Ni te imaginas la cantidad de mujeres que me dicen que ellas no tienen ningún problema de autoestima.
Porque funcionan bien, resuelven y tienen éxito.
Porque han conseguido muchas cosas, se sienten fuertes y capaces y se desenvuelven de maravilla en su vida y en su trabajo.
Y es que les han contado que tener una buena autoestima es eso: sentirse orgullosas de sí mismas y reconocidas y valoradas por su entorno.
Pero claro, si alguien les hace una crítica, se les cae todo el chiringuito.
Si alguien las rechaza o sienten que no gustan, apaga y vámonos.
Si le habían puesto muchas ganas a algo (o a alguien) y no sale como esperaban, se hunden en la miseria.
Porque lo que ellas creían que era una buena autoestima, en realidad era “ser una tía resolutiva que siempre tira para adelante y a la que no le frena nada”.
El problema viene cuando algo sale mal.
Y entonces se descubre el pastel.
Y te das cuenta de que algo falla dentro de ti.
¿El qué? La relación que tienes contigo misma.
Que justo de eso va tener una buena autoestima.
Es algo que no depende de cómo te ven los demás.
Y es algo mucho más profundo e intrínseco que sentirte orgullosa de tus resultados o de tu aspecto físico.
Es una sensación de paz y amor contigo misma que no depende de los logros externos ni del reconocimiento de otros.
Que solo tiene que ver contigo.
Y que, si está, lo sabrás principalmente por dos factores:
1. Cómo te llevas contigo.
Empezando por cómo te hablas y por cómo te tratas en cualquier momento, un lunes por la mañana, un miércoles por la tarde o un domingo por la noche.
Si eres capaz de comprenderte, de acompañarte, de sostener tus emociones, de estar contigo cuando algo te duele, cuando cometes un error, cuando algo te da mucha rabia, cuando haces el ridículo ante alguien, cuando estás de bajón y no tienes ganas de nada…
Si te conoces y eres capaz de escucharte, de saber lo que necesitas en cada momento y de hacer todo lo que esté en tu mano para dártelo, sin juicios, sin culpas y sin excusas.
Si el amor que te dedicas y la forma en la que te tratas es la misma, o mejor, que la que sería con la persona a la que más quieres en este mundo… Entonces, vamos bien.
Y si en el maremágnum de tu vida sabes cuidarte (sobre todo, en tu salud y en tu placer), mimarte, ser flexible contigo, darte importancia, priorizarte, hacer cosas que te gustan y disfrutar… Entonces, también, vamos bien.
Pero nada de esto saben hacerlo las mujeres de las que te hablo, a pesar de que se creen que tienen una buena autoestima porque en la vida les va bien.
No se comprenden, no saben disfrutar y, encima, van corriendo a todas partes.
2. Cuánto dependes de la aprobación de los demás.
Este es el segundo factor para saber cómo anda tu autoestima.
Y se refiere a si eso de estar en paz contigo depende solo de ti o necesitas a los demás para sentirte bien.
Mira, tu autoestima NO está en su sitio si te sientes insegura cuando percibes que no le gustas a alguien…
Si te callas tu opinión cuando es diferente a la del resto…
Si escondes tus miedos o tu vulnerabilidad por temor a lo que otros piensen de ti…
Si dejas de hacer algo que querías hacer o te reprimes de alguna forma para mantener tu buena imagen…
Si te enganchas a alguien y te vuelves complaciente para que no te dejen de querer…
Si te cuesta pedir lo que quieres por miedo a que te digan que no.
O si la que no sabe decir que no eres tú, y tampoco sabes enfadarte, decir que algo te ha molestado, defenderte o alejarte de donde no estás a gusto.
Ya sea que te colocas por encima de los demás (por ejemplo, comparándote y sintiéndote superior) o que te colocas por debajo (comparándote y sintiéndote inferior), el problema es que cómo te sientes en tus relaciones depende más del otro que de ti.
Y, entonces, da igual que tengas todo el éxito del mundo o el cuerpo más perfecto entre todas tus amigas, porque el problema es que dependes de lo externo para sentirte bien.
Y así seguirá siendo mientras no cambies la relación que tienes contigo misma.
Porque esto no va de que todos te admiren. Esto va de que te admires tú.
Pero no por lo que haces o lo que consigues. Sino por ti, porque eres la mejor compañera de vida que podrías imaginar. Incluso cuando no cumples con todo o alguien te rechaza.
Para eso, para que sepas quererte y hacerte feliz a ti misma, es mi curso de autoestima AMOR.
Ojo, Amor no es para que celebres tus éxitos. Amor es para que te celebres a ti.
Si quieres que te enseñe paso por paso cómo se hace, y sin recaídas ni pasos atrás, lo tienes AQUÍ.
En cuanto te apuntas tienes acceso a todos los contenidos, y lo tendrás para siempre. Para que nunca más vuelvas a abandonarte a ti misma ;-).



Muy buen artículo, Vanessa.
Qué fácil es confundir el éxito profesional con tener una buena autoestima. Hasta que nos damos cuenta de que algo no estamos haciendo correctamente y decidimos buscar una guía que nos ayude.
Y bendito el día que empezamos a ser conscientes y dejamos de pensar que el problema es de nuestro entorno!
Mil gracias por tu ayuda 💛💫😘
Gracias a ti, Mercedes. Eso es, lo que nos ocurre siempre tiene que ver de alguna forma con nosotros. Y solo iluminando desde ahí podemos resolverlo.
Encantada de estarte acompañando en ese camino 💕.
Un abrazo,
Vanessa