Cómo disfrutar y sentirte bien a pesar del miedo

Como sentirte bien a pesar del miedo - Chica mirando

Todos hemos tenido miedo alguna vez, y lo seguiremos teniendo siempre. El miedo es la emoción humana por excelencia y nunca va a desaparecer del todo. Así que si tu intención al leer este post era dejar de tener miedo, no hace falta que continúes leyendo ;-).

¿Sigues? Muy bien. Entonces voy a contarte cómo aprender a vivir, a disfrutar y a sentirte bien a pesar del miedo.

Como te decía, el miedo forma parte de la vida. Para mí es la emoción menos agradable, lo confieso. Pero sé que no puedo vivir sin él. Que si no sintiera miedo significaría que no estoy viviendo ni atreviéndome a salir de mi zona de confort. Que sólo cuando siento miedo puedo crecer y desarrollarme como persona.

Lo primero al hablar del miedo sería distinguir los miedos racionales de los irracionales. Un miedo racional se siente delante de un tigre. Ahí la información llega antes al cerebro emocional que al racional. En concreto llega a la amígdala. El miedo la secuestra y eso es lo que hace que dejes de pensar con claridad. Sólo tienes tres opciones: huir, atacar o bloquearte.

Eliminar ese miedo racional sería una locura, porque cruzaríamos la calle sin mirar si viene un coche o conduciríamos a doscientos kilómetros por hora por una carretera llena de curvas.

Otra cosa bien distinta son los miedos irracionales. Es decir, todos aquellos que nos montamos nosotros solitos en nuestra cabeza. Estos son los que más nos limitan y nos impiden llevar la vida que queremos.

De estos miedos irracionales es de los que te quiero hablar. También pueden ser sanos si te ayudan a estar prevenido. Pero no cuando actúan como los racionales y hacen que te bloquees y no avances.

Cuando hacen que dejes de hacer lo que quieres hacer por culpa del miedo…

Cuando hacen que dejes de atreverte a dar un paso, que vivas una vida que no te satisface o que te quedes paralizado en un lugar en el que no quieres estar por culpa del miedo.

Cuando hacen que te calles lo que piensas, que dejes de poner límites o que pongas demasiados, de nuevo por culpa del miedo.

Entonces el miedo deja de cumplir su función, que es simplemente la de avisarte de que corres un peligro. Si el peligro no existe como tal, sino que me lo estoy creando yo en mi cabeza, eso significa que el miedo que siento también es consecuencia de lo que yo me estoy diciendo.

Dos ideas erróneas que hacen que el miedo tenga mala fama

Claro, si hemos crecido escuchando cosas como “no se puede tener miedo”, “no te asustes por eso, menuda tontería”, “oye, que eso es de miedicas” y otra serie de comentarios parecidos, ¿cómo no íbamos ahora de adultos a tener una mala imagen del miedo? ¿Cómo no vamos a evitarlo si nos han dicho que no somos dignos si sentimos miedo?

Estas son las dos ideas equivocadas que hacen que el miedo tenga tan mala fama:

1.Creemos que sentir miedo es algo negativo. Que los que tienen miedo son cobardes y los que no lo tienen son valientes. Que nadie que se precie debería sentir miedo.

Esta es la primera idea que deberíamos cambiar si queremos aprender a sentirnos bien a pesar del miedo. Porque todos tenemos miedo, los cobardes y los valientes. Y porque lo que diferencia a unos de otros es lo que hacen con ese miedo. Si actúan a pesar de él o se quedan como están y no hacen nada.

Cada uno tiene sus miedos dependiendo del momento de su vida en el que se encuentre. Es normal que un niño tenga miedo a la oscuridad y es normal que un adulto tenga miedo a quedarse solo o a equivocarse. Pero no es racional ni útil. Nada útil.

Como dice el filósofo y escritor José Antonio Marina, sentir miedo afecta a los sentimientos y comportarse de una forma valiente o cobarde tiene que ver con los actos. Por lo tanto, se puede tener miedo y actuar a pesar de ese miedo. Pero para eso hace falta saber lo que quieres, lo que necesitas y lo que tienes que hacer, y hacerlo. Punto.

2.Y si una primera creencia limitante que hace que el miedo tenga la mala fama que tiene es pensar que tenerlo es algo negativo, la segunda es que uno vale menos por sentir miedo.

Claro que no, valgo igual cuando siento miedo que cuando no lo siento. Mi valor como persona no depende de esa emoción… En todo caso, de lo que hago con ella.

Así que no vuelvas a criticarte ni a descalificarte por sentir miedo, porque no pasa nada, porque es humano y porque eres capaz de conseguir exactamente lo mismo que si no lo sintieras.

Y porque así es como terminamos somatizando en el cuerpo todos esos miedos que no dejamos salir y que no nos atrevemos a expresar por vergüenza o por sentirnos inferiores por el hecho de tenerlos… Ansiedad, insomnio, problemas digestivos…

Por eso, cambiar esas dos creencias tan limitantes y empezar a ver el miedo como una emoción más (aunque no sea la más agradable 🙂 ) y darte cuenta de que no dice nada de tu valor como persona es lo que hará que puedas empezar a ser resolutivo con él.

Lo importante, como con casi todo, es aceptar que sientes miedo y dejar de resistirte a él…

Y también pasar de ver tus miedos como límites para conseguir lo que quieres y empezar a ver esos miedos simplemente como obstáculos en tu camino…

¿Te das cuenta de la diferencia que hay? Fíjate…

¿Qué harías si quisieras llegar a un lugar y en el camino te fueras encontrando diferentes obstáculos? Pues supongo que aceptarlos, buscar la manera de esquivarlos y seguir adelante. Porque entiendes que forman parte del camino, que siempre van a aparecer, que rechazarlos no sirve de nada y que cada vez que superas uno eres un poco más sabio y más fuerte.

Esta es la manera más útil de ver los miedos, como obstáculos que están ahí para que los salves, y no como límites insalvables que te separan de lo que quieres.

Este es el mensaje que te está mandando el miedo

Ya te he dicho que el miedo, como el resto de emociones, es tan solo un mensajero.

¿Y qué viene a decirte? Pues que crees que no vas a tener recursos suficientes para enfrentarte a lo que te está pasando.

Simplemente eso, que crees que no vas a ser capaz de superarlo.

Entonces, ¿esto cómo se resuelve? Pues tan fácil como cambiar ese juicio que estás haciendo. Dejar de pensar así y hacer lo que necesites hacer para creerte que sí que tienes recursos suficientes y que serás capaz de superarlo.

Y para llegar a eso hay tres pasos principales:

1.Tomar conciencia de ese miedo. Reconocerlo, aceptarlo y saber exactamente a qué tienes miedo. ¿Qué es lo que temes perder?

2.Fortalecer tu autoestima. Es decir, tener claros qué recursos vas a necesitas para afrontar esa situación y desarrollarlos (ojo, me refiero a una situación palpable, no a las películas que muchos se montan en la cabeza sobre el futuro y lo que podría pasar).

3.Aprender de lo que te está pasando. Somos una mochila llena de experiencias, recursos y aprendizajes. Pero no vale echárselos a la espalda y no volver a mirar atrás. Crecerás en Fortaleza y en Sabiduría si sabes aprovechar lo que te pasa para escribir el libro de tu vida y consultarlo cuando lo necesites.

Por qué unas personas tienen más miedo y otras menos

Tal vez te preguntes qué hace que unas personas tengan más miedos y otras menos… O qué hace que unas personas tengan miedo a quedarse solas y a otras lo que les preocupe sea el miedo a no hacerlo bien…

Pues depende de la educación que cada uno recibió de pequeño y de las experiencias que después ha ido viviendo a lo largo de la vida. Todo eso es lo que le da forma a nuestras creencias sobre nosotros mismos y sobre lo que nos rodea.

Por ejemplo, alguien a quien le educaron desde “ahí afuera todo es peligroso, hay que tener miedo” tal vez de adulto no se atreva a montar en avión, a viajar a un sitio nuevo o, simplemente, a cambiar de trabajo.

Lo mismo que alguien que vio cómo sus padres se separaban y su madre se quedaba hecha polvo sin ser capaz de superarlo nunca, tal vez hoy tenga mucho miedo a quedarse solo y se agarre a cualquier pareja con tal de no estarlo.

Así es como lo que hemos vivido marca quienes somos y a qué nos atrevemos hoy.

Y lo peor es que todos esos miedos desarrollados y aprendidos van creciendo. Empezaron siendo pequeños, como empiezan siempre los miedos, pero cuando más tiempo pasa más grandes se van haciendo.

La buena noticia es que, si lo resuelves, el miedo se disuelve.

La mala es que si no lo miras y lo evitas se va haciendo más grande… O incluso cambia de forma. Sí, hay quien va de un miedo a otro, porque ha aprendido a vivir con miedo. Tiene miedo a quedarse donde está y después a arrepentirse, pero también tiene miedo a cambiar y equivocarse

Los ocho miedos irracionales más frecuentes

En mi opinión, junto al miedo a la muerte, estos son los ocho miedos irracionales más frecuentes. ¿Con cuál te identificas tú?

-Miedo al cambio. Hay cambios que nos vienen dados y otros que, si nos atrevemos, elegimos nosotros para poder crecer como personas. En este caso se trata de entender que es inevitable que haya un periodo de inestabilidad hasta que el cambio se asiente, que eso no te lo va a quitar nadie. Lo que tienes que preguntarte es si te merece la pena. ¿Te la merece? Pues adelante, despacito, dando pequeños pasos, planificando dentro de lo posible y visualizando como será tu vida cuando todo haya pasado y tengas lo que querías.

-Miedo a que salga mal. Buf, es imposible pretender que todo nos salga bien en la vida. Siempre meteremos la pata y nos equivocaremos en algo. Y, si queremos avanzar, tiene que ser así, porque nadie nos puede asegurar nada. Primero date cuenta de que el fracaso no es lo contrario al éxito, sino el camino hacia él… Así que aprende de los errores, quítales importancia y entonces, por fin, te sentirás libre.

-Miedo al futuro y a la incertidumbre. Es de locos pretender tenerlo todo controlado y que no exista la incertidumbre. Nadie puede adivinar lo que va a pasar y por más que imaginemos las cosas después casi siempre salen diferentes… Entonces, ¿para qué tanta película mental? Invierte tus energías para ganar autoestima y confianza en ti. Eso es lo único que te va a garantizar que, pase lo que pase, serás capaz de superarlo.

-Miedo a la inseguridad. Parecido al de la incertidumbre, que no hay nada seguro y que la vida es insegura por naturaleza. Así que deja de localizar tu seguridad en un trabajo estable, tener pareja o tener ahorros. La de verdad de la buena está dentro de ti.

-Miedo a la soledad. A no ser que te exilien a una isla desierta, nunca estarás del todo solo. Siempre tendrás a alguien, el mundo está lleno de gente… Por eso sentirnos solos no depende de quién está a nuestro lado, sino de la historia que nosotros nos contamos al respecto. Además, cuando te sientes fuerte por dentro aprendes a disfrutar de la soledad de otra manera. Y mola.

-Miedo a que no me quieran. A que no me acepten, a que me rechacen, a que me critiquen, a no gustarle a alguien… Este es el que más trabajo con mis clientes de Coaching y sobre el que más he escrito (aquí, aquí o aquí). Siempre habrá alguien que nos rechace o a quien no le gustemos, pero eso no significa que seamos peores, simplemente que a esa persona no le gustamos. Lo mismo que a ti no te gusta todo el mundo, a los demás tampoco. Y no pasa nada, eso no dice nada malo de ti… Lo mismo que si te critican tampoco dice nada malo de ti. Cada uno ve la vida desde su mapa, y el que no sabe cambiar de mapa te criticará siempre, hagas lo que hagas.

-Miedo a no ser perfectos. Buf, otro lastre antifelicidad del que ya te he hablado aquí y aquí.

-Miedo al sufrimiento. La vida es placer y es dolor, es alegría y es tristeza, es amor y es miedo… No podemos quedarnos sólo con una de sus caras y rechazar la otra…

Y ahora es cuando iba a contarte pequeños trucos para superar tus miedos y llegar a disfrutar y a sentirte bien a pesar de ellos, pero no quiero alargar más este post. La próxima semana sigo con ello :-).

Mientras tanto, en los comentarios aquí debajo, me puedes contar de qué te has dado cuenta leyendo este post. ¿Con qué te quedas?

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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20 comentarios

20 comentarios
  1. Marisa 30/03/2017

    Me ha gustado lo que has escrito, me viene como anillo al dedo, justo ahora. Gracias miles por compartir. Deseando llegue tu siguiente Post.

    Un saludo y gracias de nuevo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/03/2017

      Muchas gracias, Marisa. Me alegro mucho de haber acertado :-). Nos vemos en el siguiente.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. José 30/03/2017

    Hola Vanesa, tener miedo es normal, yo lo tengo al futuro, a la incertidumbres, si podré valerme por mi solo… Creo que son miedos normales que casi todo el mundo tiene, pero mi peor miedo como padre es que mi hijo pueda morir antes que yo, ese es un miedo que no puedo controlar y que me ocasiona ansiedad y problemas digestivos, ¿me puedes ayudar a sobrellevarlo?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/03/2017

      Hola Jose,
      Muchas gracias por compartir. Si ese miedo a que tu hijo pueda morir antes que tú te provoca ansiedad y problemas digestivos tal vez estaría bien que lo trataras con un psicólogo, más que en un proceso de Coaching. Busca a un buen profesional con el que te sientas cómodo, seguro que con ayuda eres capaz de superarlo.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Tita 30/03/2017

    Maravilloso artículo una vez más. Yo también tengo miedos irracionales pero al detectarlos y aceptarlos, mueren. Es un trabajo de entrenamiento diario. También tiendo a creer que cuando alguien está diferente conmigo es por mi culpa y creo que voy a perder una amistad o una relación y empiezo a enredarme en pensamientos negativos que no me hacen ningún bien. Yo sé que esos miedos han sido aprendidos en momentos de mi infancia. Patrones de actuación de nuevo pero desde el 2011 cogí las riendas de mi vida y la paz inunda mi día a día. La resiliencia (de la que también has hablado) ha sido de gran ayuda.
    Gracias por tu trabajo Vanesa. Eres una gran coach.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 31/03/2017

      Hola Tita,
      Tienes mucho autoconocimiento de lo que te pasa y eso es muy importante, felicidades. Sigue dando pasos para llenarte de luz y de paz, se nota que estás en el camino…
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
    • Alina 24/11/2018

      Pues yo me identifico con el miedo al cambio. Y el miedo a que otros hablen mal de mí… La verdad es que es lo que más me ha preocupado, e intento reflexionar! Muchísimas gracias por el post, me ha gustado muchísimo.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 25/11/2018

        Me alegro mucho, gracias a ti por compartir :-).
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
  4. Bruce 06/04/2017

    He leído tu post y es muy bueno. Llegué a él buscándome una enfermedad, la dependencia emocional. A veces lo que uno lee nos desinforma y nos hace creer erradamanete que padecemos algún trastorno, cuando lo único que tenemos es miedo. En mi caso miedo a quererme después de haber llevado una vida marcada por abandonos y violencia familiar durante mi infancia. Te agradezco mucho por escribir este post. Abrazos y bendiciones.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 07/04/2017

      Muchas gracias, Bruce. Es cierto, muchas veces el miedo puede confundirse con una enfermedad… Incluso puede terminar siéndolo si no le hacemos caso y lo ignoramos o negamos sentirlo…
      Es muy bonito ese miedo a quererte… Piensa en todos los beneficios que tendrá para ti superarlo. Te va a cambiar la vida :-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Alejandro 07/04/2017

    Hola Vanessa, interesante artículo.
    Cierto, todos vivímos con el miedo dentro. Afrontarlo es tarea de cada uno, con o sin ayuda.
    Superarlos es crecer en nuestro interior.
    Te sigo leyendo.
    Un saludo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/04/2017

      Muchas gracias por compartir tus reflexiones, Alejandro. Sí, afrontarlo es tarea de cada uno. Lo importante es saber y creer que siempre se puede… Nada es fácil, pero todo es posible.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Guayedra 11/04/2017

    Siento miedo de hablar, decir y preguntar cuando todos se callan en clase. A mí me parece en ese momento que mis preguntas son ridículas. Me callo y no digo lo que pienso y siento porque pienso que las otras personas van a humillarme por pensar distinto.
    .

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/04/2017

      Guayedra,
      Ese miedo que comentas es muy habitual, apostaría a que al menos la mitad de tus compañeros sienten lo mismo. Unos se callarán, como dices que haces tú, y otros levantarán la mano a pesar de eso. Eso es elección de cada uno.
      Confía en ti y en tus opiniones. Si te atreves a comentar algo puede ser que aportes mucho valor, y seguramente te sientas mucho mejor contigo misma por haberlo hecho. Y, si en alguna ocasión te humillan por pensar distinto, siéntete orgullosa de haber dado ese paso adelante. Las personas que piensan diferente son las que más tienen que aportar.
      Y, sobre todo, ¿qué es lo que hará que tú te sientas mejor? ¿Callarte o decir lo que piensas a pesar del riesgo?
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  7. Patricia 08/10/2017

    Gracias por tus post, Vanessa. La verdad que desde el último año me han pasado una serie de cosas que me han afectado y me da miedo que me vuelvan a suceder en el futuro. Me ha ido muy bien leer varios post tuyos sobre el miedo… Siempre estoy preocupada por lo que me pueda pasar por culpa de haber tenido una mala experiencia recientemente. Leyendo me ha calmado bastante y sé que es un gran esfuerzo pero quiero conseguir dejar de sentirme mal y de preocuparme por algo que no sé cómo va a pasar e incluso si acabará pasando… ya que mi cabeza se monta muchas peliculas y todas negativas.

    Felicidades por tu trabajo, eres de gran ayuda.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/10/2017

      Muchas gracias, Patricia. Trabaja tus pensamientos y enfócate en crear un diálogo interno que te haga sentir calma y tranquilidad. Recuerda que esa experiencia sólo forma parte de tu pasado, y es tu mente la que la trae a tu presente y a tu futuro.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Eider 03/08/2018

    Hola, buenas,
    Buen artículo. Paso fobias en algunos sitios, en la calle, en algunos medios de transporte, pero no siempre, más en una dirección que en otra. La cuestión es que no sé como se acepta el miedo, no entiendo que tengo que sentir o pensar para aceptarlo, ¿aceptar el miedo a ir en tren? ¿Al verdadero miedo que eso oculta?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/08/2018

      Hola Eider,
      Lo correcto sería bajar hasta el miedo original, el que causa los otros. Por ejemplo, en el caso del miedo a ir en tren el miedo original podría ser el miedo a la muerte. Pues ese sería el que hay que aceptar. Y aceptar consiste simplemente en dejar estar, en permitirte sentirlo, en no rechazarlo ni rechazarte a ti misma por sentirlo… Si quieres entender mejor la aceptación te recomiendo el libro «La trampa de la felicidad», de Russ Harris.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  9. Julio 06/08/2018

    Excelente tu trabajo Vanesa. Con respecto a los miedos yo me siento identificado con los miedos a la incertidumbre y al futuro, a que las cosas no salgan bien. Soy muy ansioso e impaciente, peor cuando los tramites y la documentación dependen de otras personas y no las puedo controlar. Muchas gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 08/08/2018

      Muchas gracias por compartir, Julio. Hay muchos post en el blog que hablan del miedo, espero que te sirvan.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder

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