Hay gente con la que quedas en algo y sabes que no te va a fallar ni de coña…
Y hay gente con la que quedas y no sabes si va a cumplir o no…
Porque ya te ha fallado más veces.
Y, claro, tú ya no te fías del todo…
¿A que sabes a quién me refiero?
Seguro que tienes a alguien en mente.
Bien. Olvídate de esa persona.
Hoy no vamos a hablar de los demás. Vamos a hablar de ti.
De si tú cumples cuando te comprometes a algo.
Pero, ojo. No me refiero a si cumples con los demás…
No estoy hablando de si cuando quedas con alguien apareces o no.
Me refiero a si, cuando quedas en algo contigo, lo cumples.
A si cuando dices “mañana voy a hacer x” o “el mes que viene empiezo z”, lo haces.
Poca gente sabe esto…
Pero una de las señales mas claras de que alguien tiene una buena autoestima / amor propio / confianza en sí misma…
O como quieras llamarlo…
Es que cuando sabe que necesita hacer algo, se compromete y lo hace.
Sin excusas. Sin justificaciones. Sin procrastinar.
Lo hace y punto.
Eso es estar de tu parte y permitirte avanzar hacia lo que quieres.
Pero, a pesar de eso, hay mujeres que han aprendido a cumplir con los demás antes que consigo mismas.
Que saben que les vendría bien algo, pero no terminan de arrancar…
O que empiezan algo con mucha ilusión, pero a los tres días se desinflan….
O que saben que necesitan tener una conversación con alguien, pero lo evitan…
Por miedos de todo tipo, porque “si no lo voy a hacer perfecto, mejor no lo hago”, por darse poca importancia a sí mismas, por no saber enfocarlo…
Por lo que sea.
He visto múltiples motivos, y depende de cada mujer.
La cosa es que, por si no te habías dado cuenta, esto es una estupenda forma de autosabotaje.
Igual que si alguien va corriendo en una carrera y otra persona le pone la zancadilla justo cuando se está acercando a la meta…
Pues esto es lo mismo.
Solo que la zancadilla te la pones tú.
Como si no merecieras que las cosas te salgan bien o como si no tuvieras derecho a darte un lugar prioritario en tu vida.
Pero lo peor es que, cada vez que te vuelves a fallar, la confianza en ti se va por el desagüe.
Claro. Porque cumplir tus propios compromisos alimenta la seguridad en ti.
En cambio, no hacerlo, te va generando cada vez más inseguridad.
Porque te estás diciendo a ti misma que no puedes fiarte de ti.
Ese es el círculo vicioso en el que entras cuando tienes la fea costumbre de dejarte para mañana…
La buena noticia es que puedes salir de ahí.
Y, para muestra, un botón.
Yolanda era una de esas mujeres que, hasta que me contactó, empezaba a hacer estiramientos por las mañanas super motivada y a los cinco días ya lo había dejado.
Con el yoga, lo mismo… Con tener la casa recogida, lo mismo… Con cocinar y alimentarse sano, lo mismo… Con no estresarse de más en el trabajo, lo mismo…
Así, con todo.
Ahora, en cambio, lleva cuatro meses manteniendo las rutinas que le importan y convencidísima de que no lo va a volver a dejar.
Así que, si por ejemplo pensaba salir a caminar, pero lo que le apetece es tumbarse en el sofá, se pone las zapatillas y sale a caminar.
Porque ahora sabe elegir lo que le conviene y hacerlo.
Y, después, vuelve a casa contenta y orgullosa de sí misma.
Con lo cual, su seguridad ha ido hacia arriba.
Claro, porque ahora puede fiarse de sí misma…
Grábate bien esto: no puedes vivir a gusto contigo si no puedes fiarte de ti.
Y no puedes fiarte de ti si no cumples los compromisos que estableces contigo.
Del tipo que sean.
Pero ojo, que tú cumplas contigo no es cuestión de fuerza de voluntad ni de disciplina.
Porque la fuerza de voluntad y la disciplina tienen fecha de caducidad.
Por eso, que tú cumplas contigo es cuestión de otra cosa.
El martes te cuento de qué.
Besos y sonrisas,
Vanessa
PD: Me sigue poniendo los pelos de punta que alguien le dé más importancia a la palabra que les da a los demás que a la que se da a sí misma.
¿Cómo vamos a confiar en nosotras así? Es imposible…


