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¿Tienes miedo a no satisfacer las expectativas de los demás?

Miedo a no satisfacer las expectativas - dos chicas

¿Alguna vez te han dado un consejo y lo has seguido porque no querías decepcionar a esa persona?

¿Alguna vez te han pedido algo y, aunque no querías hacerlo, has dicho que sí para satisfacer las expectativas de esa persona?

¿Alguna vez has tomado una decisión pensando en no herir a alguien, en vez de pensar en lo que querías tú?

Es muy probable que, si te paras a pensarlo, respondas que sí a alguna de estas preguntas.

Muchas personas hemos aprendido que tenemos que quedar bien con todo el mundo.

Y eso hace que muchas veces no digamos lo que pensamos o que no seamos capaces de poner límites sin sentirnos culpables.

Que vivamos pensando en qué hacer para gustar a los demás y con un pánico horrible a no conseguirlo.

Huyendo de los conflictos y con mucho miedo a defraudar a los demás y/o a que nos rechacen.

Pensando en qué pensarán los demás de esto, si les gustará o no.

Buscando satisfacer sus expectativas por encima de todo.

Y todo esto, ¿a dónde crees que nos lleva?

Pues a hacer cosas que no queremos hacer por miedo a no satisfacer las expectativas de los demás.

Por ejemplo, el que nunca dice “esto no me apetece” o “no tengo tiempo”.

A vivir por y para los demás, y a estar para todo el mundo antes que para ti.

Por ejemplo el que dice que sí a todo y prioriza lo que los demás le piden antes que lo suyo propio.

A no tomar la iniciativa en nuestra vida, por miedo a decepcionar a alguien.

Por ejemplo, el que hace tiempo que está pensando en hacer algo y no lo hace por miedo a que a alguien no le parezca bien.

Todo esto pasa cuando nos empeñamos en satisfacer sus expectativas por encima de todo.

Y, ojo, esto también nos lleva a exigir que los demás satisfagan nuestras expectativas.

Porque el que cree que tiene que satisfacer las expectativas de los demás, suele esperar que los demás hagan lo mismo y se siente mal cuando eso no pasa.

Total, que sientes que no estás siendo auténtica.

Que no haces lo que tú quieres, sino lo que los demás esperan de ti.

Como aquella Coachee que me contaba que se había tirado dos meses pensando en cómo decirle a una amiga que no quería ir de vacaciones con ella. Y al final, como no se atrevió a decírselo, terminó yendo.

¿Cómo crees que se puede sentir alguien que hace esto?

¿Alguien que es tan poco consecuente con lo que quiere y consigo misma?

Si eres una de esas personas ya sabes la respuesta.

Mal, muy mal. Alguien que hace eso se siente fatal, triste, frustada y decepcionada consigo misma.

Porque ni se está haciendo responsable de sí misma, ni se está respetando ni se está valorando.

Vamos, que esta es una manera estupenda de cargarte tu autoestima, además de una señal clara de que no tienes una buena autoestima.

Miedos absurdos y creencias estúpidas

¿Qué crees que hace que una persona viva más pendiente de satisfacer las expectativas de los demás que de satisfacer las suyas propias?

Una vez más, la necesidad de aprobación.

El miedo a que te dejen de querer.

Y el miedo a quedarte sola.

Y la creencia errónea de que “para gustar a los demás tengo que satisfacer sus expectativas”.

Por ejemplo, recuerdo a un cliente que tenía su propio negocio y siempre atendía a todo el que entraba por la puerta. Daba igual la hora a la que llegaran o que lo que necesitaban no tuviera que ver con lo que él hacía. Como no quería defraudar a sus potenciales clientes diciéndoles “en esto no puedo ayudarte, no es mi competencia”, prefería perder varias horas al día escuchando sus historias. ¿Consecuencia? Se pasaba doce horas al día en la oficina y después no tenía tiempo para sí mismo :-(.

O, como me decía una Coachee hace poco, “quisiera mostrarme como soy, pero me da miedo no ser lo que los demás esperan de mí”.

¿Te das cuenta de lo dañino que es vivir pendiente de satisfacer las expectativas de la gente? ¿Tú también piensas que, para gustar a los demás, tienes que hacerlo?

Pues que sepas que estás muy equivocada.

Que a mí me puede gustar alguien que no satisface mis expectativas y no gustarme alguien que si lo hace.

Porque sé que nadie está aquí para satisfacer mis expectativas (ni las de nadie).

Porque cada uno ha de satisfacer las suyas propias.

Y porque todos hemos de aceptar a los demás como son, en vez de pretender que sean como nosotros esperamos (¡menuda prepotencia!).

Lo que somos capaces de hacer para satisfacer las expectativas de los demás

Así que con tanta creencia limitante y tantos miedos irracionales se te pasa la vida sin decidir nada, sin cambiar nada y sin hacer nada.

O haciendo lo que los demás esperan de ti, pero no lo que tú quieres.

Como otro Coachee que había estudiado unas oposiciones porque era lo que querían sus padres y lo que había hecho su hermana mayor, pero no lo que él quería.

“Antes me consolaba pensar que así tenia contentos a mis padres. Que aunque no estaba haciendo lo que yo quería, por lo menos ellos estaban tranquilos. Pero eso ya no me sirve. Me he dado cuenta de que no puedo seguir pensando en ellos para decidir sobre mi vida”, me decía.

¡Ni te imaginas todo lo que somos capaces de hacer con tal de cumplir las expectativas de los demás!

Incluso somos capaces de, inconscientemente, ponernos un tope de éxito para no superar el de algunas personas de nuestro entorno.

Sí, sí, como lo lees.

Lo que necesitas saber para dejar de tener miedo

Resumiendo, a la vez que pongo un poco de orden a lo que te he ido contando, te voy a dar siete ideas clave para que superes el miedo a no cumplir las expectativas de los demás.

1.Deja de venderte.

Si tienes que dejar de ser quien eres y de hacer lo que quiers para que te acepten, estás pagando un precio muy alto.

2.Olvídate de pretender hacer felices a los demás.

No, ni tú ni yo estamos aquí para hacer felices a otros.

Primero, porque nadie puede hacer feliz a alguien que no se hace feliz a sí mismo.

Vamos, que te estás exigiendo algo que no está en tu mano, lo que mismo que no depende del otro que tú seas feliz.

Y, segundo, porque estas para hacerte feliz a ti. Y yo a mí. Y cada uno a sí mismo. Esa es la manera de que todos logremos ser felices, que nos hagamos responsables y artífices de nuestra propia felicidad.

Y si después de eso resulta que nos encontramos y nos apetece compartir nuestra felicidad, genial.

3.Estas dañando tu autoestima.

Porque más vale una decisión equivocada que has tomado tu que veinte decisiones acertadas que otros tomaron por ti.

(O que tomaste pensando en ellos, aunque dijeras o creyeras que la estabas tomando tú).

Para tu autoestima las decisiones que suman son las que tomas tu, las otras restan.

4.No eres adivina/o.

No puedes saber lo que cada uno espera de ti, sólo puedes ser tú y confiar en que te respetaran como eres.

¿De verdad esa persona está esperando que cumplas sus expectativas?

Piénsalo. ¿De verdad de la buena?

La mayoría de las veces es la película que nosotros nos hemos montado, pero no la realidad.

Y las pocas que sí es así, le dices de mi parte que tú no estás aquí para cumplir sus expectativas.

Ni las suyas ni las de nadie.

Que estás aquí para ser tú y ser auténtica.

Que todos admiramos más a las personas que se mantienen fieles a sí mismas, a lo que piensas y a lo que quieren, aunque los demás no las apoyen.

Admiramos a las personas que si tienen que oponerse o enfrentarse a alguien lo hacen.

Y recuerda que nadie va a ser más feliz porque tú dejes de hacer lo que quieres hacer.

Al menos, nadie que te quiera de una forma sana.

5.Di adiós (o, al menos, pon límites) a quien te pide que satisfagas sus expectativas.

Si sientes que necesitas aparentar algo que no eres para que una determinada persona te acepte, es que esa persona no te conviene.

“Quiero rodearme de personas que me apoyen y me animen a hacer lo que siento. No de personas que se molesten si no hago lo que esperan de mí”, me comentaba una Coachee la semana pasada.

Ni siquiera nuestros padres tienen derecho a pedirnos eso, porque el hecho de ser hijo de alguien no significa que estés obligado a ser como ese alguien espera.

6.Acepta que prefieres que los demás te aprueben.

Claro que es normal que prefieras que los demás aprueben lo que haces a que no lo aprueben.

El problema es cuando eso se convierte en necesidad, cuando estás dispuesta a sacrificar lo que quieres y a ti misma con tal de cumplir con las expectativas de los demás.

7.Empieza a pensar en ti.

Cuando vayas a responder a algo, a decir algo o a tomar una decisión, piensa en ti y en lo que tú quieres.

¿Qué necesitas hacer para cumplir tus expectativas?

Piénsalo. Elige lo que quieres hacer tú. Y hazlo.

Y así cada día, hasta que te salga solo ;-).

¿Qué me dices? ¿Alguna vez has tenido miedo a no satisfacer las expectativas de los demás? Me gustaría mucho que me lo contaras en los comentarios aquí debajo.

 

 

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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24 comentarios

24 comentarios
  1. Carmen 14/02/2019

    Tienes razón. Soy adulta y aún me cuesta dejar de satisfacer las necesidades de mi padre.
    Me ha venido bien tu post.
    Gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/02/2019

      Me alegro mucho de que te haya servido, Carmen.
      Un gran abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Laura 14/02/2019

    Me ha encantado este post. Es un problema que viene conmigo de toda la vida. La necesidad de estar bien y llevarme bien con todo el mundo de tal forma que evito a toda costa el posible conflicto. Estoy trabajando en ello, pero aún así, me cuesta muchas veces tomar decisiones por decisión propia y no pensando en qué van a opinar los demás.

    En serio, muy útil el post. Muchísimas gracias por compartir algo tan bonito y necesario.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/02/2019

      Qué bien, Laura, que seas consciente y que estés en ello, en ti, en decidir para ti. Es un camino, permítete andarlo tranquila y a tu ritmo.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Lina Duran 14/02/2019

    Vanessa, en este post está plasmada mi vida en este momento. El arte del desprendimiento es eso, un arte que cuesta, que duele, que te hace derramar lágrimas hasta verte transformada. Traigo a colación el desprendimiento, porque es lo que impide, lo que ata de manos para aferrarnos a nuestra esencia. Es desprenderme de los demás, para atraparme… Gracias…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/02/2019

      Qué bonito lo has expresado, Lina. Muchas gracias. Así es, desprenderte de lo que te va sobrando, para encontrarte contigo misma y con tu esencia…
      Un cariñoso abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Estefanía 14/02/2019

    Estos días he estado pasando una situación similar, ya que yo quiero hacer algo, algo que me hace feliz, lo que yo siento que es para mí, pero toda mi familia quiere que estudie. Entonces me confunde porque sé que estudiar sería lo mejor para mí y si digo que lo haría, pero no sé si por ahora. No quiero decepcionar a mis padres, pero así como dices, es hora de que piense en mi felicidad. Gracias por este maravilloso post, lo pondré en practica.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/02/2019

      Hola Estefanía,
      No sé tu edad, pero si eres muy joven y aun no has terminado tus estudios es diferente. Tus padres saben lo que es mejor para ti, y en un futuro seguro que se lo agradeces. Habla con ellos, tal vez eso que quieres hacer pueda esperar un poquito :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Roxie 14/02/2019

    Genial este post (y todos, en realidad). Me llevé muchísimos años yendo a misa los domingos para satisfacer a mi madre. Cuando decidí que no iba a seguir yendo en contra de mis principios, ella se ofendió mucho, pero tuve que explicarle que no me trajo al mundo para hacerla feliz a ella, y si pensaba que sí, tendría que haberse ahorrado el tener hijos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/02/2019

      Un ejemplo muy bueno de ir soltando las expectativas de los demás. Muchas gracias, Roxie.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
    • Claudia Aliaga 23/05/2021

      Bueno, sí me pasaba queriendo quedar bien, algo q a mi no me gustaba. Gracias, muy buenos consejos, a ponerlos en práctica, bendiciones. Gracias por ayudar a muchas mujeres q no saben su valor y nos abre los ojos y se cambia así de rápido, esas palabras que transmites es como una energía positiva y ayuda bastante para una persona.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 26/05/2021

        Muchas gracias por tus palabras, Claudia. Me alegro mucho de que te esté sirviendo.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
  6. Silvia 14/02/2019

    Hola
    Es cierto lo que dices, pero lo malo es que uno deja de ser uno mismo y de hacer lo que a uno le gusta con tal de no quedarse sólo. Pero resulta que al final terminas asi solo, por el hecho de que no lo aceptan por lo que uno es sino por lo que los demas desean, y cuando se aburren se van.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/02/2019

      Bueno, entonces parece que la moraleja es ser tú misma desde un principio y hacer lo que te gusta, ¿no? De verdad que no creo que si haces eso termines sola. Tal vez unas personas se alejen, pero muchas otras se sentirán atraidas por tu autenticidad. Además de que las personas que merecen la pena aceptan a los demás como son, así que el que se haya ido por eso tal vez no sea una gran pérdida.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  7. Nancy 15/02/2019

    Hola,
    Qué bueno que escribas acerca de “satisfacer las necesidades de los demás”, el pan de cada día en mi vida. Así he sido desde que recuerdo, pienso mucho en los demás, busco su aprobación y he cometido errores no sólo míos… Hasta este tiempo me afectan mucho mis errores pues me da vergüenza no cumplir con ciertos requisitos… Me he perdido y sigo perdiendo de muchas cosas, esto me causa sufrir… Pienso que soy en su mayoría pesimista, depresiva… Pero también me sé reír, jeje, claro que sí.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/02/2019

      Muchas gracias por compartir, Nancy. Entonces tal vez sea momento de que te des permiso para ser tú, con tus aciertos y tus errores, con tus alegrías y tus tristezas, dejando ya de perderte la vida… Animo, seguro que lo vas a hacer muy bien :-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Rosana 17/02/2019

    Hola Vanessa. Gracias por tus posts. Me vienen genial, y éste llega en el momento perfecto. Me he pasado la vida queriendo complacer a los demás, con una madre dominanta que hace diferencias entre sus hijas casadas (las cuales no tienen obligaciones y yo, la soltera, que sí).
    Con 44 años me he plantado y estoy en “contacto cero” con ellas.
    Ahora, me afecta a nivel laboral, con una compañera que siempre consigue todo, y yo me quedo atrás, sin discutir, para evitar que me grite o que se vengue de mi laboralmente (es la favorita del jefe).
    Este post me ha dado ideas. Yo no he nacido para cumplir las expectativas de nadie. Sólo las mías.
    Muchas gracias por todo. Seguiremos en contacto.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 20/02/2019

      Muchas gracias, Rosana. Me alegro de que te haya dado ideas y de que fortalezca la idea de que estás aquí para satisfacer tus propias expectativas. Así es. Cada uno ha de buscar su propio equilibrio con el entorno (Aceptar, escuchar, comprender a los que piensan diferente…) a la vez que se prioriza a sí mismo.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Estichu 24/04/2019

    Hola, soy Estichu.
    Llevo toda la vida cumpliendo las expectativas de los demás, también en el trabajo me pasa lo mismo. He llegado a pensar que no sé quién soy, he ido a varios psicólogos pero no consigo al final cumplir mis expectativas y estar bien conmigo misma. No puedo enfrentarme a nadie, odio los conflictos, si alguna vez lo he hecho luego me siento mal y no sé como arreglarlo.
    Te pido tu ayuda. Gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 26/04/2019

      Hola Estichu,
      Muchas gracias por tu compartir. Tranquila, eso que te pasa les pasa a muchas personas y puedes resolverlo. Si quieres puedes rellenar el fomulario para tener una sesión de valoración conmigo. Cuando lo hagas te contactaré y hablaremos para ver si encajas en el perfil de las personas con las que trabajo y si puedo ayudarte.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  10. Ana 25/11/2019

    Pero..a veces por ser una misma y priorizar tu bienestar choca con las necesidades o atenciones de otras personas, ¿eso no nos puede llegar a convertir en egoístas/individualistas?
    Tengo una tía muy mayor que me adora, y una o dos veces al mes pasamos una tarde juntas… es la tarde más larga del mes… no me pasan las horas, me parece superficial, criticona… Al final del día termino de ella hasta la coronilla,
    siento que estaría mucho mejor con mis niños o haciendo cualquier otra cosa, pero soy lo único que tiene, por eso siempre termino quedando con ella, ¿en este caso tendría que anular esas tardes?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 26/11/2019

      Hola Ana,
      Pues supongo que cada persona ha de encontrar su equilibrio entre priorizarse y cuidar a los demás, que depende de cada uno y de sus propios valores. Que no tiene que ser “siempre A” o “siempre B”, sino que en cada momento puedas elegir si quieres priorizarte o si en ese momento eliges cuidar a alguien. Que se trata de hacerlo desde la elección consciente y el amor a ti misma (porque cuando honras un valor rector como puede ser la generosidad, también te estás amando a ti misma), más que desde la necesidad de que te quieran o el miedo al rechazo. Por ejemplo, en el caso de esa tía, ¿para qué pasas esas tardes con ella? ¿Desde dónde lo haces? ¿Desde el amor o desde el miedo? ¿Qué cambiaría si no lo hicieras? ¿De qué forma puedes encontrar ese equilibrio entre cuidarte y cuidarla a ella, si es que quieres hacerlo? Espero que estas preguntas te orienten.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  11. Nathalia Jaramillo 09/03/2021

    Hola Vanessa, tienes toda la razón, he tratado de ser libre y emprender en un área totalmente diferente a la que he trabajado durante 13 años, y por mi cabeza pasan y pasan pensamientos del que dirán; muchos días me levanto con una actitud de “listo, es momento de actuar”, pero fácil pierdo el impulso y me escudo en el perfeccionismo de que me falta algo para salir al ruedo y ejercer mi nuevo camino.

    También siento que las metas o los proyectos de mi pareja los coloco por encima de los míos y permito entrar en el juego de mi mente de conformismo, donde me escudo que si primero apoyo los de él, podré tener mejor futuro para elaborar los míos.

    Agradezco compartas conmigo, tu experiencia porque de verdad sé que solo mi felicidad, mis sueños y mis propósitos, como tú nos dicen, son los únicos que me permitirán sentir una verdadera sensación de felicidad y libertad.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/03/2021

      Hola Nathalia,
      Muchas gracias por compartir. Recuerda que la única responsable de tu vida eres tú, que tú eres la única a la que habrás de rendirle cuentas el día de mañana. Haz lo que necesites hacer para que entonces te sientas orgullosa de ti misma.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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