Cómo superar la culpa (por no ser como deberías ser)

Como superar la culpa - chica en sombra

¿Te exiges ser de una determinada manera, pero no lo consigues y después te sientes culpable?

Por ejemplo, ¿te dices cosas como “debería ser más organizada”, “no debería enfadarme así” o “tengo que aprender a tomar decisiones”?

Pues en este post voy a contarte cómo superar la culpa por no ser suficientemente xxx (lo que sea).

Es impresionante la cantidad de personas que me escriben preguntándome cómo superar su culpa por algo. Y también la cantidad de comentarios que me siguen dejando en este post sobre cómo dejar de sentirte culpable por algo que hiciste (por ejemplo, una infidelidad).

Y, además, lo veo cada día en las personas con las que trabajo para que mejoren su autoestima y aprendan a quererse, a valorarse y a tratarse mejor.

Que nos culpamos muchísimo a nosotros mismos.

No sólo por algo que pasó, por algo que hicimos o por algo que dijimos (de ese tipo de culpa ya hablé en aquel post).

Por lo que más nos culpamos es por NO ser como creemos que deberíamos ser.

Por ejemplo,…

Debería estar más con mi hija.

Debería rendir más en el trabajo.

Debería salir antes de trabajar.

Todo dicho desde la exigencia del «debería» y del «tendría que»… “Tendría que ser más constante”, “debería hacer más ejercicio”, “tendría que haberle contestado cuando me dijo eso” o “no estoy haciendo lo suficiente”.

Y a partir de ahí sacamos una de las conclusiones más dañinas para nuestra autoestima: como no cumplo con lo que debería cumplir, no valgo y no merezco.

Es decir, no merezco porque no soy suficiente xxx.

Esa es la peor consecuencia de la culpa: que hace que nos dejemos de sentir merecedores.

Y así es como todo en nuestra vida va cada vez va peor, porque cuanta más culpa sentimos peor funcionamos y más nos cuesta ser felices.

¿Te das cuenta? Pues a pesar de lo tóxica que es, de la carga tan pesada que supone para quien se siente culpable por no ser suficiente, hay muchísimas personas que sienten culpa cada día.

Muchísimas.

Que se dicen que no llegan, que no valen, que no hacen lo que tendrían que hacer…

Por ejemplo, que se dicen que no trabajan lo suficiente. ¿Sabes que hay personas que se sienten culpables si se dan un descanso y si no van con la lengua fuera a todas partes? Sí, igual tú también eres una de esas que se culpan si se dan permiso para cuidarse…

Si es otra persona la que les da permiso, entonces sí, entonces vale. Pero, ¿dármelo yo? ¿Cómo iba a hacer eso? Yo no puedo permitirme, yo tengo que cumplir, yo me tengo que exigir la que más… Este, por cierto, es un perfil muy habitual en las personas con las que trabajo, sobre todo en las mujeres.

O, por poner otro ejemplo también bastante habitual, quien le dice algo a alguien desde la rabia o el enfado y después se siente culpable. “Qué vergüenza, no debería haberle hablado así, seguro que le ha parecido mal”.

El único momento en que la culpa es útil

Y no es que la culpa sea mala siempre. La culpa puede ser maravillosa si tiene un sentido o una utilidad. El problema es que la mayoría hemos aprendido a usarla como una forma de castigarnos cuando consideramos que no estamos cumpliendo con nuestras expectativas o que nos hemos equivocado.

Por ejemplo, si me digo que abandono todo lo que empiezo y me castigo por ello, esa no es una culpa útil ni tiene ningún sentido.

Lo mismo que si me digo que no debería ser tan débil o tan sensible ante lo que hacen los demás.

O si acabo algo y me digo que debería haberlo hecho mejor.

En ninguno de estos casos sirve de nada juzgarte y hacerte sentir culpable a ti misma (sí, por si no te habías dado cuenta, la culpa nos la generamos nosotros mismos con nuestro diálogo interno).

Es decir, no sirve de nada estar todo el rato pensando en lo que no está bien en ti y en lo que debería ser de otra forma.

En vez de eso, empieza por aceptarte como eres, que ya te he explicado mil millones de veces (aquí, aquí o aquí) que es un paso previo e imprescindible en cualquier camino hacia una autoestima sana.

Es decir, ser capaz de gestionar la culpa, de tratarte bien, de quererte como eres y de perdonarte por no ser tan xxx (lo que sea).

Porque, que te quede claro, esa exigencia de que tienes que ser xxx te las has puesto tú. Igual otros te la dieron, pero tú eres quien la ha cogido, quien ha aceptado exigirse eso.

Y, después de eso, tener la suficiente consciencia y la suficiente responsabilidad de ti mismo como para ser y comportarte dentro de unos parámetros que cumplan con TUS valores (los tuyos, no los de nadie más) y así evitar que en un futuro vuelvas a sentirte culpable.

¿Sabes de dónde viene SIEMPRE la culpa?

Fíjate si será dolorosa la culpa (probablemente sea uno de los sentimientos más dolorosos), que hay quien deja de vivir su vida y de tomar sus propias decisiones para evitar sentirse culpable.

Por ejemplo, recuerdo a una Coachee que tenía mucho miedo a equivocarse, así que dejaba que los demás tomaran decisiones por ella. Así, si algo salía mal, no era ella la que se había equivocado y no se sentía culpable.

Y otra que se se sentía culpable si le pedían algo y decía que no. Así que, por evitar la culpa y por miedo al rechazo, se pasaba los días haciendo cosas que no quería hacer.

Fíjate tú.

¡Si hasta nos sentimos culpables por no ver a alguien lo suficiente o por no estarle prestando suficiente atención a una persona!

Suficiente, ¿en base a qué? ¿Quién marca lo que es suficiente?

Te lo digo yo: Nuestra exigencia. Porque sin exigencia nunca habría culpa.

Así es. Si no me exijo, no puedo sentirme culpable.

Por eso, cuanto más complaciente y permisiva (o permisivo) aprendas a ser contigo misma, más conseguirás salir de la culpa.

Y por eso mismo las personas que han aprendido a ser muy exigentes consigo mismas, o las que creen que tienen que ser de una determinada manera para ser queridas y aceptadas por los demás, son las que más culpables se sienten.

Así que, por si todavía no te habías dado cuenta, este post es una oda a la aceptación y a la permisividad contigo misma.

Porque si la culpa también es tu patrón emocional más frecuente, te hace mucha falta aceptarte y darte permiso.

Tres técnicas para superar la culpa

Como ves, para superar la culpa nos hace falta ser mucho más compasivos con nosotros mismos y dejar de pensar que merecemos castigarnos.

Y ahora quiero dejarte tres técnicas que te servirán para superar la culpa por no estar siendo lo suficiente XXX.

1.Haz un proceso de reflexión para saber si esa culpa es tuya o de alguien más.

Primero, pregúntate por qué te estás sintiendo culpable (la culpa está detrás de muchos de esos malestares cotidianos que no sabemos identificar).

Razona si eso que te estás exigiendo ser está basado en tus valores, en como tú de verdad quieres ser, o en cómo crees que deberías ser.

Si supieras que nadie va a juzgarte, que a todos los demás les parecerá genial que seas así, ¿te seguirías sintiendo culpable?

Por ejemplo, si te sientes culpable por haber sido egoísta con alguien y te das cuenta de que esa culpa no se basa en tus valores, sino en creencias aprendidas tipo “tengo que pensar en los demás antes que en mí”.

Si te das cuenta de que no, de que no se basa en tus valores ni te sentirías culpable si nadie más se enterara, listo. Olvídate del tema y disfruta de ser como tú quieras ser :-).

Y si te das cuenta de que sí, de que esa culpa se basa en tus valores, empieza por comprenderte (que no consiste en excusarte, sino en ser compasivo contigo y hablarte cómo le hablarías a un buen amigo), reflexionando sobre cuáles eran tus circunstancias, por qué lo hiciste así, cuál era tu intención y qué intentabas aportarte o cuidar de ti.

Y, después, comprométete contigo mismo a cambiar tu comportamiento, a reconocer tu error delante de quien corresponda (y esto no va de justificarte ante esa persona, sino de ponerte en su lugar y respetar como se siente aunque no sea como te sentirías tú), a aliviar el daño en la medida de lo posible y a llevarte un aprendizaje de lo que ha pasado.

Por ejemplo, si cometiste un error en el trabajo, comprende que en ese momento estabas saturada, que tu intención era que eso saliera adelante, que lo que intentabas cuidar de ti era tu descanso para poder irte a casa. Y, por último, establece un plan de acción para evitar que vuelva a pasar.

2.Baja tu exigencia sobre cómo deberías ser o comportarte.

La culpa es consecuencia de exigirnos cumplir con ideales que la mayoría de las veces son imposibles y, sobre todo, muy dañinos para nuestra salud.

Por ejemplo, recuerdo a una persona a la que quiero mucho, madre de un bebé de dos años, que se sentía culpable y se castigaba cada vez que perdía los nervios y le gritaba a la niña. Se exigía estar siempre en su centro y ser capaz de respirar, de mantener la calma y de hacerlo todo desde el cariño. Como si fuera tan fácil, ¿no? Como si esa madre perfecta existiera en alguna parte… ¿Alguien la conoce? ;-).

Este de la madre es un ejemplo clásico en el que hace falta, por un lado, bajar lo que te exiges y, por el otro, subir el compromiso contigo misma y con tu papel de educadora, con un plan de acción que en esos momentos de desesperación te conecte con la madre que quieres ser, a la vez que desarrollas la autocompasión si en alguna ocasión pierdes los nervios.

3.Trabaja tu sensación de merecer incondicional.

Es decir, que esa sensación de que te mereces lo mejor, de que te mereces cuidarte y tratarte bien y ser lo primero para ti, sea incondicional.

Que no dependa de que hagas algo bien o de que seas de una determinada manera, sino que te des cuenta de que mereces por el simple hecho de existir.

Así es como podrás superar la culpa y perdonarte…

Porque, por si todavía no te has dado cuenta, el perdón es el único bálsamo posible para las personas con falta de amor a sí mismas.

¿Qué me dices? ¿Por qué sueles sentirte culpable tú? Puedes compartirlo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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26 comentarios

26 comentarios
  1. Sofia 22/11/2018

    Hola,
    No sé si lo que siento en este momento es culpa o no, pero me siento pesimamente mal, hasta gastritis tengo. Hace 8 meses terminé con mi pareja, pues descubri q me fue infiel, luego de 9 años de convivencia, de los cuales todo fue siempre llena de engaños y mentiras y además en los cuales le ayudé economícamente no solo a ella y a su hija, también a su familia y lo único que he conseguido es que me engañe todo ese tiempo y que su familia me desprecie. Hasta ahora seguimos en contacto porque yo no soy mala, pero ella está de lo más normal, ella es así, y no solamente me lo hizo a mí. Me he enterado que lo mismo le hizo a la persona con quién estuvo, y que la busca desesperadamente, me imagino para cobrarle dinero, y hace poco me enteré que tiene a otra víctima entre manos. La verdad yo ya no sé que hacer, le he pedido que me vaya devolviendo el dinero q le presté y sólo cumplió un pago. Estuve leyendo hace poco en internet sobre los psicópatas y ella tiene todos los rasgos q describen a esta persona, para mí prácticamente es un monstruo hasta con su hija y su madre, pues con sus mentiras las convence y ellas le creen. Yo la verdad ya no quiero seguir en contacto con ella, pero el punto es el dinero que me debe, el cual ya no sé cómo hacer para cobrarle. Si me puedes decir o aconsejar qué debo hacer te agradecería bastante, pues ya no soporto tanta injusticia, y estoy pensando en ir a un psicólogo porque lo que estoy viendo ya no es vida, ayúdame por favor. Mil gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/11/2018

      Hola Sofía,
      El dolor cuando nos hemos sentido traicionados por alguien es natural y sano mientras se hace el duelo y se pasa página. Lo que no es natural ni sano es el sufrimiento, el darle vueltas y regodearnos en lo que nos hizo, así que yo te animaría a dejar de pensar en esa persona. Y si eso implica olvidarte del dinero, pues tal vez merezca la pena. Mientras sigas esperando que te pague esa deuda seguirás estando atada a esa persona. Eres tú quien ha de decidir si eso te conviene.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

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  2. Marta 22/11/2018

    Estimada Vanessa:
    Conmigo das en el clavo. Te sigo y te leo desde hace mucho pero nunca me he atrevido a hacerte un comentario. Por cosas que me han pasado en la vida, me he vuelto una persona que no sabe quién es por estar siempre complaciendo a los demás. Es agobiante no saber cómo ser, haber perdido tu identidad, probar a hacer las cosas de una y otra manera y sentir el rechazo de las personas (si haces esto así, a otro no le gusta, si dices que no a algo, eres una mala persona, o sufrir que otros te hagan el vacío y no saber qué les ha molestado de ti, etc…). Ahora mismo me siento muy culpable por muchas cosas. Tengo que mantener mi mente ocupada y hacer cosas porque no sé estar sin hacer nada. Si tengo un rato libre, me agobio y las cosas que solía hacer y que me llenaban (leer, pintar, tejer…) ya no lo hacen. Siento que algo dentro de mí no va bien desde hace mucho tiempo y me agobia el no poder arreglarlo porque no me deja ser feliz.
    Gracias por adelantado y espero que puedas ayudarme.

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    • María 22/11/2018

      Me siento totalmente identificada contigo, iba a escribir y lo que has puesto son prácticamente mis palabras.
      Siempre queriendo agradar y tener amistades, ya no sabía ni quién era yo y siempre he culpado a la gente tóxica que se aprovechaba de mí, pero también es verdad que por no estar sola hice y dije muchas cosas de las que me arrepiento.
      Como suele pasar hice daño a quien más me quiero y con tal de sentirme aceptada me rebajé y mucho. Pero hace meses decidí alejarme de todas esas personas y sufro porque encima soy yo la mala, porque no quiero discutir ni montar un espectáculo y he dejado de llamar y mandar mensajes o he puesto miles de excusas. Suelo decir que prefiero ser mala que tonta, pero al final sufro mucho y no hago más que pensar qué dirán esas personas de mí, etc.
      Más de lo mismo me pasa en los trabajos, desde que me despidieron no he levantado cabeza y aunque gané la demanda sigo pensando qué hice mal. Desde entonces he ido encadenando más trabajos, la verdad no he parado y siempre he encontrado algo. Pero al final nunca termino de estar a gusto o me pasa algo o empiezo a pensar que todo se confabula contra mí ya que pienso que me van a volver a despedir. Tengo mucho miedo, creo que tengo que aceptar todo y me destrozo porque vean mi valía. Y al final ¿sabes que pasa? Que con mi nerviosismo y exigencias conmigo misma termino cometiendo fallos. La culpa se apodera de mí y arrastro una depresión hace meses, nada ni nadie me consuela y no sé qué hacer.
      Leer a Vanessa me hace sentir un poco mejor, menos sola.

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 25/11/2018

        María,
        Muchas gracias por tu comentario. Nadie es bueno ni malo. En mi opinión todos lo hacemos lo mejor que podemos y sabemos en cada momento, teniendo en cuenta que todos cargamos con nuestros ejércitos de sombras y fantasmas…
        Toda mariposa pasa por oruga para llegar a ser quien es… Y el camino muchas veces no es fácil, muchas veces necesitamos bajar muy al fondo para salir a flote. Y aun así, ¿sabes quiénes salen a flote? Las personas que tienen un motivo grande para hacerlo. Y ese motivo eres tú, que lo decidas por ti, que decidas que te mereces algo mejor, o que no te mereces esto por lo que estás pasando, que la vida no es esto… Y no lo es, de verdad que no lo es, y de verdad que si no quieres no necesitas seguir ahí…
        Un abrazo cariñoso,
        Vanessa

        Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/11/2018

      Marta, por supuesto que puedes arreglarlo. Lo que sea que te pase, lo que sea que te está limitando para sentirte bien, puedes arreglarlo. Si ya hace mucho tiempo que estás así pide ayuda. Por mi parte encantada de que hablemos para que me cuentes mejor y te diga si puedo ayudarte. Puedes rellenar el formulario para tener una sesión de valoración gratuita conmigo. O buscar a otro profesional. Pero no te rindas antes de haberlo intentado, no te lo mereces :-).
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  3. Io 23/11/2018

    Hola Vanessa!
    Cómo siempre has dado en el clavo y este post me ha ayudado a reflexionar.

    Qué pardillos somos los seres humanos, parece que nos gusta fustigarnos y autoflagelarnos porque si no lo hacemos parece que tenemos que rendir cuentas por ser o querer ser felices.

    El año pasado fue un año intenso para mi porque decidí prepararme a fondo unas oposiciones. Hubo ocasiones en que decidí «sacrificar» mi tiempo por el estudio y en muchas ocasiones pues no iba a reuniones de amigxs o alguna comida familiar; es curioso, a veces me sentía culpable por no ir y otras me decía a mí misma que lo que estaba haciendo era porque quería conseguir un sueño muy importante para mí.

    Como decías en un post anterior «la vida no es justa» y hay que afrontarla según venga y luchar cada día. Las decisiones que tomamos deben ir en consecuencia y no por eso tenemos que sentirnos culpables. En estos momentos, yo sigo preparando mi oposición y sé que va a haber veces que no asista a reuniones, fiestas o cualquier acto porque voy a estar estudiando y no por eso tengo que sentirme culpable porque estoy haciendo algo que me gusta y en lo que creo; siempre habrá alguien que te lo recrimine y que te haga sentir mal porque no estuviste ahí, pero pienso que la gente que te quiere lo entiende perfectamente y te va a apoyar.

    De todo ello, he sacado cosas muy buenas para mí porque me he vuelto a reconciliar con mi carrera, he retomado un sueño que hace muchísimo tiempo tenía aparcado y que creía inalcanzable, pero si no lo intentas… no sabes lo que va a pasar.

    Soy de las que pienso que hay que lamentarse por lo que se hace, porque no hay errores sino aprendizajes, y no de lo que no haces porque siempre te estarás carcomiendo por no haberlo hecho.

    No vale la pena culpabilizarse, hay que ser como quien quieras ser con tus cualidades y defectos porque nadie es perfecto y yo no lo quiero ser porque ¡qué aburrimiento!. No avanzaríamos, no llegaríamos a ser nuestra mejor versión, hay que ser feliz con uno mismo y los demás si te quieren aceptar bien y los que no, pues que le vaya bien también :).

    Un abrazo y gracias!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/11/2018

      Muchas gracias, Io. Comparto cada palabra que dices y me alegro mucho de que no hayas dejado que esa culpa que cuentas por faltar a reuniones y fiestas te limitara a la hora de retomar tu sueño. Sentir la culpa puede ser normal cuando nos han enseñado a creer que «primero los demás y después tú». Pero si actúas pensando en ti, y sin hacer daño a nadie, te acabarás convenciendo de que es positivo darte prioridad, y esa creencia de fondo terminará cambiando por sí sola.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  4. Seyram 24/11/2018

    Hola Vanessa
    Me ha encantado el post de hoy, acertaste como siempre. Realmente cada vez que quiero realizar alguna actividad que me guste de verdad a mí, no la realizo por sentirme que no lo merezco por ser tan xxx y no ser xxx, o no arreglarme como quiero porque siento que solo si dejo de ser sensible ante las palabras de los demás tengo el derecho de arreglarme, sino no. Pero gracias a este post ya pude abrir más los ojos y ver de lo que no me daba cuenta. Mil gracias, Vanessa.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 25/11/2018

      Ay esa maldita culpa que nos meten en la cabeza con enfoques de la religión que, en mi opinión, están mal entendidos… Me alegro de que el post te haya servido y espero que ya siempre recuerdes que te mereces todo lo bueno que puedas darte.
      Un cariñoso abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Pilar 29/11/2018

    Este post me ha encantado! Pensé en escribir la semana pasada pero se me pasó al final y ahora que vuelo a releer… me parece súper acertado.
    En mi caso una decisión fruto del hartazgo me hizo irme a otra empresa durante 4 meses y pedir una excedencia en la que estaba. Al final me di cuenta de que el cambio había sido a peor y cuando quise volver a mi anterior empresa ya era tarde. La situación para los que se habían quedado había mejorado mucho y a los que pedimos excedencias nos castigaron privándonos de los privilegios que otros gozaban.

    Vanessa, llevo dos años intentando digerir esto que me pasó. Incluso aún sigo pagando un precio muy alto pues seguimos en la misma situación. Y el cambio no llega. Es difícil vivir con este desasosiego y este pensamiento de… «sí me hubiera quedado donde estaba», culpabilizándome cada día… ¿Es realmente la vida para los valientes?

    Incluso un coach me dijo que yo había sido egoísta y la vida me había devuelto el golpe. Y estas palabras me hirieron porque yo hice lo que sentí. A veces se gana, otras se pierde, intento auto convencerme de que la vida te da lo que te conviene en lugar de verlo como un castigo. Pero a veces tengo días malísimos …

    Un fuerte abrazo

    Y muchisimas gracias por este maravilloso post

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 30/11/2018

      Pilar,
      Muchas gracias por tu comentario. La persona que te dijo que habías sido egoista y que la vida te había devuelto el golpe estaba haciendo un juicio, y los Coaches no estamos para hacer juicios sobre las personas, para empezar porque nadie tiene derecho a juzgar sobre la vida de otros. Yo misma procuro no hacerlos en mi vida privada, porque no sirven de nada, pero desde luego que no los hago en mi trabajo.
      Respecto a lo que te ocurrió, cuando se toman decisiones, que eso sí es de valientes, uno corre el riesgo de acertar o de equivocarse. Es así, y asumimos las consecuencias. Porque cuando tomamos una decisión no sabemos lo que va a pasar. Tal vez si te hubieras quedado donde estabas estarías acordándote de lo que habría pasado si te hubieras ido… Tal vez tu camino es éste, aunque todavía no puedas comprenderlo… Sea como sea, todo está bien como es, y seguro que hay algo que puedes aprender de ello. Por ejemplo a quererte, a ser compasiva contigo o a perdonarte a ti misma… No te mereces tratarte así porque no hiciste nada malo.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  6. Alicia 07/03/2019

    Hola Vanessa,
    He leído algunos de tus post y te agradezco mucho por el talento que tienes para escribir y explicar.
    La culpa es algo que cargo de hace dos años, exactamente desde que aborté. Duele mucho decir esto, pero eso fue lo que sucedió. Sé que también las circunstancias no fueron fáciles. A pesar de estar segura de tener a mi hijo, acepté lo que quería el papá de mi hijo. Yo estaba muy confundida en ese momento, cuando me enteré de que estaba embarazada me enteré también al mismo tiempo que él tenía su pareja, que estaba comprometido y tendrían un hijo. El me dijo que no quería a mi hijo porque él iba a tener un hijo con su mujer y yo que clase de vida quería para mi hijo al querer tenerlo sola. Seguí deciendo que tendría a mi hijo y que le liberaría de toda responsabilidad, pero eso no le importaba a él, sino que perdiera a mi bebé. Pasamos dos semanas discutiendo y yo ya no dormía, ni comía bien. Mi preocupación era cada vez mayor, los síntomas me asustaban. Yo estaba terminando de estudiar y trabajando al mismo tiempo para pagar todo, sabía la responsabilidad que tendría al tener a mi hijo. Llegué en un punto qué no razonaba bien y él estaba día y noche diciéndome que no fuera tonta, que abortara, y yo dije ok.
    No sabes la culpa terrible que tengo de ese momento que sucedió todo. No tengo ni un momento de paz y me preguntó cada vez como sería mi hijo. Para mí desgracia después de todo lo que pasó, él me dejo sola en el aborto sin ningúna ayuda económica y las complicaciones que después tuve. Yo sé que odiar me lástima a mí misma pero no puedo dejar de odiar con toda mi alma a ese individuo y, lo peor de todo esto, es que no comprendo, de cómo he sido tan tonta de creerle todo a él y no haber pedido ayuda a un familiar. ¿Cómo alguien puede traerte a su hija sabiendo que esa misma persona hizo qué perdieras a su hijo? No lo logré entender.
    Yo le exigí que me diera una parte de lo que había gastado en el aborto, pero él no me quería dar nada, así que amenacé con contar todo a su pareja. El reaccióno violento, queriendo golpearme. Yo pedía ayuda y me tapó la boca y, la verdad, me asusté mucho. Después de todo esto decidí cambiar de habitación a otro lugar lejos de él. Hoy en día recuerdo todos y cada una de los detalles. También cambie mucho, siempre estoy a la defensiva. Lo único que sé es que un aborto te marca para siempre y duele en el más profundo de nuestro ser y no volvería a hacer de nuevo esto. Aunque eso no me va a devolver a mi bebé.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 16/03/2019

      Muchas gracias por compartir, Alicia. No, ese dolor no te va a devolver a tu bebe, pero culparte y ser tan cruel contigo misma tampoco. Si leyendo tus cricunstancias y sin conocerte de nada yo soy capaz de comprenderte, ¿por qúe no hacerlo tú contigo misma? ¿Por qué no abrazarte y entender que en ese momento no fuiste capaz de hacerlo de otra forma? Sólo desde el perdón puedes llegar a vivir en paz.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Angeles Còrdova 11/05/2019

    Hola me llamo Angeles y tengo casi 50 años He hecho terapia tanto psicológica como alternativas en diferentes etapas. Trato de vivir en consciencia pero hay muchos puntos que aun no consigo sanar, Uno de ellos es la culpa que debe estar arraigada en mí desde niña por tratar de ser perfecta (y, obvio, no serlo)
    En el ámbito laboral soy exageradamente perfeccionista pero con los años me doy cuenta de que cuando cometo un error y me corrigen la sensacion de VERGÛENZA es más y más grande en mí.
    Lo tengo claro en mi mente pero no he logrado eliminarlo. Todos dicen analiza, o se compasivo contigo, o siéntete merecedor. Pero ¿serías tan amable de darme algún ejercicio en concreto?
    Mil gracias. Espero puedas ayudarme.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 12/05/2019

      Angeles,
      La culpa es producto de la exigencia, y se sana bajando esa exigencia y cambiando a tu crítico interno por una guía más amoroso y compasivo contigo misma. Eso es un camino diario, algo que hay que repetir una y otra vez hasta que lo integras, a la vez que vas cambiando las creencias que te limitan (por ejemplo, si no soy perfecta no valgo) por otras que te potencien (por ejemplo, me merezco lo mejor). Pero esa sensación de vergüenza de la que hablas parece provocada por un diálogo interno machacante, y eso es lo primero que habría que cambiar, además de comprender que no necesitas ser perfecta para ser feliz. O, mejor dicho, que no puedes ser feliz queriendo ser perfecta.
      Sigue explorando en el blog, hay muchos post sobre la culpa, el diálogo interno y la autocrítica.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  8. Lilly 21/07/2019

    Buenas tardes,
    Cometi un error alcoholizada. Reaccioné de forma violenta con mi pareja y amigos, hice que se pelearan unos con otros y me siento muy culpable pues estamos en el mejor momento de la relación. No es la primera vez que me sucede y no sé qué hacer, ella no merece esto, ella es una buena persona y yo siempre me equivoqué. Necesito ayuda, quisiera contactar contigo para una ayuda con mi autoestima pues siempre quiero que la gente me acepte y no me gusta estar sola.

    Responder
  9. Carlos Pellon 16/08/2019

    Me siento culpable de haber regalado un disco compuesto por mí a un amigo que ni siquiera lo escucha, ya me ha pasado otras veces y deberían haberme saltado las alarmas, pero pasa el tiempo y cuando ya me parece haberlo olvidado vuelvo a caer en el mismo error. Creo que siempre he sido demasiado ingenuo y cuando una persona parece interesada por algo mío, tiendo a devolver ese aparente interés ofreciendo una parte de mi (en este caso, mi disco). Después me siento como traicionado porque mis canciones son como si fueran mis hijas, algo muy valioso para mí, y entonces me siento mal por que pienso que podría habérselo regalado a otra persona o amigo que hubiera tenido más interés. Creo que lo que más me molesta quizá es que algo que es muy importante para mí, acabe en un cajón llenándose de polvo, porque a esa persona no le importó, y el caso es que como veo a menudo a esta persona, por que voy a entrenar a su gimnasio, no se me va de la cabeza desde que se lo di hace semanas y no me ha comentado nada (razón por la que ni lo ha escuchado). Siempre acabo cayendo en errores parecidos que me frustran y me limitan como persona, y hacen que cada vez más me vaya apartando de las relaciones sociales. Es un problema de autoestima que he tenido desde siempre, me esfuerzo mucho en intentar mejorar, pero he tenido una vida muy dura y con falta de cariño, y cada vez se me hace más difícil soportarla, y ya tengo 55 años, no sé que hacer.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 28/08/2019

      Hola Carlos,
      Creo que lo primero es darte cuenta de los motivos que te llevan a hacer ese regalo. Si es para recibir algo a cambio es más fácil que te sientas decepcionado que si lo haces por el simple placer de compartir. Y de todas formas siempre puedes preguntarle después a esa persona qué le ha parecido, porque el hecho de que no te haya dicho nada no significa que no lo haya escuchado, y él tampoco puede saber que tú tienes interés en que te diga qué le ha parecido.
      Es decir, por un lado se trata de saber que cuando haces un regalo tus expectativas son tuyas, y el otro puede satisfacerlas o no. Y después también saber que puedes pedir lo que necesitas. Por ejemplo, cuando haces el regalo decir algo como «me gustaría que cuando lo escuches me des tu opinión». O bien preguntarle después qué le ha parecido.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  10. Lautaro 09/04/2020

    Hola Vanessa, siempre confié que lo que hacia me hacía bien, pero hace poco se infarto mi paapa y yo creyendo que dejando de lado la ultima charla con él estaba ahorrando sufrimiento, ahora se me enredo la lengua por no haber compartido con él su ultimo aliento. Lamento cada segundo lo sucedido y me cuesta calmar la angustia, el dolor y la culpa por no haber querido dar voz y sonidos vocales a él, ya sea que estaba mi mente en el presente o no… lo sufro hace medio mes ya…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/04/2020

      Hola Lautaro,
      La culpa sólo tiene sentido si nos avisa de que hemos dañado a alguien con la intención de hacerlo. En el resto de casos es irracional, porque nadie tiene una bola de cristal que le diga lo que va a pasar y todos cometemos errores. Si hubieras sabido lo que sabes ahora, ¿habrías actuado igual? Eso es con lo que te tienes que quedar. Eso y el aprendizaje.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

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  11. 1234 19/05/2020

    Tus post me han ayudado mucho pero hay algo que me atormenta y es que mi pareja y yo nos dimos un tiempo y en ese tiempo besé una sóla vez a alguien, sólo fueron las circunstancias y hay una parte de mi que simplemente no le da importancia porque no significa nada pero hay otra que se siente culpable…

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    • Vanessa Carreño Andrés 19/05/2020

      Muchas gracias. Supongo que al leer el post ya te has dado cuenta de que la culpa no sirve de nada, no cambia ni resuelve nada y lo único que consigues es sentirte peor. Aprende de lo que ha pasado. Besastes a alguien cuando ni siquiera estabas con tu pareja. Si te quedas más tranquila cuéntaselo, y si no simplemente olvídalo y aprende de ello. La vida también es eso, cometer errores y sumar aprendizajes.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  12. María 03/06/2020

    Hola Vanessa. Cuando has dicho si la culpa era nuestro estado más habitual, he pensado «completamente´´. ¡Porque yo quiero un futuro maravilloso! ¡Un trabajo maravilloso! ¡Una pareja maravillosa! y ¡Una salud maravillosa! Pero yo no conseguiré un trabajo maravilloso si no estudio fervientemente mínimo nueve horas al día. Y sí, necesito descansar y comer ¡pero es que si hago eso pierdo el tiempo y a lo mejor, como me ha gustado tanto ese descanso ese día decido dejar de estudiar! ¡Pero entonces afectará a mi futuro porque no lo habré hecho 100 por 100. Con mi salud lo mismo, ¡cómo voy a mantener mi figura dentro de unos años si me permito lujos constantemente! Cuando leo esto que escribo, veo que es muy exagerado, lo que no hace que en un momento de debilidad piense que todo lo que estoy diciendo es cierto… ¿Cómo es posible que yo esté luchando contra mí misma? ¿Acaso las dos Marías no desean ambas un futuro perfecto?

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    • Vanessa Carreño Andrés 04/06/2020

      Hola María,
      Muchas gracias por compartir. Es muy frecuente eso de la lucha interior de nuestras partes enfrentadas, he hablado de ello en varios post. Es posible que ambas partes quieran lo mejor para ti, pero cada una cree que la manera de alcanzar ese «lo mejor» es una diferente. Procura que negocien y lleguen a un acuerdo intermedio con el que ambas estén satisfechas y tú puedas relajarte y disfrutar a la vez que avanzas hacia tus objetivos.
      Un abrazo,
      Vanessa

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