Nuestros miedos más habituales y cómo superarlos

Chica- nuestros miedos

El miedo no es malo. No es un problema. No tienes que avergonzarte de él. Es normal sentir miedo. No eres menos valiente que la persona que no lo siente. Ella tendrá otros miedos. Porque todos tenemos miedo a algo. Y mira qué bien, porque así, gracias a ese miedo, sabes que hay ahí algo a lo que tienes que prestarle atención. Para resolverlo o para relativizarlo. Lo importante es que le hagas caso. Que le mires a la cara. Que no les des la espalda. Porque los miedos empiezan siendo pequeños, pero, si no les hacemos caso, se hacen grandes.

Y así es como podrás descubrir qué necesitas para dejar de sentir ese miedo o para que deje de bloquearte. Es decir, para hacer que tus capacidades y tu “creer en ti” sean más grandes que tus miedos.

Recuerda. No pasa nada por tener miedo. Incluso puedes presumir de él. Eso sí que es ser valiente ;-).

Y aquí van nuestros miedos más comunes, a ver si empezamos a presumir de ellos.

  • Miedo a la soledad. La soledad no es mala, deja de verla así. No pasa nada por estar sola. Sola también pueden pasarte cosas maravillosas. Además de que nunca estarás del todo sola. Siempre habrá alguien cerca y siempre podrás conocer gente nueva. Si no son unas personas, serán otras. No necesitas más. Y no, no hay ningún fallo en ti porque estés sola. Por supuesto que no.
  • Miedo a lo que piensen los demás. ¿Qué importa eso? No puedes controlar todo lo que piensan los demás. Es imposible. No puedes vivir tu vida ni tomar tus decisiones en base a eso, porque entonces estás viviendo la vida de otros. Se quien quieras ser y haz lo que quieras hacer. Eso es lo único que te hará sentir en paz.
  • Miedo a conocernos y reconocer en nosotros algo que no nos guste. Hablamos mucho de los demás, pero miramos poco hacia dentro de nosotros mismos. Es un miedo absurdo porque todo te hará mejorarte y crecer como persona. Y si hay algo que sí que deberíamos temer es morir sin haber llegado a saber quién éramos realmente, debajo de tanta máscara y tanto ego.
  • Miedo a descontrolar. Queremos tenerlo todo bajo control porque pensamos que eso es garantía de que las cosas van a ir bien. Y no, lo único que te garantiza es una cabeza que no para de dar vueltas, agobio, estrés, angustia, tensión y otros malestares varios. Si quieres vivir tranquila fluye, disfruta, controla solo una cosa cada vez, solo lo que sea verdaderamente importante y déjate llevar en lo demás.
  • Miedo a no gustar, a que te critiquen o a hacer el ridículo. A veces vamos por la vida temiendo el momento en que diremos alguna tontería o molestaremos a alguien. Pero la mayoría de esos fantasmas están en tu cabeza y, tal vez, en tu falta de autoestima. Trabaja eso, aprender a creer en ti, y desaparecerán. Incluso llegará a no importarte no gustarle a alguien o que alguien te critique, te lo aseguro. Y, para liberar ese miedo, tampoco critiques tú a otros. ¿Alguien se ha dado cuenta de que si ninguno criticara no existirían estos miedos tan irracionales?
  • Miedo a la incertidumbre. Por más que nos engañemos, en la vida es muy difícil tenerlo todo previsto. Nada es seguro al 100%. Vivir es un cambio continuo y en cualquier momento la vida puede darte una sorpresa. No pasa nada. No necesitas tener todo atado y bien atado. No necesitas saber siempre qué va a pasar. Acepta eso y confía en que, pase lo que pase, sabrás andar por los caminos que la vida te ponga delante.
  • Miedo a la pérdida. A quedarnos sin lo que tenemos, porque confundimos el Ser con el tener… Y creemos que si tengo a esta pareja, este trabajo, esta estabilidad, y los pierdo, dejo de ser yo. Por eso tanta gente se siente perdida al quedarse sin algo de eso. Pero no. No dejas de ser tú. Tú serás tú siempre y eso nada ni nadie lo puede cambiar. Lo demás, aunque duela, se puede vivir sin ello.
  • Miedo al error. Los errores son parte de la vida y pretender no cometerlos es como querer saltar las olas sin mojarte. Solo podrás disfrutar la vida plenamente cuando aprendas que las caídas forman parte de ella y de todo aprendizaje. Y que tú eres mucho más que tus errores. Por favor, no te identifiques con ellos.
  • A morirnos sin haber sido felices, sin habernos sentido plenos, sin haber hecho nada importante. ¡Estupendo! Este es un miedo maravilloso porque su mensaje está claro: hay algo que no estás haciendo. Así que, ¡haz lo que tengas que hacer para ser feliz, para sentirte plena y para hacer algo que para ti sea importante! Busca cosas que te hagan ilusión, ayuda a otros, haz feliz a la gente que está a tu alrededor, busca un proyecto que te motive, comparte, colabora…
  • Miedo al rechazo. Es tan brutal nuestra necesidad de aceptación que hacemos lo que sea con tal de no ser rechazados y de encajar en el grupo. Tanto que somos capaces de renunciar a nuestra esencia y a nuestro Ser. Como dice el sociólogo Cristóbal Torres, «un lobo educado entre personas sigue siendo un lobo. En cambio, un niño educado entre lobos se comportará como un lobo”. Y así es como no nos damos cuenta de que no podemos agradar a todo el mundo y de que lo importante no es que te acepten los demás. Es que te aceptes tú.
  • A no ser perfectos. ¿Qué es la perfección? Lo perfecto no existe. Es distinta para cada uno y depende del momento. Se la mejor persona que puedas ser en cada momento y deja de tener miedo a no ser lo suficientemente buena. Lo suficientemente buena, ¿para quién? ¿Te das cuenta del inmenso papel que los demás tienen en nuestros miedos? Deja de preocuparte tanto por ellos. Tú eres la única que tiene el poder de decidir en ti. Se lo suficientemente buena para ti y pasa de los demás.
  • Miedo a estarte perdiendo algo. ¿Te suena eso de estar en un sitio pensando que tendrías que estar en otro? ¿De estar siempre pensando lo que te estás perdiendo o en lo que no estás haciendo? ¿Te pasa eso de no sentirte nunca del todo a gusto dónde estás? Pues date cuenta de que no puedes estar en varios sitios a la vez. Ni hacerlo todo. Ni no perderte nada. Ni disfrutar si no aprendes a estar presente, aquí y ahora.
  • A fallarle a otra persona, a no cumplir sus expectativas, a decepcionarle. Este miedo está muy conectado con el miedo al rechazo y a la soledad. Hace que no te atrevas a decir que no, a ser tú mismo o a poner límites, por miedo a hacerle daño a alguien y que te deje de querer. O eso crees tú. Porque te aseguro que la gente que te valora no te pedirá que seas quien no quieres ser ni que hagas lo que no quieres hacer. Atrévete a mostrarte tal cuál eres y lo verás. Eso, o lo que tengas que ver.
  • Miedo a arrepentirnos. No puedes adelantarte al futuro, ni saber si tu decisión es acertada, ni saber si mañana elegirías lo mismo. Tienes que arriesgar, forma parte del arte de vivir. Y siempre puedes cambiar, lo único irreversible es la muerte.
  • Miedo al éxito. Es curioso, pero también existe. Puede ser porque te dé miedo el esfuerzo y la responsabilidad que eso te va a suponer. O puede ser que te dé miedo subir muy arriba y después caer. O tal vez sea miedo a que las personas que te rodean se sientan inferiores. Sea lo que sea, la cosa es que muchas veces el tope nos lo ponemos nosotros mismos.
  • Miedo al dolor. El dolor es inherente al ser humano, no se puede esquivar. Igual que es inherente la capacidad de superarlo. Porque serás capaz de superar lo que se te ponga por delante. Te lo aseguro. Y no olvides que todo pasa y que nada dura para siempre.

Como dice Mario Alonso Puig, ser valiente no es irte a la cama habiendo superado un obstáculo. Es irte sin haberlo superado y pensar “mañana lo vuelvo a intentar”.

Venga, ¿quién empieza a presumir de miedos? Yo, por ejemplo, reconozco que uno de los que siguen apareciendo a veces es el miedo a que me critiquen.

Y tú, ¿presumes en los comentarios? 🙂

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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4 comentarios

4 comentarios
  1. Elena 27/11/2014

    Igual que tu, a ser juzgada y a equivocarme con mi elección

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/11/2014

      Muchas gracias por compartir tus miedos, Elena. Un fuerte abrazo, valiente 🙂

      Responder
  2. cris 27/11/2014

    Miedo a destacar….supongo que como.dices es falta de quererme … pero prefiero estar en la sombra donde no se me vea

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/11/2014

      Qué bueno ese darte cuenta de que prefieres estar en la sombra, donde no se te vea. Felicidades, Cristina. ¿A qué tienes miedo si sales de la sombra? ¿Qué podría pasar si destacas? Lo dejo caer, por si te sirve pensar en ello… Eso y que te permitas destacar. Estoy segura de que te lo mereces :-).
      Un abrazo

      Responder

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