¿Sufres la maldición del «tengo que ser perfecta»?

Tengo que ser perfecta- chica y bicicleta

¿Sufres la maldición del «tengo que ser perfecta»?

Veamos…

Tengo que hacerlo todo muy bien.

Todo me tiene que salir a la primera.

No puedo equivocarme.

Porque tengo que ser perfecta.

¡Y tenerlo todo arreglado hasta el más mínimo detalle!

¿Te suena? Entonces es posible que el “sé perfecta” sea uno de tus impulsores más altos.

En este post te hablé de los impulsores y te presenté el primero. Hoy vamos con el segundo, el de “sé perfecta”.

Teniendo en cuenta que las personas con las que trabajo vienen a mí para mejorar su autoestima, y que el “se perfecta” es uno de los grandes enemigos de una autoestima sana, pues te puedes imaginar que este impulsor es algo muy común en mis coachees.

Por eso el tema del perfeccionismo ya ha salido muchas veces en este blog, como aquí o aquí.

Hoy te quiero hablar de ello desde la perspectiva del impulsor. Es decir, del mandato inconsciente que está como grabado a fuego en ti y que continuamente te hace sentir que tienes que ser perfecta.

Este mandato hace que solo te valores y te sientas bien cuando eres perfecta y cuando haces las cosas bien a la primera.

Así que no te perdonas ni un defecto, ni un fallo, ni un error, ni un fracaso.

Tampoco llevas nada bien que las cosas no salgan como tú esperabas.

Y siempre lo quieres tener todo controlado, incluso las cosas que no dependen de ti.

Y como siempre tienes que dar el máximo, eres incapaz de hacer lo mínimo en algo, aunque no se trate de algo importante.

Vamos, que como no distingues lo que es importante de lo que es superfluo, terminas queriendo ser perfecta siempre y sacándole defectos a todo.

Y, como no te perdonas un error, pues tampoco eres capaz de reconocerte el derecho a haberlo cometido, y por lo tanto no puedes aprender de él (porque para aprender de un error tienes que empezar por comprenderte y perdonarte por cometerlo…).

Además te cuesta un montón valorar lo que los demás hacen bien porque crees que, lo mismo que tú, siempre podrían haberlo hecho mejor.

Si te sientes identificada con esto que estás leyendo, efectivamente, el “se perfecta” te está limitando.

Si no soy perfecta, no valgo

¿Cuál crees que es la creencia que sostiene el mandato interior de “se perfecta”?

Normalmente suele ser el “no valgo”.

Es decir, si no soy perfecta, no valgo.

Si me equivoco es que no valgo.

Si fracaso es que no valgo.

Así que tengo que hacerlo todo perfecto, no equivocarme nunca y no fracasar.

Porque si no soy perfecta voy a pensar que no valgo. Y me voy a sentir muy mal conmigo misma. Y me voy a criticar. Y voy a reforzar la creencia de que, tachaaaaaaan, ¡no valgo lo suficiente! Justo lo que yo decía :-).

Y, por supuesto, los demás también se van a dar cuenta de que no valgo.

Así que me vuelvo a exigir ser perfecta, con más empeño que la vez anterior…

¿Cómo? No dándome permiso para disfrutar ni para quererme.

Y ya está el lío armado :-).

¡¿Te das cuenta de cómo nos enredamos en esta maldición del «tengo que ser perfecta»?!

Por ejemplo, una persona que se valora por su imagen y su atractivo físico, se negará a envejecer y sentirá que pierde valor con cada arruga que le sale. Por eso hará todo lo posible para seguir manteniendo la imagen de perfección que hasta ahora le aportaba la valoración de los demás, y que de esa forma suplía su falta de autoestima.

¿Comprendes ahora cómo funciona el “se perfecta”?

¿Y cuáles crees que son sus consecuencias? Pues que terminas sin disfrutar de nada y sin quererte lo más mínimo.

Por ejemplo, el otro día una clienta me estaba hablando de su madre, de que nunca está satisfecha, de que siempre se queja, de que siempre quiere más, de que nada le parece suficiente…

Al rato le comenté a mi clienta que qué bonito el corte de pelo que traía.

“Bueno, no es el corte que me gusta, no me lo han dejado muy estiloso”.

Puro inconformismo y un “se perfecta en toda regla”. Tal y como le respondí, «una respuesta digna de tu madre» :-).

Cómo salir del «tengo que ser perfecta»

Entonces, ¿cómo se sale del “se perfecta”?

Pues lo primero es que te dejes en paz a ti misma.

Que aceptes con todo el cariño del mundo, que no eres perfecta, ni falta que te hace.

Que te recuerdes que eres maravillosa, valiosa y estupenda aunque cometas errores.

Que te recuerdes que te mereces quererte incondicionalmente.

Que aceptes que tienes limitaciones, como todo el mundo, y que no puedes llegar a todo.

Que te des permiso para cometer errores y aprender de ellos.

Que te recuerdes que todos cometemos errores, que es normal y que no pasa nada. Así se aprende, y tenemos toda la vida para aprender (vamos, que aunque tengas x años no hace falta estar ya “aprendido”).

Que sepas que un error es una oportunidad para crecer y hacerlo mejor la próxima vez.

Que te reconozcas el esfuerzo, no solo el resultado.

Que te fijes en lo que va bien mucho más que en lo que va mal.

Que, si algo es verdaderamente importante, puedes ir mejorando poco a poco, como un niño cuando aprende a andar.

Que lo importante es hacer razonablemente bien lo que es importante.

Y el resto con que esté hecho ya es suficiente.

Y que te prometas que siempre, siempre, siempre, pase lo que pase, te seguirás queriendo de manera incondicional.

¡Ah! ¡Y destierra la palabra perfecto de tu vocabulario desde YA!

Pasos para ponerlo en práctica

Es más sencillo de lo que crees. Vete dando estos pasos de uno en uno:

1.Empieza por elegir algo en lo que te estés exigiendo ser perfecta.

2.Piensa en cómo te hace sentir y en cómo te limita exigirte ser perfecta en ese aspecto.

3.Decide qué cambios quieres aplicar para sentirte mejor en ese aspecto. ¿Qué permiso te puedes dar? ¿Qué podrías hacer diferente?

4.Imagina que te das ese permiso. ¿Cómo te sentirías? ¿Qué pasaría?

5.Valora los cambios y disfruta de ellos.

Por ejemplo, el otro día una coachee me contaba que tiene un “pepito grillo muy estricto, con unos estándares muy elevados, de los que siempre le encuentra un defecto a todo”.

Uno de los momentos en los que ese pepito grillo aparece es cuando se pone a recoger la cocina después de cenar y acostar a los niños. Es como que nunca acaba, como que siempre hay algo que todavía no está bien. “¡Y encima la limpieza ni siquiera es una prioridad para mí!”, me decía.

¿Cómo le hace sentir y cómo le limita el mandato de “se perfecta” en esos momentos? Pues le hacía sentir triste, enfadada y frustrada, como que no es capaz de hacerlo bien en menos tiempo. Y le limitaba en que hasta que no lo veía todo perfecto no se iba a sentar al sofá, con lo que le quedaba menos ratito para ella y sus cosas.

Eligió aplicar el cambio de darse veinte minutos para recoger y a partir de ahí salir de la cocina, estuviera como estuviera. Se daba cuenta de que así se iba a sentir mucho más tranquila y disfrutando de lo que de verdad quería disfrutar: su ratito en el sofá cuando los niños ya están en la cama y la casa se queda en silencio.

Y ya está, un muy buen ejemplo práctico de por dónde se empieza a salir del “se perfecta”.

¿Y tú? Si te sientes identificada con este mandato de «se perfecta», ¿por dónde podrías empezar a hacer cambios? Si te apetece puedes compartirlo conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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11 comentarios

11 comentarios
  1. Noelia 24/10/2019

    Ay Dios, me pasa en todos los ámbitos de mi vida, y lo extrapolo también a mi entorno. Si no está como yo creo que está bien, o debería estar bien, me frustra, me enfado y me meto muchísima caña, o se la meto a los demás, pero me cuesta horrores salir de ese bucle, sabiendo que es dañino para mí, ¡¡y mi entorno más cercano!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/11/2019

      Hola Noelia,
      Muchas gracias por compartir. Entonces espero que el post te haya servido y que poco a poco vayas soltando esa necesidad de que todo sea perfecto. Elige un mantra que te sirva para cambiarla, algo que te haga sentir bien. Por ejemplo, «así está bien, lo estoy disfrutando», o cualquier otro que te guste.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Ana 24/10/2019

    Me pasa Vanessa, me pasa cada día con unas «determinadas» mamás del cole. Me encanta estar con ellas, pero siento que dejo de ser yo misma para intentar ser «perfecta» con ellas. Sus comentarios son analizados por mi inconsciente mucho después de estar con ellas, y en muchas ocasiones me agobio toda la tarde por un comentario impertinente del café dirigido hacía mi persona. Hablábamos de peluquerías y yo participaba en la conversación, pues una de ellas me dijo que poco exigente podía ser yo tal y como iba peinada siempre (no supe reaccionar, le dije de malas formas que se estaba pasando pero al final quedé yo mal agusto). Sé que debería no dejar que me afecte, pero me afecta…
    ¿Por qué necesito sentirme perfecta con esas dos o tres madres?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/11/2019

      Hola Ana,
      Muchas gracias por compartir tu historia. Lo primero es aceptar que te afecta, para poder resolverlo, en vez de decirte que no debería afectarte. Y después, por otro lado, ir andando el camino hacia gustarte, valorarte y quererte como eres (también cambiando las creencias que te llevan a buscar la aprobación de los demás).
      Cuando tú te sientas bien contigo misma ya no importará tanto lo que piensen los demás. Ni respecto a tu pelo, ni respecto a cómo respondes cuando alguien hace un comentario que no te gusta. Responderás tranquila, sin darle mayor importancia y sin darle vueltas después.
      ¡Ah! Recuerda pensar en lo que sí quieres, para poder dirigirte a ello.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
      • Ana Llaneza Suárez 12/11/2019

        Me encantas. Gracias

        Responder
  3. Fina 24/10/2019

    Hola Vanesa…soy Fina…solo te voy a decir que simplemente eres maravillosa… me haces mucha falta. Si te voy a pedir un favor, que hables un poco mas de la depresion y sus síntomas. Gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/11/2019

      Hola Fina,
      Muchas gracias por tus palabras. Lo cierto es que la depresión pertenece al ámbito de la Psicología, no del Coaching, y por lo tanto no tengo formación ni los conocimientos suficientes para hablar de ella. De hecho, si alquien que padece depresión quiere trabajar conmigo, le derivo a un psicólogo.
      Te animo a que busques bibliografía sobre el tema o consultes con un psicólogo.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  4. Angela 27/10/2019

    Hola Vanessa. Siempre intento ser perfecta y me está pasando factura. Y la culpa viene después. Ay no tenía que haber dicho esto, seguro que le ha caído mal, ahora ya no van a llamarme… Es horrible, un come coco tremendo. No sé cómo salir de esta espiral.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/11/2019

      Hola Angela,
      Muchas gracias por compartir. Entiendo lo que dices, espero que el post te haya servido. Comienza por reconocer a esa Angela que necesita ser perfecta para sentirse aprobada. Reconoce lo que te dice en esos momentos y cómo te hace sentir. Necesitas saber cuál es su inteción positiva, lo bueno que quiere hacer por ti, para poder cambiar esos pensamientos y liberarte de ella. Es un trabajo diario y requiere constancia. Si te das cuenta de que no puedes hacerlo sola, por mi parte encantada de que me contactes para que trabajemos juntas.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  5. Maia 11/12/2019

    Hola Vanessa,
    La verdad que la primera vez que leí tus post me llenaste tanto de energía que me decía a mi misma, «sí, vas a poder… Se tu misma». Lo he sido, ahora hablo más en las reuniones familiares, y no pienso tanto en el qué dirán, pero si pienso mucho en querer ser aceptada, porque tengo 2 personas de mis familias que se juntan entre ellas, y a mi nunca me invitan. Entonces pienso, «uy no les debo caer bien», y a veces no puedo dormir pensando en eso… ¿Podrías darme algún consejito? Gracias, y sigo trabajando en el que no me interese lo que piensen de mí.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/12/2019

      Hola Maia,
      Lo primero, piensa en lo que quieres en positivo. Por ejemplo, en vez de que «no me interese lo que piensen de mí», quiero «sentirme bien conmigo y gustarme como soy».
      Respecto a esas dos personas, tal vez podrías proponerles quedar o decirles que te apetece ir un día que queden. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Normalmente las películas que nos montamos en nuestra cabeza tienen poco que ver con la realidad. Pero incluso, aunque no les cayeras bien, ¿qué importa?. No podemos gustarle a todo el mundo, y no pasa nada por ello, igual que a ti tampoco te caerá bien todo el mundo. Lo importante vuelve a ser que te gustes tú, por cómo eres y por cómo te relacionas con los demás. Trabaja en eso, y dejará de preocuparte lo que piensen los demás.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder

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