Cómo dejar de sentirte inferior a los demás

Sentirte inferior a los demás - Chica cabizbaja

Hace tres semanas me apunté a clase de hip hop. Una amiga iba a venir conmigo, pero ese día no pudo, así que fui sola. Lo pasé genial, gracias a que me di permiso para no hacerlo bien, a que lo seguí intentando a pesar de equivocarme y a que no miraba a los demás porque sabía que llevaban más tiempo que yo y que era normal que lo hicieran mejor.

El tercer día de clase mi amiga ya pudo venir. Y en su primer día el profesor no paraba de decirle lo bien que lo estaba haciendo para ser su primera vez, y que le tenía sorprendido.

Mi primer pensamiento fue recordar que a mí los primeros días sólo me decía que estuviera tranquila y que no me preocupara, que estaba aprendiendo. Y a ella en cambio le estaba diciendo que qué bien lo hacía.

¿Qué pasó? Que me sentí inferior.

Es decir, me comparé con mi amiga y en un primer instante me sentí fatal, pequeñita, torpe, patosa, como una inútil. Bloqueada en esos pensamientos ya no era capaz de dar un paso y me perdía todo el rato.

¿Qué me estaba pasando? Que en vez de estar enfocada en mí y en aprender, como los dos primeros días, estaba enfocada en lo mal que lo estaba haciendo comparado con otra persona.

En cuanto me di cuenta cambié el enfoque y volví a centrarme en mí. De hecho, estuve mucho más centrada que los otros días. Me recordé que no puedo ser buena en todo, que no pasa nada porque otra persona tenga más facilidad para el baile y que puedo aprender. Que, de hecho, estaba ahí para aprender.

De esto que te cuento hace una semana. Y ahora, en las clases que han seguido a aquella, he estado mucho más presente y he dado mucho más de mí.

Vamos, que desde que mi amiga llegó me lo estoy currando mucho más, centrada en ir aprendiendo los pasos poco a poco y en seguir al profesor sin distraerme. En vez de querer ser la mejor, simplemente me estoy esforzando por ser mejor que ayer.

En otras palabras, me estoy dando permiso para aprender a mi ritmo, sin juzgarme por ello ni exigirme ser la mejor ni destacar por encima de nadie.

Y, en vez de sentir envidia, me alegro por mi amiga, porque ella tenga esa facilidad y ese talento para el baile. Porque sé que yo lo tengo para otras cosas. Que no puedo ser perfecta en todo, pero que si quiero puedo aprender.

Sin presión. Con disfrute. Sabiendo que es mi ego el que tiene esa necesidad de ser la mejor, no yo. Que los demás también tienen derecho a ser mejores y que mejorar no consiste en competir con ellos, sino en competir conmigo misma y ser mejor de lo que fui ayer. Pero disfrutando, que para eso me apunté a la clase de hip hop ;-).

¿Te das cuenta de cómo dejar de sentirte inferior a los demás?

Todos nos comparamos con alguien alguna vez. Y eso, en sí, no es malo. La diferencia está en cómo respondemos a esos pensamientos.

Si me siento mal por no ser la mejor o acepto que no puedo ser la mejor, pero que sí puedo aprender y ser mejor que ayer.

Si me comparo y me frustro o me doy permiso para aprender a mi ritmo.

Si me juzgo y me digo que soy malísima o me doy ánimos y me motivo para seguir intentándolo.

Si aprendo desde la exigencia o desde el disfrute.

¿Te das cuenta de cómo dejar de sentirte inferior a los demás?

Si pienso en la que yo era hace diez años, estoy segura de que no habría respondido así. Que me habría sentido chiquitita, ridícula y que habría pensado que no sirvo para eso.

Seguramente habría estropeado el resto de la clase mirando a mi amiga y al resto de compañeros y repitiéndome lo bien que lo hacen ellos y lo mala que soy yo. Y reconozco que no habría aguantado mucho más y habría terminado por desapuntarme… ¿Te ha pasado alguna vez? ¿Cuántas veces te has rendido tú antes de intentarlo?

Ejemplos de personas que se sienten inferiores

¿Te suena de algo lo que te estoy contando? Sentirte inferior a los demás es algo que trabajo a menudo en los procesos para mejorar la autoestima.

Son muchas las personas que se pasan el día comparándose con los demás y sintiéndose inferiores.

Unas veces con razón, como me ha pasado a mí, porque objetivamente mi amiga baila mejor y eso no hay quien lo ponga en duda :-).

Y otras veces sin ella, porque nuestra mirada también es capaz de engañarnos y ver en el otro cualidades que no somos capaces de ver en nosotros mismos, aunque sí las tengamos.

Como una Coachee que en la primera sesión me decía: “no me gusto físicamente, pienso que no soy lista y que ni siquiera sé hacer bien mi trabajo. Soy un desastre y no me merezco que me pase nada bueno”.

¿Crees que se estaba mirando con unas gafas limpias? No, ya te digo yo que no, que con sus gafas cualquiera iba a ser mejor que ella.

O como otra que se sentía fatal cuando pensaba en que a ella todo le afectaba y que los demás eran mucho más fuertes. “Cuando alguien me dice que no debería ponerme así por una tontería como esa pienso que se está riendo de mí y que debe de pensar que soy tonta. Y me comparo y me siento débil a su lado por dejar que algo me afecte tanto”.

Hay, incluso, quien cambia las personas con las que se relaciona para evitar compararse con los demás y sentirse mal por ello. Como una clienta que me contaba que prefería juntarse con personas que tuvieran un desarrollo profesional inferior porque así evitaba compararse y competir.

Claves para dejar de sentirte inferior a los demás

Entonces, ¿quieres saber cómo dejar de sentirte inferior cuando te comparas con otras personas? Pues aquí tienes algunas claves:

1.Cuando nos comparamos con los demás en algo es una señal de que nos sentimos inseguros en ese aspecto. Puede ser algo físico, nuestra manera de relacionarnos con los demás o una habilidad.

Por ejemplo, en mi caso, el baile. Me comparo en eso, pero no me comparo con otros Coaches que trabajan con personas para que mejoren su autoestima, porque esto es algo que sé que hago bien y de lo que me siento segura.
Así que cuando veas que te comparas en algo simplemente acepta que es algo en lo que te sientes insegura.

Comprende que no pasa nada, que no podemos sentirnos seguros en todo, y pregúntate qué puedes hacer para mejorar y ganar seguridad en ese aspecto.

¡Ojo! Asegúrate de que es algo en lo que quieres mejorar y que no se trata de tu ego queriendo hacerlo todo bien… Porque hay personas que se empeñan en ser buenas en todo sin darse cuenta de que muchas de esas cosas ni siquiera son importantes para ellas.

2.Date cuenta de que tu valor como persona no depende de lo que valen los demás. No tiene nada que ver con ellos. No vales menos porque otra persona sea mejor en algo.

Lo que vales depende de ti, de quién eres y de cómo eres contigo y con los demás.

3.El problema no es lo que crees de los demás, es lo que crees de ti. Mientras creas que no vales, que no eres lo suficientemente bueno o que no vas a ser capaz, no lo serás. Porque las personas nos convertimos en lo que creemos de nosotras mismas.

4.Acepta que hay cosas en las que destacarás tú y otras en las que destacará otro. Que nadie puede ser bueno en todo y que todos destacamos en algo. Explora tus talentos y deja que cada uno destaque en lo suyo.

5.Olvídate del otro y céntrate en ti, en aprender y hacerlo mejor que ayer. Esa fue la clave que me sirvió a mí en mi clase de hip hop ;-).

6.Acéptate siempre, como eres, con tus fortalezas y con tus áreas de mejora. Deja de juzgarte y de decirte que deberías ser de otra forma.

Por ejemplo, me acuerdo de una Coachee que me decía que se sentía pequeñita al lado de ese tipo de “personas encantadoras, que tienen algo especial, que parece que gustan a todo el mundo, que todos quedan embelesados con ellas…”. ¿Qué era lo que le estaba pasando? Que en vez de aceptarse como era estaba queriendo ser de otra forma. Y al no ser auténtica no podía gustar a los demás, porque tampoco se estaba gustando a sí misma.

Precisamente esas personas de las que ella hablaba gustan a los demás porque se aceptan a sí mismas y se gustan como son y porque no pretenden ser diferentes. Son tal cual las ves y no esconden sus inseguridades.

7-Acepta la envidia, la tristeza o lo que sea que estés sintiendo. Recuerda que la envidia en sí no es mala, que es simplemente una mensajera que viene a decirte algo. ¡Escúchala!

8.Reconoce que te sientes inferior y que no pasa nada. Que no podemos sentirnos superiores en todo, que eso tampoco es una autoestima sana.

Compártelo con las personas con las que tienes confianza. No te avergüences de ello, porque forma parte de ti y de la maravillosa persona que eres.

Y, una vez que aceptes ese sentimiento de inferioridad, decide para qué vas a usarlo.

Hay personas que cuando se sienten inferiores se bloquean. Como una Coachee que al comenzar el programa de autoestima me decía “Me siento inferior a los demás, como que nada lo hago bien, como que no me atrevo con nada porque creo que lo voy a hacer fatal y que todos serán mejores que yo… Y se me quitan las ganas de intentar nada”.

Es decir, en vez de dejar que ese sentimiento te bloquee úsalo para avanzar y para superarte.

9.Deja de colocarte por encima y por debajo de los demás.

El que se siente inferior en algo, también suele sentirse superior en otros aspectos. Y eso es porque está mirando a los demás desde su ego, compitiendo y comparándose con ellos.

Cuando no queremos ser ni mejor ni peor que nadie, cuando dejamos de ponernos por encima o por debajo, entonces por fin podemos sentirnos iguales a los demás.

Como me decía otra persona, “me estoy dando cuenta de que sólo cuando he dejado de compararme con los demás he podido empezar a creer en mí misma. Que el simple hecho de haber dejado de compararme ha supuesto que empezara a creer en mí”.

Y es que, si vives desde la comparación, te sentirás fuerte y superior ante unas personas y débil e inferior ante otras. Y ninguna de las dos cosas es una autoestima sana, te lo aseguro.

10.Date permiso para no ser la mejor en algo.

El otro día, entrenando a mi perro con un adiestrador, dijo algo que me encantó. Eramos varios dueños con sus respectivos perros. Y me pidió a mí que me quedara detrás con el mío, para que mi perro aprendiera “que no pasa nada por quedarse atrás, que no siempre podrá ser el primero”.

Creo que es algo que las personas también deberíamos aprender :-).

¿Qué me dices? ¿En qué te comparas tú? Me encantará que lo compartas conmigo en los comentarios aquí debajo.

Compártelo en tus redes

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest

¿Quieres más consejos?

Apúntate GRATIS y recibe cada semana herramientas y recursos para tener Más Seguridad, Más Felicidad y Más Bienestar.

Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

¿Quieres que te ayude a ti también? Solicita una sesión de valoración gratuita conmigo rellenando este formulario.

20 comentarios

20 comentarios
  1. GLORIA 23/11/2017

    Yo me comparo con el físico, porque tengo obesidad, pero no tengo complejo, es algo raro. Miro a todo el mundo y a veces no encuentro a nadie más gordo que yo, y eso si que me avergüenza, pero luego no tengo problema para ponerme un bikini en verano. Quizás puede ser que me quiero autoconsolar buscando a gente como yo, para no parecer que soy la única, no sé…
    Besos, Vanessa.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/11/2017

      Muy buen reflexión, Gloria. Muchas gracias por compartir.
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  2. Raquel 23/11/2017

    Leo siempre tus post! Son como agua de mayo. Gracias 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/11/2017

      Me alegro mucho, Raquel. Como agua de noviembre, al paso de sequía que llevamos :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  3. MATIA 23/11/2017

    Hola Vanessa!!! Yo me siento inferior en varias parcelas de mi vida, una de ellas es la laboral, al no haber encontrado un trabajo en condiciones con mi preparacion y edad, que me permitiera ser independiente total. Me veo mayor y miro dónde ha quedado mi juventud. En fin, que no es un momento agradable éste en el que vivo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/11/2017

      Matia,
      Los momentos difíciles, los que se hacen cuesta arriba, suelen ser los que más nos permiten aprender y crecer como personas. Haz lo que puedas hacer para tener un buen trabajo y acepta lo que venga. De tal manera que cuando eches la vista atrás comprendas que todo tuvo un sentido y fue para algo.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  4. Sofía 24/11/2017

    ¡A mí me pasó justamente lo mismo cuando iba a baile en el colegio!! Jajaja, mis amigas lo hacían mucho mejor que yo, yo era la patosa y gordita del grupo, y al resto de las niñas de la clase (las que no eran mis amigas) no les gustaba en absoluto y lo pasaba mal…
    La verdad es que con los años me he dado cuenta de que hay que ver, qué idiota quedarme en esa clase que en el fondo no disfrutaba porque no sentía reconocimiento por mi esfuerzo y siempre me comparaba con las demás. Pero claro, con 9/10 años tú quieres estar con tus amigas, jajaja, ¡¡¡no sabes nada de autoestima!!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/11/2017

      Sí, Sofía, con esa edad todo es diferente. Felicidades por ser capaz a día de hoy de confiar en ti y aprender de lo que te pasó.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. PapaPrimerizo 27/11/2017

    Buenos días Vanessa.
    Pienso que estamos programados desde bien pequeños a compararnos con los demás. Es muy sencillo que unos padres, sin ánimo de hacer daño, comparen a un hijo con otro y, sino, con el hijo/a del vecino con tal de motivar a su propio hijo.
    No es bueno ni malo, simplemente es así.
    Y pienso que es en la edad adulta cuando necesitamos darnos cuenta de esos hábitos adquiridos de tantos años.
    Enhorabuena por el post.
    Un abrazo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/11/2017

      Muchas gracias por tus palabras. Creo que lo ideal sería no hacer comparaciones con otras personas y respetar la singularidad de cada uno. En todo caso, comparar al niño con él mismo hace x tiempo, para que vaya dándose cuenta de que lo que importa es que sea mejor que ayer, no mejor que nadie :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  6. Melisa 02/11/2018

    Yo me comparo con chicas lindas. Supongo que son lindas porque a todo el mundo le gustan esas chicas.
    No sé cómo llegar a gustarme y aceptarme como soy.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 04/11/2018

      Melisa, gustarte, aceptarte, quererte como eres, es un camino largo hacia una mejor autoestima… Hay muchas maneras de andarlo, por ejemplo valorando lo que te gusta de ti o tus logros diarios. En este blog hay muchos post sobre cómo mejorar tu autoestima, echa un vistazo y ve empezando por lo que creas que necesitas más. Poquito a poco y con mucho mimo y mucha compasión hacia ti misma :-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Rony 22/03/2019

    Cuando estoy en casa me siento bien!
    Una vez estoy en la calle me siento feo!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 22/03/2019

      Muchas gracias, Rony. Es posible que hayas desarrollado la creencia de que tu casa es un lugar seguro y fuera de alguna forma te expones a alguna amenaza. Es algo que puedes trabajar en un proceso psicológico, ¡te animo a que lo hagas!
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Claudia 14/05/2019

    Muchas veces me he sentido inferior, principalmente en mis relaciones de pareja, y no sé cómo confrontarlas. Siempre habrá alguien más joven, más bonita, mas alta, o con un cuerpazo de modelo y eso me vuelve insegura. Esto ha llegado a tal punto que yo misma boicoteo mis relaciones y me aislo, agradeceria mucho de su ayuda.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/05/2019

      Claudia,
      Las personas no nos enamoramos de un exterior. Eso puede atraernos en un determinado momento, pero no nos retiene. Así que creo que lo importante es que te valores por ti, por quien eres, por las cualidades que te gustan de ti y por cómo eres con los demás. Desde ahí, basando tu autoestima en algo que no se va a esfumar con el paso del tiempo, es cuando podrás sentirte digna de recibir el amor que mereces.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Edurne 19/11/2019

    Buenos días Vanessa,
    Me siento muy identificada con tus palabras. En distintos aspectos de mi vida soy muy exigente y perfeccionista, pero mi mayor quebradero de cabeza son los estudios. Estoy en sexto de medicina, y aunque he pasado por mejores y peores épocas, el periodo de exámenes (ahora) siempre se hace más duro. Toda mi vida me he manejado como si estuviera en una escala con respecto a los demás, mi autoestima varía mucho según en qué nivel esté. Sé que no debería ser así, que mi valía es independiente de eso, pero no doy El Paso para creérmelo. Con los demás no soy así de exigente y de hecho no valoro mis relaciones personales según su estatus social, profesional, etc. Pero conmigo es cosa distinta. Y aunque resulte absurdo y como de niña de 8 años, antes de enfrentarme a la semana de exámenes soy incapaz de aceptar que no llego con toda la materia, que no me da la vida, y no lo acepto porque mis pensamientos se aceleran y pienso en la gente de mi clase con éxito siendo yo un fracaso. Es decir, siempre mi malestar con respecto a los demás. Y entonces me bloqueo y me entra la ansiedad y meto montón de horas estudiando que no llevan a nada. Me cuesta tomar distancia y ver que eso es un absurdo, que soy más que mis estudios de medicina y que es un mero número, pero necesito dar ese paso, ese click.
    Gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/11/2019

      Hola Edurne,
      Muchas gracias por compartir, espero que el post te haya servido. Así es, siendo la autoestima el concepto que tenemos de nosotros mismos, lo sano es que sea independiente de nuestros resultados. Por supuesto que está bien que quieras superarte, tener buenas notas y conseguir tus objetivos, pero no que el amor a ti misma dependa de ello. Observa cómo te hablas, el tipo de cosas que te dices, como eso de «como de niña de 8 años». El amor a ti misma empieza por la manera en la que te tratas, te comprendes y te animas a ti misma, y no tiene nada que ver con lo que hagan los demás. Date permiso para aceptarte como eres y reconocer cuándo te estás exigiendo demasiado. Vuelve a ti cada vez que te pierdas, se compasiva y cariñosa, como le hablarías a tu mejor amiga. Y si necesitas ayuda para superar esos obstáculos pídela, todos la necesitamos en algún momento, y no pasa nada por ello.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  10. Cecilia 25/07/2020

    Buenos días:
    Leí el post y me sentí muy identificada. Toda mi vida se me han repetido situaciones en las que me siento menos por comentarios de otros, sobre todo en el trabajo, ya sea de mis jefes o mis propios compañeros, cosa que me llama mucho la atención. Últimamente me cambiaron de sector y se ha intensificado. También pasó a otros aspectos de mi vida. Ésto hace que me sienta tonta, poco preparada, inferior… Y me entristece mucho. No puedo defenderme, me siento bloqueada.
    Gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/07/2020

      Hola Cecilia,
      Lo que cuentas nos pasa o nos ha pasado a muchas personas, no es nada raro ni de lo que debas avergonzarte. Simplemente te habla de ti, de algo en lo que tu autoestima no está bien asentada. Puedes trabajarlo para que te sientas tan valiosa y preparada como cualquiera.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios están marcados como *



Únete a los más de 20.000 suscriptores, ¡con regalo incluido!

Apúntate GRATIS y descárgate ahora la guía “Los diez pasos clave para mejorar tu autoestima”.

No te enviaré nada de spam y puedes darte de baja cuando te apetezca

Los post más leídos

¿Quieres trabajar conmigo?

Rellena este formulario para tener una sesión de valoración gratuita”.

¡Hey!

no te vayas sin tu regalo

¿Quieres empezar a confiar en ti, sentirte segura y disfrutar de tu vida y de tus relaciones?
Apúntate gratis y llévate la guía “Los diez pasos clave para mejorar tu autoestima” de regalo.

¡SÍ, QUIERO!