Las diez razones por las que sé que soy feliz

La felicidad es algo tan subjetivo como difícil de explicar, al menos para mí. Cada uno la vive a su manera: hay quien la anhela, hay quien no cree en ella, hay quien desconfía de los que la predican y hay quien afirma haberla alcanzado. En mi caso pasé del primer grupo al último.

Cuando comento que soy feliz hay quien me dice que no se puede ser feliz todo el tiempo, que él o ella es feliz a ratos, que su vida es demasiado complicada para estar siempre feliz, que nada puede durar eternamente.

Supongo que antes yo pensaba lo mismo. Si alguien me decía que era feliz y que yo también podía llegar a serlo, pensaba cosas como “ya, eso lo dices porque no sabes cómo me siento ni todo lo que me pasa”.

Seguramente, para darme cuenta de que yo también podía ser feliz, me habría servido que esa persona me contara su antes y su después. Que me pusiera ejemplos prácticos de cosas que habían cambiado en su vida y que le hacían darse cuenta que era feliz. Cosas que yo también podía alcanzar.

Por eso hoy, en uno de los post más personales que he escrito, he decidido compartir las diez razones por las que sé que soy feliz. Y digo diez por redondear, pero podrían ser muchas más :-).

1. Ya no necesito ni dependo de cosas externas. No necesito la aprobación de los demás o que ellos estén pendientes de mí. Ni tampoco dependo de que todo me salga bien ni de cosas materiales que antes suplían la felicidad que no encontraba dentro de mí (comprarme ropa que no necesitaba, por poner un ejemplo).

2. Ya no me culpo. No me culpo por lo que hacen los demás, no me culpo por lo que hago yo, no me culpo por no ser como ellos esperan, no me culpo por que no sean como yo espero, no me culpo por no gustarle a alguien, no me culpo por no hacer algo bien, no me culpo por tomar decisiones que no les gusten a los demás ni les culpo a ellos por las decisiones que yo no tomo. Antes me culpaba por todo y ahora no me culpo por (casi) nada y, si de mí dependiera, borraría esa palabra del diccionario.

3. Ya no me valoro por lo que los demás dicen de mí o por cómo me veo delante de un espejo. Sí, me he tirado toda la vida mirándome en los espejos de los escaparates, comiendo y sintiéndome mal después, pensando en cómo me quedaba algo, valorándome menos un día sólo porque me veía más gorda que el anterior o porque me había pegado un atracón…

Y cuento esto porque lo veo, cada día, en muchas de las mujeres con las que trabajo… Me alucina lo sometidas que estamos a la esclavitud de nuestro cuerpo. Arriba y abajo, como en una montaña rusa. Yo ya no. Ahora no me valoro por eso. Ahora me valoro cada día independientemente de que me vea más delgada o más gorda. Porque mi autoestima ya no depende de un espejo.

4. Ya no me altero por cosas que no merecen la pena. Ante situaciones que antes me llenaban de ira y de rabia, que hacían que me pusiera histérica, que le diera mil vueltas y que no fuera capaz de pensar en otra cosa, ahora mantengo la calma y no me altero. Relativizo y diferencio lo importante de lo superfluo.

Por ejemplo, recuerdo hace unos meses en un hotel de Oporto en el que nos cargaron a la cuenta un concepto que ya habíamos pagado en mano. Cuando no conseguíamos que lo entendieran, respiré, me di cuenta de que obsesionarme o enfadarme no solucionaba nada y seguí disfrutando del fin de semana. Hace años eso habría sido impensable para mí.

5. Ya no camino por la calle con miedo ni sintiéndome inferior. Antes iba envuelta en mis pensamientos, llena de angustias y temores. Sin mirar a nadie a la cara por vergüenza, por miedo o por lo que pudieran pensar de mí. Ahora, en cambio, camino mirando al frente, mirando a las personas a los ojos, incluso sonriéndole a alguien de vez en cuando. ¡A veces ni me reconozco!

6. Ya no me exijo ni me machaco por no ser perfecta. Ya no corro ni tengo prisa. Ya no me pasa nada por dejar algo para otro momento… Por ejemplo, ahora aunque tenga muchísimo trabajo, paro a mi hora y me voy a nadar. Antes no era capaz de dejar algo a medias ni de irme si tenía mucho trabajo pendiente. Ahora elijo, sé cuáles son mis prioridades, sé lo que necesito y lo que me viene bien y lo hago. Porque ahora me cuido como cuidas eso que quieres.

7. Ya no pierdo el control sobre mí misma por lo que digan, hagan o piensen los demás. Antes, cuando alguien decía o hacía algo que me molestaba mucho o que consideraba como un ataque o una falta de respeto, sentía una necesidad loca de responderle. Esa pulsión por contestar a las críticas y a los juicios de los demás ha desaparecido. Ya no tengo ese “¡¡¡que no me puedo aguantar!!!”. Ahora lo que dicen los demás se queda con ellos, yo ya no lo cojo. Ya no dejo entrar en mi casa a cualquiera y ya no necesito tener la razón para sentirme bien.

8. Ya no salgo mal en todas las fotos. Sí, antes pocas veces salía bien en una foto. Y no era sólo por estar buscándome todos los defectos. Era sobre todo por lo que pensaba mientras me hacían la foto: “no vas a salir bien, te miran, sonríe, qué horror…”. Notaba la mandíbula tensa y era incapaz de sonreír sintiéndolo. Ahora, como le he contado tantas veces a María ;-), la sonrisa me sale natural. Ahora es de verdad. Por fin, después de tantos años, mi sonrisa es auténtica porque ya no tiene un diálogo interno detrás.

9. Ya no me grita mi cuerpo. Antes, sin que yo me diera cuenta, me alertaba de mil formas de que algo no iba bien: resfriados continuos, una piel supersensible, dolores de espalda, continuos desarreglos hormonales y una regla que brillaba por su ausencia. Ni rastro queda de todo eso, y ni me acuerdo de la última vez que tuve un resfriado.

10. Ya no dejo de ser feliz por estar triste. ¡Claro que no! La felicidad no es incompatible con el resto de emociones, la felicidad está por encima de todo eso. Ahora si estoy triste, o desbordada, o melancólica, o cansada, o enfadada, o lo que sea, sigo siendo feliz. Puede que en ese momento no me sienta bien, pero eso no cambia lo que siento en lo más profundo de mí. No, ahora ya no deja de ser verano porque haya tormenta en agosto.

En realidad son muchas las cosas que ya no me pasan. Como que ya no siento envidia por la felicidad de los demás porque ya me he atrevido a buscar la mía. Y, gracias a eso, he dejado de esperar. De esperar a algo para empezar a vivir, para empezar a disfrutar, para empezar a quererme, para empezar a ser feliz.

Ahora ya he encontrado todo lo que necesitaba.

¿Y tú? ¿Qué hace que te des cuenta de que eres feliz? ¿O de que no lo eres? Puedes contármelo en los comentarios.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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25 comentarios

25 comentarios
  1. Rocío 05/11/2015

    Guau!!! Qué maravilla, Vanessa. Resumo visualmente tu post imaginando que un día miraste todas esas cargas que te machacaban por dentro y por fuera, viste lo inútil que era continuar cargándolas y las tiraste por la ventana, al grito de: ¡a la mierda! Y saliste a caminar a la calle, ligera y sonriente, descubriendo una nueva forma de mirar al mundo nuevo. Enhorabuena.

    A mi manera, mucho más pausada (de «pause»: acción/parón, acción/parón), siento que yo también hago mi camino. Destaco mi consciencia para ver que todas esas cosas que me apartan de la felicidad las elijo yo. Es mi ELECCIÓN. Así que voy elegiendo cosas nuevas y descartando el viejo modelo 😉

    Gracias por compartir tu sabiduría vital basada en la experiencia, me resulta tan enriquecedor siempre.
    Rocío

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/11/2015

      Me ha encantado tu descripción visual, querida kinestésica ;-). A tu manera, que tú sientes como más pausada, nunca dejas de avanzar, porque cuando no haces, sientes, observas, tomas conciencia, digieres… Todo eso también es caminar. Saber que todo es elección tuya y que puedes elegir lo que quieres y descartar lo que no quieres también es caminar. Curioso que yo eso lo aprendiera princialmente de ti.
      Gracias también a ti por guiarme entonces, ahora y siempre.
      Un abrazo largo y cariñoso,
      Vanessa

      Responder
  2. Teresa 05/11/2015

    Gracias Vanessa, gracias por ayudarme a «darle la vuelta al calcetin» que era mi vida . Como yo quiero que sea, como yo la siento. Estoy aprendiendo a ser feliz. No es fácil, pero hoy sé que es posible. Mil gracias de nuevo. Teresa

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/11/2015

      Qué bonito Teresa, me ha encantado y emocionado tu comentario. Muchísimas gracias por lo que he sentido al leerlo.
      Como tú quieres que sea, como tú la sientes, siempre es posible. Día a día tú puedes ir haciéndolo más real, por ti y para ti.
      Un abrazo muy fuerte,
      Vanessa

      Responder
  3. CRISTINA 05/11/2015

    Qué bonito Vanessa!!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/11/2015

      Muchas gracias de corazón, Cristina. Un abrazo

      Responder
  4. Paula Morales 05/11/2015

    ¡¡Felicitaciones Vanne!!, éste post es tan importante como los que has publicado anteriormente, lograr estar siempre feliz no es fácil. Te cuento que estoy en ese proceso , muchas gracias por compartir tus herramientas, pues eso me ayudará mucho más.

    Un fuerte abrazo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/11/2015

      Muchas gracias, Paula. No importa si es fácil o difícil, lo importante es si lo quieres o no lo quieres. Yo lo quería con todas mis fuerzas, lo necesitaba para poder sobrevivir. Creo que eso fue la causa de todo lo que conseguí :-).
      Un abrazo fuerte

      Responder
  5. marijose 06/11/2015

    Jolin,cuando leo esto y veo que lo lograste,me imagino ami un dia pudiendo salir también de todo esto que nos atrapa,yo creo que tengo los diez puntos y algunos mas pero leer lo que expresas y sentir lo facil que lo haces me das valor para yo darme el empujón que necesito.Muchas gracias por ayudarme con tu experiencia

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/11/2015

      Qué bien, Mari Jose. Aprovecha ese empujón y ese valor para hacer algo que te permita empezar a cambiar. No sé si para mí fue fácil, pero desde luego no fue difícil. Creo que lo más importante es que tengas claro que quieres conseguirlo. Después todo irá saliendo. Y si no lo consigues sola estaré encantada de ayudarte.
      Un abrazo

      Responder
  6. mónica sendín 16/11/2015

    Si soy feliz y me han ayudado los demás, unas veces con sus críticas, con sus contestaciones fuertes y …, también yo misma dejando de exigir a los demás ciertas respuestas a mis actitudes (lo que veía negativo en los demás en realidad me estaban ayudando); ahora vivo en paz y en armonía conmigo misma, pero siempre quedará dar el último raquetazo del «Triunfo», es señal de que vivo en la pista para conseguir el triunfo; requiere músculo interior, tengo mi propio gimnasio.
    Una vez mas gracias por ayudar a estar en la pista de juego.
    Un gran abrazo Mónica

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 17/11/2015

      Qué buen partido estás jugando, Mónica. Se nota que creces y aprendes mucho con cada golpe que das y que te dan.
      No sé si alguna vez se da el último raquetazo. Más bien creo que, viviendo en la pista, llega un momento en el que en vez de triunfar ya sólo quieres divertirte y sentirte bien. Y entonces es cuando has triunfado… Así lo veo yo :-).
      Un gran abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • mónica sendín 19/11/2015

        ¡¡¡¡¡¡¡¡ OLÉ !!!!!!!!!!!, MUY BUENO, GRACIAS

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  7. viannessa encarnacion 20/06/2016

    Eso me ayudará mucho, gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 21/06/2016

      Muchas gracias a ti por comentar.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. muchoamor6 17/09/2016

    No nos queda otro remedio que ser feliz. Ser infeliz no lleva a nada.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 19/09/2016

      Muchas gracias por tu comentario :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. marctc2332 k 09/02/2017

    Empiezo leyendo el texto con un esbozo de sonrisa y termino de leerlo con lágrimas en los ojos, casi llorando a moco tendido.
    Me he sentido totalmente identificada, parecía que era escrito por mí, explcando la positiva transformación de mi persona en mi persona en mi propia vida. Absolutamente emocionada. He visto mi vida reflejada en este post. Me quedo con un dulce recuerdo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 09/02/2017

      Cómo me alegro… De este post creo que no me lo había dicho nadie y me encanta que alguien se pueda sentir identificado. Muchas gracias por compartirlo, me alegro mucho de que tú también lo sepas ;-).
      Besos y sonrisas,
      Vanessa

      Responder
  10. Gloria 15/01/2018

    Muchas gracias por ese post, de verdad que es de gran ayuda para mí. He ido notando muchos cambios en mi forma de ser. Quiero llegar a ser esa persona que puede dar mucho a los demás y dejar una huella por cada camino que ande, y esa huella debe ser buena. Me encanta mucho leer cosas que aporten en mi vida y me hagan mejor persona y esta es una gran oportunidad. Gracias Vanessa.

    Responder
  11. Pepa López 26/10/2018

    Alguien de verdad os creéis estas cosas? Que se puede ser feliz aunque tengas otras emociones? De verdad? Pues sinceramente que manera de querer autoengañaros. Qué manía con querer siempre ser feliz y pintar un mundo ideal que no existe. Ser feliz mientras asesinan, muere gente de hambre, maltratan y asesinan animales? De verdad? Pues yo no soy feliz, y no me avergüenzo de ello. Soy un ser humano y siento todo lo que sienten los seres humanos. Alegría, tristeza, dolor, infelicidad, felicidad, impotencia, frustración, etc…. Pretender algo no es conseguirlo y desde luego, las circunstancias importan y mucho. O es lo misma una persona sana que una enferma? Una pobre que una rica? Una con trabajo que una sin trabajo? Una sola o una con familia? Y eso de poner una máscara al dolor, no es felicidad es autoengaño puro y duro. Y ya, ahora me vendrán con es que si uno es negativo…. Otro cuento chino…..

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 27/10/2018

      Muchas gracias por compartir, Pepa.
      Este post es uno de los más personales y auténticos que he escrito, y todo lo que hay en él era tal cual cuando lo escribí.
      Yo también siento un montón de cosas diferentes. Ahora mismo, por ejemplo, estoy pasando por la tristeza más profunda de mi vida. Sin máscaras ni anestesis, me estoy dando permiso para sentir el dolor más grande de mi vida. Y a pesar de ello soy feliz. Por debajo de esa tristeza infinita, soy feliz, felicidad de la buena, de la profunda, de la que no tiene nada que ver con lo que te pasa, sino con ser quien quieres ser. Y cada día veo a personas enfermas, pobres y/o solas que también lo son (al igual que veo a personas sanas, con dinero y con una gran familia que no son felices). Y eso es fruto de un largo camino interior que no tiene nada que ver con las circunstancias, sino con sentirte bien contigo mismo.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  12. Arnol 01/06/2020

    Hola, quería decir que entré a este post porque soy feliz y estaba tratando de saber el por qué. Sé que no soy feliz gracias a los 10 puntos del post, lo que sí sé es que soy feliz y que esas cosas me pasaron. Creo que la felicidad está en la tranquilidad que le das a tu mente o en estar tranquilo con que estás haciendo las cosas bien.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 02/06/2020

      Muchas gracias por compartir, Arnol. La felicidad es algo subjetivo, diferente para cada uno en función de sus valores y sus experiencias. Me alegro mucho de que te sientas esa felicidad en ti.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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