Para que los demás te quieran

Mujer riendo en el campo

Las personas necesitamos sentirnos aceptadas y queridas tal y como somos.

Aceptadas con nuestras heridas, con nuestra vulnerabilidad, con nuestros defectos cotidianos… Aceptadas cuando nos sentimos solas, dolidas, imperfectas, heridas, cuando se nos parte el corazón y cuando no tenemos ganas de nada.

Y queridas tal y como somos, también cuando asoman nuestras sombras, cuando no somos la mejor compañía y cuando no estamos sabiendo hacerlo mejor… Sin que nadie nos haga sentir que no está bien ser así, que deberíamos ser de otra forma o que eso tendríamos que cambiarlo.

Sí, las personas necesitamos la aceptación y el amor de los demás.

No de todos, ojo, pero sí sentirnos aceptadas y queridas, vistas y reconocidas, por las personas que para nosotras son importantes.

Tú lo necesitas. Yo lo necesito. Todos lo necesitamos.

Pero ese amor y esa aceptación de los demás, SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE, empieza por ti.

No puede venir de ellos si no nace de ti. Porque no puede llegar a donde no está ocurriendo….

Y si te dices que no está bien ser como eres, que está mal ser así, y te juzgas por tus defectos y tus debilidades, no te estás aceptando a ti misma.

Y si te tratas peor de lo que tratarías a la persona a la que más quieres en el mundo, si te dices cosas que no le dirías a nadie, si te castigas o te culpas por lo que ha pasado, tampoco te estás queriendo a ti misma.

Y resulta que cuando tú no te aceptas, no te sirve de nada que el otro te acepte.

Y resulta que cuando tú no te quieres, no te sirve de nada que el otro te quiera.

Además de que los demás siempre nos hacen de espejo, y nos enseñan lo que nos estamos haciendo a nosotras mismas.

Por eso, cuando vives esperando a que otro te acepte, es porque tú no te estás aceptando.

Y por eso, cuando vives esperando que otro te quiera, es porque tú no te estás queriendo.

Unos cuantos ejemplos y casos reales

Por ejemplo, si tienes miedo a expresar tu opinión y a decir lo que piensas, si tienes miedo a lo que los demás puedan pensar de ti, a no encajar, y te avergüenzas y lo escondes, la primera que no se está aceptando eres tú.

Si deseas algo, pero crees que eres egoísta por querer eso, o que eres caprichosa, o que no puedes permitírtelo, o que no te lo mereces, o que qué van a pensar los demás, la primera que no se está aceptando eres tú.

Si dices que sí cuando querrías decir que no, si te olvidas de tus prioridades o de lo que de verdad te apetece en ese momento, y haces lo que tú crees que otro espera de ti, lo que se supone que es lo correcto, en busca de su aceptación y de su amor, la primera que no se está aceptando eres tú.

Si te dices que te encantaría tener una pareja que fuera así y asá, pero que es imposible que alguien así se fije en ti, la primera que no se está queriendo eres tú.

Si alguien te hace una crítica y tú saltas, y te pones a la defensiva, y respondes desde la herida y atacas al otro, y después te juzgas y te criticas por haber respondido así, la primera que no se está aceptando eres tú. Porque no pasa nada, eres humana, tienes heridas y a veces los demás meten el dedo en ellas. Pero si tú te aceptas y te quieres completa e incondicionalmente, tus heridas dejarán de ser algo que rechazar y pasarán a ser algo que abrazar… Y desde ahí, ahora sí, podrán curarse.

Por ejemplo, este verano una amiga organizó una barbacoa y se olvidó de invitarme. Avisó a todos los papás con niños y a mí no me dijo nada, así que me enteré por otra persona. ¿Qué habría hecho mi Yo antiguo, que ni se quería ni se aceptaba? Pues habría confirmado eso que yo ya pensaba de mí misma, diciéndome que esta amiga no me quiere ni me acepta, ¿cómo lo va a hacer siendo como soy? Y me habría encerrado en mi burbuja de dolor y rechazo, en la que la primera que ni se quería ni se aceptaba era yo.

En cambio, ahora mi manera de responder fue totalmente distinta: le escribí, le dije que X me había comentado lo de la barbacoa, y que me gustaría ir si le parecía bien. Me respondió que por supuesto, que había avisado pensando en los niños (ella también es madre) y se había olvidado de mí (comprensible porque no tengo hijos, porque de normal no me encajan los horarios infantiles y porque suelo ir bastante a mi bola).

Así que fui y estuve muy a gusto. Gracias a que lo hice desde la aceptación y el amor a mí misma, pude recibir lo mismo de los demás.

Es decir, si tú no te quieres ni te aceptas, interpretarás lo que hagan los demás como la señal de que ellos tampoco te quieren ni te aceptan. Pero no tendrá tanto que ver con ellos, como contigo.

La clave: aceptar tus emociones

Si te molesta algo pero te lo callas, y reprimes esa rabia y ese enfado, para que al otro no le parezca mal, para no discutir, para que no deje de quererte o para lo que sea, la que no se está aceptando ni queriendo eres tú.

Si te sientes triste pero lo ocultas, porque no tendrías que sentirte así, porque no tienes motivos, porque lo tienes todo, porque no quieres que se preocupen, porque tú no tienes tiempo para tristezas, porque no te gusta sentirte así o por lo que sea, la que no se está aceptando ni queriendo eres tú.

Si tienes miedo pero no lo reconoces, y haces como que no, como que tú no eres esa, como que no deberías sentir eso, que eres una débil y una insegura, que a los demás no les pasa, que así te va, que te vas a quedar siempre como estás, o que total no estás tan mal, y que tampoco es el momento, o lo que sea que te estés contando, la primera que no se está aceptando ni queriendo eres tú.

Y resulta que los demás no pueden entender cómo te sientes si tú no te das permiso para sentirlo, si no te dejas sentir lo que sientes, si no te aceptas y te quieres con eso que estás sintiendo y que en este momento forma parte de ti.

Por ejemplo, recuerdo que en los últimos momentos de vida de mi madre, cuando ya estaba muy enferma y yo no sabía si las decisiones médicas que yo estaba tomando eran las correctas, me sentía muy triste y preocupada. Y quien entonces era mi pareja me decía que no quería verme así, que estaba mucho más guapa cuando sonreía. Y yo me esforzaba por sonreír delante de él y que no me viera triste. Pero haciendo eso no sólo no aceptaba lo que estaba sintiendo, sino que además me cargaba a mí misma con la responsabilidad de cómo se sentía él, de que no podía estar triste para no hacerle sentir mal a él.

Cuando la realidad es que nadie es responsable de cómo se siente otro. Cuando sólo si dejo de juzgar lo que yo siento dejaré de juzgar lo que tú sientes. Y cuando sólo aceptando lo que siento puedo aceptar lo que siente la persona que está a mi lado.

Deja de pedir lo que tú no te das

Lo mismo que los demás no pueden reconocer tus necesidades si tú no las aceptas y las validas antes. Lo mismo que si tú no te escuchas, ellos tampoco pueden oírte.

De ahí que tantas personas culpen a los demás de no recibir lo que necesitan, de darlo todo y no recibir lo mismo, de desvivirse por los demás y que ellos no hagan lo mismo por ellas.

Pero es que la primera responsable de darte lo que necesitas eres tú. Y cuando tu prioridad es dárselo a los demás, eres tú quien no se está queriendo ni aceptando. ¿Cómo esperas entonces que ellos te den algo que tú no te estás dando?

Si pones por delante los sueños de los demás, los deseos de los demás, las necesidades de los demás, lo que los demás esperan de ti… Si te esfuerzas por no decepcionarles y por que no te rechacen, estás dejando de lado a la única persona a la que tienes la obligación de cuidar toda tu vida. La única, sí.

Y ese cuidado empieza por quererte y aceptarte, por dejarte ser tú misma y amarte tal y como eres.

Si para ser aceptada necesitas ser falsa, la responsable de tu falsedad estás siendo tú.

Si para ser querida tienes que dejar de ser real, la responsable de esa traición eres tú.

El arte de ser tú misma consiste en aceptarte tal cual eres, en observarte sin juzgarte, en experiementar lo que sientes, en reconocer y validar tus emociones, tus deseos, tus necesidades y tus comportamientos, en respetar tus valores, en tomar tus propias decisiones y en ser integra y coherente con lo que eres.

Si tú no te concedes ese permiso, los demás tan sólo serán el espejo en el que te veas reflejada.

Si tú te juzgas, los demás también te juzgaran. Si tú te rechazas, los demás te rechazarán.

Cuando tu prioridad es que los demás te acepten y te quieran, es porque tú no lo estás haciendo. Porque tú no te aceptas y te quieres como eres. Y entonces no estás siendo tú.

En cambio, si tú te aceptas y te quieres, los demás también lo harán. Y si alguien no lo hace, eso será suyo, y ya no te afectará ni te hará sufrir. Porque por encima de eso tú te sigues queriendo y aceptando.

Y así es como, cuando tú eres tú, cuando te aceptas y te quieres completa, resulta que la magia de la vida hace que te rodees de personas que también te aceptan y te quieren así.

Y entonces todo funciona. Y entonces todo fluye. En armonía. En paz. En amor y aceptación incondicional, contigo misma y con la vida.

¿Qué opinas? ¿Qué has sentido al leer este post? Me encantará que lo compartas conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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22 comentarios

22 comentarios
  1. Belén 01/10/2020

    Al pan, pan, y al vino, vino… Así, claro, directo, sin paños calientes pero con mucha ternura y una sonrisa. Así he sentido que ha sido escrito y me ha encantado!
    Es tan real, tan reconfortante, tan positivo y práctico que no lo «borro» :). Este es de los de tener a mano y de leer despacito.
    Millones de gracias, Vanessa!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/10/2020

      Qué bien, me alegro mucho de que lo hayas sentido así. Lo que dices encaja muy bien con lo que yo siento al escribir. Gracias por compartirlo :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Carlos 01/10/2020

    Gracias.
    Valioso para poder entenderme.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/10/2020

      Muchas gracias, Carlos.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Judit 01/10/2020

    Hola!
    Me parece muy acertado todo lo que comentas. Pero tengo una pregunta.
    Yo conocí a mi expareja en un momento de cambio, huyendo de una herida y ganando ilusión en mi misma. Durante años nos fue bien, pero este año ya hacía tiempo que yo me había vuelto a estancar personalmente y supongo eso ha hecho que él hace 2 meses me rechazará…
    Me gustaría volver a estar bien conmigo misma pero no dejo de pensar que le he perdido y que eso no sanará nunca…
    Sé que tengo que quererme pero ¿cómo me quiero con esa herida en mi consciencia?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/10/2020

      Hola Judit,
      El verdadero amor a uno mismo es incondicional, igual que la aceptación. No depende de que seas X o de que hagas Y. Se trata de aprender a quererte y a comprenderte siempre, pase lo que pase. En mi opinión, sólo desde ese amor se pueden construir relaciones sanas entre iguales y basadas en el respeto y no en el miedo o el apego.
      Esa herida no es un obstaculo para que te ames, sino todo lo contrario.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Eva 01/10/2020

    Superbonito, es verdad y cuanto hace falta que nos lo recuerdes…Gracias!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/10/2020

      Muchas gracias, Eva. Me alegro de que te haya gustado :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Azrael 01/10/2020

    Hola, Vanessa.

    Todos los días leo al menos uno de tus posts y me preocupo de hacerlo muy atentamente. Hasta hace menos de un año, pasé mi vida odiándome a mí misma de tal modo que llegué a hacerme, y dejar que me hicieran, verdaderos horrores.
    Hace poco, en torno a un mes, decidí que ya no quería odiarme más. Era agotador, era muy cruel y exigente, pero nada de eso servía realmente para conseguir nada de lo que me exigía.
    Ser buena conmigo misma es difícil. ¿Cómo no va a serlo si me he pasado casi 30 años torturándome día tras día?. Los cambios, para que duren, requieren tiempo y constancia.
    Lo que más intento practicar siempre es hablarme bien y «dejarme tranquila», entender y ser considerada cuando no me apetece hacer algo o no estoy de mejor humor. Lo que más me está costando es evitar rechazar las emociones «negativas». Lo llevo haciendo tanto tiempo con tanto encarnizamiento que a veces me sorprendo a mí misma porque no me estaba dando cuenta de lo que hacía. Ahora tengo más cuidado de no hacerlo e intento dejar estar el miedo o la ansiedad. Pueden hablar todo lo que quieran, que yo hago oídos sordos (o al menos lo intento) y sigo con lo que me apetezca hacer.
    Gracias por este tipo de posts. Espero poder seguir aprendiendo mucho.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/10/2020

      Muchas gracias, Azrael. Al leerte tengo la sensación de que lo estás trabajando muy bien, haciendo un magnífico proceso. Si ya no quieres odiarte, entiendo que ahora quieres amarte. Y claro que es un camino que hace falta andar paso a paso y que no siempre es lineal, pero las recaidas forman parte del camino y del aprendizaje, y si tú sigues comprometida contigo misma siempre suman, nunca restan.
      Lo que sientes es parte de ti y es perfecto tal y como es, y las emociones son todas positivas porque todas forman parte de nosotros y vienen a contarnos algo. Igual que a veces ha de llover para que crezcan las flores que después se ponen preciosas con el sol… Todo está bien, todo es parte de la vida y merece el mismo amor…
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Fernanda 01/10/2020

    Entiendo el post, ¿cómo podria aceptarme y amarme a mi misma? Vengo haciendo afirmaciones y cosas que me hacen bien, pero sigo insegura ante los otros. Muchisimas gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/10/2020

      Hola Fernanda,
      Aceptarte y amarte es un lugar al que se puede llegar por muchos caminos. Las afirmaciones son muy útiles si son las tuyas, las que te sirven a ti desde tus creencias limitantes y lo que de verdad eres debajo de lo que has aprendido, no si son estándares para todo el mundo.
      La inseguridad sólo es un síntoma. No es malo ni algo contra lo que haya que luchar, más bien es algo que hay que comprender y abrazar.
      En el blog, en el apartado de autoestima, encontrarás infinidad de post sobre esto. En realidad casi todo lo que escribo tiene que ver con la aceptación y el amor a una misma. Espero que te sirva.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Pedro Ramos Garcia 01/10/2020

    Muy bueno consejos, gracias Vanessa. Todo lo que me envías lo pongo en practica y como magia todo resulta, todo comienza a verse de manera diferente. Doy gracias a dios por encontrar tu pagina en internet. Saludos y abrazos

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/10/2020

      Qué bien, Pedro. Me alegro mucho, muchas gracias por compartirlo.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Jorgelina 04/10/2020

        Siempre mil gracias, Vanessa, por tus consejos tan verdaderos y reales.
        GRACIAS!

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 08/10/2020

          Gracias a ti, Jorgelina.
          Un abrazo grande,
          Vanessa

          Responder
  8. Alma 02/10/2020

    Me encantó el hecho de que fuera un espejo ver el reflejo del otro. Hace unos dias mi hermano me dijo una indirecta y eso me esta pesando porque creo que es mi hermano mayor y me importaba mucho su opinión. He logrado entender que es su pensar, él tuvo una hija, yo aun sigo soltera y creo que a él le molesta eso que quizas yo no me haya cargado. Me dolio lo que me dijo, ahora no sé si solo deba perdonarlo en secreto… Aun me siento cargada, yo nunca juzgo a las personas por lo que no esperaba que él lo hiciera…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/10/2020

      Hola Alma,
      Lo primero, tienes derecho a sentir lo que sientes y a sentirte molesta con algo que te han dicho. Si quieres puedes expresarlo ante el otro, o no hacerlo, pero tienes derecho a sentir lo que sientes y es importante que te lo reconozcas. Sólo así podrás escuchar lo que ese sentir te cuenta de ti.
      Ojo con ese «aun sigo soltera». ¿Acaso hay un tiempo o una edad para estar en pareja? Son creencias aprendidas, pero no es la realidad. La realidad es lo que tú eliges pensar de ti misma, sean cuales sean tus circunstancias.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
    • Inma 10/10/2020

      Yo no tengo amigos. Soy muy antisocial. Y cuando conozco a alguien y me trata bien me encariño mucho con la persona, en el centro educativo donde estoy estudiando me tratan genial todos, y estoy muy a gusto yendo allí. Pero tengo tlp, trastorno límite de la personalidad desde que era adolescente. He sufrido mucho bullyng sicológico durante más de 10 años y nunca dije nada. Llegué a bachiller segundo, pero estallé emocionalmente. Y no pude acabar los estudios. No tengo amigos de ese colegio ni de ningún instituto. Y los únicos que siempre me han tratado bien son los profesores. Y me encariño con ellos al tratarme tan bien. Yo me arrimo a las personas que me hacen sentirme bien y feliz. Llevo dos años ya que los profesores me han tratado genial y los compañeros de clase también pero debe ser por el pasado que he vivido, me apetece más juntarme con los profesores. Aunque no seamos amigos nunca, me siento como nunca antes me había sentido. Pero por culpa del tlp y de mi pasado, me duele mucho cuando se acaba el curso el no volver a ver nunca más a estas personas. Estoy con una sicologa que me está ayudando, y estoy medicada. Y como no tengo amigos pues solo tengo a mi madre y mi sicologa para contarles mis penas. Y cuando voy a clase a los profesores les cuento lo de mi enfermedad porque es necesario hacerlo, pero me siento muy sola porque la gente no me conoce, y no entiende por lo que estoy pasando. Y me siento mal y un estorbo cuando les hablo a los profesores o a alguien de fuera sobre esto. Y me siento que les molesto y miles de pensamientos que me vienen a la mente negativos. Perdona tanto rollo, pero quería desahogarme. No sé qué hacer ni con quién hablar de mis cosas cuando no tengo a casi nadie. En fin, espero hallar consuelo. Un saludo

      Responder
      • Vanessa Carreño Andrés 13/10/2020

        Muchas gracias por compartir tu historia, Inma. Te he respondido al comentario que habías dejado en el otro post, espero que lo leas.
        Tal vez aun no lo sientas, o tal vez sí, pero la vida nos va llevando por las experiencias y los caminos que necesitamos para aprender aquello que hemos de aprender. Muchas veces son experiencias y caminos dolorosos, pero cuando miras atrás y comprendes «para qué», entonces las piezas encajan y lo entiendes todo.
        Espero que este camino que estás andando te sirva para lo que necesites, y que también sea para amarte y darte permiso para compartirte y ser tú misma con los demás, para sentirte merecedora de que te quieran y para quererte tú por encima de todo.
        Un abrazo,
        Vanessa

        Responder
  9. Maria Luisa Vera EzquerrA 02/10/2020

    Cuando yo me siento molesta con alguien, por algo que me ha decepcionado, o simplemente porque no me ha parecido bien, y se me nota porque callo, no contesto, me pongo seria, triste y distante, lo que hacen es rechazarme, cerrarme las puertas e incluso echarme de su lado. Entonces, me pregunto: ¿cómo voy a ser yo misma y respetarme de esa manera? ¿prefieren que sea una falsa y así no molestar a nadie?.
    Me gustaría una respuesta. Gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/10/2020

      Hola Maria Luisa,
      La asertividad implica respetarnos y hacer uso de nuestros derechos ante los demás, respetando también los suyos. Si me molesta algo y me callo, si no lo expreso, pero me mantengo distante y seria o no contesto, no estoy siendo asertiva, ni respetándome ni respetando al otro. En ese caso la primera que se rechaza a sí misma soy yo (por ejemplo, callándome), a la vez que rechazo al otro (por ejemplo, no contestándole), y en consecuencia el otro me rechaza (los demás sólo son un espejo de nosotros mismos…).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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