Las (catorce) mentiras que te cuentas para no dejar a tu pareja

No dejar a tu pareja - hombre y mujer

Cuando estás bien con tu pareja lo sabes y lo sientes. Cuando la relación te nutre y te aporta alegría, paz, tranquilidad, ilusión y motivos para estar en ella, no tienes ninguna duda.

¿Y cuando no estás bien? ¿Qué pasa cuando no estás bien con tu pareja, pero vas tirando desde el miedo, la pereza, la comodidad, el autoengaño, la apatía o la desilusión? En esos casos, ¿también lo sabes y lo sientes?

La mayoría de las veces sí, en el fondo de ti lo sabes y lo sientes. Pero si no eres capaz de dejarlo (el motivo ya te lo he contado aquí o aquí), necesitas engañarte para poder seguir en la relación.

Es decir, te cuentas mentiras para mantenerte en una relación que no eres capaz de soltar.

¿Cuáles son esas mentiras? Te cuento las catorce más frecuentes.

1.El amor es para siempre y siempre acaba triunfando.

Esta idea tan mal aprendida de que el amor dura para siempre, de que esto iba a ser para toda la vida, y fueron felices y comieron perdices…

Estamos muy mal educados en el amor, ¡y así nos va!

No, nada es para siempre. Puedes tener una relación maravillosa para siempre, pero también puede ser maravillosa un tiempo y que después deje de serlo.

Mientras no aceptes que nada es para siempre, tampoco reconocerás que una relación ha llegado a un punto muerto y que no te sientes bien en ella.

Es decir, si sigues creyendo en cuentos de hadas, seguirás encerrada toda la vida en el cuento de nunca acabar.

2.Esto es lo normal.

Te cuentas que eso que tienes es lo normal, que una relación de pareja es eso, que todas las parejas tienen algún problema, que a pocos les va bien de verdad…

Que es normal estar triste en una relación, que es normal que no haya comunicación, que no tengáis nada de lo que hablar más allá de lo cotidiano, sentir que la otra persona te trata mal, que la relación te resta energía, no sentirte apoyada ni cuidada… Te cuentas que todo eso es lo normal…

Especialmente en personas que no han visto una relación de pareja sana entre sus padres, esta mentira es muy habitual.

Y otra vez que lo que falla es el concepto que tenemos del amor y de la pareja: ni es un cuento de hadas, ni es una relación entre dos personas que se importan lo justo y sólo se miran para gritarse y echarse cosas en cara.

Ya te he hablado de muchos tratos que no forman parte del amor.

El estar con alguien porque, «total, no estoy tal mal», tampoco es amor. Igual que no lo es estar con alguien con quien de vez en cuando te cruzas en el pasillo o te sientas a comer, pero en lo importante hacéis vidas separadas. Ni tampoco es estar con alguien porque «así repartimos los gastos», porque «nos organizamos bien» o porque “ya me he acostumbrado”.

La paz barata, que dice Alex Rovira, refiriéndose a todas esas parejas que están juntas por estar, pero a las que en realidad no une nada que se parezca al amor.

Normalizamos cosas que no son amor, ¡ni de lejos!

Y es cierto que no hay relaciones perfectas, pero sí hay relaciones que funcionan y en las que te sientes bien. Y la diferencia es grande.

3.No es para tanto, seguro que tiene solución.

El negar lo que está ocurriendo y el querer controlar son dos estrategias de autoengaño bastante habituales.

Puede ser que me empeñe en negar lo que está pasando, la realidad. O puede ser que me empeñe en negar cómo me siento yo ante esa realidad.

Y en ese autoengaño dejo de ver lo que el otro hace, como se comporta, lo que no me gusta, lo mal que me siento…

¿Por qué? Porque me da miedo aceptar la realidad.

Es decir, niego lo que hay. Pero, como en el fondo de mí no me gusta, necesito sentir que puedo controlarlo para que la situación sea más soportable. Así que entro en ese círculo vicioso de intentar que el otro cambie, porque si controlo al otro y lo que está pasando, evitaré sentir lo que siento.

Me esfuerzo por controlarlo todo, incluida a mí misma y cómo me siento, y así poder seguir negando la realidad. ¿Para qué? Para sentir la falsa seguridad que me aporta el control.

¿La solución? Atreverme a mirar la realidad y a reconocerla como es.

Y, por supuesto, soltar la necesidad de control, que es tan tóxica como adictiva. Y buscar esa seguridad en mí misma, que es donde siempre debería estar.

4.Es que nos queremos demasiado.

Es que me quiere tanto…

Es que le quiero tanto…

A ver, a lo primero, cuando alguien te dice que te quiere, pero no te cuida, ni te apoya, ni te escucha, ni te trata bien, ¿de verdad te está queriendo?

Para saber si alguien te quiere observa lo que hace, no lo que te dice. Las palabras están muy bien cuando son el complemento a lo que la persona hace, cuando son coherentes con su comportamiento. Si es así, estupendo. Pero si no lo son, lo que cuenta es lo que la persona hace. Porque hablar es lo fácil, lo gratuito, pero lo que demuestra el amor de alguien es su comportamiento.

Y a lo segundo, a lo de “sigo con él porque le quiero demasiado”… En el amor, o quieres o no quieres. Cuando sientes que quieres demasiado, como que te desborda, suena a enganche más que a amor.

El amor sano es tranquilo, sientes que quieres, pero no que quieres demasiado.

5.Es que tiene muchas cosas buenas.

Cuando no eres capaz de soltar a alguien, otra de las estrategias más habituales es idealizarle. Igual hay ocho cosas que detestas de él, pero tú te agarras a las dos que te gustan.

Bueno, eso que no me gusta yo creo que en realidad no es suyo. Es porque está nervioso, tiene una mala racha…

Claro, lo suyo auténtico son las dos cosas que te gustan. Por supuesto ;-).

También tiene sus cosas buenas. Y hay momentos en los que estamos bien.

¿Cuántos? ¿La mayoría o la minoría? ¿Y cómo de bien? ¿Bien de verdad de la buena o bien “como para ir tirando?

Es que él es así, es su forma de ser. ¡Pobre! Tengo que aceptarle y comprenderle como es.

Claro, pobre de él. Y a ti, que te den.

Es verdad que somos muy diferentes y que hay muchas cosas que no me gustan. Pero hay mucho cariño y hay días en los que sí que estamos bien.

Bueno, en realidad esto para mí no es tan importante. No es tan importante que me cuente lo que le pasa o que repartamos las tareas de la casa…

¿Seguro? ¿Entonces porque te sigues acordando de ello?

¿Y si no encuentro a nadie más así? (Otra mentira muy típica: que haya una cosa que te guste de esa persona, ya sea una afición compartida, vuestra relación sexual o que se encargue de algo que a ti no te gusta nada, y te cuentes que es la única persona en el mundo con esa cualidad).

6.Va a cambiar. Me ha prometido que no volverá a hacerlo.

No volverá a hacerlo. No volverá a tratarme mal, no volverá a mentirme, no volverá a engañarme con otra, no volverá a escribirse con mujeres en las redes sociales…

A ver, ¿qué te hace creer que no volverá a hacerlo? Si me vas a decir que sus palabras, mal vamos.

Ya te lo he contado más veces: quien la hace una vez igual no repite, pero quien la hace dos, lo volverá a hacer tres, cuatro y las que haga falta.

Y, ¿para qué estar con alguien que tiene que cambiar pudiendo estar con alguien que ya venga cambiado?

7.Es culpa mía.

Soy yo. Es que tengo poca paciencia / Es que soy poco comprensiva / Son mis inseguridades / Igual es que soy demasiado exigente / Igual tendría que ser más flexible…

Es culpa mía, que no reacciono bien, que me rayo por nada…

A ver, voy a esforzarme por hacerlo mejor, por cambiar, por comprenderle como es…

Ay, ¡la maldita culpa!

Quien tiene tendencia a sentirse culpable se encuentra con la culpa por todas partes. Y sí, a veces también le sirve para autoengañarse.

8.Si me esfuerzo, esto puede funcionar.

La diferencia con la mentira anterior es que en este caso no te sientes culpable, pero sí te haces responsable de que la relación funcione.

El problema es que cuando una relación no funciona y sólo uno de los dos tira del carro para que funcione, va a seguir sin funcionar.

Porque las relaciones de pareja (o de amistad, o de lo que sea) se construyen entre dos.

Y no con un esfuerzo unilateral, sino con comunicación, diálogo, respeto, escucha, empatía, confianza, compromiso, flexibilidad, cuidado, ternura, constancia, humildad… ¡por ambas partes!

Y si ese esfuerzo implica aceptar algo del otro que no te gusta, pero que es imprescindible para ti, sin duda no va a funcionar, porque eso implicaría renunciar a ti y a lo que tú quieres en una persona. Y así nunca te vas a sentir bien.

9.Si antes fue bien, volverá a ir bien.

Por supuesto que en las parejas hay crisis y que se puede salir de ellas y estar incluso mejor que antes. No me refiero a eso.

Me refiero a cuando ya no hay amor y seguimos ahí, empeñados en volver a lo que un día fue, creyendo que volverá a ser igual e idealizando un futuro en el que lo sea.

No, no se quiere y se deja de querer y se vuelve a querer. El amor no funciona así.

10.No voy a encontrar a nadie mejor.

Detrás de esta mentira casi siempre hay un “no soy suficiente”, “no soy valiosa”, “no merezco la pena”. Es decir, una falta de autoestima.

Y, como es lógico, si en el fondo de mí creo que no me merezco que me quieran o que no voy a ser capaz, tendré miedo a irme, miedo a estar sola y miedo a lo que pueda pasar, así que me contaré mentiras para no enfrentarme a eso.

11.Lo hago por mis hijos.

¿Cómo que estas ahí por tus hijos? ¿Te das cuenta de lo que les estas enseñando? Que hay que seguir en una relación aunque no estés bien, que hay que aguantar e ir tirando, que sola no puedes, que dependes de otra persona… ¿Eso es lo que quieres para tus hijos cuando sean mayores?

¿Recuerdas la segunda mentira? La de “esto es lo normal”… Aprendemos que lo normal en una relación de pareja es eso que hemos visto de pequeños. Así que de adultos repetiremos relaciones similares a las que presenciamos en nuestros padres.

Dicho de otra forma: precisamente por tus hijos y para que ellos no aprendan una idea equivocada del amor, es por lo que tendrías que dejar a tu pareja si la relación no funciona.

Un apunte: la mentira de los hijos favorece la dependencia no sólo cuando tienes hijos y dices que no te vas por ellos. También hay casos de personas que, por querer tener hijos y estar en una edad en la que ya es como que “igual no encuentro a otra pareja”, han seguido con una persona con la que ya no estaban bien y han tenido hijos con ella.

12.¿Y qué va a ser de mí si le dejo?

Y otra vez el miedo a lo que pueda pasar…

Claro, nunca cambiaremos algo si creemos que el coste de cambiarlo y el dolor de hacerlo, va a ser mayor que el coste de la situación en la que estamos. Incluso aunque estemos mal, si nos falta confianza, nos aferraremos a esa falsa seguridad, a esa estabilidad, a lo conocido, a lo que controlamos… Y nos resistiremos a la incertidumbre, a la soledad o a perder el control de la situación.

Es como que tienes tan normalizado lo que hay ahí que por muy mal que estés crees que lo de fuera va a ser peor.

Pero no, no lo es. ¡Te juro que no! Que cuando sales de ahí y empiezas a sentirte bien contigo misma, grande, fuerte y poderosa, te das cuenta de que todo lo que te hacía sentir mal estaba en esa relación.

Incluso aunque ahora no tengas vida más allá de tu pareja, puedes construirla. Hay muchísimas personas en tu misma situación, que se separan y tienen que empezar una nueva vida y hacer nuevos amigos porque se habían volcado en su pareja y habían abandonado todo lo demás. ¡Muchísimas personas como tú!

Desde luego que será un momento de inestabilidad en el que tendrás que trabajarte y reconstruir tu autoestima. Pero sin duda merecerá la pena, porque podrás volver a sentirte a gusto contigo misma y, si lo deseas, volver a tener una relación de pareja en la que, esta vez sí, te sientas bien.

13.¿Y si me arrepiento?

Y, oootra vez más, el miedo a lo que pueda pasar (por si no te habías dado cuenta, siempre es el miedo lo que sostiene juntas a dos personas que ya no se quieren).

Es muy habitual pensar que te vas a arrepentir si dejas a esa persona, que no vas a encontrar a nadie como él, que vas a volver porque no vas a ser capaz de seguir sola, y que igual ya es tarde y está con otra. Incluso que ha cambiado para ella lo que no cambió para ti.

Tranquila, forma parte del autoengaño. Y se termina el día que dices “¡hasta aquí hemos llegado” ¡A tomar por saco el puñetero miedo!”.

14.¿Cómo voy a tirar la toalla ahora, después de tanto tiempo?

“Es que ya llevamos diez años juntos, y llevo mucho esforzándome, no voy a tirarlo por la borda ahora”.

¿Tú qué le dirías a alguien que tiene un negocio que da pérdidas? ¿Le aconsejarías que espere, porque total con todo lo que ya ha perdido no lo va a dejar ahora? Pues eso.

Da igual que hayas invertido un año, cinco, diez o veinticinco, lo importante es la vida que tienes por delante y lo que quieres hacer con ella.

¿Cuántos años calculas que te quedan de vida? Pues esos son los que vas a desperdiciar si sigues ahí, así que mira a ver si te compensa.

Espero que si no estás bien con tu pareja, pero no eres capaz de dejarlo, este post te haya servido para darte cuenta de algo.

Y cuidado, que si eres de las que te cuentas mentiras para no dejar a tu pareja, lo más probable es que también te cuentes que tú no te cuentas nada de lo que has leído aquí. Lo sé porque estuve en ese lugar, y me conté de todo con tal de no irme.

En resumen, que no hay mayor ciego que el que no quiere ver :-).

¿Qué me dices? ¿Te has identificado con alguna de estas mentiras? Me encantará que me lo cuentes en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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14 comentarios

14 comentarios
  1. Isabel 07/05/2020

    Un articulo buenisimo. Si lo hubiera leido en su momento me hubiera ahorrado unos cuantos años de sufrimiento, pero agradezco leerlo ahora, para no caer en el mismo error. Gracias Vanesa.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 08/05/2020

      Me alegro mucho, Isabel. Lo importante es aprender, cuando sea. Y a veces hace falta tropezar para identificar las piedras y decidir lo que no queires en tu vida.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  2. Bibiana 07/05/2020

    Un post interesante, si bien ya estoy separada, es muy nutritivo reconfirmar la importancia del auto conocimiento, dejando de justificar y mentirse.
    Gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 08/05/2020

      Muchas gracias, Bibiana.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. Tabby 07/05/2020

    Es justo lo que hago. Mentirme… y eso consigue que me mantenga estática en lo mismo.
    No es igual querer mucho a una persona que el estar enamorado.
    Yo ya no siento amor. Le adoro, pero no le amo…
    Y he perdido la confianza en él.
    La dificultad es dar el paso siguiente. Lanzarse a vivir la vida que merecemos.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 08/05/2020

      Tabby, entonces trabaja tu autoestima. Porque si tú te quieres y te sientes capaz, querrás lo mejor para ti y te sentirás capaz de conseguirlo y merecedora de ello. Eso es lo que hará que no te quedes en un lugar donde no eres feliz ni recibes lo que necesitas.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  4. Ana Maria 07/05/2020

    Un post interesante. Ya me separé, pero pasé por todas las mentiras y no volveré a pasar de nuevo. Ahora me siento muy bien.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 08/05/2020

      Qué bien, Ana María. Me alegro mucho de que ahora te sientas así, es lo que pasa siempre que nos atrevemos a soltar lo que no es para nosotras.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Jandira 07/05/2020

    Gracias, Vanessa. Tu artículo fue una serendipia. Me llegó en el momento justo. Con una relación muy recientemente terminada, en la que el ego herido y la baja autoestima me están jugando un poco en contra. Más que nada, porque conducen a un diálogo interno que parece una oda a la insuficiencia y la carencia. Lo bueno es que estoy haciendo el esfuerzo de observarme. Por otro lado tengo por delante la tarea de cambiar todo eso… que me parece titánica, por cierto. En fin, gracias de nuevo 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 08/05/2020

      Hola Jandira,
      Muy bien, felicidades por haber dado ese paso. Poco a poco te irás encontrando mejor, y es normal ese dialgo interno que dices y que haya una parte de ti que tenga miedo y se resista a soltar. Trabaja el quererte, el recordar los motivos por los que lo has dejado con esa persona, el aprender de lo que te ha pasado y tener claro cómo quieres que sea la persona que esté a tu lado. Desde ahí, desde el amor a ti misma, ten por seguro que lo conseguirás.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Suzett Figueroa 08/05/2020

    Sin duda, esto es algo que muchísimas personas necesitan leer. Yo lo necesitaba y el hacerlo me dió una enorme perspectiva de las relaciones que no dejamos por miedo a lo desconocido. Gracias, gracias, gracias por cada una de tus palabras.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 09/05/2020

      Muchas gracias, Suzett. Me alegro mucho de que te haya servido. Sí, ojalá nos contaran esto a todos en el colegio. Por supuesto, si hay alguien en tu entorno a quien creas que puede ayudarle, te animo a que lo compartas.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Mila 09/05/2020

    Hola Vanessa, un post muy interesante e importante.
    Después de años sufriendo y llorando, de tener todavía más baja la autoestima, de pensar que soy mala persona… me ha costado años hasta darme cuenta de cómo me ha manejado, de como me ha engañado y como me he dejado.
    De dejar de trabajar por un hijo que estaba enfermo, me ha dejado sin nada, humillarme, diciéndome que no me tengo que cuidar, que tengo que agradecerle que nos alimenta y que vivo como una reina.
    Aguanto por unos hijos que no ha hecho un deber con ellos, que no les ha puesto un termómetro y que se ha llegado a burlar de ellos.
    Intentando buscar un trabajo para en algún momento poder irme, no tener que estar agradeciéndole que nos alimenta… y encima tengo mucho miedo.
    Sé qué será duro volverme a reconstruir después de tantos años llorando a escondidas, pero sólo quiero vivir en paz y con alegría.
    No sabes lo importante que son tus palabras para mí todas las semanas, ¡eres una persona increíble!
    Un beso
    Mila

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/05/2020

      Muchas gracias, Mila. Me alegro mucho de que hayas decidido apostar por ti y por tu bienestar y tu felicidad. Serás capaz de reconstruirte, cuando lo necesitamos sacamos fuerzas de donde ni sabíamos que estaban. Muchas personas lo consiguen cada día, y tú también lo conseguirás, ya verás, para vivir en paz y con alegría.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder

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