El amor, o cómo querer a tu pareja de una forma sana

Amor o como querer a tu pareja de una forma sana

Hace tiempo que quería escribir sobre el amor.

Pero no el típico post de “diez claves para mejorar tu relación de pareja” o “qué hacer cuando se pierde la pasión”.

Quería escribir un texto sobre lo que es el amor, sobre cómo, a veces, no sabemos amar y sobre cómo querer a tu pareja de una forma sana.

Este último año he aprendido sobre el amor más que en toda mi vida… Primero, porque me separé de la persona que más he querido en mi vida.

Y, segundo, porque me di permiso para abrir mi mente y entender el amor de una forma más amplia.

O tal vez fue la vida la que vino a enseñarme que el amor no es eso tan cuadriculado que nos han contado…

Creo que nos atamos a muchas etiquetas sobre el amor, que lo encasillamos, que lo ensuciamos de tanto querer que encaje en el molde que nos han vendido las películas románticas y los discursos de nuestras abuelas.

Nos dicen que el amor es algo ideal, algo perfecto, algo que aparece un día, de repente, y entonces de pronto todo en tu vida cobra sentido… Como que llega la persona ideal y tu vida se ilumina. Ya está, ya has alcanzado la plenitud de tu existencia y a partir de aquí todo va a ser maravilloso al lado de esta persona que te hará feliz.

Y no. Creo que nos meten y nos metemos muchas tonterías en la cabeza.

Y que estaría bien que tuviéramos una manera de ver el amor más sana y realista, sin tantas ideas preconcebidas.

Empezando por comprender que un amor puede ser un gran amor aunque no dure para toda la vida… Sí, de eso estoy segura.

Y también de que el amor es algo mucho más abierto y algo que cada uno ha de entender y sentir a su manera… Por ejemplo, que yo no sé si se puede estar enamorado de varias personas a la vez, pero si tú lo has estado, pues tal vez sea que sí. O, al menos, para ti sí.

Y, por eso mismo, entender que no existen los modelos ideales ni las parejas perfectas y que cada persona y cada pareja han de encontrar su camino, sus maneras y sus formas…

Lo que cada uno (mal) entiende por amor

De hecho, ni siquiera la palabra amor existe en sí. No es algo tangible que todos podamos ver y tocar, como hacemos con una mesa o un vestido.

Cada uno hace su propia construcción mental del amor, en base a sus experiencias, a sus vivencias y a lo que le cuentan.

Por eso el amor no es lo mismo para mí que para ti, ni para él que para ella… Y eso hará que lo que entendemos por relación de pareja tampoco sea igual para cada uno.

Por ejemplo, igual en tu idea de pareja la fidelidad es algo básico, mientras que tal vez yo valore más la sorpresa y otro valore más la sinceridad.

Recuerdo a una clienta que me contaba que había ido de pareja en pareja, sufriendo y pasándolo mal con todas, hasta que comprendió que el problema estaba en que ella entendía que en el amor debía haber dolor y sufrimiento. Sólo cuando se dio cuenta de esta creencia limitante, causada por la relación que había visto en sus padres, pudo encontrar una pareja con la que ser feliz sin sufrimiento.

Sí, el amor es algo que está en la mente de cada uno de nosotros. Y desde ahí, desde nuestras creencias, es desde donde debemos empezar a construir una idea sana del amor.

Como tantas personas que creen que el amor implica esas discusiones acaloradas que después terminan en una reconciliación pasional. ¿Y si alguien así se enamora de una persona que no entiende que una pareja pueda discutir, dar gritos y enfadarse? Pues mal asunto.

El amor, como decía, puede ser muchas cosas distintas para cada uno.

De lo que estoy segura es de que no es dependencia.

El amor no es creer que no puedes vivir sin el otro, que sin esa persona te vas a morir, que todo es por ella, que me paso el día pensando en ti y te necesito como el aire que respiro.

Muchas veces queremos tener pareja como si eso nos fuera a dar la ansiada felicidad, como si ese fuera el fin último de nuestra vida, como si eso fuera lo que va a completarnos como persona… Y la felicidad es algo interior que no tiene nada que ver con quien esté a tu lado, sino con sentirte bien y en paz contigo mismo.

Si entrego todo el poder de mi felicidad a mi pareja es cuando nunca encontraré una pareja que me llene, porque estoy volcando mi felicidad en ti y esperando que tú me hagas feliz.

Y es que para que una relación funcione lo primero es que yo me sane por dentro. Que cure mis inseguridades, mis dependencias y mis miedos. Que me valore y me sienta completa por mí misma. Que me quiera, me reconozca y me cuide, y no te pida que lo hagas tú por mí.

Por eso no podemos amar a otros hasta que no nos amamos a nosotros mismos.

Porque amar no es necesitar. Porque cuando te amo no te necesito, sino que te elijo.

Es decir, todo lo que necesito ya lo tengo dentro de mí, y te elijo a ti para compartirlo.

De ahí que muchas veces, por no haber curados nuestras heridas interiores, nos pasen cosas como terminar siempre con el mismo tipo de pareja tóxica. “Qué mala suerte tengo que sólo se fijan en mí los de este tipo”. ¿Y tú? ¿Por qué no te fijas en los que son diferentes? Ojo, porque creemos que los demás nos eligen y en realidad somos nosotros los que les elegimos a ellos.

Como dice uno de mis maestros, si quieres salmones de río, ¿por qué te vas a Ibiza a buscarles? Pues eso :-).

O, como le pasa a una amiga que va de fracaso amoroso en fracaso amoroso, siempre con el mismo tipo de hombre seductor, inmaduro y egoísta… Si mi maestro la conociera seguro que le diría “si quieres otro tipo de hombre, empieza a buscar en otro sitio y a fijarte en otro tipo de cualidades”.

Pues eso.

Qué es imprescindible en una relación de pareja sana

Y entonces, ¿qué es el amor?

Creo que el amor es sentirse bien al lado de esa persona, sentir que estáis unidos, que hay confianza, que creces a su lado, que deseas su felicidad tanto como la tuya propia…

… Que puedes ser tú delante del otro, tal cual eres, sin miedo, sin máscaras… Sí, sigue sorprendiéndome que haya personas que se esconden a sí mismas delante de su pareja por miedo a que el otro las rechace si se muestran cómo son.

Entonces, ¿hay algo imprescindible para que una pareja funcione? ¿Qué hace falta para construir una relación sana?

En mi opinión, estos serían algunos de esos ingredientes imprescindibles:

Tener cosas en común. No, no me creo eso de que los polos opuestos se atraen.

Y no me refiero a tener aficiones comunes. Eso está bien, pero creo que la base es que compartáis valores, una forma de pensar, una manera de vivir la vida y un proyecto común.

Aceptar al otro como es. Ay, ¡cuánto nos cuesta esto!

Pero es que si te quiero y te elijo, no es para después querer cambiarte. Si te quiero y te elijo es porque te acepto como eres y te amo por ser así.

Complementarnos. Yo te aporto lo que a ti te falta y tú me aportas lo que a mí me falta.

Pero no desde la dependencia, sino desde un sentido de entrega y de unión en el que no hace falta que ninguno de los dos sea perfecto, sino que la relación que formamos juntos sea perfecta.

Es decir, yo no busco que tú seas perfecto, sino que juntos construyamos nuestra particular relación perfecta.

Respeto. Cuando queremos controlar al otro, cuando le exigimos que sea de una forma, cuando nos apegamos, cuando vivimos para esa persona pensando que nuestro cometido es hacerle feliz y que el suyo es hacernos felices a nosotros… Entonces no le estamos respetando, y terminamos encerrando el amor en una jaula.

Respetar es soltar al otro y dejarle que sea como es, en su esencia.

Te quiero y te respeto como eres, y para mí es más importante que seas tú a que cubras mis necesidades…

Por eso, si no estoy dispuesta a quererte así, te dejo ir… Esto también es respetar.

Crecimiento. Con el paso del tiempo cada miembro de la pareja cambia, crece y evoluciona, y por ello mismo la pareja también ha de crecer y evolucionar.

Por eso es importante que ambos seamos flexibles, para que podamos adaptarnos y seguir avanzando juntos.

Pasión. Es decir, la atracción, el deseo y el sexo. Sí, seguramente pueda haber amor sin este ingrediente, pero en mi opinión no sería una relación sana.

Comunicación. Decir, hablar, expresar, compartir… esto es fundamental en cualquier relación, pero mucho más en una de pareja. De lo bueno y de lo malo, de lo que funciona y de lo que no, de lo que quiero y de lo que quieres…

Y siempre negociando, porque si no entramos en el “yo quiero esto y no cedo” y “tú quieres esto y no cedes”. Y así no se resuelve nada.

En una pareja se negocia cediendo. Es decir, “me pongo en tu lugar y cedo en esto” y “tú te pones en el mío y cedes en esto”. Y así, juntos, construimos unas reglas negociadas en las que ambos somos generosos.

Amistad. Sí, también creo que sin amistad y sin confianza no puede haber una relación sana.

Y, en el caso de la pareja, creo que ha de ser una amistad en el sentido más amplio, de apoyo y lealtad incondicional (acordando cómo entiende esto cada uno para llegar a un común acuerdo). …

Y, si solo hubiera uno, ¿cuál sería el principal ingrediente del amor? ¿Ese sin el cual no puede haber amor?

La generosidad.

Sí, si sólo hubiera uno sería la generosidad.

Yo, que antes siempre pensaba que los tres ingredientes principales eran la comunicación, la generosidad y el respeto, cambié de idea cuando le escuché hablar a mi maestro Franciso Yuste de la generosidad.

Y es cierto. La falta de generosidad es la causa de muchos de los conflictos que tenemos las parejas.

Es el «quiero que me quieras como yo quiero que me quieras, no como quieres quererme tú».

¿Y si yo no sé quererte así? ¿Y si la manera en la que yo he aprendido a querer no es esa?

Recuerda que el amor no es lo mismo para cada uno. Así que no será lo mismo para ti que para la persona que tengas al lado…

Entonces, ¿cómo vais a entenderos? ¿Cómo vas a acercar las diferencias que haya en vuestra manera de entender el amor? Pues con generosidad.

Porque si no, por más que el otro te quiera, si no es la manera de querer que tienes tú, no te darás cuenta de que te está queriendo.

Y porque exigirle al otro que te quiera como a ti te han dicho que hay que querer no es generosidad…

En realidad, la generosidad es un comodín que sirve para casi todo…

Generosidad para entender la manera de querer del otro, para ceder por él y que él ceda por ti, y construir así algo en común.

Para saber que el otro no tiene que cumplir con tus expectativas…

Para entender que puede equivocarse, como lo haces tú… Que puede olvidarse de una fecha importante o no estar un día cuando le necesitabas, y eso no significa que no te quiera.

Generosidad también es empezar de cero con esa persona, sin traer las historias pasadas a esta relación…

Generosidad para que nadie tenga que sacrificarse por nadie, sino que ambos caminen y crezcan juntos por el camino que los dos elijan…

Para hacer esto por ti, sin pedirte o esperar que después tú lo hagas por mí… Porque nos han enseñado a amar con apego y a pedir algo a cambio, pero el amor no es eso.

El amor es que te doy porque te quiero y no necesito que tú me des a cambio (aunque, si es amor, se entiende que el otro aplicará lo mismo).

Generosidad para negociar… Y que si tú me dices qué quieres y yo te digo qué quiero, juntos lleguemos a un acuerdo común, establecido entre los dos.

Cada pareja ha de decidir lo que es la generosidad en su relación, pero estoy convencida de que no se puede construir una relación en común sin generosidad.

Que es necesaria, incluso, para cerrar una relación.

Y también, por supuesto, para salvarla…

Muchas veces, cuando uno se da cuenta de que algo en su pareja no funciona, se pregunta qué es eso en lo que tendría que cambiar el otro para que la relación mejore.

Y no, eso no es generosidad.

Generosidad es que te preguntes ¿qué puedo hacer yo para mejorar esta relación?

Esa es la pregunta clave, la pregunta generosa, la pregunta poderosa. No qué puede hacer el otro, sino qué puedes hacer tú.

¿Qué me dices? ¿Ha cambiado en algo tu idea sobre el amor? Me encantaría que lo compartieras conmigo en los comentarios aquí debajo.

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Acerca de Vanessa Carreño

Trabajo con mujeres que se sienten inseguras, no se valoran ni tienen confianza en sí mismas, le dan muchas vueltas a la cabeza y se preocupan mucho por lo que piensen los demás.

Con mis programas de Autoestima, Relaciones Personales y Dependencia Emocional consiguen ganar confianza en sí mismas y sentirse seguras y capaces de alcanzar sus objetivos. Aprenden a valorarse, se atreven a ser ellas mismas y empiezan a disfrutar de su vida y de sus relaciones.

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26 comentarios

26 comentarios
  1. María 02/11/2017

    Querida Vanessa, precioso post!!. Para hacer un comentario en profundidad necesitaría darle muchas más vueltas y relexionarlo -cosa que haré-. Pero de entrada, te digo que estoy de acuerdo contigo en casi todo. Gracias!!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 03/11/2017

      Muchas gracias, María. Si cuando lo reflexiones quieres hacer algún otro comentario estaré encantada de leerte y responderte.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  2. Mariluz 02/11/2017

    Muy interesante, sobre todo el tema de la generosidad. Llega un momento en las parejas en las que estamos tan quemados que se nos olvida ser generosos hacia el otro y sólo esperamos la generosidad desde la otra persona. Gracias por recordarlo.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 03/11/2017

      Gracias a ti, Mari Luz. Sí, para que no llegue ese momento y para que podamos salir de él cuando llega, estoy segura de que la generosidad siempre forma parte de la respuesta.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  3. GLORIA 02/11/2017

    Hola Vanesa, no hace mucho que te descubrí y casi me parece que escribieras desde mi mente o lo que necesito en ese momento.
    Tengo siempre contradicciones en mi cabeza. Llevo con mi marido desde que yo tenía 12 años y el 16. Ahora tengo 44 y el 48 y un hijo de 19. Es un amor muy especial el que tenemos, pero la relación siempre ha sido difícil por su carácter, ya que tiene un pronto muy fuerte cuando se enfada, pero luego es más bueno que el pan, aunque a mí me sigue afectando mucho cuando se pone así. Lo peor, que mi hijo es exactamente igual que él. Y sufro más aún si cabe…
    Sé perfectamente que nos queremos muchísimo, hemos pasado mil cosas y nunca hemos podido separarnos, y enseguida lo arreglamos. Pero siempre doy yo el primer paso porque es muy orgulloso y no sabe ni pedir perdón, ni venir a mí cuando yo lo estoy pasando fatal, y eso me duele muchísimo. Siempre tengo la sensación, como hablas en el post, que no me quiere como yo a él y que yo doy más y no recibo a cambio lo mismo.
    Entonces leo este post y pienso q sí, que intento que cambie y sea como a mi me gustaría y que el problema puede que sea yo, que el amor verdadero no debe ser así. Pero de este post me he ido al de «Relaciones tóxicas y como reconocerlas» o algo así se llama, sobre una conferencia de otra mujer y entonces me da la impresión de leer lo contrario que en este post. (Vaya tostón que estoy metiendo, no? Jajajaja).
    Por un lado, pienso que hay que ser generoso y no querer cambiar al otro y que eso es el amor. Pero luego leo lo otro y es como que no tengo que consentir nada de lo que a mí me no me haga feliz… Y de ahí mi contradicción…
    Él tiene mucha adicción a jugar videojuegos y eso siempre me ha hecho sentirme no querida o que no soy tan importante, pero en el fondo sé que me quiere mucho y entonces le dejo un poco su espacio, porque él tiene la forma de querer que pienso, al leer este post, que no es como la mía, ni debe serlo, pero por otro lado si no soy totalmente feliz, ¿a qué post hago caso? No sé si he sabido explicarme bien. A ver si me puedes hacer entender mejor lo que siento y qué debo hacer.
    Muchas gracias Vanesa. Desde que te leo, he aprendido, o por lo menos lo intento siempre, que no me afecten tanto el genio de mis dos amores (mi marido y mi hijo), pero no siempre lo consigo y me doy grandes disgustos. De hecho, pienso que tengo una enfermedad autoinmune desde hace 3 años que es provocada por el cúmulo de tanta tensión y de no estar completamente tranquila en mi casa, porque en cualquier momento se les rompe la camisa y se transforman en Hulk, jejejeje.
    Y luego no siento tampoco empatia por parte de ellos, cuando me encuentro mal con los dolores (bueno, a veces sí, pero son más las que no que las que sí). Ahora estoy luchando por una incapacidad permanente ya que mis dolores no me dejan trabajar, y en todo el proceso del juicio, que llevo dos años, siempre está a mi lado físicamente, pero cuando más le necesito anímicamente, no me siento arropada y es como que él se aleja y lo pasa peor que yo o como que no sabe qué hacer en situaciones extremas. Se me ha olvidado decir algo muy importante sobre él. Ha crecido en una casa con maltrato por parte de su padre hacia él y sus hermanos y hacia su madre sobre todo, y sé que es cómo es por lo que ha vivido y en parte mi hijo también es así por haber visto siempre ese carácter de su padre…
    Llevo toda mi vida con contradicciones en mi cabeza y como que siento la necesidad de ayudarle y amarle porque nunca ha tenido amor en su casa, ni sabe por eso demostrarlo cuando más lo necesito, pero a veces eso me hace sentir muy infeliz…
    Gracias Vanesa y te pido perdón por este comentario tan largo. Nunca hemos tenido dinero para una terapia y sé que nos hubiera hecho falta y él jamás ha ido a un psicólogo para sacar todo lo que lleva dentro. Por lo que la opción de buscar un profesional no es válida y yo leo mucho mucho para poder aprender qué errores podemos corregir para que seamos más felices. Un abrazo y mi admiración total por lo que haces.
    Gloria.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 03/11/2017

      Hola Gloria,
      Lo primero, muchísimas gracias de corazón por compartir tu historia. Creo que eres una gran mujer, muy sabia, consciente y valiente, felicidades por lo que cuentas y por cómo lo cuentas.
      Ese post que comentas sobre las relaciones tóxicas y éste, digamos que serían para personas diferentes, o para la misma persona en puntos de evolución diferentes… Si esto fuera un curso, aquel post sería una lección anterior a éste. Aquel está más relacionado con valorarte, con respetarte y con poner límites a personas o comportamientos que te hacen daño. Y éste, suponiendo que eso ya esté trabajado y que tu pareja no sea una de esas personas tóxicas, habla sobre el amor y sobre lo que, en mi opinión, es clave para construir una relación de pareja sana. Esa generosidad de la que hablo ha de salir de uno mismo, no se trata de pedírsela al otro. Pero se entiende que si el otro te quiere igual y también quiere construir una relación sana, será generoso. Es decir, la generosidad es mutua.
      De todas formas hay personas que no es que no quieran, sino que no pueden o que no saben dar cariño, porque nunca lo han recibido ni aprendido a darlo… Suponiendo que lo que me cuentas sea el caso de tu pareja, por su historia personal, sí creo que sería necesario que lo trabajase. Pero eso ha de salir de él, que él quiera hacerlo, además de estar en disposición de invertir en una terapia (no sé cuál es vuestra situación, si podríais ahorrar durante un tiempo para que hiciera un proceso psicológico, pero sí me doy cuenta de que muchas veces priorizamos coas que son más superfluas y dejamos de lado cosas fundamentales como curar nuestras heridas para poder aumentar nuestro bienestar)…
      El paso más importante es cuando uno decide que ya no quiere seguir viviendo así, que quiere cambiar… Cuando eso nace de dentro el camino se va dibujando delante de nuestros ojos como por arte de magia… Es decir, pensando en tu marido, creo que cuenta más querer que poder. Pero para eso ha de reconocer y aceptar que necesita cambiar.
      Espero que esto te sirva y te haya aclarado. Por mi parte, encantada de tener a alguien como tú por aquí.
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
      • Gloria 03/11/2017

        Muchas gracias por tu ayuda, Vanessa. La verdad que tengo que trabajar también yo conmigo misma y no querer cambiarle tanto. Quizás no tendríamos tantas discusiones, que al final son cosas vanales. Nunca hemos discutido por algo muy importante, siempre es por colaborar en tareas de la casa, sobre todo, y porque necesito que me dedique más tiempo y él necesita mucho su espacio y su vía de escape es ponerse a jugar al ordenador, lo cual me hace sentir que no me quiere etc. Y cuando estoy bien con él me parece todo genial, pero luego soy muy tremendista con cualquier mala contestación y me pego grandes disgustos que, cuando se me pasan, reconozco que he hecho una montaña y que no era para tanto. Y me acuerdo del post que hablabas de que cada uno es responsable de lo que sufre, o algo así, pero no encuentro cuál es. ¿Me lo podrías recordar? Muchas gracias. Besos

        Responder
        • Vanessa Carreño Andrés 06/11/2017

          Gloria,
          ¿Te refieres a un post reciente? Lo de que cada uno es responsable de lo que sufre es una idea que puedo haber expresado en muchos post… Si es uno reciente, tal vez pueda ser éste.
          Siguiendo con lo que dices en tu segundo comentario, recuerda que tú necesitas tiempo y atención y él necesita espacio. Son dos necesidades igual de legítimas y ambos tenéis derecho a sentirlo así. Exprésale la tuya, negociando una manera de satisfacerla un poco más sin renunciar a la suya. Es decir, que los dos cedáis y nadie pierda.
          Y recuerda que asociar que él necesite su espacio y su vía de escape con que no te quiera es una distorsión mental. Es decir, una de esas asociaciones de nuestra mente que no tiene una base real.
          Un abrazo cariñoso,
          Vanessa

          Responder
          • GLORIA 10/11/2017

            Muchísimas gracias.
            No era ese post al q me refería.
            Explicaba que no hay que dejar dañarse por otra persona. Que hay que aprender a no permitir que te dañen….

          • Vanessa Carreño Andrés 10/11/2017

            Gloria,
            Esa idea que dices la he reflejado en muchos post… ¿Tal vez sea éste? Si no busca en el apartado de autoestima del blog a ver si lo encuentras.
            Un abrazo,
            Vanessa

  4. María Vanesa 06/11/2017

    Hola Vanessa, me encantó lo que escribiste. En varias partes me identifico mucho con las confusiones que he tenido sobre el amor. Ahora estoy que he comenzado a salir nuevamente con mi mejor amigo y procuro no tocar temas incómodos del pasado aunque me tiente y pensar en la libertad de ambos. Aunque somos diferentes en la mentalidad a veces, ya no siento que quiera cambiarlo como me pasaba años atrás. Ahora sólo disfruto lo que comparto en el presente. Es un tanto retante a veces, pero siento que es lo mejor para avanzar y crecer ante todo.

    Ahora sólo quiero seguir trabajando en mí, en seguir sanando esas heridas y dejar de tener miedo al abandono que es mi mayor miedo en las relaciones por lo que pasé de niña. Además de sentirme valiosa y merecedora.

    Muchas gracias por todo lo que escribes, admiro mucho tu servicio!

    Saludos desde Perú! <3 🙂

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/11/2017

      Qué bonito, Maria Vanesa. Creo que vas por muy buen camino… Sigue disfrutando del presente; sigue retándote a ti misma para avanzar, incluso aunque algún día tropieces, que no pasa nada; y sigue queriéndote y sintiéndote valiosa y merecedora.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  5. Charo 08/11/2017

    Gracias por este post Vanessa, es precioso, me ha emocionado. Leyéndolo he comprendido muchas cosas y has puesto palabras a ideas y sentimientos que yo ya sabía y sentía pero que nunca puse en práctica. Estoy muy de acuerdo en todo lo que dices y en que puedes tener un gran amor aunque no acabes finalmente con él. Eso es lo que me pasó a mi, por desconocimiento por parte de ambos, por inmadurez, por ser jóvenes, por falta de generosidad con el otro, por exigir, y por desconocimiento. Ha sido necesario que pase el tiempo y crecer para comprender y aprender a ser mejor. Te admiro mucho Vanessa y haces un trabajo maravilloso.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 09/11/2017

      Qué preciosas palabras, Charo… Sí, a veces las cosas no suceden cuando han de suceder… O sí, para que aprendamos lo que necesitábamos aprender…
      Un fuerte y cariñoso abrazo,
      Vanessa

      Responder
  6. Victoria 07/12/2017

    Es curioso, encontré tu página porque estoy segura de que mi autoestima no anda muy bien desde hace pff… Y llegué en busca de ayuda. Leo este artículo y me doy cuenta de que hubo un momento en mi relación de pareja que yo era tan así, segura, confiada, etc. Es como si describieran, mi antigua forma de ser con mi esposo y me di cuenta precisamente al leer lo que ya no soy :'(
    Qué buen artículo Vane, ¡gracias!

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 11/12/2017

      Muchas gracias por compartir, Victoria. Me alegro mucho de que el post te haya servido para tomar conciencia de eso en lo que has cambiado. Ahora es el momento de elegir cómo quieres ser :-).
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

      Responder
  7. Marian 11/12/2017

    Me ha encantado este post. Me he dado cuenta de muchas cosas y veo que tengo que cambiar cosas en mi vida, empezando por quererme, ahi está la clave. Me gustaría comentar mi situación actual.. Tengo 43 años y no tengo hijos. Hace cuatro años me separé después de más de quince años de una relación de dependencia. Apareció una persona en mi vida que me hizo sentir muy feliz, que me valoró y que sacó lo mejor de mi. Tuve la suficiente fuerza para tomar la decisión de dejar mi antigua relación y comencé una nueva vida con él. No podía ser más feliz y disfrutamos de un tiempo juntos muy bueno. Todo fue cambiando a media que su padre enfermó y se convirtió en su prioridad. Fue dejando más espacio entre nosotros para volcarse con su familia y su intención es que yo viviera ese tiempo con él. También retomó su afición al deporte y se volcó en estudiar… pasando yo a su cuarta opción. Pasamos de una convivencia juntos, a vivir cada uno en su casa y compartir ocasionalmente fines de semana, algunos viajes y tiempo suelto… Siempre me he sentido como en una competición con sus padres, a ver quien tiraba más de él. Aunque nunca le he dado a elegir, en muchas ocasiones me «he quitado de en medio», para que le dedicara tiempo a sus padres y sus cosas, esperando que finalmente me eligiera a mí y que se diera cuenta de lo que me echaba de menos… pero eso no ha pasado… y aun así, soy yo la que siempre ha estado intentando sacar para adelante la relación, aferrándome quizás a un tiempo pasado en el que fuimos muy felices. El caso es que su padre falleció hace unas semanas y antes, durante y después le di todo mi apoyo para arroparlo y que superara el vacío que le dejó. Pensando que ahora todo iba a cambiar o mejorar para nosotros como pareja, he intentado tirar de él para hacer planes y vernos. Me dice que lo agobio y que necesita su tiempo. Ahora se ha volcado en su madre y prácticamente vive con ella. También pretende que viva yo su vida arropándola y que pase nuestro tiempo de pareja, también con su madre.
    Tuvimos una discusión hace ya semana y media y no hemos vuelto a hablar, está esperando a que sea yo quien dé el paso de volver, como ha sucedido en tantas otras ocasiones… pero esta vez es diferente.
    Leyendo varios de tus post, Vanessa, me he dado cuenta de que hay muchas cosas que no tenemos para mantener una relación sana. Me aferro a él o a la idea de una relación que pensaba volvería… nada más lejos. Soy yo la que siempre depende de él y de sus cosas, es manipulador conmigo (aunque no lo reconozca) y me lleva a su terreno. Vivo de falsas promesas y creo que muchas veces se aprovecha de que soy buena persona. Así me tiene siempre ahí. Me dice que me quiere y que soy su presente, pero no da signos de querer avanzar en la relación, sólo si paso por su aro y el de su familia. Creo que es inmaduro y que tiene miedo al compromiso. Muchas veces le pido sinceridad y que no sea egoísta y que «me deje marchar», pero dice que me quiere y que el siempre se ha mantenido en la misma línea, que soy yo la que necesita un equilibrio emocional y que me quiera más para poder ser felices.
    Acepto que tengo miedo a perderlo por no poder encontrar a otra persona que me merezca y que me valore más que él, reconozco que lo he idealizado y que he querido que sea como yo considero una vida de pareja, pero después de leerte, creo que soy yo la que debo cambiar la situación y tomar un nuevo rumbo en mi vida, empezando por quererme, valorarme y creer en mi…
    Gracias por escucharme…

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 15/12/2017

      Muchas gracias, Marian, por compartir tu historia… Te escuchas y te das permiso para sentir, felicidades… Pasito adelante, pasito atrás, estoy segura de que estás en el camino… Hacia donde sea que necesitas ir, confía en que estás yendo… No soy quien para juzgar tu relación ni a ninguna de las dos personas que la forman. Lo que sí te digo es que si sigues o no sigues, que no sea por miedo… Que las decisiones que tomes, las tomes desde el amor… Que no sea el miedo lo que te mueva… ¿Qué le habrías dicho a la Marian que estuvo quince años en aquella relación si te hubiera dicho que tenía miedo a no encontrar otra persona? ¿Qué le dirías a día de hoy? Claro que encontrarás a alguien que te merezca y te valore, que te quiera y crea en ti… Y la primera persona que ha de hacerlo ya está ahí contigo… El resto ya irá llegando ;-).
      Un abrazo grande,
      Vanessa

      Responder
  8. MARTHA VELOZ 04/10/2018

    Me encantó, gracias. Me hiciste cambiar mi manera de ver el amor, precisamente estoy saliendo con alguien y hoy le escribí que no sentí que me quería, que me costaba trabajo entender su forma de querer; él me respondió «el que no te quiera como tú quieres no quiere decir que mi cariño por ti no sea muy grande», que tenemos cosas en común pero que no reaccionamos igual. Entonces me dí a la tarea de buscar en la red algún articulo y pufff encontré el tuyo, realmente me abrió los ojos y estoy segura que esta relación la disfrutaré más que ninguna otra. Gracias.

    Responder
    • Vanessa Carreño Andrés 06/10/2018

      Martha, ¡qué historia tan bonita! Me alegro mucho de que te hayas cuenta de que tu pareja puede quererte muchísimo aunque no te quiera como tú esperas. Encantada de que el post te haya servido.
      Un abrazo,
      Vanessa

      Responder
  9. Yesica 21/04/2019

    Hola Vanessa,
    Justo ahora buscaba en internet «como hacer para querer menos a tu pareja», porque siento que desde que iniciamos la relación mi pareja no me quería de verdad, o con la misma intensidad q yo (razón por la cual hace más de 1 año había terminado con él). Luego de más de 1 año separados (yo haciendo mi vida y él la suya), hace 4 meses decidimos volver. Yo veo que él trata de ser o demostrar más que antes, sobre todo al inicio. Ahora como que también hace el intento, pero menos. Siempre le decía «quisiera q me quieras de esta manera», «que des lo que yo doy», etc. Y ha habido ocasiones en que él me dijo que por el que él no sea de demostrar mucho no quiere decir que no me quiera… Y le juro que yo trato de entenderlo, pero a veces me duele no recibir lo que doy, hacer todo lo que hago y que él no haga lo mismo… Pero leyendo su artículo creo que después de todo, a su modo, pero me quiere. Voy a trabajar mucho para no sentirme mal, y tratar de ser generosa y entender y aceptar su modo de querer.

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    • Vanessa Carreño Andrés 22/04/2019

      Muchas gracias por compartir, Yesica. Me alegro de que el post te haya servido para comprender a tu pareja y eso que él te dice de que porque no sea mucho de demostrar no significa que no te quiera. Yo también creo que es así, y que se trata de ir expresando lo que es más importante para ti a la vez que vas cediendo y aceptando su forma de ser. Eres libre para elegir buscar a alguien que te quiera como tú quieres o aceptar a alguien que te quiere como él es. Confía en ti y en que todo irá bien.
      Un abrazo,
      Vanessa

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  10. Angela 29/06/2019

    Hola Vanessa, este post me ha ayudado mucho y quería contarte mi situación. Soy joven, tengo 20 años y mi pareja también. Llevamos casi 2 años juntos y fue una relación muy especial, pero desde hace unos meses no sé qué ha pasado que discutimos mucho por cualquier tontería. Ya saltamos el uno con el otro y, sobre todo, son discusiones fuertes que no llegan a nada. Estamos intentando cambiar y poner de nuestra parte porque nos queremos mucho y queremos que vuelva todo a la normalidad. No sé si llega un punto que hay que cortar por lo sano o seguir luchando juntos para avanzar, pero la verdad que siendo tan jóvenes además no se si irá en la madurez o no, pero estas discusiones tambien desgastan la relación y yo ya estoy desesperada con la situación.

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    • Vanessa Carreño Andrés 01/07/2019

      Hola Angela,
      Muchas gracias por compartir. Habría que ver qué es lo que provoca las discusiones y qué podéis hacer cada uno para gestionar esas situaciones de otra forma. La empatía, la comunicación, la asertividad, el respeto al otro, aceptar las diferencias, relativizar lo que no es importante… Dependiendo de lo que os ocurra tendréis que incidir más en un punto o en otro.
      Creo que una relación se va construyendo cada día, aprendiendo a gestionar juntos las dificultades que os vayáis encontrando. Si os queréis y ambos estáis dispuestos a hacerlo tenéis mucho ganado. Y siempre podéis hacer algún tipo de terapia de pareja si no conseguís superarlo solos.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

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  11. Teresa 26/08/2019

    Admirada Vanesa, siempre estás ahí. Mis miedos, mis inseguridades vuelven a aparecer cuando creía que estaban controladas. Tengo «grabado a fuego» unos patrones de conducta y una imagen de cómo debe ser el amor, errónea pero muy difícil de borrar.
    Vuelvo a buscarte y vuelves a serenar mi alma y a entender lo que me está pasando. No puedo bajar la guardia y seguiré trabajando sobre esa generosidad tan necesaria.
    Gracias por todo el bien que aportas, gracias por ser como eres.

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    • Vanessa Carreño Andrés 28/08/2019

      Qué bonito, Teresa. Muchas gracias a ti por enviarme ese cariño con tanta generosidad. Eso que tenemos grabado a fuego son nuestras creencias, y sobre ellas se sostienen nuestras conductas. Por eso lo importante es que elijas lo que quieres creer y que después busques los comportamientos acordes a esas creencias, en ti y en los que te rodean.
      Un fuerte abrazo,
      Vanessa

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