Diez señales de que una relación es tóxica

Relación tóxica - pareja

¿Cuáles son las señales de que una relación es tóxica?

Con quien sea. Con una pareja, con tu padre, con tu madre, con un hermano, con un jefe, con un amigo… ¿cómo saber que se trata de una relación tóxica?

Lo primero, y el principal motivo de escribir este post, es que nadie debería permitir una relación en la que no se sienta bien. Y, en mi opinión, da igual quién sea la otra persona. Desde el amor a uno mismo, jamás deberíamos consentir que una relación nos genere malestar.

Tendríamos que poner límites la primera vez que eso pasa. Y, si la cosa no cambia, avisar a la otra parte de que, por nuestro bienestar emocional, vamos a poner distancia en esa relación. Incluso si es un familiar cercano, pero con muuuucho más motivo si se trata de un amigo, una pareja o un compañero de trabajo. Quien sea.

Pero claro, para poner límites o poner distancia primero necesitas darte cuenta de que esa relación es tóxica para ti. Y muchas veces no nos damos cuenta, en parte porque hay personas que han convivido desde niños en relaciones tóxicas y lo han normalizado, y en parte porque nos falta autoestima.

Por eso en este post quiero contarte las diez señales de que una relación es tóxica para ti.

Pero antes quiero aclarar algo: no es lo mismo maltrato que relación tóxica. Desde luego que toda relación con maltrato, físico o psicológico es toxica, pero no en toda relación tóxica hay maltrato.

Puede ser que dos personas hayan aprendido a relacionarse de una forma tóxica sin llegar a un punto de maltrato. Por ejemplo, si han establecido una dinámica de queja, o si uno siempre está a la defensiva, o si uno es muy controlador, o si uno se ha colocado en un rol protector paternalista con el otro… Hay muchos patrones que hacen que una relación sea tóxica, sin necesidad de que esas personas sean tóxicas para otros.

Dicho esto, vamos con las diez señales que te indican que una relación es tóxica:

1.La señal más importante y definitiva es que tú no te sientas bien en esa relación.

Ya sea por cómo te trata esa persona, o por cómo es, o porque sus valores son muy diferentes a los tuyos, o por lo que sea, la cosa es que te hace sentir mal. Lo pasas mal, te obsesionas, sufres, te angustia, te preocupa, te crea ansiedad, te entristece, te frustra, le das mil vueltas, y sigues sin sentirte bien.

Algo que es toxico para ti es algo que te sienta mal. Y aunque sólo lo sea en algunos momentos y en otros no, sigue siendo tóxico para ti.

2.Tu autoestima se merma en la relación.

Cada vez te sientes más incapaz, impotente, insegura, chiquitita… Puede ser que llores a menudo, o que te bloquees, o que te sientas mal cada vez que ves a esa persona…

Puede ser que, por miedo al conflicto, no te atrevas a poner límites, y que cada día que pase te sientas más insegura y menos capaz de ponerlos.

Puede ser que ya no sepas qué hacer para que la relación funcione, que te preguntes si es culpa tuya, si es que no sabes relacionarte, si es que no lo estás haciendo bien, si es que no eres suficiente

Cuando una relación es tóxica y no hacemos nada para salir de ahí, eso nos va minando la autoestima. Porque si la relación es difícil y tú te haces responsable y te esfuerzas un montón, pensando que así tal vez funcionará, y luchas y luchas, pero no cambia nada, cada vez dudarás más de ti. Y, a más tiempo pase, peores serán las consecuencias para tu autoestima.

Así es como muchas veces, porque esa relación ha hecho que dejemos de valorarnos y de sentirnos capaces, caemos en el autoengaño de creer que nuestro bienestar depende de que funcione. Como la pescadilla que se muerde la cola.

3.Discutis siempre por lo mismo (o no discutís porque tú te callas).

La relación es un continuo de quejas, reproches y desgaste.

Y la única forma de que no discutáis es que tú te calles. Así que te esfuerzas mucho para que no te afecte lo que hace o dice esa persona, o cómo es, o cómo te trata.

Y cada vez que hay un conflicto te quedas dolida y sientes que no te entiende, no te respeta o no te deja ser tú misma.

4.Para que te sientas bien el otro ha de cambiar, porque tal y como es te resulta imposible sentirte bien.

De esto, de querer que el otro cambie, ya hablé en este post sobre la pareja.

El estar pendiente de lo que hace el otro, dependiendo de lo que haga para sentirte bien o no, esperando que de alguna forma te demuestre que te respeta, o que eres importante para él o ella, o que te valora, nunca funciona.

Las personas no cambian porque otro quiera que cambien. Ya sea que quieras que te trate mejor, que sea más de esta manera o más de aquella, si alguien no ha cambiado su comportamiento la primera vez que se lo has pedido, difícilmente lo va a hacer.

Así que vale ya de estar con alguien necesitando que cambie para sentirnos bien. Si es una pareja o un amigo, elige a alguien que te guste como es, no a una persona muy diferente a ti o con unos valores que no encajan con los tuyos. Y si es un familiar o un jefe, acepta que esa persona no va a cambiar y decide lo mejor para ti.

Y, sobre todo, cambia tú. Cambia lo que estás haciendo y tu manera de responder a lo que esa persona hace, y empieza a poner límites.

Deja de querer adaptarte a algo con lo que no te sientes bien. Tú no eres culpable de que no te guste su forma de ser o de que te sientas mal con determinadas actitudes o comportamientos. Simplemente es que esa persona no encaja contigo.

5.No te sientes bien tratada por esa persona.

No te sientes cuidada, ni valorada, ni apoyada, ni querida, ni importante para esa persona.

No te respeta, te critica, te juzga, te menosprecia, te miente, te esconde cosas o no cumple con promesas que te hizo y que son importantes para ti.

Sientes que es egoísta, que no se sacrifica por la relación o que no está cuando le necesitas.

Te trata de una forma cruel, o con indiferencia, con amenazas o de alguna manera que sabe que te hace daño.

Incluso puede ser que intente manipularte y hacerte responsable a ti de lo que pasa en la relación, para que te sientas culpable, y sin hacerse responsable de nada.

Todo esto, y cualquier tipo de maltrato, rompe la confianza entre dos personas. Y donde no hay confianza, no puede haber una relación sana.

Como dice Walter Riso, “no importa cuánto te quieren sino cómo lo hacen”. Y que no te quepa duda de que alguien que te quiere y te respeta nunca hará nada que te pueda hacer daño ni permitirá que sufras. Y, si en algún momento se equivoca y te hace daño, sentirás que lo siente y jamás volverá a repetirse.

O puede ser que seas tú quien se equivoca, pero tampoco entonces sentirás que esa persona te está tratando mal. ¡Recuerda que nada de lo que tú hagas justifica que otro te trate mal!

6.No puedes ser tú en la relación.

Una relación sin duda es tóxica cuando para que funcione tienes que dejar de ser tú. Cuando tienes que dejarte de lado, olvidarte de lo que te gusta, de tus necesidades, de cómo eres, y adaptarte al otro para que estéis bien…

Es la otra cara de la moneda: cuando el otro no te acepta como eres y no te deja ser tú.

Cuando te dice cómo tienes que ser, lo que tienes que pensar, lo que tienes que decir, lo que tienes que hacer, ¡incluso lo que tienes que sentir!

Cuando no puedes hacer lo que te apetece ni dirigirte hacia el tipo de vida que deseas porque el otro te hace creer que tienes un problema.

Por ejemplo, si a ti no te gusta salir y la otra persona te dice que eres una aburrida.

O si te controla o te exige que se lo cuentes todo como si tuviera que darte permiso para hacer algo. Lógicamente, no te sentirás libre en esa relación.

Si tienes que cambiar y convertirte en lo que el otro espera de ti para que la relación vaya bien, sin duda es que no está respetando tus valores y tu forma de ser.

Pero lo que hace aún más tóxica la relación es que tú permitas eso y no pongas límites.

Que te calles por no discutir. Que te sientas mal por ser como eres, que dudes de ti, que te preguntes si es que eres demasiado tal o demasiado cual, y que te sigas esforzando por complacer al otro.

Que te quede claro: no te merece quien no es capaz de aceptarte tal y como eres. Y si todavía no lo sientes así, es que te falta amor a ti misma.

7.No puedes poner límites.

No puedes comunicar lo que sientes, expresar lo que te molesta o decir lo que necesitas libremente, porque la otra persona no te deja.

Si dices algo, si quieres expresar algo, te corta o no te escucha o te dice que es culpa tuya y que deberías ser más tal o más cual. Así que terminas permitiendo un trato que no quieres, en parte por temor a las consecuencias, en parte porque no has aprendido a poner límites.

A muchas personas, entre las que me incluyo, no nos enseñaron a poner límites, o incluso nos enseñaron justo lo contrario. Por ejemplo, en mi caso de pequeña me decían que había que callarse para que el otro no se enfadara o se molestara. Y que si era demasiado agresivo o me faltaba al respeto tenía que dejarle, que era su forma de ser.

Este tipo de enseñanzas, tan tóxicas como frecuentes, pueden ser las que hacen que después te sientas culpable cuando le pones límites a alguien.

Así que trabájate la culpa, reconócete el derecho a ponerlos y ten por seguro que alguien que merezca tu cariño aceptará y respetará tus límites, aunque no le gusten, y no te dejará de querer por ello.

8.La relación no te suma, más bien te resta.

Muchas veces, por miedo a estar solos, nos conformamos con pedacitos de cariño. Con personas que nos dan un 5 y después nos quitan un 7, con lo que la relación resta mucho más que suma.

A veces lo permitimos porque elegimos creer lo que más nos conviene (con tal de no soltar esa relación). Miramos al 5 que nos dan, o a las palabras que nos dicen, y nos olvidamos del 7 que nos quitan. Pero, como nuestras necesidades no están siendo satisfechas y creemos que dependemos del otro para satisfacerlas, empezamos a mendigar, a suplicar, a arrastrarnos y a rogar para que nos den una pizquita de amor.

¿Qué ha pasado? Que le acabamos de entregar al otro el poder de la relación. Que al no irnos y seguir esperando, le estamos diciendo que nuestra felicidad depende de que nos quiera, por encima incluso de nuestro amor propio. Sin darnos cuenta de que nunca vamos a recibir lo que necesitamos de alguien a quien tenemos que suplicárselo para que nos lo dé…

Por ejemplo, recuerdo a una coachee que llevaba unos meses saliendo con un hombre y él no le había presentado a nadie de su círculo. Ella se sentía insegura, no sabía el motivo, y cuando tenía la oportunidad le sacaba la conversación. “Igual para él esto es lo normal”, me decía.

“¿Y tú cómo te sientes?”, le pregunté. La respuesta fue que no se sentía bien, que sentía que la escondía, que no era importante para él y que ella quería a alguien que estuviera encantado de llevarla a todas partes. Entonces, al darse cuenta de esto, pudo hacerse responsable de su felicidad, en vez de que dejar que siguiera dependiendo de otra persona.

9.La relación va y viene a rachas y temporadas.

Estos se da sobre todo en las relaciones de pareja, esto de que lo dejan y se vuelven a ver, y discuten, y lo dejan, y lo tienen claro, pero después siguen hablando, y quedan, y vuelven a estar juntos, y lo vuelven a dejar, y lo vuelven a tener claro, pero vuelven… y ya han perdido la cuenta de las veces.

Pasa sobre todo en las parejas, pero también puede darse en otro tipo de relaciones.

Y siempre es porque hay algún tipo de enganche y de relación tóxica, porque en una relación sana puede haber un distanciamiento puntual, pero no se termina y se retoma cada dos por tres.

10.No hay un equilibrio en el que los dos dais y recibís a partes iguales.

Cuando estás en una relación tóxica es muy habitual sentir que sólo remas tú. Que das más y que cuando pasa algo tú te esfuerzas más porque se solucione, por hacerlo mejor y porque estéis bien.

En cualquier tipo de relación (tal vez con la excepción de padres e hijos) tiene que haber una compensación entre lo que das y lo que recibes. De ahí que, en mi opinión, eso de darlo todo en una relación, que dicen algunas personas, es un gran error y una clara falta de amor a uno mismo. Ninguna relación puede ser sana si una de las dos partes lo da “todo”, ya sea porque no pone límites, porque se olvida de sus deseos y necesidades o porque deja de lado a su gente para volcarse en la relación…

Por supuesto que cada cual es libre de entregarse y dar lo que le apetezca, pero por lo menos que sea recibiendo a partes iguales.

No puedes sentirte bien en una relación en la que no hay un equilibrio entre lo que das y lo que recibes. Y desde luego que no puedes querer a alguien a quien das pero que no te devuelve. Eso que sientes pueden ser muchas cosas, pero no es amor. El ser humano solo puede amar cuando recibe, y si deja de recibir, deja de amar.

Y hasta aquí las diez señales de que una relación es tóxica.

Si al leerlas te has dado cuenta de que esa relación en la que estabas pensando es tóxica para ti, recuerda que la situación sólo podrá cambiar si tú asumes tu responsabilidad de que cambie.

Si en una relación no te sientes bien, si te das cuenta de que es tóxica para ti, pero sigues ahí, por miedo, porque te sientes culpable, porque crees que necesitas al otro o por lo que sea, y a ratos quieres soltar, pero no eres capaz, lo más probable es que se haya convertido en una relación dependiente.

Si no lo fuera y tu autoestima fuera sana, pondrías límites o distancia de por medio. No seguirías en una relación que es tóxica para ti porque te querrías, querrías lo mejor para ti y te alejarías de lo que te hace daño.

¿Qué me dices? ¿Te has sentido identificada con alguno de estos puntos? Si es así, me encantará que me lo cuentes en los comentarios aquí debajo. ¡Prometo responderte!

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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17 comentarios

17 comentarios
  1. Anonymous 29 04/06/2020

    Enhorabuena Vanessa, por otro articulo espectacular!
    Al principio de la cuarentena decidí dejarlo con «mi novio», ya que era una relación boomerang (según la explicación que él daba a las otras chicas que intentaba ligarse mientras seguía conmigo).
    Lo pongo por escrito, por si a alguien le puede servir mi experiencia: si una relación se deja, pero vuelve en un mes o en un par de semanas, porque por arte de magia los dos se dieron cuenta que se echan de menos, personalmente creo que se debería coger con pinzas ese «echar de menos».
    A veces no se trata de eso, sino que somos seres de costumbres, y nos hemos acostumbrado a ciertos hábitos con esa persona.
    Pero si una relación se ha dejado de banda en poco tiempo, os aseguro que a la tercera no va la vencida, ni a la cuarta, y tampoco a la quinta en mi caso. 😆
    Os animo a buscar en vuestro interior, porque si es una relación tóxica, lo vais a notar. El malestar con una misma se nota, ¡y mucho! La ansiedad, irritabilidad sin motivo aparente, creer que puedes dar más, cambiar tú para que así «la relación funcione». Y no, no funciona porque quizás sois dos personas muy distintas o buscáis cosas diferentes (como fue mi caso).
    Muchos ánimos a l@s que estáis pasando por algo así, ¡y recordad que solo tenemos una vida! ¡Hay que vivirla al máximo y ser felices pudiendo compartirla con personas que se lo merecen de verdad!

    Un abrazo Vanessa!
    PD: Me encantan tus publicaciones!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/06/2020

      Guau, qué maravilla, mil gracias por compartir tu experiencia. Es un ejemplo maravilloso que estoy segura de que servirá a muchas personas, totalmente de acuerdo con todo lo que dices. Así es, cuando dos personas lo dejan, pero después se echan de menos, suele ser una señal de que hay un enganche emocional. Y seguirá sin funcionar, volverán a llegar al mismo punto, una y otra vez. Si dos personas de verdad están bien juntas, ni se plantean dejar la relación.
      Felicidades por estar andando así de bien tu camino, y me alegro mucho de que te gusten mis post.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Pablo 04/06/2020

    Gracias Vanessa por ayudar, compartir y dar claridad a las personas que están desorientas, atormentadas, asustadas, confundidas. Está claro que eso es lo que me está pasando a mí y creo que muchos tendrán las mismas o similares sensaciones. Tengo 53 años y recién ahora estoy aprendiendo a quererme y ayudarme a ser feliz !!! Nunca escuche a mi corazón, a mi alma y fui enfermando a tal punto que se me cruzaron pensamientos muy feos. Gracias a dios hay gente que está dispuesta a ayudar a sanar vidas, a dar oportunidades. Gracias nuevamente y estaré atento a lo que mi alma me pida.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/06/2020

      Hola Pablo,
      Así es, muy bien dicho eso de que muchos tendrán las mismas o similares sensaciones. Hay personas que tienden a creer que lo que les pasa a ellas no le pasa a nadie más, que son bichos raros. Y es todo lo contrario, las personas compartimos los mismos miedos, inseguridades y creeencias limitantes. Quien está a tu lado sin duda siente lo mismo o algo muy parecido a lo que sientes tú, aunque no lo diga.
      Y no importa cuántos años tengas ni cuándo empieces a escucharte, lo importante es que hayas dado el paso y lo estés haciendo. Enhorabuena por ello.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Linda 04/06/2020

    Me encanta!! Sos tan precisa, y voy a seguir leyendo cada uno de tus post

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/06/2020

      Muchas gracias, Linda. Espero que los disfrutes mucho :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Barb 05/06/2020

    Vanessa hermoso tu post, ¡qué maravillosa manera de ayudar! Hace poco decidí dejar de ver a una persona con la que me sentía así como en casi todos los puntos que mencionaste. Desde que nos conocimos, hace apenas unos meses y a pesar de que me gustaba, nunca me sentí segura de avanzar con él. Desde el primer momento sentí que me intimidaba, me hacia sentir intranquila y como estaba pasando por un momento digamos triste, pensé que tenía inseguridades que no me estaban permitiendo disfrutar con él y de conocerlo, pero luego cuando quiso dar más pasos como: vivir juntos, para lo que yo no me sentía preparada y por lo que le dije que NO, comenzó a decirme que estábamos muy bien hasta que yo dañé las cosas. Luego pasamos al punto de sólo compartir momentos, hablar y lo que la cuarentena nos permite, yo siempre con ese sentimiento de culpa pensando que cosas pude haber hecho mejor para que estuviéramos bien. Él dejó de mostrar interés y a tratarme con más distancia cada vez pero sin dejar de llamar o escribir, y aunque me dijera a mi misma que es sólo alguien que escribe como un amigo cualquiera, que no tenía porque cortar comunicación, que sólo debía comenzar a verlo como un amigo cualquiera, no podía dejar de sentirme mal y de sentir que me afecta, que no es un amigo cualquiera y que lo que dice o no dice me da mil vueltas en la cabeza. He decidido poner distancia total porque siento que estoy cayendo en eso de conformarme con lo poco que me da y que, además, si no me siento bien eso debería ser razón suficiente para poner distancia. Supongo que tal vez un día lo veré como a una persona cualquiera y hablar con él ya no me afectará, pero creo que ahora marcar distancia es lo mejor, pero ¿es normal que me sienta triste?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/06/2020

      Hola Barb,
      Muchas gracias por tus palabras. Es un muy buen ejemplo el que compartes, has sido muy valiente y has actuado desde el amor a ti misma, porque cuando alguien te quiere bien no te hace sentir culpable con sus palabras. Así que felicidades. Y el contacto cero me parece la mejor opción. Que por supuesto que es normal que te sientas triste, claro que sí. Estás haciendo un duelo de una relación en la que habías puesto expectativas y, aunque lo hayas decidido tú y sepas que es lo mejor para ti, es lógico que te sientas triste. Déjate sentirlo y sigue caminando que, por lo que cuentas y en mi opinión, lo estás haciendo muy bien.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
      • Barb 06/06/2020

        Muchísimas gracias Vanessa, es increíble como tus palabras pueden ayudar tanto. Muchas gracias.

        Responder
  5. Samanta 05/06/2020

    Hola, pues bien, no sólo las relaciones tóxicas son de pareja. Estaba envuelta en un círculo de 5 amigos incluyéndome, bastante mal, al grado de que saque la peor versión de mí, golpeando a uno de ellos, que obviamente era con quien yo salía en secreto a voces. No me gusto para nada mi forma animal de reaccionar a mi incomodidad y desprecio por mí por seguir en una relación de amigos donde no era feliz. ¡Donde me permití muchas cosas por temor a ya no tener amigos! ¡No me han vuelto a siquiera preguntar como estoy! ¡Vaya amigos fuimos!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/06/2020

      Hola Samanta,
      Así es, la relaciones tóxicas se pueden dar en cualquier ámbito. Espero que lo que has vivido te haya servido para aprender de ti y conocerte mejor, y desde aquí avances a una mejor versión de ti misma.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Montse 05/06/2020

    Gracias Vanesa, me encanta todo lo que escribes y este artículo tiene mucha razón. Yo hay algunas de mis relaciones amistosas en las que llego a sentirme mal por que no se enfanden, no soy capaz de decirles lo que siento y en las que me hacen sentirme mal. Muchas veces se aprovechan de lo mínimo que te vean mal para que te sientas mal, claro sé que es porque lo permito, porque dejo que me afecten los comentarios que me hacen. A veces pienso que a lo mejor soy yo que he llegado un punto que me gusta estar más sola. O con mi marido y mis hijos, y me he ido cansando mucho de las amistades, pero porque te vas dando cuenta que mucha gente sólo se mueve por interés. Gracias Vanesa, creo que psicologicamente me encuentro mal y la verdad que no sé ni qué hacer.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/06/2020

      Muchas gracias, Montse. Es importante que aprendas a quererte y a respetarte a ti misma, para que también te quieras y te respetes antes los demás. Cuando no es así una de las posibles consecuencias es que nos alejamos de los demás, que preferimos estar solos para evitar ese malestar que nos crean nuestras relaciones. Es normal, no es nada raro lo que te pasa, y simplemente te habla de algo que necesitas trabajar en ti :-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Mar 05/06/2020

    ¿Y si resulta que tú eres la persona tóxica?

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 05/06/2020

      Hola Mar,
      Pues si has tomado consciencia de ello ya has dado el primer paso. El segundo sería aceptar con humildad que hay algo en ti en lo que necesitas trabajar. Y el tercero hacerte responsable de ti misma y trabajarlo, para aprender a respetarte a ti misma, y desde ahí poder respetar a los que te rodean.
      Todos podemos ser personas tóxicas para alguien, pero no todos lo reconocemos, así que felicidades.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  8. Mila 05/06/2020

    Hola Vanessa!! Encantada y feliz de poderte leer y haberte encontrado!!.
    He estado bastantes veces rodeada en mi vida de estas relaciones tóxicas y la más grande espero que pase pronto y se me haga corta.
    Espero poder decir un día como Pablo, que me siento libre y puedo decir lo que pienso y siento sin miedo, y centrarme en mí y en quererme un poco.
    Un beso enorme
    Mila

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/06/2020

      Muchas gracias, Mila. Cuando algo se repite en nuestra vida es importante echar un vistazo a nuestro interior y ver si hay algo que necesitamos cambiar. Recuerda que el camino siempre es hacia el amor a ti misma ;-).
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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