Cuando no me aceptaba

Chica tapando su cuerpo

El otro día esperando en un semáforo a que se pusiera verde, la chica que estaba a mi lado se encontró a alguien, un conocido o un amigo. “¡Has adelgazado un montón!”, le dijo él. “Y lo que me queda, miras mis caderas”, le respondió ella, señalando esa parte de su cuerpo.

Me acordé de mí. De cuando alguien me decía todo lo que había adelgazado y yo pensaba “qué bien, si me dicen eso es que voy por buen camino… Pero yo sigo a lo mío, sin creérmelo demasiado ni distraerme de mi objetivo. Ahora sí me estoy acercando a quien quiero ser”.

Ilusa de mí, aquello no tenía nada que ver con quien quería ser…

Cuando digo «aquello» me refiero a que cuanto menos pesas, más te gustas.

¿Qué tipo de autovaloración es la que depende de una báscula o de un espejo? Pues una irreal y venenosa, te lo aseguro.

Cada día que pasa te miras en el espejo, te ves fatal, te dices que eres horrible, te culpas, te exiges, te machacas… Y si coges medio kilo o te pegas un atracón puedes llegar a sentir incluso asco de ti misma.

Te comparas continuamente y no entiendes cómo otras personas te pueden decir que estás bien, crees que lo hacen para engañarte o incluso porque no quieren que te veas bien (¡ojo! respecto a esto opino que nadie debería hablar del cuerpo de otro, ni para bien ni para mal, porque muchas veces algo dicho con la mejor intención puede ser otra gota más a punto de colmar un vaso… La luz sólo puede estar en el interior de una misma, no en la boca de los demás).

Y evitas todo tipo de encuentros sociales en los que haya comida, por no sentirte mal, por no dar explicaciones y porque después es peor. Mucho peor.

Tu cuerpo se convierte en una especie de cárcel de la que, por más que lo intentas, no puedes escapar.

Esto que cuento pasó hace tiempo, aunque sus secuelas han seguido presentes hasta hace no tanto. Sí, de aquello no se sale de un día para otro.

En mi caso, hace poco que puedo decir que me quiero y me acepto tal y como soy. Y me siento infinitamente afortunada por ello, porque continuamente me encuentro a mujeres (y algún que otro hombre) que todavía no lo han conseguido. Que siguen sin quererse ni aceptarse como son. Y da igual la edad, no todas son quinceañeras, ni mucho menos. Les pasa a las de veinte, a las de treinta, a las de cuarenta y a las de más edad.

Ahora que entiendo y me doy cuenta de lo que me pasaba, es mucho más fácil ver lo que no ven ellas.

Este verano, por ejemplo, una chica de unos cuarenta y algo que estaba comiendo en una terraza a mi lado le contaba a su acompañante que “ayer pesaba dos kilos más y hoy dos kilos menos” y que no entendía como su peso variaba tanto. Él, mientras, le seguía la corriente en vez de decirle que para qué se pesaba todos los días o que estaba estupenda, que era lo que a mí me daban ganas de decirle.

Como a tantas otras mujeres con las que me cruzo o con las que trabajo en un proceso de Coaching para que mejoren su autoestima.

Decirles que lo que valen no depende de su cuerpo. De hecho, no tiene nada que ver.

Que pueden llegar a gustarse, sentirse bien y verse guapas con un par de kilos de más, en vez de varios menos.

Nos montamos la película de cómo tenemos que ser para que los demás nos quieran y nos valoren. Sentimos que sólo les gustaremos si somos así de perfectas. Pero esa imagen de perfección es tan poco real y está tan poco alineada con la persona que en realidad somos (y no me refiero por fuera, ahora estoy hablando del interior) que por ese camino es imposible que lleguemos a sentirnos bien. Aunque por fuera lo logremos, seguiremos sin estar bien…

Porque en realidad, cuando te pasa eso, tu cuerpo no es el problema. Es tan sólo es un síntoma. Como el humo lo es de que hay fuego o la fiebre de que estás enfermo.

Tu cuerpo es el blanco fácil. Lo primero a lo que atacar cuando no te quieres, no te valoras y no te aceptas, pero no sabes cómo cambiarlo.

Una vez más, tu cuerpo tan sólo está siendo el mensajero que refleja algo más profundo: una falta de autoestima, de aceptarte y de sentirte querida.

Y con el tiempo todo se vuelve borroso y ya no sabes distinguir:

¿Te quieres porque te ves guapa o te ves guapa porque te quieres?

En mi caso pasé de lo primero a lo segundo. Empecé a verme guapa porque me quise, por eso ahora me veo guapa cada día (unos más y otros menos, por supuesto), mientras que antes era al revés.

Pero la falta de amor hacia ti misma se prolonga mucho más allá de tu cuerpo. Se refleja en cómo te hablas, en cómo te criticas cuando haces o dices algo que juzgas incorrecto, y te llamas tonta y te dices que tenías que haber dicho esto o lo otro…

Lo juzgas todo. Juzgas también tu forma de ser y te machacas por ser demasiado introvertida, impulsiva, débil o lo que sea… Siempre con ese run run en la cabeza…

En esos momentos daría igual que fueras la persona más afortunada del mundo porque no serías capaz de darte cuenta. Estás ciega y no puedes ver.

No disfrutas de la vida, no vives tranquila y no te estás permitiendo ser feliz.

¿Te suena lo que estoy contando?

Este no pretende ser un post para ayudar a nadie a resolver lo que le sucede… algo así no se soluciona leyendo un post ni porque alguien te diga que la belleza está en el interior.

Mi única intención es que quien lo necesite se dé cuenta de que así no se puede vivir, de que eso no es vida y, sobre todo, de que se puede salir de ese infierno disfrazado de dieta permanente.

Sin nombres, sin etiquetas, sin te pasa esto o aquello.

Simplemente, que se puede vivir de otra manera. Que puedes vivir de otra manera.

Quererte, aceptarte y sentirte bien contigo misma, como eres, no como crees que quieres ser.

Y, desde esa aceptación, darle la vuelta a la tortilla…

Recuerdo que antes cuando me ponía un pantalón y no me valía me sentía fatal. Notaba muchísimo calor en la cara y en el cuerpo, sentía odio hacia mí misma, vergüenza y muchísima culpa… En cambio ahora, que no me vale ninguno de aquellos pantalones con los que me veía tan gorda, me veo bien. Me gusto, me acepto y ya no me culpo. Y alucino con pensar que antes me metía ese pantalón y me machacaba por no usar dos tallas menos…

Sí, se puede. Puede llegar un momento en el que haciendo un repaso consciente de ti misma, de quién eres y de cómo eres, con el aspecto físico incluido, te quieras, te aceptes y te sientas bien. Orgullosa, feliz y satisfecha contigo misma.

Lo importante es que sepas que la solución para llegar a eso no está en una báscula… Que el camino no es ese… Al contrario, esa es la consecuencia última de haber emprendido el camino para reconciliarte conmigo misma.

Como siempre, si quieres, me encantará que compartas conmigo tus reflexiones aquí debajo :-).

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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17 comentarios

17 comentarios
  1. Ana Mariño 18/02/2016

    «¿Te quieres porque te ves guapa o te ves guapa porque te quieres?»

    Gran pregunta para replantearse cada día al despertarnos…. me acordaré de ella..
    Tienes razón, no es fácil.. la sociedad en la que nos ha tocado vivir es demasiado visual, estética… pero, me acordaré de tu AUTO-pregunta
    Gracias por el post, como siempre. ;). Un abrazo

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/02/2016

      Ana, me alegro de que te haya gustado la auto-pregunta :-). Creo que es importante tener clara la respuesta. Incluso es esta sociedad que dices, en la que todos participamos un poco sin darnos cuenta, una puede llegar a verse guapa porque se quiere.
      Gracias a ti, como siempre ;-).
      Un abrazo

      Responder
  2. Ana 18/02/2016

    Totalmente de acuerdo! Nuestra mente, en ocasiones, es nuestro peor enemigo. En mi caso, para ganar peso me ayudó no querer pesarme en una báscula para siempre. No se si me importa, pero como no quiero que me importe, no lo hago.
    Para mi, ha sido peor la pérdida de autoestima. Han pasado muchos años y sigo luchando.
    Gracias Vanessa por este post y por tu final feliz. Sirve de mucho saber que se puede.
    Un abrazo!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/02/2016

      Me ha encantado, Ana. Decirle a tu cerebro qué es eso a lo que quieres que le de importancia y comportarte en consecuencia. «Si no quiero que el peso me importe, no voy a pesarme». Fue una decisión muy sabia, felicidades.
      Respecto a la autoestima, se puede recuperar, te lo prometo. Haz lo que necesites para ello :-).
      Un abrazo

      Responder
  3. Vilma 18/02/2016

    Hola Vanessa .
    Si me siento reflejada en este post…hace tiempo que dejo de frecuentar lugares por sentirme baja de autoestima.
    En la zona donde vivo hace mucho calor y siempre estoy con ropas que puedan tapar lo más posible mi cuerpo. Hace poco me dijeron: ¿no tenes calor con eso que tenes puesto? Y me sentí mal…yo reconozco que el juez interno mío es el mas cruel…
    ¿Tendrías ejercicios para yo pueda dejar de ser tan crítica y abrazarme mas? Besos y gracias

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/02/2016

      Vilma,
      A lo largo del blog, sobre todo en el apartado de autoestima, puedes encontrar consejos, pautas y reflexiones para dejar de ser tan crítica y abrazarte más. Yo con mis clientas de Coaching sí trabajo herramientas, técnicas y ejercicios para cambiar eso, pero en cada caso el método es diferente.
      Un abrazo

      Responder
  4. Rossana 18/02/2016

    El mundo laboral es duro en Chile . Para las mujeres ejecutivas aun mas. No solo debes demostrar que eres eficiente sino que también debes verte bonita, joven y ojalá delgada. Es una lucha constante porque no se noten los años ni los kilos demás. Es triste y no ayuda a aceptarse tal como estás.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/02/2016

      Muchas gracias por tu comentario, Rossana. Creo que es algo bastante generalizado en la sociedad occidental, en Chile, en España y en otros lugares. Lo que sí te digo es que, si en esa misma sociedad hay personas que han podido quererse y aceptarse, tú también puedes. Empezando por poner el foco en ti y en lo que tú quieres más que en los demás :-).
      Un abrazo fuerte

      Responder
    • m1fqld1 18/02/2016

      Rossana,
      Soy chilena y comprendo lo que sientes. Animo y disfruta de tu talento y belleza.

      Responder
  5. Lydia 18/02/2016

    Para mi es imposible verme lo suficientemente delgada. Siempre quiero más. Me esfuerzo pero el día que me relajo y cómo más de la cuenta me siento muy mal, con ganas de llorar. Me doy crema a oscuras para no verme el cuerpo. No sé cómo podría llegar a quererme y aceptarme. mido 1,65 y peso 54 kg

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 18/02/2016

      Lydia,
      Por lo que comentas te animaría a buscar a alguien que te ayude a aceptarte y a quererte. Muchas veces no lo podemos hacer solas. Yo también la busqué en su momento, y sin duda es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.
      Un abrazo muy fuerte,
      Vanessa

      Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 23/02/2016

      Qué chulo, me ha gustado mucho tu post. Muchas gracias por citar y compartir.
      Un abrazo fuerte y felicidades por tanto logro interior ;-),
      Vanessa

      Responder
  6. Lorena 27/02/2016

    Por circunstancias personales he estado tiempo sin leerte y tras leer este post he decidido volver a intentar no perderme ninguno porque son geniales , llenos de preguntas q te remueven por dentro y te re-sitúan por si en algún momento andas perdido por el camino.
    Yo algo se de la temática de este post y m quedo con que el cuerpo solo es el síntoma de algo que anda mal, animo a todo aquel que tenga este síntoma a estudiarlo porque se arregla se sale, se puede resolver, se es más feliz cuando se resuelve el desencadenante . Animo a todos a aceptarse a todos los niveles y enhorabuena Vanesa por tu post

    Responder
  7. Vanessa Carreño Andrés 12/05/2016

    Muchísimas gracias, Lorena. Qué lindas tus palabras y qué sabias tus reflexiones. Me alegro mucho de tenerte de nuevo por aquí :-).
    Un abrazo,
    Vanessa

    Responder

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