Cuando una palabra tiene mucho peso, pero a la hora de la verdad nadie sabe decir de qué va, tenemos un problema.
Y eso es lo que pasa con la autoestima. Todo el mundo la nombra, pero nadie sabe lo que es.
(Prueba a sacar el tema en una tertulia con amigos, verás cuánta confusión).
Tal vez en la teoría sí, pero eso no sirve de nada.
¿O qué prefieres tú? ¿Saberte la teoría o sentirlo en tu propia piel? Pues eso.
Es igual que hablar de un orgasmo sin haberlo sentido nunca… que no tiene ninguna gracia.
Así que te voy a contar siete claves reales y tangibles para que sepas cómo te sientes (y cómo no te sientes) cuando tienes una buena autoestima.
Para que no seas una de tantas que se cree que su autoestima está bien, y ni de lejos.
1.Autoestima no es estar bien siempre, es estar siempre a tu lado.
Claro que puedes estar un día contenta y con mucha energía y otro más bajita y apagada.
O que puede ser que un día estés genial sola y a tu aire y otro sentir que necesitas a alguien a tu lado.
Una buena autoestima no va de sentirte bien siempre. Va de que, te sientas como te sientas, estés ahí contigo.
De que te comprendas, te escuches, te sostengas y te valores igual los días que todo te sale bien que los que te sale mal.
De que nunca te rechaces y de que sepas acompañarte y darte lo que necesitas cada día, estés como estés y salga el sol por donde salga.
¿Sabes cuando alguien te dice algo que te calma, te alivia y te deja tranquila? Pues, cuando tú te quieres, sabes hacer eso contigo mejor que nadie.
2.Autoestima no es que los demás te vean estupenda, pero tú por dentro te sientas una mierda.
Cuando tienes una buena autoestima, no hay diferencia entre cómo tú te sientes y cómo te ven los demás.
Así que, si ellos te ven como una mujer admirable y segura de sí misma, así es exactamente cómo te sientes tú.
Sin manzanas que brillan, pero por dentro están podridas.
3.Autoestima no es sentirte una crack en lo profesional, pero después hundirte en la miseria en lo personal.
A todas horas veo a mujeres que caen en este error.
Que creen que tienen una buena autoestima porque en su trabajo funcionan, resuelven, dicen las cosas, tienen éxito y son reconocidas.
Pero después, en las relaciones íntimas, se hacen pequeñas, son súper dependientes, se adaptan a lo que quiere la otra persona y necesitan la aprobación de los demás.
Mira, cuando tú te quieres a ti misma, tal y como yo lo siento en mí y lo trabajo en mis coachees, ese amor propio está por igual en todas las áreas de tu vida.
Y no necesitas cubrir tus inseguridades haciéndolo todo muy bien en el trabajo o compensando allí las carencias que después asoman por todas partes.
4.Autoestima no es ir comparándote y sintiéndote la reina al lado de unas y la cenicienta al lado de otras.
Cuando tienes una buena autoestima, te sientes tan a gusto con cómo eres y tan segura de ti misma que ya no se te vuelve a pasar por la cabeza eso de “jo, vaya tía, ¡me encantaría ser como ella!”.
Porque estás contenta y orgullosa de ser tú.
Y no te cambiarías por nadie.
5.Autoestima no es ir por ahí con una cheerleader colgada del hombro gritándote “tú puedes, eres genial, ¡vaaamos!”.
Eso suena a libro barato de autoayuda.
Y la autoestima no mejora por recordar todos tus logros o decirte mil cosas buenas cuando te sientes una mierda.
(Mira, mal vamos si tienes que recordar tus logros académicos o profesionales para sentir lo que vales).
Cuando tienes una buena autoestima no necesitas nada de eso para convencerte de tu valor, porque ya lo sientes dentro de ti.
Sientes que eres la persona más importante de tu vida, que te gustas y que nadie te trata con tanto cariño como te tratas tú.
Y no te hacen falta palabras edulcoradas para sentirte así.
6.Autoestima no es depender de que los demás te valoren para valorarte tú.
Y sí es reconocer cuándo no te sientes valorada por alguien y saber qué necesitas hacer.
Porque quieres a tu lado a personas que te hagan sentir segura, querida y protegida.
Pero es que la primera que se hace sentir así a sí misma eres tú.
7.Autoestima no es que necesites cumplir X condiciones para sentirte bien contigo.
Siempre hay alguna coachee que en la primera sesión me dice “uy, ¡si yo tengo un buen concepto de mí!”.
Vale, ¿y a costa de qué?
Igual es a costa de ser muy correcta, hacerlo todo perfecto y no fallar nunca.
O igual es a costa de ser buena, ayudar a todo el mundo y estar siempre disponible.
O de esforzarte mucho, ir agotada por la vida y que los demás te vean como “la que puede con todo”.
O de lo que sea.
Y, mientras lo cumples, tú te sientes bien.
Pero, si en algún momento fallas, se te desmorona el castillo y aparecen el automachaque y el sentimiento de culpa. Y la única forma de recuperar tu paz es volver a cumplir esas condiciones.
Pues no, autoestima tampoco es eso. Porque el verdadero amor a una misma NO sabe de condiciones.
Y no tienes que demostrar nada ni hacer nada en concreto para sentir ese amor propio incondicional.
…
Si te acabas de dar cuenta de que tu autoestima deja mucho que desear, felicidades, ya estás mucho mejor que la mayoría.
Ahora te toca preguntarte si estás dispuesta a hacer algo para que eso cambie.
Si es que SÍ, me lo puedes contar AQUÍ. Te leo.



Hola Vanessa, acabo de ver tu reel de elegir el camino propio. Me alegra mucho lo que cuentas.
Yo ahora mismo estoy cambiando de rumbo y estoy contenta. Es difícil, pero siento que estoy haciendo lo correcto. Y sí, me perdí, pero estoy conmigo mientras hago este cambio, eso es para mí lo más importante y cualquier cosa que pase a mi alrededor no lo va a cambiar, aunque siga habiendo cosas malas que no puedo cambiar en mi vida. Un abrazo.
Hola Noelia,
Qué bien, me alegro mucho por ti y por ese cambio. Claro, siempre habrá cosas malas que no podremos cambiar, creo que eso es parte de la vida. La cosa es enfocarnos en otras que sí podemos cambiar y mover el culo para mejorarlas, con amor propio y buena compañía (la propia en primer lugar :-).
Un abrazo enorme!
Vanessa