Cómo superar la necesidad de reconocimiento

Chica sentada al ordenador - necesidad de reconocimiento

¿Necesitas que los demás te reconozcan lo bien que lo haces y lo buena que eres?

¿Qué tu jefe te reconozca que has hecho un buen trabajo?

¿Qué tu pareja te diga lo mucho que le gustó eso que hiciste?

Entonces te interesará saber cómo superar la necesidad de reconocimiento.

Cuando nuestra autoestima no es sana, dependemos de los reconocimientos de los demás para sentirnos valiosos.

Algunas personas la viven como una necesidad de ser única, otras de ser importante, otras de ser especial, otras de destacar, otras de ser la mejor, otras de ser buena en lo que hago…

Y todas necesitan que los demás se lo digan para sentirse bien.

Que «qué rico estaba esto», que «eres la mejor», que «qué bien lo haces», que «qué fuerte eres«, que «nunca he visto a nadie como tú»…

Porque si no reciben esos halagos, si no son valoradas y reconocidas por los demás, sienten que no son valiosas y que no son importantes, que son defectuosas (o defectuosos, que esto pasa igual en hombres que en mujeres).

Es como una necesidad de sentirse superiores para no sentirse inferiores.

¿Te suena? ¿Te sientes identificada?

Si es así, seguramente estés haciendo muchas cosas que crees que a los demás les van a gustar con el único fin, consciente o inconsciente, de que te las reconozcan.

Como me decía una clienta hace poco, “a veces me doy cuenta de que estoy haciendo algo solo para que me digan que qué bien lo hago. Y cuando me dicen `qué bien lo has hecho´ ya me quedo a gusto”.

Eso que se queda “a gusto” cuando recibe un reconocimiento es nuestro ego (ya te hablado del ego aquí, es esa máscara que cada uno de nosotros se ha creado, basada en lo que creemos que los demás esperan de nosotros).

El ego se hincha cuando le reconocen. Y cuanto más grande se va haciendo, más reconocimiento necesitas.

“A veces me olvido de disfrutar de lo que hago. Mi único objetivo es que los demás me lo reconozcan”, me contaba un día un cliente.

Lo mismo que es el ego el que se siente herido cuando no le reconocen lo bien que lo hace.

“Si mi jefe no me felicita ya pienso que no lo he hecho bien, y a partir de ahí mi nivel de exigencia se vuelve infinito”.

“Si los demás no están siempre diciéndome lo bien que lo hago me siento inútil”.

“Un día estoy trabajando bien y de repente llega mi jefa y le dice algo bueno a mi compañera y me quedo fatal. De pronto siento que lo que yo hago no vale nada”.

Por ponerte algunos ejemplos de necesidad de reconocimiento que he escuchado últimamente en las personas que hacen mi programa para mejorar la autoestima

El ego siempre va en busca de reconocimiento, y lo hace de las formas más sutiles.

Por ejemplo, recuerdo a una mamá que cuando nació su tercer hijo estaba desbordada y necesitaba expresarlo ante los demás, decir lo complicado y lo duro que estaba siendo, para sentirse reconocida.

O una persona con una vida muy ajetreada, con muchas responsabilidades y mil frentes abiertos, que necesita dar esa imagen de “cuántas cosas hago” para que los demás le reconozcan lo válida que es.

Yo misma me daba cuenta de que en algunos momentos, por algunas situaciones difíciles que he vivido, mi ego se hinchaba cuando los demás me reconocían lo fuerte o lo valiente que estaba siendo.

Y también hay muchas veces en que esa necesidad de destacar dentro de un grupo para sentirnos valiosos, unida a que nos comparemos mucho con los demás, nos lleva a una especie de competición por ser los mejores.

«Me gustaría ser esa persona a la que le vas a pedir consejo porque valoras mucho su opinión. La primera a la que llamas cuando quieres hacer un plan».

O como me decía un día una chica: “¿De dónde sale la necesidad de ser única y de ser la más importante para las personas que idolatro? ¿Por qué no acepto que las demás personas también quieran a otras si yo quiero a muchas personas? ¿Por qué sólo me tienen que querer a mí? Es como una necesidad de exclusividad”.

Quien tiene esa necesidad de exclusividad es nuestro ego. El ego se hincha cuando nos sentimos únicos, y quiere más. Como el monstruo de las galletas :-).

Cómo nace la necesidad de reconocimiento

Esto es lo más importante: ni el ego ni la necesidad de reconocimiento vienen de fábrica. Es algo aprendido en nuestra educación, y según haya sido ésta tendremos más o menos necesidad de reconocimiento.

Cuando somos niños necesitamos que los demás nos vean para aprender a sentirnos valiosos. De pequeños necesitamos que nuestros referentes nos digan cosas positivas, que nos aplaudan y nos reconozcan con cariño lo que hemos hecho bien. Que reconozcan nuestros talentos, lo que pensamos, lo que sentimos y, en definitiva, la persona que somos.

Y si no lo hacen, si no nos reconocen o nos reconocen más desde la desaprobación que desde la aprobación, no construimos una autoestima sana, y empezamos a depender del reconocimiento de los demás. A buscar fuera de nosotros lo que no sabemos encontrar dentro.

De ahí, de esas necesidades de niños y adolescentes, cuando no han sido cubiertas (o cuando se han cubierto con un exceso de aprobación, que también es posible), nace la necesidad de reconocimiento.

Y así es como te pasas la vida buscando ese reconocimiento en todas partes.

Así es como dejas de hacer lo que de verdad quieres hacer. Y así es como muchas de las cosas que empiezas a hacer son para recibir reconocimiento (estudio esto, hago aquel master, trabajo allí, me caso con este chico tan majo, tengo dos hijos preciosos, me esfuerzo un montón, lo hago todo muy bien, estoy mal pero no me separo… ).

Es triste, pero hay muchas personas que han construido su vida sobre la necesidad de reconocimiento externo, y ni siquiera lo saben.

Los juegos para que te reconozcan

¿Cómo se manifiesta? ¿Qué papeles adopta alguien que necesita el reconocimiento de los demás?

Las posibilidades son infinitas: ser perfecta, ser bueno, ser la más guapa, ser eficiente, tenerlo todo controlado, ser muy amable y generosa con los demás, ser un adulador, ser gracioso, vivir volcada en los demás…

Incluso otras que, aunque más sutiles, también buscan el reconocimiento de los demás desde el “que me cuiden”, “que me protejan”, “que estén pendientes de mí” etc. Por ejemplo, ser despistado o ser infantil.

Juegos a los que jugamos, en forma de etiquetas que “nos sirven” para obtener reconocimiento.

¿Y después nos preguntamos cuándo hemos dejado de ser espontáneos? Buf, ¡cómo vamos a serlo así!

Podemos jugar infinidad de juegos con tal de sentirnos reconocidos…

Y, sobre todo, cuando necesitamos reconocimiento de alguien en concreto, tendemos a quejarnos. La queja es al reconocimiento como la sangre a la herida. Donde hay una queja, es que esa persona necesita reconocimiento.

Cómo dejar de necesitar el reconocimiento de los demás

El problema, repito, no es que te guste recibir un reconocimiento, sino que dependas de él para sentir tu valía como persona y sentir que lo estás haciendo bien.

La dependencia del reconocimiento externo es interminable y genera mucha frustración, porque siempre queremos más y más.

Vivimos pendientes de lo que hacemos y de cómo lo hacemos, esperando que los demás lo vean.

“Es como una carrera en la que estás tan pendiente de dónde están los demás que dejas de tener el foco en ti. Y esto solo funciona cuando te iluminas a ti”, me contaba hace tiempo una coachee.

Pues sí, empeñadas en satisfacer las expectativas de los demás para recibir su reconocimiento, nos olvidamos de nosotras y de lo que de verdad queremos…

¡Como si hubiera otra vida para vivirla! Pues ojalá que sí, pero por el momento solo contamos con ésta.

Entonces, ¿cómo superar la necesidad de reconocimiento externo y empezar a valorarte tú? Te cuento los cinco pasos:

1.Comprende de dónde viene y por qué necesitas que te reconozcan para sentirte bien con lo que haces. Comprende qué te faltó cuando eras pequeña, o pequeño, y cómo aprendiste a confundir tu valía personal con el reconocimiento de los demás.

2.Reduce tu ego. El ego se reduce con autoconocimiento y autoestima. Cuanto más te conoces y más eres capaz de nutrirte tú, menos necesitas el reconocimiento de los demás y más pequeño se va haciendo el monstruo de las galletas. ¿Que qué es eso de «nutrirte tú»? Pues en vez de nutrirte con el reconocimiento de los demás, que es lo que hacen las personas con una mala autoestima, «nutrirte tú» es empezar a aceptarte, respetarte, confiar en ti, saber lo que vales…

3.Pregúntate para qué haces las cosas y empieza a hacerlas por ti. En vez del “yo hago esto para que tú a cambio me pagues con tu reconocimiento” (donde, claro está, si el otro no nos reconoce volvemos a sentirnos mal y a pedir más), empieza a hacer las cosas por ti, porque nacen de ti.

Es decir, haz lo que tenga valor y significado para ti. Céntrate en lo que tú quieres, en tus deseos y necesidades. ¡Se una persona auténtica!

4.Date tu propio reconocimiento. Vuelve a ti, al amor a ti, a valorar todo lo que eres en esencia, lo que te gusta de ti y lo que haces bien (y si no sabes cómo, ¡pide ayuda!). Repítete las veces que haga falta todo eso que esperas que los demás te reconozcan. ¡Dítelo a ti misma! Quiérete más, trátate mejor y se tu fan número uno, con orgullo y alevosía. ¡Aprende a satisfacer tu propia necesidad de reconocimiento!

5.Acepta los reconocimientos que te hagan. Ahora sí. Ahora que ya no los necesitas es cuando de verdad puedes disfrutar de ellos.

“Cuando dejamos de mirar al otro para que nos quiera, para gustarle, y sencillamente nos damos permiso para Ser, es cuando podemos gustar de verdad, desde la autenticidad…”, en palabras de otra coachee.

A todos nos gusta que nos digan algo bonito. Lo bueno es que, cuando llegas a este punto, ya no dependes de ello para sentirte bien. Ahora sabes que no vales más porque te hayan hecho ese cumplido y que no valías menos antes de que te lo hicieran.

Porque ahora ya sabes todo lo que vales, y no se te olvida. Así que lo reconoces y das las gracias, porque sabes que te lo mereces. Pero no lo necesitas.

¿Y tú? ¿Tienes mucha necesidad de reconocimiento? ¿Cuándo se manifiesta? Puedes compartirlo conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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19 comentarios

19 comentarios
  1. Penelope 23/01/2020

    ¡Qué gustazo de artículo! ¡Cuánta frustración acumulada sin necesidad! A partir de ahora me genero el reconocimiento, porque lo merezco y no lo necesito de los demás! ¡Qué paz! Gracias Vanessa, te admiro, ¡eres la mejor!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/01/2020

      Qué bien, Penélope. Me contagias tu entusiasmo :-). Muchas gracias, me alegro mucho de que te haya cambiado el chip así.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  2. Jesús 23/01/2020

    Hola Vanessa!!
    Muchas gracias por este post tan chulo, ¡un gran enfoque sobre esa Necesidad de Reconocimieto!
    Bajo mi punto de vista, no olvidaría que se trata de una Necesidad y por definición ha de cubrirse (no es un capricho ni una preferencia, sino una necesidad). Lo que cabría cuestionar son las reglas internas o estrategias que ejecutamos para sentir cubierta esa necesidad, como bien has hecho en el escrito.
    Me parece súper acertado poner atención en sustituir esas normas «fuera de nuestro control, dependiente de otras personas» por esas otras normas fáciles de cumplir y que dependen de nosotros mismos para sentir cubierta esa necesidad. En otras palabras, darnos valor y reconocimiento a nosotros mismos y acoger con gratitud lo que además venga de fuera, de otras personas.
    Sin embargo, jamás juzgaría como superficial, banal, artificial,… etc. esta Necesidad que de alguna forma complementa a otra como es la de Pertenencia, como algunas corrientes dogmáticas se empeñan en hacer. Pienso que necesitamos sentirnos pertenecientes y conectados a otras personas a la vez que reconocidos como seres únicos e individuales dentro del grupo.

    Un saludo y gracias de nuevo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/01/2020

      Muchas gracias, Jesús. Me ha gustado mucho tu comentario. De acuerdo en que el reconocimiento es una necesidad humana, pero que no necesita ser satisfecha por los demás ni depender de ellos. Así que cuanto más nos conocemos y más somos capaces de darnos ese reconocimiento, menos lo necesitamos de los demás. Es decir, el reconocimiento externo puede ser de agradecer en muchos momentos, pero no lo necesitamos para sentirnos bien, no condiciona nuestro bienestar. El amor en cambio sí. Sentirnos queridos por otras personas, ya sean familia, amigos o lo que sea, sí es una necesidad psicológica para nuestro bienestar.
      Lo que también dice Maslow es que esta necesidad de reconocimiento, junto a la de pertenencia, nunca llega a satisfacerse del todo. Es decir, nunca llegamos a una sensación de haber recibido ya suficiente reconocimiento y no necesitar más. Porque nos gusta sentirnos reconocidos, y eso no tiene por qué ser malo. Se vuelve malo cuando dependemos de ese reconocimiento para sentirnos bien o sentir que nuestro trabajo es válido. Ese punto de necesidad es el que se vuelve insano, pero por supuesto no merece un juicio como «artificial» o «superficial», muy de acuerdo contigo. Simplemente es una carencia que uno, si quiere, puede trabajar para cubrirla consigo mismo.
      Así que me encanta cómo lo resumes tú: normas fáciles de cumplir que dependen de nosotros, darnos valor y reconocimiento y agradecer lo que venga de fuera. Muchas, muchas gracias. Me ha gustado reflexionar sobre lo que compartías.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Jesús Millán 25/01/2020

        Gracias a ti, un abrazo! 🙂

        Responder
  3. Lore 24/01/2020

    ¡¡Muy bueno!! Verdades como templos sobre las que reflexionar.
    Gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/01/2020

      Gracias a ti, preciosa.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  4. Mariana 24/01/2020

    Muchas Gracias Vanesa!!! Me encantó el artículo y me sentí muy identificada, ya que desde chica siempre tuve de mi familia una valoración pero sólo en el ser una nena linda y buena, entonces no desarrolle una sana autoestima. Busqué eso mismo ya de adulta, en ser perfecta, buena, no tener fallas, solamente para sentir el reconocimiento de los demás, ¡¡¡y así sentir que era aceptada y que existía!!! Sino entraba en una frustración tremenda, ¡¡¡y cuántas cosas deje de lado adaptándome a las necesidades de los otros solo para sentir que valía!!! Esto que publicaste me encendió una lamparita para ver con más claridad la realidad en la que estoy parada hoy mismo y dejar de mirar a los demás con desesperación para que me reconozcan. Es como des-aprender a buscar el reconocimiento y empezar a ser mas auténtica.
    Un abrazo fuerte!!!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/01/2020

      Hola Mariana,
      Qué bien, cuántas tomas de conciencia y cuánto crecimiento. Te felicito. Ahora puedes seguir andando ese camino para no volver a dejarte de lado nunca, para ser tú quien te haga sentir valiosa y merecedora de lo mejor. Sí, es como desaprender para quitarte lo que no es tuyo y poder ser tú misma, tu Esencia :-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Kriss 24/01/2020

    Seguro que te lo habrán dicho muchas veces, eres fantástica.
    Este post me ha sido de mucha ayuda, gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/01/2020

      Muchas gracias, Kriss. Te agradezco el reconocimiento ;-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  6. Carmen 24/01/2020

    Hola Vanesa! Qué artículo tan “colleja de realidad”, me ha encantado. ¿Te importaría recomendarnos algún libro para conocernos y mejorar nuestra autoestima? Muchas gracias! Feliz finde!!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/01/2020

      Hola Carmen,
      Me alegro de que te haya gustado el post. Hay muchos libros para trabajar la autoestima, depende de lo que estés buscando, de lo que en este momento necesites, puede servirte más uno que otro. Lo importante es que te te sientas identificada con el libro que escojas, que te haga pensar y que te remueva de alguna forma. Te dejo un par de post que he escrito recomendado libros, a ver si leyendo lo que cuento de cada uno hay alguno que te resuene esepecialmente. Lee este post y este otro.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  7. Ana 24/01/2020

    Me encanta leer tus posts, yo siento mucha necesidad de reconocimiento, me siento inferior y necesito aprobación para todo. Quizás se deba al haber estado siempre muy protegida tantos por mis padres como ahora por mi pareja.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 24/01/2020

      Hola Ana,
      Muchas gracias por compartir. Sí, la sobreprotección es uno de los motivos por los que después podemos tener mucha necesidad de reconocimiento. Cuando tomas conciencia de ello eres tú quien decide qué quiere a partir de ahora, qué Ana quieres ser y cómo quieres construir tu autoestima. Es un camino que tú misma has de decidir si quieres andar, yo solo puedo decirte que merece la pena :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  8. Virginia 23/06/2020

    Hola Vanessa,
    Lo primero gracias por toda la información que compartes. Me ha llegado en el momento perfecto.
    Necesidad de reconocimiento creo que en el fondo la tenemos todos. En mi caso, me parece haber detectado de dónde vino y cuando empezó mi necesidad de ser vista en la infancia y la herida que eso supuso en su momento me sabotea bastante y me hace sentir a veces poco valorada o poco “vista”.
    Tienes razón al decir que la necesidad de reconocimiento se convierte en un monstruo, yo a veces incluso siendo reconocida no me he sentido valorada o lo suficientemente vista y está claro que eso señala a una carencia interna y a una falta de autoestima. Lo que si me confunde en mi caso es lo siguiente: he detectado que en muchas ocasiones hago cosas de manera automática para buscar la aprobación externa. Antes creía que las hacía porque era una persona generosa y que me encantaba 😅. A medida que no obtenía las alabanzas como pago me he ido dado cuenta de que todos esos esfuerzos, todos los “regalitos” que yo hacía estaban un poco envenenados. Coincido contigo en que es mucho más bonito y el resultado es distinto cuando haces las cosas sin esperar algo a cambio, pero viendo el panorama ahora me da algo de miedo hacer cosas porque me cuesta identificar desde donde las hago (hasta que llega el momento de la alabanza fantasma, claro). ¿Crees que la clave para desengancharse es dejar de hacerlo todo y empezar a llenarte tu misma con esa autovaloración que algunos no nos hemos dado?
    Gracias miles.

    Un saludo
    Virginia

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/06/2020

      Hola Virginia,
      Muchas gracias por compartir. Es habitual lo que comentas, el hacer cosas por los demás con la intención inconsciente de recibir un reconocimiento, y después sentirte mal o culpar al otro si ese reconocimiento no llega. En mi opinión la clave es conocerte y trabajar tus creencias limitantes sobre ti y tu autoestima, para desde ahí poder ser tú quien satisfaga tu necesidad de reconocimiento. Es decir, el hacer o no hacer por los demás en espera de recibir X es el síntoma que señala que debajo hay algo, y creo que lo importante es trabajar lo que hay debajo para que después seas tú, la Virginia que se siente valiosa por sí misma, quien desde la consciencia y el amor propio, dé de una forma genuina y auténtica cuando elija hacerlo.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Rafael 01/08/2020

    Hola Vanessa,
    Excelente post! pero una pregunta… como hace uno cuando ve que su pareja necesita ese reconocimiento, en este caso a través de las redes sociales. Ella siempre está todo el día viendo cuantos likes le han dado en tal foto o cuantos comentarios recibe de tal video en tik tok o en facebook o en cualquier red social. Yo he intentado hablar con ella pero su ego no le deja ver más allá de la punta de la nariz. A partir de que hablé con ella ha sido peor porque ahora se esconde para hacerlo, se pasa el día encerrada en la habitación a puerta cerrada, incluso ahora que es verano con el calor que está haciendo. Yo intento distraerla diciéndole vamos a pasear, o vamos a hacer esto o lo otro, y siempre me pone una excusa. También intento darle ese reconocimiento de mi parte halagándola, consintiéndola, pero parece que no es suficiente porque sigue haciéndolo. No sé que hacer ya y si le comento algo sobre esto es todavía peor porque su ego salta enseguida y se encamina todo a la discusión que es a lo que no quiero llegar. Es muy desesperante, frustrante, impotente ver como tu pareja pierde tanto tiempo en «nada» y deja de lado a quien intenta ayudarla.
    Gracias por la atención.
    Un saludo
    Rafa

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 01/08/2020

      Hola Rafa,
      Muchas gracias por compartir. Lo cierto es que no podemos cambiar a los demás, que para que uno cambie es él mismo quien ha de darse cuenta de que lo que está haciendo, desde dónde está viviendo, le hace daño. En todo caso te animaría a trabajar en ti lo que te pasa, lo que se mueve en ti, cuando tu pareja hace eso. La respuesta, la solución, siempre pasa por uno mismo, y sólo de nosotros mismos podemos hacernos responsables :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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