¿Eres consciente del daño que te hace todo lo que no cuentas?

Lo que no cuentas - chica de espaldas en la nieve

Piensa en una de esas personas que parece que no se deja conocer… Que no muestra sus sentimientos, que pocas veces dice lo que piensa y que nunca comenta lo que le preocupa…

Esas personas que escuchan más que hablan y que no cuentan nada de sí mismas…

Que puede que las conozcas de hace mucho, pero es como si en el fondo no supieras nada de ellas.

Que siempre las ves iguales… Ni tristes ni alegres, ni tranquilas ni nerviosas, ni blanco ni negro… Siempre en el mismo estado, como un maniquí que ni siente ni padece.

¿Te suena?

Y, por supuesto, que jamás piden ayuda, ni comparten a qué tienen miedo, ni se muestran vulnerables delante de otros.

Piénsalo un poco, seguro que conoces a alguien así.

Suelen ser personas que los demás describen como “alguien fuerte” o como «alguien frío”.

Fuertes, porque parece que nada podría derrumbarles, que nada les tambalea, que pase lo que pase podrán con ello sin bajar la cabeza…

De hecho, cuando a una de estas personas le pasa algo doloroso no se permite derrumbarse, en parte por miedo a romper la imagen que los demás tienen de ella (otra cosa es que al final lo que se están tragando acabe por explotar y hacerles mucho más daño que si lo hubieran ido liberando cuando tocaba…).

Y frías porque no se dejan ver, porque esconden cómo son y cómo se sienten… Se callan si algo les ha molestado, si algo les ha dolido, si han sentido envidia, pena o rabia… Incluso el amor, también se lo callan.

Sí, lo normal es que con una persona así, aunque haga años que la conozcas, sigas sintiendo que en realidad no sabes nada de ella…

¿A que ya has localizado a alguien que encaja en este perfil? Creo que todos conocemos a alguien así… Y eso, suponiendo que no seas tú.

Porque, incluso aunque no te hayas dado cuenta hasta ahora, esa persona podrías ser tú.

El «para qué» de hablarte de esto

La intención de este post es que si eres una de esas personas, te des cuenta de lo insano que es vivir así, escondiendo ante los demás cómo eres de verdad. De hecho, es uno de los comportamientos que más dañan nuestra autoestima.

O, dicho de otro modo, si te esfuerzas por esconder tus miedos y tus inseguridades ante los demás, es (casi) imposible que tengas una buena autoestima.

¿Te das cuenta ahora del daño que te hace todo lo que no cuentas?

¿Por qué? Porque te estás rechazando… Y el rechazo, como te he contado tantas veces, es incompatible con la autoestima y el amor a uno mismo.

Y con este post también pretendo que, si no eres una de esas personas pero conoces a alguien así, seas capaz de ponerte en su lugar y de entender qué puede estar haciendo que tenga ese comportamiento.

Te aseguro que una persona que vive escondiéndose no lo hace porque le guste, sino porque tiene mucho miedo a mostrarse ante los demás como realmente es…

A que la conozcan, a que la juzguen, a que la vean vulnerable, a lo que piensen de ella, a que se aprovechen y le hagan daño…

Es como que «si no me muestro como soy evito que los demás me critiquen»… Si no me ven no pueden rechazarme… Si no digo nada no pueden juzgarme… Si no siento ni padezco no pueden hacerme daño…

O también puede ser porque necesita que los demás la aprueben y la admiren y cree que sólo aparentando esa fortaleza y esa seguridad podrá obtener ese reconocimiento ajeno.

O porque creen que sentir tristeza, inseguridad o miedo es de cobardes… Y ellas no pueden permitirse ser cobardes… Al revés, necesitan verse y sentirse perfectas, y es como que todos esos sentimientos las alejan de la perfección… Así que se los callan, como si lo que no dijeras dejara de existir…

Trabajo con muchas de esas personas que van de fuertes y no se dejan ver… Sí, te garantizo que ellas también tienen la necesidad de mejorar su autoestima y sus relaciones con los demás… Y, entre las cosas que les escucho decir, están algunas como éstas:

“Es como si estuviera representando un papel ante los demás”.

“Si estoy mal por algo no se lo cuento a nadie, me lo guardo para mí porque no sé lo que van a pensar si lo digo… Y no quiero que me vean como a alguien débil”.

“En realidad, es como si nadie me conociera de verdad”.

“Me gustaría atreverme a mostrarme ante los demás como soy”.

“Me encantaría ser auténtica y no andar siempre escondiéndome”.

¿Te das cuenta del daño que te hace todo lo que no cuentas? ¿Entiendes lo que puede haber detrás de un comportamiento como éste cuando lo ves en otra persona?

Confieso que es algo con lo que yo no me identifico para nada. Que ni ahora ni cuando mi autoestima no era buena tuve este perfil.

Al revés, nunca he escondido mi vulnerabilidad y lo que me sale de forma fácil es mostrarla…

Comparto lo que me pasa por dentro, doy mi opinión aunque no sea la de la mayoría, digo si estoy triste por algo -aunque otros puedan pensar que estar triste por eso es una tontería-, cuento lo que me da miedo y lo que me preocupa, y no me siento mal cuando los demás me perciben vulnerable.

No me avergüenzo, porque sé que esa soy yo, que eso forma parte de mí, que todos somos vulnerables y que nadie va a juzgarme por decir que estoy triste o que me siento insegura… O, al menos, nadie que mire a los demás y a sí mismo desde el amor me juzgará por ello… Sí puede hacerlo alguien que mire desde el miedo, pero eso ya no es cosa mía

Si los demás sólo te ven fuerte, mala señal

Así que no vuelvas a dejarte engañar por la imagen de alguien que parece tan fuerte y seguro…

Comprende, con compasión y sin juicios, que debajo de ella también puede haber mucho miedo…

De hecho, una de las cosas por las que me doy cuenta de que un coachee puede encajar en este perfil es porque me dice que los demás le perciben como alguien fuerte y seguro de sí mismo.

Cuando escucho eso, malo…

Sí, son muchas las personas que dan una falsa imagen de seguridad como consecuencia de estar escondiendo sus inseguridades debajo de una máscara

Porque alguien realmente seguro de sí mismo no tiene ningún reparo para mostrarse inseguro ante los demás.

Sabe que todos somos todo, que no se puede ser solo una cosa, y deja ver sus dos caras, la fuerte y la frágil, porque acepta las dos y no rechaza ninguna de ellas.

Yo misma, como puedes ver si sueles leer este blog, también comparto mis miedos y mis inseguridades. Los escucho y los miro de frente. No me engaño a mí misma ni hago como si no existieran, y tampoco los escondo ante los demás.

Así que si miras a alguien y en esa persona sólo ves seguridad, recuerda esto, y al menos, pon en duda que esa seguridad sea real.

Porque alguien valiente también es cobarde. Y acepta sus dos partes por igual.

Porque alguien fuerte también es frágil. Y acepta sus dos partes por igual.

Porque alguien alegre también se siente triste. Y acepta sus dos partes por igual.

Porque todos somos todo, porque nadie es sólo blanco o sólo negro.

Y porque cuando eres lo que realmente eres, te estás respetando a ti mismo.

Y entonces, sólo entonces, también respetas la libertad de ser de los demás

¿Qué me dices? ¿Te has sentido identificada/o? ¿Conoces a alguien que se comporte así? Si quieres puedes compartirlo conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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28 comentarios

28 comentarios
  1. Tomás 11/01/2018

    Yo era así… hace años, de pequeño, tan sólo era débil, no paraba de mostrar mi debilidad. De hecho, no conocía la fortaleza, no sabía como hacerlo, tan sólo me dedicaba a admirar a los que si podían ocultar su dolor. Luego a la adolescencia, me fuí al otro extremo… la coraza, que terminó por pudrirse, cuando mi abuela materna, la última y más querida de mis abuelos, se fue de este mundo. Ahí ya no pude seguir fingiendo… y muchos amigos que hice en mi «adultez» me vieron llorar, creo que por primera vez. Fue tremendamente liberador… expresar mis lágrimas, las cuales, mi propia familia me «obligó» a reprimir en más de una ocasión, porque eso, según su percepción, era de débiles. Hoy en día soy fuerte, y voy aprendiendo a aceptar mi debilidad… hoy en día soy todo, y estoy sanando esa parte tan rota de mí mismo. Gracias por todas tus publicaciones, aprendo mucho de ellas y me sirven.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/01/2018

      Muchas gracias por compartirte, Tomás… Cuánto daño hace esa creencia de que llorar es de débiles… Llorar es de humanos que se permiten Ser y Vivir… Y no hacerlo es como querer ser máquinas programadas que ni sienten ni padecen… Una vez me dijeron «confía en alguien que puede derramar una lágrima verdadera delante de ti y no se avergüenza de ello»… Y así es.
      Un abrazo muy grande, me alegro mucho de tu fantástica evolución,
      Vanessa

      Responder
  2. Laura Velez 11/01/2018

    Hola Vanessa.
    Realmente me gustan muchos tus posts. Siempre los leo porque me siento totalmente identificada. Te quería comentar que hay un problema que observo en mí y es que juzgo mucho a los demas. Por todo, por lo bueno y por lo malo, y es algo que he tratado de mejorar pero me cuesta mucho. Al juzgar tanto, de igual manera siento que me juzgan mucho a mí. Lo que me preocupa mucho es lo que piensen de mí y es algo que no es sano. Mil gracias por ayudarme a crecer, un feliz dia.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/01/2018

      Muchas gracias, Laura. Como bien dices, cuando una persona se siente muy juzgada por los demás suele coincidir con que ella también juzga… Somos espejos y proyectamos en los demás lo que nos pasa por dentro… Así que te animaría a descubrir qué creencias o aprendizajes hacen que necesites juzgar a los demás, para que así puedas ir soltando esos pensamientos…
      Un abrazo grande,
      Vanessa

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  3. Irene 11/01/2018

    Hola Vanessa,
    Yo sé que tengo ese perfil de parecer fuerte y veo que en realidad nadie me conoce. Ojalá consiga algún día superar ese miedo de mostrarme tal y como soy.
    Muchas gracias por el post.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/01/2018

      Ojalá que sí, Irene… Porque de verdad que darte permiso para ser tú misma es una de las mejores cosas que puedes hacer por ti, una gran prueba de amor a ti misma :-).
      Un abrazo muy cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  4. Greis 11/01/2018

    Vanesa,
    Cómo he luchado para no contar mis derrotas y fracasos… Salía de casa y me decía… «bueno, hoy si me paro a hablar con alguien no voy a contar lo que me pasa». Y fracasaba, y así por años. Y siempre la misma situación desde hace 18 años, esto me tira para abajo. Hasta un ataque de pánico me dio. Espero pronto resolverlo para poder vivir en paz y respetando mi persona. Gracias por este espacio.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/01/2018

      Muchas gracias por compartir, Greis. Te deseo toda esa paz, ese cariño y ese respeto a ti misma. Te deseo que puedas por fin ser tú misma ante ti y ante los demás, que te hagas a ti misma ese regalo.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Sindy 12/01/2018

    Hola Vanessa!!
    Tus post me han ayudado mucho. Este año me he propuesto hacer un cambio. Me he dado cuenta que mi autoestima es baja. De hecho tengo parcialmente este perfil del que hablas. En mi caso me cuesta mucho mostrar mis sentimientos, creo que por miedo a que me vean como soy. Ahora entiendo que es parte de mi no aceptación de mi misma, pero te confieso que mostrar mi vulnerabilidad ante los demás es difícil, sobre todo cuando vivimos rodeados de gente malintencionada. Pero bueno, ¡¡¡intentaré incorporar ese cambio!!! ¡¡¡Gracias y Saludos!!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/01/2018

      Hola Sindy,
      ¿Sabes? Cuanto más he ido curando mis heridas, más ha ido cambiando lo que veía en los demás… Eso que antes para mí también era gente malintencionada ahora ya no lo veo. Creo que en gran parte se debía a mi manera de mirar, llena de miedos e inseguridades, y a mi manera de interpretar lo que hacían los demás, siempre buscando segundas intenciones… Te aseguro que antes yo también veía mucha gente malintencionada y ahora ya no… Así que te animo de corazón a que trabajes en tu interior para que tu experior también cambie… :-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Sergio Abad Jiménez 16/01/2018

    Hola, Vanessa!! ¿Y si eres una persona que llevas tiempo con problemas, los has contado a tus amigos, ves que no encajas en el grupo, o que tú crees que no encajas, porque si no te preocupas tú en llamar la gente pasa, como si se hubieran cansado de tus quejas y lamentos? Ya no sabes si lo mejor es contar cuando estas mal, pasar de la gente, o dejarlo estar aunque parezca que estás metido en un bucle sin salida.
    Saludos,
    Felicidades por la pagina.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/01/2018

      Sergio,
      Por lo que me cuentas no puedo saber lo que está pasando en realidad ni cómo ayudarte… Porque, independientemente de lo que pase en tu grupo de amigos, te aseguro que el cambio para que te sientas bien está en ti y en tu manera de pensar e interpretar lo que te pasa.
      Así que yo te animaría a hacer un proceso de desarrollo personal, ya sea con un psicólogo o con otro tipo de profesional. Si te planteas hacer un proceso de Coaching, por mi parte encantada de valorar si encajas en el perfil de Coaching to Be. Te dejo aquí el link para que si quieres rellenes el formulario para tener una sesión de valoración gratuita conmigo.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  7. Carlos 18/01/2018

    Ahora me estoy dando cuenta de todos los problemas que me trae el esconderme y no mostrarme como soy por miedo al rechazo y el miedo a decir lo que pienso por si otras personas se enfadan conmigo. Cada vez me he ido creando más una coraza de protección que lejos de ayudarme me está destrozando por dentro. Porque cuando esa coraza se rompe las consecuencias son peores. Gracias por este artículo, que me ha abierto los ojos, ahora habrá que aplicarlo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/01/2018

      Guau, Carlos. Me dejas sin palabras. Si este post ha ayudado a que te dieras cuenta de lo que dices, sólo contigo lo siento más que amortizado… Me alegro mucho y te deseo toda la confianza del mundo para andar ese camino y soltar la coraza. Recuerda que a quien más daño hace es a ti y a tu autoestima.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  8. Mireia 22/01/2018

    Me ha gustado mucho este post.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 23/01/2018

      Muchas gracias, Mireia :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Sebastián 28/01/2018

    ¡Muy buen post, Vanessa! Me siento identificado, yo soy un poco así de esconder mis debilidades para que me vean fuerte los demás, pero no se puede siempre y realmente hace mal. Intentaré ser sincero conmigo mismo y mostrarme tal cual soy sin importar lo que me digan o piensen los demás. Y como bien dijiste vos, si la otra persona es malintencionada y te critica es un problema de ella y no tuyo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 29/01/2018

      Qué bien, Sebastián. Te animo a que andes ese camino hacia ser tú mismo sin miedo, te aseguro que te quitarás un gran peso de encima y te sentirás mucho mejor.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  10. Eva 31/01/2018

    ¡Me encantan tus post! Nunca dejo de leerlos….. 🙂
    Yo siempre he sido así como cuentas, tímida, callada, que escuchaba más de lo que hablaba, pocas cosas decía de mí, me encargaba de decir que si y simplemente apoyar a todo el mundo pero sin mojarme demasiado. Hace poco no sé porqué empecé a cambiar, a dar mi opinión y a mostrarme como soy, y descubrí que así no intereso… Me he preguntado muchas veces porqué… ¿Por qué la chica callada tenía gente a su alrededor y la llamaban y sentía que formaba parte de algo? ¿Y a la chica que da su opinión (sin ofender a nadie, ni elevar la voz, ni hablar de manera despótica), que no dice que sí a todo y no se deja llevar a lo que digan los demás, esa chica se encuentra sola… y ha tenido que escuchar críticas por que no quiere seguir a otras personas? Soy libre e independiente para vivir mi vida sin tener que ser un borrego para que me acepten. O acaso ¿me equivoco?.
    A veces pienso que estaría mejor siendo la que era… sumisa y callada. A veces me digo que no tengo que seguir a nadie para que me acepten y no tengo que decir todo que sí para tener amig@s. Los verdaderos amigos son los que te quieren como eres, los que si no les gusta algo te lo dicen y los que no se ofenden por no seguir al rebaño. Ahora simplemente no me relaciono demasiado, ¿hablar para decir a todo que sí y que creas que te aceptan?, ¿Ser tu misma y cuando no das la razón que te hagan el vacío? Menudo dilema…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 01/02/2018

      Eva,
      Muchísimas gracias por compartir. Voy a suponer que las cosas están pasando exactamente como las estás contando… Porque ya sabes que cada uno de nosotros creamos nuestra propia relaidad mental y creemos que lo que está pasando es eso. Y que unas veces se parece más y otras menos, sin que por ello nuestra intención haya sido el engaño…
      Bueno, suponiendo que sea exactamente así, explicarte que cuando una persona pasa de ser sumisa a ser asertiva, su entorno no siempre lo acepta de buen grado. Es algo normal que pasa mucho… Ahí tienes dos opciones: o pedir asertivamente que el entorno se adapte a la nueva Eva o cambiar de entorno a uno en el que te acepten y te quieran como asertiva.
      Sí, eres libre e independiente para vivir tu vida.
      No, no tienes que seguir a nadie ni que decir que sí a todo para tener magníficos amigos.
      Confía, todo se colocará… :-).
      Un abrazo muy cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  11. Paola 14/02/2018

    Si, me siento identificada con éste perfil… Pero es que lo que pasa es lo siguiente: me insisten en que diga lo que pienso/siento, me animo y lo digo, genero cierto rechazo, me siento mal conmigo misma y me vuelvo a cerrar..
    Además últimamente siento mucha tristeza, siento la lágrima fácil, y siento que a cualquier mínimo acercamiento por parte de alguien me largaría a llorar, asique evito a toda costa el contacto… Siento que con una mirada quedaría vulnerable…
    Generalmente también suele pasar que en las discusiones me emociono demasiado, incluso me largo a llorar y siento que eso no me permite pensar fríamente… Me siento mal conmigo misma al ser así, pero siento que no puedo evitarlo…
    Me siento sola e incomprendida…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 14/02/2018

      Paola,
      Lo primero que me sale decirte es que juzgarte a ti misma no es la solución. Necesitas aceptarte, aceptar que te emociones, que te largues a llorar o que sientas tristeza… Todo está bien y todo es para algo… Sólo desde la aceptación de ti misma podrás avanzar en lo que te pasa… Eso simplemente es señal de algo, viene a decirte algo de ti misma, y en tu propio trabajo de autoconocimiento es donde encontrarás las respuestas. Pero siempre desde el amor a ti misma, nunca desde el juicio.
      Si eso de que dices algo y generas rechazo es algo que se repite con frecuencia, pregunta a esas personas qué es exactamente lo que les genera rechazo. Tal vez sea tu manera de decir las cosas, el tono, las palabras que usas… Necesitas entender eso para poder cambiarlo.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  12. Clara 06/04/2018

    Realmente me identifiqué tanto. Soy una persona reservada y buenísima para escuchar, pero no para hablar. Últimamente en mi trabajo me ha costado relacionarme, los grupos están muy establecidos y no he logrado sentirme cómoda y en confianza, al grado de sentirme sola en ocasiones.
    Hace poco en un curso se tocó un tema de reflexiones acerca de tu entorno, que tal estás en tu familia, salud, amistad etc.
    Al escuchar historias conmovedoras, agarre valentía y conté una situación familiar dolorosa, no pude terminar debido a que el llanto me ganó. Después de eso me sentí muy culpable y arrepentida por contar algo tan personal a compañeros de trabajo (de los 8 presentes, solo a 2 hubiese considerado contarles). Sé que no me juzgarán pero no puedo evitar preocuparme por el que dirán. Y a pesar de sentir alivio por un momento, me preocupa mucho que me hayan visto en una situación de vulnerabilidad y debilidad. Debo confesar que al leer tus palabras me reconfortaron. Aunque estoy consciente que debo trabajar mucho en mí.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/04/2018

      Hola Clara,
      Ese alivio que sentiste al principio seguramente sea auténtico, de tu Ser. Lo otro son voces de los miedos que tenemos por nuestras creencias limitantes… Puedes confiar en los demás y en que te respetarán, lo mismo que tú respetas a otros que contaron sus historias.
      Todos somos vulnerables, la única diferencia es que seamos lo suficientemente valientes para mostrarlo, o no. Felicidades por tu valentía ese día, por darte permiso para ser tú misma.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  13. Ana 05/06/2018

    Hola Vanessa. Muy bonito artículo.

    Yo soy así. Entiendo que mostrarse vulnerable no es malo pero lo que me pasa es lo siguiente: cuando me atrevo a mostrarme parece que no lo hago en el sitio adecuado porque termino sintiéndome mal. No recibo el cariño que necesito. Me preocupa esto porque quizá es que soy una persona exigente, no lo sé. El caso es que me cuesta bastante saber dónde sí me puedo mostrar y dónde no. Al sentirme exigente me cuesta pensar que sí habrá alguien que me pueda escuchar y no sé sienta abrumado. En realidad no sé cómo me ven los demás pero alguna vez sí me han dicho que me agradecen mi visión o mis ánimos. No intento ser positiva todo el rato por fuerza, solo intento mostrar lo positivo que yo veo de las situaciones porque bastante negativismo muestran ya algunas personas en las cosas cotidianas. No siempre lo consigo claro, y a veces, no sé si seré demasiado ingenua. El caso es que cuando muestro lo que me preocupa me cuesta, a veces, librarme de esa negatividad, cuando veo que la otra persona no me da ánimo, abiertamente y con claridad. En ese momento pienso que le ha parecido mal que me muestre y quizá solo sea su misma limitación y no tenga que ver conmigo. Entonces sí parece que tengo expectativas respecto al otro.
    Necesito aprender a animarme yo misma pero al mismo tiempo también es necesario relacionarte con alguien en quien encuentres ese apoyo, creo yo. Es que son las dos cosas: apoyo de ti misma y del otro. Tener esa experiencia con el otro.

    Un saludo Vanessa.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/06/2018

      Ana,
      Lo de mostrarnos y contar también depende del entorno y la situación… Por ejemplo, ponerte a llorar delante de tu jefe porque te desesperas con tu hijo no sería tan apropiado. Es decir, tú eres quein ha de valorar dónde puedes mostrarte de forma cómoda y segura y dónde no. Y después darte cuenta de que casi todo es tuyo, de que casi todo es nuestro. Cuando somos positivos o negativos, cuando creemos que gustamos o que no, cuando esperamos algo de alguien o no lo hacemos… Casi todo es nuestro. Si aprendemos a limpiar nuestras creencias limitantes, podremos sentirnos libres y también comprender cuando, esta vez sí, lo que haga el otro es suyo y no tiene que ver con nosotros.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  14. Maria 05/09/2018

    Hola, gracias por todo. ¿Sabes? A mí me pasa lo mismo. Incluso me da pena que la gente me vea llorar, siempre me reprimo, sobre todo delante de mis hijos. Soy mamá soltera y no me gusta que mis hijos crean que soy débil porque siempre he demostrado que soy fuerte para ellos. Ante mis padres también lo soy porque de ellos aprendí que las emociones no deben expresarse. Aún cuando alguna vez lloré frente a ellos después me sentí avergonzada como si hubiera hecho mal, porque no sentí su apoyo. Gracias por decirnos ésto, ahora sé que ocultar nuestros sentimientos no nos hace más fuertes, al contrario, nos hace más débiles. Y que no importa lo que los demás piensen de nosotros.
    Saludos. Te envío un abrazo muy fuerte.

    María.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/09/2018

      María,
      Me alegro mucho de que hayas comprendido esto, de la paz que sentirás a partir de ahora pudiendo expresarte y mostrarte, en vez de creer que tienes que reprimir cómo te sientes. Maravillosa liberación, menudo peso con el que cargabas…
      Y también de que puedas transmitírselo a tus hijos para que ellos sientan esa misma paz y no se juzguen por sentir lo que sienten. De corazón, felicidades.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder

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