Qué hacer cuando un cambio en ti se te resiste

Pedir ayuda - dos muñecos de madera

Seguro que alguna vez has estado en una montaña rusa emocional.

Sí, de eso que un día te sientes bien, como capaz de comerte el mundo, y al día siguiente te sientes hecha una mierda, como si nada en tu vida fuera bien.

Todos nos hemos sentido así en algún momento, por eso sé que tú también te has sentido así.

Como me decía alguien al explicarme por qué quería hacer un proceso de Coaching conmigo, “un día estoy mal y al siguiente estoy bien. Me pasa de toda la vida. Y no sé por qué, me pasa sin un motivo aparente”.

No me sorprende que a alguien le pase esto.

Lo que me sorprende es que alguien piense que es normal vivir así, que esos altibajos emocionales forman parte de la vida y que eso no se puede cambiar.

Lo mismo que me sorprende que haya quien conviva con la inseguridad en su día a día y crea que no puede cambiar y empezar a sentirse seguro.

O quien siempre esté viendo el lado negativo y dándole vueltas a todo y se conforme con tener esa mentalidad tan pesimista.

O quien se pasa el día adivinando lo que estarán pensando los demás y no haga nada para cambiarlo.

Es como si fueran tirando con ese “problemilla” porque creen que se les pasará o que pueden resolverlo solos.

Pero no lo resuelven, y cada dos por tres vuelven a tropezar en la misma piedra, ya sea la de la inseguridad, la negatividad, o los altibajos emocionales sin que haya pasado nada importante.

Y se pasan la vida así.

Se les pasa la vida así.

Sin pedir ayuda y sin resolverlo, pensando que “esto se pasa solo”.

O haciendo cosas que no les están funcionando (y la prueba es que no logran cambiar lo que les ocurre), en vez de empezar a hacer algo distinto.

Y un día se dan cuenta de que ha pasado el tiempo, semanas, meses, años, y nada ha cambiado.

Ultimamente, no sé por qué, coincide que me están escribiendo muchas personas así.

Personas que me dicen…

“Llevo mucho tiempo arrastrando esto, siempre pensando que sola lo iba a poder arreglar, pero nada. Todo sigue igual”.

“Han pasado tres años desde que te escribí la primera vez porque estaba pensando en hacer un proceso de Coaching contigo. Al final quise intentarlo sola, pero resulta que sigo igual”.

“Sigo teniendo las mismas inseguridades con mi pareja. Me monto películas y después estoy seca con él por lo que yo me he imaginado en mi cabeza. Y a pesar de que sé que todo es por mis miedos, me sigue pasando lo mismo”.

“Creo que desde entonces nada ha cambiado en mí, sino que se ha hecho una bola más grande”.

Sí, últimamente me escriben muchas personas que ya me habían contactado antes y ahora, cuando ya no pueden más, se deciden a empezar uno de mis programas de Coaching.

Y yo me pregunto… ¡¿por qué no pedimos ayuda antes?! ¿Por qué esperar tanto tiempo? ¿Por qué esperar a estar realmente mal?

Si cualquier problema es mucho más fácil de resolver cuando todavía es pequeño que cuando ya se ha hecho grande…

Y, sobre todo, la pregunta más importante que quiero hacerte hoy: ¿SABES QUE NO PASA NADA POR PEDIR AYUDA?

¡Noooo! No pasa nada.

De hecho, ¿sabes que las personas más fuertes y valientes son las que antes piden ayuda?

Yo misma, hace años, creía que podía resolver lo que me pasaba sola, que no era para tanto y que todo estaba bien.

Pero la mayoría de las situaciones que me producían malestar en mi vida se seguían repitiendo, una y otra vez, año tras año…

Hasta que un día, hará como doce años, busqué la ayuda de una psicóloga por primera vez. Y a partir de ahí todo cambió para mejor. Empecé a conocerme, a entenderme y a gestionar mejor mis emociones. Desde entonces busco ayuda, ya sea un psicólogo, un coach o un curso de desarrollo personal, cada vez que siento que la necesito. Y eso es lo que me hace sentirme más fuerte y valiente, el saber que me estoy haciendo responsable de mí misma y de mi propia felicidad.

Porque, si no puedo mejorar o resolver algo sola y necesito a alguien que me guíe, ¿qué problema hay?

Ninguno, más que los que nos ponemos nosotros mismos con nuestras creencias limitantes y nuestro miedo a mostrarnos débiles ante los demás.

“Se me pasará, esto que siento será algo momentáneo, solo tengo que esperar y se irá solo”.

“Porque claro, no está bien visto pedir ayuda para esto. Debería ser capaz de resolverlo sola”.

“Además, si otros pueden ser felices solos, ¿por qué no iba a poder yo? Tengo que poder”.

Pero vamos a ver, si sigues sin resolver lo que te crea ese malestar y hay alguien o algo que puede ayudarte, ¿por qué no pedir esa ayuda?

Ya te he explicado que no eres menos fuerte por ello. Al revés, lo eres mucho más.

Y también te digo que es muy difícil conocerse y mejorarse sin ninguna ayuda. Y que el hecho de que una persona te parezca feliz y segura de sí misma no significa que lo sea. ¡Ni te imaginas la cantidad de gente que va por ahí haciendo un papel de “todo es perfecto, a mí todo me va bien” delante de los demás!

Además de que cada uno es como es y cada uno tiene las herramientas que le ha proporcionado su historia de vida… Por eso para otros tal vez sea más fácil lo que para mí no lo es, pero eso no me hace peor persona, ni más débil ni menos fuerte.

Lo mismo que Nadal o Mireia Belmonte son capaces de hacer cosas que yo no puedo hacer, y no pasa nada por ello.

Porque cada uno de nosotros está aquí para ser mejor persona de lo que era ayer, no para ser mejor que nadie.

¿Prefieres resolver un problemilla o un problemón?

Y, a pesar de todo esto, hay personas que no se atreven a abrir el libro hasta que el libro no les da bien fuerte en las narices.

Es decir, personas que no se atreven a pedir ayuda hasta que no les pasa algo que les cambia la vida, se hunden por completo y, entonces sí, no les queda más remedio que buscar ayuda.

Como el que tiene un coche que hace ruidos raros y se queda parado cada dos por tres pero no va al taller hasta que el coche deja de arrancar.

¡Con lo fácil que sería resolver las cosas cuando simplemente son un “problemilla” en vez de esperar a que se conviertan en un problemón!

Porque, y esto que te quede bien claro porque es super importante: cuando lo mismo se te repite una y otra vez es que hay algo que necesitas cambiar y no estás cambiando.

Ya sea porque no estás haciendo nada o porque lo que estás haciendo no es lo que necesitas hacer.

¡Y no pasa nada por no saber resolverlo sola! ¡No pasa nada por pedirle ayuda a alguien!

No hace falta ir tirando por la vida con lo que nos está haciendo pupa, ¡podemos sacarnos la piedrecita del zapato antes de que se convierta en un pedrusco!

Que todos, absolutamente todos, tenemos dificultades con nosotros mismos, con nuestras emociones y en nuestras relaciones.

Por ejemplo, el que siempre se siente inferior a los demás.

O el que siempre se enfada por lo mismo y después se arrepiente.

O el que no sabe decir que no y poner límites.

Todos tenemos un camino por andar en nuestro crecimiento personal.

Y eso en lo que necesitamos crecer es lo que nos provoca las dificultades que te digo que todos tenemos.

Es decir, nuestras dificultades nos están hablando de lo que necesitamos resolver en nosotros mismos.

La diferencia es que unos se hacen responsables de resolverlo y otros esperan que se resuelva solo.

La diferencia es que a los primeros pedir ayuda les hace más grandes, mientras los segundos siguen viviendo limitados por la misma dificultad.

No pasa nada por pedir ayuda

Lo que quiero decir con todo esto es que no pasa nada por no poder sola.

Que vale ya de tantas autoexigencias con nosotras mismas.

Que lo importante es sentirte bien contigo misma, ¡sola o con ayuda!

¡Y que nadie puede hacerlo todo solo!

Yo no me corto el pelo a mí misma, ni me doy un masaje ni le cambio el motor al coche sin ayuda.

¡Y tampoco puedo conocerme, superar lo que me limita y mejorarme si otra persona no me ayuda a ver lo que yo no soy capaz de ver!

Así que no pasa nada por no poder sola.

No pasa nada por pedir ayuda para dejar de sentirte mal con todo lo que haces.

Por pedir ayuda para entender por qué te cuesta tanto tomar decisiones (y empezar a tomarlas).

Por pedir ayuda para reconocer tus emociones y aprender a gestionarlas.

Por pedir ayuda para dejar de vivir siempre preocupada por lo que pasó o con miedo a lo que vaya a pasar.

Para ser tú quien decide en cada momento, y no tu ego, tus miedos o el vivir en piloto automático.

O para darte prioridad y hacer más lo que te apetece y no lo que crees que debes hacer o lo que los demás esperan de ti.

O para lo que sea en lo que necesites mejorar.

Y no, no hace falta esperar a estar fatal para resolverlo.

Ni a que te echen del trabajo o te diagnostiquen una enfermedad importante o pase cualquier cosa que te haga hacer crash.

¡No! ¡No hace falta esperar a hacer crash para pedir ayuda!

Y tampoco hace falta esperar a perder a alguien a quien quieres para pedir ayuda o para cambiar algo en ti… Porque sí, me doy cuenta de que otro crash muy común que nos empuja a pedir ayuda se da cuando te deja tu pareja.

Sí, hay muchas personas que a pesar de que no se sienten bien o no les va bien en su relación de pareja, siguen sin cambiar nada.

Bien porque creen que cada uno es como es y que la forma de ser no se puede cambiar.

O bien porque creen que si cambian dejará de ser ellos mismos.

Y no, ni lo uno ni lo otro. La parte de nuestra forma de ser que se refleja en comportamientos siempre se puede cambiar. Simplemente hay que querer hacerlo, (porque sabes que te merece la pena), saber “cómo” y ser constante hasta que lo consigues. Por ejemplo, si quieres ser puntual o cariñoso con alguien porque sabes que eso va a mejorar vuestra relación, por supuesto que puedes serlo. Incluso aunque sigas siendo impuntual o poco cariñoso con otras personas.

Y, lo segundo, tampoco vas a dejar de ser tú por cambiar un comportamiento con el que no te sientes bien o con el que alguien a quien quieres no se siente bien y te ha pedido que lo cambies. ¡Porque tus comportamientos no definen a la persona que eres! Lo que cada uno somos es algo mucho más profundo, basado en nuestros valores, en nuestras creencias y en cómo somos con los demás. Y fíjate que todo esto cambia muchas veces a lo largo de la vida, ¡porque las personas cambiamos! Y es maravilloso que sea así, que cambiemos, pero que lo hagamos para mejor, siempre para ser mejores personas que ayer.

Por ejemplo, yo antes era directa y borde diciendo las cosas, y presumía de ser así, porque creía que eso formaba parte de mi forma de ser, y que se basaba en el valor de la autenticidad, en que yo era auténtica. Pero no, con el tiempo me di cuenta de que simplemente era una forma de defenderme antes de que otros me atacaran. Y que no tenía nada que ver con cómo en realidad yo quería ser. Así que dejé de ser directa y borde, y pasé a ser mejor persona, a acercarme más a mi esencia y a mis verdaderos valores.

Pero bueno, de todo esto ya te hablé cuando te conté las diecicocho razones por las que se nos resisten los cambios.

Hoy el mensaje que te quiero transmitir es que no se te pase otro año sintiéndote mal o no siendo como quieres ser.

¡Que es normal que no puedas resolverlo todo sola!

¡Que nadie puede!

¡Y que puedes pedir ayuda!

A mí, si quieres trabajar eso que te pasa desde el Coaching, o a quien tú quieras. Pero recuerda siempre que puedes pedirla y que es maravilloso que te des permiso para hacerlo, porque eso también es Amor a ti misma.

¿Qué me dices? ¿Te cuesta pedir ayuda para ti? ¿Tú también esperas a que eso que te hace sentir mal se resuelva solo? Me gustaría mucho que me lo cuentes en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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20 comentarios

20 comentarios
  1. Soraya Cuadrado 03/01/2019

    Hola,
    Casi siempre me siento identificada con todos tus posts, y con este no ha sido la excepción. Aunque en realidad, no es que no pida ayuda porque crea que lo que me ocurre pueda resolverse solo. Desde niña sé que soy así, que este malestar constante que ha estado conmigo toda mi vida lo provoco con mis pensamientos y sé que no puede cambiar. Pedí ayuda dos veces. La primera me ayudó porque en ese momento estaba muy mal, pero la segunda vez, años más tarde, no me sirvió de nada más que para perder dinero. Supongo que he aceptado que me toca vvir así y que yo no soy una de esas personas que puedan aspirar a vivir felices o seguras de sí mismas. Siempre ha sido así. ¿De verdad podría cambiar? ¿De verdad cualquier persona, sean cuales sean sus circunstacias vitales o su forma de pensar puede realmente dejar atrás esa forma de ser insegura, negativa y puede ser… como el resto? Siempre me he sentido diferente, como si desde mi nacimiento se me hubiera puesto al margen de todo lo que tiene la gente normal y tuviera que vivir con menos.
    ¿Es posible cambiar de verdad y sentirse mejor? Porque siento que estoy tan acostumbrada a la tristeza, la frustración, el miedo, la desesperanza… que no puedo ya ni siquiera imaginarme de otro modo. Aunque vea a los demás viviendo de una manera distinta, me siento totalmente ajena a ese mundo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 04/01/2019

      Soraya,
      Yo te diría que sí, que todo el mundo puede cambiar, que es un trabajo constante, que requiere esfuerzo, tiempo, encontrar las terapias adecuadas, porque no todas sirven para todo el mundo, y mucha perseverancia… Comprometerte contigo misma, con mucho amor a ti misma, confiar o encontrar a alguien que te ayude a ganar esa confianza… Desde luego que ni crees que no puedes no podrás, pero si crees que puedes, eso lo cambia todo.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  2. Alina 03/01/2019

    Me ha gustado mucho, a veces me pregunto como sabes todo esto tan verdadero. Sé que es por experiencia, por aprender de las situaciones de las personas.
    Me encanta tu blog y aprendo muchísimo.
    Me gustaría en el futuro ayudar a los demás.
    Gracias por todo!! Un abrazo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 04/01/2019

      Sí, Alina, lo que cuento lo sé por experiencia y por lo que trabajo con mis Coachees. Todo son experiencias propias o de ellos.
      Me alegro mucho de que te guste el blog, sigue adelante si en el futuro quieres ayudar a otras personas. Trabaja en ti, ese es el mejor aprendizaje :-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Montse 03/01/2019

    Hace mucho tiempo que necesito ayuda pero no he podido pagarme una psicologa. Sé que voy de peor en peor, lo único que me consuela es leer tus correos, desde que me llegan son una luz para mí. Gracias, Vanesa.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 04/01/2019

      Gracias a ti por compartir, Montse. Hay muchas maneras de trabajar en ti. Hay talleres y grupos de trabajo que seguro que son más asequibles. Además de lo que leas aquí o en otros post que te sirvan. Si buscas, seguro que encontrarás. Ya lo verás ;-).
      Un cariñoso abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Alina 03/01/2019

    Hola Vanessa, por favor, me gustaría que me ayudes.
    Necesitó trabajar en qué hacer cuando tus padres no te valoran y te dicen a la cara que no sirves para nada, y eres tonta no sabes nada…
    ¿Cómo debería actuar?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/01/2019

      Hola Alina,
      Sin saber exactamente qué es lo que está pasando, te diría que es probable que haya momentos en los que tus padres no te valoren como esperas y otros que sí. Quiero decir que todos, cuando nos enfocamos en lo malo, dejamos de ver lo bueno.
      Sea como sea, te animaría a que hablaras con ellos y les expresaras cómo te sientes cuando ellos hacen X y lo que te necesitas o te gustaría que hicieran. Con empatía, cariño y asertividad. Como si les quisieras mostrar cómo hacerlo mejor… Estoy segura de que ellos lo están haciendo lo mejor que pueden o que saben, porque a ser padres nadie nace aprendido y todos proyectamos nuestras inseguridades en nuestros hijos :-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  5. Rocío Martínez 03/01/2019

    A veces no pido ayuda y trato de solucionarlo por mi cuenta porque pienso que no siempre voy a poder disponer de esa ayuda y tengo que lograr ser autosuficiente, al menos para que la vida no pueda superarme cuando esto suceda; que sucede, muy a menudo….

    Un abrazo 🙂
    Buenos días.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 04/01/2019

      Rocío,
      Siempre dispondrás de algún tipo de ayuda, y está bien que te des permiso para pedirla. Cuanto más la pidas y más vayas conociéndote y mejorándote, menos la necesitarás. Yo la sigo pidiendo cada vez que la necesito porque me encanta sentir que crezco y mejoro como persona. Y te prometo que en ningún momento me siento menos válida por ello. Al revés, ser así me hace sentirme muy, muy orgullosa de mí :-).
      Un cariñoso abrazo,
      Vaness

      Responder
  6. Adry 03/01/2019

    Justo este año decidí pedir ayuda, llevo años autosaboteándome y repitiendo el mismo patrón de conducta y consciente de ello queriendo cambiarlo yo misma. Me di cuenta de que sigo haciendo lo mismo y sin poder evitarlo, por eso me decidí a trabajar en ello con ayuda, y aunque sé que sera un proceso largo, sé que valdrá la pena. Me encanta cada cosa que escribes, gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 04/01/2019

      Qué bien, Adry. Me alegro mucho de que hayas decidido pedir esa ayuda, felicidades por ello. Valdrá la pena porque tú lo vales y te lo mereces. Disfrútalo.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Danta 03/01/2019

    Hola Vanessa! Tal vez esto son más señales! Ya ha aparecido varias veces en mi mente esto de que debemos pedir ayuda y no está mal. Yo sé que la necesito para salir de un hueco en el que me metí hace años… y es el estancamiento en el trabajo, no estoy recibiendo ingresos, básicamente porque el trabajo en mi profesión no dí la talla y era estresante. Pero me quedé cómoda con mis padres viendo por mí, y me he llenado de tanta información en cuanto al crecimiento personal que también me saturé de ideas… y la conclusión es bueno… ¡la ayuda!. Ahora, ¿cómo podemos distinguir si lo que necesitamos es un Coach o un Psicólogo? Y a veces hablan de terapeutas, que ya ni sé a qué se refieren… Gracias Vanessa. Un abrazo….

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 04/01/2019

      Hola Danta,
      La principal diferencia que yo te diría es que un Coach trabaja con personas sanas y emocionalmente estables que quieren cambiar algo en sus vidas desde el presente al futuro, desde la persona que eres a la persona que quieres ser. En cambio un Psicólogo trabaja también hacia el pasado, para resolver traumas o experiencias pasadas que se han quedado enquistadas o que necesitas reinterpretar. De todas formas, hay muchos tipos de terapias y personas que toenen varias formaciones distintas, por eso creo que lo importante es que elijas a una persona con la que te sientas cómoda y, después, si esa persona no es la idónea para ti, ella te lo dirá. Al menos así trabajo yo cuando me contacta alguien a quien creo que le vendría mejor una terapia psicológica.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Valeria 04/01/2019

    Hola Vanessa
    Siempre me gusta leer tus artículos porque son muy inspiradores y me siento muy identificada con mucho de lo que escribes. Sobre lo de pedir ayuda pienso que tienes muchísima razón y, aunque a mí me cuesta muchas veces pedirla, me inspiraste a darme cuenta de que eso es algo normal y bueno para mí, gracias… Sigue haciendo este grandioso trabajo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 04/01/2019

      Qué bien, Valeria. Me alegro muchísimo de que te haya servido para entenderlo como algo normal, porque lo es. Así deberíamos entenderlo todos, viviríamos mucho más felices, más satisfechos con nosotros mismos y con una mejor autoestima. Y no lo hacemos por una estúpida creencia de que nuestras dificultades emocionales deberíamos ser capaces de resolverlas solos… ¡Si justo son las que más necesitamos que otra persona nos ayude a resolver! Fíjate que justo las personas que nos dedicamos a trabajar con personas somos las que más solemos hacer también nuestro propio trabajo interior, y es lógico que así sea, que seamos coherentes en esto.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  9. Seyram 08/01/2019

    Hola Vanessa
    Mil gracias, el post me abrió los ojos!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 08/01/2019

      Me alegro mucho :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  10. Juani 15/01/2019

    Hola Vanessa,

    Llevas toda la razón, que hay que pedir ayuda, pero en mi caso es un tema económico.
    Y de verdad que no se trata de hacer números y hacer un apartado para cuidarme, porque te aseguro que si me fuese posible lo haría, y es lo que me da tanta pena, que además cuando decides acudir a un psicólogo o un coach, sea caro.

    Pero por supuesto, que estoy de acuerdo con todo tu post. Y además me encantan cada vez que recibo un email tuyo, aunque evidentemente lo mejor sería poder contratar los servicios de un psicólogo o coach.

    Gracias por colgar estos post tan maravillosos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/01/2019

      Hola Juani,
      Muchas gracias por compartir. Es cierto, hay muchas veces en que no se puede por más números que hagas. Si de alguna manera está en nuestras manos ir juntando poco a poco para que dentro de un año o del tiempo que sea podamos comenzar un proceso con un psicólogo o un coach, el que mejor encaje en lo que necesitamos, estupendo. Y también muchas veces ser conscientes de en qué medida gastamos dinero en cosas más superfluas, cantidades pequeñas que parece que no cuentan pero que sí cuentan, y no dejamos nada para nuestro bienestar personal, que sin duda me atrevo a decirte que es lo más importante y lo que marca la diferencia.
      Sea como sea, espero que encuentres tu oportunidad, todos merecemos tenerla :-).
      Un cariñoso abrazo,
      Vanessa

      Responder

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