¿Te cuesta pedir ayuda a los demás?

Pedri ayuda - pareja caminando por la calle

Hay personas a las que les cuesta pedir ayuda a los demás.

Que se tragan lo que necesitan, que intentan solucionarlo solas y que no le quieren decir nada a nadie.

Entre las personas que acuden a mí para mejorar su autoestima hay muchas así, muchas de éstas que no se atreven a pedir ayuda.

Y, ¿sabes por qué no la piden? Pues, principalmente, porque creen que pedir ayuda es de débiles y que alguien fuerte no necesita pedir ayuda nunca.

¡Mentira! ¡Esta creencia es totalmente falsa!

Al revés, las personas fuertes y con una autoestima sana no tienen ningún problema para pedir ayuda a los demás.

Primero, porque saben que no pueden hacerlo todo por sí mismas. ¡Que todos necesitamos a los demás! Lo mismo que necesitas tus brazos y tus piernas, de la misma forma necesitas a las personas que te rodean.

Las personas no somos autosuficientes y no podemos hacerlo todo por nosotras mismas. Por eso, si nunca te atreves a pedir ayuda no llegarás muy lejos, porque estás limitado.

Y, segundo, porque no tienen ningún problema en reconocer delante de los demás que no pueden hacer todo por sí mismas.

Las personas que llegan lejos, ya sea en el ámbito personal o en el profesional, te aseguro que se atreven a reconocer sus límites, que todos los tenemos, y a pedir ayuda.

Estas dos, en mi opinión, son cualidades de una persona que tiene seguridad en sí misma.

El que no te permite pedir ayuda es tu ego

¿Sabes quién te impide pedir ayuda cuando la necesitas? Tu ego.

Sí, cuando no te atreves a pedir ayuda estás en el ego. Es decir, en lo que tú crees que tienes que ser para que los demás te quieran.

El Ser, lo que de verdad somos debajo de esa máscara que nos ponemos para que los demás nos acepten, es humilde y pide ayuda cuando le hace falta.

Por eso, pedir ayuda es de valientes.

Sí, creo que sólo las personas verdaderamente valientes y capaces de mostrarse auténticas ante los demás son capaces de pedir ayuda.

Porque no se sienten más ni menos que nadie. Se sienten iguales a los demás, y desde esa posición no tienen problema para pedir ayuda…

Al no ser personas orgullosas no tienen ningún reparo en decir que necesitan algo de alguien.

El ego, en cambio, se siente superior. Por eso no pide ayuda, porque cree que hacerlo le dejará por debajo del otro.

Así es como cuando estamos en el ego nos volvemos cobardes y orgullosos, y actuamos desde el miedo a lo que los demás puedan opinar de nosotros.

Así que sí, pedir ayuda es de valientes.

Porque hace falta ser valiente para reconocer tu vulnerabilidad.

Y, dado que todos somos vulnerables, el que no lo reconoce es por miedo y porque necesita quedar por encima. Y eso sí que es cobarde.

Lo que te pierdes si no pides ayuda

Como te decía, es imposible poder con todo. Nadie puede con todo. Y quien se empeñe en ello, quien viva desde la exigencia y el perfeccionismo, lo único que conseguirá es acabar destruyéndose.

Porque, como evidentemente no podrá con todo, terminará culpándose por ello, criticándose, juzgándose y machacando su autoestima.

Y así, con ese disfraz de persona todopoderosa, no llegará muy lejos y, sobre todo, no disfrutará del camino.

Porque la vida es mucho más fácil y más agradable cuando te dejas ayudar por los demás.

Cuando eres capaz de pedirle ayuda a alguien para hacer algo que tú no sabes hacer…

Cuando eres capaz de decirle a alguien que tú no puedes sola con esto…

Cuando acudes a alguien que sabes que te puede ayudar a conseguir algo que quieres…

Cuando llamas a alguien para pedirle que te escuche porque hay algo que te preocupa…

Cuando simplemente estás triste y tienes miedo, y necesitas un abrazo y te atreves a pedirlo…

Sí, la vida es mucho más bonita cuando te das permiso para pedir ayuda.

Cuando haces un equipo con los que te rodean… Porque todos estamos en el mismo equipo, al fin y al cabo… O así lo veo yo.

Incluso con una persona desconocida con la que te cruzas en la calle y a la que le pides ayuda para algo… Ella también es de tu equipo.

No somos rivales. Y saber pedir ayuda nos acerca y nos une a las personas que nos rodean.

Creamos vínculos con aquellos por quienes nos dejamos ayudar, lo mismo que con aquellos a quienes ayudamos.

Y éste es otro tema… el que sí ayuda, pero no se deja ayudar por los demás.

Es cierto que a (casi) todos nos gusta ayudar, porque nos hace sentir bien.

Así que, en mi opinión, es muy egoísta querer ser siempre quien ayuda y nunca quien recibe esa ayuda… Muy, muy egoísta… ¿O acaso el otro no tiene derecho a sentirse bien ayudándote a ti?

Ya sabes que a mí hay pocas cosas que me parezcan egoístas, pero esto sí me lo parece. Porque el que sólo está dispuesto a dar y no a pedir desequilibra la ley universal de que lo que va vuelve

Lo que nos impide pedir ayuda

Como en casi todo lo que no nos damos permiso para hacer, el problema suele estar en nuestros miedos y nuestras creencias limitantes.

Estos son algunos de los más frecuentes cuando no nos atrevemos a pedir ayuda:

-El miedo a mostrarme vulnerable. Que, como te he dicho decenas de veces, eres vulnerable. Tú, yo y todos. Y, como también te he dicho, mientras sigas rechazando esa parte de ti, es imposible que tengas una buena autoestima.

-Porque creo que pedir ayuda significa que yo no soy capaz. ¡Y yo tengo que ser autosuficiente!
No, ni tienes que serlo ni lo eres. Nadie lo es.

Y cuando por fin te reconozcas que no lo sabes todo y no puedes con todo, y te atrevas a pedir ayuda, entonces sí, tendrás en tus manos el poder para conseguir lo que quieras. Porque lo que no puedas conseguir tú, lo podrás conseguir con la ayuda de los demás.

-El miedo a molestar. Si tu problema es éste, mira a ver qué creencia se esconde detrás, si la de “no me merezco recibir ayuda”, la de “el que pide ayuda molesta” o alguna otra.

-El miedo a que los demás piensen que no soy fuerte ni independiente. Porque yo tengo que poder con todo sin ayuda de nadie. ¡Y venga autoexigencia!

De verdad que la vida no es esto de estar exigiéndonos todo el rato más y más…

-El miedo a que me digan que no. Estoy convencida de que el mundo está lleno de personas dispuestas a ayudar, al menos yo me las encuentro cada día… Por eso me sorprendo cuando alguien me dice que no tiene quien le ayude…

Creo que cuando uno está abierto a dar a los demás, recibe también eso de los demás

Pero, aun así, si alguien te dice que no puede ayudarte, ¿qué más da? En la vida hay que arriesgarse y saber aceptar un no por respuesta. ¡No puedes ir solo a lo que sabes que va a ser un sí!.

Y, sobre todo, que si alguien te dice que no, recuerda que eso es suyo, de su persona, y que no tiene nada que ver contigo.

-El miedo a pedir ayuda y que el otro lo haga peor que yo. Es decir, no delego y lo hago yo todo porque yo hago las cosas mejor que tú. De nuevo, ego, ego y más ego… Ni pizca de humildad :-(.

-Porque antes hubo otros que no quisieron ayudarme. Así que ahora desconfío de la gente. Porque, si me lo hicieron una vez, ¿por qué no me lo van a hacer dos?

Pues nada, cierra la puerta y tira la llave por la ventana. Total, ¡ya sabes lo que va a pasar!

-Porque creo que pedir ayuda es como decir que he fracasado. Al contrario, pedir ayuda es como decir que no te rindes y que quieres seguir intentándolo y superándote.

En cambio, fracaso es abandonar porque no puedes solo y no te atreves a pedir ayuda.

-Porque creo que si pido algo, después me pedirán algo a mí, y tal vez yo no pueda, no sepa o no quiera devolverlo.

¿Crees que en la vida todo es a cambio de algo? ¿Qué si tú pides algo hoy, ese alguien te pedirá a ti algo mañana? Pues no necesariamente.

Y si crees que sí, esto habla de ti más que de los demás. Es decir, si crees que los demás te ayudan porque esperan algo a cambio, es porque tú también ayudas esperando recibir algo a cambio…

-Porque así puedo seguir quejándome de que nadie me ayuda. Las personas que viven en una posición de víctima no piden ayuda porque eso las obligaría a dejar de ser víctimas. Y el que está a gusto en el “pobrecita de mí, nadie me tiene en cuenta”, no quiere salir de ahí. No vaya a ser que le ayuden y ya no tenga de qué quejarse…

Cómo pedir ayuda

Y, ya por último, si decides que quieres ser valiente y empezar a pedir ayuda, pero no sabes cómo, te cuento. Es muuuuy fácil ;-).

1. Di lo que quieres. Claro, clarito, sin rodeos ni titubeos. Quiero un abrazo, quiero que llames a alguien por mí, quiero que me ayudes con estos papeles… Por favor.

2. Con seguridad en ti y en que te lo mereces. Porque sí, porque te lo mereces.

3. Con confianza en la otra persona. En que será sincera y honesta y en que seguramente te dirá que sí (por si acaso eso de la profecía autocumplida funciona, haz que juegue a tu favor ;-).

4. Con generosidad. Ya sea para aceptar un “no”, un “tal vez”, un “sí, pero a mi manera”, o lo que venga.

Para terminar, dime, ¿qué fue aquello en lo que no te atreviste a pedir ayuda? ¿Qué miedo o creencia te lo impedía? Me encantará que me respondas en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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23 comentarios

23 comentarios
  1. Jose 15/02/2018

    Hola Vanessa,
    Gracias por los post que me envías y que tanto me gustan, aunque están redactados en femenino y yo soy un hombre, creo que sirven igual. El hecho de que estén en femenino es precisamente una de las cosas que me gustan.
    Me gustaría añadir que creo que, aunque es bueno pedir ayuda, también es necesario ir con un poco de cuidado ya que no sería bueno pedírsela a alguien perverso, que pudiera aprovechar el descubrimieto de una vulnerabilidad para hacerte daño. Yo creo que nadie es más que nadie, pero nunca le pediría ayuda a alguien que vive en un mundo vertical y necesita sentirse por encima de los demás.
    Un abrazo,
    Jose

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/02/2018

      Muchas gracias, Jose.
      Suelo redactar en femenino porque muchas de las personas que me escriben son mujeres, ya que solemos exterizar más lo que nos pasa. Pero tengo muchos clientes que son hombres y sé que hay muchos otros que se sienten identificados con lo que cuento. Simplemente comentan menos, así que gracias por hacerlo tú :-).
      Si sueles leerme sabrás que creo que las personas que necesitan ponerse por encima de los demás suelen hacerlo porque en el fondo se sienten muy inseguras. Desde esa mirada es mucho más fácil comprenderlas y saber que detrás de su máscara tan sólo hay mucho miedo.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  2. Anonimo 15/02/2018

    Hola Vanessa, gracias por tu artículo.
    Tengo una duda, pues yo sí pido ayuda porque soy una persona que necesita constantemente aprobación por parte de los demás, con muchos miedos y dudo mucho en si lo estaré haciendo bién, si he metido la pata, si se habrá enfadado, etc.
    A parte, tengo muchas limitaciones pues ante cualquier situación me quedo bloqueada y no sé reaccionar y después pienso pues tendría que haberle dicho esto o haber hecho lo otro, etc.
    En estos momentos lo estoy pasando algo mal, pues no me va muy bien con el tema de las relaciones sociales.
    Soy una persona que siempre tiene la necesidad de contar sus problemas y mis amigas se están cansando y lo entiendo porque me dicen alguna solución y yo no la llevo a cabo o después pienso en no hacerlo porque puede ser peor.
    Creo que me estoy volviendo una persona nociva para mis amigas/os.
    Y entiendo que me den de lado. Además yo no estoy bien en estos momentos y cuando ellos necesitan ayuda, no sé como hacerlo o no puedo mantener una relación sana como a mí me gustaría y escucharlos como ellos se merecen, etc.
    Estoy barajando la posibilidad de retirarme de ellos.
    Pues creo que no les aporto nada. Además tengo una amiga que lo está pasando mal y pues noto que no me trata con respeto. Además ha cambiado mucho, igual que yo porque todos cambiamos, pero ya no estoy agusto con ella.
    Ya no es lo mismo, como que ya no encajamos y me ha hecho y dicho cosas que no me han gustado.
    Como que me he sentido defraudada.
    ¿Cómo podría yo dejar de ser así, me refiero a dejar de tener la necesidad constante de hablar de mis problemas y no ser tan dependiente de los demás? Resolver mis problemas o callarmelos, y dejar de intóxicar a los demás con mis problemas, porque todo el mundo tenemos y los demás no van contando los suyos y lo resuelven sin problemas. Gracias Vanessa.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/02/2018

      Hola,
      Puede ser que este post no sea para ti, o bien que encajes en el último punto, el de las personas que necesitamos contar nuestros problemas y pedir ayuda para llamar la atención, por una falta de amor propio. Es la postura de la víctima. Y no pasa nada por haber aprendido a sobrevivir así, somos humanos y lo hacemos lo mejor que sabemos en cada momento.
      Por lo que comentas creo que necesitarías trabajar tu autovaloración y tu autoestima, para que te sientas fuerte y capaz para afrontar tus problemas, para resolverlos por ti misma sin depender de los demás y para ser como tú quieres ser en tus relaciones. Hay muchos post en el apartado de autoestima y en el de relaciones que te pueden ayudar, echa un vistazo.
      Un abrazo cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  3. Cristina 15/02/2018

    Muchas gracias por el post. Es de gran ayuda. Gracias

    A mi me cuesta mucho pedir ayuda y a veces tengo luchas interiores para aceptar ayudas que necesito pero que no he pedido. Tengo que decir que el pensar que la persona que me ayuda se siente útil y bien al hacerlo, me hace estar más dispuesta a aceptar esa ayuda.

    Leyendo tu post me doy cuenta que, en mi caso, lo que me impide pedir ayuda suelen ser estas dos creencias:
    – Porque creo que pedir ayuda significa que yo no soy capaz.
    – El miedo a molestar, con la creencia que se esconde detrás de “el que pide ayuda molesta» (igual tengo esta creencia porque en ocasiones he ayudado a personas en sus cosas descuidando las mías y sintiéndome luego mal por ello).

    Anteriormente también tenía estas otras dos creencias:
    – El miedo a pedir ayuda y que el otro lo haga peor que yo.
    – Porque antes hubo otros que no quisieron ayudarme. (Más concretamente, me iban a ayudar y luego no lo hicieron, pensando después que si me hubieran dicho que no me ayudaban me las habría arreglado sola).

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/02/2018

      Muchas gracias por compartir, Cristina. Están muy bien tus reflexiones. Simplemente, respecto a la creencia de que «el que pide ayuda molesta», y esa idea de que los demás podrían descuidar sus cosas al ayudarte a ti, date cuenta de que cada uno tiene la responsabilidad de cuidarse a sí mismo y de ser asertivo, darse prioridad y saber decir que no. El que sepa decir que no te lo dirá, así que puedes pedirle ayuda tranquilamente. Y el que no sepa decir que no, no lo hará ni contigo ni con otros. Pero precisamente esas situaciones en las que esa persona no sepa decir que no son las que le ayudarán a darse cuenta de que necesita aprender a priorizarse… Es decir, gracias a que tú le pidas ayuda a alguien y esa persona no sepa decirte que no, le estarás sirviendo para que se dé cuenta de lo que necesita… Confía en ello y no decidas por los demás ;-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  4. Luna 15/02/2018

    Hola Vane
    Tu post me ha ha venido muy bien en el momento justo, ya que en estos momentos paso por una tristeza por una situación familiar, y me impide pedirle ayuda y «que me escuche» a una amiga, ya que varias veces he querido que esté un poco por mi cuando le he dicho que no estoy bien y, à pesar de que ella me dice que cualquier cosa que necesite ahi está, que me envía su apoyo y esas palabras que se suelen decir, cuando la he llamado no ha contestado, o simplemente no recibo un feedback de los mensajes en los que le digo que no me encuentro bien… No quiero sentirme mal por eso, ya que me hace mucho daño pensar que esta a mi lado y sentir que no lo está. Y ese es el miedo y lo que me impide pedirle ayuda. No sé como gestionar esto, no sé si sea correcto hacérselo saber, ya que no sé si el problema es mío por tener expectativas o de ella.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/02/2018

      Hola Luna,
      Yo tampoco sé decirte qué es exactamente lo que está pasando. Pero, en mi opinión, tu tienes derecho a esperar algo de alguien, pero también la obligación de comunicarle lo que esperas. Y esa persona, una vez que lo sepa, tiene derecho a satisfacerte o no. Así es como la comunicación puede fluir entre las personas para que construyamos relaciones sanas.
      Si fuera tú yo le diría a esa amiga, con cariño y humildad, lo mismo que has contado en el comentario. Diciéndole que la necesitas, que sabes que ella está dispuesta a ayudarte porque te lo ha dicho en otros momentos y que en estos momentos te hace falta esa ayuda y le estarías muy agradecida. Sin reproches y sin desconfianzas ;-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
    • Luna 17/02/2018

      Gracias Vane por tomarte tu tiempo en responder mi mensaje. Un abrazo!

      Responder
  5. Anita 15/02/2018

    Hola Vane! Antes que todo gracias por este post y sobre todo por esas preguntas que fórmulas al último y que nos obligan a replantearnos aspectos que tienen que ver con la temática y que no quede el post en una simple lectura.
    Por mi parte me cuesta pedir ayuda por una cuestión (creo yo) de timidez o vergüenza. Por ejemplo, no tengo trabajo y estoy a punto de recibirme de abogada. Tengo amigos influyentes que podrían construir un puente hacía personas que están en buenas posiciones y condiciones para brindarme lo que necesito, pero hay una gran barrera que me impide hablar. ¡¡Pedir!! Y aclaro, no quiero que estas personas amigas pidan por mí, sino que me ayuden a llegar a las personas indicadas y yo hablar. Y yo realmente lo necesito, pero no me animo a pedir esa ayuda, no sé por qué… Yo le atribuyo a la vergüenza. Lo más gracioso es que yo no lo hago, pero veo como otros si lo hacen y consiguen lo que necesitan. Tal vez yo tengo la creencia de que es deshonesto pedir la mediación de alguien y que lo correcto es que cada uno busque la manera de llegar por sí mismo a lo que necesita. En fin, esa es una situación en mi vida en la que, necesitando, no puedo pedir ayuda.!!
    Gracias por todo lo que brindas en este blog.
    Abrazos y sonrisas desde Argentina!!! 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/02/2018

      Hola Anita,
      En el caso que comentas podría haber una creencia de «no lo voy a hacer lo suficientemente bien» o «voy a decepcionarles si me ayudan». Es decir, una falta de confianza en ti que hace que tengas miedo a que otros hagan ese papel de puente y tú no llegues a cumplir sus expectativas. Si te das cuenta de que es así, lo que necesitarías es trabajar la confianza en ti. Y también si fuera un tema de vergüenza, porque detrás de la vergüenza se esconde una exigencia de que deberíamos ser de una forma y no vamos a ser capaces de llegar a eso, por lo que sentiremos vergüenza. Ahí hace falta bajar el Yo Ideal y aprender a confiar en tu Yo Real.
      Y si simplemente es la creencia de que lo correcto es que cada uno busque la manera de llegar por sí mismo a lo que necesita, tú eres quien ha de decidir si quiere dejar de creer eso. Hay muchas personas que creen que no pasa nada porque alguien te ayude a hablar con alguien, ya que eso es simplemente un contacto y después será tu responsabilidad demostrar lo que vales. Vaya, que no te van a dar un trabajo por conocer a alguien. Eso simplemente te abre una puerta para tener una entrevista, y no pasa nada por aprovechar una oportunidad así.
      Te deseo mucha suerte.
      Un abrazo fuerte,
      Vanessa

      Responder
  6. Dolida 16/02/2018

    Hola Vane,
    Con lo que viví con mi familia ya no pediré nunca más ayuda. Si mi familia me traicionó, no puedo pedir ayuda a una persona que no conozco ni ella me conoce. Ahora me siento muy sola y desconfío de todos. Todavía no me encuentro y no puedo pensar otra cosa más que como ellos fueron capas de hacerme esto.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/02/2018

      Muchas gracias por compartir. Entonces lo primero, antes de volver a confiar en los demás, sería trabajar la comprensión, la aceptación y el perdón de lo que sea que te ha pasado. Desde ahí podrás volver a mirar hacia adelante y dejar de mirar hacia atrás.
      Un abrazo cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  7. Darlenys 19/02/2018

    Hola Vanessa,
    Muy agradecida con tus post, ¡¡¡todos ellos son divinos!!!… Me encantan los temas y me ayudan a crecer.
    En semanas atrás pedí ayuda a un colega y realmente me trató muy mal. Perdió la paciencia, sacó otros temas que nada tenían que ver con mi requerimiento… Minutos luego él pidió mi ayuda y yo lo ayudé con toda educación y respeto. Pude pagarle con la misma moneda, pero comportarme como él hizo no es como yo quiero actuar… Luego le expliqué que su comportamiento no fue apropiado y que de seguir así nuestro trabajo se puede ver afectado. El dijo que no lo haría más… Sin embargo esta situación se ha repetido, él parece incapaz de ayudar, realmente está perdido emocionalmente, está lleno de dolores físicos y pierde la paciencia con facilidad. Aún así él es mi único punto de referencia en el trabajo que hacemos juntos… Aunque puedo reducir la ayuda que le pido, pero él es parte de nuestro equipo (de dos) en el trabajo… He escuchado varías veces a el jefe comentar a otros que este compañero es una persona traumatizada y dañada por la vida (palabras textuales). Al inicio no lo noté, pero ahora comienza a manifestarse.
    Podemos aprender a quién pedir ayuda, podemos entender que no todos están capacitados y dispuestos a ayudar. En esta ocasión me toca ser independiente, seguir adelante y ayudarme con otras fuentes de sabiduría (como tus post).
    Estas esperiencias sin embargo no me hacen perder las ganas de pedir ayuda y perfeccionar la técnica… Todos en la vida nos entrenamos para ayudar en algo y es un verdadero placer poder hacerlo… ¡¡¡se siente genial!!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/02/2018

      Muchas gracias, Darlenys. Es muy sabia tu manera de responder, siendo como tú quieres ser y no cambiando tu manera de actuar por lo que haya hecho ese compañero, felicidades. Recuerda que lo suyo es suyo y lo tuyo es tuyo. Que tú eliges cómo sentirte independientemente de cómo él actúe. Si él tiene su dolor, su miedo y sus inseguridades, tal vez no sea capaz de ayudarte de la forma que le gustaría. Sigue comprendiendo y aceptando como lo estás haciendo, a la vez que andas tu propio camino :-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Marysol 25/02/2018

    Gracias por tus posts. Desde muy niña he sido una persona que no quiere que la vean vulnerable, que siempre se pone un caparazón para que no la critiquen o lastimen, y lo peor es que a pesar de eso siempre me ha ido peor. Me cuesta mucho pedir perdón, aceptar mis errores y no ser mi peor enemiga. Hay veces en las que mi autoestima mejora, pero hay varias personas que tienen el control de tirarme otra vez abajo. O más bien, yo se lo he dado. Ahorita que estoy leyendo tus posts me doy cuenta de varias cosas en las que necesito trabajar conmigo misma.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 26/02/2018

      Marysol,
      La mejor protección que puedes encontrar no es ese caparazón, sino tu autoestima y el amor a ti misma. Y eso implica tratarte con cariño, no decirte nada que no le dirías a alguien a quien quieres, aceptar tus errores y ser capaz de pedir perdón… Y, como bien dices, nadie tiene el poder de hacernos daño. Nosotros se lo damos, por ejemplo esperando que los demás hagan lo que nosotros haríamos o tomándonos las cosas que hacen como algo personal.
      Lo importante es que te estás dando cuenta de lo que te pasa y lo que necesitas mejorar. Todo cambio comienza así…
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  9. Erika Alexandra 03/08/2018

    Muchas gracias por el post.
    Tu post fue como un golpe en la cara para mí, pero en el buen sentido, como cuando algo te hace reaccionar y darte cuenta de cómo eres. Llevaba un tiempo haciéndome la pregunta de por qué me cuesta tanto tanto pedir ayuda, y entonces lei tu publicación, la cual me estaba describiendo a la perfección.
    Eso me pasa exactamente, siempre estoy dispuesta a ayudar pero cuando se trata de pedir ayuda no lo hago, y me hiciste caer en cuenta que sí, que es por lo que pensaran los demás o por no molestarlos. Todo lo hago desde el miedo, por la aceptación, por la imagen que quiero que tengan de mí. Es como una adicción y lo peor es que según yo lo hago por buena, pero no es de corazón, sino por lo que pensaran de mí. Ademas creo que tienes razón cuando dices “que sólo las personas verdaderamente valientes y capaces de mostrarse auténticas ante los demás son capaces de pedir ayuda” y “las personas fuertes y con una autoestima sana no tienen ningún problema para pedir ayuda”. Es verdad ya que lo vivo en la universidad, mis compañeros no tienen reparo en pedir ayuda mientras que yo sí, me es difícil por el miedo a molestarlos y también porque como soy muy callada, piensen que soy interesada y hablo cuando me conviene.
    Me llamó mucho la atención la parte que mencionas el ego y en que hay que ser muy egoísta para querer siempre ayudar pero nunca recibir ayuda y autoanalizándome es verdad, el miedo me hace ser egoísta, egolatra, cobarde y orgullosa, y con ser egoísta pareciera que me tengo exceso de amor propio pero no es así. ¿Cómo puedo ser egoísta y a la vez no quererme? Creo que la persona que soy ahora es muy deprimente y voy de camino a ser una mala persona, no quiero ser así, ¿es posible cambiar lo que ya eres?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/08/2018

      Hola Erika,
      Felicidades por tantas tomas de conciencia. ¡Claro que es posible cambiar! Porque en cada momento puedes elegir quien quieres ser y cómo quieres ser. No eres de ninguna forma para siempre.
      Cuando no nos queremos lo suficiente a nosotros mismos vivimos desde el miedo, y eso muchas veces nos hace ser egoístas o exigentes. En cambio, cuando te amas pasas a ser egoísta de otra forma más sana.
      Eso que te pasa nos ha pasado a muchos, y no has de juzgarte o criticarte por ello… Tan solo comprenderte y aceptarte para elegir hacia dónde quieres cambiar… En tu caso, por lo que dices, parece importante cambiar las creencias que te impiden pedir ayuda. Por ejemplo, en vez de pensar en lo que esa persona pensará de ti, pensar que le estás dando la oportunidad de ayudar, o que mostrarte vulnerable te hace más grande…
      Un cariñoso abrazo y muchas gracias por compartir,
      Vanessa

      Responder
  10. María 11/04/2019

    Soy incapaz de pedir ayuda, de mi boca no es posible que salgan palabras de ayuda y esto afecta a mi vida enormemente, pues soy una profesional, con maestría, me considero buena en lo que hago, pero actualmente no tengo trabajo y no soy capaz de pedir ayuda a las personas que conozco… Incluso he llegado a ir a sus oficinas, y cuando estoy ahí, no me salen las palabras.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 13/04/2019

      María, ¿qué te impide pedir ayuda? ¿Qué necesitarías para sentirte capaz de pedirla? ¿Qué podría pasar si pides ayuda? ¿Cómo podría cambiar tu vida y tus relaciones? Para ser capaz de pedir ayuda necesitas descubrir qué miedo o qué creencia te está impidiendo pedirla. Hay quien no se siente merecedor de la ayuda de los demás y hay quien cree que el otro se puede sentir incómodo. Cuando lo cierto es que pedir ayuda es también una forma de generosidad y de darle al otro la oportunidad de que se sienta bien ayudándote.
      Te animo de corazón a que busques a un profesional con el que te apetezca trabajar esto para que deje de ser una limitación para ti. Por mi parte encantada de que me contactes si quieres que trabajemos juntas.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  11. Miriam 16/07/2019

    A mi me cuesta trabajo pedir ayuda porque mi madre aunque es generosa tambien es sobreprotectora y un poco controladora, al punto que a veces impone su ayuda haciendote sentir que si no la aceptas la rechazas a ella, y yo siento miedo de que si pido ayuda luego tenga un costo alto porque ademas siento que no tengo derecho a poner limites a su sobreproteccion porque no tengo derecho y sería malagradecida. No sé poner limites ni pedir ayuda sin dejar que se aprovechen de mi necesidad porque las veces que he querido hacer algo por mi mi madre a veces llora si no dejo que lo haga por mi o no toma en serio mi conversacion y la evade o me da a entender que yo no tengo derecho a rechazar su ayuda. ¿Cómo hago para tener una relacion de dar y recibir y cómo aprender a poner limites de forma asertiva y sin dejarme vencer por la culpa?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/07/2019

      Hola Miriam,
      Pues sabiendo que tienes derecho a decir que no a la ayuda que te ofrecen. Y el otro ha de respetar tu derecho, porque ese es uno de los derechos asertivos que todos tenemos. Además de que cuando alguien quiere ayudarte en algo que tú puedes hacer por ti, en realidad te está limitando. Y cuando dejas que alguien haga por ti algo que tú puedes hacer, tú misma te estás limitando en tu potencial.
      De todas formas, si sientes que necesitas ayuda para trabajar esto, en concreto con tu madre, puedes consultar con un psicólogo para hacer una terapia que te sirva para valorarte y poner límites.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder

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