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SÍ, ¡LA NECESITO!

Treinta claves para atreverte a cambiar (y que salga bien)

Claves para atreverte a cambiar - chica de espaldas

En las últimas dos semanas te he contado lo bien que te sentaría cambiar cosas en tu vida (y, de vez en cuando, ponerla patas arriba).

Además te he dicho cómo superar el miedo al cambio, las fases por las que pasas cuando decides cambiar algo y cuáles son las dieciocho razones por las que los cambios se te resisten.

A estas alturas te habrás dado cuenta de que, en mi opinión, el que no cambia es porque no quiere.

Sí, como lo lees.

Porque es cierto que hay personas para las que cambiar es más difícil que para otras, pero eso no significa que no puedan cambiar. Simplemente que su camino será otro distinto que el de alguien que cambia con facilidad.

Y también es verdad que hay cambios más o menos realistas y alcanzables, pero eso no es impedimento para cambiar.

Porque tu cambio lo eliges tú, así que si el cambio deseado te parece demasiado grande, siempre tienes la opción de hacerlo más pequeño.

Por eso, y como te estaba diciendo, el que no cambia es porque no quiere.

Pero esto no va para los que no quieren, esto va para los que sí.

Si tú eres uno de ellos (de los que sí), aquí tienes treinta claves para atreverte a cambiar con éxito.

1. Confía en ti (con los ojos cerrados).

Cuanto más creas en ti, más fácil será que lo consigas.

Esa confianza ciega en ti es lo que hará que sigas y sigas a pesar de los obstáculos y lo que volverá los miedos chiquititos.

El otro día, hablando con un amigo en pleno proceso de cambio profesional, me preguntó cuál era para mí la pócima mágica del cambio. Y no dude un segundo la respuesta: “Sólo te va a salir bien lo que hagas creyendo en ti y creyendo que lo que quieres es posible”.

Pero, ojo, esto no va de esperar sentado a que aparezca esa confianza en ti, esto va de ponerte en marcha para crearla… Porque todos tenemos alas, pero éstas sólo se despliegan cuando echamos a volar… Así que no vale esperar a que las tuyas aparezcan para empezar a moverte, o te quedarás ahí anclado toda la vida.

2. Cree que el cambio es posible.

Está relacionado con la confianza en ti, pero también con la confianza en el Universo y en que se pondrá de tu parte para que alcances eso que deseas.

Un truco: haz una lista con los cambios que has sido capaz de aplicar en tu vida, de cole, de barrio, de curro, de amigos, de aficiones, de pareja…

Porque el Universo conspira cuando tú estás de tu parte, no cuando vas en tu contra.

3. Acostúmbrate a salir de tu zona de confort.

Esto te servirá para irte quitando el miedo al cambio. De hecho, cuantas más cosas pequeñitas que te den un poco de yuyu hagas en tu día a día, más fácil será que el día que quieras hacer un cambio grande te sientas capaz.

Además de que, si siempre estás haciendo lo que es seguro y no tiene riesgo, perdona que te diga, pero te estás perdiendo lo mejor de la vida.

¡Ah! Importante: respétate y cumple con tu palabra, porque decirte que vas a hacer algo y no cumplirlo es garantía absoluta de que perderás la confianza en ti.

4. Piensa en qué pasará si no lo haces.

Hay personas que se motivan más por la fuerza del arrepentimiento, de saber que un día mirarán atrás y pensarán “¿por qué no lo hice? ¿Por qué me negué la oportunidad de cumplir este sueño?”.

Si ese es tu caso, imagínate en un futuro echando la vista atrás y viendo el tiempo que has perdido porque no te atreviste a cambiar.

5. Distingue cuando es un cambio deseado de cuando no lo es, porque son las circunstancias las que te han forzado a cambiar…

En el primer caso, si eres tú quien elige ese cambio, céntrate en creerte capaz y en diseñar los pasos que necesitas dar para lograrlo.

En el segundo caso, cuando es un cambio no elegido, como cuando tu pareja te deja o te echan del trabajo, céntrate en aceptar, en comprender y en cuidarte, para que puedas recomponerte en ese proceso en vez de quedarte estancada en él.

6. Habla contigo.

Escuchate, haz caso a tu intuición y sé más sincera que nunca contigo misma.

Un truco: cada día pregúntate qué cambiarías si no existiera ningún límite y qué te puede ayudar hoy a dar un muy pequeño primer paso.

7. Busca cambios que te motiven.

Hay personas que quieren cambiar algo simplemente porque creen que es lo correcto o porque el vecino lo ha hecho así.

Y no, cada cambio que emprendas ha de ser tuyo y ha de estar basado en lo que realmente deseas, en lo que quieres construir, en cómo quieres que sea tu vida en un futuro, en el proyecto que tengas de ti misma como persona…

8. Da por hecho que lo vas a conseguir.

Esa confianza de la que te hablaba se traduce en no dudar ni un instante de que llegarás a donde quieres llegar, en no plantearte el fracaso ni por un momento.

Por ejemplo, ¿cómo estás de segura de que mañana vas a comer? Pues lo mismo, con la misma seguridad has de emprender un cambio.

9. Se flexible para aceptar el fracaso.

Y no está reñido con lo anterior, porque puedes estar seguro de que vas a conseguir algo a la vez que sabes que serás capaz de adaptarte a lo que pase.

Que tú no eres tus errores, que tú no eres tus fracasos y que tú no eres tus miedos.

Que tú eres valida independientemente de todo eso…

10. Hazte preguntas que te enfoquen en lo que quieres y te muevan hacia ello.

¿Qué quiero? ¿Para qué lo quiero? ¿Qué miedo me separa de eso que quiero? ¿Qué probabilidades hay de que eso ocurra? ¿De verdad sería tan horrible? ¿Qué puedo ganar si lo hago?

11. Identifica a qué tienes miedo…

A veces nuestros miedos son tan obvios que están como escritos en letras fluorescentes, pero otras veces sentimos un temor sin saber realmente a qué es.

Y hasta que no te des cuenta de a qué tienes miedo, no podrás trascender ese miedo.

Por ejemplo, muchas veces nos sorprendemos y resulta que lo que olía a miedo al fracaso en realidad era miedo al éxito o a la envidia de los demás.

Y sí, es mucho más difícil superar un miedo al que todavía no has puesto nombre.

De hecho, cuando le pones nombre ya tienes medio camino hecho.

12. Acepta el miedo.

Una vez que sabes a qué tienes miedo, es momento de aceptar eso que sientes.

De darte cuenta de que es normal que haya días en que te sientas muy fuerte y otros días en los que todo te parezca un mundo.

Por ejemplo, si tengo miedo a hacerlo mal, lo primero es que acepte mi necesidad de hacerlo bien, ya sea por lo que piensen los demás o porque yo misma me valoro más cuando lo hago bien…

Así, descifrando primero lo que me pasa, es cuando puedo empezar a darme permiso para equivocarme y a valorarme por ser capaz de atreverme, acierte o no.

13. Dale otra interpretación al miedo.

Porque el miedo, en realidad, es una buena señal…

Por ejemplo, “qué bien sentir miedo, porque eso significa que estoy saliendo de mi zona de confort”.

O “qué bueno este miedo, porque me indica que esto de verdad es algo que me importa, así que a por ello con todas las ganas…”.

Todo proceso de cambio comienza cuando empiezas a pensar en ese cambio. Pero si ahí dejas que el miedo coja el mando, te bloquearás y tú misma interrumpirás tu propio proceso…

Por eso es tan importante que aprendas a ver el miedo con otros ojos.

Que lo mires desde la curiosidad y la ilusión…

Que te rías de ti y de tus miedos absurdos…

Que decidas entre tirarte de cabeza a la confianza o ahogarte en el miedo…

Y lo mismo con los obstáculos que te encuentres en el camino, porque eso también puedes pasar de verlo como una señal de que “esto es imposible” a verlo como una señal que te indica el camino, que te dice “por aquí no es, prueba por allí”.

14. Espera a que las cosas pasen.

Es decir, no te adelantes a lo que no ha pasado.

Cuando llegue un obstáculo, ya pensarás qué puedes hacer y cómo solucionarlo. Pero no te plantees ahora problemas que todavía no existen.

Recuerda que nadie te puede asegurar ni garantizar nada, ni que irá bien ni que irá mal.

Además de que todo es reversible y siempre hay opciones.

Así que, ¿para qué preocuparte?

15. Acepta el esfuerzo como parte indispensable del éxito.

Que te quede claro, pocas cosas caen del cielo.

Cualquier logro va precedido de esfuerzo y de compromiso, y todo lo demás es suerte.

El problema es que hay personas que no están dispuestas a implicarse para conseguir algo ni para mantenerlo.

Que quieren que las cosas les vengan dadas, sin trabajo ni esfuerzo.

16. Comprende el cambio como algo sustancial a la naturaleza humana.

No podemos permanecer siempre igual, en el mismo sitio y sin que nada cambie.

No podemos resistirnos a los cambios porque, si lo hacemos, si no nos atrevemos a elegir nuestro rumbo, alguien más lo elegirá por nosotros…

17. Acepta que para ganar también hay que perder.

Que cualquier cambio supone ganar en unas cosas y perder en otras.

Que no vale quererlo todo y no arriesgar nada.

Que sólo quien está dispuesto a perder, está dispuesto a ganar.

¡Claro que hay que romper con algo! ¡Claro que hay que pasarlo mal! ¡Claro que hay que tener miedo!

Es casi imposible que en un cambio no perdamos nada. Lo importante es que eso que pierdes pese menos que lo que podrías ganar.

18. Persevera, persevera y persevera.

Como en casi todo, cuantas más veces lo intentas, más probabilidades tienes de acertar.

Así que sigue siempre, tira muchas veces y no pares hasta que des en la diana.

Recuerda que justo un paso más allá de donde unos se rinden, es donde otros lo consiguen.

19. Dile a tu cuerpo que engañe a tu mente.

Ya te he comentado alguna vez que el cuerpo informa a la mente de nuestras emociones.

Así que cuando sientas que el miedo te bloquea, estira el cuerpo, relájate, haz yoga, respira profundo, levanta la cabeza, baila, corre…

De esa forma tu cuerpo le estará diciendo a tu mente que todo va bien.

20. Póntelo fácil.

Todo lo fácil que puedas, como si el reto fuera hacerlo lo más fácil posible.

Porque hay personas que cuando quieren hacer un cambio, además del cambio en sí, también se exigen ser capaces de hacerlo en x tiempo o de x manera. Como si las cosas hubiera que conseguirlas con muuuuchoooo sacrificio.

Y no, o hace falta exigirse tanto. Al revés, las cosas cuanto más pequeñas, apetecibles y divertidas las hagamos, mucho mejor.

Por ejemplo, si eso que quieres te genera incertidumbre, recopila tanta información como puedas para sentirte más segura.

O si lo que quieres es levantarte una hora antes, y tienes clarísimo que de verdad lo quieres, vete levantándote cinco minutos antes cada dos semanas. En seis meses lo habrás logrado sin esfuerzo :-).

21. Visualiza lo que quieres.

Es impresionante el poder de las visualizaciones.

Primero, porque nos ayudan a creer que es posible, y esto no tiene precio.

Y también porque nos dan información sobre cómo nos sentiremos (muchas veces podemos llevarnos una sorpresa y acabar abandonando un objetivo porque al visualizarlo nos damos cuenta de que no es lo que queremos) y lo que nos puede ayudar a llegar allí.

22. Conviértete en tu animador(a) particular.

¿Qué le dirías tú a alguien a quien quieres animar, motivar y apoyar? Pues eso mismo es lo que has de decirte a ti.

Alucino con personas que quieren conseguir algo pero continuamente se dicen que no van a poder, que supone demasiado esfuerzo o que algo va a salir mal.

O aprendes a ser tu mejor amiga, o te pasarás la vida durmiendo con tu mayor enemiga. No hay otra ;-).

Un truco: cada día felicítate por cada pequeño paso, como levantarte un minuto antes de la cama… Y al final de la semana te das un premio que te recuerde lo bien que lo estás haciendo y te de fuerzas para seguir.

23. Dalo todo de ti.

Porque cuando lo has dado todo y no sale, al menos sabes que lo has dado todo.

(Y, ojo, esto no quiere decir que te exijas hacer mucho, sino que pongas toda tu alma en cada pequeño paso que te hayas propuesto hoy).

En cambio, si no lo has dado todo, si sabes que podías habértelo currado más, es como saber que tú has contribuido a que eso no pasara.

24. Elige de quien te rodeas.

Si nadie en tu entorno cambia, es normal que veas el cambio como algo complicado.

Si en tu entorno son muy negativos, es normal que cuentes algo y termines desmotivada.

Si las personas de tu entorno no se ven capaces de conseguir sus objetivos, es probable que tú tampoco te sientas capaz.

Y si en tu entorno nadie se atreve, es difícil que tú te atrevas.

En resumen, rodéate de personas que te animen, que te apoyen, que te motiven, que confíen en ti y que te transmitan que puedes, y pídeles ayuda.

Y pasa un poco de las que sabes que suelen poner el foco en lo negativo o que son muy criticonas. Cada uno tiene su historia personal, y seguramente lo que no son capaces de darte a ti es porque tampoco se lo dan a sí mismas. Comprende eso, pero no dejes que sus miedos sean tus miedos.

25. Actúa.

Obviamente, puedes quitarte todos los miedos, creer en ti con los ojos cerrados y saberte todos los pasos que hay que dar, pero si no los das, seguirás donde estás.

Vamos, que lo más infalible para cambiar, lo que nunca falla, es moverte.

Además de que los miedos se irán quedando en el camino a medida que lo andes… Así, poco a poco, echarás la vista atrás y te reirás, porque todo te parecerá una tontería.

Y es probable que en ese camino aparezcan nuevos miedos, porque el miedo nunca se va del todo, sino que suele cambiarse por otro distinto… Porque somos humanos y porque el miedo es una de nuestras emociones básicas… Y está bien que sea así, siempre y cuando nos sirva para protegernos y no para limitarnos.

26. Asume la responsabilidad de lo que cambias, y de lo que no.

Recuerda que en tu vida decides tú y que las decisiones que no te atrevas a tomar serán responsabilidad tuya. Nadie las va a tomar por ti.

27. Si hay algo que te cuesta creer, aparenta que te lo crees.

Es impresionante lo efectivo que es este truco.

Que si quieres ser una persona más segura, puedes empezar por comportarte como tal.

Que si quieres ser más extrovertido, puedes hacer como que lo eres.

Que si quieres ser más echada para adelante, también puedes comportarte como alguien que lo es.

Describe los comportamientos de la persona que quieres ser y haz como que ya son tuyos.

28. Confía en que todo irá bien.

En que hagas lo que hagas las cosas saldrán bien y en que lo importante es que elijas por lo que quieres y sientes hoy, no por lo que temes que pase mañana.

¿Sabes eso de que “todos los caminos llevan a Roma”? Pues esto es algo parecido. Confía en que, por aquí o por allí, al final llegarás a dónde has de llegar.

29. Aprende para la próxima.

Cada cambio será un poco más fácil que el anterior.

Por eso mismo hay personas que cambian con mucha facilidad. ¿Por qué? Porque cambian. Es el pez que se muerde la cola: a más haces algo, más fácil te resulta hacerlo. A menos lo haces, más pánico te da.

30. Disfruta del cambio.

Y así, a medida que te vayas acostumbrando a estar fuera de tu zona de confort, el cambio que tanto temías se irá integrando en ti y lo que antes te parecía un mundo pasará a formar parte de esa zona de confort.

¡Tachan!

Ahora, por fin, es el momento de disfrutar de lo que has conseguido… De sentirte orgullosa de ello y de llenar tu recipiente de confianza para la próxima vez.

Así es como cambiamos las personas.

Así es como nuestra zona de confort se va haciendo más grande.

Y así es como nosotros también nos vamos haciendo más grandes :-).

Así que cuéntame, ¿en qué cambio vas a aplicar lo que te he contado en estos tres post? ¿Qué es lo que más ilusión te hace cambiar ahora mismo?

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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6 comentarios

6 comentarios
  1. Claudia 26/04/2018

    Hola Vanessa!!! Muchas gracias!!! Estoy aprendiendo mucho y poquito a poco voy pareciéndome a la persona que quiero ser! Muchas gracias de verdad, tu labor es estupenda! un abrazo asiiiiiiiiiiiiiiiiii de grande :-).

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/04/2018

      Muchas gracias por compartir, Claudia. Me alegro muchísimo, felicítate por lo que tú también estés poniendo de tu parte. Me transmites que lo estás haciendo con mucho compromiso y amor a ti misma.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Danta 26/04/2018

    Hola! ¡Gracias por compartir de manera tan clara esto! Me gustó mucho leerlo, pero más me va a gustar aplicarlo, de eso no hay duda.

    Con respecto a este punto 20 que dices “Por ejemplo, si eso que quieres te genera incertidumbre, recopila tanta información como puedas para sentirte más segura”. ¿Cómo no caer en la parálisis por análisis? Te confieso que estoy pasando como mucho tiempo allí :(. Gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/04/2018

      Hola Danta,
      ¡Qué buena pregunta! Pues creo que eso es algo que sientes y que en el fondo sabes. Porque cuando recopilas información con la intención de avanzar te pones plazos y los vas cumpliendo, además de que disfrutas del proceso. En cambio, cuando es desde la parálisis por análisis, o no te pones plazos o no los cumples. Y, sobre todo, no disfrutas del proceso porque sigues mirando al miedo en vez de mirar a lo que quieres y lo que necesitas.
      Espero haberte respondido.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. JdthCV 08/12/2018

    Hola, me gustaría explicarte mi caso y que me dieras tu opinión y alguna solución. Gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 09/12/2018

      Hola Judith,
      Puedes dejar un comentario aquí o entrar en la página de contacto y escribirme. Si puedo estaré encantada de ayudarte.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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