de eso que cuentas respecto a ese examen.
      Y sí, muchas veces los jefes no saben ser líderes y liderar desde la motivación. Porque si solo le decimos a alguien lo que hace mal machacamos su autoestima y no le ayudamos a crecer ni a motivarse ni a superarse. En ese caso podemos pedir un feedback, y, por supuesto, también aprender a valorarnos por nosotros mismos.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Mila 19/05/2019

    Gracias Vanessa!
    No sabes lo feliz que me has hecho leyendo tu post.
    Siempre he tenido poca autoestima, y me sigue pasando, siempre he buscado el reconocimiento de los demás y me he sentido y me siento mucho más pequeña que ellos.
    Cualquier momento me ha hecho hundirme más y más porque siempre he pensado que la culpable era yo.

    Es hora de cambiar esos pensamientos y empezar a quererme un poquito.

    Eres fantástica.

    Gracias
    Mila

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 23/05/2019

      Muchas gracias, Mila. Me alegro mucho de que te haya gustado el post. Busca en ti eso que esperas de los demás, valora lo que hay en ti, valora cómo eres y date permiso para simplemente ser y disfrutar. En esa ilusión, en esa confianza y en esa alegría está tu vervadera esencia. Recuerda que tú también eres fantástica, no necesitas demostrarle nada a nadie.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  7. Ana Onieva 20/05/2019

    Hola,
    Gracias por tus consejos. Yo pienso que gustar a todo el mundo es un gasto de energía innecesario que nos aleja además de nuestra forma autentica de ser, que es precisamente lo que tenemos que fomentar, nuestra autenticidad.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 23/05/2019

      Así es, Ana. De hecho, desde la autenticidad es cuando de verdad podemos conectar con los demás.
      Muchas gracias por compartir.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Juana Valeria 20/05/2019

    ¡¡Qué buen post!! Pasa tantas veces y en tantas circunstancias (trabajo, facultad, reuniones, día en general, etc.) que siento que solamente ven lo que hago mal, como que lo bueno es obvio que tienes que hacerlo. Creo que me falta trabajar bastante y comenzar a valorarme cómo soy sin importar tanto las opiniones de los demás.

    Saludos y muchas gracias.
    Vale.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 23/05/2019

      Muy bien, Valeria. Enfócate en verlo tú, en valorarte tú, en reconocerte lo que haces bien. Eso es lo que cuenta.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Ana Mar 21/05/2019

    Precioso post. Cuánto tenemos que aprender de la vida, que nunca dejará de sorprendernos. Me ha gustado mucho el consejo del humor. 🙂 claro que si! Aúpa con las piedrecitas!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/05/2019

      Muchas gracias, Ana. Qué bien saber de ti :-). Me alegro de que sigas sonriendo y buscando el lado positivo, sigo sabiendo que llegarás tan lejos como tú decidas :-).
      Un cariñoso abrazo,
      Vanessa

      Responder
  10. Paulina 24/05/2019

    ¡¡La lectura perfecta que necesitaba!! Durante mucho tiempo he sufrido de esto, siempre me preocupa qué piensan los demás de mí, intentaba ser alguien que no era y eso fue horrible! Pero lo comprendí todo, estoy tratando de aceptarme y ser yo misma! No es fácil pero cada vez que leo tus mensajes, me siento más fuerte para lograrlo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/05/2019

      Qué bien, Paulina, me alegro mucho de que estés en ese camino de aceptarte y ser tú misma. Sigue adelante. Aunque haya pasitos atrás, confía y recuerda siempre tu objetivo. Por ti y para ti.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  11. Pepa 24/05/2019

    Hola Vanessa,
    Gracias por este post, como por tantos otros.
    Necesito que me indiques si tienes algún post que trate sobre cómo manejar la situación cuando te encuentras con una persona manipuladora con la que tienes que convivir, la cual va hablando de ti negativamente, manipulando la visión incluso que otros puedan tener de ti.
    La primera vez yo la integre en el grupo porque es de esas personas que vienen buscándote como si fuera tu hermana de sangre.
    Después consiguió sacarme de ese mismo grupo, se hacía la enfermiza deprimida solicitando ser el centro de atención y cuidados. Así fue convenciendo a los demás de que para ella estar agusto y sentirse bien yo no podía estar, son las razones que alegaba para que yo no estuviera invitada a participar de las actividades que todos hacían (imagina mi autoestima por entonces… porque yo no entendía nada, le pregunté qué le pasaba conmigo, y si yo le había hecho sentir mal en algún momento, pero ella siempre decía “nada, nada..”). Para que ella estuviera a gusto hacia elegir a los demás entre su presencia o la mía.
    Consiguió sacarme de un grupo.
    Que conste que no la culpo solo a ella de conseguirlo sino al resto por consentirlo. Aunque después ellos se hayan arrepentido y me lo hayan confesado todo, ya que ella ha terminado mal con todos haciéndoles lo mismo de alguna u otra manera.

    Pero años después vino a pedirme perdón, me reconoció que no sabía porque lo hizo, y que necesitaba hablar conmigo porque nadie del grupo la hablaba, que ni siquiera recordaba el motivo por el que había decidido enfadarse conmigo.
    El caso es que ahora me toca encontrarme con ella en alguna que otra reunión y tener algún roce. Ahora está intentando volver a hacer lo mismo con el grupo que tenemos en común. Manipula a la gente ridiculizando conversaciones o contando mentiras directamente.
    ¿Algún post que tengas sobre este tipo de personas y como gestionar tu relación con ellas para no salir mal parada? Porque yo lo pasé fatal, sobre todo porque no entendía nada. También es verdad que ya la conozco y ya no me va a pillar igual pero no quiero perder mi conexión con el resto de gente por su manipulación. Yo soy una persona sociable, leal, y he aprendido a ser más flexible con los demás y conmigo misma.
    Muchas gracias por tu profesionalidad. Y esas frases que me vienen tan al pelo muchas veces. Me ayudas mucho en el objetivo de valorarme más y valorar menos lo que no tiene remedio.
    Un abrazo.
    Pepa.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/05/2019

      Hola Pepa,
      Muchas gracias por tus palabras, me alegro mucho de que lo que escribo te sirva para valorarte más y relativizar lo que no es tan importante.
      No entiendo bien por qué dices que tienes que convivir con esta persona, entiendo que tienes la libertad de alejarte, sino física, al menos sí emocionalmente. Creo que esa es la parte más importante, alejarnos emocionalmente de quien nos hace daño. Pero si además esta persona también daña tus relaciones, tal vez el espacio físico también sea importante.
      Hay varios post que pueden ayudarte, sobre cómo tratar con personas tóxicas, cómo dejar de tomarte las cosas a lo personal, cómo actuar con personas que te hacen sentir insegura (si buscas por el apartado de “relaciones personales” puedes ir leyendo los que más te encajen)… No se me ocurre ninguno en concreto para personas manipuladoras, pero sobre todo creo que se trata de gestionar cómo interpretas tú lo que hace esta persona, tus pensamientos y tus sentimientos, y lo que necesits pensar para sentirte bien. Eso que hace es producto de su dolor, de su herida, de alguna carencia que tenga… nadie elige vivir así, te lo aseguro. Quiero decir que no es algo personal, que no es por ti, aunque obviamente te afecte. Por eso para comprenderla te puede servir ser compasiva y ver el miedo tan grande que ha de esconderse debajo de sus comportamientos. Y, después, la parte que afecta a tus relaciones es la que creo que puede ser más complicada de trabajar, porque no puedes controlar lo que hace o dice a tus espaldas, ni lo que los demás creen. Hasta un cierto punto puedes poner límites y ser asertiva, pero hay una parte que escapa de tu control. Por eso, en mi opinión, lo más sano sería tomar distancia de alguien así.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Ana 25/09/2019

        Buenas tardes,
        AL hilo con lo que dice Pepa tengo que decir que a mí me pasó lo mismo con una mamá del cole. Eramos un grupo de 6 y no nos conocíamos ninguna de antes. Desde el principio yo noté que ella era muy maja conmigo pero que me ninguneaba y poco a poco fue haciéndose con ellas y separándome a mí, llegó un momento que me cansé y me alejé de ellas,
        Pero aún a día de hoy no me explicó porqué la tomó conmigo. Tú mencionas en la entrada anterior que el problema lo tiene ella, pero al final la afectada fui yo que me sacó del grupo.
        ¿Crees que podemos tener un perfil específico que hace que las personas fuertes nos rechacen?
        Por otra parte te felicito por el post, cada uno que leo supera el anterior.
        Gracias

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 25/09/2019

          Hola Ana,
          Muy buena pregunta. Si te digo que puede que haya un perfil específico tal vez pienses que entonces en parte es culpa tuya que otra persona te ningunee. Y no creo que se trate de buscar culpables.
          Creo que cuando nos pasa algo así en repetidas ocasiones la vida nos está mostrando algo de nosotros, tal vez que no ponemos límites a tiempo, tal vez que no elegimos a las personas adecuadas como amigas, tal vez que no nos valoramos o no confiamos en nosotras mismas lo suficiente… Si es así, somos el blanco perfecto para personas que necesitan quedar por encima o traspasar los límites de otras para sentirse importantes…
          Te diría que de cada caso se puede extraer un aprendizaje diferente y que eso es lo que importa. Lo que sea que harías de otra forma si la situación volviera a repetirse.
          Besos y sonrisas,
          Vanessa

          Responder
  12. María 03/06/2020

    Hola Vanessa. Entiendo que no esté bien gustar a amigos, desconocidos o conocidos, porque ellos no te pueden juzgar, no saben nada de ti.
    Pero, ¿qué pasa cuando eres una niña pequeña a la que se la da mal una asignatura y su profesor o profesora la ha dado por perdida, la ha abandonado? ¿Cómo puede darse cuanta esa niña? Su profesora también es una persona errónea, pero manda sobre ella y sabe más que ella. ¿Qué pasaría si nos trataran mal policías, médicos, profesores…? No es que quiera complacerlos, pero ellos mandan sobre mí, ¿Cómo hago para no dejar que me pisoteen y a la vez no ser demasiado pretenciosa y aceptar las críticas? Porque ahora soy “mayor´´ y me doy cuenta de lo que esa profesora hizo conmigo. Pero hay una voz que me dice: ¿Y si esa profesora no lo hizo mal? ¿Y si eres una sensible? ¿Y si se rindió porque no podía ayudarte, no podía sacarte potencial, no valías? Han pasado años, pero cada vez que pienso en eso sigo teniedno la sensación de que estoy a merced de esa prodesora… ¿Qué me recomiendas? Ni siquiera sé si me he equivocado de post para hacer esta pregunta…

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    • Vanessa Carreño Andrés 04/06/2020

      Hola María,
      Los niños son como lienzos en blanco sobre los que los demás pueden escribir lo que quieran, y ese niño se lo creerá a pies juntillas. Lo malo es que la mayoría de los adultos no son conscientes de esto… Por eso, por lo que vivió, tu niña tiene unas heridas que necesita sanar para que no sigan afectando y limitando a la adulta. Eso es lo que yo te diría que trabajaras, las heridas de la niña para que ella entienda que es valiosa y que tiene el mismo potencial que cualquiera.
      Un abrazo,
      Vanessa

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  13. Marisa 30/03/2022

    Hola Vanessa.
    Quería comentarte que yo soy muy consciente de lo que he hecho bien y además he favorecido a otras personas con ello (creo que es una obligación esforzarse por hacerlas bien, y siempre procurando no hacer daño a los demás). Lo que ocurre que hay también muchas veces que los demás no te entienden, o te malinterpretan y entonces se viene todo lo bueno que hayas hecho abajo. No sirve para nada.
    Yo misma no puedo aceptar ni perdonarme los errores y salidas de tono que haya podido tener en ciertas ocasiones, aunque haya tenido motivos para ello, por cansancio, indignación, rabia o lo que sea. Me hubiese ido mejor si me hubiese contenido en lugar de explotar. Así que yo misma me culpo por ello y no me perdono esos fallos, por más que haya sido una exigencia conmigo misma el hacer las cosas lo mejor posible. Por ello, no me recupero y siempre voy “a rastras”.
    Un saludo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/04/2022

      Hola Marisa,
      Son varias cosas las que comentas… Me viene que cuando haces las cosas por ti y para ti y te valoras y estás a gusto con quien eres, nada de lo bueno que hayas hecho ni de los errores que hayas cometido se viene abajo, porque tú estás de tu parte y no te rechazas ni te reprochas.
      Y también que tanto el explotar como el contenerse vienen a ser lo mismo, lugares desde los que no respetamos ni nos respetamos. Que el lugar de equilibrio es ese en el que puedes decir lo que te pasa desde la tranquilidad y sin juzgar ni señalar al otro.
      Un abrazo,
      Vanessa

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