Te cuento cómo le puse límites a la persona más tóxica de mi vida (paso a paso)

Cuando tus límites dependen de que los demás lo hagan mal

Mujer con el portátil y cara seria

Si has tenido suerte, tal vez de pequeña te enseñaron a defenderte cuando alguien te atacaba.

Pero me apuesto una caña a que nadie te dijo que también tenías derecho a pensar en ti aunque la otra persona no hubiera hecho nada mal.

Así que ahora te voy a contar una historia para que veas a qué me refiero.

Atenta porque te vas a quedar de piedra con esto.

 

Imagínate que tienes un amigo con el que últimamente no te estás sintiendo demasiado bien.

Pero tú te esfuerzas por mantener la relación. Así que, como haces las cosas con él sin demasiadas ganas, te vas sobrecargando.

Y poco a poco tu amigo te va generando rechazo, pero no se lo dices.

Porque, claro, él no ha hecho nada malo. Así que tú no te sientes con derecho a poner un límite o a no verle simplemente porque no te apetece.

Hasta que un día tu amigo hace algo que te parece fatal.

Y, entonces sí, sientes que tienes un motivo justificado para poner distancia.

 

Vaya, que el hecho de que no te sintieras a gusto con él o de que ya no te aportara tanto no era razón suficiente para distanciarte.

Porque algo te decía que serías mala persona si hicieras eso.

Pero, desde el momento en el que él hace algo mal, entonces sí puedes darte tu lugar y pensar en lo que tú quieres.

¿Te suena esto? Cuidado porque no es algo tan fácil de ver a simple vista…

 

Pero si funcionas así te darás cuenta de que no sentirte cómoda con alguien no te resulta motivo suficiente para pasar menos tiempo con esa persona.

Que tú, para sentirte con derecho a escucharte, necesitas encontrar algo de lo que acusar al otro (aunque no se lo digas). Como si solo así te dieras permiso para poner un límite.

Vaya, como si no pudieras decir que no sencillamente porque no quieres.

 

Esto es lo que pasa cuando crees que solo tienes derecho a pensar en ti si es para defenderte de alguien que te ha hecho daño de alguna forma.

Pero que, si el otro lo está haciendo bien, tú no tienes argumentos para priorizarte o cuidar de ti.

Lo veo en muchas de mis coachees, y a mí antes también me pasaba.

Que lo que yo sentía o lo que yo pensaba carecía de valor si la conducta de la otra persona era, supuestamente, “intachable”.

¿Dónde me dejaba eso a mí? En ninguna parte.

Yo desaparecía, porque no tenía derecho a pensar en mí.

 

En mi caso, me ocurría esto porque yo me exigía hacerlo siempre bien.

Y, en cuanto dudaba de estar haciéndolo bien o pensaba que podía estar siendo egoísta, aparecía la culpa.

La culpa por ser tan mala como para rechazar a alguien que no me había hecho nada…

La culpa por no ser la niña buena que había aprendido a ser, siempre complaciente, disponible y sin dar guerra…

Y el miedo a terminar dándome cuenta de que me había equivocado y que todo había sido, adivina adivinanza, por mi santa culpa…

 

Así es como, durante muchos años, solo fui capaz de pensar en mí o de sentirme con derecho a algo si la otra persona lo hacía “obviamente mal”.

Por ejemplo, si a mí no me apetecía escribir a alguien, me sentía culpable y me obligaba a hacerlo.

En cambio, si esa persona no me escribía a mí, entonces sí me sentía libre para no seguir tirando de esa relación.

Eso sí, como después esa persona me diera una explicación convincente de por qué no me había escrito en cinco meses, yo volvía a sentirme culpable, y otra vez a sostener la relación.

Todo el rato esclava de que los demás fueran “malos” para poder pensar en mí, porque “la mala” no podía ser yo.

 

Lo recuerdo hoy, mientras te lo cuento, y alucino con el poco valor que me daba.

Y con lo diferente que es ahora, que sé que tengo derecho a escucharme y a priorizarme, aunque el otro lo haga perfecto y maravilloso…

Lo mismo que acaba sintiendo en su propia piel cada una de las mujeres con las que trabajo.

Mira lo que me decía una de ellas, respecto a un hombre con el que había estado quedando:

“Antes, para decirle que no quería seguir quedando, hubiera necesitado que él tuviera algún fallo o que fuera poco empático o algo así. Porque lo que yo sentía no era justificación suficiente para mí. Pero ahora se lo he dicho y me he quedado en paz”.

Claro, porque ya no ha necesitado ponerle pegas al otro para escucharse a sí misma.

 

Y eso es lo que espero que también te esté quedando claro a ti.

Que está bien pensar en ti y que no eres mala por ello.

Que tienes derecho a poner un límite, aunque el otro no haya hecho nada mal.

Y que te mereces darte tu lugar en tu vida, sin culpas y sin esclavitudes casposas.

¿Cómo se consigue eso? Paso a paso. Empezando por aquí.

¿TE QUEDAS UN POCO MÁS?

Cada semana envío recursos para que te sientas más segura y tranquila y dejes de estar pendiente de lo que piensen los demás.

Sí, acepto la Política de protección de datos.

ES GRATIS Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA

Quién Escribe Aquí

Soy Vanessa Carreño, fundadora de Coaching to Be. Desde 2012 acompaño a mujeres que se sienten inseguras y culpables a menudo y que están demasiado pendientes de agradar a los demás, olvidándose de sí mismas.

Unas eligen trabajar conmigo de forma individual. Otras prefieren hacerlo a su ritmo a través de mis cursos online.

El cómo da igual. Lo importante es que empiezan a valorarse, a pensar en ellas sin sentirse egoístas y a hacerse valer sin sentirse culpables.

4 comentarios

4 comentarios
  1. Susana 05/03/2026

    Bueno, yo le hice ghosting a una amiga que era muy educada, pero por la que no me sentía realmente valorada… Le pedí ayuda con un programa de ordenador en un momento en el que lo necesitaba con urgencia, y no me contestó hasta una semana después. Y como me hizo sentir como una mierda, ya no la contesté, y de eso hace, pues creo que un año, de hecho. Sentí malestar “por su parte”, pero ahí se ha quedado la cosa. Tampoco quería cortar directamente con ella porque no tengo muchos contactos, pero…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/03/2026

      Hola Susana,
      Bueno, habría que profundizar un poquito más ahí, pero suele ayudar más decir “oye, me he sentido molesta con esto”. A veces esa persona te da una explicación que comprendes, o a veces simplemente no se había dado cuenta de que eso era importante para ti.
      Las personas no somos perfectas, y está muy bien cuando podemos hablar de nuestras imperfecciones y ver si así podemos encontrarnos y entendernos…
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  2. Ariel 09/03/2026

    A mí me da agobio no ir a un evento porque siento que, si no lo hago, un hombre se enfadará. No somos amigos, él sólo quiere que esté ahí. Creo que lo mejor es no ir, más que nada porque tengo obligaciones ese día, y así me demostraré que no tiene poder sobre mí.

    Me da rabia haber sido manipulada, pero aprovecho para dar un consejo: no dejes que alguien que es pasivo-agresivo tenga actitudes de acercamiento físico contigo. Yo ya estaba decidida a cortar contacto con él, pero por desgracia me gustaba y como me empezó a coger de la muñeca y del brazo, consiguió que volviera a obsesionarme con él. Y lo pasé fatal.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 10/03/2026

      Hola Ariel,
      Se mezclan muchas cosas aquí…
      Que te agobie que alguien se enfade por no querer ir a un sitio… Que el no ir lo hagas más para demostrarle algo a él que no tiene poder sobre ti que por que sea lo que tú realmente quieres… Que hubieran pasado cosas por las que estabas dispuesta a cortar el contacto con él pero su actitud y ese acercamiento físico hiciera que volvieras a obsesionarte…
      Mucha tela. Por favor, cuídate.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios están marcados como *



Vanessa Coaching to Be

Más de 20.000 mujeres ya están aprendiendo a vivir sin tanta culpa.

Apúntate gratis y escucha ahora mismo el audio "Cómo Evitar que Alguien Te Haga Sentir Mal".

Sí, acepto la Política de protección de datos.

No te enviaré nada de spam y puedes darte de baja cuando te apetezca

Los post más leídos

¿TE GUSTARÍA DAR UN PRIMER PASO?

Entonces necesitas saber por qué mi programa no se parece a nada de lo que has hecho antes.

Buscar

Oye,

no te vayas sin ESCUCHAR ESTO

¿Te gustaría dejar de dudar de ti, sentirte más segura y relacionarte sin desgastarte tanto?
Apúntate y recibe el audio “Cómo Evitar que Alguien Te Haga Sentir Mal".

Sí, acepto la Política de protección de datos.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA

Sí, acepto la Política de protección de datos.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA.

Sí, acepto la Política de protección de datos.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA

Sí, acepto la Política de protección de datos.

NO TE ENVIARÉ NADA DE SPAM Y PUEDES DARTE DE BAJA CUANDO TE APETEZCA